04 Jul 2013

Su primer castigo

Escrito por: Quinto Patio el 04 Jul 2013 - URL Permanente

Me lo contó hace pocos días. Forma parte de sus más lejanos recuerdos de infancia. Ocurrió en 1.940, en ese pequeño pueblo de las Landas, donde vivía con su familia, llegada ahí como consecuencia de la diáspora de nuestro pueblo después de l.936.

El, que entonces tenía ocho años, llevaba ya tres, en la escuela. Era el único “espagnol” de su clase, aunque no conocía ni una palabra de castellano. En la escuela hablaba francés y en casa euskera.

Ya hacía bastante tiempo que el pueblo se había transformado. La gente estaba muy preocupada. Algunos hombres eran llevados lejos , se decía que a Alemania. Los invasores –así los llamaban- habían ocupado Francia. En el pueblo, habían habilitado un cuartel en barracones; también habían ocupado la “salle de fêtes”, el “chateau” de M.de Cassiède y algún edificio más. En cuanto oscurecía, un toque de corneta sonaba en las calles, prohibiendo a partir de ese momento, el tránsito, debiendo quedar bien cerradas todas las contraventanas para que no se filtrase luz alguna.

El cuartel estaba cerca de la estación, no lejos de la casa donde él vivía. Había otras instalaciones más importantes, cerradas con alambradas, cerca de la playa . Las vió desde fuera más de una vez, pero nadie se podía acercar. En una ocasión acompañó a su madre a la “komandatür” donde esta debía pasar un control de Documento de Identidad.

Todo esto para él tenía una gran emoción. Había desfiles de soldados que cantaban en sus marchas, ruidos de botas, campos de entrenamiento, etc..Se oía mucho la canción “Wie einst Lilí Marlen”.

Antes, las vacaciones y los domingos eran mucho más aburridos. Solo se podía hacer una cosa interesante, ir a pescar a la ría, con una botella abierta en su base, migas de pan y un cordel. Pescar le gustaba mucho, pero ahora, todo se había animado extraordinariamente. La gente hablaba excitada. Los niños estaban más sueltos, ya que los mayores en sus preocupaciones, no se ocupaban demasiado de ellos. Algunos padres de sus compañeros se habían ausentado, se decía misteriosamente que estaban en la resistencia.

La escuela seguía igual. La comida de la cantina también, aunque decían que no confiaban en seguir manteniendo la calidad y abundancia. Se hablaba ya de racionamiento; el pan, azúcar y mantequilla, escaseaban. Se decía que en Paris y Burdeos la gente pasaba hambre, pero al estar en una zona rural siempre había recursos.

Un domingo por la mañana –nunca lo olvidaría- a la salida de Misa donde había acudido con un amigo, vio en la plaza muchos soldados con uniforme de gala y unos brillantes instrumentos musicales, como jamás había visto. Se alinearon en tres filas, el director se puso frente a ellos y a su mandato empezaron a tocar. Sintió una gran emoción , no podía comprenderlo, pero quedó como pegado en el suelo. Se dio cuenta que toda la gente, estaba retirándose de la plaza, incluso su compañero, pero él no podía irse de allí, estaba totalmente subyugado. Era la primera vez en su vida, que veía y oía una banda de música. Continuó allí hasta que acabó la actuación y ………. Aquella noche tardó mucho en dormirse.

Al día siguiente, en la escuela, el maestro le castigó por haberse quedado a escuchar el concierto alemán. Se sintió muy humillado; no podía comprender que los intérpretes de la maravillosa música que todavía resonaba en sus oídos , pudieran ser sus enemigos.

Más tarde, con los años, fue comprendiendo esa y otras cosas, pero siempre le quedó el amargo sentimiento de no haber merecido su primer castigo.

Josefa María Setién (Joxepaximur)

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11 May 2013

Hay días

Escrito por: Quinto Patio el 11 May 2013 - URL Permanente

-Hay días.
-Pues claro, mira tú esta moza, claro que hay días y años y meses y así hasta que deja de haberlos.
-Lista, que ere una lista!
-¡Ahhhhh, no, ni mucho ni menos ni poco ni nada! si antes de las diez primeras líneas ya os estáis a peleando, no lo voy a consentir, mira que yo seré un ratón -y, por tanto, cobardica-, pero me tenéis mucho más que harto. Todo lo convertís en riña, aquí no hay forma de explicar, de contar nada en serio porque, con vuestros dimes y diretes, lo trivializáis todo, lo desdibujáis, sois como gallinas locas, desmandadas y peleonas en el mercado. Esta vez la cosa es seria, muy seria, así que, a la primera que le quite la palabra a Mariolvido tendrá que vérselas conmigo.
-Gracias, Ratón Decía que hay días que se llenan de preguntas, de cómo hago, de dónde encontrar respuestas. Días que amanecen como todos y que, sin querer se convierten en duda. Y, yo, cuando me pongo así, necesito contarlo, saber qué es lo que vosotras sentís, que me deis vuestra opinión, que me ayudéis. Resulta que, paseando por la ciudad, vi en un escaparate algunas cosas que me gustaron, por supuesto entré y compré. Más contenta iba yo que unas castañuelas porque, bobona que soy, sigo festejando cada cosa, por pequeña que sea, que compro. Sí,sí, ya sé Marilabrava, agradezco en lo que vale tu generoso silencio pero no creas que no te veo los ojos y sé bien que dicen, sé que estás mordiéndote la lengua para no decirme: sí con la inconsistencia de los tontos te compraste esa ropa tan absolutamente prescindible y tan poco discreta, tan poco elegante, que te pones, y, con la misma inconsistencia, te alegras como solo se alegran los bobales a los que le dan un pirulí; lo sé, Marilabrava y hasta puede que tengas razón pero deja, dejad que os cuente. Al llegar a casa hice lo que siempre hago... cogí unas tijeras y me dispuse a cortar las etiquetas que tanto aborrezco porque me molestan y me pican y me enervan. Corte una de ellas, la tiré e inmediatamente lave la prenda porque, con mis muchas manías, no soporto ponerme o guardar en el armario nada que no este limpio de "probaduras varias". Que sí, que no me enrollo que aunque no lo parezca es necesario el dato. Cuando saqué la segunda prenda no sé por qué mire la etiqueta y fue como si un rayo me hubiese fulminado...ponía: Bangladesh Mil imágenes pasaron por mi cabeza, mil historias y una especie de asfixia, de humo, de llanto, de horror...aquello me pesaba entre las manos, me abrumaba total y absolutamente. Doble cuidadosamente la camiseta, la metí en su bolsa y anduve toda la tarde como una alma con un fantasma detrás y con un nudopeso en el cuerpo. Yo no podía quedarme con aquello, no era lógico, no era justo, no era normal que pasase sobre el dolor como si pasease por la hierba. Así que, dispuesta a hacer mi siguiente y vacua tontería y a descargar mi culpa (indescargable), fui a devolverla; la otra prenda no podía llevarla puesto que estaba sin etiqueta y lavada...no me atreví, no quise ir al cubo de la basura y comprobar su origen...
Nunca preguntan el porqué se devuelven las cosas pero yo necesitaba decirlo, era ,casi, mi único objetivo... Dije: no la quiero porque en la etiqueta pone Bangladesh. Creo que nadie me oyó y, si lo hicieron, no lo pareció. Pensé que al salir me sentiría mejor...y no, no fue así (tampoco creo que debiera serlo), la (i) responsabilidad no se extingue con gestitos, el dolor no se debería pagar con pequeñas mentirijillas; lo cierto es que no sé cómo resolver esto; no tengo ni idea de cómo ni de qué hacer, creo que puede que ya sea la hora en que deba, empezar a decir NO pero, tampoco sé de qué puede servir que yo haga o deje de hacer estas cosas que, tantas veces, me parecen gilimemeces que se me ocurren para...
Tampoco sé dónde me compraré nada a partir de ahora puesto que, la lista de lugares "infectados" de miserias, es tan larga que lo abarca todo.

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18 Abr 2013

PATINAZO

Escrito por: Quinto Patio el 18 Abr 2013 - URL Permanente

Esto me pasó en el atrio de la iglesia de mi pueblo el otro día.

Los funerales, entre otras cosas, sirven para que te encuentres con gentes a las que hacía un siglo que no veías.

Estaba rodeada de gente, a la que sí veo con frecuencia, cuando se acercó a mí una mujer alborotada y diciendo: "Marianela, qué alegría más grande". Abracé, a la que yo creía Carmen, con la misma alegría que ella me abrazaba a mí, diciéndole: "Carmen, la alegría grande es mía; hay que ver lo bien que estás".

La no Carmen, sin dejar de abrazarme, dice: "ya sé que me parezco mucho a mi madre, pero soy Laura"

Con lo mucho que he jugado en los veranos con la tal Laura y el resto de la pandilla... Y es que yo la recordaba con la cara de los 15 años.

mcjaramillo

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08 Mar 2013

¿Para que sirven el Papa y el Vaticano?

Escrito por: Quinto Patio el 08 Mar 2013 - URL Permanente

Para sus dirigentes, la secta vaticana es desde hace muchos siglos el negocio más rentable del planeta Tierra. Posee un imperio inmobiliario hasta en los más remotos y pobres países. Tiene bancos, empresas, acciones en las bolsas del mundo entero, participaciones en todo lo que genera dinero. Obras de arte y joyas valiosísimas. La historia de la Iglesia es una acumulación de riquezas y para que estas riquezas no salieran de la congregación, se estableció que los eclesiásticos debían ser solteros ya que en matrimonio podían pasar la propiedad de la iglesia a sus esposas e hijos en herencia. El holding vaticano es tan descomunal que hasta los papas desconocen el valor real. Pero siguen pidiendo limosna y pasando el cesto en los servicios religiosos, ¡hasta en los funerales!


Ciudad del Vaticano a 10 de febrero del 2012:

- El Papa Benedicto XVI pidió hoy a la comunidad internacional ayudar a la población del Sah el, región de África subsahariana, afectada por el hambre y la sequía. "Exhorto a la comunidad internacional a interesarse seriamente por la extrema pobreza de estas poblaciones en las que las condiciones de vida se deterioran”. -




¿Pero para que sirven estos elegidos fatuos, inútiles e infructuosos que se dicen religiosos?

Evidentemente la utilidad de estos eclesiásticos es importantísima, pues “guían a los hombres hacia el camino de su eterna salvación”.

¿Y las necesidades terrenales como son comer, tener agua, vivir con dignidad?

Para esto el Papa lanza su exhorto a la comunidad, vuelve a palacio y, satisfecho del deber cumplido sigue leyendo versículos de la Biblia:

“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano
padecer necesidad, y cierra para él su corazón,
¿cómo mora el amor de Dios en él?
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua,
sino de hecho y en verdad”.

(1 Juan 3:17-18)

En la religión judía el padre de familia es el jefe espiritual. ¿No creen que tenga más sentido que el absurdo mito de la salvación del alma?


Pues así estamos, en espera de un nuevo guía y, tiemblo solo de pensar que éste podría ser el cardenal Marc Ouellet inscrito en la lista SNAP (Survivors Network of those Abused by Priests). No se le acusa de delito pero sí de ser cómplice en ciertos escándalos sexuales. Oscurantismo y fanatismo son sus preceptos. El oscurantismo consiste en negar los derechos cívicos-civiles y defiende ideas y actitudes irracionales y retrógradas y esto es lo que la Institución y el próximo Papa seguirán haciendo.

- Una mujer no debe abortar aún en caso de haber sido violada

- No al condón ni como medio de contracepción ni para evitar enfermedades sexuales.

- El matrimonio está constituido por un hombre y una mujer y los hijos el complemento y consecuente destino

- La eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios

- Los actos homosexuales son contrarios a la Ley Natural, pues sólo buscan el placer sin contemplar la procreación.

- Los divorciados católicos no pueden volverse a casar por la iglesia

- Los sacerdotes no pueden casarse ni tener relaciones sexuales

- No al sacerdocio femenino



...y una larga serie de sartas y desatinos que no tienen razón de ser.

Inadecuación e incompantibilidad de la Iglesia a las características de la sociedad moderna. ¿Hasta cuándo? ¿Por qué no aprovechar la coyuntura actual para poner un término a una institución que siempre fue corrupta, injusta y ahora irrefutablemente obsoleta?

¿Por qué seguir manteniendo una iglesia elitista que excluye a las mujeres, a los marginados y oprimidos, donde el aparato, el lujo, la parafernalia y lo superfluo van en contra de lo que dicta la religión?

YO NO VOTO.

Texto: Fabiola






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28 Feb 2013

DOS HISTORIAS

Escrito por: Quinto Patio el 28 Feb 2013 - URL Permanente

Es verdad, dije: si queréis que vuelva, chillad y no, es cierto, no me habéis llamado pero yo, simple Ratón, no sé negarme cuando aquella que me alienta (y me alimenta), me pide la llave para entrar...así que, aquí os dejo con ella, mi amadueñayseñora y sus Dos Historias. Yo, hago mutis por el foro y, por supuesto, no me hago responsable de nada.


Historia 1

-Dicen que esté tranquila pero bien sé yo que no puedo. Dicen que no pasa nada pero yo sé que sí. Y no me importa que sean otras voces las que me hablan, que me instan a que colabore, voces que no conozco.

Sé que me sacaron de allí, aunque no sepa quién fue, y lo agradezco porque me sentía tan mal, tan enferma desde hace tanto tiempo. Me decían que aquella era mi casa pero yo sabía bien que no, una casa es otra cosa; solo era una trampa y yo quien estaba atrapada entre sus cuatro paredes, en silencio, siempre en aquel oscuro y denso silencio.

En la ambulancia, a pesar del ruido, del frío, me sentía bien, protegida. Allí él no podía estar. Una voz alterada decía: “rápido, vamos, rápido que se nos va”. Y yo sin poder articular ni una sola palabra, ni siquiera un gesto con el que poder dar las gracias, o con el que poder mostrar que, por increíble que les pareciese, hacía tiempo que no me encontraba tan tranquila, tan bien, por mucho que doliese todo mi cuerpo pero el dolor, ahora, estaba por fuera.

La paz apenas duró; ahora ya no estoy en la ambulancia, no sé dónde estoy pero sí sé, con toda seguridad, que él, está aquí; no es su voz la que ordena, ni sus manos las que intentan abrir mis piernas con esa brutalidad tan suya.

No, no, no voy a hacerlo por mucho que intente engañarme utilizando otra voz y sea una mujer la que me urge a hacerlo.

Quién sabe por qué esta mujer se presta a ser las manos de la bestia. Pero no,esta vez no.

Historia 2

-Me riñen, mucho. Se enfadan conmigo, mucho. Me cierran la puerta para que no salga a los pasillos así. Me llaman guarra y cosas más feas; me preguntan, una y otra vez, si no me da vergüenza tan grande y haciendo esas cosas. Me piden explicaciones del porqué hago estas cosas y yo callo y sigo haciendo lo que quiero, lo que mis manos quieren, por mucho que a ellos les moleste.

Pero, hoy, a ti, te lo voy a contar. ¿Por qué?, pues tal vez porque necesito hablar con alguien. Tú jamás me preguntaste, jamás dijiste ninguna de esas cosas que tanto daño me hacían. Tú, cuando pasabas cerca de mi, me tapabas casi con dulzura. Porque creo que me voy a ir pronto, de esa forma de irse que resulta un para siempre, y ya ves qué locura, que tontería la mía, pero no quiero que todos piensen que solamente era una loca y tú, si quieres, podrás explicárselo mejor. No, ¿sabes? de loca nada, harta sí, mucho, cansada.

Sé perfectamente que lo que hago puede que no estar bien, que no es bonito pero ¿sabes, niña? son mis últimos días y él no está, ¡por fin!; ahora estoy, ¡por fin!, sola y él en el pueblo, lejos, muy lejos de mí. Por primera vez nos serán sus ásperas, bruscas y asquerosas manos las que sobetean y someten mi cuerpo.

No quiero irme de este mundo sin que mi piel reciba la sensación de las caricias, sin que sepa reconocer la ternura, aunque ya solo pueda venir de estas manos mías que, lo quiera o no lo quiera (y quién sabe si es que sí), han tomado vida y voluntad propia; por eso, solo por eso, me toco continuamente, esté donde esté. No, no me da ningún placer pero me consuela y, de no sé qué extraña manera, me resarce de tantos años de tristeza ¿cuántos? ¿40? ¿50?, tal vez lo olvidé porque prefiero ignorar cuándo fue que ese mal hombre enterró mi vida. No tengo tiempo que perder. ¿Lo entiendes?

Sé que tú, al menos, no me reñirás.

-----------------------------------------------------------------------------------

Y ahora, me gustaría saber que podréis disculparme por esta forma de entrar y contar…Sucedió que escuché a un impresentable político español decir una sarta de burradas. Como mi cabeza reacciona creando espumarajos, anoche, mientras intentaba dormir, regresaron a mi cabeza estas dos historias que jamás me habían abandonado –sobre todo la primera que me persigue como un dolor-y no pude sino recordar las necias y bárbaras palabras del necio figurín con pretensiones de (*)político.

*Toni Cantó (UPyD): “ La mayoría de las denuncias por violencia de género son falsas”

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12 Feb 2013

Me dijeron:entra y aquí estoy.

Escrito por: Quinto Patio el 12 Feb 2013 - URL Permanente

Tengo la sensación de estar colándome por la puerta de atrás. Algo así como si mirase por la puerta de una cerradura. Algo semejante a colarse en una fiesta a la que nadie me invitó o a meter en la cabeza en una casa solo porque la puerta estaba entornada.

Vaya que me siento ¡rara! y el Ratón, ni os cuento, anda debajo de una mesa, con los bigotes medio caídos y con una tiritona de no te menees, creo que, por lo bajinis, anda diciendo: no lo hagas, no lo hagas, mira que nos vas a meter en un lío; mira que siempre andas metiéndote donde nadie te llama y luego las tortas van repartidas...El pobre bichito algo de razón tiene pero aquí, una, ni a zarpazos pierde la osadía...Le he explicado -al Ratón- que me han dado una "llave" y que, siendo responsable -que lo soy-, si he de compartir tortazos, esta vez no le llegarán a él porque los compartiremos la menda y "ladadoradellave" (espero que, llegado el caso, de la cara y se apreste a decir esta boca es mía); pero dicho lo dicho, lo cierto es que yo también me siento un poco zorro (que no zorra,¡eh!, a ver si voy a ser yo la que me ponga a dar a diestra y siniestra, jmmm!) entrando en gallinero.
En fin, que, como noto un ligero temblor de dedos y no sé si esto acabará o no entrando porque, esa es otra, ni idea tengo de si lo que estoy haciendo es la vía correcta para poner una entrada nueva (a cualquier cosa le llamo yo entrada ¿verdad?, lo sé), pues acabo de decidir que lo más oportuno es parar y voy a darle a enviar y que sea los que las hadas, duendes y bichillos de fortuna quieran y, después, si no me habéis matado y queréis más pues chilláis y yo, vuelvo.

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22 Ene 2013

La historia de ayer y la de hoy 21 de enero 2013

Escrito por: Quinto Patio el 22 Ene 2013 - URL Permanente

Me gusta Obama por su inteligencia de hombre moderno, por apuesto, por simpático, por su pasión hacia su mujer. Sobre todo por su pasado informal y su presente irreprochable. Por ser consecuente. Por ser uno de los grandes oradores de este siglo y del pasado. Porque le gusta leer y escribe con atrevimiento y felizmente. Por ser sensible a su historia y a la historia de los pueblos. La historia de los pueblos africanos a quienes los europeos robaron los hijos para esclavizarlos en tierras americanas.

Desde hace cuatro años los hijos de tantos hijos se miran en los ojos del Presidente que les ha tributado después de tantos siglos, dignidad e identidad, lo que no tuvieron tiempo de hacer Martin Luther King o Rosa Parks ni tantos otros que lo han intentado y que ni historia ha quedado de ellos. Porque no crean que la esclavitud en América se terminó en 1865. Aquello no fue más que una firma en la Constitución. Ayer, hoy y mañana sigue habiendo esclavitud. Mientras haya desigualdad habrá esclavitud pues siempre habrá un rico que se aproveche de un pobre.

¿Racismo? Si el Presidente y la Primera Dama no tuvieran el dispositivo de protección más sofisticado de todos los tiempos, los hubieran matado a balazos por ser negros, tanto es el odio a la raza que arrastra la mitad de la población blanca. Hace dos meses, durante la Convención Republicana en Tampa, dos individuos fueron expulsados del recinto por haber tirado cacahuetes a la cara de una cameraman negra diciendo “es así como se les echa de comer a los animales”. Afortunadamente a los Obama los protegen los dioses y el servicio secreto, y los dos se han paseado hoy a cuerpo descubierto por la avenida Pennsylvania luciendo sonrisas libres al tiempo que negros, gays, inmigrantes de todos los colores, blancos libres de telarañas en el cerebro, les aplaudían y aclamaban.

¿Ha ganado la batalla a la xenofobia, a la homofobia, al racismo, a la discriminación? No pero por lo menos es el único que lo habrá intentado sinceramente.

¿Su política? No sé, de eso no entiendo.

Texto: Fabiola

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10 Ene 2013

Una noche como ésta...

Escrito por: Quinto Patio el 10 Ene 2013 - URL Permanente

(Cualquier asomo de parecido con la realidad no es coincidencia)

No eran nervios. Lo que casi me sobrepasaba era una tremenda excitación. Quizá lo recomendable en estos casos sea la cautela, mas yo estaba dispuesta en una noche como esta a todo lo contrario. Aquel restaurante no se sabía bien si era agobiante o acogedor. A mí esto me daba igual, ya me había sentado en un extremo de la mesa. Cuando terminó mi apresuramiento por acomodarme, reparé en la mujer que me contemplaba fijamente desde el cubierto de enfrente. De tanto aguantarle la mirada, su gesto se difuminaba, y mientras nos ocupábamos del primer plato pude apreciar que, según el tema de conversación, tan pronto tenía cara de niña sobre cuerpo de mujer como cara de mujer mayor en cuerpo aniñado. Cuando terminamos la ensalada me atreví a decírselo, y cuánto nos reímos cuando ella me contestó que le estaba pasando lo mismo conmigo. ¡Cómo desaprovechar este guiño! Decidimos vernos más veces, trazamos un plan: quedaríamos a cenar para ir anotando qué temas correspondían a cada cara.

Esta complicidad era el mejor comienzo. Una esperada alegría empezó a relajarme, aunque la cena estaba resultando demasiado expectante hacia mi persona, lo cual era fatigoso por el riesgo de ser yo misma más de la cuenta. No acepté ninguna bebida y contestaba a medias o con algún disparate a la curiosidad de todas. Ellas, ya desde el primer brindis, se reían demasiado, pero era comprensible: celebraban reunirse después de largo tiempo y, además, antes de que empezaran a consultar el menú, yo me había acercado por sorpresa a su mesa, diciéndoles: “Perdonad, ¿podría sentarme a cenar con vosotras? Es que estoy sola, os he visto, y me ha parecido que sois un grupo simpático.”

Fue en el segundo plato cuando aquel collar de la cabecera de mesa empezó a inquietarme, tanto que me hipnotizaba. Con cierto aturdimiento empecé a percibir como si alguien ausente quisiera mostrarse, pero quienquiera que fuese no se parecía en nada a la portadora del collar. ¡Ah! Por qué surgir ahora sin haber aparecido nunca desde entonces, por qué esta mujer me ha llevado a aquella niña interna para quien yo simplemente era el enlace con la calle: encargos de crema exquisita para el cuerpo, blocs de muchísimas hojas, goma Milán, la maravillosa, la rotunda, la siempre añorada.

Entusiasmada con la aparición, como si hablase sola en voz alta, me puse a relatar: “Sin ser amigas, aquella relación era extraña: ella confiaba en mí, y yo, sin más, cumplía. Hasta que un buen día llegó el encargo emocionante, más secreto que los otros secretos: debería ir a un convento cercano y comprar un cilicio de muslo. -¿Qué es eso? –Ya lo verás. Los hay para cintura y otras partes del cuerpo, pero yo lo quiero de muslo. –Bien. Iré. En la oscura estancia, la monja, como quien vende lazos o calcetines, me mostraba con sus manos pequeñas artilugios varios de malla metálica salpicada de pinchos, que se revolvían con un ruido muy concreto sobre el mostrador, hasta que le pedí por favor que me dijera cuál era el especial para muslos. Entonces lo escogió y me explicó despacio cómo se enganchaba y graduaba, según más penitencia o menos, aquella especie de pequeño cinturón. Aprendí mucho con este secreto. El curso siguiente, aquella chica rica, guapa, refinada, sacrificada, desapareció.”

La irrupción del cilicio en medio del menú fue algo exquisito. Interés unánime: ¿cómo son?, ¿cómo era el del muslo? Esperé durante un par de bromitas, y cuando muy seria, la de la cabecera, repitió la segunda pregunta, le contesté: “como tu collar”. Cuatro segundos y soltó una gran carcajada, no tenía más remedio, pero yo sabía que era una carcajada sólo gestual y salí corriendo de sus ojos a refugiarme en los de mi cómplice, ahora su cara mitad niña mitad mayor, guiñándome no sé bien qué ojo. Lo demás era silencio.

¿Cómo continuar? No podía traicionar la idea previa del inicio de la aventura, el deliberado plan de aparecer allí sin ser yo, y a ver adónde me llevaba. Pero ¿qué hacer ahora, cómo salvar esta tensión? ¿Levantarme riendo, soltar un billete, incluso invitarlas y largarme en plan loca que liga cenas? No. Me levanté, roja pero valiente. Pedí perdón a la cabecera y le aclaré que conocía a un diseñador de joyas muy famoso que se inspiraba en los cilicios. Más risa aún suscitaron mis palabras, y todas empezaron a decirme que había sido una gran idea haber aparecido de aquella manera a su mesa y que había sido muy valiente al enfrentarme a tantas mujeres. Yo sonreía dando las gracias y disculpándome. Ellas: que no que no. Yo: que sí que sí. Ellas: que no que no… Y entonces supe que había llegado el momento de decirlo:
“Sabía que estabais aquí y me moría por conoceros”. ¡Dadme un abrazo! Soy la que firma “Yo-Yo” en el blog.

Autora: Teresa de Paz

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20 Dic 2012

Tres por tres

Escrito por: Quinto Patio el 20 Dic 2012 - URL Permanente

-3 por 3…-
-¡9!-
-¿Pero tú estás tontita, Mariguana? De verdad, qué desesperación, es que no se puede hablar en serio en este santo lugar, estáis todas medio abobadas, insulsas es lo que sois y tirando un poco a lelas. ¿Es que nunca os tomáis la molestia de mirarme?? ¿Acaso no podéis ver que no estoy hablando broma? ¿Es tan difícil que consideréis que, a veces, os necesito?
Fiesta, solamente os va la fiesta. Pues ahora os calláis la boquita y escucháis.
-¿Es un cuento?
-No Mariolvido, es una canción que como bien dijo el que la escribió:”una canción puede ser un obús o la caricia de un viento del sur”
-¿Y…es obús? No te enfades, es por saber si hay ponerse a buen recaudo…
-¡Aggg, Mariohhh, a callar, leñe, a callar ya de una vez! Obús y viento, eso es.
Os decía 3 por 3, demasiado pequeña, en blanco y negro y demasiado alejada. Ahí, en tan poca cosa y aunque parezca mentira, se encierraba todo…Han pasado los años, han pasado docenas de travesías y algún que otro naufragio y, a través de los días, ella ha ido salvándose de todos los embates y sigue estando a mi lado, lo más cerca posible de la cabecera de mi cama. Ahí está, muda, y creo que día a día más oscura, escuchando las mismas preguntas que me hago, aun si querer, porque bien sé que jamás serán contestadas,
Fue un día de comienzo de otoño de hace demasiado tiempo, aunque aún pueda escuchar mi nombre en aquellos labios viperinos, y el acongojo provocado por el miedo de haber hecho vaya usted a saber qué; un raro milagro me rescata de la pena y el castigo de un día más de colegio y media hora después quedará, en 3x3, para siempre reflejado aquel campo que recuerda perfectamente mi recuerdo, una mano toma mi cintura, dos desvaídas margaritas en mi mano y nuestros ojos mirando al frente (¿a quién?). Todo me parece extraño, tan lejano, tan confuso. Miro y miro esa pequeña foto de tan solo 3X3 y siento desazón. Miro a esa niña a la que seguro le están diciendo: sonríe y a la que ni intentándolo, le acaba por brotar, y sé que sé lo que ella ni imaginarse podía y daría no sé qué por poder hablar con ella, por abrazarla, por decirle: sigue chiquita, sigue, no desfallezcas, no escuches, no esperes, no mires atrás, solo sigue, sigue, sigue…

............

...........

....

"Ese niño ajeno
al paso de las horas
y que está poniendo
en marcha su reloj
no es consciente
de que incuba el mar de aurora
ese mal del animal que ya soy yo.
Y daría lo vivido
por sentarme a su costado
para verme en su futuro
desde todo mi pasado
y mirándole a los ojos
preguntarle ensimismado
si descubre a su verdugo
en mis ojos reflejado
mientras él me ve mirar
a ese niño que miraba el mar"

........

.............

................

...........

LUÍS EDUARDO AUTE: "El niño que miraba el mar":

http://www.youtube.com/watch?v=JaO3E63KCk0

-¡Por Tutatis, cómo estamos, Ratón! Eso no es un obús, es una bomba de tristuras, Si es que mira que te lo digo que es que eres un triste, que no se puede ir por ahí expandiendo tristezas, mira que qué dirá esta gente…penita me das oyes, anda anda mira, ven aquí, vamos a hacer una lista…
-¿Una lista? Marilabrava, una ¡lista! pero por todos los diablos, para qué quiero yo ¡ahora! hacer una lista, en mi vida he hecho yo listas y, las pocas veces que las hice, las dejé olvidadas.
-¿Ves? pues ese es tu problema…lo sabía, hazme caso, ven y hagamos una lista...

Y
AHORA
LAS
MARYS…Y…EL RATÓN
QUEREMOS DECIROS
¡Feliz navidad!


Texto: Ratóncito

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05 Dic 2012

Corralas, corrales y caravasares

Escrito por: Quinto Patio el 05 Dic 2012 - URL Permanente

Antes de jubilarme y mudarme a esta buhardilla yo vivía en otra corrala, muy parecida a ésta de Quinto Patio pero mucho más antigua. Era pescadera; tenía un puesto de pescado fresco en el mercado de Embajadores. La mía ha sido siempre una familia de mercaderes y comerciantes desde tiempos inmemoriales, y es precisamente ésa la razón por la que las últimas generaciones hemos acabado viviendo en la corrala de la que os hablaba.

¿Que qué tiene que ver lo uno con lo otro? Pues verán; aunque la creencia popular es que las corralas son una tipología de edificios de viviendas genuinamente madrileña, la realidad es que ni su origen está en Madrid ni estaban en principio destinadas a vivienda.

Allá por el Siglo XVII, el tatarabuelo de mi bisabuelo, Casto Cilicio, hombre de campo serio, rudo y trabajador, viajaba varias veces al año desde su pueblo hasta el mercado de abastos de la Plaza Mayor de Madrid para comerciar con la lana de sus borregos. En aquella época, Madrid era ya un importante centro de negocios y ofrecía un gran número de posadas y hospedajes donde los comerciantes podían pasar la noche y descansar con sus carros, monturas y mercancías a salvo de rateros y rufianes, antes de iniciar el regreso a sus localidades de origen.

Las habitaciones en las posadas eran pequeñas y no tenían baño propio, ya que se trataba de pernoctar un única jornada. Se distribuían en tres o cuatro plantas, a lo largo de corredores al fondo de los cuales había un retrete común, y en torno a un patio central donde podían descansar y abrevar las bestias de carga. Desde los corredores, los comerciantes podían controlar a sus animales, y éstos podían ser resguardados en los establos existentes en la planta baja los días de mal tiempo.

A medida que a los mercaderes les iba yendo mejor el negocio, se veían obligados a pasar más y más días en el mercado. Empezaron a traerse a los hijos, a las esposas... Familias enteras empezaron a instalarse de forma cada vez más estable en estas habitaciones. Y estas antiguas posadas, reconvertidas en viviendas, son las que hoy conocemos como corralas. Mi antecesor Casto Cilicio fue uno de aquellos comerciantes que acabaron estableciéndose de manera definitiva en una posada, y allí continuó viviendo mi estirpe, de generación en generación, hasta hoy.

Posteriormente se construyeron en Madrid muchos edificios de viviendas imitando esta tipología. No obstante, podemos reconocer una Corrala auténtica, es decir, construida originariamente como posada, si observamos que en la planta baja del patio hay menos pilares que en las plantas superiores, extraña peculiaridad estructural que se explica porque mayor espacio entre pilares facilitaba la maniobra de los carros y las mercancías.

A continuación adjunto una foto en la que pueden ver a Casto Cilicio en la corrala donde acabó estableciéndose con su familia y donde nació, al cabo de varias generaciones, la que hoy les escribe. Pueden observar el detalle de los pilares de la planta baja que les comentaba.

FOTO 1

Pero les he dicho al principio que el origen de las corralas no fue Madrid. Efectivamente, unos cuantos siglos antes que Casto Cilicio vivió otro antepasado mío, el ilustre Ricardo Riñón de Cabra, mercader granadino de seda, de cuyo paso por el Corral del Carbón en 1334 nos dejó testimonio con esta otra fotografía que ha ido pasando de generación en generación hasta llegar a mis manos, y que ahora les muestro. Como ven, este edificio de Granada del Siglo XIV, también posada de comerciantes, tenía ya el mismo patrón constructivo que las corralas madrileñas.

FOTO 2

Y si nos remontamos aún más, e incluso nos desplazamos a las antiguas caravanas de comerciantes en las que mi antecesor Biahéydes Kansé viajaba por Asia y el Norte de África con sus cargamentos de té, encontraremos los caravasares, quizá las primeras edificaciones destinadas a refugio de viajantes de las que hay constancia, y que sorprendentemente presentaban ya un esquema muy similar al de nuestras corralas. Lamentablemente, si Biahéydes Kansé tomó alguna foto de un caravasar, no ha llegado hasta mí para poder enseñársela a ustedes y que puedan juzgar sobre la similitud.

En fin, vecinos, espero que les haya resultado interesante conocer los orígenes del edificio en el que habita este Quinto Patio y aprovecho la ocasión para proponer una derrama de obras para instalar un cuarto de baño en cada vivienda, porque esto de tener que salir al corredor cada vez que apremia una necesidad, y encontrárselo ocupado, resulta bastante enojoso.

Texto: Silvia Sanz

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Si eres de esos intelectualoides engreídos que se mosquean con la incultura regresa por donde viniste, de lo contrario entra a Quinto Patio y sácate los uñeros que acá te aplaudiremos como te mereces.
Quinto Patio es un blog de charla intrascendente formado por un clan de marujas de varios países que tienen devaneos con la escritura y un currículum que abarca licenciaturas en leguleyadas y doctorados en demencia... Como este grupo de vecinas acarician la idea de obtener un PhD y necesitan del trabajo de campo, abordarán tópicos de toda laya como dónde conseguir chicles para hacer buenas bombas, culebrones, las últimas tendencias en esmaltes de uñas, los pectorales de Forlán, cómo elaborar un rico chicharrón o cuántas escaleras se necesitan para llegar al cielo...

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