
Habida cuenta de la existencia de un tipo de cambio flotante y no fijo (como en el 2001), técnicamente la herida de la fuga no doblega la Balanza de Pagos. La salida de capitales se compensa, en el actual esquema, con la devaluación del peso, protegiendo así al Banco Central de una pérdida grave de reservas. En el 2001 la fuga de capitales representó el 70 por ciento del total de las reservas del país. En estos días representa menos del 40 por ciento. Agrega la nota de Juan Cerruti que mientras este mecanismo sucedía el Banco Central tomó créditos del Banco Internacional de Pagos de Basilea por 5000 millones de dólares. Todo obliga a pensar que se requiere mayor información oficial para seguir atentamente la evolución del territorio de los dólares que se van y los dólares que el país tiene. Y el único que parece comandar el seguimiento y estar preparado para actuar frente a eventuales problemas es el titular del Banco Central, Martín Redrado. ¿Qué dice, al respecto, el más alto Poder Político y el Ministerio de Economía?
Daniel Muchnik
www.radiomiami.us


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