En los comicios de 2007, Cristina de Kirchner sí fue candidata a Presidenta de la Nación al frente de una compleja alianza denominada Concertación Plural, que lideraba otra alianza llamada Frente para la Victoria.
Cristina de Kirchner obtuvo los sufragios necesarios para que no hubiese una 2da. vuelta electoral, y el 10 de diciembre asumió para cumplir un mandato constitucional que se prolonga hasta el año 2011.
Sin embargo, son crecientes los comentarios, declaraciones e informaciones que atribuyen a su marido Néstor, cónyuge que habita en la Quinta Presidencial, en Olivos, provincia de Buenos Aires, un protagonismo desmedido en las decisiones más trascendentes del Ejecutivo Nacional.
La situación tiene una gravedad institucional inédita desde el año 2003, cuando los argentinos recuperaron la democracia.
De resultar ciertas las versiones, se estaría consumando una afrenta a la voluntad popular. No solamente se estaría cometiendo un hecho ilegítimo, ante el silencio de la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación, sino una suerte de 'golpe de Estado' en la medida que la Presidenta de la Nación cede, voluntaria o involuntariamente, atribuciones que le son propias en la elaboración y conducción de las políticas de Estado, a un 3ro. que carece de legitimidad institucional.
Por lo mucho que ha sufrido la sociedad argentina ante la pérdida de su democracia representantiva, no puede tolerar acontecimientos semejantes. Néstor Kirchner carece de legitimidad constitucional para definir las cuestiones de los argentinos. Ni siquiera es un legislador ni un integrante del gabinete nacional ni un gobernador ni un magistrado, tan siquiera.
Antes de discutir si gobiernan las autoridades elegidas por el pueblo o los líderes sectoriales, que es la dicotomía atribuida al Gobierno, hay que dejar en evidencia que realmente se encuentran gobernando las autoridades elegidas por los electores.
Toda esta engorrosa situación lesiona la credibilidad y la autoridad de Cristina de Kirchner, más allá del conflicto agropecuario, y conduce a una ingobernabilidad.
Es necesario advertirlo antes que sea tarde.
Vamos a los recortes periodísticos dominicales:
Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:
"(...) Los dirigentes rurales se prendieron del brazo del cardenal Jorge Bergoglio y del defensor del pueblo, Eduardo Mondino, para salir de la ratonera en la que estaban. El desabastecimiento de las cosas esenciales para vivir comenzaba a sentirse en las zonas más pobladas del país; la violencia en las rutas, entre productores y camioneros, crecía con el correr de las horas, y el Gobierno decía discursos dialoguistas sin dialogar. La pelota está otra vez en poder del gobierno , respiraban tranquilos los ruralistas en la noche del viernes, después de levantar el paro. No se hacen ilusiones: Es un descanso para tomar oxígeno y romper la estrategia mediática del Gobierno , aclaraban.
En cualquier momento puede haber un muerto , le advirtió a Néstor Kirchner un dirigente peronista del interior. Entonces se agudizarán las contradicciones , zafó el ex presidente, recitando la terminología de ideas que nunca fueron suyas. Es probable que ni siquiera conozca de dónde proviene esa fraseología. La Argentina le debe a la Iglesia la creación de un camino que la alejó, aunque fuera circunstancialmente, de la violencia y de más sangre (...).
Me hubiera gustado ver que la Iglesia hablara en su documento de la distribución de la riqueza , hinca la Presidenta. Un momento, por favor, se disculpa y se va. Vuelve con varios documentos de la Iglesia, algunos del año 2000, y lee los párrafos dedicados a los pobres, a los intereses sectoriales y a la mala distribución de la riqueza. En el documento de ahora no hubo una sola referencia a toda esa historia intelectual , dice. Pero la Iglesia le pidió al campo que abandone las rutas y que levante el paro. Eso estuvo bien , concede, breve y lacónica.
Néstor Kirchner fue más expeditivo: Lo que estás diciendo es una estupidez , le replicó a Hugo Moyano cuando éste propuso que el Gobierno convocara al diálogo respaldándose en el documento de los obispos. Felipe Solá le recordó al ex presidente que el peronismo son los dirigentes, los militantes y también la gente de a pie. La gente común cree que la solución la debe dar el Gobierno , le señaló. Kirchner se evadió, una y otra vez, trasladándole la responsabilidad a los medios periodísticos. Los medios han creado esa sensación social , culpó. La estrategia del ex presidente se cifra en recurrir a la paciencia oriental , la gimnasia del inmovilismo que la sociedad no suele comprender cuando la practica un gobierno.
(...) Un sector del Gobierno, más objetivo, señala que el peor error del Gobierno fue juntar en el tiempo el conflicto con los ruralistas y la confrontación con la prensa. Son funcionarios que creen que todavía se puede hablar con los dirigentes agropecuarios, empezando por la ganadería, la lechería, el trigo o el maíz. En un clima de acuerdos, las retenciones podrían estar al final de ese camino , se entusiasman.
Algunos dirigentes rurales sostienen también la posibilidad de hacer concesiones sobre la soja, aunque no todas las que el Gobierno quiere, a cambio de una política agrícola y ganadera integral. Unos y otros son sólo palomas que sobreviven, casi famélicas y desahuciadas, en un mundo de halcones.
La historia lo condena al Gobierno. El intendente de Rafaela se lo dijo al propio Kirchner en aquella reunión de peronistas: No me importa mucho la soja. Me importa la cuenca lechera. Y el Gobierno no ha hecho nada por la lechería. No cumplió hasta ahora ninguna promesa, le recalcó. El ex presidente se escabulló como pudo: Traeme a los tamberos y arreglamos el problema. (...)".
Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:
"(...) Lo que falla en la Argentina es, en suma, la política. El Gobierno toma decisiones entre paredes y esas decisiones no pasan por el tamiz de más de tres o cuatro personas. La oposición actúa por espasmos y rara vez fogonea una conciliación de las partes. La oposición la encarna ahora, casi de modo excluyente, Elisa Carrió porque Mauricio Macri ha decidido protegerse en su guarida porteña. Kirchner activó de nuevo al peronismo, pero para que el partido brinde sólo señales de obediencia. Tanta rigidez termina invariablemente con fracturas: al líder del PJ se le están desgranando tres provincias clave, como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. El disconformismo peronista es mayor aunque todavía no aflora en superficie.
Schiaretti reclutó a cien intendentes peronistas cordobeses. Carlos Reutemann resolvió apoyar una lista diferente a la del oficialismo —que apaña el matrimonio Kirchner— para la elección de autoridades partidarias en Santa Fe, que se hará en julio. El ex gobernador tomó posición a favor del campo y un protagonismo inédito, incluso en sus épocas de poder. Sergio Uribarri continúa aferrado al kirchnerismo aunque el peronismo provincial se ha empezado a divorciar de él. Es muy probable que en esas tres provincias el PJ presente el año que viene listas distintas a las del Gobierno para los comicios legislativos. Sólo un cambio drástico de la realidad podría evitarlo.
El cuadro sirve para explicar la primera línea que la semana pasada ocupó Daniel Scioli. El gobernador de Buenos Aires trató de gambetear compromisos políticos contundentes en los tiempos del conflicto. Su geografía de poder está partida: en el interior bonaerense el peronismo, en general, acompaña al campo; los barones del conurbano siguen todavía fieles al matrimonio presidencial. Ese constituye hoy su apuntalamiento fuerte. Los radicales K ya no podrían avalar sin discordia otro documento del PJ del tenor del último, en el cual denunció una oculta intención destituyente. A los transversales de a poco los envuelve el espanto, aunque algunos conserven despachos oficiales.
El Gobierno de Cristina hace tres meses que está frenado. Los primeros tres meses los padeció entre el escándalo de la valija de Guido Antonini Wilson y la tensión con Washington. El conflicto con el campo la tiene encerrada. La tregua de los ruralistas podría ser una oportunidad propicia para salir de ese encierro. Cristina espera el martes a Binner. ¿Algo habrá cambiado?. Es difícil saberlo porque la palabra oficial es contradictoria y porque en el escenario siempre irrumpe Kirchner.
La atención se fija en el ex presidente. Era una referencia ineludible antes del conflicto y lo será mas en adelante. Kirchner se convirtió desde el comienzo en una auténtica sombra de Cristina. En algún momento, no lejano, tal vez se vea obligado a mutar esa sombra en una luz".
Eugenio Paillet en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:
"(...) Resulta evidente, a estas alturas, para no pocos sectores del oficialismo y del partido peronista, que el gobierno ha perdido el rumbo. Bravatas y amenazas al voleo de algunos fanáticos del kirchnerismo, y de otros que se cuelgan de sus solapas para no quedar a la intemperie, no alcanzan a disimular lo evidente: pese a esas demostraciones de fuerza para la tribuna, el gobierno y el peronismo que ahora comanda Kirchner, no saben cómo terminar el extenuante conflicto con el campo. (...)
(...) "Acá todos bailan al ritmo de Néstor", se ufanaba el viernes un dirigente de las líneas juveniles que acompañan al ex mandatario. Y Néstor juega a todo o nada, a matar o morir, a no descansar hasta doblegar a su odiado enemigo. Hay dirigentes peronistas, algunos intendentes del interior y por lo menos cuatro gobernadores y ex gobernadores que literalmente se toman la cabeza entre las manos cuando observan semejante panorama. "Si sigue jugando así, se va a pegar un tiro en el pie", dice alarmado uno de ellos.
(...) Se sostiene que en una de las tantas reuniones de la mesa chica que maneja el poder realizada en Olivos, hace un par de semanas, se resolvió que Cristina efectivamente dejaría de referirse al conflicto.
Ella hablaría en sus presentaciones públicas sólo para dar buenas noticias. Obras públicas, escuelas, hospitales, los buenos números de la economía, como el crecimiento de la recaudación, la caída de los niveles de pobreza y desempleo, del trabajo en negro, siempre, claro está, según las desacreditadas cifras del INDEC. La presidenta cumplió al pie de la letra con su rol hasta la tarde en que regresó de su breve paso por Roma, para asistir a la cumbre sobre alimentación de la FAO, el organismo de Naciones Unidas dedicado a las cuestiones de la agricultura en el mundo.
Cristina habría tenido algún ataque de furia por esas horas, mientras la pelea con el campo entregaba jornadas cada vez más tensas, por considerar que la estrategia la sometía a un grado de autismo supino, casi indecoroso, mientras desde los distintos sectores en pugna, y de otros que miran la escena preocupados, como la Iglesia y gobernadores con prestigio como Binner, le reclamaban su regreso a escena. Por eso, aseguran, ocurrió su explosión discursiva en La Matanza, donde no obvió un párrafo bíblico destinado a castigar a los avaros, que pareció una respuesta directa al texto de los obispos que conocía de antemano.
(...) En algunos encumbrados despachos del poder, generó tanta sorpresa como desagrado la convocatoria de Luis D'Elía a una concentración en Rosario para el próximo 20 de junio, que el piquetero oficial busca empardar con la que hicieron los ruralistas el 25 de mayo en la misma ciudad. Llamó "el pueblo con mayúsculas" a los que convocarán en la oportunidad. Para este impresentable, todos quienes no vayan a Rosario son pueblo con minúsculas, se entiende.
"Es un deslenguado y no representa ni el pensamiento ni la estrategia del gobierno", lo cruzó un secretario de Estado con despacho en el primer piso de Balcarce 50. Se cae de maduro el enojo de esos hombres. D'Elía coloca al gobierno en una confrontación inútil acerca del nivel de movilización ciudadana de una y otra manifestación. Se reconoce con resignación en aquellos despachos que la mala prensa de la que goza el mundillo piquetero hará que se diga que los pocos o varios miles de personas que puedan llegar hasta el Monumento a la Bandera fueron llevados bajo la promesa de pagos en efectivo y bolsas de comida. (...)"
Jorge Lanata en Crítica de la Argentina:
"(...) –¿Y si mañana se juntan diez empresas y dicen que no quieren pagar más el impuesto a las ganancias? –sintetizó Alberto F en una reunión de la mesa chica.
El Gobierno discute, en el fondo, quién gobierna. A medida que se agrandan los reclamos del campo y salen de la discusión puntual para discutir el modelo económico global, el Gobierno se frota las manos: ése es su terreno, ahí pueden responderle que formen un partido y compitan en las urnas.
Es cierto: gobernar no significa ceder sin más a las presiones de un sector. Pero tampoco es ignorar al resto y aplicar políticas manu militari.
–Martín se equivocó –dicen ahora los ministros que sobrevivieron. Pero el anuncio inconsulto del aumento de las retenciones no fue un caso aislado: formó parte de una política agropecuaria que nunca, en los últimos seis años, existió. O que tuvo pequeños y aislados períodos de vida.
La posición oficial respecto de los pools de siembra es endeble: los critican, acusándolos de maximizar ganancias, pero uno de sus cuestionadores, Jorge Capitanich, fundó un pool de soja transgénica y el propio Gobierno aún mantiene la medida dictada por Cavallo de eximir a los fideicomisos de impuestos a las ganancias e ingresos brutos. El progresismo que mantiene el IVA al 21% y a la transferencia de acciones sin pagar un peso es difícil de creer.
Y del otro lado, las imágenes de la leche derramada. Importa poco la explicación técnica que pueda darse: los camiones tirando leche significan leche que no llega a los hogares pobres, en un país donde un tercio de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Si pudiera calificarse, la de hoy de Crítica de la Argentina es una “edición urgente”: intentamos reunir, en una misma mesa, Gobierno, oposición, intelectuales, ruralistas, Iglesia, para discutir cómo será el país que sigue. El que empieza mañana. Cuando los dos sectores vuelven a mover las piezas".


MIAMI.- Desde que las grandes corrientes inmigratorias europeas comenzaron a desembarcar en los Estados Unidos, existió la idea "del sueño americano". Originalmente, expresaba la posibilidad de vivir en libertad y alcanzar la prosperidad con trabajo duro, independientemente del origen, el credo o la raza.
a que se conmemoraba el nacimiento del Ejército. Todo pasa inadvertido. Todo es un sin sentido. Debe ser por eso que mientras un canal de televisión mostraba la detención de los ruralistas, otro informaba sobre el corte de la Avenida Lugones y General Paz acometido por estudiantes sin que se sepa la causa. Epígrafe en pantalla: “Complicada vuelta a casa. Estudiantes cortan calles”. Ningún fiscal tomó parte. En un ejercicio de sanidad apelé a la magia del zapping: hallé a Luis D’Elía vociferando frente a un periodista que su gente ganaría la toma de plazas públicas. No era la voz de aquel piquetero que bregaba por pan junto a Castells, sino que era la declaración de un funcionario oficial. Todo tan kafkiano que hasta resulta normal ver encaminarse a los dirigentes rurales u opositores hacia el proceso que narró el checoslovaco con tanta genialidad. 





