05 Jul 2008

Venezuela apoya abiertamente al terrorismo bolivariano.

Escrito por: Agustin Rangugni el 05 Jul 2008 - URL Permanente

El atentado contra la libertad de opinión que tuvo lugar en la ciudad de Yacuiba contó con la colaboración de la embajada venezolana en La Paz.

Lo que acaba de suceder en Yacuiba, una somnolienta ciudad cercana a la frontera con la Argentina, emplazada en el llamado “Gran Chaco” del Departamento de Tarija, en Bolivia, no puede evaluarse a la ligera. Ni dejar de tenerse en cuenta. Por todo lo que desgraciadamente significa, como hecho que “abre los ojos”. Porque, además, lo ocurrido es de una gravedad tal que debe meditarse profundamente.

No se trata simplemente de “un incidente más” en el desesperante caos en que Evo Morales y el ex líder de la guerrilla marxista en Bolivia, el hoy vicepresidente, Álvaro García Linera, han sumido a su país.

Asesinando la libertad de opinión

El gravísimo atentado terrorista allí perpetrado contra la libertad de opinión -utilizando explosivos contra la filial local de la televisora Unitel- tiene que ser analizado con detenimiento, por todo lo que demuestra.

Ocurrió el 21 de junio, el día anterior al que se celebrara en Tarija el referendo local de autonomía. Formó parte de una extendida campaña de intimidación que apuntó a los cuatro referendos ya consumados, en los que tanto en Beni, como en Pando, Tarija y Santa Cruz triunfara masivamente la propuesta de autonomía.

Esa campaña, como catarata de amenazas disuasivas que fuera, no tuvo éxito alguno. Porque millones de bolivianos tienen claro lo que puede sucederles si Morales, de pronto, consolida su poder, imponiéndoles una Constitución que los convertiría de inmediato en ciudadanos de segunda clase, esclavizados en medio de una increíble regresión al atávico mundo de la “Pachamama”.

Un accionar burdo, que desnuda una dura realidad

Quienes realizaron el referido atentado terrorista huyeron precipitadamente del lugar -luego de encender una mecha de explosión retardada- en una camioneta Toyota, modelo RAV 4, para peor algo borrachos. Con tan mala suerte, para ellos, que en su fuga embistieron duramente a otro vehículo y fueron, por ello, detenidos por la policía departamental. El choque ocurrió solo minutos después que estallaran los explosivos en la emisora cuya voz e imágenes silenciaron.

En la camioneta chocada, los policías encontraron explosivos, panfletos contra el referendo de los impresos por el gobierno, una Kalashnikov aparentemente de fabricación china, granadas de gas y una pistola de 9 mm. Lo grave, sin embargo, es que la camioneta en cuestión estaba conducida por un subteniente de la fuerza de “elite” que custodia a Evo Morales con liderazgo -y fuerte participación- venezolana, la de los llamados “hombres-puma” (“chachapumas”, en aymara). Se trata del teniente George Nava, que sigue detenido y estaba acompañado en su peligrosa aventura por un camarada de armas, del mismo rango.

Una sorpresa mayúscula

A las pocas horas del accidente, se supo que la camioneta había sido alquilada, sin fecha de devolución, por la propia Embajada de Venezuela en La Paz y que uno de sus funcionarios había suscripto el respectivo contrato de arrendamiento con la locadora del vehículo.

Esto es una violación directa a la conocida Resolución N° 1373 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del 28 de septiembre de 2001. Esta norma, directamente obligatoria en todos los Estados Miembros de la ONU por haber sido dictada en virtud de las facultades que emanan del Artículo VII de la Carta, dispone inequívocamente que todos los Estados Miembros deben siempre abstenerse de proporcionar apoyo a entidades o personas que participen en actos de terrorismo. Todo lo contrario a la conducta venezolana, por cierto. El apoyo es obvio.

La ONU debe tomar cartas en el tema

Por esto, más allá de la investigación de lo sucedido que el Senado de Bolivia tiene en curso, debe formularse -sin demoras- la correspondiente denuncia al “Comité Anti-terrorismo” del Consejo de Seguridad que fuera creado precisamente por la resolución apuntada, para que sea éste quien también tome cartas en el asunto. Lo investigue y sancione al régimen de Hugo Chávez como corresponda.

Esto no es “internacionalizar” las cosas. Es devolver a América latina a un mundo del que últimamente trata de escapar silbando bajito. América Latina está hoy curiosamente de espaldas a todo lo que, respecto del terrorismo, tenga que ver con las Naciones Unidas. Como si esta organización no existiera. Lo que no puede ser casual.

Por ejemplo, en el debate -a nivel de la OEA- que siguiera al incidente en el que se “diera de baja” al líder de las FARC, Raúl Reyes, ninguna de las resoluciones y declaraciones que el mismo generara a nivel regional contiene las citas que cabía esperar de las normas del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la materia. Aparentemente, para América Latina ellas no merecen ser tenidas en cuenta, lo que el Consejo de Seguridad debiera meditar, por lo que supone en términos de desatención y descrédito. Ahora aparece, para el Consejo, una oportunidad de actuar. Magnífica. Que alguien debe motorizar. El Senado boliviano podría hacer la denuncia. Quizás lo haga.

Un andar unificado

El terrorismo del mundo tiene ciertamente profundos y bien aceitados canales comunicantes. Desde hace rato.

Es bien conocida la relación operativa entre las FARC y el ETA. También la que existiera entre los Montoneros argentinos con los guerrilleros de “Al-Fatah”, palestinos, a los que enseñaron el manejo y elaboración de explosivos, lo que ni siquiera a dado lugar a que alguien investigue los detalles de esa relación respecto de la evasiva “conexión local” que debió haber participado en los atentados terroristas contra la Embajada de Israel y el AMIA, en Buenos Aires, lo que llama poderosamente la atención. Tirar de esa madeja es necesario para ver qué sale.

Esto es incomprensible, salvo que se tenga en cuenta una realidad algo disimulada, cual es que en la actual administración nacional nada menos que el Canciller y la Ministro de Defensa, así como varios otros funcionarios de alto rango, embajadores, y hasta legisladores, tuvieron participación notoria en los movimientos guerrilleros de los 70, cuyos líderes y militantes, pese a haber asesinado y lesionado a miles de civiles inocentes, están indultados e impunes, sin que sus víctimas hayan tenido siquiera derecho a la verdad y, mucho menos, derecho a ser indemnizadas. Horrible, pero lastimosamente cierto.

Abrir los ojos

Por esto, presumir que los miembros del grupo que se autodenomina “bolivariano” no tienen que ver con la promoción activa del marxismo (y sus atentados) en la región es presumiblemente un error grosero. Están articulados íntimamente.

Venezuela, por lo menos, participa activamente en los atentados terroristas que sus aliados y títeres cometen contra quienes no piensan como ellos. Abusando de la democracia y de la buena fe de la gente.

Quizás no esté sola en esa actitud. Hay muchos que son lo mismo que Venezuela pese a que, tácticamente, se vistan con pieles de oveja. Para disimular que son zorros y mucho más. Equivocarse es el derecho de todos, pero hacerlo sin pensar siquiera puede ser suicida.

Por algo países como la Argentina no extraditan nunca a los terroristas; ni a los del ETA, ni a los chilenos, ni a ninguno. Pese a ha que algunos puedan haber dado muerte a civiles inocentes. O tratado de hacerlo.

Gracias a Dios -y la propia arrogancia intemperante de los líderes de la izquierda radical latinoamericana- es posible que los pueblos despierten de su letargo y digan “basta ya”, como está sucediendo en la Argentina. De alguna manera, la gente aquí les está diciendo a los Kirchner aquello de: “¿Por qué no te callas?”. Pese a lo cual debieran terminar envueltos en los resultados de sus caprichosas propuestas; esto es, en su “propia salsa”. Para que también haya un rotundo “nunca más” respecto de llevar al poder a personas sospechadas de lo que realmente son, de pertenecer a la izquierda radical, con variantes y disfraces que lamentablemente tardan en ser reconocidos como lo que son.

El riesgo es que cuando la verdad queda a la vista sea definitivamente tarde y se hayan perdido o cercenado las libertades esenciales. Porque el camino de la democracia está siempre abierto para quienes tratan de aniquilarla, lo que -naturalmente- no es fácil, porque pocos quieren perder su libertad.

Emilio Cárdenas se desempeñó como representante permanente de la Argentina ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

16 Jun 2008

La crisis es más grave de lo que era

Escrito por: Agustin Rangugni el 16 Jun 2008 - URL Permanente


Néstor Kirchner y Cristina Fernández no salen de su intransigencia. Los dirigentes rurales casi han perdido el control de la protesta. Surge Alfredo De Angeli, líder autoconvocado, detenido ayer una horas. Esa decisión colocó al conflicto a un punto de máxima tensión.



Los fantasmas de la crisis del 2001 han vuelto. Esos fantasmas no merodean la estabilidad del Gobierno de Cristina Fernández, al cual no le falta poder, como le faltó al de Fernando de la Rúa, para conducir la crisis. Los fantasmas se vinculan a un creciente malhumor colectivo y, sobre todo, a una peligrosa disgregación social, política e institucional que disparó el conflicto con el campo, al cual Néstor Kirchner y la Presidenta dejaron fluir con imprudencia y escasa responsabilidad.

Hay una cuota de esa responsabilidad, bien inferior de la que le compete al Gobierno, que también convendría cargar sobre las espaldas de los dirigentes rurales. Fogonearon una protesta legítima, pero nunca supieron fijar límites. Cedieron siempre al calor y los aplausos de las muchedumbres. Esa protesta se les fue de las manos a la mayoría de ellos aunque asoman dos hombres con posibilidades ciertas de capitalizarla: Alfredo De Angeli, el líder de los autoconvocados, y Eduardo Buzzi, el titular de Federación Agraria, un viejo aliado del kirchnerismo. La correntada ha dejado más lejos a Luciano Miguens, de la Sociedad Rural, y a Mario Llambías, de CRA

El Gobierno hizo un aporte invalorable para la entronización de De Angeli. La detención durante varias horas dispuesta a pedido del juez federal de Concepción del Uruguay, Guillermo Quadrini, reavivó las protestas en todo el país y algunas llegaron a tomar la forma de puebladas. Sonaron cacerolas en varias ciudades e, incluso, frente a la residencia de Olivos. Volvieron grupos de manifestantes opositores y kirchneristas a la Plaza de Mayo. El Gobierno quedó otra vez atónito, como le había sucedido al comienzo del conflicto y como le ocurrió a Kirchner cuando brilló por la mitad de su mandato la estrella efímera de Juan Carlos Blumberg.

"Nos criticaron por no actuar. Nos criticaron por permitir el bloqueo de las rutas. Tratamos de despejar las rutas como lo hizo Rodríguez Zapatero (José Luis) y también nos critican", lamentaba anoche uno de los funcionarios que accede a la cocina del poder. Ocurre que el Gobierno ha actuado siempre en este conflicto tarde y mal. Desde ya es preciso dejar algo en claro: no podría existir objeción a la idea de asegurar el libre tránsito. Pero esa no es esa la historia de un Gobierno que, resguardado en la convicción del no uso de la fuerza, permitió en infinidad de ocasiones la proliferación de piquetes.

El primer cálculo fallido sucedió semanas atrás. El pleito circulaba hacia una distensión cuando se dispuso en San Pedro la captura de varios productores y dirigentes de la oposición. Una solución no parecía ayer tan cerca, pero la detención de De Angeli ahuyentó cualquier esperanza. ¿Por qué razón sólo De Angeli cuando hubo en las últimas horas en el país más de 300 piquetes? Ese interrogante ayudó a calentar los ánimos. La orden de Aníbal Fernández, el ministro de Justicia, para liberar las rutas había llegado a todas las provincias afectadas. La única que reaccionó fue Entre Ríos. Su gobernador, Sergio Uribarri, tiene una estrecha relación con Cristina y con Kirchner.

Habría otro condimento para sazonarlo todo. Kirchner está convencido de que la interna de la Federación Agraria ha tenido mucho que ver con el desmadre del conflicto. Esa interna la disputan Buzzi y De Angeli. La mano de la Justicia cayó sobre uno de ellos.

El Gobierno se enfrentó a otros dos problemas en su propósito de liberar las rutas. No lo pretendió hacer al tercer día como Rodríguez Zapatero sino en el día 96 de la pelea. Ese prolongado desarrollo le produjo un enorme desgaste público y una pérdida considerable de capital político. En esas condiciones cualquier tarea resulta mucho más compleja.

La mancha de la crisis se ha extendido desde ayer. Se discuten ya más cosas que los intereses del campo según lo desnudó el propio De Angeli. El jefe de los autoconvocados, como alguna vez lo hizo Blumberg, envió instrucciones a los legisladores sobre lo que deben hacer y reclamó una democracia distinta y federal. Es imposible divisar ahora en el horizonte un freno para esta crisis.

Algo grave sucede en un país cuando cada conflicto se hace dramático e interminable.¿Alguien recuerda que desde hace dos años y medio está bloqueado el principal paso fronterizo con Uruguay? La rebelión nació por la instalación de Botnia en Fray Bentos, pero la pastera funciona con bastante normalidad desde el año pasado.

Todas esas cosas nunca suceden por casualidad y dejan siempre sus huellas políticas. El matrimonio Kirchner posee un concepto blindado del poder donde el poder mismo resume la política. No concibe a esa política como un vehículo de diálogo y negociación, de avances y retrocesos en la búsqueda del objetivo deseado. El conflicto con el campo lo dejó en evidencia, aun cuando pueda aceptarse que la dirigencia rural también mostró cintura de yeso en momentos cruciales. El pleito con Uruguay parece otra demostración acabada: Kirchner y Cristina no tuvieron ni destreza ni paciencia para rehacer un diálogo que las ambivalencias de Tabaré Vázquez poco fomentaron.

El dilema para el matrimonio presidencial es siempre tener que moverse del lugar en que se planta. Michelle Bachelet también sufrió en Chile el desafío de los camioneros por el aumento del combustible, pero no permitió que el conflicto escalara más de cuatro días y cerró un acuerdo cuando se cernía la amenaza del desabastecimiento. Rodríguez Zapatero fue más drástico en España y ordenó desalojar por la fuerza a los transportistas, con un lastre de dos muertos, detenidos y heridos. La oposición acompañó el restablecimiento del orden en España, aunque la prensa cuestionó al premier socialista.

Sucede además en la Argentina una peligrosa desarticulación de las institucionesen casi todos sus niveles. Se conoce el desangelado panorama en el universo político y del poder, pero se descubre también una realidad análoga en instancias intermedias sociales y gremiales. Pululan los grupos definidos como autoconvocados que responden sólo al mandato de las asambleas plebiscitarias, alejadas de cualquier sentido orgánico. Los autoconvocados han tenido un enorme peso en la estrategia que debieron darse los dirigentes de las entidades rurales. Los autoconvocados del transporte fueron también los que ayudaron a agudizar el conflicto. Los asambleístas de Gualeguaychú son, en gran medida, una representación de autoconvocados.

Cristina y Kirchner han enfrentado esa realidad de la peor manera. Se cerraron al diálogo, más allá de algún lenguaje esperanzador, y renunciaron a tratar de encarrilar la crisis. La crisis se colocó en la antesala del descontrol. No se puede circular en la mitad del país. Golpean los síntomas de desabastecimiento en ciudades y pueblos de las provincias más afectadas por el paro. El matrimonio pareció extraviar la noción verdadera sobre el conflicto, quizá porque ese conflicto tuvo un desarrollo y una participación en el interior difícil de mensurar desde la Casa Rosada o desde Olivos.

No valen repasar los más de 90 días del pleito. Es suficiente detenerse en los episodios de la última semana. Las entidades rurales levantaron el paro, aunque la medida se cumplió en forma parcial. Un mínimo gesto oficial hubiera obrado como bálsamo sobre un mar de irritación. El Gobierno desechó primero la mediación del ombudsman Eduardo Mondino. No le alcanzó con el rechazo: lo hizo en términos duros y descalificadores. Cristina anunció de sopetón el supuesto destino social del dinero que pudiera recaudarse con la aplicación de las retenciones móviles. Los intentos informales para reanudar alguna negociación con las entidades rurales murieron siempre en la obstinación de Kirchner. El ex presidente puso una condición: que en los diálogos no participara Buzzi, que lidera la Federación Agraria. Esa pretensión no sólo bloqueó cualquier contacto: también permitió conservar la unidad de los ruralistas que, a esta altura, pende de un hilo fino.

La política del Gobierno pasó en medio de la crisis a manos de Hugo Moyano y de Ricardo Jaime, el secretario de Transporte. Fue de alguna manera una admisión de que la política oficial se devaluó. El jefe de la CGT hizo llegar un mensaje a los dirigentes rurales acerca de la inminente apertura del diálogo. Habría sido una instrucción despachada por Julio De Vido. Pero en lugar del diálogo llegó la detención de De Angeli. Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, intentaba anoche retomar los hilos de una negociación. "Hay que parar todo esto" , le dijo a Llambías. El dirigente de CRA asintió.

El conflicto del Gobierno con el campo devasta a la Argentina. La sociedad asiste a ese conflicto entre perpleja y harta. El matrimonio Kirchner no abandona aún su porfía. La política flamea débil e impotente delante de un precipicio que asoma.
Eduardo van der Kooy
www.radiomiami.us

12 May 2008

THOMAS L. FRIEDMAN: La recesión demócrata

Escrito por: Agustin Rangugni el 12 May 2008 - URL Permanente


Hay dos importantes recesiones en marcha en el mundo actual. Una ha captado enorme atención. Es la recesión económica en Estados Unidos. Sin embargo, pasará con el tiempo y el mundo no resultará muy dañado por el desgaste. La otra no ha captado atención alguna. Se le conoce como ''la recesión demócrata'' y, si no es revertida, cambiará al mundo por largo tiempo.

El término ''recesión demócrata'' fue acuñado por Larry Diamond, politólogo por la Universidad de Stanford, en su nuevo libro, El espíritu de la democracia. Además, los números cuentan la historia. Hacia finales del año pasado, Freedom House, que lleva un registro de las tendencias democráticas y electorales por todo el mundo, notó que el 2007 fue, por mucho, el peor año para la libertad en el mundo desde el final de la guerra fría. Casi 38 estados --lo cual representa casi cuatro veces más-- declinaron en sus calificaciones democráticas, en comparación con 10 que las mejoraron.

¿Qué explica esto? Una gran parte de este revés está siendo impulsado por el ascenso del petroautoritarismo. Desde hace ya largo tiempo, yo he argumentado que el precio del petróleo y el paso de la libertad operan en una correlación inversa, la cual defino como ''la primera ley de la petropolítica''. A medida que el precio del hidrocarburo sube, el paso de la libertad baja. Conforme el precio del crudo desciende, el paso de la libertad se incrementa.

''En el mundo existen 23 países que obtienen cuando menos 60 por ciento de sus exportaciones del petróleo y el gas natural, y ninguno de ellos es una verdadera democracia'', explica Diamond. ''Rusia, Venezuela, Irán y Nigeria son el ejemplo perfecto'' de esta tendencia, en la cual los dirigentes arrebatan el petróleo a fin de atrincherarse en el poder.

Pero, si bien el petróleo es crucial para sofocar la ola democrática, no es el único factor. La declinación de la influencia y autoridad moral de Estados Unidos también ha tenido un precio. El esfuerzo con miras a crear una democracia en Irak por parte de la administración Bush ha estado plagado de yerros a tal grado, por nosotros y por los iraquíes, que la capacidad y voluntad de Estados Unidos para fomentar la democracia en otras partes ha terminado dañada. Los escándalos de tortura en Abu Ghraib y Bahía de Guantánamo tampoco han sido de ayuda. ''Se ha dilapidado considerablemente el poder suave de los estadounidenses, así como el poder duro, en años recientes'', comentó Diamond, quien trabajó en Irak como un especialista en la democracia.

Los tipos malos lo saben y están aprovechando esa circunstancia. Y uno de los lugares en los que se ve con mayor frecuencia es Zimbabue, donde el presidente Robert Mugabe ha estado intentando robarse la elección, después de varios años de conducir a su país al hoyo. Yo diría que no hay líder más repelente en el mundo actual que Mugabe. El único que rivaliza con él es su vecino y principal facilitador y protector, el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki.

Zimbabue fue a las urnas el 29 de marzo y el gobierno dio a conocer los resultados apenas la semana pasada. Al parecer, Mugabe decidió que él no podía reclamar la victoria, debido a que existía demasiada evidencia en el sentido contrario. Así que su gobierno dijo que el líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, había ganado 47.9 por ciento del voto y Mugabe 42.3 por ciento. Pero, como ninguno obtuvo 50 por ciento de los votos, bajo la ley de Zimbabue ahora debe efectuarse un desempate electoral.

Tsvangirai y su Movimiento por el Cambio Democrático alegan que ganaron 50.3 por ciento del voto y tienen que decidir si participan o no en la segunda vuelta, que será violenta. Figuras de la oposición ya han sido blanco de una campaña de ataques e intimidación encabezada por el Estado.

Si Mbeki, en Sudáfrica, hubiera retirado su respaldo económico y político al gobierno de Mugabe, entonces el presidente de Zimbabue habría renunciado hace ya mucho tiempo. No obstante, Mbeki no siente lealtad hacia el sufrimiento del pueblo zimbabuense. Su única lealtad es hacia su compinche opuesto a la colonia, Mugabe. ¿Cuál fue el objeto de ese movimiento anticolonial? ¿Que un líder africano pudiera esclavizar a su pueblo en vez de que lo hiciera un europeo?

Lo que Mugabe le ha hecho a este país es uno de los actos más grotescos de mal gobierno en la historia. La inflación es tan alta que los zimbabuenses tienen que cargar su divisa --si efectivamente la tienen-- en bolsas. Escasean los productos en las tiendas; la agricultura prácticamente se ha venido abajo; prolifera la delincuencia por parte de ciudadanos que meramente están muriendo de hambre; además, la red del suministro eléctrico no puede mantener encendida la luz.

¿Qué puede hacer Estados Unidos? En Zimbabue, necesitamos trabajar con líderes africanos decentes como el de Zambia, Levy Mwanawasa, con el fin de ejercer presión enfocada a una transición pacífica. Y con nuestros aliados occidentales deberíamos amenazar con llevar a la camarilla de Mugabe ante la Corte Penal Internacional en La Haya --justamente como hicimos con los dirigentes de Serbia--, si ellos siguen subvirtiendo la elección.

Empero, los estadounidenses también necesitamos hacer todo lo posible por desarrollar alternativas al petróleo para debilitar a los petrodictadores. Esa es otra razón por la cual la propuesta de John McCain y Hillary Clinton relativa a suspender el impuesto federal a la gasolina durante el verano --para que los estadounidenses puedan conducir más y mantener en altos niveles el precio de la gasolina-- no es una inofensiva dádiva. Tampoco es el fin de la civilización.

Sencillamente, es otro clavito en el ataúd de la democracia alrededor del mundo.

© 2008 The New York Times News Services

El nuevo default, o la devaluación de la palabra

Escrito por: Agustin Rangugni el 12 May 2008 - URL Permanente

Después de la hecatombe de fines de 2001, cuando la crisis financiera se llevó puestos al presidente De la Rúa y a los presidentes Puerta y Rodríguez Saá que lo sucedieron fugazmente, el presidente Duhalde devaluó el peso en 2002 para liberar al país del "uno a uno" que había durado una década, pero que ya no daba para más.

La devaluación cambiaria de Duhalde inició un proceso de intensa recuperación económica que, con un crecimiento anual promedio superior al 8 por ciento, nos ha devuelto a la fecha de hoy el mismo producto bruto que teníamos en 1998, antes de la crisis. Apoyándose sobre este espectacular "rebote" de la actividad económica y sobre el amplio superávit fiscal que le brindaba, el presidente Kirchner se dedicó entonces a monopolizar el poder político a partir de 2003 como nadie lo había intentado desde la recuperación de la democracia en 1983.

Urgido por la crisis, el presidente Rodríguez Saá había declarado por su parte el default internacional, el no pago de nuestra deuda externa, lanzando así una medida que, si suscitó en su momento un agudo malestar, hoy, con la perspectiva que da el tiempo, reconocemos como inevitable.

Ahora, cuando la presidenta Kirchner ha cumplido sólo cinco meses de mandato, se proyecta sobre el país un nuevo default más sutil que el de seis años atrás pero igualmente grave porque ha llevado no ya a la devaluación de la moneda sino a la devaluación de la palabra. Amplios sectores de la sociedad han dejado de creerle al Gobierno. He aquí una crisis que ya no es financiera sino moral.

Los dichos y los hechos

Según la famosa fábula del pastor mentiroso, éste alarmaba a los demás pastores con el grito "¡viene el lobo!" para precipitarlos en su ayuda hasta que, al comprobar que había mentido reiteradamente, sus compañeros dejaron de creerle. Acosado por el descrédito que él mismo había sembrado, el pastor mentiroso sufrió al fin el castigo de sus desvíos cuando el lobo vino de veras porque en esta ocasión los demás pastores ya no lo auxiliaron y su majada sucumbió. Todos aprendimos desde chicos la moraleja de esta historia: que el que abusa de la buena fe de los demás termina aislado y que la mentira sólo logra una mezquina ventaja de corto plazo a cambio de un temible mal de largo plazo cuya causa es la devaluación de la palabra.

El contraste entre los dichos y los hechos se manifestó no bien comenzada la segunda presidencia de los Kirchner porque, después de haber lanzado el eslogan electoral de que "el cambio recién empieza", la nueva presidenta prolongó hasta en los más pequeños detalles la línea de su antecesor. Muchos habían votado por ella, sin embargo, por creer en ese eslogan que prometía más moderación, más diálogo con otros gobiernos y con los inversores, una promesa cuyo incumplimiento ha venido a agravar aún más nuestra relación con el mundo, cuyos representantes públicos y privados evitan cuidadosamente pisar Buenos Aires.

Algunas mentiras de la primera presidencia también continuaron. Este fue el caso de las cifras del Indec, que casi nadie creyó ni antes ni después del advenimiento de Cristina. Quizá falsificar las cifras de la inflación le sirvió en el comienzo al Gobierno, pero más tarde la contradicción entre lo que el pueblo pagaba en los supermercados y lo que el Indec proclamaba probó ser insostenible. Esta alteración de los informes oficiales, que sigue por la misma línea con la supuestamente "nueva" metodología del Indec, también salió al fin a la luz en otros planos como el de la supuesta disminución de la pobreza, ya que ahora se sabe que en los últimos tiempos, lejos de seguir bajando como lo había hecho durante la presidencia de Néstor Kirchner, la pobreza ha vuelto a aumentar, del 27 al 30 por ciento, según serios informes privados. El ocultamiento de las encuestas de opinión que ya no favorecen al Gobierno vino a chocar además con lo que reconocen en voz baja los propios encuestadores oficiales: que estamos en presencia de una caída vertical de la popularidad de la presidenta.

Estos y otros ejemplos podrían multiplicarse, pero basta con añadir aquí que la mayor distorsión de todas quedó en evidencia en la crisis del campo, cuando ya no se pudo disimular que Néstor Kirchner continúa siendo, aun sin el cargo, el verdadero presidente cuya decisiva gravitación ya es imposible ocultar. Es como si Kirchner, por detrás de las bambalinas, siguiera manejando a su antojo los hilos del poder. Sus colaboradores se asemejan cada día más a los títeres de un gran titiritero, aunque esta vez, por haberse iluminado de golpe la escena, se perciben los hilos de la gran comedia. Mientras se procuraba tapar su verdadera naturaleza, todavía podía pensarse que los títeres no eran tales, pero ahora los hilos que los mueven han quedado a plena luz, agravando el descreimiento de los argentinos.

La agonía de la palabra

En un poema admirable titulado "La palabra", que Heidegger reprodujo en su ensayo sobre La naturaleza del lenguaje , Stephan George, después de narrar que cada vez que lo visitaba la inspiración un hada le procuraba la palabra exacta para expresarla, también recordó que un aciago día el hada no encontró la palabra que él buscaba. "Entonces comprobé con tristeza -termina diciendo el poema- que allí donde la palabra se ausenta, nada queda. "

Entendida como el vehículo insustituible de la verdad, la palabra se ausentó de las relaciones entre el Gobierno y el campo. Una y otra vez, los pacientes representantes de las entidades rurales mantuvieron largas reuniones con Alberto Fernández y otros voceros oficiales para descubrir con asombro que en la siguiente reunión éstos negaban lo que habían dicho en la reunión anterior.

Entre la gente del campo y la gente de la ciudad media, por lo pronto, una distancia cultural. Cuando se puso a estudiar los instintos básicos del ser humano, el gran sociólogo Vilfredo Pareto destacó a dos por encima de todos: la persistencia de los agregados y el instinto de las combinaciones . Ligado a la tierra y a la palabra empeñada, el hombre de campo encarna la persistencia de los agregados. Hábil, movedizo, maleable, el hombre de la ciudad cultiva, en cambio, el instinto de las combinaciones. En el campo, la palabra vale más. En la ciudad, lo esencial es ubicarse.

Este contraste se acentúa al extremo cuando hablan un hombre de campo y un político. Mientras los ruralistas salían entonces de una reunión convencidos de que la palabra había sido dada, para los políticos que habían hablado con ellos, y sobre todo para el político que a todos comanda, la palabra empeñada era sólo un astuto disfraz destinado a ocultar lo que él quiere de veras: doblegar al campo, ponerlo de rodillas, para extender aún más el círculo de su dominación. Este constante ir y venir terminó por indignar al campo. Es que in-dignarse es la reacción natural de todo aquel a quien le desconocen su dignidad. A partir de este momento, ninguna de las historia que inventaba el pastor de la fábula convenció a los demás pastores, interponiéndose entre ellos un insalvable muro cultural. Si Kirchner llegara a cambiar de idea y decidiera en consecuencia hablar de veras con el campo, aún le quedaría por cumplir una difícil tarea: convencer a los demás pastores de que ha cambiado.

Mariano Grondona - LN

www.radiomiami.us

11 May 2008

El sueño de Eleanor

Escrito por: Agustin Rangugni el 11 May 2008 - URL Permanente

Eleanor Roosevelt, además de ser la esposa del presidente Franklin D. Roosevelt y quien fue considerada por muchos como la reina entre las primeras damas norteamericanas, le cupo el privilegio de serlo durante varios periodos electorales. Fue ella quien dio a esa condición un destacado realce, convirtiéndola en una mujer de alta distinción dentro del esquema político de los Estados Unidos. Eleanor fue también famosa por sus frases celebres entre la que destacamos una en la que dice que el futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños.

Cuando recuerdo a Eleanor y a este pensamiento, cada vez me siento mas confortable cuando veo la película El Secreto o leo algo relacionado con esta, o en los momentos en los que miro en la televisión las predicas de Joel Osteen, plagadas todas ellas de grandes componentes de positividad, pues en tales muestras tan optimistas veo con claridad que, como lo expresara Albert Einstein que la imaginación es mas fuerte que el saber.

Visualizar no es fácil pues requiere educar la mente a pensar en un sueño, poniéndolo tan firme en nuestro subconsciente, que el mismo se convierte en una meta, en un objetivo, y en algo en lo que creemos nos irá a pasar. Somos lo que pensamos y por ese motivo es que resulta bueno el pensar bien.

Con base en la certeza de que podremos alcanzar lo que nos propongamos, le estaremos dando rienda suelta a nuestra imaginación de una manera conveniente, con lo cual nos prepararemos para un futuro que, si bien no sabemos a ciencia cierta que llegará, al menos estaremos forjándolo poco a poco y un día a la vez, con vivencias, pensamientos y sentimientos enfocados en el presente, dentro de una clara ubicación emocional y mental en el aquí y el ahora.

Ricardo Tribin Acosta

http://ricardotribin.blogspot.com

Miami, Mayo 10 de 2008

27 Abr 2008

¿La verdad?, Ver a la dirigencia del agro en primerísima fila no gustó.

Escrito por: Agustin Rangugni el 27 Abr 2008 - URL Permanente

Anoche la noticia de la renuncia de Martín Lousteau pasada la medianoche “convulsionó” a los argentinos. Hubo esperanzados y escépticos, vivas y lamentos. En menos de lo que canta un gallo ya tenía sucesor y era una persona del riñón kirchnerista. En el juramento del nuevo ministro pudo verse a dirigentes agropecuarios con la sonrisa a flor de piel muy cerca de Hugo Moyano y no gustó. Parecían no haber escuchado las gravísimas acusaciones que hizo ayer Kirchner al sector que lideran. Queremos la paz, pero nos gustaría que exijan que se los respete. Valoramos la actitud dialoguista de la dirigencia agropecuaria pero creemos que las críticas desorbitadas son inadmisibles. La dignidad no tiene precio.

"Yo no sé por qué nos llenaron de humo y nos queman los campos, por qué nos desabastecieron", vociferó Néstor Kirchner ayer dirigiéndose a los agricultores en un acto en el que más que el flamante presidente del PJ parecía el presidente de “algunos” argentinos. Se sentía sin lugar a dudas con la autoridad de poder decir todo lo que le viniera a la cabeza con el agravante, que, para colmo, es lo que le sale del corazón y por eso los “otros argentinos” temblamos ante tanta incitación a la violencia, ante tanto empeño por dividir al país a fuerza de rencores y de odios disfrazados tras un último mensaje que según él dijo “conmovido” hacía desde el “amor”.

Escuchar ayer a un enfervorizado “Presidente” que se llena la boca hablando de democracia pero que gobierna con autoritarismo, que se siente el abanderado de los Derechos Humanos pero no tiene piedad con los familiares de víctimas de la subversión mientras premia a las madres y abuelas de desaparecidos con subsidios y “honorables” cargos, que habla de igualdad en la distribución de la riqueza pero para ello fomenta que a los productores agropecuarios les metan las manos en los bolsillos para “quitarles” lo que legítimamente les corresponde, que llama a la pacificación pero dice "El pueblo tiene que reaccionar" cuando se refiere al conflicto del agro y que asegura frente a la multitud "Sé que tengo que estar en el frente de batalla para defender los derechos, la justicia y la igualdad de los argentinos", no puede menos que causar pánico a una gran parte de la sociedad que se pregunta si tiene que ceder ante la presión ó mantenerse firme defendiendo sus derechos y también sus valores y cómo hacerlo sin perjudicar al resto y sobre todo dejando muy en claro que no existe voluntad golpista ni ánimo alguno de atentar contra el sistema democrático como suelen ver algunos sino todo lo contrario.

La política de los últimos cuatro meses ha sido en verdad nefasta hacia los sectores productivos del país y se ha atacado al agro de manera recurrente, alevosa y desmedida. Por eso fue que desde diferentes sectores de la sociedad, la gente salió masiva Y ESPONTÁNEAMENTE (no como cuando van a los actos organizados llevados por intendentes o punteros políticos) a apoyar las medidas tomadas por quienes durante años movieron la economía del país y permitieron el crecimiento de la misma aún en momentos de crisis. El marido de la Presidenta fue más lejos todavía ayer en Ezeiza cuando frente a las cámaras de todo el país dijo que los productores "Quieren vender todo al exterior porque el dinero afuera está carísimo. Por eso no quieren vender en la Argentina. No les importa el estómago de los argentinos. Les importa lo de ellos, nomás".

Quizás las palabras dichas ayer por Néstor Kirchner hayan quedado “tapadas” por la sorpresiva renuncia de Martín Lousteau quien nunca llegó a ejercer verdaderamente el cargo y que cumplió un triste papel en su paso por la cartera de Economía. Lousteau traía bajo su toga un jugoso currículum y varios diplomas que junto a su juventud y aparente desparpajo hicieron ilusionar a los argentinos. Sin embargo una vez sentado en su sillón del ministerio, sólo pareció una sombra y no sabemos si por inexperiencia política ó por asfixiante presión, jamás fue el protagonista principal del área ni el artífice directo de las polémicas medidas si bien estampaba su firma y ponía su cara para recibir todas las críticas y cachetazos con un costo altísimo para su imagen que le costará años remontar.

Anoche como decíamos, su renuncia sacudió al país. Poco después de la medianoche ya los titulados de ALERTA y trascendidos de renuncia ganaron las pantallas de los noticieros y el alejamiento de Martín Lousteau tuvo un tratamiento inusual. La verdad que ver en la Casa Rosada a periodistas y funcionarios a las 3 de la mañana en vivo, intranquilizó a todos y se presagió una crisis mayor. Por supuesto que a lo largo del día hubo todo tipo de especulaciones y las más diversas versiones. Algunos aseguran que Cristina le pidió la renuncia porque “había cumplido su ciclo” mientras otros dicen que Lousteau pegó un portazo y que con los tapones de punta después escuchar a Kirchner que sin nombrarlo lo criticaba duramente decidió mandarse a mudar. Sea como fuere la decisión de reemplazarlo fue festejada y hasta trajo cierto alivio en medio de una semana de altísimo voltaje político y muchas tensiones generadas por el conflicto entre el gobierno y el agro.

Sin embargo hoy durante todo el día las declaraciones de funcionarios, allegados y de hasta el propio ministro Fernández, dejaron en claro que apoyaba la política actual y que acompañaría las decisiones del gobierno. Carlos Fernández aseguró sentirse muy cómodo con los Kirchner y orgulloso de trabajar con ellos. Esto indicaría que en principios no habría marcha atrás en las medidas anunciadas para el agro.

A todo esto y poco antes del acto en el que la President”A” radiante y sonriente como pocas veces le tomaría juramento a Fernández que fue calurosamente aplaudido por el kirchnerato y “moyanato” presentes otra vez Kirchner, quien habló al “pueblo” por segundo día consecutivo insistió : "Me cuesta entender tanta agresividad de alguna dirigencia que se levantó gracias al esfuerzo de los argentinos. Me cuesta creer que digan que están armados... ¿Armados contra quien? Me cuesta creer que trabajen para que los productos suban. Vamos a dar una batalla nacional contra aquellos que quieren encarecer los productos", remarcó en referencia a los agricultores para luego agregar"No nos vamos a dejar atropellar, que atropellen nuestras ideas".

Néstor Kirchner ha demostrado en los últimos días la gran influencia que tiene sobre Cristina y su gabinete y de que manera maneja gobernadores, intendentes y punteros. Nos guste ó no nos guste, Kirchner es hoy mucho más fuerte que la President”A” y por lo tanto mucho más peligroso en cuanto a las decisiones a tomar. Sus discursos han sido más virulentos que los que usaba desde el atril de la Casa Rosada y habla desde el corazón dejando en evidencia el verdadero sentir Kirchnerista y mostrando sin pelos en la lengua, hasta donde es capaz de llegar cuando está convencido de algo.

Por eso llamó poderosamente la atención ver esta tarde a los dirigentes rurales llegar a la Casa Rosada sonrientes para sentarse en primerísima fila como avalando la asunción del nuevo Ministro. Separados por unas pocas sillas de Hugo Moyano, se mostraron distendidos y optimistas como si Néstor Kirchner y la propia Cristina hubiesen acusado a otra gente que nada tuviera que ver con ellos. Cierto es que los dirigentes agropecuarios “robaron” cámaras y micrófonos convirtiéndose en las “vedetts” del acto lo que seguramente habrá fastidiado al oficialismo reinante que quedó en segundo plano.

No queremos con este comentario desmerecer la actitud generosa y pacifista de quienes hoy representan a miles de agricultores y en quienes están puestas todas las miradas del país ya que el conflicto desatado a partir del anuncio de la implementación de retenciones móviles y desmesuradas a la soja preocupa sobremanera. Es loable que mantengan la calma y deseamos que se logre el consenso que garantice la paz para todos los argentinos. Pero hay cosas que no se pueden admitir como las graves acusaciones de las que han sido víctimas especialmente en los últimos días, mucho menos teniendo en cuenta que quien las dijo es el ex Presidente de la Nación y el marido de la actual President”A”.

Aplaudimos el ánimo pacifista de los dirigentes que tienen la terrible responsabilidad de dialogar y buscar consenso. Pero les pedimos con todo el respeto que nos merecen que no se dejen atropellar y que no hagan oídos sordos cuando las palabras hieren a miles de personas a las que representan. El Estado quiere arrebatarles toneladas de soja ó su equivalente en plata bajo la figura de retenciones móviles. Consideramos que no corresponde pero con todo eso se puede lograr acuerdos y Dios quiera que lo logren. La dignidad en cambio no tiene precio y con los valores no se negocia. No hace falta ser violentos, todo lo contrario, como caballeros que son demuestren que “lo cortés no quita lo valiente” y con la firmeza y serenidad que han venido actuando, no permitan que los acusen de hechos que jamás cometieron ni que confundan a la gente haciéndola creer que los productores del campo son insensibles o no se preocupan por los demás cuando todos sabemos lo que muchos de ellos arriesgan para generar fuentes de trabajo y dignificar a las personas.

Estimados amigos del campo...busquemos la paz y trabajemos para lograrla, pero de ningún modo aceptemos que se siembre odio y resentimiento buscando dividir para reinar.

Luz García Hamilton
Periodista, Licenciada en Comunicación Social

16 Ene 2008

Romney y el poder mormón

Escrito por: Agustin Rangugni el 16 Ene 2008 - URL Permanente

Romney
EEUU es uno de los países industrializados donde la religión cuenta más. Allí todos sus presidentes han sido protestantes, salvo el católico Kennedy. Mientras los republicanos siempre han postulado planchas con protestantes, los demócratas han tenido tres candidatos católicos a la presidencia (Smith 1928, Kennedy 1960 y Kerry 2004) y uno judío a la vicepresidencia (Lieberman 2000).
Esta vez un mormón (Mitt Romney) está disputando seriamente ser el candidato de los republicanos. El ha ganado la mitad de las internas de dicho partido y en la otra mitad ha quedado segundo. Sus ancestros co-fundaron el mormonismo, su padre pre-candidateó en 1968, él organizó las olimpiadas de invierno en Salt Lake City 2002 (capital mormona) y él fue gobernador de Massachusetts (2003-2007).
Varias posiciones de Romney (oposición al aborto y a las uniones gays; y apoyo a la pena de muerte y a la actual estrategia en Iraq) sintonizan con la derecha evangélica de su partido, aunque muchos de ellos consideran que los mormones no son cristianos.
Poder Mormón
Si bien los mormones proclaman ser “la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días”, muchos cristianos creen que ellos son una religión distinta. Ellos surgieron en 1830 y postulan que el resto de iglesias son demoniacas o falsas; niegan la trinidad y conciben que Jesús y Jehová son los mismos; pregonan el bautismo a los muertos y el matrimonio hasta en la otra vida; y no usan la cruz pues aseguran que Jesús revivió en las Américas.
En el “Libro de Mormón”, su “tercer testamento”, ellos trazan una elaborada historia de las Américas donde: todos sus habitantes nativos provienen de los judíos quienes criaban caballos, vacas y corderos antes de la conquista europea; y todas las ciudades y pueblos que mencionan no tienen un asidero arqueológico.
Hasta 1890-1904 ellos incentivaban la poligamia y hasta 1978 ellos vetaban que los negros ejerciesen el sacerdocio. Ellos tienen un profeta viviente que usualmente logra ir modernizando sus creencias y que logra que todos sus jóvenes deban prestar un servicio misionero obligatorio de dos años, gracias a lo cual son una de las religiones que más dinero y adeptos viene captando.
Aunque Romney no lograse la postulación oficial de los republicanos, su actual buen performance es un gran incentivo para la influencia de este culto en la mega-potencia y en el mundo.
Isaac Bigio- Analista internacional- www.bigio.org

29 Nov 2007

La oposición argentina: entre implosiones, esmerilados y cooptados

Escrito por: Agustin Rangugni el 29 Nov 2007 - URL Permanente


Las fuerzas políticas opositoras se retiraron de la escena y le dejaron el camino totalmente libre a la presidenta electa para armar a su antojo el escenario de gestión. Nadie parece estar dispuesto a hacerle frente.
Hay realidades inexpugnables en el escenario político nacional: la última elección, devenida en reelección oficialista, opacó la actividad política de la Argentina. No interesa demasiado a esta altura si el triunfo de Cristina Fernández de Kirchner fue amplio o si se lo obtuvo gracias a maniobras clientelistas y otros artilugios varios. No hubo denuncia en la Justicia capaz de probar aquello que, sin embargo, cualquier ciudadano pudo evidenciar en el establecimiento donde votó: irregularidades vastas. Lo que cuenta, aquí y ahora, es el poder que está construyendo o, si se prefiere, afianzando el matrimonio presidencial, al tiempo que la oposición volvió a desperdiciar una oportunidad más para erigirse, de alguna manera, en protagonista.

Los tres candidatos que sacaron el mayor porcentaje electoral después de la primera dama no dan claras señales de vida. Apenas algunas declaraciones públicas de Elisa Carrió que no fueron suficientes siquiera para poder tejer detrás de ellas una suerte de argumentación concreta capaz de aglutinar otras fuerzas que surjan de contralor al poder hegemónico del kirchnerismo. No es pecado tomarse vacaciones, menos aún después de una campaña bastante complicada y en demasía manoseada, pero nadie sabe hoy en día cuál es el paradero de la líder de la Coalición Cívica, ni mucho menos del ex ministro de Economía y titular de UNA, Roberto Lavagna, que parece haber desaparecido del escenario como si la tierra se lo hubiese tragado. ¿Se tratará solamente de un furtivo “retiro espiritual” o habrá algo más detrás de las ausencias? Tampoco asoma Alberto Rodríguez Saá y el peronismo va entregándose cómodamente al jeque que ha de sostenerlo en los próximos años. ¿Quién da más?

La elección nacional debió haber sido un disparador para que la oposición aunara criterios en pro de controlar una gestión que parece querer arrasar con todo cuanto hay en el escenario (actores incluidos, sean elenco o secundarios) A Néstor Kirchner se le dejó hacer libremente sin consecuencia, eso explica que pueda aparecer nuevamente Felisa Miceli administrando fondos públicos o que funcionarios sospechados permanezcan en sus cargos. Nadie supo capitalizar un sinfín de errores que el oficialismo cometió en el seno mismo del Ejecutivo. Mucho se le ha perdonado a Kirchner. No hubo causa capaz de generarle un costo político concreto. Y, 15 días después de la elección, la estrategia de “esmerilamiento” que parecía estar emprendiendo el presidente y sus súbditos no necesita siquiera ponerse en funcionamiento. La oposición hace implosión, se desarma sola, se quiebra, se fracciona y… ¿abandona?

Los próximos cuatro años parecen estar cortados con la misma tijera que los que ya pasaron. Kirchner, desde que asumió en el 2003, se dedicó al proselitismo. Preparó el tablero para el 2007, se paseó por las provincias con los fondos de la coparticipación y “extras” de manera de mantener a los gobernadores en calma y se ocupó –con irrefutable eficacia– de organizar una maquinaria de comunicación capaz de cambiar asiduamente la portada de los diarios para “secar” las noticias y mantener el control. Pasada la elección, esta técnica se perpetúa: la última semana, tuvimos temáticas insólitas en las tapas de los grandes medios y hasta columnistas ufanados del “cambio” que está produciendo, aún antes de asumir, la primera dama. Nadie niega la importancia de un descubrimiento científico como el de las células madres y los tejidos, pero que ése sea el titular principal de un matutino de gran tirada en un país donde la violencia y la inseguridad avanzan a pasos agigantados y no hay respuesta alguna de las autoridades al respecto despierta sospechas y acrecienta el temor a un gobierno que no encuentra –ni en la oposición, ni en la mayoría de los medios, ni en la gente– alguna suerte de control.

A Cristina Fernández de Kirchner le están entregando en bandeja cuatro años de gestión sin fuerzas capaces de equilibrar la balanza como acredita y requiere una verdadera democracia. Mientras tanto, las desavenencias en el seno del poder se perpetúan ante el silencio que parece develar complicidad más que resignación. Pueden decir que el desempleo bajó al 8,1% o al 0,8% que nadie sale a explicar nada, ni siquiera la trampa utilizada Pueden dejar al secretario de Comercio en su cargo u ocupando otro despacho que tampoco habrá quién le ponga freno e impida el paso. Sospechados o no, los ministros y secretarios que hereda la mandataria electa han sido funcionales a un estilo de gobernar preparado para perpetuarse en el poder más que para ejercerlo estableciendo soluciones a problemas concretos.

Van por el 2011. Van por todo y todos los que no piensan como ellos. No debería importar si pueden o no llegar en condiciones de que se cumpla su sueño, debería importar que en el trayecto vuelve la Argentina dudosa: la del secuestro de Luis Gerez, la de “Madonna” Quiroz, la de las bolsas de dinero, la de los fiscales enjuiciados, la de los arrepentidos repentinamente acallados, la de los Borocotó, la de los esmerilados, ¿o la de los simplemente cooptados? Y es que hay silencios demasiado extraños…

Gabriela Pousa

28 Nov 2007

El antiamericanismo de los americanos

Escrito por: Agustin Rangugni el 28 Nov 2007 - URL Permanente

En el período de postguerra [...] Estados Unidos alcanzó sus objetivos en Ecuador: la prohibición de los partidos políticos progresistas; la persecución de los sindicatos izquierdistas; el despido, encarcelamiento, apaleamiento, exilio y asesinato de intelectuales librepensadores (independent-minded), profesores y reporteros de periódicos; y el debilitamiento de los gobiernos que no le gustaban. Debido a estas acciones, Estados Unidos contribuyó significativamente a la inestabilidad política y debilitó el objetivo de construir la democracia en Ecuador.

Menudos objetivos. O sea, durante medio siglo, inmersos en la guerra fría, el pueblo americano, por medio de los presidentes elegidos, demócratas y republicanos, utilizando a la CIA, controlada por los congresistas y senadores, se comportaba como una mafia siniestra dedicada a atropellar cruelmente a los ecuatorianos. Supongo que cuando el señor Pineo hace estas afirmaciones no ignora que en una república que funciona de acuerdo con las normas de una democracia representativa, el responsable final de estas acciones criminales es la sociedad de asesinos y matones a la que él pertenece y describe.

¿Qué fuente utiliza el profesor Pineo para llegar a esas conclusiones tan negativas sobre su país y sus compatriotas? Fundamentalmente, el testimonio de Philip Agee, un ex agente de la CIA que se pasó al enemigo en la década de los sesenta, convirtiéndose en colaborador de la inteligencia cubana y soviética, dedicado a la identificación de sus antiguos compañeros, lo que le costó la vida a alguno de ellos. Agee, ya muy envejecido, continúa en Cuba al frente de una empresa consagrada a promover el turismo, pero periódicamente la dictadura de Castro lo utiliza para desacreditar a Estados Unidos.

Naturalmente, el profesor Pineo tiene otros enemigos, además del comportamiento de sus conciudadanos. Como muchos de los latinoamericanistas asentados en las universidades de Estados Unidos, el anticomunismo le parece una actitud injustificable. (No sé, porque no lo aclara, si ser antinazi o antifascista le suscita el mismo rechazo.) Su libro transpira esa insensibilidad ante el sufrimiento de las víctimas del comunismo. No importan el horror de esas dictaduras, sus cien millones de muertos, sus gulags implacables, la miseria y la desesperación de las personas que han tenido que sufrir la barbarie de las tiranías marxistas leninistas. Estados Unidos, en definitiva, no debió enfrentarse a la URSS y a sus satélites. Los norteamericanos exageraban los peligros de la expansión soviética y confundían los verdaderos objetivos de Moscú, comprensiblemente defensivos.

Las otras bestias pardas del historiador son el llamado neoliberalismo y el libre comercio internacional. Las privatizaciones de las empresas estatales --una tremenda fuente de corrupción, clientelismo y derroche--, la reducción del gasto público, unida a un aumento en la inversión en salud y educación, la lucha contra la inflación, el equilibrio presupuestario, los tratados de libre comercio, el fin de los controles de precios y la liberalización de los mercados, como recomiendan el Consenso de Washington, el FMI y el BM, le parecen responsables de un incremento de la miseria general. Es decir, las medidas que han convertido a Chile en la economía más pujante de América Latina, y que le han permitido reducir los índices de pobreza del 42 al 13% durante la etapa democrática (las mismas que receta la Unión Europea a los ex satélites de la URSS para entrar en el organismo), son responsables del desbarajuste ecuatoriano.

En definitiva, los norteamericanos son culpables de casi todo lo malo que sucede en América Latina. Cuando ignoran lo que ocurre al sur del Río Grande, es debido a esa negligente indiferencia que estos pobres pueblos no consiguen desarrollarse ni democratizarse. Cuando tratan de influir en su destino, con planes como la ''Alianza para el Progreso'' (más de veinte mil millones de dólares inútilmente perdidos), lo hacen torpe y arrogantemente en función de su paranoia anticomunista, y entonces se dedican al asesinato de librepensadores, impidiendo el arraigo de las ideas de la libertad.

No me extraña, pues, que en la bibliografía que cita al final de la obra no aparezca la menor referencia a Las costumbres de los ecuatorianos, un extraordinario estudio de Osvaldo Hurtado, ex presidente y director de CORDES, uno de los think tanks más prestigiosos del país. Si lo leyera, tal vez entendería mejor las raíces culturales e históricas de los problemas ecuatorianos, y acaso se atenuaría su profunda animadversión a la sociedad norteamericana. No creo que lo haga.

CARLOS ALBERTO MONTANER

© Firmas Press

www.firmaspress.com

19 Nov 2007

Respetando llegaremos a la paz

Escrito por: Agustin Rangugni el 19 Nov 2007 - URL Permanente

La paz es algo que todos buscamos con anhelo: Paz interior; Paz mental; Paz civil; Paz política; Paz social, y así interminablemente, utilizando esta palabra con especial interés y ansiedad.

En los lugares en donde existe un conflicto armado se crean múltiples reuniones y encuentros en procura de la paz, pero a la vez que esto se hace no se producen altos al fuego.

Los disparos siguen y todo el mundo habla de la paz incluso como importante ingrediente electoral. Unos buscan la paz con dialogo para acabar la guerra y otros posteriormente desatan la guerra para buscar la paz.

Se nos olvida que la paz empieza desde nuestros hogares, en la familia, en la escuela, en los barrios donde crecemos, lo cual arranca cuando comprendemos que, en el instante en que respetamos los derechos de las otras personas, estaremos siendo pregoneros de esa paz.

La paz se logra fundamentalmente cuando aceptamos que nuestra razón no es la única y que los demás tienen no solo argumentos que esgrimir, sino el derecho a expresarlos y a disentir de nuestras opiniones.

Cuando no estamos a la defensiva ante opiniones distintas, y no personalizamos cuando hay controversia, estaremos dando pasos gigantescos hacia la búsqueda de la paz.

Esto implica entender que podemos llegar solo hasta aquel punto en el que arrancan los derechos y los limites de los demás.

Respetando lo que estos digan, aunque no estemos de acuerdo, y permitiéndonos controvertir en armonía, sin violencia ni gritos, y sobretodo sin reaccionar con pasión innecesaria a los conceptos diferentes, es entonces cuando daremos pasos de verdaderos gigantes en procura de la paz.

No es quien grita o arremete más el que tiene la razón. No! La concordia trae la imperiosa necesidad de saber escuchar y tener mente abierta para oír “otras” opiniones” y quitarnos de nuestras mentes la ególatra posición de tener la única verdad.

Esto bien puede aplicarse en situaciones políticas, religiosas, familiares, económicas y de cualquier otra índole, en las que la armonía llegara cuando aprendemos a respetarnos a nosotros mismos y a los demás.

En ese momento las perspectivas hacia la paz será algo perfectamente normal.

Ricardo Tribin Acosta

http://ricardotribin.blogspot.com

Miami, Noviembre 17 de 2007