19 Nov 2007
Los carteles de las Farc copan el Sur del Continente
31 Oct 2007
MIAMI: Bonos secretos de vergüenza
Amí me gustaría trabajar en el brazo ejecutivo del gobierno de Miami-Dade: jugosos salarios, espléndidas pensiones, bonos secretos...
A mí no me gustaría tener un alcalde fuerte que afirme que su gobierno no otorga bonos, cuando cientos de funcionarios evidentemente los han recibido.
Pero la realidad es que no trabajo en la cúpula del condado y sí tengo un alcalde fuerte con una cuenta de gastos personales de $42,000 anuales, pese a que ha asegurado que ninguno de sus empleados goza de ese privilegio.
Estos son tiempos de austeridad para los residentes del sur de la Florida y son pocos los que no confiesan estar ''comiéndose un cable''. También son tiempos de duelo ajeno, al ver que ancianos están quedando sin raciones en los comedores, discapacitados sin terapias, enfermos sin medicamentos, estudiantes sin becas...
En fin, son los tiempos menos indicados para descubrir, a través del Herald, que desde el 2002, la ciudadanía ha desembolsado $1.5 millones para gratificar a 400 altos funcionarios, incluyendo al mismo alcalde Carlos Alvarez cuando llevaba el timón de la policía del condado.
¿Falta de transparencia? ¿Compensaciones clandestinas? ¿Favoritismos políticos?
Miami está lleno de paradojas.
Les damos bonos al ex director de vivienda, Al Brewster, y al ex director de transporte, Roosvelt Bradley, y luego los retiramos de sus cargos acusándolos de fiascos administrativos.
Les damos bonos a los ex subadministradores del condado Carlos Bonzón y Pete Hernández ''casualmente'' durante sus últimas semanas de trabajo.
Y ahora le concedemos un colosal aumento retroactivo de salario a Michael Hardy, el ex presidente del Centro Carnival para las Artes Escénicas, y luego lo bajamos del escenario con una compensación de cesantía equivalente a un año de sueldo computado sobre la base del alza recientemente aprobada.
¿A quiénes creen que engañan?
A los miamenses nos han manipulado infinidad de veces, al punto que nos hemos inmunizado con la indiferencia. En otras latitudes, una noticia similar habría despertado siquiera una protesta, una movilización ciudadana, un clamor colectivo por la justicia social.
Hay que exigirles a los líderes más responsabilidad financiera.
El administrador del condado, George Burgess, quien probablemente dio luz verde a la mayoría de estas bonificaciones, justifica que los bonos reemplazan los aumentos por méritos. Pero la investigación del Herald concluyó que ciertos ejecutivos habían recibido tanto el bono como el alza salarial.
No pretendo minimizar la virtud de aquellos funcionarios públicos que con su esmero se hacen acreedores de reconocimientos. Si bien algunos de los bonos se confirieron en momentos de mayor prosperidad, es inaudito que se distribuyeran tan imprudentemente y, peor aún, que las autoridades llegaran a negar su existencia.
La honestidad es algo con lo que no debe jugarse, mucho menos en la política. Y al parecer, el juramento de transparencia de este gobierno no es muy sensato.
Los bonos realmente deben premiar a quienes nos amparen de la corrupción que nos acecha día a día.
Punto de Partida, mi libro bilingüe con historias de verdad y esperanza sobre nuestra comunidad, será presentado el domingo 11 de noviembre a las 4:30 p.m. durante la Feria Internacional del Libro, en el Miami Dade College. Los espero.
Daniel Shoer Roth es un columnista galardonado de El Nuevo Herald que recibió el premio GLAAD de la Alianza Gay y Lésbica Contra la Difamación en el 2005, y en el 2003 fue honrado con el premio de excelencia de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ). Su "sensibilidad, amplia cultura y entrenamiento en abordar con profundidad y gracia en la escritura cualquier tema, hace doblemente efectiva su labor periodística'', afirma Humberto Castelló, director del diario.
23 Oct 2007
La mafia, primera empresa de Italia
Factura el 7% del PIB del país, según un informe de la patronal de la pequeña y mediana empresa de Italia
Según detalla el estudio, la usura representa la principal fuente de negocios, con alrededor de 30.000 millones de euros, mientras que el chantaje -denominado racket- aporta otros 10.000 millones.
En comparación con los diversos métodos de extorsión, los clanes mafiosos consiguen mucho menos dinero a través del robo (7.000 millones), el fraude (4.600), el contrabando (2.000), o los juegos y las apuestas (2.500).
En total, la extorsión perpetrada por las distintas asociaciones mafiosas de Italia afecta a unos 160.000 comerciantes de todo el país, que en algunas zonas representan el 20% del total, mientras que en otras representan hasta un 80%, como sucede en las ciudades sicilianas de Catania y Palermo.
Sin embargo, el informe denuncia que uno de los elementos más alarmantes es la actitud que mantienen muchos empresarios, especialmente en el ámbito de las obras públicas, ya que prefieren llegar a un pacto con la mafia antes que denunciar el chantaje.
En la presentación de este estudio estuvo presente el presidente de Confesercenti, Marco Venturi, además del viceministro del Interior, Marco Minniti, quien avanzó nuevas medidas -entre ellas, innovaciones legislativas- para combatir la criminalidad organizada, especialmente contra su patrimonio.
22 Oct 2007
20 Oct 2007
Juez Tiscornia, cuenta todo

El juez suspendido, por querer indagar a Nilda Garré, cuenta todo. Una entrevista extensa y única. No te la podés perder. El único medio que da espacio a quien está “prohibido entrevistar por orden de arriba”.
Entrevista exclusiva al Juez Guillermo Tiscornia, suspendido por el Consejo de Obviamente recibiendo expresas instrucciones del matrimonio presidencial. Recordemos que el Juez Tiscornia había citado, en carácter de imputada a la ministra de Defensa, Nilda Garré, por el supuesto contrabando de repuestos FAL facturadas en U$S 2.600, cuando las mismas tenían un precio en destino, EEUU, de U$S 90.000.
P: Suena a barbaridad lo hecho por el Consejo de P: Es fuerte la injerencia que tiene este gobierno con sus conocidos. Tal es el caso de Cristóbal López en los temas de juegos. El gobierno ha presionado tanto a Cirsa que le han divido la posesión del Casino Flotante, a cambio del Casino de Rosario. Es por esto que el ministro De Vido está tratando de instalar el único tren bala para trasladar gente de Córdoba y Buenos Aires, para jugar en ese Casino. P: Tuve la oportunidad de conversar con Diana Conti en el momento previo de su suspensión. Ella reconoció que usted había dado una prueba muy buena. Cuando le inquirí cual era el resultado, me dijo que no lo recordaba. Le dije que era extraño. Me dijo que había obtenido 80/100. Los jueces en general a P: La doctora Conti, dijo que ella ponía las manos en el fuego por la doctora Garré. Yo le decía ‘ojo con las manos en el fuego’ porque hubo gente que se quemó hasta los hombros. P: Usted esta actuando contra gente que son intocables. Siempre le damos espacio a la verdad. Síntesis Informativa Diario Digital. Septiembre 2007.
15 Oct 2007
GUATEMALA: OPERACION MARA
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Andrea Tunarosa Remover un tatuaje es doloroso. Pero borrar las cicatrices que ha dejado la violencia juvenil en América Central, imposible. Por eso, Edgard Ramírez mantiene sus tatuajes, pero ayuda a los jóvenes que, como él, han caído en el abismo del crimen. Su historia es la de miles de centroamericanos. Llegó a El Salvador a los 25 años de edad, sin boleto de regreso y con muy pocas pertenencias en la mochila. El viaje, cortesía del gobierno de Estados Unidos, lo traía de vuelta al mismo país del que había salido huyendo a los ocho años, cuando el conflicto armado estrangulaba las escasas oportunidades económicas de los salvadoreños. En ese momento, partir hacia la ciudad de Los Ángeles, junto a su familia, había sido la mejor alternativa. Sin embargo, la vida en EE.UU. también fue dura. Obligada a trabajar para mantener a su familia, la madre de Ramírez tenía poco tiempo para sus hijos. Eso, sumado al ocio, a la violencia de la que fue testigo en El Salvador y a la necesidad de pertenecer a un grupo, llevó a Edgard a formar parte de una mara, o pandilla callejera, cuando tenía 12 años. Una vez allí, las peleas y las drogas se convirtieron en cotidianas y lo llevaron más de una vez a la cárcel, hasta que las autoridades estadounidenses lo expulsaron en 1997. El problema no fue que EE.UU. endureciera su postura frente a la inmigración ilegal a finales de los 90. El problema, según explica Thomas Bruneau, del Center for Contemporary Conflict (CCC), un instituto de investigación en Monterrey, California, fue que EE.UU. no les informó a los gobiernos locales que muchos deportados pertenecían a las pandillas más violentas de las comunidades hispanas –como la Mara 18 o la Salvatrucha–. Al no haber cometido crímenes en suelo centroamericano, llegaban como hombres libres, capaces de “reoxigenar” a los grupos criminales locales. En países como Guatemala, Honduras y El Salvador, donde la pobreza era aguda y el Estado de Derecho, frágil, el terreno fue propicio para la proliferación del fenómeno. De alguna forma, los estadounidenses se anticiparon a la liberalización del comercio, pero en lugar de bienes y servicios, exportaron peligrosos pandilleros a América Central. Libres de impuestos, claro. Hoy, las pandillas constituyen un foco importante de violencia en el istmo. No es el único, ni el que cobra más vidas, pero sí es una amenaza a la estabilidad democrática. Para obtener dinero, sus miembros se dedican a actividades ilegales que van desde secuestros y extorsiones, hasta tráfico de drogas y armas. Por eso o por el riesgo de que los efectos nocivos atraviesen el Río Grande, el gobierno de George W. Bush ofreció recientemente apoyar a los centroamericanos en su lucha contra las maras. Es un plan del que todavía se conocen pocos detalles, pero que orienta a los países a buscar una solución conjunta. Algunas iniciativas relacionadas con el cumplimiento de la ley ya están en marcha. Por ejemplo, desde abril de 2005, el FBI opera una oficina en San Salvador para coordinar el intercambio regional de información. También, en conjunto con el Departamento de Estado, el FBI está organizando la Unidad Transnacional Anti-maras, conformada por agentes estadounidenses y policías salvadoreños, y la Iniciativa Centroamericana de Explotación de Huellas Digitales. Las estadísticas son un buen aliciente para todos. Según la Oficina de las Naciones Unidos contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), el número de pandilleros asciende ya a 14.000 en Guatemala, 36.000 en Honduras y 10.500 en El Salvador. No extraña entonces que estos tres países ocupen los primeros puestos en la lista de los más violentos de la región. Mientras que, en 2006, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes no llegó a 8 en Costa Rica y en Nicaragua, en Guatemala es de 37,5, en Honduras de 40,6 y en El Salvador de 55,5, de acuerdo a un informe presentado el pasado abril por diferentes colectividades humanitarias. Sin embargo, la finalidad de este plan regional propuesto por EE.UU. va más allá de coordinar a los cuerpos policiales de cada país. Es dar una respuesta a la pregunta de qué se debe hacer para evitar que un niño que nació hoy siga los pasos de los pandilleros de su comunidad. Y ya eso supone un cambio radical a los esfuerzos anteriores. En sus primeros pasos, los gobiernos de Ricardo Maduro (y después de Manuel Zelaya), en Honduras, y de Antonio Saca, en El Salvador, adoptaron leyes que criminalizaban la pertenencia a una mara. Luego, a partir de 2002, endurecieron los castigos por membresía, llegando a 12 años de cárcel en el caso hondureño. En 2004, el Congreso salvadoreño apoyó a Saca en la implementación de una estrategia de “mano dura”, que en su versión más severa –la “súper mano dura”– permitió perseguir a jóvenes de hasta 12 años por su participación en pandillas. En Guatemala, aun cuando no se creó una ley específica contra las maras, los programas gubernamentales tendían más hacia la represión que a la prevención. En este sentido, la alianza Washington-Bogotá, con el conocido Plan Colombia para erradicar el narcotráfico, ofrece una lección importante a los centroamericanos: “Para vencer a una organización criminal con características trasnacionales –ya sea el cartel de Medellín o la mara Salvatrucha– es imprescindible lidiar con las causas de la epidemia y no con sus síntomas”, dice María Vélez de Berliner, presidenta de Latin Intelligence Corporation, una firma de investigación y análisis de temas latinoamericanos. De igual forma, las estrategias de “decapitación”, que pretenden desarticular a los grupos capturando a sus líderes, tampoco son efectivas. “Lo único que hacen es abrir la oportunidad para que las nuevas generaciones formen otras subdivisiones”. Para Harold Sibaja, consultor de Creative Associates y productor de Desafío 10, un reality show efectuado en 2006 con la participación de varios ex pandilleros, esto es especialmente relevante en las maras centroamericanas, que no son organizaciones homogéneas ni cuentan con jerarquías definidas. Incluso las clicas, o células de una misma pandilla, pueden operar completamente independientes. Por eso, “el riesgo no es que determinada pandilla crezca, sino que el modelo se replique con mayor facilidad”. En Guatemala, el gobierno intentó darles forma a las medidas preventivas a través de la Política Nacional para la Prevención de la Violencia Juvenil. Esta iniciativa pretende atacar las raíces socioeconómicas del problema, pero la falta de recursos ha impedido que avance. Por su parte, el Ministerio de Educación lanzó varios programas educativos alternos, que pretenden ofrecer un contenido de mayor relevancia para una comunidad en particular, que mejore directamente las posibilidades futuras de empleo. Es un sistema que sus directores llaman “educación informal formal”. Lo mismo ha hecho USAID con su programa de centros de alcance. Con el apoyo de las iglesias de la zona y de los líderes del mismo barrio, estos centros ofrecen actividades alternativas para los niños y jóvenes que viven en zonas altamente conflictivas. De lo contrario, las maras satisfacen ese sentido de pertenencia que los jóvenes no encuentran en sus escuelas. Daniel –alias Spanky–, ex pandillero del Barrio 18, una de las maras más temibles de Guatemala, cuenta que con apenas 17 años fue nombrado jefe de su clica. “Me sentía importante”, dice. “Yo tenía las armas en mi casa”. En parte por eso fue más difícil para él salirse de su mara. “No sólo me salí sin pedir permiso, sino que me borré los tatuajes de la cara”, afirma. Ése era un motivo suficiente para que lo mataran. Como en efecto intentaron hacer tres pandilleros que le dispararon 12 veces, mientras Daniel caminaba hacia la iglesia. De ahí que Sibaja recalque la importancia de involucrar actores de distintos ámbitos en la lucha contra la violencia juvenil. “Porque es fácil donar dinero y ofrecer una charla, ¿pero quién les ofrece una oportunidad de empleo? ¿Quién los acepta en su casa?” En ese sentido, el sector privado guatemalteco ha sido pionero. Varias asociaciones de empresarios están apoyando a USAID, ofreciendo empleos a jóvenes rehabilitados. Hoy ya han empleado a 49. La meta son 100. Luego está el reto de que los países del istmo se pongan de acuerdo y que el intercambio de información sea la constante, más que la novedad. En ese campo, la experiencia de los países centroamericanos en sus intentos de integrarse políticamente permite augurar que el trabajo no será nada fácil. El riesgo es que, si no se trabaja en conjunto, se puede generar un efecto “rebalse”, cuando las leyes implementadas en un país induzcan a que el problema se traslade y se acreciente en otro. “Por eso los países deben luchar porque el campo de juego esté nivelado”, señala Deborah Kennedy-Iraheta, directora de USAID en El Salvador. “No puede ser que la edad a la que un menor puede ser procesado sea 16 años en un país y 18 en otro”, afirma. Todas estas iniciativas revelan una verdad indiscutible: que ninguna iglesia, ningún gobierno y ninguna ONG acabará con el problema por sí solo. “Las maras son un fenómeno muy complejo que requiere un enfoque holístico y la coordinación de todos los países afectados”, apunta Kennedy-Iraheta, de USAID. Porque pretender combatirlo con esfuerzos aislados es como tratar un cáncer con compresas de hielo. |
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