08 Jun 2008

Fuga de capitales

Escrito por: Agustin Rangugni el 08 Jun 2008 - URL Permanente

El tema es serio. Expresa mucha desconfianza en el rumbo del país, temores no expresados y golpea con fuerza contra las expectativas de inversión. De acuerdo con información provista por el consultor Miguel Angel Broda a partir de una investigación emprendida privadamente y publicada en el diario El Cronista por el colega Juan Cerruiti, entre el segundo semestre de 2007 y el primero de 2008 (un año) se fugaron del país 19.902 millones de dólares. Es un poco menos de la deuda del país con los holdouts, los acreedores que no ingresaron en el canje de la deuda propuesta oportunamente por la Argentina, un paquete que queda por resolver. En tren de comparaciones, está por arriba de casi 19.000 millones de dólares que escaparon antes y después del colapso, entre el segundo semestre de 2001 y el primer semestre de 2002.

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Habida cuenta de la existencia de un tipo de cambio flotante y no fijo (como en el 2001), técnicamente la herida de la fuga no doblega la Balanza de Pagos. La salida de capitales se compensa, en el actual esquema, con la devaluación del peso, protegiendo así al Banco Central de una pérdida grave de reservas. En el 2001 la fuga de capitales representó el 70 por ciento del total de las reservas del país. En estos días representa menos del 40 por ciento. Agrega la nota de Juan Cerruti que mientras este mecanismo sucedía el Banco Central tomó créditos del Banco Internacional de Pagos de Basilea por 5000 millones de dólares. Todo obliga a pensar que se requiere mayor información oficial para seguir atentamente la evolución del territorio de los dólares que se van y los dólares que el país tiene. Y el único que parece comandar el seguimiento y estar preparado para actuar frente a eventuales problemas es el titular del Banco Central, Martín Redrado. ¿Qué dice, al respecto, el más alto Poder Político y el Ministerio de Economía?

Daniel Muchnik

www.radiomiami.us

El pesimismo de los españoles por la economía se dispara 40 puntos

Escrito por: Agustin Rangugni el 08 Jun 2008 - URL Permanente


  1. El 66,4% cree que la situación actual es mala y el 75,5% considera que está peor que hace un año
  2. La preocupación por el coste de la vida y el paro supera con claridad al terrorismo o la inmigración
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La preocupación de los españoles por la situación económica está llegando a límites cercanos al pánico generalizado, según el Barómetro de España elaborado para EL PERIÓDICO por el Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP). La falta de confianza (es decir, quienes opinan que la situación es mala o muy mala) se ha disparado más de 40 puntos en una año y alcanza al 66% de los españoles. Este es el peor dato de la serie de encuestas publicadas por este diario desde hace más de cuatro años.
Lógicamente, los que todavía consideran que la situación es buena o muy buena son muchos menos que en sondeos anteriores: han disminuido más de 30 puntos en un año, 20 de ellos en los últimos seis meses

MUCHO PEOR QUE HACE UN AÑO
Para abundar en el pesimismo, a los datos anteriores se viene a sumar el que las tres cuartas partes de los encuestados en toda España consideran que la situación está peor que hace un año, lo que supone 23 puntos más que en noviembre del 2007. Es decir, que el pesimismo traza una coordenada casi vertical. Solo un escuálido 2,5% de optimistas consideran que la economía marcha mejor.
Y para completar el cuadro pesimista, el problema económico, que en noviembre figuraba entre la segunda preocupación de los españoles (con un 30,1% de las respuestas), en este barómetro se dispara al primer puesto doblando el índice de quienes la mencionan como uno de los tres mayores problemas que aquejan a los españoles.
Todos los grupos de electores, incluidos los del PSOE, coinciden por mayoría absoluta en señalar que la situación económica es mala o muy mala. El grupo más crítico es, lógicamente, el de los votantes del PP (casi nueve de cada 10), seguidos de los de CiU (las dos terceras partes), los del PNV, IU y ERC (con algo más de la mitad en los tres casos), y, finalmente, los socialistas, entre los que, no obstante, la impresión pesimista alcanza exactamente a la mitad de los consultados.
Según el recuerdo de voto, el 89,5% de los electores del PP aseguran que la economía está peor que hace un año, pero los demás grupos no muestran mucho mayor optimismo: detrás de los electores populares, la visión más catastrofista es la de los nacionalistas catalanes (el 81,5%) y los independentistas de ERC (el 80%). Algo menos de pesimismo registran los votantes del PSOE (el 68,1%) y los de IU (el 66,1%). Los menos pesimistas son los electores del PNV: alcanza solo al 56,3% de los consultados.

LOS PROBLEMAS
Entre los principales problemas que perciben los encuestados en segundo lugar, tras la situación económica, figuran el paro (que ha ganado un puesto), el terrorismo (que en el último barómetro ocupaba el primer lugar), la inmigración, la vivienda, la crispación política y la inseguridad ciudadana (retrocede un puesto). Los otros problemas tienen menos relevancia.









LA SALIDA DE FONDOS LLEGA A U$S 19.900 MILLONES, MÁS QUE EN EL FIN DE LA CONVERTIBILIDAD

Escrito por: Agustin Rangugni el 08 Jun 2008 - URL Permanente

La fuga de capitales en el último año supera a la de la crisis de 2001
Preocupa a los analistas el ritmo de drenaje de capitales por la corrida que desató el conflicto entre el Gobierno y el campo. Anticipan un impacto en los niveles de inversión

La fuga de capitales que sufrió la economía argentina en los últimos 12 meses está llegando a cifras inquietantes. A tal punto es así que la cantidad de dinero que buscó refugio en otros países supera levemente a la salida de fondos que se registró en los momentos previos al quiebre de la Convertibilidad y durante la crisis que estalló a fines de 2001, la peor recesión de la historia argentina.

El economista Miguel Angel Broda estimó que entre el segundo semestre de 2007 y el primero de 2008 se fugaron del país u$s 19.902 millones. En tren de comparaciones, la cifra equivale al total de la deuda que la Argentina mantiene en default con los acreedores que no ingresaron al canje, y duplica el superávit comercial obtenido durante el año pasado.

Pero el dato más alarmante es que la salida de fondos actual está por encima de los u$s 18.703 millones que emigraron del país entre el segundo semestre de 2001 y la primera mitad de 2002, en pleno corralito, devaluación y pesificación. El informe del Estudio Broda & Asociados circula por la city porteña y puso la piel de gallina a más de un alto ejecutivo.

En los últimos 12 meses, la Argentina soportó dos corridas financieras. La primera fue por noviembre pasado, debido a las dudas sobre la salud de la economía de los Estados Unidos. La segunda se origina hace un mes y medio atrás gatillada por el conflicto entre el campo y el Gobierno; y ciertamente parece ser la más aguda en términos de huida de capitales.

Con los datos oficiales del segundo semestre de 2007 (extraídos de la Balanza de Pagos), Broda adicionó hasta marzo las cifras del Mercado Unico Libre de Cambios (MULC), que publica el Banco Central. Finalmente estimó la salida de fondos durante abril y mayo mediante una técnica combinada: tomó en cuenta la liquidación de divisas que informa la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) –como proxy de la cuenta corriente–, y computó los datos de compra y venta de dólares del BCRA para sacar (por diferencia) el movimiento de capitales privados del período (que se informa dentro de la Cuenta Capital y Financiera de la Balanza de Pagos). El resultado de esta estimación arrojó la friolera suma de casi u$s 20.000 millones fugados, como se dijo anteriormente.

De todas formas, existen una serie de factores que permiten morigerar este drenaje de fondos en relación al estallido de 2001. Para empezar, a diferencia de entonces, ahora el modelo económico tiene un tipo de cambio flotante (en rigor, de flotación administrada o sucia) y no fijo. Eso permite que cualquier desequilibrio de la Balanza de Pagos sea compensado por una variación del tipo de cambio. Si salen capitales (déficit de la cuenta capital) se devalúa el peso para equilibrar el sistema vía un superávit de cuenta corriente. Este mecanismo resguarda en cierta medida al Banco Central de una pérdida excesiva de reservas, ya que la autoridad monetaria no tiene la obligación de salir a defender una paridad cambiaria determinada.

Por otra parte, en 2001 la salida de fondos por u$s 18.703 millones significaron 70% del total de reservas del Central. Ahora representan menos, 40%, porque las reservas llegan a u$s 48.500 millones.

La actual salida de fondos no se tradujo de manera directa en las arcas de la entidad que dirige Martín Redrado porque en los últimos 12 meses el organismo tomó créditos del Banco Internacional de Pagos de Basilea por cerca de u$s 5.000 millones. Además, se observó que una gran cantidad de divisas –que iban a ser ingresadas por los exportadores– directamente no pasaron por el mercado de cambios local. Ello –aseguran en el Estudio Broda– revela por qué actualmente debería registrase un exceso de oferta de divisas por cerca de u$s 7.000 millones, y sin embargo se verifica un déficit de dólares por u$s 1.800 millones.

Los analistas privados advierten que la salida de fondos terminará impactando negativamente en los niveles de inversión. El dato es crucial para un país como la Argentina, sediento de capitales que permitan ampliar la oferta de bienes y servicios, verdadera solución de largo plazo para dos de los grandes flagelos que hoy aquejan a la nación: la inflación y la crisis energética.

07 Jun 2008

Costos económicos y políticos en los peligrosos juegos del poder

Escrito por: Agustin Rangugni el 07 Jun 2008 - URL Permanente

ALTAS TASAS DE INTERES, CIERRE DEL CREDITO, INFLACION, FRACTURAS INTERNAS

A todo trance, tal cual es evidente, el kirchnerismo salió a usar los cortes de ruta de los camioneros como ariete en su pelea con el campo. Así no los hubiese promovido, está claro que tampoco existió disposición a desactivarlos: sencillamente, porque resultan funcionales al plan de culpar a los ruralistas por el desabastecimiento de productos esenciales. Leche, pan, carne, pobres y avaricia entraron, así, en el discurso de guerra.

Las entidades agropecuarias resolvieron mantener el paro hasta mañana y ensayar otras vías de negociación. Pero parece excesivo que quienes gobiernan para el conjunto y tienen un poder delegado, maniobren con problemas tan inquietantes. Puede pretenderse que en una contienda política vale todo, y también que el vale todo debe reconocer límites.

Ya sonó a dislate que, como parte de ese plan, el ministro del Interior justificase directamente el bloqueo de los camioneros: desde ya, nada compatible con las responsabilidades del cargo. Por muy atendibles que sean, los cortes vulneran leyes y, aunque uno quiera lo contrario, no hay cortes buenos y cortes malos.

Salvo a los extremos que existen en cada bando, casi tres meses enteros de conflicto provocaron fatiga en las filas de los contendientes, hartan a todo el resto y desatan comportamientos equiparables al miedo, como acumular alimentos por temor a la escasez. En fin, costos que emergen como pruebas de la manifiesta incapacidad para resolver el problema, si es que de verdad se lo quiere resolver.

Por culpa de la pelea, hay poblaciones en estado beligerante. Se suceden, una tras otra, las reuniones de Néstor Kirchner con la tropa propia en un inocultable esfuerzo por evitar deserciones. Un ministro, Martín Lousteau, que se perdió en el camino cuando apenas llevaba 120 días en el cargo. Y un proyecto ambicioso, el Acuerdo del Bicentenario, que parece haber entrado en un sueño eterno.

Interminable, la cuenta sirve de muestrario. Con el PJ ya en trance deliberativo, Schiaretti, De la Sota, Reutemann y Busti se han plantado ante la estrategia impenetrable del comando central. Solá lo hace a su modo. Hay gobernadores obligados a cambiar discursos y gestos de un día para el otro, porque se apartan de la línea rígida. Mientras, en silencio, intendentes y dirigentes K mascullan el temor a perder, el año próximo, mayorías en los concejos deliberantes, tal vez sus puestos, o quedarse afuera de la elección que sea.

Existen, pues, costos presentes y costos a plazo fijo. Y si alguien cree lo contrario, o quedó preso de su propio plan de combate o mira otra película. O pretende que es posible ir por todo, contra vientos y mareas.

En su afán por detener la corrida de depósitos hacia el dólar, seguro que siguiendo instrucciones, el Banco Central debió aceptar una baja del tipo de cambio, erosionar una pieza clave del modelo que arrancó en tiempos de Eduardo Duhalde. Quizás se lo pensó, además, como un modo de sancionar a la especulación, aunque la movida también involucró a pequeños ahorristas recelosos. Parte del mismo juego es que sea interpretado como un mensaje encubierto al sector industrial: "Miren que si no se alinean con nosotros podemos bajarles el dólar".

Cualquiera fuese el plan, lo cierto es que avanzó en dirección opuesta a lo que seguramente se habría preferido. Hubo caída de reservas, saltos en las tasas de interés que golpean a empresas y particulares endeudados y se secó el mercado del crédito.

También hacia el interior de la economía, fisuras en cadenas de pago, enfriamiento de la demanda, incertidumbres que pegan en los gastos de la gente y parate en planes de inversión. Además, los fiscos provinciales sienten que ha menguado el cumplimiento impositivo.

Ciertamente ayudados por los altos precios internacionales del campo, hay números de la macroeconomía que lucen robustos. Y más de un analista considera que, llegado el momento, será posible recuperar reservas, levantar el tipo de cambio y aliviar los costos financieros.

Ese momento asomará, obviamente, cuando se encarrile alguna negociación viable con el campo. Pero aun así, insumirá tiempo enmendar los actuales desajustes y remontar la pérdida de confianza en la capacidad de gestión oficial: tal cual pasa ahora, la tarea mayor cargará sobre el Gobierno; tan solo por la inequívoca naturaleza de las responsabilidades.

Inmerso en la pelea, el Gobierno no prestó atención a otras cosas igual de urgentes. Así, entre tantos asuntos pendientes, al final del laberinto aguarda la inflación. Y si el modo como se manejó el conflicto con el campo no abre una bisagra seria en el margen de maniobra del poder, es bien posible que haya facturas a su cuenta y a las de los aliados de estos meses: costos, al fin.

04 Jun 2008

Cara y ceca del ancla fiscal

Escrito por: Agustin Rangugni el 04 Jun 2008 - URL Permanente

TODO EN DESCENSO
Durante los últimos años la amplia mayoría de los analistas políticos y
económicos, mientras preferían ignorar el desmedido crecimiento de
los medios de pago que significó el sostenimiento artificial del dólar,
aseguraban que no había riesgo de que la inflación escapase de control.
La celebrada ancla fiscal nos inmunizaba de un eventual descalabro
inflacionario. Excedentes fiscales primarios del orden del 3,5 %, como
los que la Argentina exhibió a partir de la licuación del gasto que acarreó
la megadevaluación de 2001, nos pondrían a resguardo de esa amenaza.
Poco importaba que tal superávit fuese ficticio, al no computar los
fondos necesarios para absorber el excedente cambiario. Pero ninguna
familia consideraría que sus ingresos resultan suficientes si hubiesen
dejado fuera de la cuenta los gastos por luz, gas, transporte y colegio de
los chicos. De la misma forma, habiendo elevado el “tipo de cambio
competitivo” a la condición de propósito irrenunciable del modelo
kirchnerista, la determinación del resultado fiscal debería incluir los
fondos necesarios para sostener esa ventaja cambiaria.
Precisamente, es la insuficiencia del superávit financiero (una vez
pagados los servicios de la deuda) para atender esas erogaciones lo que
lleva a que sean cubiertas con emisión monetaria. Lo que deja al
descubierto un Banco Central que, disimulando bajo la adquisición de
reservas, se dedicó a satisfacer las necesidades del gobierno —el dólar
alto que permitió al matrimonio presidencial disponer, retenciones
mediante, de la caja con la cual dominar la escena política.
Es decir, el BCRA hizo una lectura paradojal, o inversa, de su ley orgánica: donde le
ordenaba defender el valor de la moneda, las autoridades monetarias
entendieron que no se refería al peso argentino sino al dólar
estadounidense…
Pero volvamos a aquella supuesta ortodoxia que levantó la bandera
del superávit fiscal, aunque trucho, como garantía de estabilidad. Poco le
importó que esa enseña flamease sobre una montaña de instituciones y
reglas de juego quebradas —unilateralmente— una y mil veces.
Tampoco incomodó a los exponentes de tan singular ortodoxia el que la holgura del
superávit primario fuera empalidecida por el exuberante crecimiento del
gasto corriente. Se perdió de vista que lo esencial es la moderación en el
gasto, no el tamaño del excedente. Se dio la espalda a la austeridad, que
fue reemplazada por la voracidad. El asalto a los productores rurales
encuentra explicación cuando consideramos que el gasto corriente saltó
en abril 50,4 % interanual mientras que las transferencias al sector
privado se duplicaron y tienen clara tendencia a acelerarse. Ya gastamos
más en subsidios que en seguridad social. Ni el gobierno, ni los
economistas heterodoxos ni buena parte de quienes se consideran
ortodoxos han tomado conciencia de que es preferible sufrir un leve y
pasajero déficit fiscal que acompañe un gasto contenido, que lucir un
superávit elevado pese a gastar sin medida y a costa de ahogar con
impuestos a la sociedad.
Extasiada por el superávit fiscal y confundida por los impactos
residuales de la tragedia del 2001, buena parte de la ortodoxia autóctona
olvidó las graves consecuencias de crear dinero muy por encima de la
tasa de generación de riqueza. La parálisis económica había estimulado
una voraz demanda de dinero por parte del público, que durante los dos
primeros años absorbió sin fatiga la formidable expansión monetaria que
requería sostener el dólar alto. En la medida que la depresión fue
quedando atrás, se recreó la demanda de bienes y declinó la demanda de
dinero.
Algunos alertamos con anticipación que si la oferta monetaria no se
acomodaba a este cambio en las preferencias sociales se alimentaría la
inflación, aun cuando el dinero emitido fuera dedicado a comprar
reservas internacionales. La euforia del ancla fiscal ahogó nuestras
advertencias y la base monetaria siguió expandiéndose a un vertiginoso
35 % interanual.
Cuando a partir del 2005 la inflación se hizo sentir, el riesgo de
escalada siguió siendo menospreciado ante la “solidez” del anclaje fiscal.
Se prefirió echar las culpas de la suba de los precios a los alimentos, pese
a la evidencia de que más de dos tercios de la inflación nada tiene que ver
con ellos. O reducir la suba a la “inflación importada”, cuando a poco que
se examina el IVA–DGI queda a la luz la importancia del componente
puramente local.
En estas horas, la inflación ya cabalga sobre el 30 % anual; seguir
confiando en las seguridades de un superávit fiscal ficticio se convierte en
un deporte peligroso. Sin disciplina monetaria y reducción del gasto total
en general y del corriente en particular, el combate a la inflación es
reemplazado por el combate a la inversión, encarnado en la lógica
perversa de los controles de precios y la doctrina represiva de la ley de
Abastecimiento de los idolatrados setenta.
¿Es que el ancla fiscal kirchnerista ha resultado acaso inocua? Sí lo
ha sido para contener la inflación. Pero no ha sido neutra en otros
respectos. Para que los ingresos públicos se mantuvieran por encima del
vertiginoso aumento del gasto, la presión fiscal efectiva alcanzó niveles
sin precedentes históricos, por encima del 60 %. La rebelión tributaria del
campo dejó en descubierto la realidad de un régimen que se devora las
ganancias de los productores, y con ellas el motor de la inversión.
Multitud de señales de los más diversos sectores de la economía
sugieren un franco deterioro del nivel de actividad. Hasta el mentiroso
INDEC debió reconocer una caída de las ventas de supermercados de 0,7
% mensual en abril, que para nosotros fue de 3,3 %; las de los shoppings
caen 4 % interanual en el primer cuatrimestre. Mayo marcó el tercer mes
consecutivo de disminución, de 5 %, en las ventas minoristas, según lo
informado por la oficialista CAME, pero las ventas en el interior
muestran caídas de hasta 30 %. Los descensos van desde el consumo de
servicios públicos hasta las transacciones inmobiliarias, pasando por las
ventas de electrodomésticos. Incluso la subsidiada demanda de
electricidad se ha desacelerado.
Aún si imagináramos que el gobierno lograse que la rebelión
agropecuaria se levantara sin reducir los niveles de presión tributaria
efectiva, la brutal transferencia de riqueza desde el sector productivo
hacia el no productivo terminará llevándonos a un estancamiento
económico en el segundo semestre, con el consiguiente derrumbe de las
finanzas públicas. La alabada ancla fiscal —entendida hasta hoy solo
como una alocada carrera de la carga fiscal para ganarle al aumento del
gasto estatal— lo único que ha impedido que se escape es la actividad
económica, a la que amenaza llevarse consigo al fondo del mar.
Para esquivar el parate debe reformarse con urgencia el sistema de
ingresos públicos y reducir el gasto estatal, particularmente en subsidios.
Eso a su vez impone liberar precios congelados y regulados. El estruendo
resultante del demorado reacomodamiento de precios relativos que los
Kirchner se niegan a cargar podrá ser superado si hay determinación y
grandeza en la clase política y en la sociedad como un todo. Recomponer
un clima de inversión será una tarea lenta y ciclópea. O encaramos con
decisión el futuro o éste vendrá por nosotros.

28 May 2008

ARGENTINA: Continúa el traspaso a dólares y las tasas de interés aumentan

Escrito por: Agustin Rangugni el 28 May 2008 - URL Permanente

El nuevo paro del campo / Reacciones opositoras y en los mercados
Fuerte intervención del Banco Central

El abrupto reacomodamiento que sufrió en las últimas jornadas la plaza cambiaria y financiera local ya trae una pésima noticia para las empresas y personas que mantienen deudas con los bancos a tasas variables o tenían previsto próximamente acudir a ellos para financiar proyectos de expansión.

La novedad es que tendrán que rehacer todas sus cuentas porque las tasas activas, las que los bancos cobran hoy por conceder financiamiento, aumentaron entre 2 y 5 puntos en apenas dos semanas.

El alza alcanza a los créditos para las personas (tanto en los personales como en los hipotecarios), pero es marcadamente superior en el financiamiento operativo a las empresas.

Un indicador clave al respecto es la suba del 11,77 al 19,63% que en lo que va de mayo mostró la denominada tasa Prime que encuesta el Banco Central (BCRA) para conocer el interés básico que pagan las compañías de primera línea por tomar fondos de los bancos.

Se trata del mayor nivel que este indicador muestra desde el 30 de junio de 2003, cuando los bancos apenas reiniciaban su actividad crediticia tras la última crisis. Y la mayor amenaza para que, en un tiempo relativamente breve, se pueda transformar en una realidad lo que el gobierno nacional proclama querer evitar: un enfriamiento de la actividad económica.

El encarecimiento en el costo del dinero es una de las consecuencias directas de la renacida apetencia de las empresas y los ahorristas argentinos por los dólares, un creciente y sostenido traspaso que restringe la oferta de pesos e incrementa la competencia por ellos.

Y del traslado que los bancos, que debieron subir las tasas que ofrecen en un intento por retener a sus depositantes, hicieron de un precio a otro para defender su posición de liquidez.

La reacción del mercado es consecuencia del enrarecido clima que provoca el prolongado e incierto enfrentamiento entre el Gobierno y el campo, un conflicto que recrudeció anoche y amenaza tener consecuencias concretas sobre el nivel de actividad.

La inquietud que genera entre los inversores y ahorristas queda a la vista cuando se observa que, sólo en lo que va del mes, el BCRA debió invertir US$ 1387 millones de las reservas que administra para evitar que la mayor demanda de divisas provoque una escalada alcista del dólar en el mercado local que pudiera aumentar la presión inflacionaria con que ya convive la economía.

La sostenida demanda de dólares volvió a quedar a la vista ayer cuando el Central debió liquidar nuevamente divisas en forma continua y masiva para abastecer los pedidos de compra, especialmente de las empresas.

No casualmente al final del día debió admitir que las reservas en su poder bajaron otro escalón: ya no sólo no están en torno de los US$ 50.000 millones (tan promocionados hasta hace sólo unas semanas), sino que se ubican por debajo de los US$ 49.000 millones, al quedar en US$ 48.860 millones según la información preeliminar difundida ayer.

Se trata del menor nivel de reservas desde el 21 de febrero pasado y de la mayor reversión mensual que muestra ese activo clave (exceptuando la provocada por el pago al FMI) desde la corrida que siguió a la abrupta devaluación del peso que terminó con una década de convertibilidad a comienzos de 2002.

La ofensiva le permite al Central mantener la cotización del dólar a raya en el marco de una pulseada, cuyo objetivo es lograr que quienes en las semanas previas apostaron a una probable devaluación del peso (ayudando a llegar a $ 3,19 el mayorista, a 3,22 el minorista y a 3,33 el marginal) "paguen" por su error de diagnóstico.

Ayer, por ejemplo, con sus activas intervenciones, logró que el valor mayorista del dólar vendedor retrocediera de $ 3,142 a 3,128 y que el minorista, que había llegado a reacomodarse hasta los $ 3,17 a primera hora, volviera sobre sus pasos para cerrar el día estable a un promedio de $ 3,16.

"El BCRA vendió desde el primer minuto de la rueda y durante toda la jornada siguiendo la premisa de que no hay mejor defensa que un buen ataque", explicó Carlos Risso, de Notibancos.com .

1387 millones de US$

Es la baja que muestran las reservas del BCRA en las 18 jornadas hábiles del mes.

Por Javier Blanco

27 May 2008

Argentina en punto muerto

Escrito por: Agustin Rangugni el 27 May 2008 - URL Permanente



Manifestación en Rosario
Las negociaciones están suspendidas tras la manifestación del domingo en Rosario.

Las relaciones del sector agrícola y el gobierno argentino se volvieron a agriar este lunes con la cancelación de una cita para negociar y la amenaza de retorno a las acciones de protesta que le han costado millones al país.

"Dialogar así es imposible", declaró el jefe del Gabinete de Argentina, Alberto Fernández, refiriéndose a la actitud de los dirigentes agropecuarios quienes en sus discursos en una masiva protesta el domingo reiteraron su exigencia de que el gobierno reconsidere sus nuevos impuestos a la exportación de granos.

Con sus declaraciones a los medios, Fernández anticipó lo que se venía: la suspensión de las negociaciones que buscan conciliar a las partes en un conflicto que este lunes completa 75 días.

"Todos los discursos fueron con frases enormes, con conceptos tremendos, y esta idea permanente de que si no se hace lo que el campo quiere, no hay posibilidad de encontrar una solución", declaró Fernández en una entrevista con medios locales.

Reforzando esa opinión, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, señaló que los discursos de la mayoría de los titulares de las cuatro principales asociaciones del campo fueron "una agresión fenomenal" contra la presidente Cristina Fernández.

Golpe al mercado

El efecto del recrudecimiento del conflicto se sintió en los mercados casi inmediatamente, con una pérdida de más de un 3% en los bonos de la deuda y una caída de 0,75% en las acciones líderes de la bolsa de Buenos Aires.

Rostro de Cristina Fernández en campo de soya
El choque afecta el mercado nacional e internacional.

Se teme ahora que, en respuesta a la decisión del gobierno, los productores rurales retomen las medidas de protesta que venían aplicando desde que el pasado 11 de marzo se pusiera en marcha el nuevo esquema de impuestos a la exportación de granos.

Antes de suspender esas medidas para negociar, las patronales ya habían llevado a cabo dos huelgas agropecuarias que desabastecieron al país y afectaron las exportaciones de uno de los principales proveedores de granos del mundo.

Aunque el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, insiste en que el campo quiere "negociar una solución", el dirigente de la Federación Agraria declaró este lunes que si el gobierno no desiste frente al aumento de impuestos, "habrá que hacer acciones" de fuerza.



26 May 2008

INCERTIDUMBRE GLOBAL: El precio del crudo podría caer violentamente

Escrito por: Agustin Rangugni el 26 May 2008 - URL Permanente

Viernes, 23 de mayo de 2008-La incertidumbre y el desconcierto se apoderan de los mercados financieros, se entró en una fase en que los índices están sumergidos en un ambiente confuso, producto de los rumbos que llevan las finanzas mundiales. El petróleo es un factor que ahora se vuelve perturbador, el riesgo es alto, porque de ocurrir una baja de precios hacia la corrección, la caída va a ser violenta.

El economista David Resler del grupo japonés Nomura Securietes, dijo la semana pasada que lo peor de la crisis de EEUU ha pasado y que la foto de la economía norteramericana cambió a mejor. Pero la sentencia de Nigel Gault de Goblal Insight, es más a fin con la realidad, “todavía no se puede descorchar el champán”. Ciertamente Wall Street estuvo animada la semana pasada, la decisión de la FED de no recortar más las tasas ayudó al impulso, pero la última jornada ha sido desastroza y el precio del crudo es el indicador clave para determinar lo que está pasando, que no es otra cosa que el estancamiento de los grandes, muchos esperan la recuperación súbita, que lo más seguro no llegue, mientras en EEUU continúa la pérdida de empleos, en Brasil, por ejemplo, uno de los países del portafolio BRIC de Goldman Sachs, se reduce porcentualmente el fenómeno. En una sóla jornada cayó la bolsa de Nueva York 1,77%, el dólar se devaluó 0,63% frente al euro, el petróleo saltó a 133 $ el barril, las previsiones del precio del oro se ubicaron en 1500 $ para septiembre de 2008, la previsión del PIB de EEUU fue rebajada de la banda 1,3% al 2%, a la de 0,3% a 1,2%, todos los datos tienen detrás de los reportes emitidos por las consultoras, una profunda implicación especulativa, que da una idea de lo confuso que está el mercado y de la incertidumbre que reina hoy en la economía global. ¿Qué va a suceder?, en el caso del precio petrólero que está llegando a niveles críticos, con relación al resto de la economía, se convierte en una bomba de tiempo, con profunda incidencia en la inflación global, que según un informe de la revista The Economist llegará a 4,5% este año, porcentaje más alto desde los 90. Ese impacto en los precios puede que no afecte el crecimiento necesariamente, pero visto está que la FED redujo la previsión del PIB de EEUU, como se señaló anteriormente. A ello se suma que en la zona euro el crecimiento se reducirá de 2,5% de 2007 a 1,5% en 2008, según The Economist. Por lo tanto el consumo se va a ver afectado, a partir de entonces comenzará la corrección del mercado. Se ha sostenido de manera reiterada que los precios del petróleo son artificiales, no se corresponden a la realidad de la demanda y la oferta, hoy se ha vendido más petróleo en papeles que en barriles, eso es una burbuja que va a estallar próximamente, el director gerente de Oppenheimer and Co, dijo que 60% del precio del petróleo se explica por la especulación de los grandes bancos y los fondos de inversión, “nunca vi algo igual en 30 años que tengo en este mercado”. En realidad un barril de crudo debería costar cerca de 53 $, el resto es parte de la especulación. La crisis puede estallar cuando esta burbuja se tope con la realidad, y no se pueda pagar los precios del combustible. Ya comienzan los primeros efectos en ese sentido, en España, los transportistas de la Federación Fenadismer, acordaron un paro indefinido a partir del 8 de junio, alegaron “etapa de quiebra económica”, los costos de combustibles han rebasado los precios de los servicios que prestan. Hay que ir a la historia, cuando el gobierno de Bill Clinton, grandes corporaciones petroleras presionaron y lograron que se exceptuara de la vigilancia del CTF (ente regulador de los mercados de futuros) a la venta de petróleo en papeles, sinceramente está sucediendo lo mismo que ocurrió con la crisis hipotecaria, la pregunta es cuando hayan comprado todo el petróleo posible de esa manera, como método de inversión, y la burbuja reviente con la consecuencia del desplome violento del barril, ¿Qué van a hacer con papeles petroleros, pagados al precio actual, pero con un valor muy por debajo al que deberían tener con la real demanda y oferta, producto de una hipotética caída?. Hay un exceso en el mercado energético, y de seguir subiendo el precio del crudo aumentarán las probabilidades de una caída brusca, pues no hay regulaciones en ese sentido, el mismo ingrediente que llevó a la quiebra a los bancos norteamericanos. Es obvio que al verse afectada la demanda y los especuladores perciban que el negocio puede entrar en recesión, debido a los costos, habrá estampida de esas posiciones. Alex Vallenilla- alcivall@yahoo.es www.abc.es www.radiomiami.us

INCERTIDUMBRE GLOBAL: El precio del crudo podría caer violentamente

Escrito por: Agustin Rangugni el 26 May 2008 - URL Permanente

Viernes, 23 de mayo de 2008-La incertidumbre y el desconcierto se apoderan de los mercados financieros, se entró en una fase en que los índices están sumergidos en un ambiente confuso, producto de los rumbos que llevan las finanzas mundiales. El petróleo es un factor que ahora se vuelve perturbador, el riesgo es alto, porque de ocurrir una baja de precios hacia la corrección, la caída va a ser violenta.

El economista David Resler del grupo japonés Nomura Securietes, dijo la semana pasada que lo peor de la crisis de EEUU ha pasado y que la foto de la economía norteramericana cambió a mejor. Pero la sentencia de Nigel Gault de Goblal Insight, es más a fin con la realidad, “todavía no se puede descorchar el champán”. Ciertamente Wall Street estuvo animada la semana pasada, la decisión de la FED de no recortar más las tasas ayudó al impulso, pero la última jornada ha sido desastroza y el precio del crudo es el indicador clave para determinar lo que está pasando, que no es otra cosa que el estancamiento de los grandes, muchos esperan la recuperación súbita, que lo más seguro no llegue, mientras en EEUU continúa la pérdida de empleos, en Brasil, por ejemplo, uno de los países del portafolio BRIC de Goldman Sachs, se reduce porcentualmente el fenómeno. En una sóla jornada cayó la bolsa de Nueva York 1,77%, el dólar se devaluó 0,63% frente al euro, el petróleo saltó a 133 $ el barril, las previsiones del precio del oro se ubicaron en 1500 $ para septiembre de 2008, la previsión del PIB de EEUU fue rebajada de la banda 1,3% al 2%, a la de 0,3% a 1,2%, todos los datos tienen detrás de los reportes emitidos por las consultoras, una profunda implicación especulativa, que da una idea de lo confuso que está el mercado y de la incertidumbre que reina hoy en la economía global. ¿Qué va a suceder?, en el caso del precio petrólero que está llegando a niveles críticos, con relación al resto de la economía, se convierte en una bomba de tiempo, con profunda incidencia en la inflación global, que según un informe de la revista The Economist llegará a 4,5% este año, porcentaje más alto desde los 90. Ese impacto en los precios puede que no afecte el crecimiento necesariamente, pero visto está que la FED redujo la previsión del PIB de EEUU, como se señaló anteriormente. A ello se suma que en la zona euro el crecimiento se reducirá de 2,5% de 2007 a 1,5% en 2008, según The Economist. Por lo tanto el consumo se va a ver afectado, a partir de entonces comenzará la corrección del mercado. Se ha sostenido de manera reiterada que los precios del petróleo son artificiales, no se corresponden a la realidad de la demanda y la oferta, hoy se ha vendido más petróleo en papeles que en barriles, eso es una burbuja que va a estallar próximamente, el director gerente de Oppenheimer and Co, dijo que 60% del precio del petróleo se explica por la especulación de los grandes bancos y los fondos de inversión, “nunca vi algo igual en 30 años que tengo en este mercado”. En realidad un barril de crudo debería costar cerca de 53 $, el resto es parte de la especulación. La crisis puede estallar cuando esta burbuja se tope con la realidad, y no se pueda pagar los precios del combustible. Ya comienzan los primeros efectos en ese sentido, en España, los transportistas de la Federación Fenadismer, acordaron un paro indefinido a partir del 8 de junio, alegaron “etapa de quiebra económica”, los costos de combustibles han rebasado los precios de los servicios que prestan. Hay que ir a la historia, cuando el gobierno de Bill Clinton, grandes corporaciones petroleras presionaron y lograron que se exceptuara de la vigilancia del CTF (ente regulador de los mercados de futuros) a la venta de petróleo en papeles, sinceramente está sucediendo lo mismo que ocurrió con la crisis hipotecaria, la pregunta es cuando hayan comprado todo el petróleo posible de esa manera, como método de inversión, y la burbuja reviente con la consecuencia del desplome violento del barril, ¿Qué van a hacer con papeles petroleros, pagados al precio actual, pero con un valor muy por debajo al que deberían tener con la real demanda y oferta, producto de una hipotética caída?. Hay un exceso en el mercado energético, y de seguir subiendo el precio del crudo aumentarán las probabilidades de una caída brusca, pues no hay regulaciones en ese sentido, el mismo ingrediente que llevó a la quiebra a los bancos norteamericanos. Es obvio que al verse afectada la demanda y los especuladores perciban que el negocio puede entrar en recesión, debido a los costos, habrá estampida de esas posiciones. Alex Vallenilla- alcivall@yahoo.es www.abc.es www.radiomiami.us

25 May 2008

El miércoles, ¿Día clave?

Escrito por: Agustin Rangugni el 25 May 2008 - URL Permanente


Frases de la semana: “¿Se dio cuenta de cuántos menos autos hay hoy en la calle?”, le preguntaba un taxista a su pasajero que se dirigía, por una poco concurrida avenida Leandro N. Alem, hacia el microcentro porteño en la mañana del miércoles pasado.“Desde hace una semana tenemos una merma de un 30 a 35% en las ventas y eso nos preocupa mucho”, le comentaba a un proveedor el vendedor de un negocio polirrubro de la calle San Martín entre Lavalle y Tucumán. “Voy a hacer toda la cola que sea necesaria para cambiar mis ahorros de pesos a dólares. A mí no me agarran más”, se decían unos a otros los clientes de una sucursal bancaria ubicada sobre la avenida Cabildo en el barrio de Belgrano. “Estamos preocupados por la cantidad de cheques sin fondos que nos han estado llegando en estos días”, confesaba el gerente de una empresa dedicada a la venta de maquinaria agrícola en la provincia de Santa Fe. Estas frases son un botón de muestra que habla a las claras del enfriamiento brusco y casi brutal de la actividad económica en estos días. Sobre esto estuvo reflexionando el matrimonio presidencial en las horas previas al acto de asunción de la presidencia del Partido Justicialista por parte del Dr. Néstor Kirchner. Junto con esto, los Kirchner también dedicaron tiempo y malhumor a las encuestas no publicadas que muestran una caída de la imagen positiva de la Presidenta en una zona clave del peronismo como lo es el conurbano bonaerense, ayer menemista, después duhaldista y ahora kirchnerista. Con todos estos elementos sobre la mesa, el ex presidente en funciones decidió callar su furia contra el campo. Fue una buena decisión. En su lugar, en el acto en la cancha de Almagro, habló su esposa, quien pronunció un discurso deshilvanado –fue su peor discurso desde que asumió la Presidencia– pero de tono conciliador. Resultó ser un cambio de frente tan inesperado como bienvenido. Este cambio de frente no fue manejado de una manera correcta por la dirigencia rural, que, al decidir la prolongación del paro, cometió un error político. Para ello confluyeron varios factores. Uno de ellos fue el Efecto Balcón. “Nos mató el balcón”, reconocía en la noche del jueves un integrante de la dirigencia rural que había vivido la trama intrínseca de la toma de decisiones de la comisión de enlace de las entidades agrarias. “Hubiera sido imposible decidir otra cosa con diez mil personas ahí en la calle”, confesaba otro de los testigos de esas horas en referencia al acto en la ciudad de Santa Fe en el cual los dirigentes fueron ovacionados por sus bases. Es cierto que las así llamadas bases –es decir, los chacareros– tienen sobrados motivos para desconfiar de la palabra gubernamental. Esta es una realidad sobre la que el Gobierno nacional va a tener que reflexionar mucho. La credibilidad hace a la esencia del poder. Es cierto también que el nivel de enojo de las bases limita el poder de maniobra de los dirigentes. “No sean cobardes –en realidad, el adjetivo que utilizan no es precisamente ése, aunque también empieza con ‘c’– y aguanten”, es el mensaje que llega desde las rutas. Pero dicho todo esto, lo cierto es que el error político está y se lo han hecho sentir a las entidades no sólo el Gobierno sino también otros actores de la vida política, el poder económico y hasta la misma Iglesia. Por estas horas, en la Casa Rosada se vive un clima en donde se mezclan la tranquilidad y el enojo. El enojo es el del ex presidente en funciones, que quisiera ver al campo de rodillas. La tranquilidad proviene, paradójicamente, del mismo fenómeno que provoca la furia de Néstor Kirchner, ya que, al haber decidido el campo la prolongación del paro, el Gobierno ha quedado en una mejor posición. Por ejemplo, los gobernadores que vienen reconociendo el reclamo del campo –Juan Schiaretti en Córdoba y Hermes Binner en Santa Fe– han marcado que la determinación de los ruralistas ha sido equivocada. “Estamos sorprendidos. Esta decisión de prolongar el paro nos aleja de la posibilidad de diálogo con el Gobierno nacional. Y nosotros estamos muy interesados en participar de ese diálogo, no como mediadores sino como parte interesada, porque las medidas contra el campo perjudican a nuestro Gobierno”, expresaban con preocupación varios ministros de la administración del Dr. Binner.

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