22 Jul 2008

Próximos pasos.

Escrito por: Agustin Rangugni el 22 Jul 2008 - URL Permanente


Para vislumbrar lo que viene hay que entender la lógica del matrimonio Kirchner.

La mayoría de los análisis que he leído sobre la derrota del kirchnerismo en el Senado tienen un párrafo que apunta a sugerir que esta crisis es una oportunidad para que Cristina Fernández cambie su forma de gobernar. Dicho de otra manera, CKF tendría la oportunidad de relanzar su gobierno mandando a su marido al café literario que había prometido frecuentar una vez que dejara la presidencia y sacándose de encima a personajes como Moreno, que es una verdadera máquina de destruir la economía y espantar las inversiones.

Entiendo la buena intención de estas sugerencias, pero, seamos sinceros, las pocas palabras que CKF dijo en el Chaco refiriéndose a lo ocurrido en el Senado lejos están de reconocer la realidad. Hablar de traición refleja, por sí mismo, el maniqueísmo con que se manejan los Kirchner. Todo el que no piensa como ellos es el enemigo. Es más, hasta llegó a afirmar, en base a los números truchos del INDEC, que a pesar de la larga crisis con el campo, la economía había crecido al 8% anual en los primeros seis meses de este año y que había cada vez más inversiones en Argentina, mostrando una desconexión con la realidad que superan el análisis económico y político.

Desde mi punto de vista, para imaginar lo que puede venir luego de esta derrota, no hay que analizarlo con la lógica del común de los mortales sino con la lógica de los Kirchner. En 5 años de gobierno no solo han dado acabadas muestras de despreciar las instituciones y hacer de la confrontación una forma de gobierno, sino que, además, desconocen el funcionamiento de la economía y su relación con la calidad institucional.

Por otro lado, no comparto el argumento de que Néstor fue quien, en seis meses, le arruinó la imagen a su esposa. Es cierto que contribuyó enormemente en este sentido, pero quien habló de los piquetes de la abundancia, la que dijo que las que habían salido a golpear cacerolas eran las mujeres paquetas, la que insistió con la avaricia de los productores de no querer compartir su riqueza con los más pobres fue ella. En todo caso, Néstor estuvo más desaforado en sus denuncias de golpe, grupos de tareas y desestabilización. Sin embargo, no se puede dejar de lado la responsabilidad que le cabe a la presidenta de haber instalado nuevamente la división de clases entre ricos y pobres, oligarcas y pueblo, y demás estupideces de los 70.

¿Acaso CKF salió a descalificar el comportamiento de D’Elía el día que éste fue a la Plaza de Mayo a repartir trompadas? ¿Descalificó los dichos de Hebe de Bonafini cuando dijo que había que moler a palos a los productores? No lo hizo y, encima, los subió al palco de honor en cada uno de los tantos actos de utilería que le armaron para que la aplaudieran.

Aun haciendo el enorme esfuerzo de suponer que CKF está dispuesta a relanzar su gobierno, lo que hay que precisar es, ¿qué se entiende con relanzarlo? Si se trata de terminar con la confrontación permanente, bienvenido sea el relanzamiento. Ello es condición necesaria, mas no suficiente para relanzar el gobierno y tener éxito en la empresa.

Es que, además de terminar con la práctica de descalificar a los que no piensan igual, también tiene que adoptar políticas públicas de largo plazo que signifiquen reconocer que el que invierte y gana gracias al favor de los consumidores es un ser útil a la sociedad que permite bajar la pobreza y crear puestos de trabajo. Es más útil el que a su propio riesgo invierte para obtener utilidades que el Ministerio de la Felicidad que reparte la plata ajena estimulando la cultura de la dádiva, el clientelismo político y la corrupción.

Aquí no se trata, solamente, de despedir a Moreno, máximo exponente del primitivismo económico. Se trata de entender de una forma diferente la manera en que se desarrollan los países. Esto es, tener un gobierno limitado que respete los derechos de propiedad. Un país que vea al mundo como una gran oportunidad para vender sus productos. Un país con un sistema tributario que respete el federalismo fiscal y deje de expoliar a los contribuyentes. Un país con un gasto público menor y más eficiente. Un país en el cual se lleven a cabo las reformas estructurales para dejar de recurrir al eufemismo del tipo de cambio competitivo que lo único que consigue es esconder por un tiempo las ineficiencias de la economía argentina.

Desde mi punto de vista, relanzar el gobierno no se limita a terminar con las agresiones desde el atril y la tribuna. Significa tener una visión diferente sobre cómo debe funcionar una sociedad para ser exitosa. Esto es, que nadie pretenda vivir a costa del trabajo ajeno recurriendo al Estado para que le “robe” el fruto de su trabajo a quienes todos los días se esfuerzan por superarse. Implica aceptar que los burócratas no tienen la inspiración divina para saber qué hay que producir, a qué precios hay que vender los productos y qué calidad tiene que tener. Significa entender que un peso en manos del Estado no está mejor asignado que un peso en manos del sector privado. Y quiere decir que el llamado capitalismo de amigos, que en realidad no tiene nada que ver con el capitalismo y mucho con la latrocinio, crea un contexto de corrupción y pobreza que deteriora la calidad institucional del país. En definitiva, relanzar el gobierno implicaría que CKF, al contrario de lo que dice Néstor, deje sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada y advierta que el camino del crecimiento no es el Estado intervencionista, estatista y expoliador, sino la capacidad de innovación y el trabajo en libertad de los habitantes.

Tal vez CKF pueda llegar a tomar debida nota que su marido quiso controlar el poder ganando la calle de la mano de D´Elía y terminó perdiéndola en grandes cacerolazos y concentraciones en contra de una forma de gobernar.

Posiblemente CKF entienda que los discursos prepotentes le generan mayores hemorragias de popularidad.

Todo esto lo puede entender, aunque cambiar la personalidad resulta muy complicado, sobre todo cuando se vive en una burbuja. Démosle el beneficio de la duda y supongamos que cambia su personalidad. El paso siguiente consiste en cambiar su ideología populista por el principio de la generación de riqueza basada en el trabajo libre y el respeto por el derecho de propiedad.

La buena noticia es que, si bien los Kirchner tal vez no se hayan dado cuenta, la gente se saturó de tanta agresión y patoterismo. Por lo tanto, lo que cabe esperar en el futuro es que la existencia de políticos y gobernantes tolerantes y más respetuosos de las instituciones. De alguna manera Cobos entendió que si seguían tirando de la cuerda de la confrontación el país terminaba en un conflicto social de proporciones insospechadas. Aún no compartiendo sus ideas económicas, debo reconocer la valentía del vicepresidente de plantarse y decir hasta acá llegó la incitación a la violencia.

La otra buena noticia es que el kichnerismo quedó políticamente destrozado y no parece tan fácil que pueda recuperar el poder político del que abusó todos estos años.

Finalmente, en lo económico, si CFK no entendió lo que significa relanzar el gobierno, la realidad se encargará de hacérselo entender. Y no será, justamente, de una manera muy agradable, de la misma forma que se lo hizo entender a todos los anteriores presidentes que cometieron errores groseros en el manejo de la economía. Y no veo por qué CKF vaya a ser la excepción. ©
Roberto Cachanosky

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21 Jul 2008

La "nueva Íngrid"

Escrito por: Agustin Rangugni el 21 Jul 2008 - URL Permanente


LOS COLOMBIANOS fueron los primeros en advertirlo. Luego los franceses cuando, minutos después de haber descendido del avión que la llevó a París, vieron cómo ella le tomaba una mano a Sarkozy y empezaba a hablar con una segura elegancia ante el micrófono. "Hubo una estupefacción general", escribió Le Monde.

En efecto, en vez de una Íngrid Betancourt quebrada irremediablemente por un calvario de seis años, como había sido vista en la última y agónica imagen suya difundida por las Farc, tanto los franceses como los colombianos la encontraron sin rastro del horror vivido por ella en las selvas. Al contrario, la vieron sonriente, lúcida, serena, con un extraordinario dominio de sí misma y con dos rasgos que rara vez van juntos: un fino sentido político y algo que parece tocar los extraños linderos del misticismo religioso. "La Mandela colombiana", escribió el analista venezolano Moisés Naim.

¿Qué cambió realmente en ella? Quienes la conocimos desde niña -o para ser más exactos, desde cuando era una adolescente de quince años-, recordamos ciertos rasgos suyos que han perdurado desde siempre: carácter, inteligencia, audacia y ambición. La herencia jugaba en ella el innegable papel de inducirla a buscar un destino trascendente. Tanto su padre como su madre se habían impuesto siempre empresas generosas. Gabriel, su padre, fue el fundador del Icetex. Cuando murió, arrasado por el secuestro de su hija, estaba empeñado en sacar adelante un ambicioso proyecto de unidad latinoamericana. Yolanda, su madre, rescató de la miseria, con sus albergues, a centenares de niños que hoy, convertidos en hombres maduros, la siguen llamando 'mamá'.

Su inteligencia, que habría podido florecer silvestre, enredada en frondas retóricas como ocurre con frecuencia en el mundo de nuestros personajes políticos, tuvo un valioso soporte de rigor gracias a su formación francesa. En "Sciences Po", como llaman en Francia al Instituto de Ciencia Política donde ella pasó varios años, el método para exponer tesis e ideas es tan importante, o más, que el conocimiento mismo. Un joven profesor y cercano amigo suyo en ese Instituto fue Dominique Villepin, futuro Primer Ministro de Francia.

Siempre me pareció que tanto Íngrid como Astrid, su hermana, eran como una réplica de mis propias hijas. Tan francesas, como colombianas, unas y otras se casaron en París, vivían en los mismos parajes, iban a las mismas discotecas y sus destinos parecían seguir un rumbo más bien apartado de su país de origen. Con Íngrid uno alcanzó a llamarse a engaño. Casada con Fabrice Delloye, por un tiempo creí que iba a llevar la vida fácil y relumbrante de la joven esposa de un diplomático francés en lugares tan paradisíacos como las islas Seychelles o en Los Ángeles, ciudad donde alguna vez los visité, de paso para Taiwán. Como lo escribí alguna vez, todavía la recuerdo en el volante de su automóvil mientras me enseñaba en Hollywood los palacetes de cuento de hadas donde vivían los actores y actrices más famosos. No imaginaba entonces que su vida iba a dar un viraje de 180 grados.

La de ayer y la de hoy

Lo dio, en efecto, al decidir su inesperado regreso a Colombia. Cuando me habló en Bogotá de su proyecto de iniciar una carrera política, la miré con lástima. "Nadie te conoce, le dije. Eso no es tan fácil. ¿Quién va a votar por ti?". Seis meses después obtuvo la votación más alta entre los candidatos a la Cámara en Bogotá. Hoy todos sabemos cómo lo consiguió: sus denuncias sobre el sida moral que padecía el país, la entrega de preservativos -como símbolo de esa lucha- a los automovilistas que circulaban por la carrera once de Bogotá, los nombres de personajes que debían ser investigados por cargos de corrupción dados valerosamente por ella en entrevistas de radio y televisión. Los medios no pudieron ignorarla. Tampoco los electores.

Ahí estaba presente su decisión y su audacia, la misma que la llevó más tarde a escribir un testimonio de lo vivido por ella en un libro rápidamente convertido en best seller en Francia: La rabia en el corazón. También esa audacia, que no se detenía ante riesgos, la puso en manos de las Farc cuando se dirigía a San Vicente del Caguán en febrero de 2002.

Si bien estos rasgos relevantes de su personalidad la acompañaron siempre, ¿por qué hablar hoy de una nueva Íngrid? Porque en ella el ímpetu beligerante y los efectos puramente escénicos se imponían a veces sobre la serenidad y la reflexión. Era "ayatólica", dicen hoy muchos de quienes fueron sus colegas en el Congreso; es decir, pendenciera, provocadora, terca. Hoy, al reaparecer tras seis años de horror, esos rasgos candentes de entonces parecen haber quedado sepultados para siempre en la selva. Íngrid es más aguda y profunda.

Dos elementos intervinieron, sin duda, en ese cambio suyo que hoy provoca asombro en todas partes: su calvario y el misticismo religioso al que acudió como única protección para afrontarlo.

Del calvario sufrido habla muy poco. "Todo eso quedará en la selva", se dijo a sí misma cuando vio desde la ventanilla del helicóptero por última vez el paisaje donde había transcurrido su cautiverio. Se ha limitado a decir que fue tratada peor que un animal, que tuvo siempre la muerte muy cerca y que sus carceleros, 'César' y 'Gafas', eran "malvados, sanguinarios, casi sádicos". Encerraban a los rehenes en cajones de madera. Sabemos también que estuvo a punto de morir por haberse negado a comer. De esa agonía suya nos quedó la imagen difundida por las Farc cuando Chávez les pidió pruebas de vida de los secuestrados, así como la carta remitida en esa misma fecha a su madre. La salvó de la muerte el cabo segundo William Pérez. "Se puede morir", les advirtió Pérez a sus captores. "¿Y qué?, le respondieron. Si se muere, la enterramos y se acabó".

Cuatro intentos suyos de fuga fueron salvajemente castigados por las Farc, encadenándola noche y día. Pero la rutina fue tan atroz como esas cadenas. Jamás tuvo agua caliente y cada mañana resultaba un humillante martirio hacer fila para 'chontear' (hacer sus necesidades en un hueco inmundo). Hormigas, escorpiones, fiebres, diarreas, cadenas y candados cada noche: no es extraño que muchas veces ella y sus compañeros de cautiverio pensaran en el suicidio. Si no lo hizo fue por los mensajes que recibía cada madrugada de su madre, sus hijos, su esposo y del propio Fabrice Delloye, y por la manera como se refugió en su fe religiosa. Durante mucho tiempo tuvo la Biblia al alcance de sus manos, hasta que le fue decomisada por sus captores junto con las fotografías de sus hijos.

La firmeza, única vía

Gracias a la fuerza de su carácter y a su fe en Dios pudo afrontar con extraordinaria dignidad las humillaciones y sevicias sufridas. De esa actitud suya debió tener noticias 'Raúl Reyes' cuando en uno de los correos descubiertos en su computador hablaba del "temperamento volcánico" de Íngrid y de que era "provocadora y grosera con los guerrilleros que la cuidan". La verdad, como lo recuerda el filósofo francés André Gluksmann, es que la libertad cobró para ella más importancia que la vida. "De ahí su opción inquebrantable (que se opone al pacifismo que profesaba antes de su descenso a los abismos) a favor de la liberación militar con sus riesgos y sus peligros", escribió Gluksmann.

Días y noches de reflexión fueron el sustento del admirable y sorprendente sentido político que ahora aflora en sus declaraciones. Tanto, que hasta le ha permitido entender y apoyar la política del presidente Uribe, cuya reelección -ha dicho- desalentó a las Farc; les impidió respirar un nuevo aire. Por la misma razón no condena un tercer mandato. Cariñosamente se aparta de la posición asumida por su propia familia frente al Gobierno. Yolanda, su madre, Astrid y el propio Fabrice vieron siempre a Uribe como un obstáculo para lograr el famoso acuerdo humanitario. Desde luego, era la reacción natural de una familia desesperada. Muchos compartimos su angustia, pero al mismo tiempo nos dábamos cuenta de que las Farc no buscaban realmente la liberación de Íngrid. Esperaban con el despeje y una lenta negociación, salpicada de condiciones, ventajas militares y políticas al servicio de su estrategia de guerra. Ahora sabemos que esa visión era compartida por la propia Íngrid. Conoce bien a las Farc, sus trampas y maniobras.

Muy lejos de cualquier Síndrome de Estocolmo, ella alberga la convicción de que la firmeza es la única vía frente a la guerrilla. Conociendo como nadie a las Farc, sabe que el apaciguamiento de nada sirve si sus comandantes no conocen y aceptan su derrota. No descarta la paz como objetivo último. Sabe mejor que nadie cómo puede llegarse a ella. "Es importante -ha declarado- mantener la presión militar". Piensa que el barniz ideológico de las Farc encubre un proceso de aguda descomposición interna. Los ostentosos privilegios que tienen sus comandantes, producto del dinero del narcotráfico, contrasta con el acoso y la penuria que viven sus militantes de base, en su mayoría 'raspachines'.

Dentro de esta realidad que lleva a las Farc por un camino sin salida militar, Íngrid nos ha sorprendido al señalar el nuevo papel que podrían jugar los presidentes Chávez y Correa. Si ellos llegaron al poder por una vía electoral no pueden alentar una lucha armada en Colombia. También, luego de lo sucedido, Íngrid llega a vislumbrar un cambio en la política de nuestros vecinos.

La misma sutileza le ha permitido reconocer no solo el papel decisivo jugado en su rescate por el presidente Uribe, sino también el de Francia y el presidente Sarkozy. "La operación extraordinaria, perfecta, insuperable del Ejército colombiano es también producto de vuestra lucha", le dijo al mandatario francés, con lo cual, de paso, esquivó las controversias internas que su rescate produjo en el mundo político de Francia.

"¿Carisma, gracia, inteligencia?", se pregunta Le Monde al comentar las palabras de Íngrid Betancourt. Y tanto en Francia como en Colombia se formulan preguntas sobre su destino político. Ella misma no lo sabe. Su objetivo inmediato es la vida con los suyos y la lucha por la liberación de los rehenes que quedaron en la selva. Pero es obvio que su aparición cambia las cartas del juego político colombiano. Su índice de popularidad es muy alto, apenas superado por el del presidente Uribe. Su posición rompe las divergencias conocidas entre amigos y opositores del Gobierno. Íngrid considera que el Polo Democrático puede verse en aprietos porque la posición de sus dirigentes con relación a las Farc tiene un tinte poco claro.

¿Candidata a la Presidencia? Puede que sea prematuro plantearlo. Pero decida lo que decida, es evidente para todos los colombianos que con ella, con la nueva Íngrid, habrá que contar en el futuro.


Plinio Apuleyo Mendoza es periodista, escritor y ex embajador en Francia.

20 Jul 2008

UN SIMPLE COMENTARIO...

Escrito por: Agustin Rangugni el 20 Jul 2008 - URL Permanente


Muchas veces sostuve que la política comunicacional del Gobierno fue su mayor acierto, o el único... Admito que en los últimos tiempos perdió eficacia en ese aspecto y la prensa encontró en la debilidad de la actual administración, un espacio para oxigenarse. Pero la "derrota" del oficialismo en el Senado si bien puede tomarse como un soplo de aire fresco, también puede aparejar nuevos sobresaltos. Los Kirchner no aceptan la realidad si les es adversa, por el contrario, la "reinventan", y encuentran un sinfín de estrategias que, los ciudadanos, no acostumbrados a marcar las cartas o a guardarse ases en la manga no observan y terminan cayendo en la trampa.

Conociendo personalmente a Gregorio Badeni y su capacidad, y asumiendo la Sra. Presidente que "no hubo derrota", todo puede pasar (pero no todo no pasó...) El Vicepresidente Julio César Cobos marcó una diferencia, pero cuidado con creer en los "puntos de inflexión" o en las famosas "bisagras de los tiempos" porque hemos comprado muchos de esos argumentos y sin embargo, acá estamos...

Mientras discutimos retenciones y convertimos las instituciones en estadios futbolísticos, Brasil decidió destinar 78.000 millones de reales - 49.000 millones de dólares - , en créditos agrarios para ayudar a controlar la crisis alimentaria mundial y hacer que ese país sea el granero del planeta. De ese monto, 41.000 millones de dólares serán destinados al cultivo en gran escala, mientras que u$s 8100 millones se aplicarán a plantaciones familiares. Actualmente el país de Lula Da Silva (PT) logró posicionarse como el mayor exportador mundial de carne vacuna, pollo, azúcar, café ¡ y jugo de naranja! y es, también, el segundo exportador de soja, ligeramente por debajo de los Estados Unidos. Por su parte, Uruguay se ha convertido en el destino de grandes inversiones de productores argentinos y extranjeros, que vieron en la otra orilla del Río de la Plata mejores oportunidades de negocios y mayor seguridad jurídica....

“La ambigüedad de la resolución de Cristina: Con la resolución 1176, el Gobierno, formalmente, no deroga la resolución 125 sobre retenciones móviles. Por Gregorio Badeni

Con la resolución 1176, el Gobierno, formalmente, no deroga la resolución 125 sobre retenciones móviles. Apenas, en su artículo primero instruye al Ministerio de Economía para que la "limite". Pero, al no especificar límites de tiempo, el Ministerio puede concretarlo de golpe, de a poco o cuando le parezca. Es decir, lo irá haciendo en la medida en que la presidenta Cristina Fernández así lo indique. Si quisieran evitar esa ambigüedad, la resolución diría "deróguese" y punto. Pero no lo dice. Sólo "instruye", con lo cual, la resolución 125 continúa vigente. La intención del gobierno parece ser, efectivamente, eliminar la medida de las retenciones móviles, pero la ambigüedad de los términos tampoco parece ingenua: en rigor, tiran la pelota para adelante.”

Y hacia adelante vamos, ¿o no?... Sin ánimo de arruinarles el optimismo y el fin de semana, tan sólo un intento apelando al refrán "más vale prevenir que curar"... La esperanza igual no puede aflojar! y hay una tregua que no es poco después de habernos visto envueltos en una "guerra" autoproclamada desde Balcarce 50!

(*) Lic. GABRIELA R. POUSA - Licenciada en Comunicación Social (Universidad del Salvador), Master en Economía y Ciencia Política (Eseade) y con postgrado en Sociología del Poder en Oxford University, es autora del libro “La Opinión Pública: un Nuevo factor de Poder”.
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EDITORIAL DEL "EL PAÍS" CRITICA DURAMENTE A LA PRESIDENTE CRISTINA KIRCHNER

Escrito por: Agustin Rangugni el 20 Jul 2008 - URL Permanente


Madrid - El diario "El País", el de mayor tirada en España, criticó a la Presidente Cristina Fernández de Kirchner y analizó el duro revés que sufrió el oficialismo en el Senado. La editorial definió los discursos de Cristina y Néstor Kirchner como "de alto voltaje demagógico", por acusar al campo de golpista y agrega que la derrota parlamentaria de la presidenta argentina mina su credibilidad y rompe el peronismo.

En un editorial que hoy publica bajo el título "Cristina fracasa”, el matutino madrileño reflexiona sobre el duro revés que el kirchnerismo sufrió en el Senado, que rechazó el proyecto oficial de retenciones móviles.

"La derrota de la Presidenta, que ayer derogó la controvertida ley (en alusión a la resolución 125), no sólo deja su credibilidad en ruinas; evidencia también diferencias profundas en el peronismo gobernante que presagian su ruptura", afirma, e insiste en criticar el "autoritarismo y la arrogancia" de la jefa de Estado.

El artículo es muy áspero en algunas consideraciones: "Fernández tiene por delante tres años y medio de mandato, demasiado tiempo para hacerle ya funerales políticos. Pero la líder argentina hizo campaña electoral acentuando su supuesta condición de moderada, demócrata y partidaria de los acuerdos. La realidad la ha desmentido rotundamente".

"Tendrá que comenzar a gobernar con el estilo que le hizo obtener la confianza de sus compatriotas si quiere salvar su presidencia", añade, con dramatismo, el prestigioso diario español, el de mayor tirada de su país.

La presidenta argentina, prosigue el editorial, "ha perdido estrepitosamente una batalla política en la que estaba empeñada con todas sus fuerzas desde marzo". Y destaca que el artífice del rechazo de una ley que aumentaba "drásticamente los impuestos a las exportaciones de soja", fue justamente su vicepresidente Julio Cobos, "un disidente del partido radical al que Cristina Fernández incorporó de mala gana a su candidatura electoral el año pasado".

El artículo describe como una "batalla sin cuartel" la que emprendieron durante cuatro meses contra el campo la jefa de Estado junto a su antecesor y marido, Néstor Kirchner, y se refiere a las "manifestaciones y contramanifestaciones" realizadas en la Argentina en el marco de este conflicto.

Al hacer foco en los actos oficialistas, el diario español advierte que " Fernández y Kirchner, en discursos de alto voltaje demagógico, han ido tan lejos como para acusar repetidamente a los cultivadores de querer derribar al Gobierno con procedimientos similares a los escuadrones de la muerte en los años de la dictadura".

"Los argentinos no ven con buenos ojos el autoritarismo y la arrogancia desplegados por su presidenta, demasiado aficionada a gobernar por decreto", señaló el texto, en una afirmación que, no obstante, le cabría a la gestión de Néstor Kirchner, quien sí batió récords en la firma de decretos de necesidad y urgencia.

Tras afirmar que la popularidad de la primera mandataria "ha caído de casi el 60 por ciento al 20 por ciento en menos de seis meses", el matutino madrileño alerta sobre la rebelión de numerosos legisladores del propio partido gobernante y aliados. "Lo más inquietante para Cristina Fernández es que las votaciones del Senado, tras las relativamente cómodas de los diputados, han puesto de manifiesto un torrente de defecciones peronistas: 11 senadores, alineados con los agricultores, se pronunciaron en contra del Gobierno", señala.

El matutino añade que "el carácter progresivamente asertivo de un Parlamento marginado, unido a la ruptura pública con el Ejecutivo de prominentes gobernadores y ex gobernadores provinciales, anticipa una escisión del peronismo capitaneado por Kirchner, en cuyo estilo político la disidencia ha sido siempre equivalente a una traición", concluye.

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19 Jul 2008

Piden cárcel para Chávez en Colombia

Escrito por: Agustin Rangugni el 19 Jul 2008 - URL Permanente


Bogotá, 17 de julio.- Entrevistado hoy por RCN radio y por la Cadena Súper de Colombia, el dirigente político venezolano Alejandro Peña Esclusa, propuso en esta ciudad la creación de una Comisión Internacional de la Verdad, de muy alto nivel, capaz de enjuiciar y de llevar a la cárcel a los cómplices de las FARC, entre ellos Hugo Chávez, Daniel Ortega y Rafael Correa.

Peña Esclusa, presidente de la asociación civil Fuerza Solidaria, explicó que quienes aparecen registrados en el computador de Raúl Reyes son tantos y tan poderosos, que resulta imposible para cualquier país enjuiciarlos y encarcelarlos. "Hace falta constituir una fuerza de tarea internacional, que investigue el contenido del computador de Reyes, haga las denuncias correspondientes, acuda a La Haya, viaje por toda América, y promueva la conformación de un gran movimiento latinoamericano en contra de los aliados de las FARC".

Para fundamentar mejor su propuesta, Peña Esclusa está distribuyendo en Colombia una edición limitada de su más reciente libro, El Foro de Sao Paulo contra Álvaro Uribe, y dando a conocer un documental titulado Hugo Chávez: una amenaza real, elaborado por el capítulo salvadoreño de Fuerza Solidaria.

El dirigente venezolano opinó que el llamado de Chávez a las FARC de abandonar los fusiles es "hipócrita". Añadió que "Chávez está disimulando, porque se siente acorralado por el computador de Reyes, pero nunca había sido tan peligroso como ahora, que se siente descubierto. Chávez, Ortega y Correa, están conspirando para desestabilizar al gobierno de Colombia", dijo.

Interrogado sobre la unidad de la oposición venezolana contestó "me parece muy bien que la oposición se una para lanzar candidatos, pero me parece importante que también se una para salir de Chávez este mismo año. Esperar hasta el año 2012 para un cambio de gobierno significa la destrucción del país y de toda América; porque el gobierno venezolano está utilizando los recursos petroleros para desestabilizar toda la región"

A continuación, se anexa el audio de una de las entrevistas, realizada por el ex ministro Fernando Londoño, en su programa, La Hora de la Verdad.

La Hora de la Verdad

http://fuerzasolidaria.org/WebFS/Multimedia/EntrevistaLondonoAPE20080716.html

El triunfo de la decencia

Escrito por: Agustin Rangugni el 19 Jul 2008 - URL Permanente


Juan Luis Font, siempre inteligente –aunque con frecuencia demasiado cortoplacista en sus enfoques–publicó el 4 de julio un extraño comentario a propósito de la tan exitosa liberación de los rehenes retenidos cruelmente durante años por las FARC de Colombia.

Para nada alude al profundo drama humano que conmueve y edifica a la opinión pública mundial, sino a una vertiente política muy secundaria como lo es otra posible reelección de Álvaro Uribe.
Inclusive su primera frase (“hay momentos en que es impensable que Dios no sea de derecha”) me parece una ligereza irrespetuosa para todos quienes creemos en la existencia de un Dios que no puede guiarse por nuestros minúsculos prismas ideológicos del momento, sino a lo sumo por aquellos que en nuestra infinita inferioridad llamamos analógicamente morales o éticos y para la eternidad.

El triunfo de los involucrados en una liberación tan estupenda a escala humana, así como de quienes unánimemente la aplaudimos, es, simplemente, el triunfo de la decencia.

Por los todavía inmersos en el relativismo moral –“el fin justifica los medios”– de la dialéctica marxista por supuesto que no se aprecian los quilates del espíritu en ese rescate, pero nunca he creído a Juan Luis uno de ellos, dado el desinteresado idealismo con que lo he visto reaccionar ante otros eventos públicos.

Sobre todo, mucho menos entre aquellos que aprobaron y aún ejecutaron innobles secuestros en nombre de una justicia que decidieron criminalmente honrar con el apelativo de “popular” y que todavía se mueven entre nosotros.

Lo “decente”, del latín decet, esto es, lo apropiado o lo debido, responde siempre a una visión del largo plazo, es decir, de las consecuencias últimas y para los más de cada acto libre nuestro.

Desde este ángulo, lo decente ha sido pocas veces fácil de reconciliar con el ejercicio del poder de cualquier índole que fuere (según insistiera Lord Acton, “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”). La liberación de Íngrid Betancourt y de otras 14 víctimas de monstruosos secuestradores es una de esas pocas ocasiones, y los periodistas, tan críticos de los fallos ajenos, deberíamos ser los primeros en poner igual o mayor énfasis en sus infrecuentes aciertos, como lo hizo el mismo día Karen Cancinos en su columna.

Además contrasta la forma mesurada y hasta modesta con que se han expresado los protagonistas de esta rara historia con el oportunismo de adversarios charlatanes del Gobierno colombiano, tales como Hugo Chávez y Evo Morales. En este sentido, aunque a algunos pudiera parecer inaceptable, creo menos indigno el silencio sepulcral de Fidel y Raúl Castro, Daniel Ortega y Rafael Correa.

No quiero hacer de esta diferencia de perspectiva con Juan Luis una polémica que sería superficial e innecesaria, porque no lo amerita. Sólo quiero subrayar que lo que acaba de ocurrir en Colombia es una oportunidad maravillosa y casi inaudita de recuperar nuestra fe en la naturaleza humana.

Armando de la Torre

Argentina-COMPACTO Y DESTACADO Capsulas economicas

Escrito por: Agustin Rangugni el 19 Jul 2008 - URL Permanente


Dos cápsulas

El BCRA deberá seguir esforzándose por contener al dólar

El actual tipo de cambio entre el peso argentino y el dólar no refleja el deterioro del clima de negocios y las condiciones de mercado.

La sustentabilidad de la estrategia del Central es precaria.

Las tasas elevadas y los exiguos tipos de cambio a futuro —un auténtico seguro de cambio— que ofrece el Central estimulan el ingreso de capitales golondrina en busca de rendimientos altos al tiempo que se aseguran la compra de dólares al vencimiento.

Los futuros del dólar muestran una importante brecha según se compare la negociación en el mercado local o en el exterior.

-En Nueva York asegurarse la divisa a seis meses cuesta una diferencia de 9 centavos más. A un año supera los $ 3,42.

-Obviamente, la negociación del NDF —Non Delivery Forward— que se opera en Wall Street se hace sin intervención del BCRA.

-Esos contratos reflejan una tasa acorde a la realidad argentina, de entre 17 % y 18 %, mientras que la tasa implícita en el mercado local es de apenas entre 5% y 6% anual.

Inocultable enfriamiento de la economía

CAME informó una severa caída en las ventas minoristas de 18,3 % interanual en junio.

-Ya es la cuarta baja consecutiva.

-En el interior, la baja habría superado el 30 %.

En el mismo mes los patentamientos de automóviles cayeron 14 % respecto a mayo.

-Las ventas a concesionarios retrocedieron 11,9 % y las exportaciones 1,2 %.

-La producción se redujo 8,5 % respecto el mes previo y 7,7 % interanual; pero acumula una suba de 23,5 % en la primera mitad del año.

La presión tributaria en ascenso, las altas tasas de financiación, la erosión del poder adquisitivo de los salarios, el quiebre de la cadena de pagos y el aumento en el volumen de cheques rechazados y los menores límites de financiación disponibles han afectado significativamente la actividad económica.

Ø

Dr. Agustín A. Monteverde - Doctor en Economía, MBA, MEE. Profesor titular del CEMA, de la Universidad del Salvador y de la Escuela de Economía y Negocios Internacionales (UB). Consultor y directivo de diversas instituciones. Autor de libros y frecuentes artículos y columnas profesionales.

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UN PUNTO DE INFLEXIÓN: DE DUEÑOS E INQUILINOS

Escrito por: Agustin Rangugni el 19 Jul 2008 - URL Permanente


Sucedió lo inimaginable en el Senado y las retenciones fueron rechazadas por la oposición que contó, en un desempate que pasará a la historia, con el voto decisivo del vicepresidente de la Nación cuyo proceder seguramente también figurará, de ahora en más, en los libros de texto. Desde comienzos de la semana se venía especulando con una votación pareja que, en definitiva, el gobierno ganaría por escaso margen. La posibilidad, pues, de que Cobos debiese inclinar el fiel de la balanza para uno u otro lado era, según todos, poco probable. Sin embargo, ese fue finalmente el escenario real y quien secundó a Cristina Fernández en la formula presidencial como el representante más conspicuo de los así llamados radicales K, fue el encargado de asestarle al gobierno del que forma parte, como segunda autoridad de mayor rango, un golpe que puede ser el de gracia. Había que creerle al mendocino cuando, ante la ola de rumores que suscitó su actitud al convocar a los gobernadores, dijo, sin dudarlo: “No soy ni Chacho Alvarez ni Daniel Scioli”

La aseveración de que el mandoble recibido en plena mandíbula por el gobierno puede ser un golpe de K.O., que en otras circunstancias podría parecer exagerada, no lo es a poco de entender el brete en el que ha metido Néstor Kirchner a la administración de su mujer. Fue él, con su habitual forma binaria de pensar la política, quien desde un principio decidió jugar a todo o nada, y el que dejó trascender, pocas horas antes de que los senadores le diesen este verdadero mazazo al tinglado que había construido entre el 2003 y el 2007, su apocalíptica visión de cuanto estaba en juego. Para Kirchner tras el embate del sector ruralista se escondían, apenas soterrados, unos ánimos destituyentes que él, sin pelos en la lengua, en mas de una oportunidad califico de golpistas. Por eso consideró que, en caso de perder la pulseada contra el campo, no podía descartare una renuncia anticipada. “Si nos ganan tenemos que irnos” sostuvo, más de una vez, entre sus íntimos.

Claro que no abandonaran sus acólitos, con su mujer a la cabeza, la Casa Rosada para refugiarse en Calafate o en algún lugar del exterior, lejos de la justicia argentina que, con esa notable capacidad para darle la espalda al poderoso de ayer, ya afila sus uñas pensando en sentar al matrimonio en el banquillo de los acusados. Solo se van a quedar algunos, porque seguramente la estrepitosa derrota que cosecharon requerirá el rodamiento de ciertas cabezas, que podrían incluir, entre otras, las de Alberto Fernández y Guillermo Moreno. Para el kirchnerismo ya nada será igual. Entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves algo se quebró de manera definitiva. No solo su proyecto a largo plazo quedó hecho trizas, sino que la capacidad para imponer, de ahora en más, su plan de gobierno, requerirá de un consenso inédito en los años que el santacruceño fue el dueño omnímodo del poder en la Argentina.

Salvo por un rapto de la histeria o una de esas crisis anímicas que a Cristina Fernández le produce su conocida bipolaridad, mañana seguirán ocupando la Quinta de Olivos. Solo que lo harán no como dueños absolutos sino como inquilinos políticos en términos de poder. Tal es la dimensión de su derrota, que en estos momentos de confusión y reproches cruzados, nadie sabe en el oficialismo como remontar.

Es que Néstor Kirchner con su apuesta a suerte y verdad los condujo a un callejón prácticamente sin salida. Lo que en otras latitudes hubiese sido considerado un revés –por importante que resultase- del oficialismo de turno, entre nosotros amenaza convertirse en una crisis de estado. Lula perdió el año pasado una votación crucial en el Congreso, referida al impuesto al cheque, y nadie en su sano juicio supuso que, de resultas de su derrota parlamentaria, fuese a desarrollarse un proceso que terminase con su administración. El trámite fue tomado como algo natural en una república. Aquí sucede todo lo contrario porque la Argentina solo es republicana en el texto constitucional que, para variar, apenas rige en los papeles.

Estamos en medio de una situación dramática por un capricho del santacruceño que, aferrado a la circular 125 cual si fuese la piedra filosofal, creyó posible imponer su criterio sin abrir paso a una negociación que sus opugnadores hubiesen aceptado encantados. A esta altura todos estarían festejado un acuerdo al cual se hubiera podido llegar si acaso el ex-presidente hubiese sido más flexible. Pero lo que en teoría parecía obvio es un imposible para un hombre que considera que todo retroceso constituye una derrota estratégica.

¿Cómo sigue la historia? Cualquiera sea la decisión del gobierno, el kirchnerismo perdió en toda la línea. Su derrota lo obliga a agachar la cabeza, dejar la soberbia de lado y tratar de llegar a una solución consensuada con el sector ruralista y la oposición. Más allá de cómo se defina la cuestión del campo, Cristina Fernández deberá derogar la circular 125 - so pena de poner al país al borde del precipicio- y luego deberá rever su forma de administrar los asuntos públicos. Se dice fácil, pero tratándose de los Kirchner resultará dificilísimo.

Así como la pregunta del millón –cuando se suponía que el gobierno saldría airoso del senado- era saber la reacción del campo, ahora la principal incógnita es cómo responderán Néstor y Cristina Kirchner. No tienen espacio ninguno para ignorar la decisión del Senado y, al mismo tiempo, deberán entender que, les guste o no, su destino será co-gobernador con otros poderes sin los cuales su permanencia en la Casa Rosada podría peligrar.

Desde hace semanas advertimos que, en el fondo de esta pulseada que parece haber tocado a su fin, había una crisis en la relación del mando y la obediencia entre Kirchner y los argentinos. Hasta octubre del año, pasado aquel ordenaba y el país acataba sus decisiones sin protestar. Eso cambió para siempre y por eso mismo la gobernabilidad ha vuelto a ser materia de análisis. Es que todos, sin distinción de observancias ideológicas, perciben la fenomenal pérdida de autoridad del gobierno en general y de Néstor Kirchner en particular.


Dr. Vicente Gonzalo Massot - Director Ejecutivo de "La Nueva Provincia", Analista Político, Doctor en Ciencias Políticas, UCA, Ex viceministro de Defensa, profesor de Relaciones Internacionales

www.radiomiami.us

El no de Cobos y la responsabilidad del Congreso

Escrito por: Agustin Rangugni el 19 Jul 2008 - URL Permanente

En una gran muestra de sentido común, de autonomía de criterio y de percepción política -ante el empate en la cámara- el vicepresidente Julio Cobos priorizó sus convicciones republicanas y, conmovido, volcó la balanza con su voto negativo, no sin antes intentar un último llamado al consenso, su objetivo desde que se decidió a terciar en el problema, cuando arreciaba la intransigencia de la Rosada y sobre todo de Puerto Madero.

En cualquier país serio, democrático y con responsabilidad institucional, lo que ocurrió en la madrugada de ayer en el Senado, no hubiera pasado de ser un hecho más o menos habitual, acorde con los fragores y características de todo Parlamento, que es el escenario de los grandes debates y origen de las políticas de Estado.

Aquí, en cambio, como hecho excepcional, se llegó a un clímax de tensiones y dramatismo, movido fundamentalmente por el estilo de confrontación a todo o nada y al tortuoso camino que el Gobierno nacional, sus exégetas y, sobre todo, el ex presidente de la Nación, cargaron sobre este debate que crispó y dividió al país durante insólitos 124 días, provocando la reacción no sólo del campo sino también de una gran parte de la sociedad. La misma que salió a exigir a sus representantes, criterio, responsabilidad y sentido común.

Cuando crecía cotidianamente la convulsión social por las retenciones y las obstinaciones presidenciales, y mientras el país era agredido por problemas más graves aún -inflación, amesetamiento de la economía, inseguridad-, la actitud de Cobos, cargada de comprensible emoción, significó el rechazo a la pretensión del Ejecutivo de aumentar las retenciones y una intrincada trama de alícuotas y compensaciones, rotundamente rechazadas por el agro por confiscatorias e inconstitucionales.

Cobos y los senadores del no, cerraron un capítulo de obstinación y propósitos dudosos: se esgrimió como destino de las retenciones extras, primero el subsidio de los precios internos, luego un fondo de difusas obras públicas y al fin la necesidad de hacer frente a los pagos de la creciente deuda externa.

El Vicepresidente y los senadores del no, abrieron así -pese a la presión oficial y a la prédica militante- una nueva instancia en la búsqueda del consenso por las vías institucionales (la Presidenta admitió la vía parlamentaria recién cuando las plazas hicieron sonar los cacerolazos y Cobos le pidió por carta pública que enviara al Congreso la iniciativa).

El no de Julio Cobos y la férrea defensa de 36 senadores representantes de las provincias, consiguieron mucho más que frustrar un intento de aumentar las retenciones por una resolución ministerial:

Salvaron y fortalecieron el prestigio del Senado de la Nación, como otro de los pilares de la división de poderes del Estado y pudieron evitar la delegación de facultades propias del Parlamento en materia impositiva, cuya cesión está expresamente prohibida por la Constitución de 1994.

El saludable debate parlamentario desnudó además la necesidad de hacer del consenso una meta permanente y de ese escenario, el Congreso, el lugar de gestación de las grandes políticas del Estado.

Esta vigilia parlamentaria evidenció los gravísimos temas pendientes en el debate del Parlamento: el anhelo de consensuar una política agro-ganadera, que es mucho más amplia que las retenciones y la soja; el replanteo del régimen de Coparticipación -hoy absolutamente distorsionado en detrimento de las provincias- y la salvaguarda de un federalismo político como pretendieron los inspiradores de nuestra república democrática y federal.

Estas asignaturas pendientes, como la necesidad de revisar la política impositiva con la minería, con la actividad financiera y otros rubros, como nuestra conducta con el uso del suelo fértil, el agua y las actitudes ante la polémica de los biocombustibles, surgieron en el debate. Saldo, sin dudas, del protagonismo del Congreso y rescatado del intenso y casi dramático debate.

El Vicepresidente y el Senado le han hecho a la comunidad el inmenso servicio de provocar que el Congreso de aquí en más y por la vía de la consulta y el consenso, se ocupe de lo que siempre debió ocuparse, por mandato constitucional, como resguardo de la división de poderes.

Resta ahora confiar en que la Presidenta aproveche esta oportunidad que la gente y el Parlamento le conceden, para replantear no sólo su propuesta impositiva sino su estilo de gobierno, empecinado, intransigente, con asiduas convocatorias a los rencores y divisiones del pasado y, sobre todo, apelando al autoritarismo a despecho de los caminos institucionales que marca la Constitución de la República.

18 Jul 2008

Cristina, como si viviera en otro país

Escrito por: Agustin Rangugni el 18 Jul 2008 - URL Permanente

Joaquín Morales Solá

El peronismo perdona hasta la traición, pero no la derrota. Néstor Kirchner se convirtió ayer, para el peronismo, en el cuerpo y el alma de una estrategia derrotada. Un ciclo político languidecía sin remedio y le dejaba a la Presidenta una sola puerta hacia la reconstrucción de su deteriorado liderazgo. Esa salida consistía en un cambio fundamental y profundo de ministros, de formas y de políticas.

Ya fue grave, de todos modos, el abrumador silencio del Gobierno sobre el fracaso parlamentario, que duró todo el día de ayer; pero más grave fue oír a una presidenta que, en la noche del Chaco, parecía vivir en otro país y en otro mundo.

Julio Cobos no volteó a Néstor Kirchner, pero desarticuló una arquitectura de poder que ya mucho antes hacía agua por todos lados. Kirchner fue el político de los tiempos fugaces de las asambleas barriales, de cierta épica nacionalista tras el colapso argentino y de políticas más propiciadoras de quebrantos que de uniones. Nunca fue un líder para la normalidad ni la República estuvo en su cabeza ni en su formación.

Luego, el ex presidente chocó frontalmente con una inmensa mayoría social cuando se hizo evidente que pone más énfasis en la ideología y en el asambleísmo que en la gestión y en la normalidad. El peor error de los cinco años del kirchnerismo es, precisamente, la mala gestión de las cosas más comunes de la administración. Kirchner perdió la sociedad antes que cualquier otra cosa. El campo fue la expresión genuina de un hastío ampliamente compartido.

Comparte con Cristina Kirchner un sistema de poder según el cual todo (reorganizar la economía, respetar las instituciones, construir una cultura política más sofisticada) se resuelve en un campo de batalla. Esa lógica los abatió.

Dos derrotas en apenas 24 horas es una carga demasiada abrumadora para cualquier político. Las dos fueron innecesarias. La primera ocurrió en Palermo, en el Monumento de los Españoles, cuando un gentío vasto y policromo duplicó por lejos la manifestación del aparato peronista en la plaza del Congreso. La segunda derrota no fue el desempate de Cobos, sino el empate previo al que había llegado un cuerpo parlamentario donde el kirchnerismo se ufanaba, hasta hace pocos días, de rozar los dos tercios propios de los votos.

El punto de inflexión fue una especie de rebelión del maltrato. En el Senado las cosas hubieran sido más amables para el oficialismo si el proyecto sobre las retenciones no hubiese llegado tan débil de la Cámara de Diputados. La primera puerta de la sublevación de los diputados la abrió Felipe Solá, el ex gobernador bonaerense que les hizo importantes favores políticos a los Kirchner y que los Kirchner olvidaron rápidamente. El tiro de gracia se lo dio en el Senado el vicepresidente Cobos, a quien el oficialismo destrató de tal manera en los últimos tiempos que hasta le negó públicamente el derecho a hablar y a opinar.

Cobos y Solá pertenecían al espacio político del kirchnerismo, pero fueron víctimas del maltrato habitual del matrimonio presidencial. Muchos senadores que se fueron del kirchnerismo a la hora de votar lo hicieron también en nombre de viejos desdenes recibidos. Otro hombre fundamental para provocar la sorpresiva derrota del Senado, Carlos Reutemann, arrastraba de igual modo varios desplantes del kirchnerismo.

Dos ex presidentes de la Nación (Carlos Menem, aquejado de una neumonía de espanto, y Adolfo Rodríguez Saá, con una oratoria capaz de desestabilizar a cualquier peronista) y cinco ex gobernadores (el santafecino Reutemann, el salteño Juan Carlos Romero, el pampeano Rubén Marín, el chaqueño Roy Nikisch y el rionegrino Pablo Verani) votaron en contra del proyecto oficial. La mayoría de ellos son peronistas, salvo Nikisch y Verani. La historia tiene un peso en la política más allá de las indiferencias y de las irreverencias de los actuales dirigentes.

El Gobierno careció de funcionarios y de legisladores para una defensa convincente de su posición. Es probable que la posibilidad de esa defensa no haya existido nunca. Sea como fuera, el Gobierno fue un modelo de dispersión. Legisladores oficialistas que no querían votar por el proyecto oficial. Ministros que visitaban carpas en lugar de gestionar el conflicto o facilitar la votación parlamentaria. Muchos de ellos actuaron como lo hacen siempre los cortesanos: no quieren hacer ni dejan hacer.

Un problema imprevisto de los Kirchner consistió en comprobar que Cobos es distinto del resto de los políticos, tal vez porque no viene de la política, sino de la universidad. En la tarde de anteayer, a eso de las 16, el vicepresidente hizo llamar a su familia a su despacho (su esposa y sus dos hijas) y reflexionó con ella su decisión final. "Sólo le faltaba un cura", calzó un peronista resentido, que argumentaba que "un hombre de Estado debe decidir con otros principios". No son los principios de Cobos.

A partir de ese momento, ninguna presión logró perforar a Cobos. Ni siquiera los senadores kirchneristas que le pidieron la renuncia pudieron conmoverlo. Algunos lo presionaron de modo amable, pidiéndole que dimitiera luego del desempate, y otros lo hicieron de mala manera, exigiéndole a Cobos que se fuera antes de votar. A las cuatro de la madrugada del jueves, poco antes de votar, apagó su celular y ya ni Alberto Fernández pudo seguir con sus intentos de convencerlo de que se volcara hacia el oficialismo. "Ahora habrá que cuidarlo y defenderlo", advirtió ayer el senador radical Ernesto Sanz, un viejo adversario de Cobos en Mendoza.

¿Por qué cuidarlo? ¿Qué riesgo corre el vicepresidente? La reconstrucción del estropeado liderazgo presidencial requiere, más que cualquier otra cosa, de una reconciliación entre Cristina Kirchner y Cobos. Se sabe que para los Kirchner la venganza es casi una adicción, pero esos placeres pertenecen a una época que concluyó.

Debe aparecer cuanto antes un gobierno de la Presidenta; el que tiene está demasiado manchado por la impronta perdidosa de su esposo. Casi todos los ministros y los secretarios más importantes han concluido políticamente en la madrugada de ayer. ¿Puede imaginarse un futuro gobierno de Cristina Kirchner con las presencias de Julio De Vido, de Guillermo Moreno y de Ricardo Jaime? ¿Podría liderar la restitución de la confianza social en la economía un ministro como Carlos Fernández, célebre por su grisura? Quizás ha llegado el momento de que Alberto Fernández cumpla su viejo plan de renunciar para desestabilizar al viejo y marchito gabinete.

La Presidenta debería demostrar que la continuidad no carece de cambios y retornar la saludable práctica de reunir de vez en cuando al gabinete. Debería, en fin, dejar atrás la era del atril y convocar a conferencias de prensa, en las que ella sabe moverse con experiencia. Para hacer todo eso tendría que poner en práctica una vieja lección de la política: un servidor de los hechos se somete a ellos. La otra alternativa que le queda es la insistencia en el fracaso y, por lo tanto, un insoportable tiempo de decadencias y ocasos.

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