16 Jun 2008
El exceso y el defecto del poder
Cuando Alberdi diseñó la Constitución que aún nos rige, mezcló en ella dos tradiciones. De la tradición liberal recogió la idea de que no debería haber un solo poder sino tres capaces de controlarse recíprocamente para alejarnos del absolutismo. De la tradición española y virreinal recogió la idea de que uno de esos tres poderes, el Ejecutivo, debía ser fuerte y enérgico para protegernos contra la anarquía.
Este delicado equilibrio puede romperse de dos modos. Uno, si el caballo más fuerte de esta troika alberdiana flaquea. El otro, si el caballo más fuerte se dispara. Desde Alberdi el equilibrio institucional argentino enfrentó así dos amenazas paralelas: la anarquía proveniente del desfallecimiento presidencial y el autoritarismo proveniente del abuso presidencial. Esta doble amenaza provenía a su vez de una ambigüedad histórica llamada el síndrome anárquico-autoritario, que nos acompaña desde España porque, hijos que somos de ella, también a nosotros nos ha costado enormemente encontrar la fórmula que pueda salvarnos tanto del defecto como del exceso del poder presidencial.
Profundo conocedor de este dilema "español", fue precisamente el español José Ortega y Gasset, quien nos advirtió en La rebelión de las masas que "la función de mandar y obedecer es la decisiva en toda sociedad. Como ande en ésta turbia la cuestión de quién manda y quién obedece, todo lo demás marchará impura y torpemente". En medio de la inquietante situación que estamos viviendo los argentinos, ¿no adquieren un aura profética sus palabras? 
De Néstor a Cristina
Cuando Néstor Kirchner subió a la presidencia en 2003, heredó la extrema debilidad del poder presidencial que le venía de Fernando de
A seis meses de su inauguración, empero, la Presidenta ha venido a agregar dos elementos al dilema secular entre el exceso y el defecto de la autoridad presidencial. Su nuevo "defecto" consiste en que en verdad no manda. Su nuevo "exceso" es que, cuando parece mandar, lo hace a través de un marido que, "absuelto" ya de todo freno institucional, acaba de declararles la guerra a todos los que no piensan como él, mientras el resto de los peronistas y los partidos no justicialistas quedan relegados al deslucido papel de un coro tan tímido que apenas se lo oye.
Si con Néstor cabía preocuparse así por su exceso de poder, con
El pueblo, ¿dónde está?
Alberdi pensaba que el poder presidencial es la suma de la jefatura de la administración pública y del poder militar, entendiéndose por éste la subordinación estricta de las Fuerzas Armadas al poder presidencial. Hoy, el poder militar, después de haberse insubordinado medio siglo con gravísimas consecuencias institucionales, ha dejado de existir. Pero en su lugar ha surgido un nuevo protagonista: el poder popular.
Si en los tiempos revueltos de
Dos factores se suman al estado de desorden en el que hoy vivimos los argentinos. De un lado, la estrategia aniquiladora de sus adversarios que despliega Néstor Kirchner, rodeado por el menguado ejército de sus incondicionales. Más sutil pero igualmente grave es de otro lado la retórica que emplea
Al contemplar tanto las discretas maniobras de intención aniquiladora del ex presidente como las palabras altisonantes de su esposa, es imposible no preocuparse por el nivel al que ha bajado la convivencia entre los argentinos. Decía Maquiavelo que hay tres clases de gobernantes: los que saben, los que no saben pero saben que no saben y los que no saben pero creen que saben. Esta última actitud es el privilegio de los ignorantes. Cuando se afirma que la actividad agropecuaria está exenta de riesgos con una vasta sequía a la vista o que los productores son tan ricos que sólo así podrían movilizarse tanto tiempo sin trabajar, se exhibe una profunda ignorancia sobre la actividad y la conducta de los hombres y las mujeres del interior. ¿No es evidente para nuestros gobernantes que los miles y miles de argentinos que se han agolpado al borde de las rutas ya no responden al anacrónico estereotipo de "la oligarquía vacuna"? Si hay en verdad sectores minoritarios que se aprovechan de una indebida concentración de la riqueza, ¿dónde habría en todo caso que buscarlos? ¿En la tierra yerma y de trigo y de vacas, o en los círculos que se expanden al calor oficial?
¿A quiénes les pasa inadvertido por otra parte que en esta sociedad convulsionada el campo acaba de tomar conciencia de sus derechos y de su poder? Así, el campo : he aquí la fuerza telúrica con la que nadie contaba. Este frente espontáneo tiene fundamentos para creer que las ya famosas retenciones móviles del 11 de marzo le han arrebatado no ya una rentabilidad extraordinaria sino, simplemente, la rentabilidad. ¿Esto no lo ven o no lo quieren ver nuestros gobernantes? Su capacidad de negar la realidad, ¿hasta dónde puede llegar? Un antiguo refrán dice que "Dios ciega a los que quiere perder". Nuestra esperanza, nuestra convicción, es que este tipo de ceguera que anticipa el desastre no prevalecerá entre nosotros porque, después de un doloroso aprendizaje que todavía no cesa, los argentinos podríamos realizar a través del diálogo aquella magna tarea que nos propuso Alberdi: descubrir, entre todos, "la inteligencia de nuestros intereses".
Mariano Grondona
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La crisis es más grave de lo que era
Los fantasmas de la crisis del 2001 han vuelto. Esos fantasmas no merodean la estabilidad del Gobierno de Cristina Fernández, al cual no le falta poder, como le faltó al de Fernando de la Rúa, para conducir la crisis. Los fantasmas se vinculan a un creciente malhumor colectivo y, sobre todo, a una peligrosa disgregación social, política e institucional que disparó el conflicto con el campo, al cual Néstor Kirchner y la Presidenta dejaron fluir con imprudencia y escasa responsabilidad. Hay una cuota de esa responsabilidad, bien inferior de la que le compete al Gobierno, que también convendría cargar sobre las espaldas de los dirigentes rurales. Fogonearon una protesta legítima, pero nunca supieron fijar límites. Cedieron siempre al calor y los aplausos de las muchedumbres. Esa protesta se les fue de las manos a la mayoría de ellos aunque asoman dos hombres con posibilidades ciertas de capitalizarla: Alfredo De Angeli, el líder de los autoconvocados, y Eduardo Buzzi, el titular de Federación Agraria, un viejo aliado del kirchnerismo. La correntada ha dejado más lejos a Luciano Miguens, de la Sociedad Rural, y a Mario Llambías, de CRA El Gobierno hizo un aporte invalorable para la entronización de De Angeli. La detención durante varias horas dispuesta a pedido del juez federal de Concepción del Uruguay, Guillermo Quadrini, reavivó las protestas en todo el país y algunas llegaron a tomar la forma de puebladas. Sonaron cacerolas en varias ciudades e, incluso, frente a la residencia de Olivos. Volvieron grupos de manifestantes opositores y kirchneristas a la Plaza de Mayo. El Gobierno quedó otra vez atónito, como le había sucedido al comienzo del conflicto y como le ocurrió a Kirchner cuando brilló por la mitad de su mandato la estrella efímera de Juan Carlos Blumberg. "Nos criticaron por no actuar. Nos criticaron por permitir el bloqueo de las rutas. Tratamos de despejar las rutas como lo hizo Rodríguez Zapatero (José Luis) y también nos critican", lamentaba anoche uno de los funcionarios que accede a la cocina del poder. Ocurre que el Gobierno ha actuado siempre en este conflicto tarde y mal. Desde ya es preciso dejar algo en claro: no podría existir objeción a la idea de asegurar el libre tránsito. Pero esa no es esa la historia de un Gobierno que, resguardado en la convicción del no uso de la fuerza, permitió en infinidad de ocasiones la proliferación de piquetes. El primer cálculo fallido sucedió semanas atrás. El pleito circulaba hacia una distensión cuando se dispuso en San Pedro la captura de varios productores y dirigentes de la oposición. Una solución no parecía ayer tan cerca, pero la detención de De Angeli ahuyentó cualquier esperanza. ¿Por qué razón sólo De Angeli cuando hubo en las últimas horas en el país más de 300 piquetes? Ese interrogante ayudó a calentar los ánimos. La orden de Aníbal Fernández, el ministro de Justicia, para liberar las rutas había llegado a todas las provincias afectadas. La única que reaccionó fue Entre Ríos. Su gobernador, Sergio Uribarri, tiene una estrecha relación con Cristina y con Kirchner. Habría otro condimento para sazonarlo todo. Kirchner está convencido de que la interna de la Federación Agraria ha tenido mucho que ver con el desmadre del conflicto. Esa interna la disputan Buzzi y De Angeli. La mano de la Justicia cayó sobre uno de ellos. El Gobierno se enfrentó a otros dos problemas en su propósito de liberar las rutas. No lo pretendió hacer al tercer día como Rodríguez Zapatero sino en el día 96 de la pelea. Ese prolongado desarrollo le produjo un enorme desgaste público y una pérdida considerable de capital político. En esas condiciones cualquier tarea resulta mucho más compleja. La mancha de la crisis se ha extendido desde ayer. Se discuten ya más cosas que los intereses del campo según lo desnudó el propio De Angeli. El jefe de los autoconvocados, como alguna vez lo hizo Blumberg, envió instrucciones a los legisladores sobre lo que deben hacer y reclamó una democracia distinta y federal. Es imposible divisar ahora en el horizonte un freno para esta crisis. Algo grave sucede en un país cuando cada conflicto se hace dramático e interminable.¿Alguien recuerda que desde hace dos años y medio está bloqueado el principal paso fronterizo con Uruguay? La rebelión nació por la instalación de Botnia en Fray Bentos, pero la pastera funciona con bastante normalidad desde el año pasado. Todas esas cosas nunca suceden por casualidad y dejan siempre sus huellas políticas. El matrimonio Kirchner posee un concepto blindado del poder donde el poder mismo resume la política. No concibe a esa política como un vehículo de diálogo y negociación, de avances y retrocesos en la búsqueda del objetivo deseado. El conflicto con el campo lo dejó en evidencia, aun cuando pueda aceptarse que la dirigencia rural también mostró cintura de yeso en momentos cruciales. El pleito con Uruguay parece otra demostración acabada: Kirchner y Cristina no tuvieron ni destreza ni paciencia para rehacer un diálogo que las ambivalencias de Tabaré Vázquez poco fomentaron. El dilema para el matrimonio presidencial es siempre tener que moverse del lugar en que se planta. Michelle Bachelet también sufrió en Chile el desafío de los camioneros por el aumento del combustible, pero no permitió que el conflicto escalara más de cuatro días y cerró un acuerdo cuando se cernía la amenaza del desabastecimiento. Rodríguez Zapatero fue más drástico en España y ordenó desalojar por la fuerza a los transportistas, con un lastre de dos muertos, detenidos y heridos. La oposición acompañó el restablecimiento del orden en España, aunque la prensa cuestionó al premier socialista. Sucede además en la Argentina una peligrosa desarticulación de las institucionesen casi todos sus niveles. Se conoce el desangelado panorama en el universo político y del poder, pero se descubre también una realidad análoga en instancias intermedias sociales y gremiales. Pululan los grupos definidos como autoconvocados que responden sólo al mandato de las asambleas plebiscitarias, alejadas de cualquier sentido orgánico. Los autoconvocados han tenido un enorme peso en la estrategia que debieron darse los dirigentes de las entidades rurales. Los autoconvocados del transporte fueron también los que ayudaron a agudizar el conflicto. Los asambleístas de Gualeguaychú son, en gran medida, una representación de autoconvocados. Cristina y Kirchner han enfrentado esa realidad de la peor manera. Se cerraron al diálogo, más allá de algún lenguaje esperanzador, y renunciaron a tratar de encarrilar la crisis. La crisis se colocó en la antesala del descontrol. No se puede circular en la mitad del país. Golpean los síntomas de desabastecimiento en ciudades y pueblos de las provincias más afectadas por el paro. El matrimonio pareció extraviar la noción verdadera sobre el conflicto, quizá porque ese conflicto tuvo un desarrollo y una participación en el interior difícil de mensurar desde la Casa Rosada o desde Olivos. No valen repasar los más de 90 días del pleito. Es suficiente detenerse en los episodios de la última semana. Las entidades rurales levantaron el paro, aunque la medida se cumplió en forma parcial. Un mínimo gesto oficial hubiera obrado como bálsamo sobre un mar de irritación. El Gobierno desechó primero la mediación del ombudsman Eduardo Mondino. No le alcanzó con el rechazo: lo hizo en términos duros y descalificadores. Cristina anunció de sopetón el supuesto destino social del dinero que pudiera recaudarse con la aplicación de las retenciones móviles. Los intentos informales para reanudar alguna negociación con las entidades rurales murieron siempre en la obstinación de Kirchner. El ex presidente puso una condición: que en los diálogos no participara Buzzi, que lidera la Federación Agraria. Esa pretensión no sólo bloqueó cualquier contacto: también permitió conservar la unidad de los ruralistas que, a esta altura, pende de un hilo fino. La política del Gobierno pasó en medio de la crisis a manos de Hugo Moyano y de Ricardo Jaime, el secretario de Transporte. Fue de alguna manera una admisión de que la política oficial se devaluó. El jefe de la CGT hizo llegar un mensaje a los dirigentes rurales acerca de la inminente apertura del diálogo. Habría sido una instrucción despachada por Julio De Vido. Pero en lugar del diálogo llegó la detención de De Angeli. Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, intentaba anoche retomar los hilos de una negociación. "Hay que parar todo esto" , le dijo a Llambías. El dirigente de CRA asintió. El conflicto del Gobierno con el campo devasta a la Argentina. La sociedad asiste a ese conflicto entre perpleja y harta. El matrimonio Kirchner no abandona aún su porfía. La política flamea débil e impotente delante de un precipicio que asoma.
Néstor Kirchner y Cristina Fernández no salen de su intransigencia. Los dirigentes rurales casi han perdido el control de la protesta. Surge Alfredo De Angeli, líder autoconvocado, detenido ayer una horas. Esa decisión colocó al conflicto a un punto de máxima tensión.
Eduardo van der Kooy
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14 Jun 2008
Operativo mafioso: Valijagate: falsos policías armados quisieron entrar en la casa de Uberti
Dos personas armadas, que se hicieron pasar por agentes federales, intentaron ingresar, en la madrugada del miércoles 4 de junio, al departamento del único ex funcionario de la gestión K imputado en la causa de la valija de los 800.000 dólares.
Tras el episodio le pidió a Néstor Kirchner por su vida.
Por Fernando Oz / Juan Cruz Sanz

CON CUSTODIA. Claudio Uberti ayer, saliendo de su domicilio con acompañante. En la puerta del edificio en el que vive la custodia está a cargo de integrantes de la Policía Federal sin uniforme.
“Tengo miedo de que me maten”, le habría confesado al ex presidente Néstor Kirchner. Nadie que no tema por su vida pide tener custodia. Claudio Uberti, el único ex funcionario de la gestión de Kirchner involucrado e imputado en el famoso escándalo del Valijagate, no tiene un guardaespaldas, sino cuatro, a partir del miércoles 4 de junio. Dos de ellos lo siguen a donde vaya y a la distancia, de la manera más disimulada posible. Todos los miedos del hombre que autorizó a subir al enigmático venezolano Antonini Wilson al vuelo rentado por la empresa estatal Enarsa se sumaron de golpe cuando dos personas intentaron ingresar a su domicilio de Avenida del Libertador 3050, identificándose como integrantes de la Policía Federal y diciendo que tenían una orden de allanamiento. Faltaban minutos para las 4.30 de la madrugada y el empleado de la agencia de seguridad privada contratada por el edificio no les creyó.
El vigilador se percató de que las intenciones de los dos supuestos policías no eran buenas cuando uno de ellos abrió su campera para mostrarle la pistola que llevaba en su sobaquera. Indudablemente, esa no era la orden de allanamiento y no permitió que los desconocidos subieran al departamento que Uberti tiene en el piso 11 del lujoso edificio y donde vive junto a sus dos hijos: Florencia y Federico.
El confuso episodio se produjo durante la madrugada del miércoles 4 de junio; en ese momento el ex director del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi) se encontraba durmiendo. Cuando se enteró de lo sucedido, bajó y se encontró con policías de la comisaría de la zona, que había sido alertada de lo sucedido por el vigilador del edificio.
El martes 3 Uberti se acostó tarde. Había estado hasta altas horas de la noche en el estudio de su abogado, Diego Pirota, ultimando los detalles de la sorpresiva declaración indagatoria que planeaba dar al otro día en la Justicia.
Por la mañana, antes de partir hacia los tribunales de la Avenida de los Inmigrantes, Uberti se comunicó con Néstor Kirchner para comentarle lo que sucedió durante la madrugada. “Tenés que hacer algo, me quieren matar”, le habría dicho Uberti al ex presidente según le confirmó a PERFIL una fuente con acceso al entorno de Kirchner.
El recorrido de llamadas no terminó ahí. Después de hablar con Uberti, Kirchner se comunicó con el segundo de la Secretaría de Inteligencia (SIDE), Francisco “Paco” Larcher, para que “averiguara qué estaba pasando”, agregó la misma fuente.
Tras la tranquilidad de haber hablado con el ex presidente, Uberti se encontró con su abogado para ir a los Tribunales. El ex titular del Occovi se presentó de forma espontánea ante el juez Penal Económico Daniel Petrone y se prestó a que la fiscal María Luz Rivas Diez le tome declaración indagatoria. Uberti no agregó nada nuevo a lo que dice el gordo expediente donde está volcada la investigación del caso de la valija con 800 mil dólares que Antonini Wilson intentó ingresar ilegalmente al país durante la madrugada del sábado 4 de agosto de 2007.
Ruidos en la línea. Uberti comenzó a sentirse preocupado cuando un informe reservado de la SIDE llegó a algunos medios de comunicación. El documento es sólo una escama del gigantesco cuerpo del expediente de la causa, y fue esa la única parte que llegó a preocupar a la defensa del ex funcionario K.
El informe detalla las llamadas que realizó Uberti durante y después del escándalo de la valija. El martes 7 de agosto el ex titular del Occovi recibió tres llamadas de un celular que está a nombre del director de Operaciones de la SIDE, Antonio Horacio Stiuso. Ese dato molestó más que los llamados que él mismo realizó a la Quinta de Olivos. Las quejas llegaron hasta el despacho del juez Petrone.
Nadie sabe si lo que ocurrió en el edificio de Avenida del Libertador 3050 fue un vulgar intento de robo, un sugestivo apriete, un frustrado secuestro, o una tentativa de homicidio. Todas esas fichas están en el tablero de Uberti.
Un reputado vecino del edificio, uno de los hombres que ahora hacen custodia en ese lugar, y una exclusiva fuente allegada al matrimonio K confirmaron a PERFIL lo que sucedió durante la madrugada en que dos personas intentaron subir al piso 11 para ingresar al departamento del hombre que manejaba la letra chica de los negocios energéticos entre Argentina y Venezuela.
“Desde que pasó lo de ese tal Antonini por acá aparece cada uno... Hay muchas cosas raras. Hay periodistas, policías de civil, gente de seguridad que no es del edificio; encima ahora me vengo a enterar de que intentó entrar gente armada”, se quejó el jueves por la noche uno de los vecinos de Uberti, mientras tomaba un café en la confitería que se encuentra al lado del custodiado edificio.
Con el frío de la noche, los custodios de Uberti se acuchan en un automóvil para tomar mate y estar atentos a lo que sucede en la cuadra. Mientras tanto, un policía de uniforme se pasea por la manzana.
Una fuente allegada a Uberti juró en reiteradas oportunidades a PERFIL que “no pasó nada de eso”. También aseguró que el ex funcionario “camina solo por la calle porque no tiene que tenerle miedo a nada”, aunque después dejó entrever que “pudo haber sido un hecho ordinario, una puta casualidad, un intento de robo común. Pero no hay ninguna razón para que Uberti tenga custodia”. También pudieron haber sido casualidad las fotos que tomó este diario el viernes a la mañana en la puerta de su domicilio. En la primera se lo ve a Uberti acompañado por un custodio dentro de su camioneta, y en la segunda se observa a dos integrantes de la Policía Federal vestidos de civil en la puerta del edificio.
Al menos cinco allanamientos fueron ordenados ayer por la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado en el marco de la investigación de una supuesta “ciberbanda” dedicada al “hackeo” de cuentas de e-mail de dirigentes, políticos, jueces, periodistas y hasta artistas de la farándula. La magistrada incorporó a la causa la denuncia que había realizado el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, cuando descubrió que desconocidos habrían intentado sacar información de su correo electrónico.
Según trascendió de fuentes judiciales, la jueza ordenó allanar los domicilios de dos ex integrantes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Iván Velázquez y Pablo Carpintero; del ex jefe de la SIDE Juan Bautista Yofre; del ex secretario general del Ejército en tiempos de la Alianza, general Daniel Reimundes, y del director del medio electrónico SEPRIN, Héctor Alderete.
Uno de los allanamientos se produjo en el domicilio que Velázquez tiene en la localidad bonaerese de Ramos Mejía. Allí viven su mujer e hija; ambas se encuentran desde ayer en Uruguay.
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12 Jun 2008
Reflexiones antes de la tormenta
POR MARCELO LÓPEZ MASIA
El autor, periodista que conoce en profundidad Santa Cruz (se trata de aqu
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). La actitud de los presidentes de las principales entidades agropecuarias, tras
Así lo reflejaron los noticieros t
Quisiera formular diez preguntas sobre
1) Si éste iba a ser
2) Aún mejor. Si
3) Si
Basta recordar las incumplidas promesas de doble cinta asfáltica en:
-
-la mesopotámica ruta 14;
-una autovía en la 19, entre Santa Fe y la capital mediterranea;
-una autovía en la 33, entre Rosario y Rufino;
-otra en la 34, entre Rosario y Sunchales;
-dos autovías en Rio Negro, sobre las rutas nacionales 22 y 23;
-completar como autopista la internacional ruta número siete;
-dos autovías más en Chubut (Tr
-una sobre la ruta 38, entre Famaillá y Aguilares;
-otra en Jujuy, hasta la frontera boliviana;
-una en la ruta nacional 11, hasta la capital chaqueña
-y, finalmente, la remod
4) Si
5) Si
6) Si
Nunca se concretaron las represas de El Bolsón, en Catamarca, Potrero de las Tablas, en Tucumán, las d
Atucha 2 será una quimera hasta
El gasoducto d
Lo mismo pasó con los gasoductos de la puna y
7) Si
No se reactivó
Por otra parte,
8) Si
9) Si
-No se implementó nunca
-Nunca se armó
-Jamás se generó una fuerza federal para d
-Nunca se implementó
-Nunca se traspasó la policía federal a la ciudad autónoma de Buenos Aires con presupuesto propio.
-Las cárc
-La reforma judicial nunca vió la luz.
10) Por último, señores de
¿Ustedes creen que los Kirchner, después de haber manejado los fondos de Santa Cruz, están en condiciones de garantizarles algo?
Cristina Kirchner, ex diputada santacruceña, encabezó la comisión encargada d
Buzzi, Llambías y Miguens tuvieron la victoria al alcance de la mano pero no tomaron las decisiones que le suplicaban sus bases.
Les pidieron una y otra vez que sumaran a los sectores urbanos de las principales ciudades argentinas para que apoyaran a los productores con simbólicos cacerolazos.
Se trataba de simples manifestaciones de protesta en la vereda misma de sus casas o edificios.
Esa jugada astuta y sin riesgos, en plena capital federal, era un verdadero jaque mate para
Pero la situación les quedó demasiado grande.
09 Jun 2008
Bernie, llegaste!

El sábado 7 de junio nos ha sorprendido con la noticia de tu partida. Pero, tratando de escapar al enorme vacío dejado, creemos que no te fuiste. Al contrario: Llegaste.
Tu vida fue una historia de esfuerzo, sueños y lejanas metas alcanzadas. Casi desde la nada fuiste construyendo tu carrera, con pasión, éxitos, caídas y una constancia de acero. Escribiste decenas de cartas a personalidades de primera línea a nivel global hasta conseguir que te concedan las ambicionads entrevistas. Golpeaste infinitas puertas y muchas de ellas se te abrieron. Más allá de la televisión y la radio, expresaste tus ideas y reflexiones en innumerables obras escritas.
Solías comentar en “Tiempo Nuevo” que en tu adolescencia temprana tuviste una gran disyuntiva entre tu sueño, y la visión de tu padre al respecto, quien no consideraba que el periodismo fuera una profesión adecuada. A punto tal que tuviste que dejar tu casa a una temprana edad e iniciar una vida precozmente independiente. Desde que era chico me impactó la frase que solías reiterar con frecuencia: “Papá llegué”, haciendo alusión a tu historia de vida.
Esta eterna rebeldía y energía adolescente te motorizó y no se resignó a la realidad de un país que, ni lejanamente, se acercaba a su potencial de crecimiento y de bienestar para su población. Vos tenías un sueño: una Argentina que no enterrara sus talentos. Un país que liberara las energías creadoras de sus habitantes y pudiera subirlos al tren al tren del progreso.
Sentías una irrefrenable pasión: la de comunicar, la de estar cerca de la gente con tu mensaje y así cambiar, desde tu lugar, el rumbo de la historia.
Los años pasaron y, como centenas de jóvenes, tuve la fortuna de conocerte personalmente. Primeramente, a partir de los alentadores desayunos de los sábados en tu casa (llamada Tiempo Nuevo, luego Tiempo Nuestro y finalmente Tiempo Mío) destinados a motivar en la acción a las nuevas generaciones. Luego a partir de eventos realizados en el marco de
Tuve la oportunidad de verte en persona por última vez, hace pocas semanas en el almuerzo del Foro Empresario Argentino (FOEMA), organizado por tu amigo y admirador Eduardo Serenellini, y tu energía era tan contagiosa como siempre. Me animo a decir que más aún. Cada día más.
Hoy ya no soy tan joven como cuando a principios de los 80 comencé a comprender tus comentarios y entrevistas. Como nos enseñaste, todavía en
Con gran humildad, hoy los argentinos podemos decirte: Bernie, llegaste!
Justo el día del periodista.
Justo el día en que Racing ganó.
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08 Jun 2008
MURIO BERNARDO NEUSTADT - UNA FIGURA POLEMICA
Bernardo Neustadt, que murió ayer a los 83 años, fue un periodista influyente que congenió con gobiernos militares y democráticos. El conductor del ciclo “Tiempo Nuevo” llegó a ganar 1,7 millón de dolares a fines de la década de los 80. El célebre brindis con Galtieri. Entredicho con Maradona.
Bernardo Neustadt vino a Tucumán por última vez el 27 de julio de 2006 para participar del seminario “El derecho a disentir”, organizado por las fundaciones Cívico Republicana, Del Tucumán y Naumann. “Hay que tener cuidado en convertir la libertad en un mandato fundamental. Hay que defenderla, pero con cuidado porque somos absolutamente imperfectos”, dijo en esa oportunidad. BUENOS AIRES.- “La gente piensa que soy inhóspito; tengo una imagen de fiereza, de dureza. Y sin embargo, soy una persona absolutamente intimidada por la vida. Me produce miedo la vida. Siempre tuve dos miedos: la soledad y la ingratitud”, solía decir Bernardo Neustadt, que murió ayer a los 83 años en su casa de Martínez, al norte del conurbano bonaerense. Falleció después de almorzar, mientras dormía la siesta en su dormitorio. Un perro de presa
DECESO - UNA FIGURA POLEMICA
“Tengo dos miedos: la soledad y la ingratitud”
PERIODISTA DE RAZA. Bernardo Neustadt acunó frases como “Lo dejamos ahí...” o sus apelaciones a “Dona Rosa”, que le dieron popularidad. TELAM
Defender con cuidado la libertad
Neustadt, quien paradójicamente falleció el día del periodista, había nacido el 9 de enero de 1925 en Iasi, Rumania, y, desde la conducción del recordado ciclo “Tiempo Nuevo”, junto con Mariano Grondona marcó el pulso político, no sin polémicas, durante las décadas del 80 y 90.
Reconocido hincha de Racing Club, “Bernie” inició su carrera periodística a los 14 años en el diario El Mundo como cronista deportivo. Fue secretario privado del contralmirante Alberto Tessaire, vicepresidente durante el segundo gobierno de Juan Domingo Perón, un antecedente contradictorio con su ferviente actitud antiperonista y más cercana a la derecha liberal en lo económico, durante toda su carrera.
En 1964 fundó la revista “Todo” y en 1965 el semanario “Extra”, uno de los primeros en Argentina dedicado exclusivamente a la política. En 1975 publicó la revista “Creer”, dedicada a economía y negocios y, años después, inició el ciclo “Tiempo Nuevo”, que permaneció en canales de televisión de aire durante casi 30 años, varios de los cuales compartió con su colega Mariano Grondona.
En “Tiempo Nuevo”, incorporó frases que quedaron grabadas en el imaginario y la polémica nacional como “Lo dejamos ahí...” y las apelaciones a “Doña Rosa”. Desde su programa defendió el Proceso de Reorganización Nacional, con su ya célebre brindis con el dictador Leopoldo Galtieri, a quien le festejó la frase “las urnas están bien guardadas”, y las políticas privatizadoras y neoliberales que supo encarnar el menemismo, ya en la década del 90.
En diciembre de 1989, un artículo de la revista Noticias señalaba que Neustadt ganaba 1,7 millón de dólares al año. “Soy como un perro de presa. Tengo convocatoria y por eso creen que tengo poder. Si le perdono la vida a alguien estoy cometiendo una traición al país, al pueblo que está esperando de mí otra cosa. Por eso tengo que ser impiadoso. Porque la mentira vació este país”, afirmaba.
De llegada directa a las clases medias y bajas con sus apelaciones a doña Rosa, Neustadt también tuvo acceso irrestricto al núcleo del poder, tanto durante gobiernos militares como en democracia, particularmente con el ex presidente Carlos Menem. Ello le valió una mordaz frase del capitán histórico del Seleccionado Nacional de Fútbol, Diego Maradona, que lo apodó, con punzante ironía, “Sanguchito, porque está siempre cerca de la torta”.
A lo largo de su extensa trayectoria entrevistó a Charles De Gaulle, Ben Gurion, David Rockefeller, Henry Kissinger, Mijail Gorbachov, Yasser Arafat, Shimon Peres, Itzhak Rabin, Juan XXIII, George Bush y Bill Gates, entre otros.
Crítico del Gobierno, desde tiempo atrás no tenía programas televisivos al aire pero despuntaba el vicio de escribir a través del matutino Ambito Financiero y en su sitio en internet. Allí, en un texto que redactó el viernes pasado, se había mostrado “aterrado” por la frase del gobernador Daniel Scioli “con la comida no se jode”.
“¿Néstor (Kirchner) lo obligó a gritarle esta barbaridad a los que lo votaron? Estoy convencido de que sí. La Señora (por Cristina Fernández) es la dueña de los pobres y de los derechos humanos. Y va a la iglesia con su cartera Vuitton”, fustigó.
Estuvo en pareja, sucesivamente, con Evelyna Doura, con quien convivió muchos años aunque sin casarse, con Any Costaguta, y Claudia Cordero Biedma, su tercera mujer, de quien se separó cinco meses después de casarse. Sin hijos, su última pareja fue la abogada
. (DyN, DPA, Especial)
21 May 2008
Los archivos de Reyes, un desafío regional
Claves americanas
Andrés Oppenheimer
MIAMI.- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su colega de Ecuador, Rafael Correa, podrán gritar todo lo que quieran, pero lo cierto es que han sido atrapados in fraganti cuando apoyaban a un grupo terrorista que está tratando de derrocar al gobierno democráticamente elegido de Colombia.
La semana pasada, después de que Interpol, la organización policial internacional más grande del mundo, hizo público su informe en el que certificó la autenticidad de 37.872 archivos de computadora de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que contienen cientos de referencias al activo apoyo de Venezuela y Ecuador al grupo armado rebelde, Chávez y Correa reaccionaron, como lo hacen siempre, con insultos.
Al igual que hace unos meses, cuando una delegación oficial venezolana fue descubierta cuando trataba de ingresar 800.000 dólares en efectivo en la Argentina para sus aliados políticos en el país, Chávez alega ahora que la investigación de Interpol sobre las computadoras encontradas por el ejército colombiano en su ataque contra un campamento de las FARC en Ecuador es "una payasada del imperio , y describió al secretario general de Interpol, Ronald K. Noble, como "un mafioso y "un vagabundo . El descargo de Correa fue de virulencia similar.
Esta vez, sin embargo, les resultará difícil hasta a los más crédulos simpatizantes de Chávez y Correa tomar en serio estos juegos de pirotecnia verbal.
En la investigación realizada por la sede central de Interpol en Lyon, Francia, participaron 64 funcionarios policiales de 15 países, encabezados por expertos mundiales en computación de Singapur y Australia, que fueron escogidos independientemente por las jefaturas de policía de sus países. En total, el equipo en pleno de Interpol dedicó 5000 horas a examinar las computadoras.
Y el informe final de Interpol no sólo concluyó que Colombia no había manipulado el contenido de las computadoras, como aducen Chávez y Correa, sino que también certificaron que pertenecían a Raúl Reyes, el segundo líder de la FARC, que resultó muerto durante al ataque del ejército colombiano.
Un tesoro de inteligencia
Las laptops de las FARC son uno de los tesoros de inteligencia más importantes de toda la historia de la lucha antiguerrillera en la región, dicen expertos en seguridad. Los documentos ya han permitido el secuestro de US$ 480.000 de fondos de las FARC en Costa Rica y de 30 kilos de uranio no enriquecido de la guerrilla en las afueras de Bogotá.
Entre cientos de revelaciones, los archivos contienen 8 referencias a US$ 300 millones de ayuda que Chávez les había prometido a las FARC. Otros documentos aluden a una contribución de US$ 100.000 de las FARC a la campaña presidencial de Correa en 2006.
La certificación de la autenticidad de los documentos plantea varias preguntas espinosas.
Primera pregunta: los países latinoamericanos que correctamente invocaron los tratados de no intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA) para rechazar la incursión militar colombiana en Ecuador, ¿invocarán ahora los igualmente explícitos tratados antiterrorismo de la OEA, que prohíben a los países ayudar a grupos armados rebeldes?
¿Condenarán a Venezuela y a Ecuador, o se harán los distraídos, temerosos de perder los miles de millones de dólares que reciben en petróleo y ayuda política por parte de Venezuela?
Segunda pregunta: ¿Chávez y Correa les pedirán disculpas a los países de la región, tal como lo hizo el presidente colombiano, Alvaro Uribe, el 18 de marzo en la reunión de la OEA en que se debatió el ataque colombiano al campamento de las FARC en Ecuador?
Tercera pregunta: ¿la OEA convocará a una asamblea general, invocando la Convención Interamericana contra el Terrorismo de 2002, que prohíbe a los países miembros dar refugio o dinero a grupos terroristas? ¿Y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas invocará sus resoluciones 1373 y 1566, que establecen exactamente lo mismo, para condenar a Chávez y a Correa?
Cuarta pregunta: ¿el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva se retractará de su reciente declaración en el sentido de que Chávez es "el mejor presidente que ha tenido Venezuela en los últimos cien años"? ¿O cree que apoyar a un grupo terrorista que mantiene secuestrados a más de 700 rehenes y que mató a 36 civiles que asistían a una boda en el Club El Nogal de Bogotá es ser un buen presidente?
Mi opinión: para que quede claro, no estoy de acuerdo con la propuesta de algunos legisladores republicanos de Estados Unidos de que Washington ponga a Venezuela en su lista de países terroristas e imponga sanciones a ese país. Eso sólo le daría a Chávez argumentos para mostrarse como una víctima del "imperio .
Pero la comunidad internacional, incluyendo a quienes criticamos al presidente George W. Bush por ignorar a la ONU cuando decidió invadir Irak, debe reaccionar rápidamente. De otra manera, no tiene ningún sentido que sigan existiendo la OEA, la ONU ni ninguna de las convenciones internacionales que los países han firmando con gran solemnidad.
12 May 2008
El nuevo default, o la devaluación de la palabra
Después de la hecatombe de fines de 2001, cuando la crisis financiera se llevó puestos al presidente De la Rúa y a los presidentes Puerta y Rodríguez Saá que lo sucedieron fugazmente, el presidente Duhalde devaluó el peso en 2002 para liberar al país del "uno a uno" que había durado una década, pero que ya no daba para más. La devaluación cambiaria de Duhalde inició un proceso de intensa recuperación económica que, con un crecimiento anual promedio superior al 8 por ciento, nos ha devuelto a la fecha de hoy el mismo producto bruto que teníamos en 1998, antes de la crisis. Apoyándose sobre este espectacular "rebote" de la actividad económica y sobre el amplio superávit fiscal que le brindaba, el presidente Kirchner se dedicó entonces a monopolizar el poder político a partir de 2003 como nadie lo había intentado desde la recuperación de la democracia en 1983. Urgido por la crisis, el presidente Rodríguez Saá había declarado por su parte el default internacional, el no pago de nuestra deuda externa, lanzando así una medida que, si suscitó en su momento un agudo malestar, hoy, con la perspectiva que da el tiempo, reconocemos como inevitable. Ahora, cuando la presidenta Kirchner ha cumplido sólo cinco meses de mandato, se proyecta sobre el país un nuevo default más sutil que el de seis años atrás pero igualmente grave porque ha llevado no ya a la devaluación de la moneda sino a la devaluación de la palabra. Amplios sectores de la sociedad han dejado de creerle al Gobierno. He aquí una crisis que ya no es financiera sino moral. Los dichos y los hechos Según la famosa fábula del pastor mentiroso, éste alarmaba a los demás pastores con el grito "¡viene el lobo!" para precipitarlos en su ayuda hasta que, al comprobar que había mentido reiteradamente, sus compañeros dejaron de creerle. Acosado por el descrédito que él mismo había sembrado, el pastor mentiroso sufrió al fin el castigo de sus desvíos cuando el lobo vino de veras porque en esta ocasión los demás pastores ya no lo auxiliaron y su majada sucumbió. Todos aprendimos desde chicos la moraleja de esta historia: que el que abusa de la buena fe de los demás termina aislado y que la mentira sólo logra una mezquina ventaja de corto plazo a cambio de un temible mal de largo plazo cuya causa es la devaluación de la palabra. El contraste entre los dichos y los hechos se manifestó no bien comenzada la segunda presidencia de los Kirchner porque, después de haber lanzado el eslogan electoral de que "el cambio recién empieza", la nueva presidenta prolongó hasta en los más pequeños detalles la línea de su antecesor. Muchos habían votado por ella, sin embargo, por creer en ese eslogan que prometía más moderación, más diálogo con otros gobiernos y con los inversores, una promesa cuyo incumplimiento ha venido a agravar aún más nuestra relación con el mundo, cuyos representantes públicos y privados evitan cuidadosamente pisar Buenos Aires. Algunas mentiras de la primera presidencia también continuaron. Este fue el caso de las cifras del Indec, que casi nadie creyó ni antes ni después del advenimiento de Cristina. Quizá falsificar las cifras de la inflación le sirvió en el comienzo al Gobierno, pero más tarde la contradicción entre lo que el pueblo pagaba en los supermercados y lo que el Indec proclamaba probó ser insostenible. Esta alteración de los informes oficiales, que sigue por la misma línea con la supuestamente "nueva" metodología del Indec, también salió al fin a la luz en otros planos como el de la supuesta disminución de la pobreza, ya que ahora se sabe que en los últimos tiempos, lejos de seguir bajando como lo había hecho durante la presidencia de Néstor Kirchner, la pobreza ha vuelto a aumentar, del 27 al 30 por ciento, según serios informes privados. El ocultamiento de las encuestas de opinión que ya no favorecen al Gobierno vino a chocar además con lo que reconocen en voz baja los propios encuestadores oficiales: que estamos en presencia de una caída vertical de la popularidad de la presidenta. Estos y otros ejemplos podrían multiplicarse, pero basta con añadir aquí que la mayor distorsión de todas quedó en evidencia en la crisis del campo, cuando ya no se pudo disimular que Néstor Kirchner continúa siendo, aun sin el cargo, el verdadero presidente cuya decisiva gravitación ya es imposible ocultar. Es como si Kirchner, por detrás de las bambalinas, siguiera manejando a su antojo los hilos del poder. Sus colaboradores se asemejan cada día más a los títeres de un gran titiritero, aunque esta vez, por haberse iluminado de golpe la escena, se perciben los hilos de la gran comedia. Mientras se procuraba tapar su verdadera naturaleza, todavía podía pensarse que los títeres no eran tales, pero ahora los hilos que los mueven han quedado a plena luz, agravando el descreimiento de los argentinos. La agonía de la palabra En un poema admirable titulado "La palabra", que Heidegger reprodujo en su ensayo sobre La naturaleza del lenguaje , Stephan George, después de narrar que cada vez que lo visitaba la inspiración un hada le procuraba la palabra exacta para expresarla, también recordó que un aciago día el hada no encontró la palabra que él buscaba. "Entonces comprobé con tristeza -termina diciendo el poema- que allí donde la palabra se ausenta, nada queda. " Entendida como el vehículo insustituible de la verdad, la palabra se ausentó de las relaciones entre el Gobierno y el campo. Una y otra vez, los pacientes representantes de las entidades rurales mantuvieron largas reuniones con Alberto Fernández y otros voceros oficiales para descubrir con asombro que en la siguiente reunión éstos negaban lo que habían dicho en la reunión anterior. Entre la gente del campo y la gente de la ciudad media, por lo pronto, una distancia cultural. Cuando se puso a estudiar los instintos básicos del ser humano, el gran sociólogo Vilfredo Pareto destacó a dos por encima de todos: la persistencia de los agregados y el instinto de las combinaciones . Ligado a la tierra y a la palabra empeñada, el hombre de campo encarna la persistencia de los agregados. Hábil, movedizo, maleable, el hombre de la ciudad cultiva, en cambio, el instinto de las combinaciones. En el campo, la palabra vale más. En la ciudad, lo esencial es ubicarse. Este contraste se acentúa al extremo cuando hablan un hombre de campo y un político. Mientras los ruralistas salían entonces de una reunión convencidos de que la palabra había sido dada, para los políticos que habían hablado con ellos, y sobre todo para el político que a todos comanda, la palabra empeñada era sólo un astuto disfraz destinado a ocultar lo que él quiere de veras: doblegar al campo, ponerlo de rodillas, para extender aún más el círculo de su dominación. Este constante ir y venir terminó por indignar al campo. Es que in-dignarse es la reacción natural de todo aquel a quien le desconocen su dignidad. A partir de este momento, ninguna de las historia que inventaba el pastor de la fábula convenció a los demás pastores, interponiéndose entre ellos un insalvable muro cultural. Si Kirchner llegara a cambiar de idea y decidiera en consecuencia hablar de veras con el campo, aún le quedaría por cumplir una difícil tarea: convencer a los demás pastores de que ha cambiado. Mariano Grondona - LN
04 May 2008
MARIO VARGAS LLOSA : El cuarto poder
La conclusión a la que llega el visitante del Newseum, un nuevo museo en Washington dedicado a la prensa, es que en Estados Unidos se goza de una libertad extraordinaria para criticarlo todo.
El Newseum tiene méritos suficientes para alternar con aquellas instituciones, la cara más culta y civilizada de este país. Empezando la visita por el sexto piso y bajando hasta el sótano, el visitante recibe un curso gráfico y caudaloso de la evolución de la información, desde los tiempos primitivos -los tambores africanos, los quipus incaicos, las tabletas de arcilla babilónicas y los pergaminos egipcios- hasta la revolución audiovisual de nuestros días, que, al decir de Octavio Paz, nos ha hecho por fin contemporáneos de todos los hombres.
El museo está maravillosamente concebido y presentado, y las dos o tres horas que toma recorrerlo permiten conocer apenas la punta del iceberg de las posibilidades que encierran sus reparticiones. En cada una de ellas, uno puede pasarse muchas horas -días enteros- escuchando los más famosos programas de radio o de televisión dedicados a los grandes acontecimientos políticos y sociales de las últimas décadas -la revolución bolchevique, la subida de Hitler al poder, la Larga Marcha de Mao, los avatares de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial, la guerra fría, el crash del año 29, el asesinato de los Kennedy, la crisis de los cohetes, el viaje al espacio, la caída del muro de Berlín, y los atentados terroristas de Nueva York, Madrid y Londres, entre otras centenas de episodios que marcaron su tiempo y fueron los más significativos de la transeúnte actualidad-. Los descubrimientos científicos y los hechos culturales destacados tienen también un espacio importante según aparecieron en las informaciones y debates que suscitaron en la prensa. Por momentos, se tiene la impresión del infinito, de que nadie podrá nunca agotar toda esta oceánica riqueza.
La experiencia es fascinante y aleccionadora. Por si alguien todavía no lo sabe, el periodismo, bautizado como el cuarto poder del Estado con cierta modestia -en algunas circunstancias se convierte en el primero-, ha sido, en su mejor expresión, un factor esencial de progreso y modernización, dinamitando prejuicios y aboliendo ignorancias que impedían la comunicación entre culturas, países e individuos, y contribuyendo de manera decisiva a denunciar y poner fin, o al menos atenuar, a injusticias e iniquidades como la esclavitud, el racismo, la xenofobia, y, en general, los crímenes y atropellos contra los derechos humanos, así como a impulsar la cultura democrática, ejercitando la libertad de información y el derecho de crítica. Una de las secciones más emotivas del museo está dedicada a las mujeres y hombres que, practicando su profesión, fueron secuestrados, encarcelados, torturados y asesinados en los cinco continentes. Se trata de una estadística abierta -se renueva cada día- que, en vez de disminuir, se ha ido acrecentando en los últimos años.
El Newseum no escamotea el aspecto negativo y siniestro que también tiene el periodismo, sobre todo en nuestro tiempo: el hacer pasar gato por liebre, la ficción como realidad, la mentira por hecho consumado. Uno siente escalofríos cuando descubre que periódicos tan prestigiosos como The New York Times, The Washington Post y The New Republic -yo he colaborado en los tres y padecido las enloquecedoras "verificaciones" a que sus editores someten cada artículo- pudieron ser engañados, a veces a lo largo de años, por astutos plumíferos que fabricaron informaciones y se las arreglaron para filtrar mentiras en sus páginas sin ser detectados. Pero, a mi juicio, el museo no pone suficiente énfasis en el fenómeno del amarillismo y el sensacionalismo, que es ahora el cáncer de la prensa, principalmente en las sociedades abiertas. Es verdad que dedica algunas vitrinas a diarios y revistas, y unos cuantos programas de radio y de televisión, especializados en esta degeneración periodística -una verdadera plaga que infecta la información en nuestros días-, que arrolla la vida privada y los derechos individuales, explota los peores instintos, banaliza la vida y la encanalla mudándola en pura chismografía, pero el Newseum presenta este fenómeno como algo pintoresco y marginal y no como lo que es, un hecho neurálgico de la realidad periodística contemporánea.
Además de instructivo, el Newseum tiene algo de parque de atracciones y va a competir exitosamente con otra de las mejores diversiones que ofrece la capital norteamericana: el Museo de Aeronáutica y del Espacio. Porque en éste también hay películas en cuatro dimensiones que provocan estertores de pánico y alaridos de entusiasmo con sus recreaciones filmadas de las hazañas y tragedias documentadas por eminentes reporteros -como Edward Murrow transmitiendo desde la azotea de un edificio londinense entre el humo y las llamas el bombardeo de la ciudad por la fuerza aérea hitleriana- y millares de fotos y objetos ligados a los más famosos profesionales de la prensa. Aquí se puede contemplar desde la aparatosa maleta y el escritorio portátil que llevaba consigo en sus correrías el ciudadano Tom Paine hasta el automóvil acribillado de balazos en el que fue asesinado un periodista de Arkansas por denunciar las pillerías de una mafia local. Y los cuadernos de notas y las cintas y grabaciones de muchos corresponsales caídos en Filipinas, Vietnam, Bosnia, Centroamérica, Irak, o que murieron aplastados entre los escombros cuando informaban el 11 de septiembre sobre la voladura de las Torres Gemelas de Wall Street por los fanáticos islamistas.
La mañana que pasé en el Newseum me ha confirmado, de manera abrumadora, algo que adiviné cuando era todavía un mocoso que acababa de pasar del pantalón corto al largo, y me atreví a comunicarle a mi padre que había decidido ya no ser marino sino periodista: que, después de la literatura, no hay actividad o profesión más apasionante que el periodismo. Ninguna que haga vivir tanto la vida como una permanente aventura, que exponga a quien lo practica a tantas experiencias sobre la condición humana y sus infinitas manifestaciones y ramificaciones, y que eduque mejor y de manera tan vívida sobre las grandezas y miserias de la historia que se va haciendo en nuestro entorno y la levadura que anima la vida de las naciones y los individuos.
Por obvias e inevitables razones, el Newseum está centrado principalmente en la experiencia estadounidense y, aunque en sus nutridas salas figuran también bastantes aspectos del periodismo europeo, asiático y latinoamericano -el africano brilla por su ausencia-, en lo que concierne a estas regiones, queda todavía mucho por mostrar.
Una conclusión se impone al visitante, cuando, en esta mañana de primavera fría y lluviosa, termina la visita: a lo largo de la historia, el periodismo en los Estados Unidos ha gozado de una libertad extraordinaria para criticarlo todo, sin eufemismos ni pelos en la lengua. No hay país que se haya sometido a una autocrítica semejante. No siempre fue fácil. Hubo muchas batallas y obstáculos en el camino, pero, aun en los períodos más difíciles -los años del macartismo, por ejemplo, o el recientísimo de los escándalos de Abu Ghraib y Guantánamo-, siempre aparecieron órganos de prensa y periodistas que se enfrentaron a los intentos de censura del Gobierno o de los poderes fácticos -las fuerzas armadas, las corporaciones, las iglesias, los sindicatos-, y fueron a pelear a los tribunales y la justicia terminó dándoles la razón. No es difícil establecer un vínculo entre este hecho -el de haber tenido un periodismo independiente y crítico a lo largo de toda su historia-, y ser Estados Unidos uno de los escasísimos países del mundo que puede jactarse de no haber padecido nunca un dictador. Porque la ecuación es infalible: el grado de libertad de que goza la información es un reflejo inequívoco de la libertad que existe en el conjunto de la sociedad, y viceversa. Se trata de una regla que no tiene excepciones.
27 Abr 2008
Las reveladoras "distracciones" de Obama
"El cambio real nunca ha sido fácil... El estatus quo en Washington luchará. Luchará con más ahínco que nunca por dividirnos y distraernos con anuncios y ataques de ahora a noviembre". -- Barack Obama, discurso la noche de las primarias de Pennsylvania Con eso, Obama identificaba al nuevo enemigo público, las "distracciones" vendidas con engaños a un electorado maleable por las perversas fuerzas del estatus quo, es decir, aquellas que querrían ver a alguien diferente convertirse en presidente el próximo enero. "Es fácil verse cautivado por las distracciones y la estupidez y las represalias que consumen nuestra política" y “trivializar los asuntos profundos" a los que se enfrenta nuestro país, advertía severamente. Hay que resistirse a esto. ¿Por qué? Porque Obama comprende que la verdadera amenaza para su candidatura no es tanto Hillary Clinton y John McCain como su propio carácter y posturas culturales. Apareció de la nada con su autobiografía ya escrita, y después la vio retocada a diario por la cobertura idealizadora y el cuestionamiento lleno de tacto de una prensa pasiva. (Lo cual es el motivo de que esas parodias de "Saturday Night Live" fueran tan devastadoramente eficaces). A continuación aparecieron los tres amigos: Tony Rezko, el traficante de influencias procesado; Jeremiah Wright, el reverendo racista; William Ayers, el terrorista impenitente. Y después la propia observación antropológica de Obama de que los blancos "resentidos" de la clase trabajadora se aferran a las armas y la religión porque entienden mal sus verdaderos intereses de clase. En el ya célebre debate de Pennsylvania, Obama sufrió dificultades extremas respondiendo a preguntas sobre estas vinculaciones y posturas. La dificultad es comprensible. Parte de las contradicciones son inexplicables. ¿Cómo explica alguien hacer campaña durante todo 2007 a cuenta de una plataforma de trascender las divisiones raciales al tiempo que en el mismo año dona 26.000 dólares a una iglesia cuyo pastor incita al odio racial? ¿Qué va a hacer Obama? Desechar todas las cuestiones así sobre sus vinculaciones y sus posturas como "distracciones". Y después contar con sus acólitos en los medios para emprender la yihad contra aquellos que cometen la temeridad de plantear esas preguntas. Como si el carácter y las creencias de un hombre que tiene posibilidades de ser presidente fueran menos importante es que "los asuntos". Como si se cometiera alguna indecencia política cuando se evitaba que Obama atravesara su duodécimo primer debate -- y probablemente el último -- de primarias sin ser interrogado sobre Wright o Ayers o los hábitos tribales de los habitantes de Pennsylvania amantes de Dios y poseedores de armas. Tómese a Ayers. Obama hace que suene como si la relación consistiera en haberse conocido casualmente en el Departamento de Tráfico. En la práctica, la carrera política de Obama era puesta en marcha en una reunión en 1995 en la residencia de Ayers. La propia campaña de Obama afirma que mantienen relaciones "amistosas". La defensa de Obama es que él tenía 8 años cuando Ayers y sus camaradas de los Weathermen Underground estaban poniendo bombas en el Pentágono, el Capitolio de los Estados Unidos y otros edificios. Cierto. Pero Obama tenía 40 años cuando Ayers decía en público que él no lamenta haber puesto bombas. En la práctica, decía, "pienso que no hicimos suficiente". ¿Mantendría usted relaciones amistosas con un terrorista impenitente? ¿Le daría la mano siquiera? Preguntar a Obama porqué lo hace es perfectamente legítimo y perfectamente relevante para comprender la clase de hombre que es. Los Obamófilos están aún más escaldados con el debate de la cuestión en torno al pin de la bandera. Bien, yo nunca he llevado uno. Si alguien lo lleva es un asunto de total indiferencia por mi parte. Pero aparentemente no para Obama. Él ha adoptado tres posturas asertivas con respecto a los pines de la bandera. Tras el 11 de Septiembre, empezó llevando uno. En un momento posterior, dejó de llevarlo. Después el año pasado que explicaba el motivo: porque "se convirtió en sustituto de, creo, el verdadero patriotismo, que consiste en pronunciarse en asuntos que son de importancia para nuestra seguridad nacional". Aparte de la vacuidad auto-congratulatoria de ese comentario -- como si en este, el país más libre de todos los países, la expresión política fuera de alguna manera escasa o peligrosa o una señal de valentía patriótica -- hablar de llevar un pin como señal de patriotismo farisaico es darle importancia uno mismo. Que los Obamófilos protesten ahora por el simple planteamiento de la cuestión exige una refinada mezcla de cinismo y autosuficiencia. Pero Obama necesita cerrar las cuestiones así como distracciones ilegítimas porque están perjudicando seriamente a su candidatura. Conforme la gente empieza a conocer a este pretendiente recién llegado, la magia se disipa. Pasó seis semanas en Pennsylvania. Superó el gasto de Hillary en más de dos a uno. Puso en circulación cerca de 10.000 anuncios televisivos -- gastando más que nadie en cualquier carrera electoral de la historia del estado -- y perdió por 10 puntos. Y no porque hiciera escasa demagogia con el NAFTA o los "asuntos" restantes. Fue a causa de esas "distracciones" -- es decir, las cosas que revelan más el carácter y las creencias fundamentales. © 2008, The Washington Post Writers Group
Demasiado ocupado preparándose para salvar el mundo como para hablar de lo que realmente piensa
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