Escrito por: Agustin Rangugni el 05 Jul 2008 - URL Permanente
A lo largo de la historia de la humanidad, y lamentablemente en la más reciente, la del Siglo XX, de la cual todavía no hemos podido desprendernos, ha habido muchos dictadores.
Indiscutiblemente, este penoso ciclo fue inaugurado por Lenin y la “Revolución Rusa”, y luego hubo unos cuantos seguidores o imitadores.
En la extensa lista podríamos incluir a Mussolini en Italia, Hitler en Alemania, el Mariscal Tito en Yugoslavia, Mao en China, Francisco Franco en España, Saddam Hussein en Irak, Khaddafi en Libia, e, incluso, de una forma más matizada el mismísimo Gral. Perón en Argentina, aunque este último no halla podido llegar a ser tan profundo.
Todos ellos tienen muchas cosas en común, más allá de vestir uniformes militares, y es, en lo social, la demagogia, en lo político el autoritarismo y en el plano económico, el totalitarismo, sistema por el cual controlan el capital y pueden disponer de él a su antojo, aunque curiosamente todos, absolutamente todos, dicen ser enemigos del capitalismo, cuando omiten, o pretenden omitir, que el capitalismo no es ni de izquierda ni de derecha, sino que es simplemente, una herramienta, la cual en los sistemas totalitarios es —como dijimos— controlada por el monopolio del Estado, que en el caso de los dictadores son, sencillamente, ellos mismos.
Lamentablemente, todavía existen algunos de estos autócratas, y en Latinoamérica tenemos dos casos emblemáticos, Fidel castro en Cuba, y su mejor alumno, Hugo Chávez en Venezuela.

¿Pero existe una receta para la creación de estos dictadores? Parecería que sí, ya que todos, cambiando algunos detalles menores, tuvieron, o tienen, la misma metodología. Así como existen estrategias Militares, Comerciales, de Estudio o económicas, estos personajes parecen haber desarrollado una especie de “manual” para enquistarse en el poder, y es el siguiente:
Este sistema está conformado por tres etapas; en la primera, lo más importante, la meta, es “acabar con el imperialismo Yankee”. Inmediatamente —como en los países donde pretenden instalarse los pobres son mayoría— a estos les inyectan desesperanzas, acusando al pasado y a la democracia de todos los males. Mantienen una línea permanente con el pueblo y están en sintonía con ellos. Enseguida imponen un discurso que debe ser simple y contundente: Eso les llega muy bien. Emocionan al pueblo, y aparentan tomarlos en cuenta, aprenden a dosificar la ignorancia con una verborragia encendida, cargada de autoridad y poder. No se preocupan por los ricos y la clase media, ya que nunca son más que el 80% de pobres, que son lo que necesitan.
Al principio, siempre mencionan la Biblia y Cristo ya que los Católicos muchas veces son la mayoría. Además, mientras la Iglesia está adormilada, aprovechan la situación para neutralizarla, de modo tal que cuando intente una reacción el régimen ya va a estar instalado. Los Católicos sin liderazgo no son gran cosa y los obispos se abstendrán de reaccionar porque está insertada la falsa idea que toda acción represiva es inmoral. Si existiese un sacerdote alertado de la maniobra, intentarán comprarlo. Si la Iglesia local se rebelase, ese sería su último día como feligresía, pero difícilmente vendrá; los judíos no cuentan, los evangélicos, menos y las demás religiones… para qué nombrarlas.
Cristo siempre será su principal pancarta, ya que permanentemente lo invocarán como “el primer socialista de la historia”, hablan en su nombre; incluyen banderas y a próceres nacionales, y en cuanto pueden, generan un nuevo nacionalismo, despiertan el odio, dividen a la ciudadanía, esa etapa les da buenos dividendos, ya que se eliminarán unos a otros, la violencia los ayuda a instalarse, más tarde, por la fuerza; mientras tanto, hablan de democracia y de la Constitución. Sobornan la fidelidad de sus súbditos, y los preservan mientras cumplan los objetivos y logren lo que les pide el dictador. Si se oponen o los aconsejan, los desechan, o en el mejor de los casos, los envían a alguna Embajada o les dan dinero para acallarlos; los destierran para que la prensa no los utilice.
A los que se oponen les siembran delitos, eso los descalifica para siempre. Por todos los medios, mantienen mayoría en el Poder Legislativo, y también, como mínimo, en las fiscalías y el Poder Judicial.
Una parte fundamental de esta primera etapa es contar con el poder Militar, y para ello, corrompen a los militares en servicio con migajas; les proporcionan ropa y equipo para sus tropas, a la vez que les incentivan la lealtad con suplementos diferenciales, que nunca serán remunerativos, de modo que si fallan al sistema, son expulsados y condenados a la pobreza. A los Comandantes de los Ejércitos los sitúan en el manejo del erario castrense, instalando la corrupción en el alto mando para lograr la fidelidad incondicional.
Se premiará la delación, y la inteligencia interna viciará de tal modo el sistema que el pánico se propagará en las filas. Las guarniciones más importantes —especialmente— serán la pista de examen de su gente. Ofrecerán cursos en el extranjero para persuadir a los indecisos al acceso de puestos clave para avanzar en sus carreras, y cuando logran obtener la complicidad de 200 a 300 militares de Alto Rango, con comando de tropa, son prácticamente indestructibles. Si tienen duda de algunos, los ponen a prueba. Por ejemplo, instándolos a alzarse en un golpe de estado que terminará siendo una emboscada depuradora, porque allí se filtrarán los elementos nocivos al régimen.
Es necesario controlar los medios de producción del Estado. Compran, entonces, tanto a los banqueros y a los grandes comerciantes. A los empresarios de la construcción les darán contratos y facilidades de trabajo.
En la segunda etapa es donde se profundiza la misión de “el cambio”.
Para ello, ya tienen que haber formado un comité en defensa del mismo.
Convocan a los progresistas y organizan trabajos comunitarios para ellos, otorgándoles el liderazgo. Para que se sientan agradecidos, les pagan generosamente para que sigan los lineamientos, marchas y concentraciones de los comités.
Seleccionan a los más agresivos para una fuerza de choque armada que puedan necesitar si la cosa se pone difícil. Controlan la policía, la destruyen y la ponen a su disposición.
Es ahí donde comienzan a transformar el “cambio” por la palabra “revolución”, ya eso emociona a los menesterosos. Aquí también es donde se empieza a fracturar a la Unión de Trabajadores y de Empresarios que puedan hacer oposición, y es cuando tienen que lograr que los trabajadores estén afiliados a una central paralela, con dinero se logra.
Ahora atacan a los empresarios, a quienes acusarán de provocar el desabastecimiento y el hambre, de fascistas y, gradualmente los tildarán de golpistas.
Se disfrazan de débiles, ya que la mente del hombre es proclive a defender la Justicia que, lógicamente, debe velar siempre por el más débil.
En cuanto a los medios de comunicación, si no pueden comprarlos, los enmudecerán.
Se apoyan especialmente en las empresas del Estado, que son las que producen el dinero del proyecto.
Crearán una Junta Directiva Revolucionaria, de donde provendrán los técnicos, que reemplazarán a los más capacitados.
En la tercera etapa, ya pueden violar la Constitución, porque nadie se los va a impedir. Ordenan allanamientos a los opositores, siembran armas, drogas, dinero, los acusan de espías o corruptos, los desprestigian.
Reclutan muchos periodistas, Empresarios, líderes sindicales; los demás escaparán del país o deberán aceptar el escarmiento.
Conforman un nuevo Gabinete, aquí pueden deshacerse de sus colaboradores “no confiables”, a unos pueden premiarlos y a otros desecharlos, pues ya no hay oposición. Tienen que poner cómplices.
Establecen el estado de excepción, suspenden las garantías, lanzan el toque de queda. Cierran todos los Medios de Comunicación opositores, destituyen Alcaldes y Gobernadores de la Oposición. Anuncian la reestructuración de todas las áreas del Estado y la restitución de toda la Constitución. Forman un Concejo de Gobierno con nuevos miembros, quienes lógicamente, estarán comprados.
Por último, cuando ya se sienten dioses, y ven que su poder está consolidado y afianzado, fusilarán a los opositores, ya que es el medio más económico de silenciar la protesta.
Escrito por: Agustin Rangugni el 29 Jun 2008 - URL Permanente

El presidente Chávez no ha cambiado su posición ante las Farc. Su solicitud para la liberación incondicional de los secuestrados (los llamó “prisioneros”) y su opinión sobre el fin de la vía armada hacia la revolución colombiana, forman parte del paquete político que él ha impulsado desde el año 1999 y que por múltiples vías ha intentado venderle a la dirigencia de la guerrilla.
El hecho de que las vías para la concreción del proyecto revolucionario colombiano sean divergentes en los planes de Caracas y de las Farc, no significa que exista un corto circuito entre ellos. De hecho, su alianza es de carácter estratégico y así lo han dejado saber varios operadores de las conexiones entre la revolución bolivariana y la guerrilla colombiana.
Chávez continuará promoviendo un esquema electoral para la toma del poder en Colombia, procurando emular los procesos en Bolivia y Ecuador. Uno de los escollos es el rechazo tanto del Estado colombiano como de parte de la dirigencia de las Farc de repetir un esquema de “combinación de vías”, saliendo a buscar votos pero manteniendo un aparato armado. Ni Uribe ni los militares colombianos están dispuestos a permitir que las Farc se tornen un partido legal con brazo armado. En las Farc temen que esa vía los exponga a operaciones de venganza por parte de sus enemigos. Tras ese debate que se vive en el interior de las Farc no deja de aparecer el omnipresente tema del narcotráfico, el cual obviamente no pretende ceder espacios de la geografía colombiana que controla.
Todo indica que el realismo político se impondrá una vez más en las relaciones entre Chávez y Uribe. Las cancillerías están preparando una próxima reunión de los mandatarios y en Caracas se barajan nombres para designar al nuevo Embajador en Bogotá, buscando de esa manera reestablecer las relaciones diplomáticas.
El presidente ecuatoriano tiende a alejarse del esquema de política exterior de Hugo Chávez, en lo que pudiera ser la primera deserción del frente de gobiernos aliados de la revolución bolivariana. Varios hechos así lo atestiguan. El mas reciente fue la decisión de no formar parte de ALBA, el caballito de batalla cubano-venezolano para el entronque con otros gobiernos de la región.
A finales de mayo, el presidente ecuatoriano Rafael Correa ofreció al ex presidente Rodrigo Borja público respaldo en su decisión de renunciar al neonato cargo de Secretario General de la UNASUR. La renuncia fue presentada justo el día antes de que se firmara el Tratado en Brasilia. Borja había sido designado en el 2007 por unanimidad de los doce miembros de UNASUR luego de haber sido postulado por Correa. Borja considera que la nueva institución suramericana debe tener entre sus primeros propósitos, la confluencia de los dos mecanismos de integración existentes: CAN y Mercosur. Al igual que Borja, Correa ha venido expresando su rechazo a la creación de nuevos organismos que reproducen funciones de los ya existentes, por lo cual hizo pública su coincidencia con los argumentos de Borja.
El Tratado de creación de UNASUR fue firmado el 23 de mayo en Brasilia, por parte de los jefes de Estado de once de los países suscriptores. Sólo el uruguayo Tabaré Vásquez faltó a la cita, dejando dudas sobre el interés real de Uruguay en el nuevo organismo promovido por Brasil y adoptado por Venezuela. Al día siguiente de la Cumbre de Brasilia, ya en tierras ecuatorianas, Correa hizo una confesión pública que ha pasado desapercibida pero que denota la informalidad con la cual los gobiernos regionales están tratando el asunto de UNASUR.
Correa confesó haber firmado el Tratado bajo protesta, casi empujado por sus socios Lula da Silva y Hugo Chávez. En un hecho que no deja de ser insólito, alegó haber accedido a firmarlo porque Chávez y Lula le prometieron en privado que el texto sería cambiado posteriormente, o reformado vía un reglamento. Correa según su propia versión, estuvo a punto de opacarle la fiesta a Evo Morales, Lula y Chávez quienes mostraron la firma del Tratado como un gran éxito de su diplomacia regional.
La confesión sorprendió a varias cancillerías de la región, ya que la reforma del texto del Tratado es imposible sin la aprobación de todos los suscriptores.
El ecuatoriano rechaza que UNASUR fuera creada como otra instancia regional y no como un mecanismo para unificar los existentes, como se anunciaba en el programa original que los países suramericanos habían acordado desde el año 2000.
La decisión ecuatoriana de no entrar al ALBA fue un mensaje de distanciamiento (quizás temporal) con Chávez. El asunto fue tratado esta semana en los más altos escalones del gobierno de Ecuador, privando la orientación del Presidente profesor de Economía. Pero la postura ecuatoriana despreciando la invitación de Chávez para ingresar al ALBA respondería a algo más político que la aversión personal y política de Correa contra las burocracias internacionales.
La decisión de no entrar al ALBA fue hecha pública en un comunicado de la Cancillería divulgado el viernes en Quito. Correa pudo haber expresado su negativa en privado personalmente o por discretos canales diplomáticos, con lo cual no careaba al venezolano. Pero Correa prefirió usar la prensa para mandar el mensaje a Caracas y que todos supieran que no se anota en el ALBA.
El mismo día Correa se reunió en un almuerzo de trabajo con un amplio y variado grupo de empresarios de su país, con los cuales intercambió opiniones sobre la conducción económica. La noche anterior, Correa pidió (como ya lo había hecho Chávez), el desarme de las Farc. En la práctica el presidente ecuatoriano ha seguido en los últimos días la misma senda de Chávez: lavarse la cara ante el tema de las Farc y aproximarse a los empresarios. Aunque en la agenda de Correa hubo un punto adicional: mostrarse no tan cercano con el propio Chávez.
Alan García y Alvaro Uribe están ejecutando simultáneamente planes agresivos para el estímulo a la producción petrolera en sus países. Empresarios petroleros están moviéndose intensamente en los últimos meses hacia Bogotá y Lima procurando posicionarse en lo que se estima será un boom petrolero en estos países andinos. Brasil está especialmente activo en ese sentido, con Petrobrás anunciando inversiones y buscando acuerdos. La petrolera brasileña prefirió invertir en Perú antes que en la sección de la franja del Orinoco que administrativamente le había sido dada en concesión por el gobierno venezolano.
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Escrito por: Agustin Rangugni el 27 Jun 2008 - URL Permanente
Incapaces de gobernar sensatamente el presente, los Kirchner reinventan el peronismo del pasado.
La foto del miércoles en la plaza de Mayo era impagable. Cristina abrazaba a su marido Néstor, delante de miles de seguidores que inundaban la mítica plaza con las banderas blanquiazules. Emulando las viejas escenas de Evita y Perón, perfectamente ubicadas en el subconsciente argentino, Néstor Kirchner protagonizó el punto álgido de un estudiado melodrama y, en tono de tango arrabalero, le espetó "te amo mucho", fusionando definitivamente la alcoba y el poder.
En los entreactos de este escenificado clímax, todo se había cuidado al detalle, desde los amigos piqueteros, que tanto saben de secuestrar la calle, hasta las arengas a la patria, confundida la nación con el poder y el poder, con la persona. Peronismo puro, en el sentido mesiánico que puede contener el término.
A partir de esa imagen de una pareja de poder, en caída libre de popularidad, agarrados a todos los mecanismos institucionales que han conseguido controlar, Cristina y Néstor reinventaban el pasado, incapaces de gobernar sensatamente el presente. Y así, con el campo sublevado, los periodistas fustigados, la clase media fatigada, los sectores de la extrema izquierda sobreprotegidos, y las expectativas económicas rozando la inestabilidad, la familia K intentaba encontrar en el viejo peronismo la última salvación a su pertrecha popularidad. Si no son buenos gobernantes, que sean buenos actores de melodrama.
"Eso -me dice un ex diputado radical- siempre vende en mi país".
Se preguntaba no hace mucho el fino analista argentino Joaquín Morales Solá "¿quién manda en Argentina?", y su respuesta era tajante: Néstor concentra todo el poder, convertida su mujer en el instrumento para una "implícita reelección indefinida, que la Constitución argentina prohíbe". En la práctica, ese poder casi absoluto habría implicado decidir ministros, imponer medidas económicas, dirigir a piqueteros y, en definitiva, mandar desde el lecho, como si fuera la sombra alargada del despacho.
En una de las famosas 20 verdades del peronismo, el propio Perón dijo que "cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca", y esa metamorfosis parece definir hoy la pareja que gobierna la Casa Rosada. Poder casi absoluto, democracia de bajo perfil, amordazamiento de la oposición, persecución del periodismo libre, demonización de los sectores civiles opositores, confusión entre los intereses del país y los de sus gobernantes y, en definitiva, una presidencia que está más obsesionada en vigilar al ciudadano que en garantizar sus derechos.
El propio Perón, que lo dijo casi todo, también había dicho esto: "El hombre es bueno, pero si se le vigila es mejor". Y parece que los Kirchner cumplen a rajatabla las enseñanzas del líder, especialmente las que tienen que ver con el control y la vigilancia...
Lo peor es que Argentina, que es uno de los países más importantes de todo el continente americano, y cuya estabilidad es fundamental para la estabilidad de todo el cono sur, ha iniciado un errático proceso cuya derivada no parece ir a buen puerto.
En lo económico, los errores de los Kirchner se acumulan, sorprendentemente en un momento de magnífica bonanza. En lo social, la fractura parece evidente y no mejora con cada acción del Gobierno, sino al contrario.
El efecto K trabaja para ahondar dicha fractura, quizás convencidos de que el "conmigo o contra mí" aún les resulta útil. Sin embargo, ¿hasta cuando? Y en lo político, Argentina cabalga hacia un populismo de viejo cuño que, como aseguran los analistas, puede resucitar al peronismo más añejo, pero también dinamitarlo.
Dice nuevamente Morales Solá: "La ruina del peronismo pondría a Argentina a las puertas de una aventura autoritaria y populista". Ergo, la acercaría a la nefasta aventura chavista. De momento, lo que tenemos es un tango cantado en plena plaza de Mayo. Melodrama en estado puro. Y es que cuando falla la política, siempre queda el teatro.
Pilar Rahola
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Escrito por: Agustin Rangugni el 18 Jun 2008 - URL Permanente
1. La Argentina vive la crisis política más grave desde 2001. Lo paradojal, es que entonces era consecuencia del corralito y el estallido de la convertibilidad y en cambio ahora, es la resultante de un manejo político equivocado por parte del gobierno. El conflicto campo-gobierno cumple esta semana 100 días, habiendo desperdiciado el oficialismo todas las oportunidades para encontrar una solución conciliatoria, como lo planteó el Episcopado 10 días atrás,- lo reiteró durante el fin de semana hablando del riesgo de fragmentación social,- el Gobernador de Santa Fe el socialista Hermes Binner en su entrevista con la Presidente el martes de la semana pasada y el Defensor del Pueblo (Mondino) en su fracasado intento de reunir a las partes en conflicto, rechazado por el gobierno. El paro de los transportistas que amenazó con desabastecer de alimentos y combustibles a las ciudades en pocos días y la detención de Alfredo De Angeli, con la escalada de reacciones que precipitó, más las denuncias de un golpe económico acusando de tener un rol decisivo en él al ex presidente Eduardo Duhalde, realizada por el líder piquetero oficialista Luis D Elía,- quien volvió a hablar de armarse en defensa de la Constitución, guerra y rendición incondicional,- y los cacerolazos del domingo por la noche, fueron manifestaciones del agravamiento de la crisis. Dicho dirigente, sostuvo que está en marcha un golpe como el que desplazó a Fernando De la Rua en 2001 y curiosamente, su adversario Alfredo De Angeli, dijo que la situación se encamina a ser como la que estalló a finales de dicho año. Pero la opinión más sensata sobre lo que está sucediendo la dio Hermes Binner, quien el fin de semana sostuvo que esta forma de gobernar llegó a su fin, refiriéndose a la del matrimonio Kirchner. Las declaraciones del Vicepresidente Cobos, convocando al diálogo y tomando distancia del gobierno, es una evidencia que se profundizan fisuras dentro del gobierno.
2. La realidad es que el conflicto se ha propagado más allá del campo. Al comenzar la semana pasada, los ruralistas se mantenían a la vera de las rutas, esperando el resultado de las gestiones de la dirigencia de las cuatro entidades para encontrar una solución. Pero los transportistas nucleados en la CATAC, entidad que representa a 140.000 dueños de un camión cada uno, convocó a un corte total por tiempo indeterminado, sin importar el desabastecimiento total de las ciudades,- algo que no realiza el campo para no enemistarse con la población urbana que en su mayoría le simpatiza,- para exigir tanto al campo como al gobierno una solución que permita reanudar la exportación de granos, reducida desde el inicio de la protesta del campo. Los transportistas se enfrentaron en algunos casos violentamente, con los camioneros del sindicato de Hugo Moyano, que representa a los empleados de las empresas de transporte de varios o más camiones, nucleadas en FADEEAC. Esta entidad, junto con dicho dirigente sindical, intentaron lograr un acuerdo, pero fracasaron por la intransigencia del gobierno. Al comenzar la semana y reanudarse la protesta del campo tras la detención y liberación de De Angeli, los transportistas de la CATAC parecieron ahora apoyar la protesta del campo, como ya había sucedido en Entre Ríos.
3. Pero la protesta también se anarquiza. Sin la detención de De Angeli, posiblemente se hubiera dividido el pasado fin de semana, entre dirigentes duros y moderados y entre entidades y autoconvocados. Dicha detención reestableció la unidad, aunque sólo precariamente. Los transportistas también están divididos, como se mencionó, entre los dueños de camiones de la CATAC y los empresarios de FADEEAC, con el sindicato de Moyano en una posición propia. Pero los cacerolazos que irrumpieron en la tarde del sábado en las ciudades en defensa de De Angeli y los que se repitieron el domingo, precipitaron el endurecimiento del gobierno, que parece temerle más a este tipo de manifestación que a los cortes del campo y los transportistas. El uso de la fuerza pública, mostró una política anárquica o por lo menos dual, por parte del gobierno. El Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos (Aníbal Fernández), dijo públicamente que él había ordenado la detención de De Angeli, en base a una orden judicial confusa. La realidad es que fue liberado cuando la Gendarmería informó que no iba a poder retenerlo sin usar la violencia. En el puente que une Santa Fe y entre Ríos por la localidad de Victoria, 150 gendarmes tuvieron que retroceder frente a 10.000 manifestantes. Tanto en la Plaza de Mayo, como en la residencia de Olivos, la policía recibió orden de no actuar, dejando en manos de la acción directa de las agrupaciones kirchneristas, el desalojo de los caceroleros.
4. Hacia delante, la situación evoluciona peligrosamente. En el peronismo, crece la crítica y la oposición a Kirchner. Este se vio obligado a retirar su candidato para la interna del PJ de Santa Fe, para evitar una derrota a manos del candidato de Reutemann. En Córdoba, el Gobernador Schiaretti convocó a los intendentes a que apoyen y moderen la protesta del campo. En la provincia de Buenos Aires, el kirchnerismo se ve obligado a intensificar la presión sobre los intendentes del conurbano, para que movilicen gente para el acto convocado para llenar la Plaza de Mayo el miércoles, éstos muest
ran signos de fatiga. Dentro del gabinete, la radicalización de la crisis, aumenta el espacio político de los funcionarios más próximos al ex presidente, como se puso en evidencia en sábado en la Plaza de Mayo con la presencia de De Vido y Moreno. En la Cámara de Diputados, el oficialismo sigue sin lograr mayoría para aprobar la ley de emergencia agropecuaria impulsada por el Ejecutivo, mientras que la oposición insistirá esta semana con su proyecto para derogar el aumento de las retenciones del 11 de marzo. Gobernadores kirchneristas, intendentes del conurbano y la propia CGT, intentan hasta hoy lunes, que el gobierno suspenda los actos convocados por D Elia para el martes en Plaza de Mayo y el viernes en Rosario. Pero el ex presidente Kirchner probablemente seguirá radicalizando el conflicto, sin que la Presidente atine a moderarlo, si es que tiene un punto de vista diferente como algunos afirman. Pero será la dinámica del conflicto, con cortes, posible desabastecimiento, movilizaciones, violencia y represión, la clave de la velocidad de la crisis. El golpe denunciado por D Elia, acusando a Duhalde, al diario Clarín y las entidades del campo, agravó la crisis politica, además de precipitar los cacerolazos en todo el país.
5. En conclusión:
a) La Argentina vive la crisis política más grave desde 2001, aunque en este caso la economía no ha sido el detonante como en la anterior.
b) Al cumplir esta semana el conflicto campo-gobierno 100 días, este se ha propagado a otros sectores, como los transportistas, bordeando situaciones de violencia.
c) La protesta se va anarquizando, con disidencias en el campo y los transportistas, con cacerolazos que se suman espontáneamente y una política de represión ambigua y contradictoria, que muestra fisuras dentro del gobierno.
d) Hacia adelante, Kirchner posiblemente seguirá radicalizando el conflicto y será la disidencia del peronismo y la dinámica de la protesta los que irán determinando sus tiempos.
Escrito por: Agustin Rangugni el 16 Jun 2008 - URL Permanente
Ambos líderes se reunirán «en los próximos días» tras meses de enfrentamiento por las FARC
M. LÓPEZ

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, escenificará «en los próximos días» su reconciliación con Hugo Chávez en una reunión que hasta hace sólo unas semanas parecía imposible. Esta reconstrucción de las maltrechas relaciones bilaterales, que entraron en una fase crítica en otoño pasado, se debe a la marcha atrás del presidente de Venezuela con respecto a su posición sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El líder bolivariano, que llegó a pedir que la guerrilla fuera excluida de la lista de organizaciones terroristas, defiende ahora que el grupo armado es un anacronismo en Latinoamérica.
Uribe certificó su disposición a sellar la paz con su homólogo venezolano en un acto retransmitido por televisión en la noche del pasado sábado, madrugada de ayer en España. «Quiero reiterar los agradecimientos al presidente Hugo Chávez por los comentarios recientes que bastante ayudan para que Colombia rápidamente gane la paz definitiva». El mandatario confirmó el encuentro con su colega «en los próximos días para tratar todos los temas de la agenda con la hermana República Bolivariana de Venezuela». Fuentes de la presidencia colombiana adelantaron que la cita tendrá lugar antes del 15 de julio en territorio venezolano, bien en la frontera o en Caracas.
El reencuentro será posible después de que Chávez haya variado completamente su política sobre las FARC. El líder bolivariano sorprendió la semana pasada al enviar un mensaje al nuevo jefe de la guerrilla, Alfonso Cano, en el que le pedía que liberara a los secuestrados «a cambio de nada». A renglón seguido, el presidente caribeño proclamó que la lucha armada «pasó a la historia» en América Latina.
El giro de 180 grados en el discurso de Chávez todavía es objeto de análisis tanto en Venezuela como en Colombia. Varios observadores, sin embargo, coinciden al considerarlo «un repliegue táctico» para evitar que sus supuestos vínculos con las FARC, registrados en el ordenador de Raúl Reyes, antiguo número dos del grupo armado, perjudiquen al chavismo en las elecciones regionales y municipales del próximo 23 de noviembre. Triunfar en estos comicios es vital para el Gobierno bolivariano, que ya sufrió un varapalo en el referéndum de diciembre pasado sobre la reforma constitucional que lo hubiera podido perpetuar en el poder. Por otro lado, los éxitos militares del Ejército colombiano, que confirmarían la tesis de Bogotá de que «no falta mucho tiempo para la derrota de la guerrilla», pueden haber sido otro contundente argumento para el cambio.
El Gobierno venezolano, además, es consciente de que su líder cuenta con un 50% de apoyos en el país, pero también tiene presente que en los últimos cuatro años su nivel de popularidad ha bajado un 20%. Con el viraje a la moderación, el Ejecutivo confía en recuperar el terreno perdido ante una oposición que empieza a cobrar fuerza. Una de las causas del malestar nacional, y de la pérdida de prestigio internacional de Chávez, hay que buscarla en los probables nexos con el grupo armado. Según los datos hallados en el ordenador del abatido número dos de las FARC, el líder bolivariano podría haber financiado a la guerrilla con 300 millones de dólares (195 millones de euros).
Golpes mortales
Luis Vicente León, experto de la firma de sondeos Datanálisis, considera que «Chávez sabe que los golpes que ha dado el Gobierno colombiano a la guerrilla son mortales». Por ello, el líder bolivariano ha optado por «no hundirse con el Titanic, más aún cuando la mayoría de la población venezolana no apoya a las FARC». Por su parte, Edmundo González Urrutia, ex diplomático y consultor internacional, sostiene que el presidente caribeño destaca por su «gran olfato político». «Sabe que para retomar su papel de mediador en el conflicto colombiano, necesita recomponer su imagen internacional que se vio asociada a este grupo rebelde», justifica Urrutia. Pese a las evidentes diferencias ideológicas entre los jefes de Estado de Colombia y Venezuela, ambas naciones vecinas mantenían unas relaciones que, sin ser excepcionales, entraban en los parámetros de normalidad diplomática y muy fluidas en el campo económico.
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CIUDAD DE BUENOS AIRES
El nombre de Néstor Kirchner no estaba en ninguna de papeletas ubicadas en las mesas electorales en el año 2007. Sí lo estaba en el año 2003, para un mandato electoral que concluyó en el año 2007. El mandato 2007-2011 no le pertenece a Néstor Kirchner porque rechazó presentarse como candidato a un 2do. mandato consecutivo, tal como lo posibilita la Constitución Nacional vigente, que él mismo aprobó en el año 1994, junto a su mujer y convencional constituyente, Cristina.
En los comicios de 2007, Cristina de Kirchner sí fue candidata a Presidenta de la Nación al frente de una compleja alianza denominada Concertación Plural, que lideraba otra alianza llamada Frente para la Victoria.
Cristina de Kirchner obtuvo los sufragios necesarios para que no hubiese una 2da. vuelta electoral, y el 10 de diciembre asumió para cumplir un mandato constitucional que se prolonga hasta el año 2011.
Sin embargo, son crecientes los comentarios, declaraciones e informaciones que atribuyen a su marido Néstor, cónyuge que habita en la Quinta Presidencial, en Olivos, provincia de Buenos Aires, un protagonismo desmedido en las decisiones más trascendentes del Ejecutivo Nacional.
La situación tiene una gravedad institucional inédita desde el año 2003, cuando los argentinos recuperaron la democracia.
De resultar ciertas las versiones, se estaría consumando una afrenta a la voluntad popular. No solamente se estaría cometiendo un hecho ilegítimo, ante el silencio de la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación, sino una suerte de 'golpe de Estado' en la medida que la Presidenta de la Nación cede, voluntaria o involuntariamente, atribuciones que le son propias en la elaboración y conducción de las políticas de Estado, a un 3ro. que carece de legitimidad institucional.
Por lo mucho que ha sufrido la sociedad argentina ante la pérdida de su democracia representantiva, no puede tolerar acontecimientos semejantes. Néstor Kirchner carece de legitimidad constitucional para definir las cuestiones de los argentinos. Ni siquiera es un legislador ni un integrante del gabinete nacional ni un gobernador ni un magistrado, tan siquiera.
Antes de discutir si gobiernan las autoridades elegidas por el pueblo o los líderes sectoriales, que es la dicotomía atribuida al Gobierno, hay que dejar en evidencia que realmente se encuentran gobernando las autoridades elegidas por los electores.
Toda esta engorrosa situación lesiona la credibilidad y la autoridad de Cristina de Kirchner, más allá del conflicto agropecuario, y conduce a una ingobernabilidad.
Es necesario advertirlo antes que sea tarde.
Vamos a los recortes periodísticos dominicales:
Joaquín Morales Solá en el diario La Nación:
"(...) Los dirigentes rurales se prendieron del brazo del cardenal Jorge Bergoglio y del defensor del pueblo, Eduardo Mondino, para salir de la ratonera en la que estaban. El desabastecimiento de las cosas esenciales para vivir comenzaba a sentirse en las zonas más pobladas del país; la violencia en las rutas, entre productores y camioneros, crecía con el correr de las horas, y el Gobierno decía discursos dialoguistas sin dialogar. La pelota está otra vez en poder del gobierno , respiraban tranquilos los ruralistas en la noche del viernes, después de levantar el paro. No se hacen ilusiones: Es un descanso para tomar oxígeno y romper la estrategia mediática del Gobierno , aclaraban.
En cualquier momento puede haber un muerto , le advirtió a Néstor Kirchner un dirigente peronista del interior. Entonces se agudizarán las contradicciones , zafó el ex presidente, recitando la terminología de ideas que nunca fueron suyas. Es probable que ni siquiera conozca de dónde proviene esa fraseología. La Argentina le debe a la Iglesia la creación de un camino que la alejó, aunque fuera circunstancialmente, de la violencia y de más sangre (...).
Me hubiera gustado ver que la Iglesia hablara en su documento de la distribución de la riqueza , hinca la Presidenta. Un momento, por favor, se disculpa y se va. Vuelve con varios documentos de la Iglesia, algunos del año 2000, y lee los párrafos dedicados a los pobres, a los intereses sectoriales y a la mala distribución de la riqueza. En el documento de ahora no hubo una sola referencia a toda esa historia intelectual , dice. Pero la Iglesia le pidió al campo que abandone las rutas y que levante el paro. Eso estuvo bien , concede, breve y lacónica.
Néstor Kirchner fue más expeditivo: Lo que estás diciendo es una estupidez , le replicó a Hugo Moyano cuando éste propuso que el Gobierno convocara al diálogo respaldándose en el documento de los obispos. Felipe Solá le recordó al ex presidente que el peronismo son los dirigentes, los militantes y también la gente de a pie. La gente común cree que la solución la debe dar el Gobierno , le señaló. Kirchner se evadió, una y otra vez, trasladándole la responsabilidad a los medios periodísticos. Los medios han creado esa sensación social , culpó. La estrategia del ex presidente se cifra en recurrir a la paciencia oriental , la gimnasia del inmovilismo que la sociedad no suele comprender cuando la practica un gobierno.
(...) Un sector del Gobierno, más objetivo, señala que el peor error del Gobierno fue juntar en el tiempo el conflicto con los ruralistas y la confrontación con la prensa. Son funcionarios que creen que todavía se puede hablar con los dirigentes agropecuarios, empezando por la ganadería, la lechería, el trigo o el maíz. En un clima de acuerdos, las retenciones podrían estar al final de ese camino , se entusiasman.
Algunos dirigentes rurales sostienen también la posibilidad de hacer concesiones sobre la soja, aunque no todas las que el Gobierno quiere, a cambio de una política agrícola y ganadera integral. Unos y otros son sólo palomas que sobreviven, casi famélicas y desahuciadas, en un mundo de halcones.
La historia lo condena al Gobierno. El intendente de Rafaela se lo dijo al propio Kirchner en aquella reunión de peronistas: No me importa mucho la soja. Me importa la cuenca lechera. Y el Gobierno no ha hecho nada por la lechería. No cumplió hasta ahora ninguna promesa, le recalcó. El ex presidente se escabulló como pudo: Traeme a los tamberos y arreglamos el problema. (...)".
Eduardo van der Kooy en el diario Clarín:
"(...) Lo que falla en la Argentina es, en suma, la política. El Gobierno toma decisiones entre paredes y esas decisiones no pasan por el tamiz de más de tres o cuatro personas. La oposición actúa por espasmos y rara vez fogonea una conciliación de las partes. La oposición la encarna ahora, casi de modo excluyente, Elisa Carrió porque Mauricio Macri ha decidido protegerse en su guarida porteña. Kirchner activó de nuevo al peronismo, pero para que el partido brinde sólo señales de obediencia. Tanta rigidez termina invariablemente con fracturas: al líder del PJ se le están desgranando tres provincias clave, como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. El disconformismo peronista es mayor aunque todavía no aflora en superficie.
Schiaretti reclutó a cien intendentes peronistas cordobeses. Carlos Reutemann resolvió apoyar una lista diferente a la del oficialismo —que apaña el matrimonio Kirchner— para la elección de autoridades partidarias en Santa Fe, que se hará en julio. El ex gobernador tomó posición a favor del campo y un protagonismo inédito, incluso en sus épocas de poder. Sergio Uribarri continúa aferrado al kirchnerismo aunque el peronismo provincial se ha empezado a divorciar de él. Es muy probable que en esas tres provincias el PJ presente el año que viene listas distintas a las del Gobierno para los comicios legislativos. Sólo un cambio drástico de la realidad podría evitarlo.
El cuadro sirve para explicar la primera línea que la semana pasada ocupó Daniel Scioli. El gobernador de Buenos Aires trató de gambetear compromisos políticos contundentes en los tiempos del conflicto. Su geografía de poder está partida: en el interior bonaerense el peronismo, en general, acompaña al campo; los barones del conurbano siguen todavía fieles al matrimonio presidencial. Ese constituye hoy su apuntalamiento fuerte. Los radicales K ya no podrían avalar sin discordia otro documento del PJ del tenor del último, en el cual denunció una oculta intención destituyente. A los transversales de a poco los envuelve el espanto, aunque algunos conserven despachos oficiales.
El Gobierno de Cristina hace tres meses que está frenado. Los primeros tres meses los padeció entre el escándalo de la valija de Guido Antonini Wilson y la tensión con Washington. El conflicto con el campo la tiene encerrada. La tregua de los ruralistas podría ser una oportunidad propicia para salir de ese encierro. Cristina espera el martes a Binner. ¿Algo habrá cambiado?. Es difícil saberlo porque la palabra oficial es contradictoria y porque en el escenario siempre irrumpe Kirchner.
La atención se fija en el ex presidente. Era una referencia ineludible antes del conflicto y lo será mas en adelante. Kirchner se convirtió desde el comienzo en una auténtica sombra de Cristina. En algún momento, no lejano, tal vez se vea obligado a mutar esa sombra en una luz".
Eugenio Paillet en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:
"(...) Resulta evidente, a estas alturas, para no pocos sectores del oficialismo y del partido peronista, que el gobierno ha perdido el rumbo. Bravatas y amenazas al voleo de algunos fanáticos del kirchnerismo, y de otros que se cuelgan de sus solapas para no quedar a la intemperie, no alcanzan a disimular lo evidente: pese a esas demostraciones de fuerza para la tribuna, el gobierno y el peronismo que ahora comanda Kirchner, no saben cómo terminar el extenuante conflicto con el campo. (...)
(...) "Acá todos bailan al ritmo de Néstor", se ufanaba el viernes un dirigente de las líneas juveniles que acompañan al ex mandatario. Y Néstor juega a todo o nada, a matar o morir, a no descansar hasta doblegar a su odiado enemigo. Hay dirigentes peronistas, algunos intendentes del interior y por lo menos cuatro gobernadores y ex gobernadores que literalmente se toman la cabeza entre las manos cuando observan semejante panorama. "Si sigue jugando así, se va a pegar un tiro en el pie", dice alarmado uno de ellos.
(...) Se sostiene que en una de las tantas reuniones de la mesa chica que maneja el poder realizada en Olivos, hace un par de semanas, se resolvió que Cristina efectivamente dejaría de referirse al conflicto.
Ella hablaría en sus presentaciones públicas sólo para dar buenas noticias. Obras públicas, escuelas, hospitales, los buenos números de la economía, como el crecimiento de la recaudación, la caída de los niveles de pobreza y desempleo, del trabajo en negro, siempre, claro está, según las desacreditadas cifras del INDEC. La presidenta cumplió al pie de la letra con su rol hasta la tarde en que regresó de su breve paso por Roma, para asistir a la cumbre sobre alimentación de la FAO, el organismo de Naciones Unidas dedicado a las cuestiones de la agricultura en el mundo.
Cristina habría tenido algún ataque de furia por esas horas, mientras la pelea con el campo entregaba jornadas cada vez más tensas, por considerar que la estrategia la sometía a un grado de autismo supino, casi indecoroso, mientras desde los distintos sectores en pugna, y de otros que miran la escena preocupados, como la Iglesia y gobernadores con prestigio como Binner, le reclamaban su regreso a escena. Por eso, aseguran, ocurrió su explosión discursiva en La Matanza, donde no obvió un párrafo bíblico destinado a castigar a los avaros, que pareció una respuesta directa al texto de los obispos que conocía de antemano.
(...) En algunos encumbrados despachos del poder, generó tanta sorpresa como desagrado la convocatoria de Luis D'Elía a una concentración en Rosario para el próximo 20 de junio, que el piquetero oficial busca empardar con la que hicieron los ruralistas el 25 de mayo en la misma ciudad. Llamó "el pueblo con mayúsculas" a los que convocarán en la oportunidad. Para este impresentable, todos quienes no vayan a Rosario son pueblo con minúsculas, se entiende.
"Es un deslenguado y no representa ni el pensamiento ni la estrategia del gobierno", lo cruzó un secretario de Estado con despacho en el primer piso de Balcarce 50. Se cae de maduro el enojo de esos hombres. D'Elía coloca al gobierno en una confrontación inútil acerca del nivel de movilización ciudadana de una y otra manifestación. Se reconoce con resignación en aquellos despachos que la mala prensa de la que goza el mundillo piquetero hará que se diga que los pocos o varios miles de personas que puedan llegar hasta el Monumento a la Bandera fueron llevados bajo la promesa de pagos en efectivo y bolsas de comida. (...)"
Jorge Lanata en Crítica de la Argentina:
"(...) –¿Y si mañana se juntan diez empresas y dicen que no quieren pagar más el impuesto a las ganancias? –sintetizó Alberto F en una reunión de la mesa chica.
El Gobierno discute, en el fondo, quién gobierna. A medida que se agrandan los reclamos del campo y salen de la discusión puntual para discutir el modelo económico global, el Gobierno se frota las manos: ése es su terreno, ahí pueden responderle que formen un partido y compitan en las urnas.
Es cierto: gobernar no significa ceder sin más a las presiones de un sector. Pero tampoco es ignorar al resto y aplicar políticas manu militari.
–Martín se equivocó –dicen ahora los ministros que sobrevivieron. Pero el anuncio inconsulto del aumento de las retenciones no fue un caso aislado: formó parte de una política agropecuaria que nunca, en los últimos seis años, existió. O que tuvo pequeños y aislados períodos de vida.
La posición oficial respecto de los pools de siembra es endeble: los critican, acusándolos de maximizar ganancias, pero uno de sus cuestionadores, Jorge Capitanich, fundó un pool de soja transgénica y el propio Gobierno aún mantiene la medida dictada por Cavallo de eximir a los fideicomisos de impuestos a las ganancias e ingresos brutos. El progresismo que mantiene el IVA al 21% y a la transferencia de acciones sin pagar un peso es difícil de creer.
Y del otro lado, las imágenes de la leche derramada. Importa poco la explicación técnica que pueda darse: los camiones tirando leche significan leche que no llega a los hogares pobres, en un país donde un tercio de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Si pudiera calificarse, la de hoy de Crítica de la Argentina es una “edición urgente”: intentamos reunir, en una misma mesa, Gobierno, oposición, intelectuales, ruralistas, Iglesia, para discutir cómo será el país que sigue. El que empieza mañana. Cuando los dos sectores vuelven a mover las piezas".