10 Mar 2011

La dominación política IX

Escrito por: rafaelfiglesias el 10 Mar 2011 - URL Permanente


Poco a poco los nuevos reinos fueron asentándose pero bajo nuevos sistemas políticos. Los monarcas germánicos no contaban con el sistema tributario de los romanos en buena parte deshecho por ellos mismos y el resto terminado de desaparecer por los grandes latifundistas debido a lo cual no podían mantener un gran ejército, no debemos olvidar que ése era el principal gasto de la incipiente organización estatal y lo ha seguido siendo hasta el siglo XVIII. A lo máximo que podían aspirar era a tener el ejército más fuerte con el que pudieran contar los más poderosos entre sus súbditos para tener a éstos sujetos. Vicens Vives lo explicaba así:

Como era preciso defenderse de algún modo, el remedio surgió muy pronto. A ejemplo de los monarcas germánicos, cada uno de los cuales creó con sus fieles y adictos un ejército particular, los poderosos procuraron, asimismo, rodearse de hombres que les prestaran defensa, a ellos y a los que se acogían a su protección. El Occidente se llenó, pues, de múltiples ejércitos particulares, y tan fácil y oportuna creyeron muchos que era esta solución, que el gran programa de los Carolingios respecto a este particular fue el de incrustar los ejércitos particulares en el mecanismo del Estado por medio de sucesivos vínculos de fidelidad entre la monarquía, los poderosos y el último de los hombres que servían a éste con las armas. Adquirió de este modo tal carácter de legitimidad, que el ejército particular predominó en exclusiva en la historia de Occidente hasta los grandes conflictos internacionales del siglo XV.


Tampoco la sociedad y la política variaron sustancialmente hasta que, durante el gótico, comenzaron a repoblarse las viejas ciudades y, también, a fundarse otras nuevas.

No es que el sistema cambiase fundamentalmente para la gran mayoría de la población, ésta seguía siendo, con una cantidad que sobrepasaba ampliamente el 80 por ciento, rural e incrustada en el sistema feudal del cual apenas sí tenían posibilidades de salir aunque hay épocas de relajación en los vínculos y, normalmente, quien conseguía permanecer en una ciudad durante un año sin ser reclamado por su señor, conseguía la plena ciudadanía. Para los reyes las nuevas ciudades eran un aliado muy importante pues suponían, por un lado, un factor antiseñorial y, por otro, una fuente de ingresos muy importante para acrecentar su dominio sobre su reino al conseguir aumentar la fuerza militar aunque allí donde no existe un poder central, se vuelve al sistema de la ciudad-estado como sucede, fundamentalmente, en Italia y en los lugares nórdicos dominados por la Hansa. Son ciudades en las cuales se dan todo tipo de sistemas políticos si bien la tendencia general es pasar, de una oligarquía a un sistema más o menos representativo para volver a la oligarquía y, más tarde, a la tiranía entre las que descollaron los Médicis en Florencia o los Sforza en Milán. Venecia y Roma fueron dos casos diferentes: al primero, dominado por una oligarquía financiera y el segundo por una monarquía electiva teocrática y ambos con muchos intereses de todo tipo fuera de sus pequeñas fronteras y que se extendían a todo el mundo entonces conocido. El mismo Papa sería quien formalizara las respectivas áreas de expansión portuguesa y castellana si bien de forma demasiado favorable para ésta por lo cual en el tratado de Tordesillas, se movió la línea de demarcación hacia el oeste cogiendo así una pequeña parte de lo que hoy es Brasil. Luego, la desidia castellana por las selvas amazónicas haría que esta primitiva zona se extendiera por cerca de la mitad del subcontinente.

También durante la Edad Media existieron las llamadas Cortes o Parlamentos muy importantes en alguna épocas por cuanto eran éstos quienes, como en la actualidad, votaban los impuestos y, hasta muy cierto punto, los presupuestos de la Corona. Se puede decir que, en un principio, eran representativos de los intereses, al menos, de las ciudades por cuanto eran personas nombradas por el municipio y con unas consignas determinadas aunque, al menos en Castilla, había que diferenciar entre la ciudad y el alfoz (éste era el conjunto de tierras que alimentaba a la ciudad) ya que la primera “representa un núcleo de exenciones fiscales que da carácter a sus habitantes respecto a los de su alfoz, y así se será habitante de la ciudad o de la tierra, expresión que las fuentes repiten hasta la saciedad”. Pero, poco a poco, son las oligarquías latifundistas las que se van haciendo con el poder en las ciudades debido a la debilidad de algunos monarcas, a las guerras civiles que se extienden por toda Europa enfrentando unas dinastías reinantes con otras que creen tener derecho a lo propio, y también a que ya los soberanos no ven con tan buenos ojos la libertad de las ciudades quienes, una vez alcanzado cierto grado de absolutismo, comprueban que no pueden ir más allá: ahora se trata de utilizar a los nobles contra las ciudades en un vaivén que se hará clásico a lo largo de toda la Edad Moderna hasta que la burguesía toma suficiente fuerza desde mediados del XVIII e inicia el asalto al poder el cual se ha consumado, en líneas generales, un siglo después pero, mientras tanto, ven cómo personas exentas de pagar impuestos directos (e, incluso, algunos indirectos que le son reembolsados por el Estado) son los encargados de votar los subsidios que se deben entregar al monarca. Contra este estado de cosas se produjeron diversas sublevaciones, la más conocida entre nosotros es la de las Comunidades de Castilla en una época en la cual el rey era lo suficientemente poderoso como para derrotarlos sin excesivos problemas aparte de contar con la ayuda de una nobleza que, en un principio, se mostró indecisa pero que no tardó en comprender que, si se vencían los privilegios reales, los suyos no tardarían en correr el mismo camino, de ahí que Maravall la denominase como la primera revolución moderna aunque no todos los autores estén conformes con esta denominación pero ya se sabe que cualquier tipo de cambio siempre está basado en experiencias anteriores y los comuneros no iban a ser menos.

No obstante, en algunos lugares, como Inglaterra, Aragón y Cataluña, los parlamentos continuaron teniendo una fuerza considerable y, en el primero de los países mencionados, incluso la fue aumentando paulatinamente, con ligeros retrocesos, hasta el siglo XIX si bien en aquella época la cámara que más fuerza tenía era la de los Lores (Lord's House), sólo más adelante, cuando la nobleza se quiso identificar con la monarquía fue la cámara baja (Common's House) la que tomó la iniciativa.

Jaime VICENS VIVES: Historia social y económica-I, 258

BERNAL ESTÉVEZ, Ángel: Un municipio medieval castellano-leonés durante el siglo XV. Ciudad Rodrigo 2 vols. Original fotocopiado (Salamanca, 1986).vol. I, p. 280

“El subsidio de comercio en la política fiscal y en la realidad socioeconómica del tiempo de Fernando VII (1824-1835)” en JOVER ZAMORA, José María y aa. vv.: El siglo XIX en España: doce estudios, pp. 167-238

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

2 comentarios Escribe tu comentario

dezabaleta dijo

Excelente artículo...al final es siempre la economía (los impuestos...) la que mueve el mundo !

Saludos

Mark de Zabaleta

rafaelfiglesias dijo

Ya conocerás la frase aquélla de "es la economía estúpido" aunque no hace mucho transcribí un artículo que decía "Es la desigualdad, estúpido". Claro que bien pudiera definirse a la economía como la ciencia que estudia -o promueve que de todo hay- las desigualdades.
Saludos y gracias por tu interés en mis escritos.

Escribe tu comentario

Si prefieres firmar con tu avatar, haz login

Sobre este blog

Avatar de rafaelfiglesias

Ayer y hoy

Al iniciar un blog, y más de estas características, supongo que lo primero que se debe hacer es una declaración de intenciones. Así, el título del mismo indica que intentaré referirme tanto al pasado como al presente pero, sobre todo, teniendo en cuenta el viejo latinajo de que la historia es la maestra de la vida.

Mi primera intención es dedicar más espacio al ayer que al hoy y, dentro del ayer, al pasado reciente, es decir, a lo que se denomina Edad Contemporánea y, aún centrándonos más, en el siglo XX. Habrá más de España que de Europa y de ésta que del resto del mundo exceptuando quizá a EEUU por eso de que es la cabeza del imperio aunque es obvio que me dedicaré más al hoy de esta gran nación que al ayer.

En cuanto al siglo XX español, los años treinta tendrán una preferencia especial sobre el resto por múltiples causas entre las cuales está la campaña mediática que ha iniciado determinada prensa contra todo aquello que huela a "rojo" teniendo de este concepto el mismo que tenían los militares rebeldes en 1936. Por otra parte creo que, a pesar de los años transcurridos, aún hay en nuestra sociedad muchos paralelismos con aquellos años muy especialmente entre esa mencionada prensa que tanto recuerda a la misma de aquellos años pese a que las izquierdas actuales nada tengan que ver con las de aquellos años.

También quiero combatir el continuo descrédito que sobre las izquierdas vierte esa prensa más que amarillenta así como reivindicar el mensaje de la izquierda clásica desprestigiada incluso por quienes dicen darse esa denominación sin que yo sea capaz de atinar la desemejanza entre unos y otros al menos en los temas más importantes del momento.

Por último, que nadie espere de mí algún tipo de regularidad en estas entradas. Mi forma de trabajar es demasiado anárquica como para pretenderlo.

Saludos a todos quienes leáis esta página.

ver perfil

Fans

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Twitter

    ElPais.com Economía

    Esperando Contenido Widget ...