Del Quattrocento a Pasolini
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Setmana Santa en El Socialista de 1927
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De la web del PSOE extraigo este poema publicado en el órgano de expresión del Partido al año 1927. Es una visión realmente muy curiosa, si tenemos en cuenta, además, la tradicional vocación anticlerical de los socialistas de entonces. Me hace gracia la identificación icònica del Cristo con la pasión del Pueblo sufriente. Creo que es plenamente actual. O, dicho de otro modo, que la compatibilidad entre la identidad cristiana y la socialista no algo de ahora.
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Entre cuatro cirios,
clavado al madero,
viene por las calles Padre Jesucristo.
Le abre paso el Pueblo.
Ve al crucificado
como a un compañero…
y con la mirada del que ha comprendido
la pena sin nombre con que había muerto,
lo sigue…, lo sigue…
Se siente el silencio.
Dos hoscas parejas de guardias civiles
lo van custodiando (lo mismo que a un preso),
y la móvil talla, que al andar oscila,
los va bendiciendo.
Los turiferarios, con gestos de enfado,
le van arrojando los golpes de incienso;
y detrás le tocan una marcha fúnebre,
como a uno cualquiera que llevan de entierro.
Se oye el ritmo sordo
que forma en el suelo
el pisar del grupo de hombres que a cuestas
lo van conduciendo.
(Como son obreros no van de etiqueta; pero van tapados por el buen efecto).
La calle es angosta.
Es la medianoche; las luces, a trechos.
Nadie hace ruido; y cuando hay alguien que a media voz reza,
se le siente el rezo.
Repentinamente se alza un clamoreo: “¡Páralo! ¡Que pare!”.
Lo paran en seco. Y en la madrugada, bajo las estrellas
que aclaran el cielo, sale la quejumbre
de una saeta triste que se mete adentro…
¡Oh aquellas mujeres, que en la faz del Mártir
los cinco sentidos le tenían puestos,
como a sus palabras vi que les brotaba
la perla echa lágrimas de los sentimientos!
Nuevamente, el Cristo
sigue el derrotero…
Lo paran delante
del Ayuntamiento.
Allí están en público las autoridades (Seriedad, Respeto)
Detrás hay algunos señores, solícitos como camareros.
(No lo son sin duda pues no lo aprendieron).
Como Cristo siempre fue bien educado,
y aunque está cadáver, aun es caballero,
no pasa de largo
sin más miramientos,
sino que se para, da frente, se inclina,
y cuando lo mandan, echa a andar de nuevo.
Y va el pobre Muerto, las carnes desnudas,
la expresión agónica volcada hacia el pecho,
entre la compañía que más amó siempre:
entre la del Pueblo.
Fernando Díaz Escámez, Cuadro de Semana Santa: El Cristo en El Socialista, 14 de abril de 1927, p.1.


2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
YoGroucho dijo
Magnificos los tres clips y tambien la poesia.
Ramon Bassas Segura dijo
YoG,
Gracias, yo también creo que son buenos.
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