

Que la católica Irlanda utilice esta imagen por pedir el sí al
Tratado de de Lisboa por el referéndum del próximo día 12 de junio (lo he averiguat a través de
Obiols), lejos de parecer contradictorio, es exactamente lo que creo que corresponde más a una cultura como aquella, muy parecido
a la base de la que bebe la cultura española desde la Contra-reforma para acá. El catolicismo (cultural), frente al racionalismo e idealismo protestante, promueve estrategias de seducción basadas en el cuerpo y sus sensaciones, en el carácter efímero de la natura y en la ironía. Vaya, me lo he hecho venir algo bien, pero diría que corresponde en una versión actualizada del Barroco.
En todo caso, Obiols también afirma que los argumentos brillan por su ausencia, y que un número altísimo de indecisos puede hacer peligrar la gran ventaja que (obviamente) los partidarios del
sí mantienen sobre los del
no en las
encuestas. Y es que hace falta poner algún elemento más en el sustrato cultural de este referéndum, como es la desconfianza congénita tanto de Irlanda como, especialmente, del Reino Unido, a proyectos de refuerzo institucional europeo como el que representa este tratado
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