09 Sep 2007

Nada es lo que parece

Escrito por: regaliz el 09 Sep 2007 - URL Permanente

Sí era Eric. La luz de una farola propensa le daba de lleno iluminando su cara.
- Oh... Hola - conseguí articular.
- Quería saludarte ya que antes no hemos podido hablar y te he estado llamando des del cine, pero no me has oído e ibas muy rápida- (corro porqué no me hace mucha gracia ir por la calle como a la una de la noche sola)
- Ah... ya... bueno ¿Cómo estás? - conseguí contestar.
- Bien y ¿tú? intenté llamarte un día, pero creo que tenía el número mal.- se excusó. Cogí su frase y me la guardé en la cabeza, preparada para analizarla más tarde.
- Bien, supongo -
- Me alegro - sus dientes de dentífrico me encegaron al sonreir. (puede que se me vaya algo la olla, pero chicas, tendríais que verlo *baba*).
- Bueno supongo que algun día podríamos quedar para vernos o algo ¿no?- me propuso. ÉL ME LO PROPUSO.
- Si claro...- "¿te voy a decir que no sabes?".
Le dí mi móvil y nos dimos dos besos que hicieron que pudiera apreciar su olor de príncipe azul y me derritiera poco a poco.
- Adiós Eric me ha gustado verte-
- A mi también Laura, nos vemos -
Y se fue.
Cuando llegué a casa tenía la cabeza llena de cosas, estaba cansada y me dolían los pies. Me tumbé en el sofá y encendí la tele. Me dormí poco después.
Esta mañana Mike me llamó de sorpresa, francamente creía que esperaría un poco más. Ya sabeis para darme tiempo.
- ¿Laura? -
- Sí, soy yo -
- Soy Mike...-
- Ah.. hola Mike...-
- Esto... ¿tienes algun plan para comer? -
- M... no- me pilló desprevenida.
- ¿Te apetece ir conmigo hoy?- dijo rápidamente.
- Si, claro -
- Perfecto, ¿te paso a recojer?-
- Sí - miré el reloj - ¿a las 2 va bien? -
- Ok, ahí estaré -
- Adiós -
- Deuu -
Colgué y me mordí el labio pensando en como debería actuar con él. Me duché, me vestí y tuve hasta tiempo de comerme la cabeza pensando en qué podríamos hablar en la comida.

"-¿Estuvo bien el beso que me diste ayer eh?-
-Sí, mira me salió improvisado-
- A pues está muy bien-
- Pues si quieres te doy otro-"

Aghhhhh por fin sonó el timbre del interfono. "¡Ahora bajoooo!".
Me llevó a un restaurante que no conocía y en el coche casi no hablamos. Pedimos y se hizo ése silencio incómodo de cuando estás en el ascensor de tu curro con alguien que no conoces y quieres llenar el trayecto diciendo alguna chorrada, hablando del tiempo...
Empezó él a hablar...
- ¿Cómo te encuentras?- me preguntó.
- m... Bien - ¿qué quería decir con eso?
- Me alegro... no pensaba que me dijeras que sí... la verdad es que cuando ví que me abrazabas las dudas se me fueron de la cabeza...- cerró la boca mientras miraba mi cara de incomprensión.
- ¿QUÉ? - conseguí articular.
- ¿Estás bien? que me querías, era inevitable, aun que me esperé hasta el último momento para estar seguro ¿eh? - me dijo con una sonrisa.
No podía creerme lo que me estaba diciendo el muy creído, ¿se pensaba que estabamos saliendo?
- Mike, tu y yo no estamos juntos. ¿Se puede saber que te ha pasado?-
- Claro que estamos juntos Lau, ya te he dicho que era inevitable-
- Serás creído... ¿sabes qué? se me ha pasado el apetito, me marcho a casa -
Y se quedó con la cara que se suele poner con una broma que no te gusta en una mesa para dos a medio plato de lasaña.

Siento no escribir más pero es que estamos de fiesta mayor en mi ciudad y no paro, cuando pueda escribir subiré más.

06 Sep 2007

Amor en el cine

Escrito por: regaliz el 06 Sep 2007 - URL Permanente

Cuando volvimos todos seguían hablando, pedí helado de pistacho (¡mi favorito!) de postre y me lo comí lentamente, saboreándolo mientras le miraba de reojo imaginándomelo haciendo de canguro, "qué suerte tienen los niños que cuida...." y una sonrisa de tonta enamorada me delató.
Me miró. Oh dios dejé de respirar. Sus ojos marrones o verdes según la luz del sol se clavaron en MÍ. Me sonrió y noté como la sangre de mi cuerpo bombeaba más rápido. Me notaba las orejas calientes y mis mejillas ya habitualmente rosadas se volvieron del color del tomate maduro. (Éste último comentario me lo detalló Sara).
"Imbécil pareces una adolescente", "deja de mirarle", "deja de mirarle".
Desvié la mirada avergonzada.
Salimos del restaurante, algunos querían ir a ver una película y otros ir a tomar algo por ahí. Obviamente, yo voté por ir a tomar algo, porqué en el cine, a oscuras, no podría verle en todo su esplendor. Él también votó por ir a tomar algo y por un momento sonaron las campanas de mi corazón. Vale, tuve que despertar. Ganó por mayoría el cine, maldita democracia.

Anduvimos unos diez minutos hablando animadamente, ésta vez, de un día que se nos ocurrió vestirnos con pijama al colegio y fuimos todos en masa. Ahora que lo recuerdo, fue muy divertido. Pero mientras todos hablaban yo seguía pensando en él. Eric. Había estado locamente enamorada de él des de los 16 años. Y tengo algunos más. Nunca se lo dije y él no mostró ningún símbolo de afecto hacia mí que no fuera de el buen amigo que era. Pasaron los años sin cambios y yo nunca me decidí a decirle cuanto le quería, ese fue mi gran error o mi gran acierto. Sea como fuera, yo creía haberle enterrado en el baúl de los recuerdos bajo llave junto con sus ojos, su voz, su olor y su sonrisa. Y ahora había aflorado otra vez en mi vida dispuesto a volver a embriagarme con su olor, hacer que sonría tontamente o poner carita de enamorada a cambio de ser mi amigo. ¡MI AMIGO!
Llegamos y se presentó el dilema de cada año, abro paréntesis, yo tengo una especie de maldición porqué cuando yo quiero ir a ver una película nunca lo consigo siempre acabo viendo otras que eligen los demás y luego para verla tengo que ir yo sola después o bajármela por internet en latinoamericano y de mala calidad, cierro paréntesis. Un apunte: nunca, NUNCA, me dejéis votar en esas elecciones de películas, la película que vote yo, perderá.
Siguiendo el tema, pasé de votar y fuimos a ver la película que yo menos deseaba en ése momento. Una de terror de la que no recuerdo ni el nombre. Podía marcharme a casa (que éra lo que me apetecía en ése momento para no ver a Eric nunca más o una vez cada 3 años) o podía quedarme a ver la película, sabiendo que él estaría en la misma sala y que quizás podría hablar con él. Me quedé.
Compré una de palomitas dulces pequeña y una coca-cola también pequeña. Después le pedí a la chica si me podría dar otro cartón grande de las palomitas vacío y me lo dio un poco extrañada.
Nos sentamos, a mi derecha: Sara y a mi izquierda: Mike. No iba a tener tanta suerte como para tener a Eric cerca, no. Éramos unos 15 y Eric estaba justo en el otro lado.
Las luces se apagaron y empezó la banda sonora y las letras. No me acuerdo muy bien porqué mi mente suele borrar los datos prescindibles de mi cabeza y puedo alardear de no recordar prácticamente nada de esa película infernal. Pero sé que era cómo de torturas, que la gente gritaba y se oía el sonido de los huesos como se rompían. Me maldije por no haber traído mi sudadera de cine, porqué tiene la capucha muy gruesa y en cuanto me la pongo, oigo poco.
Aún tenía el cartón de las palomitas vacío, mi último recurso. Alguna vez ya había hecho uso de él, lástima que mi subconsciente me recordó qué tenía a Eric en la misma sala.
-Voy al lavabo – susurré a una Sara con los ojos abiertos como platos.
- Ajá...-
Suspiré y me levanté oyendo a mi paso una serie de refunfuños de la gente de detrás.

Antes de llegar al lavabo de chicas había un pasillo de terciopelo rojo con un banco. Me senté ahí dispuesta a esperar que acabara la película. Lo siento, las películas de miedo me dan miedo.
Ya lo sé, yo tampoco entiendo como no me puede gustar ver sangre, huesos rotos y zombis delante de mí.
El caso es que me estaba aburriendo y saqué mi móvil y empecé a jugar al sudoku. Al rato la puerta se abrió y entró Mike. Se sentó a mi lado.
-Hola – me dijo.
- Uh… ¿te has cansado de ver sangre?- le pregunté apagando el juego.
- Más o menos… es que quería hablar contigo…- me dio mala espina la manera con que lo dijo.

- Dispara –
- Bueno… es que creo que estoy enamorado…- me dijo sin mirarme.
- ¿Qué dices? ¡Eso está muy bien!- dije con una sonrisa un poco falsa, francamente en ese momento aún pensaba en Eric y no estaba por nada más. A veces soy bastante egoísta.
- Ya…-
- Oye ¿y no me vas a contar quién es?-

- Es que no creo que te guste…- Mis manos que jugueteaban con la funda del móvil se quedaron quietas. Y mis neuronas empezaron a dar patadas al Eric de mi cabeza intentando recordar cuando había oído algo semejante.
Reaccioné a tiempo.
- No seas bobo, como no me va a…- No pude terminar.
Sus manos se pusieron en mi mandíbula con cuidado y me acercó hacia él. Nuestros labios se rozaron por un momento. Y no me sentí mal la verdad. Incluso me gustó.

Nos separamos un poco y Mike me miró a los ojos, parecía nervioso y a mi su beso me había puesto la carne de gallina.
-Te quiero Laura -
- M.. Mike yo… estoy confundida…- dije recuperando el aliento.

- Lo entiendo… no pretendía que me correspondieras, solo quería besarte una vez en la vida para averiguar si es o no como me lo imaginaba- suspiró - y es mucho mejor – No sabía que cara poner, me acababa de decir una cosa preciosa y no sabía qué hacer. Nos miramos un momento.

- Abrázame -
- ¿Qué?- me preguntó ésta vez él confundido.

Me lancé a sus brazos y estuvimos abrazados un buen rato en silencio. Yo apoyada en su pecho duro y él rodeándome con sus brazos. Mi cabeza daba vueltas y él no sabía que quería abrazándolo. Francamente yo tampoco.
No sabía si Mike me gustaba porqué nunca pensé en él cómo algo más que un amigo, y eso me jodía porqué él siempre me había enviado señales que yo nunca había sabido interpretar.
Cuando oímos ruido en la sala nos separamos lentamente, la puerta se abrió y salió Sara hablando con Claudia y Clara. Luego Pau, Marina y Eric, seguidos de Julio, Marc, Joan, Tere y alguno más.
-Oh ahí estabas, ya creía que se te había tragado el váter y habría salido a rescatarte si no fuera porqué la película estaba tan interesante – dijo Sara tirando de mis brazos levantándome.
- Suerte que estabas bien acompañada – añadió Clau guiñándome el ojo.
Mike se quedó atrás con Pau charlando.
Nos reímos mientras salíamos del cine junto con el montón de gente que había ido a la sesión nocturna. No entiendo como haya tanta gente que le interese pasar miedo pagando.

En fin, decidimos organizar algo más poco después porqué todos habían disfrutado mucho.
Algunos intercambiaron los móviles que no tenían y el grupo empezó a disiparse. Mike se ofreció a traernos otra vez a casa pero yo quería estar sola así que mentí diciendo que mi casa estaba a pocas calles de allí. Nadie me contradeció y empecé a andar lentamente hacia la otra punta de la ciudad. Como una alma en pena pensando en Eric, en Mike y en mí.
-¡Laura!-
Me di la vuelta y ahí estaba él.

05 Sep 2007

Rememorando

Escrito por: regaliz el 05 Sep 2007 - URL Permanente

Tarde de sábado, seis amigos metidos en el mismo Renault negro dirigiéndose hacia una cena de ex-compañeros de instituto.
Una de ellos era yo, hacía 3 años que no nos veíamos todos juntos (en realidad en la cena no venían todos) sólo aquellos que consideraban que habían triunfado suficientemente en la vida como para verte con los compañeros con los que te pegabas con 13 años y restregarles tu nuevo empleo, tu casa de no sé cuantos metros cuadrados o el novio buenorro. Tengo que aclarar que los que iban con ésa intención eran un grupo reducido, por suerte claro.
La mayoría iba por lo típico de "no perder el contacto", "recordar viejos tiempos", charlar... Yo también iba por ése motivo, aunque un poco arrastrada por mi mejor amiga de antes y de después, Sara.
Habíamos quedado sobre las 9 en un restaurante del centro, más o menos arrgeladito y más o menos baratito.
Sara estaba sentada a mi lado hablando de las películas de cine que hacían y que después de cenar podríamos ir todos a la sesión golfa.
- Oye pero que no sea un pastelorro ¿eh? - dijo el que conducía, Mike (en realidad es Miguel, pero Mike le gusta más así que le llamamos así)
- Eso, eso que sea una de miedo - añadió Pau.
- Sois unos monotemáticos, ¿porqué por una vez no podríamos ir a ver una de amor?- sugerí yo. (Sin muchas esperanzas, claro)
Los tres chicos pusieron los ojos en blanco.

- Ya sabes, una en que no salga sangre y si besos - aclaré.
Tardamos poco en llegar ya que no había mucho tráfico. El problema de estas "reuniones" es que nunca sabes si vas lo suficientemente arreglado o lo suficientemente informal. Yo me había puesto una camiseta de tirantes a rayas, unos tejanos desgastados, un bolso de tela y unas botas negras.

Había ido un poco informal pero no se notó tanto como esperé.
Llegamos los primeros. Decidimos esperarnos fuera y pocos minutos después vinieron los demás. Sonreí al mirarlos a uno por uno, acordarme de cosas que habíamos pasado juntos. Nos dimos dos besos todos decidimos entrar.

- ¿Falta alguien?- preguntó Clara.
- M...creo que no- contestó Sara.

El restaurante no estaba mal, había un menú variado y no muy caro. Me pedí melón con jamón de primero y de segundo creo que unas brochetas de carne.
Justo cuando liquidábamos el primer plato y en cuanto Julio acababa de recordarnos unas colonias a la Costa Daurada en que todo el mundo se enrolló con todo el mundo y algunas caras se ruborizaban y otras se reían a carcajadas. Justo entonces. Entró alguien a paso rápido al restaurante. Muchos de nosotros nos giramos al reconocer al chico, perdón, al hombre que acababa de entrar. Un cúmulo de sensaciones invadieron mi cuerpo y se me cayó el cubierto en el plato.
Por suerte nadie se percató de mi cara de pasmada. Eric. Era él, el mismo... vaya, el mismo no, estaba más alto, más guapo y más sonriente que cuando lo recordaba.

- Lo siento chicos, he tenido que hacerle de canguro a un amigo y se ha retrasado, espero no llegar demasiado tarde...- se excusó.
Que voz... cuantos recuerdos circulaban por mi mente en ése momento. Una voz aterciopelada, dulce y ruda a la vez. Cómo me gustaba oír pronunciar mi nombre de sus labios.

Le hicimos hueco justo en el otro lado de la mesa y seguimos cómo si nada, vaya todos seguían como si nada menos yo. Que no podía ni tragar.
Sara me dio un codazo en el estómago disimuladamente (si es que se puede dando un codazo y siendo ella).
- ¿Qué te pasa? ¿No te gustan las brochetas?- La miré con la cara de SOS que nos ponemos siempre mutuamente y asintió.

- Voy al baño, ¿alguien quiere ir?- dijo Sara alzándose por las voces de nuestros compañeros. Pero todos estaban demasiado absortos hablando de sus cosas así que nos levantamos las dos y fuimos directas al baño de mujeres.
No había nadie dentro, perfecto. Sara cerró la puerta y me miró interrogativamente.

- Eric...- empecé.

- ¿Qué? No me digas que...-

Asentí y bajé la vista.

- ¿Aún estás colada por él? Dios mío, ¡si hace cómo cinco años que no lo veías!
- Seis y sí, lo tenía medio olvidado pero en cuanto lo he visto... ¿Pero tu lo has visto?
- Si chica si una se gasta el dinero en las gafas para ver ésas cosas -
- Si tu no llevas gafas...-
- Agh... es un decir. ¿Y qué piensas hacer?- me interrogó con los brazos en jarra.
- No lo sé, la verdad...-
- Anda vamos, antes de que pidan los postres y nos quedemos sin-


Salimos del lavabo y me sentí la persona más estúpida del mundo.
¿Cómo no le había olvidado?

04 Sep 2007

Se sube el telón

Escrito por: regaliz el 04 Sep 2007 - URL Permanente

Supongo que sería un poco (o más bien muy) tópico comparar la vida con algo como el teatro. De hecho podeis llamarme simple pero creo que éste símil es perfecto para presentarme.
Mi nombre y mi edad carecen de sentido aunque seguramente será fácil adivinar mi edad teniendo en cuenta mi forma de escribir.
Los hay protagonistas a los que el público aplaude fervorosamente, hay los malos que intentan putear (pero que muchas veces siguen siendo aplaudidos),
decorados que componen el escenario en que se desarrolla el acto, actores secundarios, normalmente, los amigos patosos de los protagonistas que pasan semi-desapercibidos, chicas en apuros, abuelas cascarrabias, lobos feroces, monstruos, curas, animales, gente celosa, gente buena, gente mala, gente de mobiliario, enanitos, aliens, gente aventurera, gente triste, gente...

Si mi vida fuese una obra de teatro yo sería la encargada de subir y bajar el telón para sentarme en una butaca roja a contemplarla.

Los hay protagonistas y los hay que hacen de árbol.

Y me he cansado de ser el decorado.

Tomen asiento ;)

Sobre este blog

Avatar de regaliz

Empieza el show

ver perfil »

Amigos

  • Cyrano
  • Bloody
  • Señor Capullo

Fans

  • pilar

Ídolos

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):