01 Jun 2008
Relato Carta IV (Primera parte)
Carta IV
Decreto espistolar
Zaragoza a 16 de abril de 1994
Francisco Javier del Río Domingo
A todos los que la presente vieren y entendieren sabed que, gracias a Dios y al buen entendimiento que me otorga, vengo a escribir y sancionar el siguiente Decreto Epistolar:
Titulo preliminar
Artículo 1º
La mañana en la que los acontecimientos empezaron a tener forma, o la mañana del día en que se desarrolló el principal de los hechos, amaneció nublosa, lluviosa y triste. Desde la ventana de mi habitación no veía nada mas que las nubes oscuras y grises, y eso que ya eran más de la diez de la mañana de un previsible mes de julio.
Artículo 2º
“¡Dios mío!”, me dije, “las diez de la mañana y aún durmiendo”.
Hacía unos días, el domingo anterior para ser exactos, había quedado con Alejandro a las ocho de la mañana par ir a hacer un poco de ejercicio: corriendo unos pocos kilómetros y respirando el aire todavía no contaminado del pueblo. No sé aún como me había quedado dormido y no me había despertado un par de horas antes, como debía haber sido. Bien es cierto que la noche anterior me había quedado hasta pasadas la una y media de la madrugada, terminando de ver la interesante película Padre Padrone. Me gustaría hacer un pequeño comentario con respecto a la película, pero no creo conveniente incluirlo en este relato. Y habrá tiempo para ello en otra ocasión.
Artículo 3º
Después de ponerme el pantalón del chanda, una camiseta deportiva y las no menos deportivas zapatilla, bajé a la cocina donde tomé un desayuno rápido: un simple vaso de leche fría con unas cucharadas de azúcar.
Al ir hacia la calle y casi en el mismo momento de abrir la puerta de salida de la casa, me encontré con mi padre, que regresaba de comprar el pan. Mi padre, que ahora ya está jubilado, se pasa la mayor parte del año, desde mayo hasta finales de septiembre, en el pueblo. El resto del año lo reparte en Valladolid, donde vive conmigo, y Bilbao, donde reside en casa de mi hermana mayor.
Artículo 4º
En el tiempo que está en el pueblo, mi padre se dedica a la grata, pero sobretodo gratificante, tarea de cultivar un pequeño huerto, con el que nos surte a los dos hermanos de varias hortalizas: cebollas, tomates, patatas, pimientos, alubias y, muy especialmente, ajos. Los dos primeros productos hortícolas, las cebollas y los tomates, apenas nos duran para los meses de agosto y septiembre, que es precisamente su época de recogida o cosecha.
Articulo 5º
(Pendiente de reforma)
Yo, los meses de julio y agosto, los vengo a pasar en el pueblo con …
Sobre este blog
Estaciones
Francisco Javier del Río DomingoEn este blog quiero publicar una serie de poesías escritas hace unos cuantos años.
El conjunto de poesías lo he titulado Estaciones, y lo he dividido en cuatro partes, correspondiente a las cuatro estaciones del año: Primavera, verano, otoño e invierno.
En algunas de las poesías he camuflado un mensaje, que se puede leer en las primeras letras de cada verso de arriba a abajo o viceversa. A veces el mensaje se forma con las primeras palabras de cada verso.
Por otro lado, me he permitido utilizar alguna palabra en catalán, pues muchas de las poesías las escribí en mi estancia de un año y medio en Ciutadella de Menorca.
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