24 Feb 2008
¿Republicanos violentos?
En defensa de Unidad Cívica por la República, frente a la campaña de difamación orquestada por la derecha, en contra de los manifestantes que protestaron ante los neoliberales ultraconservadores Granados y Güemes, durante una de las inauguraciones institucionales que coinciden con la campaña electoral.
Estamos en el primer fin de semana de campaña electoral, y una de las noticias más destacadas que podemos encontrar en los principales medios de prensa, es la que nos habla del supuesto intento de agresión que habría protagonizado un grupo de manifestantes descontrolados, contra Francisco Granados y Juan José Güemes, miembros del gobierno autonómico de Madrid y dirigentes ambos del Partido Privatizador (PP).
Los responsables de comunicación del partido del bando nacional, habrían difundido sendas notas de prensa, en las que primero habrían 'informado' de "violentos disturbios orquestados por el dirigente socialista Tomás Gómez, alcalde de Parla", para –posteriormente–, abordar de lleno la versión anti-republicana, según la cual "un grupúsculo de republicanos habría intentado agredir a dos consejeros de Madrid".
La realidad es bien distinta: no hubo agresión ni intento de agresión; en toda su historia, ni Unidad Cívica por la República (UCR), ni ningún otro colectivo o asociación integrante de lo que podríamos llamar el Movimiento Republicano, han alentado u organizado ni un solo acto violento; por su parte, UCR, en tanto que asociación cultural independiente, nunca se ha sometido al mandato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ni tampoco al de Izquierda Unida (IU); además, ni el PSOE ni IU cedieron infraestructuras para preparar el material de propaganda, como afirman los difamadores de la calle Génova.
Entonces… ¿qué pasó? Muy sencillo: los responsables de construir hospitales privados con dinero público –privatizándolos de facto, en origen–, pensaron que era un buen momento para introducir algo de 'tensión' en la agenda electoral, presentándose como víctimas y de paso, denostando a sus adversarios políticos, a saber: el partido socialista, Izquierda Unida y en general, cualquiera que defienda la justicia social, o apueste por la democracia plena como forma de gobierno.
Dicho de otro modo: los responsables de gabinete de Güemes y Granados sabían dónde se metían, y optaron deliberadamente por prescindir de un despliegue policial adecuado, concentrando toda el peso de la seguridad en un reforzado –pero aún así minúsculo– cuerpo de escoltas: suficiente para que los gobernantes no corrieran ningún riesgo, pero claramente deficitario para contener la más que previsible presencia de protestantes.
Toda la puesta en escena resultaba previsible, y por tanto, cabe suponer que su ejecución responde a un plan preconcebido: todo fue un montaje milimétricamente planificado por el equipo del PP, para provocar lo que más tarde ha salido a la luz en algunos libelos de tirada estatal: "el supuesto compadreo de los socialistas con los violentos republicanos". De ahí a decir que "los comunistas comen niños" o que "los rojos quemaron Gernika", un paso.
Huelga decir que absolutamente todos los manifestantes que acudieron a protestar ante las vergonzosas inauguraciones en campaña –aunque muy enérgicos en sus reivindicaciones–, aborrecen la violencia; y que los escasos forcejeos registrados durante la infausta visita, partieron única y exclusivamente de los gorilas encargados de proteger a los comisarios políticos del Capital, acostumbrados a la desproporción de fuerza y medios que todos conocemos y que muchos recordamos en carne propia.
¿Por qué provocar algo así? Por desconsideración a todo lo que no sean votos –y para aprovechar el rédito del posterior impacto mediático–. ¿Por qué imputar falsamente la maquinación del supuesto altercado al socialista Tomás Gómez? Porque es 'el otro' –y no uno cualquiera, sino el secretario general de 'los otros' en la Comunidad de Madrid–. Puede dar gracias… de haber ocurrido algo parecido en el País Vasco, ahora estaría gritando en algún sótano oficial, lejos de cualquiera que pudiera socorrerle. ¿Por qué imputar la autoría de los supuestos actos violentos a los republicanos? Porque es un adorno útil y muy fácil de 'adaptar a la realidad' –habida cuenta de la nutrida presencia de banderas republicanas entre los manifestantes–.
Lo que la prensa no dijo es que entre el público no había únicamente republicanos: había también sindicalistas, incluso eran mayoría. Es cierto, unos y otros comparten sus respectivos idearios: el deseo de mayor Justicia Social y la vergüenza ajena ante la existencia de gobernantes dinásticos, todavía en pleno 2008. Pero claro, pocos periódicos permiten que la verdad estropee alguno de sus 'bonitos titulares'… y ya en campaña, mejor no hablemos.
Seguramente todas estas explicaciones no harán mella en la razón de aquellos que, por así decirlo, no necesitan pensar. Pero de todos modos, no pierdo ocasión para dejar claras algunas ideas importantes: 1.º República y violencia son antónimos; 2.º La República tiene que ver con todos los problemas cotidianos derivados de una forma de gobierno que no es plenamente representativa. Por tanto, la presencia de banderas republicanas en reivindicaciones contra la opresión, contra la precariedad, contra la discriminación, la denegación de derechos o el coste de la vida… además de pertinente, es necesaria; y 3.º Para cualquier persona con dos dedos de frente, acusar sin pruebas como lo hacen los voceros del Partido Privatizador, solo debería dejar en mal lugar a los propios difamadores.
Espero haber expuesto una opinión alternativa a la que se nos presenta como si fuera 'la única', y en el mejor de los casos, haber contribuido a dinamizar el debate político, con ideas y argumentos.
Ardo en deseos de ver qué perlas informativas seleccionará Pascual Serrano, en su compromiso mensual para evidenciar lo evidente.
¡Salud Pública, universal, gratuita y calidad… y República!
_______
Nota al pie: en adelante recomiendo que alguien grabe siempre cualquier actividad de protesta, para tener pruebas firmes de nuestra convicción por la no-violencia. Ya sé que en teoría, la carga de la prueba recae en el que acusa, pero hoy y aquí, 'detallitos' como la obligación de contrastar las fuentes, no parecen importar demasiado a la prensa de masas.
08 Feb 2008
Camarada Trenado
Ahora que la Memoria Histórica es de Ley (aunque la ley no siempre se ajuste a Derecho, ni ambas cosas, a la Justicia), me he decidido a escribir algunos versos para expresar respeto y agradecimiento hacia del dolor de toda una generación de mujeres: esposas, madres, novias y hermanas de los presos políticos del franquismo.
Estos renglones valen tanto para las mujeres de aquel tiempo como para las de cualquier época, y no pretendo ignorar que también existen presas, cierto es, pero estos versos de hoy, se dirigen precisamente a las olvidadas, a su dignidad, a su discreto heroísmo cotidiano y a su infinita ternura.
CAMARADA TRENADO
De tus lágrimas, el olvido;
de la razón, la firmeza.
De aquellos años, la esperanza;
y en nuestros días... dignidad.Aquellos postes enlazados...
y el traqueteo en soledad;
frugal resuello de Castilla,
andén desnudo, de Libertad.Cada día con sus horas,
y todas ellas en singular,
con tu constante acto de lucha,
abrías el cerco a la bondad.Rompías la noche oscura
con el rocío de tus mejillas,
y cada viaje hacia la nada,
era un camino a la ternura.Tu seguro amor discreto,
como el de un sol que nadie ve;
no puede ser recuerdo extraño,
ni cosa de una sola mujer.Oídme bien, rehenes de España:
¡Salid a ver a vuestra madre!
¡Volved los ojos a la mujer!
que algunos miran, sin saber.Gracias, Máxima, y Rosa, y Ángela,
y gracias también, Federica y Libertad;
gracias Empar, Teresa y Ludivina.
Gracias mamá. Gracias, mujer.
25 Ago 2007
La importancia de marcar los tiempos
Reflexión acerca de la necesidad de que sea la propia clase obrera quien determine el orden en el que los objetivos deben ir pasando a la agenda política, en contra de la manipulación informativa que solo obedece a los intereses del capital.
Uno de los instrumentos de control más efectivos de los que dispone el poder establecido, es la facultad de imponer los temas de debate, marcando así el curso de la actualidad a través de un programa estratégico diseñado única y exclusivamente para satisfacer su propia conveniencia. Al forzar el día a día, el capital continúa escribiendo una Historia de la que siempre hemos llevado la peor parte.
De repente toca hablar de EL JUEVES y todos hablamos de EL JUEVES; otro día, lo fundamental es el tamaño y el color de las bragas de la esposa del heredero, y entonces, a todos se nos debe nublar la mente y debemos empezar a reproducir una y mil veces la simpática, curiosa y campechana imagen de Su Alteza Real, actuando como una suerte de Marilyn Monroe de Asturias; más tarde nace una niña rica, en el seno de una familia rica, en una rica clínica privada, solo parapara ricos… y todos los canales de televisión suspenden su programación habitual, para ceder su espacio a los paparazzis caza-Infantas, que pasan a primer plano de la actualidad, para aleccionarnos con una voz en off que nos relatará cómo “la dinastía consolida su papel como garante del régimen de libertades públicas del que ahora todos gozamos gracias a su Majestad el rey”… toca hablar de la línea de sucesión, y de lo inteligente de la mirada del nuevo ser. Unos días después, la noticia será la no-noticia del callar, a propósito de las 22.000 personas que se manifestaron en la Puerta del Sol con ocasión del 75.º aniversario de la proclamación de la Segunda República Española. Ahí es cuando un silencio impenetrable ensordecerá la razón del más pintado.
¿Qué está ocurriendo? Ocurre que alguien determina cuándo se debe y cuándo no se debe hablar de las cosas, y lo más grave: ese alguien no somos nosotros. A la vista de todo eso, se imponen al menos tres reflexiones muy simples, pero no por ello menos importantes: 1.ª El calendario nos viene impuesto desde arriba; 2.ª Esta situación no resulta beneficiosa para la clase obrera; y 3.ª Debemos recuperar la capacidad para marcar los tiempos.
El calendario nos viene impuesto desde arriba
Es un hecho obvio, fácil de verificar: todo cuanto ocurre, ocurre a conveniencia del poder establecido, que es quien decide qué uso dar en cada momento a los instrumentos de comunicación de masas. El poder decide qué memes deben estar presentes en cada momento y cuál debe ser su nivel de importancia en equilibrio con la actualidad informativa.
Esto nos convierte a todos en meros peones de un espectáculo cuya dirección poco tiene que ver con nuestra voluntad. Se nos hace bailar al son de los embustes de moda… unas veces para predisponernos hacia una determinada opción de voto, otras veces para alejar nuestra atención de algún asunto que, prescindiendo de cual sea su importancia, resulta incómodo para cualquier sector de la oligarquía (transnacionales, corona, partitocracia, ejército, industria, comercio, iglesia, medios, banca, servicios, suelo, etc.).
Esta situación no resulta beneficiosa para la clase obrera
Juntos debemos tomar conciencia de que esta situación supone una clara desventaja para los intereses de la clase obrera. Por el contrario, todo esto solo beneficia a aquellos que tienen la facultad de marcar la actualidad: confundir, dirigir, manipular, ‘informar’, tergiversar, difamar impunemente, con una brutal desproporción de medios, puestos al servicio de los poderosos, en un engranaje retro-alimentado de ambición - dinero - mentiras - sometimiento - odio - poder - explotación - ambición y vuelta a empezar.
Como resultado de la explosión demográfica de los siglos XIX y XX, junto a la generalización de los simulacros democráticos y la eclosión del poder de los medios de comunicación, la vieja oligarquía se ha dado cuenta de la enorme importancia de la propaganda —explícita o encubierta— para el mantenimiento indefinido del poder. De eso habló mucho Goebbles, y de eso mismo llevan al menos veinte siglos callando los líderes de la secta destructiva de Roma.
Propaganda, sin matices ni apellidos, pura propaganda. Propaganda militar, propaganda ideológica, propaganda monárquica, propaganda religiosa… todas son la misma cosa: el control de la voluntad, en base a intereses y reclamos externos al individuo.
Las mismas mentiras que sirvieron para hacernos odiar en masa a los desconocidos ciudadanos de otras zonas geográficas, las mismas mentiras para hacernos odiar por credo, por color de la piel, o cualquier otro criterio arbitrario, son las mentiras que hoy sirven para orientar el voto de muchos trabajadores en precario hacia la opción que favorece precisamente a quienes les explotan, hundiéndoles el presente y amenazando su futuro.
Estas mentiras no nos favorecen. Favorecen a otros. Es un hecho: la actualidad informativa tiene muy poco que ver con lo que realmente está ocurriendo a nuestro alrededor. Sin que apenas seamos conscientes de ello, casi todos estamos bailando al son de un músico cuya partitura nadie conoce.
Debemos recuperar la capacidad de marcar los tiempos
En principio, un trabajador consciente de su clase, intenta escrutar la información con carácter crítico, trata de beber de más de una fuente de noticias, tiene criterio propio, cumple puntualmente con su responsabilidad electoral, y poco más.
Una tarde cualquiera, en el bar de la esquina, los amigotes del trabajo conversan animadamente a propósito de lo que se ha pagado al fotógrafo que ha conseguido unas fotografías de Su Majestad la reina, vestida en bañador, con las piernas colgando por la borda de un lujosísimo yate de recreo. Harto lejos de todos ellos imaginar que están siendo víctimas de un complot urdido desde la alta Edad Media, para garantizar la estabilidad el sistema que les mantiene a todos con 925 euros al mes, a cambio de 40 horas semanales en el tajo, para poder seguir pagando la hipoteca, la comida, la ropa de los niños, el colegio y el coche.
Incluso hay alguno que se siente muy rebelde hablando con desdén de la corona… como si al hacerlo estuviera quebrando algún límite moral de viejo cuño… y pocos —o ninguno— advertirá que en realidad está interpretando fielmente un papel asignado por alguien, que desde algún oscuro despacho habrá acordado que ese es el momento de trasladar cierto debate a la opinión pública. ¿Por qué? Él sabrá, nosotros no.
En principio, un trabajador consciente de su clase, de buena fe, piensa que la forma de ir consiguiendo los objetivos de mayor justicia social, equidad y progreso se limita al “cuando se pueda”; los más osados quizá incluso piensen en un “todo cuanto antes”, lo que viene a ser una versión mejorada de la misma idea: “cuando se pueda”, pero el hecho es que, en conjunto, como movimiento obrero, no estamos actuando al unísono, y lo más grave: damos bandazos, golpes de ciego, sin saber muy bien ni cómo, ni dónde, ni —sobretodo—cuándo actuar.
Pues bien, digamos ¡basta! Debemos ser capaces de tener nuestros propios objetivos, nuestro propio calendario-marco, nuestra propia agenda programática, tanto a nivel táctico como estratégico, y conciliar apoyos para canalizar la formidable fuerza del pueblo. Sin duda somos más, y por ello, venceremos.
Si de repente CNN, RTVE, A3, T5, TVC, EITB, C9, EL PAIS, EL MUNDO, MARCA, LA VANGUARDIA, ABC, AVUI, AS, LA VERDAD, EL PERIÓDICO, LA RAZÓN, EL HERALDO y DEIA empiezan a hablar sobre algún asunto de connotaciones políticas, debemos ser capaces de analizar la situación con calma e independencia intelectual y decidir conscientemente mantenernos al margen ésta, si no conviene a nuestro interés de clase. No se trata de vivir en una realidad paralela, al contrario, se trata de dejar de vivir en la realidad artificial impuesta. Sin excentricidades, pero sin sometimientos más allá de la razón.
Debemos ser capaces de poner asuntos sobre la mesa, aunque no estén en la agenda política de los que viven a costa de nuestro esfuerzo. Si nos resignamos a que la única actualidad sea la actualidad impuesta por los medios de comunicación de masas, estaremos haciendo una grave concesión a quienes definen su agenda en detrimento de la nuestra. Una agenda, que, no lo olvidemos: no es producto del azar. Hablamos de algo demasiado importante, y con demasiados intereses económicos de por medio, como para que los que tanto tienen que perder, se arriesguen conformándose con descubrir cada mañana qué es lo que les depara la fortuna. El poder no espera sorpresas, porque construye su propio día a día.
Debemos tener unos objetivos claros y realistas, a corto, medio y largo plazo. Y debemos ser capaces de comunicar, movilizar y organizar a nuestros camaradas trabajadores de cualquier género, procedencia, credo y condición, para avanzar juntos, en pos del ideal de mayor justicia social, con independencia de cual sea el tiempo que haga ahí fuera. No es fanatismo sino insolencia y no es un capricho, responde a la necesidad.
Debemos marcar los tiempos, crear nuestra propia actualidad e ignorar las prioridades de nuestro enemigo de clase. De lo contrario nunca saldremos de este tablero de juego, que, a modo de gigantesco “Monopoly”, obedece únicamente al dictado de unos pocos, para permitirles traficar con nuestras vidas e ilegalizar nuestras legítimas aspiraciones.
“La Historia es nuestra y la hacen los pueblos” (Salvador Allende Gossens).
¡Salud y República!
!--break-->Sobre este blog
República Española
Jaume d'UrgellLos criterios rectores de este blog son: la defensa de la democracia y los Derechos Humanos, la condena expresa y sin matices de la violencia política, la denuncia de cualquier tipo de arbitrariedad y el cultivo de la cultura como medio para propiciar un acercamiento que estimule el debate, el gusto por la duda y la convivencia pacífica, justa y libre de toda la ciudadanía.
Jaume d'Urgell
jaume@durgell.com
Mis tags
Enlaces
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):



