09 Nov 2008

Respuesta a Juan José de Torres

Escrito por: Asociación Animalista LIBERA! el 09 Nov 2008 - URL Permanente

En respuesta a Juan José de Torres

http://www.detorosenlibertad.com/articulo/consigna-acabar-con-los-toros-esa-barbarie

Los insultos y el nerviosismo de un destacado taurino.

La toma de conciencia por parte de la Sociedad de la necesidad de erradicar la tortura de toros como una tradición permitida y subvencionada por el Estado, está poniendo muy nervioso al mundo taurino.

En toda lucha de carácter social tendente a lograr un cambio en aras de una mejora en los derechos y libertades de determinado grupo al que otro mantiene sometido amparándose en que una legislación injusta se lo permite, uno de los indicadores más fiables para comprobar si se está siguiendo el camino adecuado para alcanzar dicho objetivo, es observar el grado de nerviosismo del colectivo que pretende mantener sus prebendas aún a costa del perjuicio que con ello causa a determinados seres y para ello, se opone de forma compulsiva a que se produzca cualquier transformación con tal de no perder la impunidad legal para seguir obteniendo beneficios de sus abusos todavía lícitos sobre seres que se encuentran en la más absoluta indefensión.

Y parece que algo así está ocurriendo con una de las luchas que ya desde hace tiempo se libran no sólo en nuestro País, escenario del conflicto, sino también a nivel supranacional, porque esta batalla es una cuestión presente y que cobra más fuerza cada día en el Parlamento Europeo; me refiero a la demanda mayoritaria de la Sociedad para que se supriman las corridas de toros y cualquier espectáculo de los que se celebran en España y en los que se utiliza a este animal como objeto de maltrato y muerte; tradiciones brutales que siguen vigentes y constituyen una lacra que debe de ser eliminada no ya porque desde Europa nos contemplen como unos sádicos y salvajes, sino porque la gran mayoría de los ciudadanos de este País, cuya inteligencia y sensibilidad no permanecen ancladas en un pasado en el que el respeto a la vida la consideración hacia seres inferiores o más débiles eran inexistentes, no quieren seguir siendo testigos de semejante crueldad, no les divierte, no les parece una muestra de cultura, no anhelan que sus hijos hereden la imposición de tales costumbres sangrientas y tampoco desean seguir contribuyendo económicamente a su mantenimiento, puesto que por más que aborrezcan la tortura como forma de entretenimiento y negocio, una parte de su declaración de la renta va directamente destinada a sostener la tauromaquia. Todos los españoles, insensibles con el maltrato a los animales o indignados ante los tremendos casos de suplicio que padecen estas criaturas, aportan dinero para que una pica destroce los músculos y órganos de un toro o para que un caballo quede destripado sobre la arena de una cornada.

Los continuos actos de protesta, las movilizaciones, las campañas informativas, los reportajes de denuncia efectuados por algunos medios de comunicación y la divulgación de esta realidad, han conseguido que desde el ámbito taurino expresen ya sin reservas su miedo porque ven peligrar su “Fiesta”. Por supuesto que estos defensores de la barbarie tampoco quieren que se prohíban tradiciones como el Toro de la Vega, el de Coria, el de Medinaceli, los embolados o losBous al Carrer, ya que en una actitud lógica y coherente la erradicación de esas costumbres salvajes tendría que ir de la mano de la abolición de las corridas de toros, puesto que el sufrimiento del animal es similar y supone en todos los casos una exaltación de la tortura, no pudiendo ésta estar protegida bajo ninguna circunstancias en una sociedad avanzada y respetuosa con su entorno.

Y un ejemplo notorio y muy ilustrativo del nerviosismo del sector taurino lo tenemos en los artículos que desde su Página está difundiendo un destacado taurófilo, D. Juan José de Torres, antiguo Vicepresidente y actualmente Secretario del Foro Cultural (sic) “3 taurinos 3”, así como conferenciante y cronista habitual del mundo de la tauromaquia. Por resumir sus principales argumentos al respecto digamos que una de las bazas con las que más juega es identificar a los antitaurinos con los “progresistas”, utilizando este término de forma peyorativa. Así tan pronto dice que: “continúa el ataque de los toros desde la progresía por parte de la sobrina del factotum progresista Iñaki Gabilondo en el Programa Caiga Quien Caiga…”, como indica que: “hay que hacer frente a estos discursos de intelectualidad progre porque Europa con una simple directiva puede eliminar las corridas”; o llama “cachorros socialistas” a los miembros de esta Formación Política que no hace mucho presentaron una enmienda en el Congreso del PSOE madrileño para que la Agrupación se decantase por la eliminación de las corridas de toros. En otra parte de sus artículos afirma que:“el peligro de que en una Sociedad tan hipócrita como la nuestra arraigue el mensaje (antitaurino) es máximo”.

Veamos, este individuo califica de “peligro” la petición de gran número de personas para que la tortura de animales deje de ser un acto legal. No le importa el dolor del toro, ni su espantosa agonía o la forma tan cruel de matarlo; le trae sin cuidado que los niños crezcan observando como la violencia es asimilada como una manifestación cultural; este hombre sólo piensa en que puede quedarse sin su particular diversión y lo que para otros sería superar conductas brutales, sangrientas y anacrónicas, para el es un “peligro”. Y claro, una Sociedad que hace suya la causa de la defensa y respeto de los animales para él es hipócrita. Ahora toca preguntarse cómo tenemos que calificar nosotros, los que él llama ciudadanos falsos y farsantes, los argumentos que emplean los taurinos cuando dicen que el toro no sufre, que es feliz en la plaza mientras le clavan las banderillas o que ellos aman al toro más que nadie. ¿Somos realmente nosotros los embusteros?.

En otro párrafo expone que la demanda por parte de colectivos antitaurinos para que no se retransmitan corridas de toros en las televisiones puesto que aparte de no ser de interés general, suponen el hecho de difundir un espectáculo cruel, es una postura que “denota nacionalsocialismo (nazismo) en estado puro”. Así que para el Sr. De Torres solicitar que no se convierta en un acto lúdico la tortura y muerte de seres vivos es una actitud nazi. Curioso, porque yo identifico más el reventar a un toro a lanzazos, cortarle los testículos, ensartarle bolas ardiendo en los cuernos, clavarle una pica y ejercitar el “mete-saca” con ella dentro de su cuerpo o atravesarle los pulmones para que se ahogue en su propia sangre con las atrocidades cometidas en los campos de exterminio, que el reivindicar que no se someta al animal a padecimientos físicos y que tal aberración no constituya un espectáculo televisivo.

Y lo que más asusta al Secretario de “3 taurinos 3” es el hecho de que esté calando la idea de que los ciudadanos podamos elegir si queremos que parte de nuestro dinero vaya o no a financiar festejos taurinos, en vez de que lo estemos haciendo obligados como hasta ahora y la cantidad que se destina a ello actualmente no es pequeña precisamente, estamos hablando de alrededor de 550 millones de euros anuales. Este hombre, como todos los partidarios de continuidad de las corridas, sabe que sin esa subvención por parte del Estado su “Fiesta” desaparecerá de inmediato, porque la afición es cada día más escasa y la inmensa mayoría de los jóvenes se niegan a ser cómplices de semejante crueldad. A este temor, más que fundado, de que los españoles empecemos a ejercer nuestro derecho de poder decidir sobre tal cuestión, se suma su aprensión por saber que desde el Parlamento Europeo, en el que cada día más voces se alzan contra esta vergüenza que en España continuamos permitiendo, se puede gestar el fin de la tortura de toros como una bestialidad legalizada. En este sentido el Sr. De Torres, el mismo que ve un “peligro” en la desaparición de las corridas, el que llama nazis a los antitaurinos, el que califica de hipócrita a una Sociedad que rechaza la tauromaquia, en su obsesiva cruzada contra todo aquel que no comparta su afición por ver sufrir a un animal, llega a afirmar en sus artículos que en el Parlamento Europeo: “manda la Comisión, un mundo corrompido por los lobbies, el PACMA (Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal) y adláteres…”.

Y este sujeto tan curioso, después de escribir sus alegatos en pro de esta crueldad lícita, de insultar a personas, a formaciones políticas, a organismos europeos e incluso a un altísimo porcentaje de la sociedad española, tiene la desfachatez de exponer cuál es para él el mecanismo de defensa decisivo para luchar contra la creciente sensibilidad a favor de la abolición de la tauromaquia: “pedir que se cumpla la Constitución”. Sin embargo, en la siguiente línea, mostrando una vez más su calaña y cuáles son sus verdaderos sentimientos y el absoluto desprecio que siente tanto por la vida de un toro como por aquellos que ejercitan su libre derecho a defenderlos, dice que: “es mucho pedir (que se cumpla la Constitución) para una sociedad aborregada y que se deja manipular”. El Señor que nos llama nazis resulta que no quiere perder el privilegio de seguir divirtiéndose con la tortura y agonía de un toro y para él, los que no comparten su malsana afición, son una pandilla de borregos.

Está claro que el D. Juan José de Torres se cree por encima del resto de los seres, sean racionales o irracionales y que sólo se encuentra a gusto entre sus iguales, como los que aplauden sus artículos y lo hacen dejando frases en los comentarios a los mismos tales como:“Progres de mierda, dejad tranquilos a los que nos gusta la Fiesta” o “Rojillos de pacotilla, a mí tampoco me gusta vuestra Fiesta del Orgullo Gay”. Sr. De Torres, lo que tengo muy claro después de leer su opinión es que están Ustedes muy nerviosos y eso me indica que vamos por el buen camino. Y más cuando me consta que goza Vd. de merecida fama dentro del mundo taurino, que su palabra es respetada y su parecer considerado como válido y acertado en ese ámbito; no en vano ocupa la Secretaría de una Organización taurina y es autor de artículos y crónicas sobre la tauromaquia así como un afamado conferenciante.

Lástima Caballero, que su fin como partícipe en esas actividades basadas en infligir un sufrimiento terrible a un animal esté probablemente cercano, porque de eso nos estamos encargando gran número de nazis, progres, aborregados e hipócritas apoyados por un Parlamento corrupto. Y no se preocupe, que Vd. podrá interpretar a su gusto la Constitución, pero aquellos artículos de la Ley que hoy por hoy están manchados de sangre son susceptibles de ser modificados, por mucho que Vd. pretenda seguir disfrutando de la tortura de un animal mientras se la pagamos entre todos.

Julio Ortega Fraile

28 Oct 2008

No me fío de Javier Rioyo

Escrito por: Asociación Animalista LIBERA! el 28 Oct 2008 - URL Permanente

En respuesta al artículo de Javier Rioyo:

http://www.elboomeran.com/blog-post/8/5260/javier-rioyo/el-asesinato-como-una-de-las-bellas-artes/

Javier Rioyo afirma en su artículo "El asesinato como una de las bellas artes" que
no se fía de los vegetarianos. Yo soy vegetariano y no me fío de Javier Rioyo. Tengo motivos para ello.

En primer lugar, no me fío de él porque frivoliza con la muerte de animales. Sí,
habla de asesinatos, pero todo aquel que lea su artículo con atención comprobará que lo que menos hay en el mismo es sensibilidad hacia las víctimas.

En segundo lugar, no me fío de él porque equipara a los animales con las plantas.
Todo un despropósito si tenemos en cuenta que los animales son seres con sistema
nervioso, que experimentan sensaciones, tienen consciencia y a los que les duelen
los golpes. Algo que no ocurre en el caso de las plantas. Por supuesto, Javier Rioyo
sabe esto, y no considera igual de reprochable arrancar una flor que patear a un
perro. Pero a la hora de justificar nuestros hábitos de vida, las personas llegamos
en ocasiones a sorprendentes piruetas intelectuales.

Por último, no me fío de él porque busca asociar de manera demagógica y falaz el
vegetarianismo con el falangismo por medio de la mención a Luys Santa Marina.
Obviamente ser vegetariano no es garantía de nada más que de alimentarse de una
forma ética, no participando en ese ámbito en la explotación animal. No garantiza
ser un buen ciudadano, ni garantiza el no ser cómplice de asesinatos.

¿Debería deducir de lo dicho que no me fío de los articulistas de El País? Ni mucho
menos. Extender el círculo de los no fiables a la redacción de El País sería un
error, y supondría caer en la misma demagogia en la que cae Javier Rioyo, imagino
que por falta de argumentos válidos para defender la explotación animal. Es de él de quien no me fío, y con razón.

Daniel Dorado

Asociación Animalista LIBERA!

13 Oct 2008

Respuesta al Dr. Luis Fernández Cuervo

Escrito por: Asociación Animalista LIBERA! el 13 Oct 2008 - URL Permanente

http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6342&idArt=2904710

Ante todo quiero agradecerle su artículo; hasta hace algunos años los defensores de los derechos de los animales no teníamos siquiera un espacio donde poder debatir nuestra postura con gente que pensara diferente. Ahora las nuevas tecnologías nos otorgan no sólo dicho espacio, sino que además nos acercan artículos como el suyo que nos dan un motivo y una razón para explayar argumentos. Su análisis tiene un nivel argumental alto, además de que me ha parecido que sus intenciones no persiguen objetivos ocultos ni tendenciosos, sino que Usted realmente piensa de esta forma, y realmente considera que sus conclusiones y discernimientos son correctos. Creo que Usted cree que está haciendo un llamamiento a la reflexión y a la consciencia, y eso me motiva aún más a debatir con Usted.

Debo aclararle que no suelo responder a personas que redacten artículos tendenciosos, pues ellos consideran que la gente es estúpida, yo considero que la gente a la que realmente me interesa llegar justamente es todo lo contrario.

Ahora sí, le respondo a su artículo respetuosamente.

Título de su artículo: incorrecto. Sabemos que los seres humanos son animales, tenemos consciencia de que pertenecemos al reino animal, por tanto los humanos entran absolutamente dentro de nuestra línea de defensa. Sobre todo aquellos seres humanos menos beneficiados por el sistema capitalista, que hoy en día representan el 82% de la población mundial.

Si bien Usted puede encontrar dentro del movimiento animalista una serie de personas o grupos reducidos que creen que la forma de defender a los animales es atacando al ser humano, la verdad es que la generalización es siempre un riesgo intelectual que debemos correr, pero en cualquier caso esa generalización debe responder a variables de tendencia, y la tendencia de nuestro movimiento no es la que Usted marca y generaliza. En este sentido debería Usted ser más preciso y riguroso. Para la gran mayoría de las personas que formamos parte de este movimiento el humano es un animal, por eso el título de su artículo es pragmática y conceptualmente incorrecto.

Respecto a la vivisección o pruebas médicas, y de otro tipo, en animales.

Me imagino que como médico habrá tenido que torturar a cientos de animales en sus prácticas universitarias, y si además se desarrolló Usted como investigador es posible que la cantidad de individuos a los que habrá que tenido que hacer sufrir será aún mayor. En cualquier caso la discusión debe plantarse en dos cuestiones:

1 – Si la experimentación en animales es éticamente válida.

2 – Si la experimentación en animales es científicamente válida.

Ahora respecto al segundo punto, de si los métodos de experimentación en animales son o no útiles a la especie humana también considero una afirmación fácil de decir, pero difícil de defender

MENTIRAS SOBRE LA VIVISECCIÓN
El
fraude médico y cientifico de la vivisección está basado en las siguientes mentiras con las que el imperio biomédico bombardea al público implacablemente a través de los medios de comunicación de todo el mundo:

MENTIRA Nº 1:
Los animales son lo suficientemente parecidos al ser humano como para justificar la experimentación sobre ellos.

REALIDAD CIENTIFICA Nº 1:
La palabra "parecido" en el mundo de la ciencia verdadera carece por completo de significado. Si te dijeran que en la habitación de al lado no hay oxígeno, sino un gas "muy parecido" al oxígeno, ¿te atreverías a entrar? Si necesitaras una transfusión sanguínea, y te dijeran que no disponen de sangre humana sino tan sólo de una sustancia "muy parecida" a la sangre humana, ¿la aceptarías? Si te dijera que mis números de la loto son "muy parecidos" a los números ganadores, ¿me felicitarías?

MENTIRA Nº 2:
Es posible inducir sobre un animal sano una enfermedad humana contraída normalmente (lo que los investigadores llaman "el modelo animal de la enfermedad humana").

REALIDAD CIENTIFICA Nº 2:
Esto es imposible por definición. Tratar de inducir enfermedades humanas espontáneas (contraídas naturalmente y que provienen del interior) en un organismo sano constituye la "investigación experimental". Es imposible hacer aparecer una enfermedad en un animal sano (al igual que en un ser humano sano) sencillamente porque al "crearla", es artificial y por tanto ya no es la enfermedad original, la que se contrae naturalmente. Evidentemente, "inducir" y "espontáneo" son términos contradictorios. Se deduce de ello que la investigación experimental no puede encontrar la curación de ninguna enfermedad, independientemente de los millones de experimentos sobre animales o personas que se realicen (los experimentos sobre personas también son muy comunes).
En ocasiones es posible inducir algunos de los síntomas de una enfermedad, pero nunca la enfermedad en sí misma. La excepción a este hecho es el caso de las enfermedades infecciosas. Sin embargo, los animales no contraen enfermedades infecciosas humanas del mismo modo que nosotros no contraemos las suyas. Esta es la razón por la que los que practican la vivisección no pueden infectar ni un sólo animal con el virus del SIDA, a pesar de los esfuerzos realizados en la obtención de "un modelo animal de SIDA humano". Además, un animal no humano no puede contraer una enfermedad humana porque cada especie es una entidad bioquímica y biomecánica distinta.

MENTIRA Nº 3:
Es posible aprender la anatomía y fisiología humana a través del estudio de animales de cuatro patas (cuadrúpedos), anfibios, peces y/o pájaros.

REALIDAD CIENTIFICA Nº 3:
Los animales son totalmente distintos de los seres humanos y entre sí genética, histológica, anatómica, fisiológica, inmunológica, emocional, psicológica, sexual y socialmente. Es evidente que la medicina humana no puede estar basada en la medicina veterinaria.

MENTIRA Nº 4:
Es posible predecir las reacciones humanas a los medicamentos, vacunas y otras sustancias químicas probándolas sobre animales.

REALIDAD CIENTIFICA Nº 4:
Los animales reaccionan a los medicamentos, vacunas y otras sustancias de manera diferente a las personas, y también entre ellos. Este es el motivo del incalculable daño para la salud humana causado por los productos farmacéuticos y las vacunas que han sido probados sobre animales.

MENTIRA Nº 5:
La experimentación con animales es útil para aprender sobre sus enfermedades en las escuelas veterinarias.

REALIDAD CIENTIFICA Nº 5:
No puede obtenerse ningún conocimiento sobre las enfermedades de los animales estudiando animales enfermados artificialmente (investigación experimental). Por las mismas razones que en la Nº 2.


También me gustaría que observe algunas imágenes a las que me imagino que estará acostumbrado, pero que el público en general desaprueba absolutamente, más aún cuando conoce el hecho de que, a todo esto, existen métodos alternativos:


http://www.youtube.com/watch?v=uNe_nMlLBig | Se trata de un vídeo editado por la BUAV, una asociación científica especializada en la promoción de métodos alternativos.


http://www.youtube.com/watch?v=ZybJoUwztuY&feature=related


http://www.youtube.com/watch?v=M5w9eo4dSV0&feature=related


Conclusión:


La vivisección debe desaparecer, no solamente como deber ético de nuestra especie hacia otras especies animales, sino como principio de una línea de investigación productiva para los verdaderos problemas de TODOS los seres humanos, no solamente de aquellos que pueden pagar los medicamentos y demás avances científicos.


Respecto al caso de chimpancé Moe.


Aquí deberíamos plantearnos varios aspectos teórico-filosóficos, pero usaré mejor el sentido común ¿estaba Moe en su hábitat natural? ¿Cree Usted que Moe hubiera mordido a alguien estando donde debería estar, en la selva?


Espero que estas preguntas respondan a sus inquietudes, en caso contrario no tendré ningún problema de argumentar extendidamente al respecto, en este caso argumentos son los que sobran.


Por otra parte, si bien no creo que yo deba defender la postura de nadie en particular sino más bien de un movimiento en general, creo que Usted ha sacado de contexto las palabras del escritor S. Wise. Le recomiendo que lea ese libro, le puede aportar argumentos tanto para cambiar de parecer como para atacar los derechos de los animales con mayor conocimiento de causa.


Respecto a los hoteles para animales.


Personalmente lo considero una frivolidad tonta, digna de humanos necios que llevan allí sus animales, porque en esto estaremos de acuerdo: los animales no van solos a esos hoteles, ni todos los animales disfrutan de esas instalaciones.


Sobre la orca Keiko.


Otra vez vuelve a sobreponer un aspecto económico por encima de un aspecto ético, en cuyo caso no creo que debamos debatir al respecto. Es una cuestión de escala de valores, personalmente el dinero es para mi una herramienta, en cambio la ética es indudablemente un fin en sí misma.


Creo que el sentido común me acompaña cuando pienso que esa orca fue maltratada existencialmente cuando fue quitada de su habitat natural, todo lo que pase luego no será natural sino fruto de la intervención artificial del hombre, por lo que no creo que su interpretación de “no le gustó” sea intelectualmente muy afortunada. Quizás quiso Usted resultar gracioso, pero le diré que el comentario tiene poco de gracia y mucho de ignorancia sobre los comportamientos etológicos de los animales.


Respecto a las pieles.


Las imágenes hablan por sí solas, existiendo productos sintéticos no es aceptable el negocio de pieles. Juzgue por Usted mismo, y si tiene dignidad apoye esta barbarie o bien condénela:


http://es.youtube.com/watch?v=d-kvZq4ARg4&feature=related


Respecto a las plumas: por supuesto que todos los animales, al menos a nuestro criterio, deberían ser sujetos de respeto. Su argumento es sin duda fruto de una escasa observación de nuestro movimiento.


Respecto al Animal Liberartion Front.


Los actos ilegales cometidos por este grupo nunca han supuesto agresiones a seres humanos ni víctimas humanas. Personalmente desapruebo estas acciones ya que me parece que sólo atacan la consecuencia del problema, pero en ningún caso la causa del mismo.


Pero en términos generales le diré que el ALF ha sido responsable de unos 25.000 actos ilegales en los últimos 10 años, cuando los laboratorios farmacéuticos han sido imputados por cerca de 2 millones de acciones ilegales en ese mismo período de tiempo, todas ellas de diferentes magnitudes, algunas incluso acabando en muertes humanas.


Conclusiones:


Me gustaría acabar brindándole mayor información, e invitándolo a recapacitar acerca de su posicionamiento respecto a si los animales deben o no ser sujetos de derechos en las leyes de los humanos. Y hago la aclaración de “en las leyes de los humanos” pues considero que naturalmente los animales son sujetos de derechos, el mismo derecho natural del que somos sujetos los humanos: vida y libertad. Otra cuestión es que utilizando el poder los seres humanos no seamos capaces de respetárselos.


La información que quiero darle radica en que los verdaderos animalistas somos vegetarianos, no comemos ningún producto que provenga de la explotación animal. Pero ¿sabe que usted que las dietas vegetarianas suponen además un cambio social radical y un verdadero freno al cambio climático?


Se lo explicaré mejor: para desarrollar una proteína animal son necesarias entre 7 y 10 proteínas vegetales. Una explicación escondida en el tamaño de una molécula puede cambiar un problema de magnitudes globales. Debemos tener en cuenta que más del 80% del grano que se produce a nivel mundial es utilizado para el engorde de ganado. Pero la ecuación tiene más sorpresas: si una persona mata una vaca, vivirá comiendo de ella unos 8 meses. Si en cambio almacena todo el cereal que ingirió esa vaca en sus 4 años de vida hasta ser ejecutada, esa persona podrá subsistir 8 años. Si la población humana optara por las dietas vegetarianas en detrimento de una dieta prácticamente basada en productos de origen animal los recursos del Planeta se multiplicarían por 8; se podría eliminar el hambre en el mundo, y se recuperarían terrenos para frenar el efecto invernadero y el ultimátum medioambiental.


Además, una dieta vegetariana reporta excelentes beneficios en nuestra salud, y reduciría cuantiosamente el gasto público en seguridad social. Los humanos somos omnívoros, eso no quiere decir que “debemos” comer de todo, sino que “podemos” comer de todo. Nuestros dientes, nuestro sistema digestivo, nuestra nula capacidad de cazar sin armas, nuestra ausencia de visión nocturna, son todos factores que demuestran que el ser humano se encuentra mejor preparado para ingerir vegetales que animales.


Y para acabar, a modo de afianzar este argumento, le pego el link de las declaraciones de Ranjendra Pachauri.


http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_7602000/7602896.stm


Espero contar con su respuesta en breve.


Atentamente,


Leonardo Anselmi
Coordinador de Activismo

Asociación Animalista LIBERA!
www.liberaONG.org

































































Respuesta a Fernando Pascual

Escrito por: Asociación Animalista LIBERA! el 13 Oct 2008 - URL Permanente

En respuesta a:

http://www.camineo.info/news/238/ARTICLE/5930/2008-10-10.html


Sr. Fernando Pascual:

Ante todo permítame agradecerle su más que evidente preocupación sobre el movimiento por la defensa de los animales, el que tuvo un fuerte arraigo dentro de la Iglesia Católica Apostólica Romana, desde San Francisco de Asís hasta San Roque, e incluso en España de la mano de San José de Calazans. Personalmente desarrollé mis primeras empatías para con el resto de especies animales justamente por las enseñanzas que recibí en una escuela Pía, en Argentina. Todavía agradezco dichas enseñanzas. Lo único que me sorprende es que incluso los fieles más devotos y más piadosos de la Santa Iglesia no las hayan aprendido todavía, y sigan apoyando o ignorando atrocidades como la tauromaquia. Institucionalmente la Iglesia no debería permitir que la crueldad y el sadismo que suponen estos festejos lleven los nombres de los Santos. Pero los animales tienen una característica más que demostrada: son pacientes. Llevan miles de años esperando que acabemos de evolucionar y comencemos a respetarles como lo que son: animales y no cosas. Espero que Usted también pueda ver la diferencia.

Respecto a sus textos decirle que no se equivoca en las respuestas que otorga a cada una de las dos preguntas, sin embargo se equivoca en las formas en que las analiza. Pero antes de entrar en ese tema me gustaría recomendarle, para mejorar la fiabilidad de sus intenciones, que en adelante evite ser tendencioso, o mejor dicho, intente ser objetivo: trate de hacerse con la verdad en lugar de pretender tener la razón. Hablar de que el movimiento animalista sólo realiza liberaciones de animales y asaltos a barcos es como decir que todos los sacerdotes violan niños, basándonos en los casos y sucesos ya conocidos de los últimos años. Apenas una minoría de sacerdotes cometen tales actos delictivos. Lo mismo sucede en el movimiento animalista. En cualquier caso, aunque ambos actos sean ilegales, prefiero los que liberan animales a los que violan niños. Digamos que las motivaciones tienen sensibles diferencias, y las consecuencias también. Pienso que cualquier persona, sea devota, atea o de cualquier otra religión pensaría lo mismo que yo, y preferiría una persona que libera animales a una persona que viola niños. Se puede generalizar en base a la tendencia, pero en absoluto es la tendencia del movimiento animalista el hacer liberaciones o atacar barcos. O bien Usted miente al respecto, y es mentiroso, o bien Usted ignora información, y es ignorante. En cualquier de los dos casos le pediría, por ética profesional, que evite escribir sobre aquellas cuestiones que o bien prefiere mentir, o bien no evita ignorar.

Dice Usted que los animalistas decimos que no existen diferencias entre el ser humano y el ser no-humano. Se equivoca. En realidad decimos que las diferencias que existen, sean de la magnitud que sean, no nos otorgan ningún derecho a decidir sobre la existencia de los otros seres (humanos o no), así como las diferencias entre el hombre y la mujer tampoco suponen ningún derecho “extra” ni al hombre ni a la mujer, y lo mismo sucede con las personas de diferentes etnias. Lo de superioridad lo agrega Usted, pero tendrá que argumentarlo racionalmente, no sin antes dejar muy claro qué entiende Usted por “superior” incluso teniendo en cuenta factores dogmáticos, ya que sólo Dios es superior según la doctrina.

La respuesta correcta es que los animalistas no pretendemos que los derechos de los animales sean elevados al nivel de las personas, simplemente pedimos que dichos derechos no sean rebajados al nivel de las cosas. Excepto algún problema mental agudo, o fallo en el hipotálamo severo, cualquier persona podría distinguir las diferencias que existen entre un mechero y un perro, o entre un poste y una vaca. El problema es que las leyes no lo hagan, siendo y funcionando como la línea ética colectiva de la sociedad civil humana.

Respecto a su segunda pregunta le diré que también se equivoca, pero ahora además en la pregunta en sí. Los animalistas, como movimiento, sólo tenemos una postura declarada sobre el tema de los animales. Luego hay gente socialista, de derechas, del centro, anarquistas, apolíticos, verdes, comunistas, del Barça, del Madrid, del Valencia, del Espanyol, del Bilbao, del Betis, hippies, empresarios, limpiadores, ingenieros, vendedores, maestros, católicos, judíos, musulmanes, budistas, españoles, ingleses, americanos, franceses, alemanes, ecuatorianos, altos, bajos, gordos, flacos, negros, rubios, abiertos, intolerantes y también habrá, por tanto, pro-aborto y anti-aborto. No existe una postura formada al respecto ni debería existir tampoco, como tampoco se le podría adjudicar a los fans del Madrid de ser contrarios a la doctrina católica porque a los jugadores les apasionen los excesos y tienen relaciones sexuales con mujeres que no son sus esposas, ni de ser taurinos porque a algún jugador le gusten las corridas de toros, ni de ser de derechas ni de ser de izquierdas, ni de ser nada que no sea “ser merengue”. A los fans del Madrid sólo se les puede acusar de ser merengue, así como a los del Barça sólo se les puede acusar de “ser culé”. De la misma forma, a los animalistas, sólo se les puede acusar de ser animalista.

Usted se confunde. El animalismo no es una religión. No decimos a la gente cómo tiene que pensar en otros aspectos que no sean la ética hacia unos seres no-humanos que tienen capacidad de sentir, y que el dolor les supone además sufrimiento. Los animalistas solamente hacemos llamamientos a la reflexión, la consciencia, el sentido común y la moral, y pedimos a los diferentes entes administrativos que consideren seriamente el excluir a los animales del concepto de “cosas”, pues las personas que formamos parte de esos entes administrativos, las que le damos sentido a la administración democrática, así lo entendemos. Yo lo entiendo. Usted, me imagino que, lo entiende. Todas las personas somos capaces de ver la diferencia entre un animal y una cosa. El resto de cuestiones que Usted pretenda inventar acerca de nuestra causa puede incluirlas en una novela de ciencia ficción, pero no en un artículo que pretende que sea tomado en serio.

Y por último. Sepa usted que una dieta vegetariana, la que practicamos los verdaderos animalistas, no es solamente una herramienta ética para aliviar el dolor a los animales. Es también una herramienta para combatir el hambre humana en el mundo, porque esos niños y adultos también nos importan. Para producir una proteína animal hacen falta siete proteínas vegetales. Una explicación que podría ser tan amplia en resultados, y que sin embargo se reduce a una molécula. Ahora que sabe esto (y si tiene alguna duda se lo amplío con los informes de la ONU) ¿tiene Usted la suficiente ética y coherencia como para cambiar de dieta? ¿o es que a Usted sólo le importan los niños “por nacer” en Europa y menosprecia al niño ya nacido en el tercer mundo? ¿allí también aplica la superioridad de la que habla en su artículo?

Gracias por su atención, y espero contar con su respuesta.

Leonardo Anselmi Raffaeli
Coordinador de Activismo

Asociación Animalista LIBERA!
www.liberaONG.org
www.congresoSINcarne.org



Los animales NO son cosas

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LIBERA!

Hablar de derechos para los animales puede despertar entre las personas diferentes opiniones. Algunas dirían que los animales no deberían tener derechos, pero es que en realidad malentienden lo que pide otro grupo de personas que dicen que sí deberían tenerlos.

Básicamente la confusión viene dada por lo que entendemos por la palabra derechos. Normalmente, salvo excepciones, las personas que se oponen a brindar derechos a los animales piensan que lo que se está pidiendo es que dichos seres animales adquieran derechos civiles, un tipo de derechos que los animales claramente no necesitan. Los animales no necesitan asistir a la universidad, ni disponer de seguridad social, ni poder votar, ni pretenden tampoco disfrutar de la jubilación ni el paro. Esos derechos solamente los necesita el ser humano en su condición de humano, que vive en una sociedad civil regulada y organizada.

Esa adecuación de los derechos parte de un punto en el que todos estamos de acuerdo: los animales no son cosas, y por tanto sus derechos deben diferenciarse de ellas.

Todas las personas son capaces de diferenciar entre un animal y una cosa, la pregunta es por qué los diferentes organismos gubernamentales, si es que ejercen la representatividad de las voluntades intelectuales de las personas, no diferencian entre cosas y animales al momento de promulgar las leyes.

Este blog tiene como intención y principio básico el desarrollar una serie de artículos que ayuden a marcar las diferencias entre animales y cosas, fomentando entre la sociedad humana los valores de respeto adecuado a los intereses de unos seres con capacidad de sentir, y diferenciar entre el encierro y la libertad.

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