20 Jun 2012

GOLEANDO A LA MISERIA

Escrito por: Rolando Lucio el 20 Jun 2012 - URL Permanente

GOLEANDO A LA MISERIA

(A don Máximo Contreras “Muni” y a don César Augusto Ames; el primero trabajador manual, el segundo intelectual, porque ambos brindaron -y brindan- sendas lecciones para derrotar a la miseria).

Mucha gente piensa que el fútbol es un juego a vida o muerte, pero es mucho más importante que eso”. William Shankly.

Bajar, lo que se dice bajar del arrabal a la ciudad era muy fácil, el problema era el regreso; yo hacía cada domingo esa ruta, tenía seis años cuando bajaba muy temprano caminando por toda la calle Brasil e iba a comprar medio bloque de hielo en aquella fábrica que estaba ubicada en el jirón Francisco Pizarro, con ayuda de asiduos a dicho local, cubría el hielo de serrín, entonces lo colocaba dentro de una saca, ataba dicha saca a una peculiar carretilla de madera, así y emprendía el retorno, subiendo por Manuel Ruiz, atravesando unos arenales, hasta que los descalzos pies pedían tregua por la bravura de la cuesta y lo pesado de la compra, pero confieso que era feliz, porque las jornadas dominicales eran muy especiales en el barrio San Pedro.

El barrio había nacido en junio de mil novecientos sesenta y uno, cuando forzados por la necesidad de vivienda, un puñado de personas invadieron aquella montaña de arena, allí junto a sus palos y esteras, plantaron sus chozas y también sembraron sus ilusiones; aquel monte, albergó las primeras esperanzas, de unos humildes pobladores que poco a poco fueron planificando y estructurando el porvenir en democráticas asambleas, en esas reuniones germinaron las primeras resoluciones, la primera importante decisión fue poner ese nombre por la coincidencia de la fecha a las celebraciones del santo pescador, aunque para mi, la mejor decisión fue la organización del campeonato de fútbol en el estadio de la Huaca.

Al llegar a casa, partía el hielo con un mazo de madera, distribuía los pequeños trozos con un poco de agua en mi cubo blanco y colocaba cinco botellas de “Concordia”, que así conservaban su frescura, mi madre compraba dichas bebidas gaseosas -en cajas de veinticuatro envases-, porque el margen de ganancia era mayor y porque se podía solicitar diversos sabores, naranja, fresa, manzana, además del agua mineral que recibía el nombre de “Triplekola”, entonces podía complacer diversas peticiones, aunque también es verdad, que otros ambulantes ofrecían, cervezas, o competían conmigo, comercializando, “Fanta”, “Coca Cola”, “Pepsi Cola”, “Inka Kola”, “Crush”, “Bidú”, “San Mateo”, “Piña Canady Dry”, “San Carlos”, pero yo me mantuve fiel a “La Concordia”, por las rentables razones ya mencionadas.

A las diez de la mañana, se iniciaban los cotejos, la creciente población, comenzó a presentar sus preferencias, unos por familiaridad, otros por amistad, hubieron quienes por vecindad a la sede de los clubes; quien esto escribe, primero fue hincha del Juventud San Pedro, porque su local quedaba al lado de mi escuela -a la que asistía descalzo-, posteriormente me identifiqué con el Santo Domingo, aunque reconozco que siempre guardé profundo respeto y admiración por “El León Sureño”, elenco que tenía como líder a don Máximo Contreras, el gran “Muni”; este equipo -que vestía camisetas como la selección de Perú-, lo ganaba todo, hacían giras dentro y fuera de la región, además para los partidos importantes se concentraban en el domicilio del mencionado Contreras, recuerdo que los niños arrastrábamos nuestras expectativas, hasta los ventanales para observar que hacían los futbolistas en asombrosa concentración.

Le llamábamos “Muni”, porque llegaba a su domicilio enfundado en un uniforme, similar a los municipales de aquel entonces, pero la verdad, él ejercía de vigilante del Hospital La Caleta, donde el generoso director, doctor Numa Pompilio Torres, le concedió dicha plaza; Máximo Contreras había nacido en Otuzco, casado con doña Ramos Cruz, afincaron su amor en San Pedro, él, fue el principal propulsor del campeonato de fútbol, tanto como dirigente, tanto como entrenador, y claro está como futbolista. Jugaba como volante de contención o defensa central, lucía cuerpo de atleta, que complementaba con su consabida bondad; era un capitán que enarbolaba el respeto como norma de vida, él mismo -junto a un excelso grupo de colaboradores-, fue el singular adalid, para impulsar dos históricos hechos, para el deporte de nuestra región.

No había luz eléctrica en el barrio, tampoco agua potable; el líquido elemento, se trasladaba en viejos jumentos, que llevaban como carga cuatro envases de lata que en otros tiempos habían sido recipientes de aceite vegetal; a veces un viejo camión, soportaba a duras penas un tanque de agua que el conductor vendía a precio de oro, los niños sabíamos de ello, por eso cuando se averiaba -que era casi siempre-, nos negábamos a empujar el vetusto vehículo; recuerdo que intentaba ponerse en marcha con una especie de manivela, mientras los niños vocalizábamos las cifras del uno al cero, concluyendo el cántico con un rotundo “¡fuera!”. En lo que a iluminación concierne, las casas se servían de velas -en su gran mayoría-, otros tenían candiles de queroseno y unos cuantos poseían las lámparas “Petromax”, que irradiaban una cálida y potente blanca luz; estas lámparas protagonizaron el primer significativo acto que quedó grabado en nuestra memoria, por siempre.

Aquel día mi padre cambió de turno en su trabajo, llegó a casa sobre las dos de la tarde, de inmediato se puso a limpiar nuestra lámpara, revisó la “camiseta”, la probó y comprobó varias veces, cuando pregunté las razones de su dedicación, la respuesta me asombró, hoy se llevará a cabo el primer partido de fútbol nocturno en nuestra ciudad”, su emoción me contagió, yo sabía que “El León Sureño” entrenaba a oscuras, pero nunca pensé que disputarían un encuentro de noche; sobre las diecinueve horas, una procesión de lámparas fueron trasladadas hasta el campo, allí el solemne comandante de Puesto, el sargento Pedro Yufra, dispuso el orden con celosa armonía, buscando que todos los ángulos del terreno de juego estuvieran bien iluminados, años mas tarde, aquel sargento se hizo muy famoso en el mundo de la televisión, encarnando al personaje del “Chino” Yufra, que tuvo renombre y gran éxito en el programa “Risas y Salsa”.

Fue la única vez que no asistí al estadio con mi infantil comercio; junto a mi padre, nos tocó iluminar al costado del arco norte; los equipos que participaron en el disputado cuadrangular, fueron el campeón de Santa, el campeón de Coishco, el Deportivo Chimbote y los anfitriones, que una vez mas mostraron la solvencia de su preciosista juego, “El León Sureño” se llevó el título de dicho evento nocturno, recuerdo que junto a “Muni”, brillaron en aquella jornada, Rufino Matos, un mediocampista de potente shot, Modesto García, elegante en su juego, pero sobre todo disfruté de la solvencia de Agustín Rodriguez, en la portería. Aquella noche fui muy feliz, en mis sueños reaparecieron las mejores jugadas, pero sobre todo, en ese trance onírico, transformaba el campo de tierra en un terreno de fresco césped, con cómodas tribunas, pero que su iluminación siempre estaba proyectada por las lámparas Petromax.

En esa época, habían dos escuelas en “San Pedro”, una era, “Asilo Orfanatorio Jesús Redentor”, su directora era doña Imelda Loayza, su principal pedagogo era don Ismael Baltazar Reyes; la otra escuela era, la Nº 3109, cuyo director era don Víctor La Torre Teran, entre sus principales docentes sobresalía don César Augusto Ames, que a la vez hacía periodismo en “El Periódico del Aire” de radio “El Mundo”, Ames, junto a los principales personajes del barrio, hicieron otra proeza futbolística, dicho suceso, ocurrió en abril de mil novecientos sesenta y siete, y fue una fiesta deportiva cuya trascendencia también tiene visos históricos por su relevancia y porque me permitió ver a un equipo extranjero por primera vez en mi vida.

Un contingente alemán había venido a hacer unos trabajos en Sogesa, estaban alojados en el Campamento de la antigua Guardia Republicana en las instalaciones del Vivero Forestal, por las mañanas corrían por el bosque realizando sus habituales ejercicios, en cuanto se cruzaban, saludaban con cariñosos gestos a mi padre -quien trabajaba en dicho lugar-, ellos formaron un equipo de fútbol, que aquel domingo de abril, llegaron hasta San Pedro, vistiendo inmaculado uniforme blanco Adidas, sus botas de fútbol eran relucientes, todos nos acercamos a estos futbolistas de cabellos rubios y ojos claros; el sargento Yufra saludó uno a uno, expresando vocablos que solo él sabía sus significados, cuando don Marcos Llempen, dio el pitido inicial, en la única tribuna existente, la ronca voz del “Ñato” Trevejo, rompió la calurosa tarde con un estentóreo grito: Vamos León Sureño, a ganar a esos mariconcitos”.

El partido fue muy disputado, los germanos jugaban extraordinariamente bien, yo hice mi personal agosto en ese abril de imborrable remembranza, porque en el tiempo de descanso, ellos me compraron todas mis existencias de agua mineral, incluso me llamaban “freund”, uno de ellos me obsequió un polo, mientras no dejaba de mirar mis pies descalzos; recuerdo que todos mis amigos estaban felices, yo estaba feliz, por eso al terminar el partido cuyo resultado fue un empate a dos, “Muni” entregó el vistoso trofeo al capitán del elenco alemán, entonces la gente pidió que los germanos den la vuelta olímpica, ellos accedieron, lo mas sorprendente fue observar en dicha vuelta, a unos deportistas de excelente físico y de mejor ver, junto a unos debiluchos carasucias que acompañamos a estos integrantes de aquella gesta deportiva.

Hoy los tiempos han cambiado, “Muni” es un jubilado que sigue practicando el fútbol como fiel costumbre, y con leal ternura adora a sus nueve hijos; César Augusto Ames, luego de estar veintidós años en la magistratura, ejerce con brillantez profesional el derecho, y aquel vendedor de bebidas, pasea sus certidumbres por esta Barcelona, cada vez mas calurosa; hace poco mis pasos me llevaron a Munich y Berlín, busqué algún rostro de aquellos héroes del pretérito, pero solo hallé personas buenas, por eso, antes que arribe el olvido, quise plasmar esta historia, para que resista a la omisión, para que sobreviva a la prescripción de la memoria, para recordar instantes alegres, porque como dijo el profesor Jorge Valdano, el fútbol es una excusa para ser feliz”.

Termino con otra cita de Shankly, Si estás en el área y no sabes que hacer con el balón, mételo en la portería. Luego discutiremos las opciones”.

Hemos intentado hacer eso, marcar goles en la vida, goleando a la miseria, sin realizar faltas.

Fraternalmente.

R.

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Anónimo

Anónimo dijo

Que gusto haber leido, y haber recordado todo esto mi gran amigo toma, lo que màs me entusiasma es tu gran memoria, para recordar todo aquello, lo grandioso de todo ello es la mension al gran y pujante barrio San Pedro, su estadio de la Huaca, los recuerod de las velas, las lamparas petromax
el combustible de aquella epoca el Kerosene, las latas de manteca, y luego eran los cubos para el agua, le empresa siderurgica de Sogesa, los alemanes alli trabajando y departiendo con los cara sucias como lo llamas tu a todos nuestro jugadores del barrio San Padro. La mencion al chino pedro Yufra, quien siempre supo decir que chimbote es el RICO CHIMBOTE, El haber mencionado al Sr.Marcos Llempen como arbitro central en los encuentros de futbol de nuestra provincia, otra vez muchas gracias Mota, por traer a nuestros recuerdos todos estos episodios y recuerdos de nuestras vidas. Todo chimbotano esta obligado a leer esto. GRACIAS AMIGO

ELI AGUILAR

ELI AGUILAR dijo

QUE BUENOS RECUERDOS,,DETALLADOS,,ENHORABUENA

Guillermo Garay

Guillermo Garay dijo

Buen relato de la historia deportiva de algunos pasajes que se dieron en el ambito depórtivos del barrio San Pedro¨,quiero mencionar de paso ,que en San Pedro se hacia uno de los mejores campeonatos muy competitivos de chimbote
Gracias Rolando por regalarnos este ameno paisaje literario de nuestro de nuestro querido Chimbote. Un abrazo, Bendiciones.

Vanessa B

Vanessa B dijo

Querido Ro:
Emocionante lo que narras, cuando vuelves a tus origenes, abres tu corazón, nos cuentas tu infancia, el futbol es el tema que acompaña tu niñez, con necesidades pero con felicidad, gracias por enseñarnos tus alegrías, por abrir la puerta de tus amigos, de las gentes que viven en tu corazon, asi como vives en el corazon de los que te queremos. Muchos besos y cariños

Cesar Garay Ghilardi

Cesar Garay Ghilardi dijo

Excelente relato de tus vivencias y tu origen humilde en nuestro querido Chimbote que ahora te tienen en Barcelona,en la Madre Patria.

ALBERTO BAZÁN

ALBERTO BAZÁN dijo

Eso es tener buena memoria, recordar los hechos con alegría y sin resentimientos. Tu bitácora vital es en muchos aspectos igual a la mía y a la de muchos chimbotanos hijos de migrantes andinos, puesto que nacimos perdiendo el partido de fútbol. crecimos empatándolo y hoy creo que estamos ganandolo holgadamente, y algunos como tú ya juegan en ligas mayores. (Lo tuyo es algo así como recalar en el "Barza"). Gracias Rolando por tu artículo. Un abrazo

Angela Castillo Schellander

Angela Castillo Schellander dijo

Me gusta tu artículo, especialmente cuando decis: "Hemos intentado hacer eso, marcar goles en la vida, goleando a la miseria, sin realizar faltas.".
Sos un hombre emprendedor y con metas en la vida y has sabido salir adelante, allí radica tu inteligencia emocional lo que te ha llevado a llegar donde querías llegar
con respecto al fútbol en sí no soy una apasionada, es más, no me gusta que utilicen el dinero del pueblo para promocionarlo, pero tu artículo apunta a otra cosa y me gusta como lo has encarado. Besos.

Ricardo martino

Ricardo martino dijo

Mi querido Motita disculpa que no me comunique muy seguido después te comento porque. Ya no me extraña estas narrativas por que conozco tu capacidad, pero este relato no deja de sorprenderme, los recuerdos de esas épocas vienen a la memoria y me llenan de nostalgia, creo haber recorrido los mismos caminos por ello la hermandad que nos une jamás se perderá.Un Abrazo de tu Hermano.

Limeña.

Limeña. dijo

Rolando, Rolando, Rolando... Es que siempre logras que tus escritos causen en mi; ternura, dulzura y emoción, es de hidalgos reconocer lo que fuimos y lo que somos ahora, asi como traer al recuerdo a personas que, por lo menos yo, no conoci pero que gracias a tus escritos he logrado admirar, no más que a ti. Un beso enorme!. (Lo prometido es deuda, heme aqui y con gusto)..

Eduardo Quevedo Serrano

Eduardo Quevedo Serrano dijo

El escritor se toma un descanso, deja caer la pesada mochila de la vida, se sienta en algún recodo del camino, toma un sorbo de agua, y se hunde en sus recuerdos. Este bello texto es el resultado.

Me encantan las historias donde mis héroes regresan en busca de la huella de sus pequeños pies... con mayor razón si fueron esculpidos en los arenales del Cerro San pedro de Chimbote.
Un abrazo,
Eduardo

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