02 Jul 2012

EL PORTERO DE SAMARANCH

Escrito por: Rolando Lucio el 02 Jul 2012 - URL Permanente

EL PORTERO DE SAMARANCH

Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”. Jean Jacques Rousseau.

Me gusta releer el libro de Antonio Skármeta, “El Cartero de Neruda”, es un libro que nació de una curiosa circunstancia, como bien refleja el autor; él, había sido enviado a una misión periodística que su director le encargó para escribir algo, “como la geografía erótica del poeta. En buenas cuentas, y en chileno, hacerle hablar del modo más gráfico posible sobre las mujeres que se había tirado”. Es obvio decir, que el brillante vate, fiel a sus principios, se negó en rotundo a revolver ese “pálido pasado”, pero Skármeta, aprovechó esa estancia en Isla Negra, Chile, para escribir dicha obra y -junto al poeta-, resaltar la figura de Mario Jimenez, central personaje de su novela, quien abandona el oficio de pescador, para explorar nuevas maneras de ganarse la vida, como la de ejercer de cartero, es así como conoce a Pablo Neruda y logra establecer una singular amistad, aprendiendo y a ratos aprovechándose de la bondad de su benefactor.

En abierta analogía a lo expresado anteriormente, conozco a un buen amigo, quien también abandonó su oficio de pescador, para escarbar nuevas formas de ganarse el pan, su nombre es Fernando, aunque bien podría llamarse Modesto, porque la humildad es su estandarte, porque la sencillez es su vestimenta; vive paciente y respetando siempre, allí donde sus labores le lleven, entonces cumple con brillantez su cometido, su sana obediencia y la educación que lleva en su alma, lo demuestra en sus cotidianas jornadas, su amplia naturalidad la muestra con esa franqueza que forjó desde niño, cuando sus infantiles manos, cultivaban boniatos, pallares, maíz, en los aledaños de Samanco, su tierra; o cuando a los diecisiete años inició sus faenas de pesca, capturando jureles, caballas o sardinas en ese rico mar chimbotano. Así fue esculpiendo su notoria honestidad.

Asumiendo el peregrinaje de nuevos trabajos, llegó a bregar en la siderúrgica, lugar donde mas de una vez me crucé con él, recuerdo que siempre le acompañaba su sonrisa con mezcla extraña de inocencia e ingenuidad, Fernando Medina Castillo, obrero de la vida, jamás evitó a ningún trabajo, siempre atento y acomedido, supo granjearse el cariño de sus superiores, en ese tiempo compartimos mas de una charla futbolística, entonces él mostraba su emoción cuando hablaba del América de Samanco -su club de toda la vida-, de Justino Aponte, “El caballero del deporte”, de “Chupete Rodriguez”, “quien falló un penalti contra los Diablos Rojos, que tenían a Antonio Sanguinetto como arquero”, en otra oportunidad hablaba de Hugo Aponte, “hijo de Justino”, remarcaba, “vistiendo la camiseta del Deportivo Siderperú, marcó un gol espectacular a Acasuzo”, vuelve a florecer su emoción.

Hoy hemos desayunado juntos, -lo hacemos con cierta frecuencia-, transitamos verbalmente por ese Chimbote que vive en nuestro corazón, pero aprovecho la oportunidad para preguntarle sobre un anterior trabajo, cuando ofició de portero en el domicilio de don Juan Antonio Samaranch, ex- presidente del Comité Olímpico Internacional, Fernando sonríe, “he sido afortunado”, confiesa, “cuando llegué, cuidé a los abuelos de José Miguel Terés, el gran “Chemi”, del departamento de comunicaciones del FC Barcelona, luego pasé ser portero en un importante edificio, al cuarto día de trabajo, ingresaron tres personas que llevaban elegantes trajes oscuros, de inmediato les dije “¿que desean?”, uno de ellos me dijo “tranquilo”, me enseñaron sus armas, entonces le vi que entró, me saludó con cordialidad, era don Juan Antonio Samaranch, pensar que casi no le dejo entrar a su propia casa”, sonríe de la anécdota.

Al principio no era frecuente verle”, Fernando no oculta sus impresiones del pretérito que viven como un presente en su ser, “él despachaba en Lausanne Suiza, en la sede del COI, hasta que un día, ingresó y me preguntó, ¿de dónde es usted?, respondí con orgullo, de Perú señor Samaranch, ah, respondió, de la tierra de Mamita Campeonamos”, los ojos de Fernando se humedecen, “Esa frase es de Hugo Sotil, la dijo en la radio cuando el Barcelona campeonó en mil novecientos setenta y cuatro, le agradecí, entonces aquel hombre que era la primera autoridad del deporte olímpico me dijo, no tiene nada que agradecer, al contrario, ha sido un privilegio poder tener a Cholo en Barcelona, aquella noche te juro que no dormí por la emoción”, presenta su enternecimiento.

Cada mes personalmente me daba un aguinaldo, pero la mayor sorpresa fue cuando un día, su secretaria personal, la señorita Annie Inchauspe, me llamó para obsequiarme dos relojes. De parte de don Antonio, me dijo, era una edición limitada, con su nombre y unas anotaciones de sus años en el COI, me emocioné”, Fernando no quiere o no puede detener sus lágrimas, “cuando él llegó subí a agradecerle, pero aún me sorprendió mas, le dijo a Annie, entrega eso a Fernando, recibí una bolsa de colores, y dentro habían diversos souvenirs de los Juegos Olímpicos, todas me gustan, pero guardo predilección por este llavero en forma de pelota, porque cuando niño yo era muy pobre, jugaba con pelota de trapo o con calabacines que secaba en las arenas, a los doce tuve mi primera pelota de plástico, con mucha ilusión iba pateándola entre los algarrobos, con mala suerte que se pinchó, aquella noche lloré con profunda tristeza”, vuelve a ofrecer su testimonio.

Quiero contarte algo que guardé hasta hoy”, me ofrece una novedad, “Don Antonio tenía un romance secreto con Lluisa Sallent, la prensa del corazón vivía frente al edificio, buscando publicar la foto de la primicia, llegaron a ofrecerme treinta mil euros, para dejarlos pasar al garaje y así obtener la instantánea, pero no cedí a tan importante oferta, hubiera sido traicionar la confianza que me delegaron en el trabajo”, Fernando es un inmigrante que enarbola la lealtad como otra de sus preclaras cualidades, “Aprendí mucho de él, tenía paciencia para enseñar a través del diálogo, además me indicó que debía estudiar, por eso hice cursos de administración de gobiernos locales”, expresa con orgullo.

Le pido que conceptúe en pocas palabras a Juan Antonio Samaranch, Fernando me mira con firmeza, “Una persona respetuosa, sencilla, normal, que se daba a querer”; a Samanco, responde, “las playas mas largas de Perú, como La Boquita, Mar Bravo, Los Chimus, mi niñez y donde viviré en el mañana”; a Chimbote, Mi ciudad, allí logré mi hogar, allí conocí mis mejores amigos”; a Barcelona, agrega, “una ciudad que me recibió con mucho cariño, aquí nacieron mis nietos Darek y Brad”, a Amparo le dedica, “una excelente esposa, la amo sin descanso”, a FC Barcelona, “es una ilusión del fútbol europeo, que sirve como ejemplo para todo el mundo”. Cuando menciono Fernando Medina, me asombra, “un trabajador infatigable que aspira a ser alcalde de Samanco”.

Exactamente igual que en “El Cartero de Neruda”, donde Mario Jimenez, enterado de la muerte del poeta, pasa la noche en vela, “y las horas transcurrieron con la vista en el techo, sin que un solo pensamiento las distrajera”, aquel mediodía del veintiuno de abril de dos mil diez, cuando los noticieros anunciaron la partida de Juan Antonio Samaranch, Fernando se refugió en su corazón, y lloró por aquel hombre que le brindó un trato que él nunca esperó, por aquel que sufragó mas de un curso para su formación, lloró a lágrima viva con nobleza y con fidelidad al recuerdo presente.

Hoy también ha lagrimeado, con pesadas lágrimas de inmigrante, pero siempre oteando el horizonte, allí donde desea retornar, para aportar lo aprendido.

Fraternalmente.

R.

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JUAN ANTONIO

JUAN ANTONIO dijo

EXCELENTE....ERES UN MAESTRO...DE LA PLUMA ...BELLISIMA ANECDOTA.. UN ABRAZO A LA DISTANCIA...EL PIRRI ...

Angela Castillo Schellander

Angela Castillo Schellander dijo

Creo que ambos personajes fueron nobles desde su posición, y ambos fueron humildes, esa es una cualidad de grandes solamente. Por eso se dio esa conexión y ese cariño entre ambos.Me encanta como lo definís a cada uno, es una descripción muy buena, porque uno se los puede imaginar.
Me gusto la comparación con el Cartero de Neruda, aún cuando no me gusta la literatura chilena, porque son muy machistas, lamentablemente, pero debo rescatar que Neruda fue más allá de sus creencias y conceptos.
Me encantó la frase que utilizas al principio “Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas”. Jean Jacques Rousseau. Pienso que debe ser lo angular en una persona, podes ser rico económicamente, pero de qué te sirve si el día de mañana cuando te mueras eso se va a corroer y nadie se va a acordar de vos, ni vas a dejar nada en nadie
nada plasmado en las mentes que amas. Gracias.

Víctor Raúl Arellano

Víctor Raúl Arellano dijo

Todo esfuerzo, que expresa sus frutos, acompañado de humildad y perseverancia merece ser resaltado. El hombre que lucha toda la vida tiene muchos triunfos asegurados pero sobre todo el respeto y la dmiración de los suyos. Sui generis nota que de la analogía pasa a la historia vivencial de Fernando y nos presenta una hermosa sinfonía de superación .

Vanessa B

Vanessa B dijo

Querido Ro: Otra vez regresas a escribir sobre tus amigos, esta vez es Fernando, tú siempre has tenido muy buenas amistades porque extendiste tu cariño a quienes necesitaban de tu afecto, recuerdo a Richard, Jorge, Manuel. Me gusta la historia porque enlazas con un libro que te gusta releer, a mi tambien me gusta releer tus articulos, porque son ejemplos y alegrías. Muchos besos.

E. Zaitut

E. Zaitut dijo

"- ¿Don Pablo?
- ¡Metáforas, hombre!
- ¿Qué son esas cosas?

El poeta puso una mano sobre el hombro del muchacho.

- Para aclarártelo más o menos imprecisamente, son modos de decir una cosa comparándola con otra.

-Deme un ejemplo.

Neruda miró su reloj y suspiró.

- Bueno, cuando tú dices que el cielo está llorando. ¿Qué es lo que quieres decir?

- ¡Qué fácil! Que está lloviendo, pu’.

- Bueno, eso es una metáfora.

- Y, ¿por qué, si es una cosa tan fácil, se llama tan complicado?

- Porque los nombres no tienen nada que ver con la simplicidad o complicidad de las cosas. Según tu teoría, una cosa chica que vuela no debiera tener un nombre tan largo como mariposa. Piensa que elefante tiene la misma cantidad de letras que mariposa y es mucho más grande y no vuela."

Su relato es otra metáfora continuada. Fernando y Mario con Samaranch y Neruda, como Don Quijote y Sancho.
Me agradó mucho esta lectura.

un saludo

E. Zaitut:

Excelente párrafo donde el poeta explica el concepto del término "metáfora" a Mario, como es brillante la analogía que enlaza con la prosa dedicada a Fernando Medina.
Mi gratitud por sus palabras, son un real aliciente a seguir narrando vivencias.
Un abrazo y nuevamente mi agradecimiento.
R.

Limeña.

Limeña. dijo

Qué lindo artículo Ro!!, ya me habías comentado el encuentro con tu amigo pero leerlo es totalmente distinto, es muy emocionante saber que aún existen personas que no reniegan de sus orígenes y más aún, se sienten orgullosos porque han logrado mucho en la vida; sobretodo trabajar con honestidad para tener un mejor futuro. Bravo por Fernando Medina y por Rolando Lucio, dos amigos que no solo comparten un desayuno sino mucho más que eso. Un beso mi querido Ro!

Jaime

Jaime dijo

Que buena historia real amigo Rolando, ya algo habiamos comentado de este relato pero ahora me ha encantado aun mas, y es digino de resaltar aquellas personas que dejan sus paises para lograrse un porvenir honradamente, bien por todos aquelos que lo logran.
Esperamos pronto otra joyita de tu blog, saludos amigo. ya etaremos en contacto.

José Manuel

José Manuel dijo

Una buena historia de metáforas y de ejemplos, de lucha y de amistad, me ha parecido como la película Intocable, con finales distintos, pero me ha gustado mucho leer parte de la vida laboral de Fernando. Un saludo.

Eduardo Quevedo Serrano

Eduardo Quevedo Serrano dijo

Si treinta mil euros no pueden comprar a un inmigrante pobre que de niño jugaba con pelota de trapo, entonces cada gramo del buen Fernando debe ser oro de altos kilates.

Una buena historia, donde se da algo que la vida no siempre regala a raudales: la honestidad encuentra su contrapartida.
Abrazos para Rolando y Fernando,
Eduardo

Ana María

Ana María dijo

El conocimiento de la persona es tan profundo pero enaltece más la calidad axiologica, que es valorar el potencial de cada ser humano, sin reducirlo a un parámetro académico , ya que la nobleza y virtudes trasciende en el simple obrar, sin perder la la calidad humana hacia los demás, saludo y parabienes por doquier, Roland, Ana María

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