13 Ago 2008
¡Patagonia sin represas!
Hace poco TVE/24Horas emitió un reportaje sobre el proyecto de ENDESA de construir varias presas para la producción hidroeléctrica en la Patagonia chilena.
Entre las diferentes informaciones que se facilitaron hay una que me sorprendió enormemente: la legislación que permite concesiones privadas sobre el agua de Chile sin límite temporal, de tal manera que el gobierno chileno, según entendí, está obligado a realizar dichas concesiones. También se dijo que, hasta el momento, el gobierno chileno siempre había facilitado el permiso para las construcciones hidroeléctricas.
Aunque el reportaje da la voz a todas las partes implicadas, eché en falta lo que me parece constituir el auténtico nudo del problema: la necesidad del aumento de la producción de energía.
Todos los entrevistados parecían aceptar como un hecho indiscutible que Chile (como cualquier otro país, por supuesto) necesita cantidades crecientes de energía y, por otro lado, dada la dependencia del exterior (básicamente del gas de Argentina y Bolivia), era necesario que esta energía fuera producida en le propio país.
La discusión se circunscribió entonces a la conveniencia de esta concreta infraestructura.
Para los partidarios de la represa, la energía hidroeléctrica es una energía limpia, comparada con la provinente de las centrales térmicas, lo que es un argumento difícilmente rebatible, aunque se ofrecieron algunos apuntes sobre ello.
La alternativa, en la que se insistió al final del programa, parecía ser la apuesta por la energías renovables. Así, pudo verse la inauguración, presidida por la presidenta Bachelet, de unos aerogeneradores (instalados por ENDESA ECO); por otra parte, un crítico con el proyecto exponía las energía limpias no explotadas: la solar (en el desierto de Atacama); la geotérmica, la de las mareas, como alternativa a las represas patagonas.
Lo más importante de la cuestión, aunque con un tratamiento a mi juicio claramente insuficiente, fue la discusión en torno al destino de la energía producida, puesto que las cinco represas producirán energía que habrá de ser transportada hacia el área de Santiago ( ¡a más de 2000 kilómetros de distancia!), para asegurar el crecimiento de este núcleo industrial y urbano (unos 6 millones de habitantes) y, parece ser, las explotaciones mineras situadas aún más al norte. Es decir, más de 2000 kilómetros sembrados de enormes torres, trazando una muralla de cables de alta tensión, con el impacto ecológico y visual consiguiente, para no mencionar las perdidas que un transporte tan largo han de tener. A su lado, la línea de Muy Alta Tensión (MAT) proyectada en Cataluña es un juguete.
Así, no sólo las presas causarán un daño ecológico irreparable e irreversible, con la pérdida de ecosistemas únicos; no únicamente desplazarán poblaciones enteras, acabando con modos de vida y actividades económicas integradas en el territorio, sino que, además, la energía producida no les revertirá en modo alguno, con el argumento técnico de que la energía producida, debiendo ser transportada como corriente continua, no puede ser utilizada localmente. Teniendo en cuenta, por ejemplo, que el Pirineo de Cataluña y una parte del territorio central, y el río Ebro, en su tramo catalán, ya han sido destrozados en varias partes por las presas hidroeléctricas, y que la distancia de dichas instalaciones a las zonas de consumo no llegan a los 100 kilómetros, no se entiende bien el argumento técnico.
En todo caso ENDESA (o la entidad jurídica específica) estudian rebajar el precio de la energía para las poblaciones del lugar, para compensarles de alguna manera. Aunque algunos testimonios afirmaron que otras promesas de ENDESA se han incumplido.
Por otra parte, y al parecer a instancias del gobierno chileno, el proyecto original ha sido mejorado en su impacto medioambiental, no inundando ahora algunas zonas de particular interés.
Sea como fuere, mientras no se cuestione seriamente la conveniencia de que la economía crezca sin límite, todas las batallas se perderán. ¿Se imaginan el desierto de Atacama pavimentado de placas solares, y las montañas erizadas de aerogeneradores?
23 Jun 2008
Apuntes a la xenofobia preventiva
Hay un aspecto de las medidas de control de los inmigrantes que no se ha comentado y que me parece sumamente revelador. Se trata de la tajante prohibición del reagrupamiento familiar cuando se trata de los ascendientes del inmigrante: padres o abuelos (de uno y otro sexo). Y es revelador porque no se trata únicamente de un desprecio al inmigrante, sino que se inscribe en una de las manifestaciones más crueles de nuestra civilización occidental moderna: el abandono de los viejos, condenados por su inutilidad.
El ministro Corbacho no es una persona particularmente cruel; tampoco es más xenófobo que la media (el señor Durán Lleida es un campeón); no es más que un fiel reflejo de uno de los valores más interiorizados de nuestra cultura: el culto a la productividad. Sólo lo productivo es aceptable, lo improductivo, lo inútil, deja de tener valor. Así, el destino de lo improductivos, los jubilados, es ser marginados y, cada vez más, encerrados en asilos (residencias de la tercera edad) porque ya nadie puede ocuparse de ellos. Los más jóvenes no pueden dejar de trabajar para ocuparse de ellos sin renunciar a lo que se tiene en más alta estima: el trabajo.
Como cada verano, las residencias (¡y los hospitales!) se llenan de ancianos, para que sus hijos puedan gozar de un merecido descanso y puedan incorporarse después al trabajo y volver a ser tanto (o más) productivos que antes.
Por otro lado, cada vez se utiliza más la solución que consiste en contratar a cuidadores, abrumadoramente inmigrantes, lo que ha permitido, para gozo y alabanza del productivismo, liberar a muchas mujeres, lo que técnicamente se expresa diciendo que la tasa de actividad femenina ha ido aumentando en España, lo que buena falta nos hacía para poder aumentar la producción, y situarnos a niveles europeos (de una particular visión de Europa, pero este es otro tema).
Todo lo que contribuye al crecimiento económico es bueno. Los inmigrantes jóvenes, necesitados de trabajo, que aceptan condiciones laborales y salariales indecentes son bienvenidos cuando la economía los necesita. La mujeres, deseosas de trabajar, que siguen cobrando salarios inferiores a los masculinos, son bienvenidas.
Pero cuando las cosas cambian, cuando llega la crisis, los inmigrantes sobran. Las redadas a sin papeles aumentan y, como rúbrica infame, esa Europa los convierte en delincuentes.
¡Sólo faltaría ahora que hubiera que cuidar a los inútiles ancestros de esos inmigrantes!
11 Jun 2008
La huelga del transporte
1. La llamada huelga de los camioneros pone de relieve, como si de una caricatura se tratara, uno de los rasgos característicos de la mitología liberal, a saber, la perfección del Mercado (así, con mayúscula).
2. El mito del Mercado, como lo formulara ya Adam Smith, consiste en que todos somos empresarios, productores especializados, merced a una propensión innata al intercambio, de manera que, al perseguir nuestra propia y mayor satisfacción, logramos simultáneamente, la mayor satisfacción para todos los demás. El mito fue reformulado por Jean-Baptiste Say en la “ley” que lleva su nombre, y que nos garantizaba la estabilidad perpetua, y que fue definitivamente “derogada” por John Maynard Keynes en su Teoría General. Refutación que no impide que el mito siga presidiendo la gran mayoría de los razonamientos económicos en medio de crisis como la que ahora conmueve la economía.
3. Téngase presente que la figura del camionero en huelga representa una parte muy específica del sector, la más vulnerable y, en efecto, vulnerada, por el cúmulo de incidencias económicas recientes: el pequeño transportista autónomo, en general sin asalariados. Este pequeño camionero responde a la perfección al ideal proclamado por el Mercado: productor especializado que ofrece un servicio necesario para el resto de sectores económicos. ¿Cómo es que esta figura paradigmática es, precisamente, la más afectada por la actual crisis?
4. Del mito a la realidad hay un abismo. El camionero individual puede paragonarse con el pequeño agricultor especializado. En ambos casos, dependen de un solo producto para subsistir; ambos tienen como cliente a la gran empresa comercial o industrial; para ambos, el precio lo fija su cliente por lo que, como actualmente, no pueden repercutir el aumento de costes en el precio, cosa que le está sucediendo a otro colectivo similar, el de los pescadores.
5. La grandes empresas disponen de una oferta creciente de transporte que pueden utilizar a su antojo, sin tener que cargar con unos costes que supondría tener una flota propia. Cada transportista se enfrenta con la competencia de los demás, lo que mantiene los precios bajos, junto con la actuación de las grandes empresas de transporte, que pueden permitirse costes más bajos.
6. A este ambiente competitivo no son ajenas las duras condiciones de trabajo a las que se ven sometidos los camioneros, cuya única forma de reducir costes es “aumentar su productividad” con jornadas de trabajo muy largas, pocos descansos y uso de estimulantes (todo ello ilegal) Por cierto, seguramente es uno de los colectivos que está cumpliendo la reciente directiva “europea” de la jornada laboral de 60 horas.
7. La cultura del Mercado, el mito del empresario, han calado hondo en España, para mayor gloria, y beneficio, de los fabricantes de camiones, los constructores de autopistas y carreteras, los explotadores de vías de pago, et., de modo que éste es el país de Europa con la mayor proporción de transporte de mercancías por carretera (95% según algunas fuentes) frente a un 30% aproximadamente en muchos países europeos.
8. Cuando la economía crecía desmesuradamente los camioneros tenían trabajo y, como suele decirse, se ganaban la vida; pero cuando la crisis ha llegado, con la reducción de la actividad económica, el aumento del coste del combustible, el alza de los costes financieros y el encarecimiento general de los alimentos básicos, el eslabón más débil se ha roto: “la oferta” supera claramente “la demanda”, lo que, siguiendo las implacables leyes del mercado, conduce a la reducción de precios y a la expulsión del mercado a los oferentes más ineficientes, en el caso del transporte, los más pequeños.
9. En el mundo real, el “oferente” del mercado es, en este caso, un pequeño trabajador, cuya única posibilidad de subsistir es ofreciendo el único producto que puede ofrecer; el transporte. Como ser humano que es, y posiblemente con una familia a las que, como a todas, se les incita constantemente al consumo, su situación es en muchos casos desesperada, lo que explica la importancia y contundencia de la protesta la cual, según parece, ha desbordado a las asociaciones profesionales. De modo que la teórica representación de las mismas, en estas circunstancias, parece que ya no responde a la realidad, a tenor de las declaraciones de algunos transportistas.
10. Los pequeños camioneros piden, con todo lógica, lo mismo que necesitan todos los pequeños productores especializados, como los campesinos: un ingreso mínimo que les permita subsistir como sector, y que los campesinos europeos y estadounidenses, por ejemplo, han obtenido desde hace muchos años, con la aplicación de la Política Agrícola Común en el caso de Europa, con las subvenciones agrarias, y que han constituido durante muchos años una parte muy importante de los presupuestos europeos.
11. Siendo los camioneros ciudadanos, lógicamente esperan de su Gobierno que les ayude en esta coyuntura, de la misma forma como el Gobierno ayuda con celeridad a los empresarios de otros sectores cuando están en dificultades. Bien es verdad que son las grandes empresas las que, si tienen menos beneficios de lo esperado, tienen capacidad para obtener ayudas, con el argumento de que sus dificultades tendrán repercusiones en el empleo, etc.
12. El Estado está justamente (y también lo vio Adam Smith, véase el Libro V de La Riqueza de las Naciones) para paliar los efectos negativos del mercado. Sólo los fanáticos (a los que Joseph Stiglitz ha denominado ‘fundamentalistas del mercado) pueden apostar por una regulación a partir de las propias “fuerzas del mercado”.
13. Puesto que no tienen fuerza en los despachos, su único recurso está siendo la huelga. Sus consecuencias, se nos dice, las paga el consumidor. Pero ¿acaso no son los transportistas también consumidores? ¿No somos todo, “nosotros” y “ellos” igualmente ciudadanos? No nos dejemos dividir y oponer. Hay que exigir una solución justa sin un sometimiento ciego a las leyes del Mercado. Solución que debería pasar, de una vez por todas, por un replanteamiento serio de la sociedad que queremos. No una sociedad de Mercado, de empresarios y consumidores, sino una sociedad de ciudadanos.
22 Abr 2008
Más sobre el agua
1
Sigue el folletín del agua y todo el mundo opina. Hoy mismo (22 de abril), supongo que casualmente, en el “El País”, dos artículos sobre el tema, uno de Felipe González y otro de Josep Ramoneda.
Del primero retengamos únicamente, a título de síntoma, la afirmación, debida a “un amigo, de excepcional cabeza, [que] me decía cuando lo trataba de convencer del drama del agua en el mundo, que el problema era de desarrollo tecnológico, no de recursos”, que González parece limitar a las desaladoras. Afirmación que recuerda aquella otra del premio Nobel de economía, Robert Solow: “El mundo puede, en efecto, progresar sin recursos naturales, por lo tanto el agotamiento es sólo un acontecimiento, no una catástrofe” ( Citado en Vandana SHIVA. Abrazar la vida. Madrid, Horas y Horas, 1995., p. 277)
El de Ramoneda (que aparece en las páginas de Cataluña), aunque comparte el mismo argumento de fondo, es decir la creencia en soluciones técnicas, lo enmarca en una perspectiva política. Está claro que el autor está a favor del trasvase del Ebro y no descarta cualquier solución técnicamente factible, aunque “ni las desaladoras son el paraíso ecológico. Por tanto, habrá que seguir buscando soluciones estructurales para que no tengamos que pedir por caridad un trasvasito cada dos años”. En esta óptica, lo cual es perfectamente razonable, no se muestra en contra a priori de ningún trasvase, incluyendo el del Ródano, en la medida en que se demuestre que es técnica, ecológica y económicamente adecuado.
Subyace en la posición de Ramoneda (y no digamos en la de González) la idea de que el crecimiento es indiscutible y que, por consiguiente, hay que buscar soluciones para que este prosiga. Esta posición se apoya en la fe en que el progreso tecnológico se encargará de encontrar estas soluciones.
2
Por otra parte, Pedro Arrojo, desde la Fundación “Nueva Cultura del Agua” ha argumentado de forma sencilla y convincente la negativa a los trasvases, partiendo de la base de que no existe agua sobrante. Por ello propone que el agua que Barcelona necesita se detraiga de la que va destinada a los cultivos, compensando a los agricultores por la pérdida de cosecha.
A la vez, Narcís Prat, de la misma Fundación, ha señalado “El País” de 20 de abril: “El uso agrícola del agua tiene un papel importante que es la producción de alimentos, pero se tiene que hacer con sentido y buscando un equilibrio. El Segre no puede regar 140.000 hectáreas, 70.000 de Urgell y 70.000 de Segarra-Garrigues, y a la vez servir para muchas otras cosas. No hay bastante agua. Y con el cambio climático cada vez habrá menos. Se tiene que llegar a un acuerdo entre los que riegan y los de la ciudad.” Y más adelante: “A mí que nadie me diga que quiere ser sostenible y que está preocupado por el cambio climático si después hace una previsión de que en su ciudad, como Vic, que tiene 132.000 habitantes, la previsión para el futuro es que tenga 100.000 más. No me lo creo. Es imposible. Vic no puede llegar a tener 232.000 habitantes porque tendrá problemas de agua, de movilidad, de energía, de todo. Y quien dice Vic, dice Igualada y todas las ciudades. Por tanto, quien hace una previsión de crecimiento de este tipo no está autorizado luego a decir "oye, pobrecito de mí, enviadme un poco de agua que no tengo". Es incoherente.” Por no hablar, añado yo, de “Las Vegas” de los Monegros.
3
Dice Ramoneda que “lo más probable es que en el futuro haya trasvases”. Pero, a menos que este mismo futuro no proporcione soluciones tecnológicas milagrosas, los trasvases pueden darse por caducados. Por un lado, porque, suponiendo que el crecimiento continúe indefinidamente, lo que no se cuestiona, habrá que admitir que todo el mundo querrá participar del crecimiento, como nos lo muestra “Las Vegas” de los Monegros. ¿Quien va a negarse a recibir los frutos del crecimiento, disponiendo de un recurso cada vez más valioso? Porque, en efecto, como se está viendo, el agua se tornará cada vez más cara.
Si la economía seguirá creciendo, si la energía a partir del petróleo tiene los años contados, si la energía hidroeléctrica tiene un tope, si la energía nuclear es peligrosa, si la eólica es un atentado al paisaje, si, etc…, sólo una fe extraordinaria en los prodigios de la tecnología puede explicar la negativa a cuestionar el crecimiento económico.
4
Y ya para acabar, se echa de menos alguna referencia al agua embotellada.
Cuando se afirma que el problema se centra en el abastecimiento de “agua de boca”, se olvida que “más de la mitad del agua que beben los usuarios del área de Barcelona, concretamente un 58% de ese caudal ingerido, es agua envasada, según revela un estudio de la Agència Catalana de l´Aigua (ACA) referido a los 23 municipios barceloneses servidos por la compañía Aigües de Barcelona (Agbar)” (La Vanguardia de 17/10/07). Por otra parte (según www.directivamarco.es) “el agua embotellada es al menos 250 veces más cara que el agua potable del grifo”, afirmación que se basa, según la misma fuente en que , en Barcelona, un litro de agua de grifo vale 0,001 €, mientras que un litro de agua embotellada, en garrafa, vale 0,25€.
Resulta, por un lado, que cuando compramos agua embotellada, en su gran mayoría, viene servida en envase de plástico, que, como sabemos, se obtiene a partir del petróleo, lo que constituye un derroche considerable. Por otro lado, además, se da el hecho de que el agua embotellada proviene de diversas captaciones, es decir, que siendo el agua, como es ahora ya evidente, un recurso natural escaso, hay un sector que se lucra a partir de su extracción, detrayendo un caudal que antes iba a parar, finalmente, al consumo de los ciudadanos a través de las redes de agua potable, o bien a usos agrícolas.
Las empresas obtienen un recurso gratuito, del que sólo pagan los costes de extracción, como si fuera un recurso ilimitado y abundante. Lo que hacen es privatizar un recurso colectivo y público.
Lo que nos faltaba.
01 Abr 2008
Una lógica que hace aguas
La propuesta del trasvase temporal de agua desde el Segre al Llobregat para paliar, dícese, la pertinaz sequía y garantizar “agua de boca” al área metropolitana de Barcelona pone de manifiesto la catastrófica lógica a la que estamos sometidos: la lógica económica del crecimiento por el crecimiento mismo.
1. Un primer y superficial análisis puede realizarse a nivel político. Para decirlo brevemente, el proceso se ha hecho totalmente al revés. Si, como se dice, se trata de una situación de emergencia que requiere medidas excepcionales, avaladas incluso por la oposición (CIU), por ahí se debería haber empezado. Si así hubiera sido, la posición del gobierno de la Generalitat hubiera sido mucho más fuerte frente al gobierno central. Pero se ha procedido justo al revés, suponiendo que la sola voz de alarma concitaría una adhesión unánime, desde la oposición, al gobierno central, pasando por los usuarios del agua trasvasable.
2. No deja de ser curioso y significativo que los mismos que se opusieron al trasvase del Ebro (y a cualquier trasvase, de hecho) hayan pensado que, en esta ocasión, era perfectamente coherente realizar un trasvase, a condición de que no se le denominara así. El esfuerzo del conseller Baltasar en este sentido constituye una burla a la inteligencia, en particular viniendo de alguien que pertenece a un grupo político que se autocalifica de ecologista. Al menos este episodio ha servido, en este ámbito, para ver como las proclamaciones de ecologismo no son más que un señuelo para atraer a una fracción del electorado.
3. Igualmente pintoresco es la el llamamiento del Presidente de la Generalitat al gobierno de Madrid al grito de “Cataluña es España”, cosa que pueden muy bien repetir los gobiernos autonómicos de Valencia o Murcia, cambiando obviamente “Cataluña” por su respectiva denominación.
4. Los argumentos para oponerse a cualquier trasvase, y no sólo el del Ebro, el Segre o el Ródano (tan caro éste último a CIU) remiten a la denominada “nueva cultura del agua”. No es aquí el lugar para pontificar sobre un tema que está sujeto, como es sabido, a interpretaciones varias. Únicamente me referiré a lo que se anuncia al comienzo de este papel electrónico: el papel del agua en el contexto de la lógica económica catastrófica del crecimiento por el crecimiento mismo.
5. El agua es un recurso natural autorrenovable, pero sujeto a amplias variaciones , lo que le diferencia de los recursos minerales que no son reproductibles. No hace falta tampoco referirse al cambio climático, que parece que va a acelerar, al menos en nuestras latitudes, la reducción de la pluviosidad. El mero mantenimiento del mismo régimen hídrico del último siglo se enfrenta a una creciente utilización del agua como consecuencia del crecimiento económico. La mayor eficiencia en su uso, no hará más que retrasar el inevitable colapso.
6. Estamos en la misma situación que la referida a la energía, ya que su aumento es imparable, aunque se recurra a las energías renovables. Así, podemos imaginarnos una Cataluña (y cualquier país “desarrollado”) con un sistema montañoso erizado de aerogeneradores, unos valles atravesados por líneas eléctricas de diferentes tensiones, una costa en la que habrán de alternarse los puertos deportivos con las desaladoras y un paisaje salpicado de centrales nucleares, sin olvidar depósitos de basuras, convencionales y radiactivos.
7. Si el crecimiento económico no tiene fin, si todo el mundo tiene derecho al crecimiento, si todos tenemos derechos a un consumo creciente, la fecha en que esta perspectiva se realice no está muy lejana.
No hay otra conclusión posible: hay que apostar por el decrecimiento.
27 Mar 2008
HABLEMOS DE COSAS SERIAS
En el número 297 de CULTURA/S (LA VANGUARDIA del 27 de febrero de 2008), cuyo tema central es la educación, Xavier Antich escribe un artículo titulado “Educación: el futuro empieza hoy”. Es necesario reproducir aquí el párrafo final:
“En todo caso, el futuro no empieza mañana. Como sugería el título de una película francesa (…) : esto empieza hoy. No se trata de una cuestión gremial, que afecta sólo a los docentes. Es un problema social y político. Nos afecta a todos. Y todos debemos arremangarnos. Hoy, mejor que mañana. Empezando por las instituciones políticas, que continúan mirando hacia otro sitio. No es posible tanta ceguera”
La respuesta la da el mismo articulista (aunque la pregunta no se formula explícitamente). La ceguera es más bien un deslumbramiento provocado porque “las instituciones políticas (…) continúan mirando hacia otro sitio”. ¿Hacia dónde?:
“La economía lo es todo. La economía está por encima de cualquier otra consideración” (Mariano Rajoy, en la parrafada final del segundo “debate” con José Luis Rodriguez, el 3 de marzo de 2008)
Cegados por la economía, no sólo las instituciones, sino la inmensa mayoría de los políticos, es lógico que la educación (y tantas otras cosas) queden relegadas al olvido o a la necesaria demagogia electoral. La cosa es pues que la educación se considera únicamente desde el punto de vista instrumental, es decir, en la medida en que contribuye al crecimiento económico.
Por los mismo días, otra cita, esta de Jordi Llovet (EL PAÍS, sábado1 de marzo de 2008)
"La Universidad ya no va a ninguna parte: los estudiantes no aspiran a saber, sino a ganarse la vida. Eso, unido a que no leen y a que cultivan la cultura del ocio, da un resultado preocupante. Las facultades de Letras se han desintelectualizado". ¿Fenómeno catalán? "Es europeo: ha permitido que se hundiera su legado, pero las facultades privadas de EE UU lo han conservado". Total: "A un difunto se le puede velar unos días, no 10 años".
Así, los ciudadanos se han convertido en consumidores racionales para los cuales la educación no es más que un medio para tener un futuro económico mejor, lo que en términos de la economía colectiva se traduce en la formación de capital humano necesario para aumentar la productividad y aumentar el crecimiento.
El futuro no empieza mañana, ni siquiera hoy, empezó hace mucho tiempo, cuando la economía se erigió en el ámbito social dominante al que se van subordinando, cada vez con mayor fuerza, las demás instancias, sociales, políticas y culturales
Arremanguémonos, pero ¿Cómo, dónde, cuando? Una pista, y la última cita. Manuel Borja-Villel, en EL PAÍS (13 de marzo de 2008), plantea como una importante función del museo actual, justamente, la educación.
“Intrínsecamente ligada a la formación de los públicos, la educación, tanto o más que las narraciones que el museo nos propone, es uno de los grandes temas todavía no resuelto por la museografía actual” y propone, siguiendo a Jacques Rancière, una pedagogía de la emancipación o una educación emancipadora, “en la que el hecho artístico juega un papel privilegiado”.
En todo caso, como por cierto ya viera Ivan Illich, la educación parece que puede ser fructífera fuera de las instituciones educativas, tristemente subordinadas al crecimiento por el crecimiento mismo.
08 Ene 2008
Ayuda humanitaria
En El País de 5 de enero de 2008, sábado, página 24, aparece un artículo firmado por Paula Farias, presidenta de Médicos sin Fronteras España, bajo el título “Un pacto herido.”
Fijémonos en la declaración de principios: “La acción humanitaria está al margen de la política, por definición, pues suele aparecer allí donde la política falla”.
Un poco más allá, la autora explicita el alcance de su definición: “Es [la acción humanitaria] el acercamiento al individuo como tal, desposeído en este momento de ideología, raza, etnia, religión o color alguno” .
Así, no es de extrañar que los cooperantes del “Arca de Zoé” sigan convencidos de que estaban realizando una buena acción; pues, ¿dónde estarían mejor estos pobres niños (somalies o chadianos, que más da, pues “están desprovistos de raza, etnia, etc.”) que en los confortables hogares de unos buenos papás europeos?
En palabras de Giorgio Agamben:
“La separación entre lo humanitario y lo político que estamos viviendo en la actualidad es la fase extrema de la escisión entre los derechos del hombre y los derechos del ciudadano. Las organizaciones humanitarias, que hoy flanquean de manera creciente a las organizaciones supranacionales, no pueden empero, comprender en última instancia la vida humana más que en la figura de la nuda vida o de la vida sagrada y por eso mantienen, a pesar suyo, una secreta solidaridad con las fuerzas a las que tendrían que combatir. Es suficiente una mirada a las recientes campañas publicitarias destinadas a recoger fondos para los emigrados de Ruanda para darse cuenta de que la vida humana es considerada aquí exclusivamente (y hay sin duda buenas razones para ello) en su condición de vida sagrada, es decir, expuesta a la muerte a manos de cualquiera e insacrificable, y que sólo como tal se convierte en objeto de ayuda y protección” Giorgio AGAMBEN, Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida, Paterna, Pre-textos, 1998 (1995) (p. 169)
02 Ene 2008
El video de CIU, la Inmigración y el señor Duran LLeida
I. El Video de CIU y las declaraciones de Duran LLeida
Lo peor son las declaraciones de Duran Lleida a propósito del video pre electoral, más que el video en sí.
Duran afirma, defendiendo la objetividad del video que “…la realidad de nuestro entorno… no es otra que la inmigración extranjera preocupa, y mucho, a muchos sectores de ciudadanos” (El País, lunes 31 de diciembre de 2007; Cataluña, p. 3)
Eso sí, el video es una pequeña obra de arte, porque en pocos segundo consigue transmitir una imagen tenebrosa de la inmigración. Veámoslo con algún detalle.
1/ El video comienza con la imagen de un periódico en el que se lee “Cataluña en la cola de Europa en educación" mientras se ve (que no se oye) a un profesor hablando en un aula con un confuso ruido de fondo que parece una cacofonía de voces y murmullos.
2/ Siguiente escena: Un hombre habla en la calle. De noche. De pronto, en un periódico abandonado en una papelera en la misma calle se lee: “Un magrebí no quiere que su hija de 7 años haga gimnasia en la escuela”.
A la vez, tras el primer plano del periódico, distingue la cara de un joven con sudadera y capucha que está hablando con dos personas más, una de ellas un subsahariano (en términos políticamente incorrstos, negro). La calle no pertenece a un barrio céntrico ni residencial: al fondo, mientras el hombre habla, se distinguen los rótulos de dos tiendas, una carnicería y un locutorio; los tres jóvenes podrían perfectamente estar trapicheando con droga, ya que son inmigrantes, al menos unos de ellos, y el rumor de voces de fondo no parecen que se expresen en catalán o castellano.
3/ A continuación, imágenes de un coche atrapado en un embotellamiento de tráfico, mientras una voz dice “El ministro Solbes afirma que nunca publicará las balanzas fiscales”
4/ Finalmente, una mujer espera en la acera, se ve un periódico en el que se lee “El ladrón del Ra(val?) entre y sale de pris(ión) 36 veces en 3 meses”. A continuación, la misma mujer es víctima de un robo por el procedimiento del “tirón” por parte de dos individuos que van en una motocicleta (y cuyos rostros no se ven).
Los protagonistas de las cuatro escenas, el maestro o profesor, el individuo que habla con su móvil en una calle poco agradable, la pareja desesperada en su coche y la mujer víctima del tirón, son todos personas como cualquiera de nosotros: catalanes víctimas o bien de “Madrid”, por la falta de inversión en infraestructuras o de “la Inmigración”, por la inseguridad , la incultura o el fanatismo y la delincuencia. El mensaje es claro a los electores catalanes Duran Lleida (cuya imagen no aparece, aunque sí su nombre y su voz) hablará en nombre de estos electores y se enfrentará con las fuerzas del mal, ninguna de ellas, por supuesto, de Cataluña (puesto que el PSC se supone que no es más que un apéndice de un partido extranjero).
II. Las encuestas de opinión, los medios y la inmigración.
Centrándonos el la Inmigración, el problema de fondo es que el señor Duran puede apoyarse en la percepción, construida desde hace tiempo por los medios y los políticos interesados, de que la Inmigración es, como tal, un problema (es decir, que una parte de los problemas se deba a la Inmigración).
Tal percepción, se alimenta ( ya su vez alimenta a) de las diferentes encuestas de opinión, tanto las que se realizan a nivel español como las de ámbito catalán, en las que, invariablemente, la Inmigración es citada así como uno de os principales problemas de los españoles y los catalanes respectivamente.
Por lo que se refiere a Cataluña, ámbito electoral del señor Duran, se acaban de publicar los resultados del último “Barómetre d’Opinió Política” del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat de Catalunya, correspondiente al mes de diciembre, en el que la Inmigración aparece como el tercer problema más importante con el 10,5 % de las respuestas, sólo detrás del Acceso a la vivienda (15,3%) y de la Falta de infraestructuras y problemas de transporte.
En el Barómetro de Julio de 2007, cuando aún no se habían producido los escandalosos incidentes en el tráfico ferroviario, la Inmigración era el segundo problema (11,3%) tras el Acceso a la vivienda (13,6%), mientras que la Falta de infraestructuras y problemas de transporte ocupada, con el 2,8%, un modesto octavo lugar.
En este mismo Barómetro, cuando la pregunta, previa, que defina ya los problemas, permitía una multiplicidad de respuestas, la Inmigración aparecía, con el 35,6%, como el problema más mencionado como importante por las personas entrevistadas. Repitámoslo: más de un tercio de los encuestados creían que la Inmigración no sólo era un problema, sino que era además uno de “los principales problemas que tiene actualmente Cataluña”.
La primera pregunta es, textualmente, la siguiente: “En su opinión ¿cuál/es cree que son los principales problemas que tiene actualmente Cataluña?” A partir de las respuestas espontáneas de los entrevistados, los problemas se agrupan en diferentes categorías elaboradas por el “Centre d’Estudis d’Opinió”. Puesto que la pregunta se refiere a los problemas de Cataluña (no del entrevistado), las categorías elaboradas se asocian a un determinado problema. Así, aparecen categorías como “Acceso a la vivienda” o “Paro y precariedad laboral” ; sin embargo, otros registro más que designar problemas se refieren a ámbitos en los que se dan problemas, como por ejemplo, “Sanidad” o “Educación-cultura-investigación”.
Así, la rúbrica Inmigración, aunque objetivamente designe un ámbito en el que existen problemas, puede ser leído e interpretado como un problema en sí, interpretación que va calando y que los políticos como el señor Duran van explotando sin escrúpulos.
Si “la inmigración preocupa y mucho” no es porque en sí misma sea un problema, sino porque es útil que así se perciba.
Ya sería hora de que los medios, al menos los que se autocalifican de serios, responsables y progresistas, se preocuparan de los mensajes que contribuyen a difundir. Tal como están las cosas empezar con la Inmigración no sería una mala idea.
28 Dic 2007
Otra vez los impuestos
Javier Gómez-Navarro, Prersidente del Consejo Superior de Cámars y ex ministro socialista, es entrevistado en “El País” con ocasión de la elaboración de un documento “que contiene 150 propuestas a los partidos de cara a las elecciones del 9 de marzo”; “El plan de las Cámaras se basa en bajar impuestos directos (IRPF, las cuotas de la Seguridad Social y Sociedades) y subir los indirectos”. Tras esta exposición, el articulista pregunta (¿Con asombro? No lo podemos saber):
“Pregunta: ¿Es una medida de izquierdas?
Respuesta: Es una medida de racionalidad económica, el debate entre izquierda y derecha está superado.”
Más adelante, el periodista (quizás perplejo) insiste:
““Pregunta: ¿No se pierde progresividad bajando impuestos directos y subiendo indirectos?
Respuesta: Los impuestos directos estarían muy bien si todo el mundo los pagara. Si los ricos los pagaran. Pero son cada vez más difíciles de cobrar porque quienes tienen más medios tienen armas para eludir el pago. Al final recaen en las clases medias.”
Esta es la misma argumentación que la empleada por el Presidente del Gobierno y por Miguel Sebastián y que ya he comentado. Únicamente cabría añadir, dado el cargo del entrevistado, que, en su boca, la explicación es asombrosa: ¿Acaso las Cámaras no son las representantes de una parte importante de los ricos? ¿Cómo puede aducir tranquilamente el señor Gómez-Navarro que los ricos, a los que representa parcialmente, tienen armas para eludir el pago? Y como socialista, ¿No resulta sorprendente que admita que es “cada vez más difícil”, es decir, bajo el gobierno del PSOE, que paguen los ricos?
Menos sorprendente es, por sabido, la afirmación anterior sobre la superación del debate entre derechas e izquierdas a propósito de la economía, ámbito donde, al imperar la racionalidad, está uno a salvo de contaminaciones ideológicas. O sea, que la economía, como la madre, no hay más que una.
Para terminar, la última aseveración del señor Gómez-Navarro, aunque figura en primer lugar en el artículo:
“Hay que bajar las cuotas a la Seguridad Social. Lo ha hecho Angela Merkel en Alemania y está en el programa electoral de Nicholas Sarkozy en Francia, y es la única manera de evitar deslocalizaciones" (yo subrayo)
Teniendo en cuenta que ambos dirigentes políticos pertenecen a partidos de derechas, se reafirma el Presidente del Consejo Superior de Cámaras en la idea de la neutralidad de la economía.
Finamente, el argumento de la deslocalización está expresado con un simplismo, una rotundidad y un desparpajo que deja al lector también descolocado (y casi deslocalizado), pero puesto que el tema ya no vuelve a aparecer, abstengámonos prudentemente de comentarlo.
Tal como van las cosas, seguramente los medios de comunicación nos irán ofreciendo declaraciones jugosas sobre este tipo de cuestiones.
06 Dic 2007
Sobre la anunciada supresión del impuesto sobre el Patrimonio
La propuesta del Presidente del Gobierno de suprimir el impuesto sobre el patrimonio ha causado cierto estupor entre las personas que creen que el PSOE es un partido de izquierdas. Así, la carta al director publicada el jueves 6 de Diciembre en El País, firmada por un indignado lector, se titulaba “Que me aspen”.
Lo interesante de la propuesta del señor Rodríguez es la argumentación que, según El País (miércoles 5 de Diciembre, p. 18), empleó para justificar la supresión del impuesto.
Dice el presidente del gobierno, en primer lugar, que: El impuesto sobre el patrimonio se ha convertido en un tributo que recae sobre las clases medias, pero no sobre las más altas.
Detengámonos el la expresión “se ha convertido”. Se quiere con ello decir que, “antes”, el impuesto era diferente (suponemos que funcionaba bien, que era justo), pero “ahora” (¿poco antes de las elecciones?) ha perdido su razón de ser (gravar a las clases más altas), puesto que incide desigualmente en el tratamiento fiscal de los españoles, a lo que el articulista añade, seguramente sintetizando el pensamiento de Jefe del Ejecutivo, que “se creó [el tributo] para regularizar el patrimonio no declarado, sobre todo de las clases más poderosas”
La razón de esta conversión la explica el señor Rodríguez a renglón seguido: que encuentran[las clases más altas] diversos instrumentos y fáciles mecanismos de elusión.
Aquí está el meollo de la cuestión: los poderosos (como dice el articulista, con toda razón), son los que pueden impunemente dejar de pagar impuestos (eludir, en piadosa expresión) porque disponen de diversos instrumentos, según el líder del PSOE, seguramente ideados por prestigiosos bufetes de abogados, que , por lo que se ve, disponen de una oferta variada y seguramente medida de todas las situaciones. Uno de estos mecanismo es el que señala el articulista: las sociedades patrimoniales. (Si no me falla la memoria este fue el mecanismo que utilizaba el ex ministro Josep Piqué). Mecanismos conocidos y legales, y lo que es mejor (para las clases más altas), y como dice el Presidente del Gobierno, fáciles.
Resumiendo: dado que el impuesto sobre el Patrimonio se creó para que pagaran los ricos (en 1977), pero estos no pagan porque “eluden” legalmente cumplimentarlo, hay que suprimirlo, ya que, perjudica a las clases (votantes del PSOE) medias.
Segunda parte: “En opinión de Zapatero, con su supresión, además de garantizar la igualdad, supone un estímulo para que en este país no se penalice el ahorro”.
Garantizar la igualdad quiere decir en este contexto, que si unos no pagaba, aunque debiera, se suprime el impuesto para que no pague nadie. Es un extraño concepto el igualdad aplicado al sistema fiscal, puesto que, en teoría, un programa de izquierdas incluye una forma de desigualdad, concretamente la progresividad del impuesto, esencialmente el IRPF, pero también, como el actual del Patrimonio, ya que la escala se sitúa entre el 0,20% y el 2,5%. La igualdad perfecta debe ser la de los impuestos indirectos, que al gravar las mercaderías pagan por igual quienes las compren, sean pobres o de clase más alta.
Sigue el argumento explicando que, con la supresión de este impuesto, no se penaliza el ahorro. Dicho así, parece que todo ahorro sea el mismo, tanto el del pequeño ahorrador, que materializa su ahorro en una vivienda o unas acciones, por ejemplo, como al de las clases más altas que posee varias residencias, automóviles de lujo, yates, obras de arte, al margen de múltiples activos financieros.
Resumen: no sólo hay que suprimir el impuesto por ineficaz, sino por contraproducente económicamente.
Si esto es así, ¿hay alguna alternativa a la supresión del impuesto sobre el Patrimonio? Recordando que no todos los países lo han suprimido (por ejemplo Francia y Suecia), podrían proponerse dos soluciones.
La primera, que reforzaría la igualdad tan cara como se ve al señor Rodríguez, sería hacer asequibles estos “instrumentos y fáciles mecanismos de elusión” a todos lo contribuyentes, creando, en caso necesario, instrumentos y fáciles mecanismos adaptados a las particulares circunstancias de los contribuyentes de las clases medias, De este modo se lograría un efecto benéfico: pondríamos un lujo al alcance de las sufridas clases menos altas, que ya podrían codearse, a nivel simbólico, que es el que importa, con las clases más poderosas, sin necesidad de sufrir para comprarse una tercera residencia, un yate, o cualquier otro lujo. De paso, el voto de estas clases medias quedaría asegurado, puesto que no sólo no pagarían (o pagarían tan poco en proporción como los ricos) sino que gozarían del disfrute de un bien de lujo: la elusión de impuestos.
La otra solución sería inutilizar los “instrumentos y fáciles mecanismos de elusión”, pero esto causaría el malhumor de las clases más altas y de los que colaboran en el funcionamiento de estos mecanismos, y además es como más desagradable.
Por todo ello recomendamos humildemente la primera de nuestras soluciones.
Últimos Comentarios
- ¡Patagonia sin represas! 1 comentario Hoteles Huelva
- Apuntes a la xenofobia preventiva 1 comentario xave
- La huelga del transporte 1 comentario Arturo Rey
- Ayuda humanitaria 1 comentario Aurelio Mena Hornero
- Sobre la anunciada supresión del impuesto sobre el Patrimonio 1 comentario dory
Tags
Amigos
Ídolos
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

