“Sinceramente, creo que he hecho mucho”
Hace apenas un año su labor como viceministro de Obras Públicas era ayudar a decidir dónde construir carreteras, y en diciembre fue en la isla de Bali, Indonesia, la voz oficial de El Salvador en la conferencia sobre cambio climático apadrinada por Naciones Unidas. Unas horas antes de subirse al avión que lo llevó al otro lado del mundo, Carlos Guerrero, el ministro de Medio Ambiente, concedió esta entrevista.
El despacho es amplio –amplísimo-, tiene en medio una bonita mesa cuadrada, y sobre ella hay un reluciente huevo de piedra. Pero lo más llamativo de esa sala, sin duda, es que una de sus paredes está formada por cristales, que posibilitan el ingreso de luz natural y permiten al ministro de Medio Ambiente trabajar con un bien cuidado jardín frente a sus ojos. Con ese verdor natural como marco, Carlos Guerrero enumera con convicción los logros en materia medioambiental que el Ejecutivo salvadoreño presentó ante los ojos del mundo en Bali. En su discurso, hay más claros que oscuros, hay autocomplacencia, hay importantes dosis de calculada ambugüedad y hay también promesas para saldar viejas deudas, como el maltrato a los ríos. Escarbando un poco entre sus argumentos, uno se da cuenta del poder de la retórica. Un ejemplo: la promesa de “reducir las emisiones de gases contaminantes” hecha por el Gobierno en septiembre en la sede neoyorquina de Naciones Unidas es, a juicio del ministro, perfectamente compatible con que el país genere cada año más de esos gases. Solo depende del cristal con el que se quiera mirar.
El Protocolo de Kioto se firma en 1997, pero su entrada en vigor se pospone hasta 2005. ¿No se puede interpretar esto como desidia mundial hacia los temas medioambientales?
Yo creo que, siendo este un problema global, amerita soluciones globales. Todos los países del planeta debemos reconocer que el cambio climático es un problema, y que el Protocolo de Kioto es un marco donde se pretende abordar la situación con acciones reales y concretas para reducir las emisiones de gases que producen el efecto invernadero. Es cierto que estamos viendo resultados menos favorables que los que se esperaban, y es que en este tipo de tratados internacionales siempre resulta muy engorroso buscar esas posiciones en las que todos se sientan cómodos. Cada país tiene situaciones particulares, y consensuar no resulta sencillo.
Es fácil dirigir el dedo acusador hacia los países industrializados desde los más pequeños y menos contaminadores, como el nuestro.
Definitivamente es un tema de atención mundial, y los países en vías de desarrollo, que no somos los causantes de la situación pero sí los que nos vemos afectados, creo que debemos alzar nuestras voces, y exigir un compromiso que involucre a ambas partes. Nosotros en El Salvador hemos estado haciendo lo propio, a pesar de no tener obligaciones legales.
Estados Unidos, nuestro socio estratégico en muchos aspectos, es de los pocos países que se negó a ratificarlo. ¿Qué opinión le merece?
Yo respeto la posición soberana de cada país, pero creo que Estados Unidos debe de entender que debe entrar en un marco post-Kioto, ya que, siendo este un tema global, todos los grandes actores tienen que ser parte de la solución. En ese sentido, yo respeto su posición, me consta que han hecho acciones en pro del medio ambiente al margen de Kioto, pero yo estoy seguro de que se logrará unificar criterios.
Ese país nos acaba de reprobar en el indicador medioambiental de los Fondos del Milenio. Es irónico que nos ponga el dedo sin haber ratificado Kioto.
Mire, yo quiero revisar esos índices. Particularmente creo, y no es porque sea el ministro, que lo que este ministerio ha avanzado en este año es importante. El hecho de haber cerrado los botaderos a cielo abierto o que las alcaldías hayan creado sus unidades ambientales debería mejorar nuestros indicadores. Por supuesto que el reto ambiental para un país en desarrollo con 6 millones de personas en 20,000 kilómetros cuadrados es tremendo, y tenemos que entender que el ministerio es joven. Lo que quiero decir con esto es que creo que hemos avanzado. Se ha trabajado en el tema de áreas naturales protegidas, la UNESCO reconoció dos Reservas de la Biosfera.
¿Realmente cree que el país avanza en cuestiones medioambientales?
Sí se está avanzando, aunque no niego que falta mucho por hacer. Por ejemplo, y gracias a las gestiones, particularmente de su servidor, se ha logrado una cooperación del BID. Desde el primer día de mi gestión vi que había que resolver el tema de las aguas negras, que realmente...
Somos el peor país de América. Hasta Haití trata más sus aguas que El Salvador...
No nos comparemos con el resto, comparémonos con lo que tenemos, y la realidad que tenemos hoy es que todas las aguas negras del Gran San Salvador se van al río Acelhuate, y llegan al río Lempa. Esa realidad es así desde hace 60 años y su servidor, convencido de que se puede solucionar el tema, empezó gestiones con el BID para que nos financien un estudio de factibilidad que de una vez por todas diga qué se puede hacer, y cuánto va a costar. Así se podrá soñar con pedir a la Asamblea el aval para un crédito que en el mediano plazo resuelva este tema.
Sobre este y otros temas, estudios hay un puñado, y eso no garantiza la resolución de los problemas.
Pero fíjese que el tema de las aguas negras...
...requiere de unas inversiones fortísimas.
Fuertísimas, definitivamente, pero lo que yo he encontrado es que, en efecto, se hicieron estudios, pero parciales. El problema que encontramos es que el 30% de las aguas negras se descargan ilegalmente en las quebradas, y sanear las quebradas es algo que tenemos que hacer antes de pensar en un sistema de tratamiento, y eso nunca se había pensado así. No tiene sentido construir la planta solo para el 70% de las aguas, ¿me explico? Primero hay que corregir lo otro. Y esta visión, que es una visión integral y por etapas, es la que hemos tratado de traer. Es cierto que había estudios, pero desfasados.
A eso me refiero. Usted presenta como un éxito que se vaya a hacer un estudio, pero no hay garantía alguna de que la Asamblea apruebe los préstamos necesarios.
Pero como funcionario público, y siguiendo el apoyo que el presidente Saca nos ha dado, mi compromiso con el país es tratar de hacer un proyecto que sea financiable.
¿Habla de crear un nuevo impuesto?
Independientemente de cuál es la solución operativa, estoy seguro de que si al pueblo salvadoreño se le explica que hoy por hoy no paga por el tratamiento de las aguas negras, si se le explica que van a parar a los ríos, si se le explica que para no seguir contaminando nuestro río Lempa va a tener que pagarse una tasa, yo creo que el pueblo salvadoreño estaría dispuesto, por lo menos a analizarlo.
Retomemos el Protocolo de Kioto y las discusiones de Bali. ¿Qué le dirá sobre El Salvador a la comunidad internacional?
Hay tres temas fundamentales, si atendemos a los orígenes de los gases invernadero. Uno es la producción de energía eléctrica, lo que se llama la matriz energética, que en el caso de El Salvador es bastante limpia si se compara con el promedio; el 60% de la energía que consumimos proviene de fuentes renovables. Pero ojo con este tema, porque la demanda crece cada año el 9% y, aún con las inversiones en energías renovables, siempre vamos a necesitar energía térmica. Ahí es donde la planta de carbón, que aunque no podemos negar que emite gases de efecto invernadero, es necesaria para poder suplir la demanda. Lo que está haciendo el ministerio es garantizar que por cada tonelada de CO2 que emita nos la compensen con reforestación o eco-eficiencia.
Luego hablaremos de la planta de carbón, pero me dijo que eran tres temas los que llevará a Bali.
El segundo rubro son los gases que vienen del parque vehicular.
Y ahí no estamos tan bien...
No estamos tan bien, pero lo importante es lo que estamos haciendo. Este año por primera vez logramos iniciar un proceso para instalar unas bases permanentes de monitoreo de las condiciones del aire en San Salvador.
Señor ministro, llevo oyendo hablar de esas bases al menos desde hace años. ¿No es el proyecto que se hace con dinero del BID aprobado en 1999?
Sí, pero... Yo le prometo que lo voy a llevar cuando esté operando la cuestión.
Hace años se anunciaron que hasta se instalarían en ciudades como San Miguel y Santa Ana.
Ahí ya no, pero el proyecto va. Ya tenemos hasta dónde se van a instalar: uno en la Asamblea Legislativa, otro en el MAG, otro en Apopa... Espero poder llevarlo en el primer trimestre de 2008.
Bueno, ¿y el tercer eje del que hablará en Balí?
El tercero es el tema de la deforestación evitada, porque el cambio de uso de suelo es el otro gran generador de gases de efecto invernadero. Y este tema, lo que plantearemos como país, y como región, es que entre dentro del Protocolo de Kioto, hoy por hoy, evitar la deforestación no entra.
Pero sí se pueden vender a países industrializados proyectos de reforestación, ¿no?
Sí se pueden meter, pero de 1990 para acá. Por ejemplo, el bosque cafetalero del país, que tiene 50 o 100 años, no se puede incluir, y solo se está certificando en el mercado voluntario, donde se paga menos.
Lo que se tiene ya son cuatro proyectos de empresas radicadas en el país avalados por Naciones Unidas para la venta de certificados de reducción de carbono.
Cinco.
¿Está seguro? En la web de Naciones Unidas...
Hay cuatro aprobados, y uno en prueba.
O sea, cuatro aprobados.
Pero el otro ya está allá.
A donde quiero llegar es que todos son por iniciativa de empresas privadas. Como gobierno, más allá de las firmas necesarias, ¿qué se ha hecho para incentivar este tipo de proyectos?
Le comento. Aparte de esos cinco proyectos, tenemos otros ocho que ya están trabajando con el ministerio para poder darles la carta, para que procedan.
Pero de iniciativa privada todos, ¿no? ¿Cuál es el papel de Gobierno?
Nuestro papel ha sido promover e incentivar. Tenemos, por ejemplo, dentro del marco de producción más limpia, la promoción de energías renovables, y por eso se aprobó, junto con el Ministerio de Economía, una ley de incentivos para proyectos de menos de 20 MW. Y adicionalmente, estamos trabajando para poder promoverlo a escala regional, así que yo creo que vamos por buen camino a pesar de ser un tema bastante nuevo.
¿Nuevo? Las reglas están escritas desde 1997.
Cuando digo nuevo me refiero a que las empresas vean el potencial.
¿Y por qué las empresas lo están viendo ahora y no hace cinco años?
El protocolo se firmó en 1997, pero la ratificación tardó, y luego hubo que esperar a que creciera ese mercado bursátil de certificaciones dentro de las energías renovables. ¿Y qué pasa ahora? Que todos los países europeos andan preocupadísimos por cumplir sus metas, y ahora es cuando está habiendo movimiento. Lamentablemente, el humano siempre espera hasta última hora, y eso es lo que ha pasado en este tema.
Quizá yo sea demasiado ingenuo, pero cuando veo el cerro Nejapa pelado, me pregunto por qué el Estado no tiene un plan propio para reforestarlo. Los incentivos de Kioto abaratarían el proyecto.
Le quiero comentar una cosa. Tenemos ahorita un proyecto con el Gobierno de Japón para reforestar 600 manzanas de la cuenca media del río Lempa. También te voy a invitar, cuando vayamos con el señor embajador, para que lo conozcas. Además, se está trabajando que la compensación ambiental sea vía reforestación, y los planes de manejo de las áreas naturales tienen un significativo componente de reforestación.
Japón financia ese proyecto, España pagó las carpetas técnicas para solicitar el nombramiento de las Reservas de la Biosfera...
Así es.
Se puede interpretar que lo medioambiental no es prioritario para el Gobierno. En 2008 Medio Ambiente pasa a ser el ministerio con menor presupuesto.
No es cierto, eso no es cierto.
Sí lo es según el anteproyecto que el Gobierno envió a la Asamblea...
Pero es que en ese anteproyecto no están todas las donaciones que hemos conseguido.
¿Y por qué no están?
Porque es donación.
Las donaciones de España al Ministerio de Educación sí aparecen.
Pero van a aparecer. Una cosa son los fondos del Gobierno (GOES) y otra las donaciones. Posiblemente, lo fondos GOES sean menos que el año pasado, pero el presupuesto total es mayor.
Suponiendo que sea como usted dice. ¿No cree que es significativa esa dependencia de las donaciones?
No le entiendo. ¿Usted me quiere decir que el Gobierno no está dando importancia al Ministerio de Medio Ambiente?
Pues sí.
Pero yo se lo estoy demostrando con hechos, no con palabras. Es un hecho que cerramos los botaderos, es un hecho que estamos haciendo declaratorias de áreas naturales protegidas, y es un hecho que tenemos dos Reservas de la Biosfera. Todo esto dice totalmente lo contrario a lo que usted dice, independientemente del presupuesto. ¡Se lo estoy demostrando con hechos!
Yo también le puedo decir que, en el continente, el país solo está por encima de Haití en el índice medioambiental que elaboran las universidades de Yale y Columbia...
¿Y qué indicador es ese?
Uno que evalúa en cuestiones medioambientales a la mayoría de los países del mundo, y establece un ránking.
Pues no lo conozco.
El Banco Mundial acaba de sacar un estudio que señala al país como el que menos trata sus aguas residuales.
Y ya estamos trabajando para, por lo menos, darle rumbo a este tema.
El país no tiene aún un sistema para el control de la emisión de gases de los vehículos.
Ningún país de Centroamérica lo tiene, igual que ningún país de Centroamérica ha resuelto lo de las aguas negras. Entendamos de dónde venimos y, por supuesto, esto va a ser gradual. Yo no espero en un año de mi gestión resolver todos los problemas medioambientales, y sinceramente creo que en un año, con todo respeto, he hecho mucho, con responsabilidad y con trabajo. Y esas son mis credenciales, aunque por supuesto que falta mucho por hacer.
Mis preguntas no se refieren estrictamente a su año de gestión.
Lo que sí quiero dejar bien claro es que nuestro país es un país de estigmas, y esto es bien triste. Los ticos, por ejemplo, siempre se ponen estigmas positivos, pero nosotros, y eso es lo que tenemos que cambiar, nos ponemos estigmas negativos.
¿Con eso quiere decir que en materia ambiental los ticos y nosotros estamos igual, pero ellos lo publicitan mejor?
No, yo no estoy diciendo eso. ¿Yo he dicho eso? Lo que yo digo es que ellos, por ejemplo, venden muy bien su ecoturismo, y es mucho más limpia la matriz energética salvadoreña que la de Costa Rica. Pero ellos se venden mucho mejor.
Pero señor ministro...
Yo estoy consciente de dónde estamos, pero también estoy consciente de hacia dónde quiero yo llevar este ministerio. Yo no puedo cambiar el pasado, pero sí quiero poner mi granito de arena para el futuro. Hay una manera positiva de ver las cosas.
Este año se inauguró una central térmica de Talnique, y ya se habla de otras plantas en La Unión para quemar carbón y gas. Son proyectos que van en la dirección opuesta a Kioto.
Esas plantas estarían produciendo dentro de cinco años, y a un ritmo de crecimiento anual de un 9% en la demanda de energía, ¿cómo vamos a poder suplir esa demanda? ¿Y cómo es posible que países desarrollados con una matriz dependiente en un 90% de la energía térmica nos van a decir que nosotros no podemos producir si ahora tenemos apenas el 40%?
Pero por el volumen de producción, parece que estas empresas lo que pretenden es exportar energía, no solo para consumo interno.
No creo. Es cierto que se está trabajando en un sistema de integración energética, pero eso es parte de la integración regional...
Todo apunta a que en una década El Salvador dependerá más de los combustibles fósiles.
No creo, porque están las inversiones en las represas de El Chaparral y Cimarrón, además de otras inversiones en energía geotérmica.
El presidente Saca se comprometió en septiembre ante Naciones Unidas a reducir las emisiones de dióxido de carbono un 17%. Eso dijo.
De unos 9 millones de toneladas que se producen se van a reducir casi 1.5 millones.
¿Cómo va a haber menos emisiones con megaproyectos como esos?
Ojo, ojo, permítame. Esas cifras son la información oficial que salió de la primera comunicación que, en el marco de la comisión del cambio climático, salió sobre este país, y es lo que hicieron todos los países del mundo. Ahora se está trabajando en la segunda comunicación.
¿De cuándo son los datos de esa primera comunicación?
Le mentiría, no tengo el dato.
Son de 1994.
Son de hace algunos años, sí, pero ese es el dato oficial, que señala que el país produce 9 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Ya se está trabajando con el PNUD para actualizar esos datos.
Pero a ver, a pesar del crecimiento en la demanda energética, el presidente dijo ante la ONU que se van a reducir las emisiones.
Usted no me ha entendido.
Entonces, ¿no se van a reducir?
¡Cómo no! El 17% sale de esos 13 proyectos que se espera que Naciones Unidas nos certifique dentro del Protocolo de Kioto. Es que ese es el propósito de Kioto: reducir a través de la certificación...
A pesar de que surjan otros 40 proyectos que contaminen el triple de lo que se reduce.
Señor, lo que pasa es que hay que hacer un corte.
Usted habla de reducir las emisiones, pero creo que sabe que El Salvador dentro de 10 años va a producir más CO2 que hoy.
Bueno, no lo puedo confirmar. Hoy por hoy, no lo puedo decir, porque no tengo una bola mágica.
Señor ministro, más parque vehicular, más empresas, más consumo de energía...
Por supuesto. Pero el discurso del señor presidente ante Naciones Unidas es correcto.