16 Feb 2008

Isabel Allende

Escrito por: Roger TARRAGÓ BALAGUÉ el 16 Feb 2008 - URL Permanente

Era un día espléndido, soleado, a caballo entre los últimos días de verano y los primeros de otoño cuando, por la emisora, me entró un servicio: recoger a un grupo de personas en la Fundació Miró, en el Parque de Montjuic de nuestra ciudad. Al llegar a la Fundació, una chica joven se acerca a mi taxi y me informa de que tendremos que esperar un rato, ya que (cito textualmente) la señora Isabel Allende aún está visitando el Museo. Me pudo la curiosidad, y le pregunté si se trataba de la "escritora" o de la "diputada". La diputada, la hija de Salvador Allende...

Pasaron unos minutos, que a mi me parecieron interminables hasta que, a lo lejos vi como se acercaba un grupo de cuatro personas. Isabel estaba en el centro del grupo, vestida con una elegancia impactante. Se sentaron en mi coche, y la que hacía las veces de acompañante me informa del destino: la calle de Montalegre, en pleno centro de la Barcelona antigua.

No me pude callar: Señora Allende, yo también lloré un once de setiembre. Se hizo un silencio sepulcral en el coche, silencio que no me quedó más remedio que romper explicando un poco cómo desde nuestro país vivimos la victoria en las elecciones por parte del Frente Popular, de nuestra angustia con las caceroladas, con las huelgas de camioneros, que nosotros desgraciadamente también tenemos en nuestro pasado no muy lejano la figura de un Presidente mártir...Fueron momentos de tensión contenida, de emoción... que dieron paso a una charla mucho más distendida, recuerdos del Mayo del 68 en París, comentarios sobre el estado de Jordi Solé Tura (al que tenía previsto visitar aquel mismo día), su labor en el Parlamento de Chile. Casi al final del viaje, le agradecí su presencia en las jornadas por la Recuperación de la Memoria Histórica, que era el motivo de su viaje a Barcelona, y todo lo que estaba haciendo para mantener viva la memoria de su padre.

Al llegar a destino bajé del coche para saludarla... le tendí la mano... gesto que ella rechazó y se fundió en un inmenso, largo, emotivo abrazo mientras susurraba: ...es gracias a personas como usted que la memoria de Salvador Allende se mantiene y mantendrá viva... Unas enormes lágrimas se deslizaron por mis mejillas...

Algunas semanas más tarde participé en un programa de radio, hablando del Taxi, los taxistas, la ciudad, anécdotas, y tuve la oportunidad de recordar aquel encuentro. La emoción me embargó de nuevo... son parte viva de nuestra actividad profesional, momentos de suerte que pasan muy de tarde en tarde y que no debemos olvidar por nada del mundo.

Es por eso que lo comparto con vosotros...

Te recupero, querido "blog"...

Escrito por: Roger TARRAGÓ BALAGUÉ el 16 Feb 2008 - URL Permanente

... después de varios meses en el olvido, ya va siendo hora de que pase por aquí, mal que sea a quitar el polvo de los estantes y hacer que luzca un poco más.

Han sido unos meses francamente ajetreados. Con mis compañeros de la ATIB (Associació de Taxistes a Internet de Barcelona), hemos estado metidos en una ardua y compleja tarea, diseñar un nuevo Portal en el que pudiésemos dar cabida a aquellas noticias que más puedan interesar a nuestros colegas de profesión, con la posibilidad de incluir en él el archivo del Foro antiguo que teníamos (ya que considerábamos imprescindible mantenerlo, como parte viva de la historia del Taxi de Barcelona de los últimos cinco años), diseñar un nuevo Foro, más actual y seguro del que teníamos...

No me gustaría cansar al personal con las explicaciones de las largas reuniones de trabajo para discutir sobre qué base deberíamos hacer tanto el Portal como el Foro; y una vez decididas las plataformas, ponernos manos a la obra para diseñar logos y vestir los santos.

Aquí tenéis el resultado de casi seis meses de trabajo. Un Portal y Foro, que funcionan a las mil maravillas, libre de "spammers" y otros indeseables visitantes. Pasad y opinad...

http://itaxista.org/portal/

25 Jul 2007

Filosofía de la vida

Escrito por: Roger TARRAGÓ BALAGUÉ el 25 Jul 2007 - URL Permanente

Nuestro trabajo cotidiano convierte el pequeño habitáculo de un taxi en una pequeña, minúscula me atrevería a decir, aula de discusiones filosóficas. Me remitiré a un par de casos vividos últimamente, por aquello de que "un ejemplo vale más que mil palabras".

Estaba ya anocheciendo cuando se monta en mi taxi, en la Estació de Sants, un chico joven probablemente de origen centroamericano o caribeño. Con toda naturalidad me suelta algo así como:

"Como se dice en las películas, una propina de 10 pavos si llegamos en diez minutos al Aeropuerto".

"Pues va ser que no. Tal como está el tráfico en Barcelona, nos llevará, como mínimo unos veinte minutos", le contesté usando un fino matiz irónico como el que había empleado mi cliente al montarse en el coche. Finalmente quedamos en hacer el viaje, lo más rápido posible, pero sin pasarnos... no sea que nos pille un radar... Y aquí fue cuando me soltó una frase que me dejó anodadado, y que fue el germen de la charla que mantuvimos durante todo el viaje:

"... es que se me ha ido el tiempo, como el agua de las manos...". La frase quedó durante varios segundos dando vueltas por mi cabeza: ...se me fue el tiempo como agua de las manos..., agua... manos... tiempo.... El muchacho intuyó que había algo que no acababa de funcionar, y no se cortó ni un pelo en preguntarme si había algún problema. Para quitar hierro al asunto, le pedí que me me diera el "copyright" de esa frase.

Intentar coger agua con las manos es como pretender hacer lo mismo con el tiempo, una labor materialmente imposible; el tiempo, al igual que cualquier rio de nuestro Pirineo en primavera, fluye, pero no le podemos coger; como mucho podemos sentarnos a la orilla y ver el agua pasar igual que nos pasa el tiempo...

Llegamos al Prat en unos quince minutos; tuvimos a nuestro favor todos los semáforos de la ciudad (cosa inaudita), y un tráfico muy fluido de salida de la ciudad... aún estábamos filosofando sobre el agua y el tiempo... el tiempo y el agua... cuando le dejé en la terminal B para que tomase su vuelo de regreso a Madrid.

Me dió la propina prometida; propina que no me había ganado... entre otras cosas porqué hay viajes que pagaría por realizar, como por ejemplo ese que nos permitió durante un cuarto de hora encontrar puntos de relación, para mi impensables hasta ese día, entre el tiempo y el agua.

El segundo caso fue distinto, duro y tierno a la vez. Llevaba a un cliente a una residencia geriátrica. Estuvo prácticamente todo el trayecto hablando por el móvil, (aviso a navegantes: los taxistas NO somos sordos) comentándole a su interlocutor la situación en la que se encontraba su padre:

"No se nunca a quien encontraré, si a una persona dura, agresiva, desconfiada... o a alguien que cuando te ve abre los ojos y te mira de la misma forma dulce y alegre con la que nos reciben nuestros hijos pequeños cuando llegas tarde del trabajo y vas a verles en la cuna..."
Uno, que tiene una sensibilidad muy acentuada, se emocionó al escuchar la segunda parte de la frase... "como un niño pequeño...". Cuando terminó de pagarme el viaje, le comenté lo de mi blog de "El micromundo de mi taxi", y le pedí permiso para citar la frase que había comentado. Con los ojos chispeantes de emoción me lo agradeció. Y aquí está...

24 Jul 2007

"Buen servicio..."

Escrito por: Roger TARRAGÓ BALAGUÉ el 24 Jul 2007 - URL Permanente

Es gente humilde en la mayoría de los casos, mujeres de edad avanzada cuyo destino final acostumbran a ser barrios del extrarradio de Barcelona; o alguna de las poblaciones circundantes: Badalona, Cornellà, l'Hospitalet, Santa Coloma... pequeños pueblos que en los años 50 y 60 se nutrieron de una nueva savia: gentes procedentes de la España más pobre y desarraigada que dejaron atrás todo su pasado en busca de la mejor calidad de vida que les ofrecía la bulliciosa Barcelona de mediados del pasado siglo. La segunda gran ola migratoria de Catalunya: murcianos, andaluces, gallegos y algunos castellanos.

Generalmente puede decirse que las cosas les han ido bien. Después de mucho sufrimiento, de muchas horas de trabajo en empleos duros y mal renumerados; después de haber sido recibidos por nuestra parte con incomprensión y desconfianza, de haber recibido en sus carnes las más viles formas de corrpución y estafa (¡cuántos pisos en Santa Coloma no se vendieron a 3 ó 4 famílias al mismos tiempo!), finalmente han conseguido establecerse en nuestro entorno, se han integrado en nuestra sociedad consiguiendo en muchas ocasiones mantener sus raíces.

Esa buena gente son los únicos que al bajar de mi taxi, al finalizar el trayecto, se despiden con una simple frase: "Que tenga un buen servicio". Hay frases de cortesía: Buenos días, Buenas tardes, Hasta luego..., dichas con toda la educación del mundo, pero que entrarían de lleno en aquello que en la escuela nos enseñaban como "Urbanidad". Sin embargo ese: "Que tenga un buen servicio" cada vez que lo escucho consigue ponerme la piel de gallina y que la emoción me erice el vello de los brazos.

Desde su profunda humildad y en muchos casos una triste falta de formación; te expresan un sentimiento muy hondo de comprensión, huyen de formalismos típicos para darte algo mucho más produndo, su solidaridad. En ese "Buen servicio", te están deseando suerte, te están deseando que haya faena, que no tengas problemas. Te reconocen como un trabajador, como han sido ellos toda su vida; nunca como un servidor.

Trabajador vs Servidor... Es una lección de Urbanidad que deberían recibir muchos de los que se suben a mi taxi y que desde el momento en que se sientan en el asiento piensan que estás a "su" servicio. No confundamos los términos, ¡por favor!

19 Jul 2007

"Guiris"

Escrito por: Roger TARRAGÓ BALAGUÉ el 19 Jul 2007 - URL Permanente

Hace días que tenemos Barcelona hirviendo de "guiris". Turistas de toda clase y condición que han tomado al asalto nuestra ciudad. Familias "clásicas" en las que habitualmente es el padre quien lleva la voz cantante, responsable de la guía turística y/o el mapa de la ciudad, la cámara de fotos, que azuza al hij@ que está estudiando español para que diga el destino a ese taxista que, pacientemente espera a que le indiquen dónde ir, mientras que la madre va charlando amigablemente con una de las hijas cómo si la fiesta que no fuera con ella. Jóvenes mochileros que te asaltan, sin ningún pudor, en alguna de las paradas más céntricas, con el mapa en la mano y en grupito te preguntan: Do you speak english?, para lanzarte a continuación una ristra de preguntas sobre: ¿Cuánto nos costaría ir a...? o ¿Conoce alguna pensión, cerca del mar, que sea barata...? ¿Dónde podríamos alquilar unas bicicletas...?, a lo que uno, desenpolvando sus rudimentarios conocimientos de inglés se pone la gorra de informador turístico y hace lo que buenamente puede.

El turista norteaméricano es el prototipo del "guiri" elevado a la enésima potencia. Tiene muy claro su sentido de superioridad, empezando, claro, por la cantidad de maletas que suelen llevar de compañía. Intentan, en general, establecer una educada conversación utilizando, eso si, el idioma del imperio (de su imperio, naturalmente). Recuerdo el día que trasladé a un hotel a un matrimonio con su único hijo. Orondos, un clásico producto de la américa profunda. A la clásica y obligada pregunta de: Where are you from?, surgió la inevitable respuesta: ¡America!; aquí, a uno que es malo de naturaleza le entran ganas de preguntar: ¿México?, ¿Perú?, ¿Dominican Republic?, pero también le entra la vena juiciosa y prefiere callarse...y el hijo, en un momento del trayecto hacia la ciudad le pregunta a ese humilde "taxi driver": ¿Ha cogido alguna vez un avión?, acompañando con la mano el cásico movimiento del vuelo del avión...Vienen en general a embarcarse en alguno de los impresionantes y lujosos cruceros que recalan en nuestra ciudad, con el que estarán un par de semanas recorriendo los distintos puertos del mediterráneo, haciendo cortas visitas a las ciudades en cuyos puertos vayan recalando, para regresar orgullosos a su país hablando por los codos de su "trip" por Europa (¿?).

Mis favoritos son, sin embargo, los italianos, latinoamericanos del cono sur y... los españoles. Su nivel cultural, sus ganas de conocer y de huir de los tópicos y tipismos los hacen de otra galaxia. La arquitectura urbana de Barcelona no está limitada a La Pedrera y la Sagrada Família: para ellos existe también interés en el modernismo de Domènec i Muntaner, en la controversia urbana sobre la Torre Agbar de Jean Nouvel y no les importa, en absoluto, que les expliques que en más de un edificio, Gaudí no sería Gaudí sin la inestimable colaboración de Jujol; o que quieran conocer de cerca La Dorada, espectacular escultura de Frank Guery a las puertas del Hotel Arts.

Me encanta el verano en Barcelona, sus "forasteros" (como decían nuestros abuelos); nos auydan a romper la monotonía diaria de los ejecutivos "rolexportantes" o las amigas que suben al taxi hablando, y salen de él sin haber dejado de hablar ni un sólo segundo...

16 Jul 2007

Diana

Escrito por: Roger TARRAGÓ BALAGUÉ el 16 Jul 2007 - URL Permanente

Diana se ha montado en mi taxi a última hora de esta mañana. La Estació de Sants estaba prácticamente vacía de coches y algunos pasajeros aguardando pacientemente bajo el calor. Se ha montado directamente en el asiento delantero (algo bastante inaudito... "no te importa, ¿verdad" me ha dicho), y me ha pedido que la acompañase a Terrassa.

Diana es joven, muy joven; con un "piercing" en forma de aro no cerrado en el labio inferior, semenjante al que llevaba mi hijo Pau hace años y que, en un arrebato de ira le obligué a que se lo sacase; es de Castelló, castellanoparlante. Está en Terrassa para estudiar enfermería. Parece ser que en todo el Paìs Valencià hay sólo 132 plazas para efectuar dichos estudios, para aquellos estudiantes que no provienen directamente del itinerario normal de acceso a la universidad. "La única opción que tenía era ir a Alicante, por eso preferí Barcelona, donde me pareció que tendría más oportunidades de trabajo".

Llegó con 1.000 euros en el bolsillo y una pequeña moto de 50 cc, y con la imperiosa necesidad de encontrar trabajo para mantenerse y pagarse los estudios. "En menos de una semana, encontré un trabajo de auxiliar en una Residencia Geriátrica de Rubí". Diana trabaja por las noches, de 21 a 9, alternando los días de trabajo con días de descanso, y por las mañanas va a clase. En los fines de semana que tiene fiesta, "cojo el Euromed y me voy a ver los mios a Castelló".

Diana está preocupada; los estudios les han ido más bien mal. Ha suspendido la mayoría de asignaturas, "pero como mínimo me he sacado un par de huesos". Se está planteando repetir todo el curso. A principios de año académico, trabajando de día, se le hacía muy complicado asistir a clase por la tarde y encontrar tiempo para estudiar. Finalmente, optó por el cambio de horario tanto académico como profesional, pero las cosas, por lo visto, no le fueron tampoco demasiado bien. "Quizás, si lo repito entero el próximo año, el curso me será más fácil; ya habré aprendido de mis errores del curso pasado".

Le he pedido a Diana que reflexionase en su decisión. He intentado argumentarle que no merece la pena echar por la borda el trabajo de todo un curso académico; que se informe del número de asignaturas pendientes con las que puede repetir curso, que deje para el próximo año las máximas posibles, alguna "maría" y algún hueso y que cara los próximos años intente hacer un plan para "sus" estudios. No debes compararte para nada con el resto de tus compañeros, ellos no trabajan como lo haces tu. He intentado que recapacitase, y que viese que tampoco es tan grave sacarse la carrera en 4 años, en lugar de hacerlo en tres... Que en ningún lugar está escrito que tiene que aprobar todas las asignaturas en un mismo curso.

Al llegar a destino me ha querido dar una pequeña propina, le he pedido a Diana que, por favor, no se enfadase conmigo pero que prefería que guardase ese dinero para disfrutarlo ella a su manera. Las propinas que me las den los ejecutivos con Rolex de oro, si quieren...

Diana tiene fuste, estoy convencido que llegará a ser una muy buena profesional. Días como el de hoy me reconfortan y me hacen redescubrir, una vez más, que en ese mundo hay una juventud en la que debemos confiar, no en balde serán los que dentro de pocos años conducirán las riendas de ese país.

14 Jul 2007

Los "Salvapatrias"

Escrito por: Roger TARRAGÓ BALAGUÉ el 14 Jul 2007 - URL Permanente

Hace pocos días se montó en mi taxi uno de los especímenes humanos más deleznables que podemos encontrarnos en nuestra profesión. Los que nosotros conocemos como salvapatrias (o hundepatrias, táchese lo que no proceda). Pueden ser machos o hembras; de edad indeterminada, jóvenes o maduros; de procedencia humilde o portadores de ostentosos "Rolex" de oro... todos ellos están cortados por el mismo patrón: se atribuyen el derecho de entrar en el coche y a los pocos segundos, sin ser invitados a ello empiezan a largarte su discurso estructurado, siempre, sobre tres conceptos: la inmigración, la corruptela y vagancia de los políticos y el "antes eso no pasaba".

Uno, que es por naturaleza paciente y educado, cierra la radio y se dispone a aguantar el chaparrón que le cae encima, mientras internamente piensa porqué no ha tomado la calle de Mallorca en lugar de desviarse por Provença y así que le hubiese caido el muerto a otro colega; y empieza a aplicar las directrices más convenientes en esas situaciones: jamás entrar al trapo recordándole al salvapatrias de turno los inumerables trabajos que hacen los inmigrantes porqué los rechazan los oriundos del país; lanzar, ocasionalmente, algún monosílabo "si", "quizás", "puede"... no sea que el intruso se de cuenta de que no le haces el más mínimo caso y monte en cólera; hacer algún comentario, en ocasiones hasta soez, sobre la situación del tráfico o la mala sincronización de los semáforos con la esperanza, vana en la mayoría de las veces, que ese comentario rompa de raíz su discurso.

En esas ocasiones me gustaría tener a mano algún psicologo, o psiquiatra quizás mejor, que fuese capaz de explicarme la razón por la que esos personajes son capaces de entrar a saco en mi taxi y en cambio cuando van a comprar a "El Corte Inglés", toman el autobús o van a por tabaco no le sueltan el discurso a quien les atiende o al colega que conduce el autobús.

Estoy por colocar en mi taxi un cartel que ponga algo así como:

"En este taxi no está permitido hablar de política"

Quizás ganaría en salud...

Compañeros de Madrid estrenan un nuevo Foro

Escrito por: Roger TARRAGÓ BALAGUÉ el 14 Jul 2007 - URL Permanente

Ayer cayó en mis manos, virtualmente hablando, un nuevo Foro de discusión que han creado unos compañeros taxistas de Madrid, y eso siempre es una buena noticia. Buena noticia en varios aspectos: nos indica que hay compañeros que también creen que hay vida además del Taxi, aunque sea creando un medio de discusión sobre nuestro entorno; compañeros que son capaces de perder una parte de su tiempo libre para aportar una herramienta para que gente de su entorno profesional pueda expresar en él inquietudes, realidades, problemas, anécdotas sobre nuestra profesión, tantas veces tildada de solitaria e insolidaria.

Hacer crecer y fortalecer un Foro de discusión por Internet, no es una tarea fácil. Por nuestro camino topamos con un buen número de obstáculos, la mayoría de las veces en forma de personalismos mal entendidos que no son fáciles de sortear. A veces cunde el desánimo al ver que el esfuerzo de un pequeño colectivo se puede ir al garete por rencillas personales o desavenecias político-sindicales. Pero en el momento en que alguien a través de los comentarios que fomentas en tu Foro consigue solucionar un problema, o simplemente sale del ostracismo de las horas pasadas al volante con la única compañía de una emisora de radio, en ese momento, repito, te das cuenta del valor que tienen las horas dedicadas a hacer de nuestro mundo, un mundo más solidario.

Vayan pues por delante mis palabras de ánimo para esos colegas madrileños, que consigan mantener la ilusión, a la larga seguron que verán ámpliamente recompensado el tiempo que habrán dedicado a esa labor de dignificar poco a poco nuestra profesión.

Sobre este blog

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El micromundo de mi taxi

Soy uno de los miles de taxistas que circulan diariamente por Barcelona. El receptáculo de nuestro coche es, en muchas ocasiones una especie de pequeño confesionario en el que pasan todo tipo de gentes y condición y te abren su pequeño mundo para que nos podamos sumergir en él.

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