17 May 2008
16 May 2008
comedia- Para fiarse de los basureros... jajajaj
No he podido resistirlo. Me hace mucha gracia este video
09 May 2008
Hasta siempre...
Dicen que cuando dos nómadas se encuentran en el desierto, jamás se dicen adiós, si no que llevándose la mano al corazón se dicen hasta siempre, pues el desierto es muy grande y nunca sabes si volverás a reencontrarte con los viejos amigos.
Vosotros no lo sabíais pero yo hacía cada video dedicado a cada uno de vosotros, dejando mucho de mi alma y mi cariño hacia vosotros, seres desconocidos de distintos lugares y latitudes.
Este último post incluye a todos los de la lista que no he nombrado y que no quiero que se sientan discriminados. Pues, esta labor es ardua, y no por ello significa que no he captado un poco de sus esencias a través de esta pantalla.
Por eso este post es para todos los que figuran en mis enlaces y en los avatares.
Para aquellos que desde el primer momento me incluyeron en sus listas, para los que yo lo hice y no hicieron lo mismo, incluso para mis enemigos.
Pues en este mundo virtual pasa como en la vida. Siempre hay gente con la que simpatizas más que con otra.
He estado aquí y he intentado leeros, perdonad si no he podido abarcaros a todos/as.
A menudo me he sentado en este ordenador cuando me sentía sola o triste y mucha gente ha compartido mi melancolía o mis alegrías, incluso yo, me he empapado de vuestras historias personales.
He reído a través de esta pantalla junto a vosotros, y no puedo decir que he llorado, pero sí que me han entristecido vuestras tristezas y penurias.
Os he sentido lejos y a la vez os he sentido cerca.
Este post es para todos/as los que están y todos /as los que no están y para todos/as los/las que vengan.
Tengo muchas inquietudes, mi trabajo me roba tiempo, la danza que cada vez me gusta más, tengo ilusión por pintar.
Tal vez pinte.
Una vez me apunté a una academia de pintura y logré hacer 3 cuadros al oleo: un bodegón, una marina y un paisaje campestre.
También necesito escribir e inspirarme.
Mi marido me dice aveces: ¿Por qué no escribes algo nuevo?
He escrito últimamente una novela con mi hermano, la tenemos registrada y yo la considero como mi pequeño retoño.
No obstante tengo que vencer el miedo al papel en blanco y escribir algo yo sola.
También tengo inquietud por estudiar algo en lo que fracasé por muy poco. Pero como sé cuales fueron mis puntos débiles en aquel momento ahora ,estoy en condiciones de ponerme duramente con ello y tener la posibilidad de realizar ese sueño.
Pronto llegará el buen tiempo y haré muchas excursiones al Sol en mi moto y cuando lo haga, os recordaré.
Quería que tuvieséis un recuerdo grato de mí.
No sé si lo conseguí.
Dejo todos mis videos y mis poemas en honor a vosotros, esperando que si algún día regresara por estos lares, me agradaría encontrar a los viejos amigos con quienes compartí tantas cosas a través de este trasto que es el ordenador.
Pero hay una vida fuera de esto y quiero tomarme un respiro.
Siento mucho haber podido defraudar a alguien o haber herido a alguien al intentar ser sincera, es algo que no puedo evitar.
Aunque, me alegraría saber que en cierta manera, yo os he aportado algo a través de este blog, casi tanto como vosotros/as me lo habéis aportado a mí.
Os dejo con el árbol de los amigos de Borges y un video que en cierta manera os dice a todos/as los nuevos y los viejos y los que vendrán recién llegados, que algo de mí queda aquí con vosotros/as en este blog.
De vez en cuando entraré a saludaros.
Os deseo todo lo mejor.
Os quiere la rosa del avatar rosa-rosae
El árbol de los amigos
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
que nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos,
los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
Son sinceros, son verdaderos.
Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
y entonces es llamado un amigo enamorado.
Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
aquellos que están en la punta de las ramas
y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
alimentando nuestra raíz con alegría.
Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Habrá los que se llevarán mucho,
pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
08 May 2008
Dedicado a todos/as y cada uno/a de ellos/as
hecho por mi en youtube
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/angela-paloma
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/l-donnadieu
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/f-menorca
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/transbadal
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/carisdul
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/meteco
http://www.juegosonline.net/
07 May 2008
Dedicado a Danneel
Conocí a Daneel en Gaia, así es como él y mucha gente llaman al planeta Tierra. Ël viajaba por aquel entonces en su nave estelar cual personaje de Issacc Assimov empapado en sus libros de Yo Robot, Robots e Imperio... Se conocía toda la saga.
Me impresionó mucho su padecimiento durante la infancia y la soledad que pudo llegar a sentir.
Aún a pesar de todo, es un ser alegre que se ha sabido reponer a los embites de la vida.
Aveces, cuando nos escribíamos, él se convertía en un duende del Bolson, y me dejaba siempre sobre su rudimentaria mesa de madera un delicioso brebaje hecho con fresas y muchas ambrosías.
Hoy quería dedicarle una antigua poesía en recuerdo de aquellos días llenos de magia y ciencia ficción.
el blog de daneel
http://lacomunidad.elpais.com/jlicix/posts
y los lugares a donde viajó con su fantasía y que tal vez algún día se hagan realidad:
el bolson en la patagonia argentina
http://www.elbolsonpatagonia.com.ar/turismo/index.shtml
y el bosque tallado del bolson donde unos artistas hicieron de un bosque quemado en una obra de arte
Dedicado a Cynthia Grinfeld.
Ella es argentina y se llama Cynthia. La conocí a través de mi página web. Allí pude saber que este poema suyo, resultó ganador en el concurso de la Dirección General de la Mujer, auspiciado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, este año 2005.
Pero no sólo escribe, también pinta y muy bien por cierto. Hace tiempo me contó que una niña española tiene uno de sus cuadros y eso la hacía inmensamente feliz.
Expuso sus cuadros en la galería Braque donde también ganó el primer premio.
http://www.cynthiagrinfeld.com.ar/
http://grinfeld.8k.com/pinturas.htm
Me ha dejado su poesía para ponerla y después de ella un video con sus tangos preferidos.
Un fuerte abrazo Cynthia.
Acá va:
Aveces Buenos Aires, se me coagula el alma.

"Buenos Aires, ciudad de mujeres...
Buenos Aires, cosmopolita, elegante y pobre a la vez.
Desde la Recoleta hasta San Telmo, Buenos Aires me embriaga de perfumes, de
olores... olores que suenan como bandoneones tristes,
y miradas de naifas atrapadas en la melancolía.
Las mujeres de esta ciudad, tienen color y textura.
Algunas son como tallos de orquídeas y pasean su ominosa estirpe por los
shoppings de esta ciudad capciosa.
Otras son como zarzas moras... van cargadas de capricho sensual.
Calientes y de ojos negros. Se cruzan unas con otras.
Hay en Buenos Aires, un batir desordenado de alas. Un cielo satinado en azul y un
toque de verde.
Con su pretensión de libertad, esas bocas femeninas, lo pintan todo.
La noche... la noche corre como una estela hecha de media red, de teatros, de
plumas y limosnas.
Contrastantes mujeres, iluminadas algunas por semáforos... y otras por estrellas
Mudas que regentean su destino a la intemperie.
Buenos Aires sí. Ciudad de mujeres. Mujeres que son escarabajos...
Mujeres, que se lucen como colgadas de pérgolas. El aire las mece...
Basta mirar hacia arriba, para verlas suspendidas de algún tender colgando
camisas blancas y corpiños de bajo costo.
Las mujeres de esta ciudad atraen a los hombres.
Los seducen como pedazos de hueso.
Basta que ellas dejen olfatear un poco de su misterio y su poesía
y cualquiera cae en la trampa.
Las mujeres de esta ciudad, bañadas con perfume de puerto
andan todas apuradas. Seduciendo. Apuradas.
Las mujeres de Buenos Aires, siempre apuradas.
Con tiempo para nada, con tiempo para todo.
Femeninas, sedientas de rituales, como la ciudad.
Buenos Aires, con el aire quebrado.
Humo e intelectualidad.
Ciudad con rumor de arte que se cuela en cada poro.
Habitantes y secretos de esta ciudad amada.
Presos todos... de este destino porteño.
Las que se han ido y viven lejos,
miran y añoran;
hablan de mujeres liberadas...
Acá hay mujeres marcadas.
Las marca la mirada que se imponen.
Marcadas por la mirada ajena.
Marcadas por una etiqueta de moda o por un recuerdo trágico.
Esta ciudad... Buenos Aires...con sus adoquines...
gastados por las suelas y los llantos.
Adoquines. Cráneos de cigarra.
Cantos apagados y esqueletos de hojas.
Y ese olor a jazmín Buenos Aires...
ese olor que enloquece.
Buenos Aires... ciudad de mujeres...
carrousel confuso de colores que giran
entre el olor a combustible y el recuerdo
de un tango.
Todas distintas, diversas... como metidas en un gran caleidoscopio.
Así sos vos Buenos Aires...Así te quiero...
Así te tomo, te bebo en las esquinas y me embriago.
Me mareo y es ahí Buenos Aires,
cuando te veo con otros ojos.Te veo multiplicada. Atestiguando.
Te siento gemir las entrañas dulce Buenos Aires...
Ciudad de mujeres que seducen, que mueren,
que tienen hambre, que tienen hijas y que estudian.
Mujeres de poesía y de plástico.
Ciudad de imaginarios... Buenos Aires...
ciudad de mujeres que te aman Buenos Aires.
Buenos Aires...ciudad de mujeres.
06 May 2008
El desfiladero de las xanas- basado en una leyenda asturiana
dedicado a jan puerta, un relato
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/janpuerta
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Una vez oí una leyenda de labios de un viejo. Tenía la boina calada, la sonrisa franca. De cuando en cuando tosía pues según él, era el legado que el grisú y el polvo de los silicatos le había dejado en los pulmones. Este hombre, había trabajado mucho, para sacar adelante a sus cinco hijos, recogiendo piñas, lavando el carbón y posteriormente descendiendo a las mismas entrañas de la tierra para ejercer su trabajo de buen barrenero.
Al buen hombre de mi historia, se le empañaban los ojos cuando me hablaba de las revueltas mineras. Había vivido activamente la revolución del 34, y era uno de esos tantos hombres que hicieron la historia de Asturias, sin doblegarse ante el miedo. Y sin embargo se le nublaban los ojillos y le temblaba la voz, y había un cierto pánico, tal vez respeto en él, cuando saqué a colación el tema del Desfiladero.
-Nací en un pueblo llamado Proaza.-Me dijo.-Muy cercano al mismo Desfiladero de las Xanas.
Yo, venía de Madrid, y nunca había oído ese nombre y por eso pensé que tal vez podría decirme su significado, pues su temor, comenzaba a despertar en mí una repentina curiosidad.
-Las Xanas no son de este mundo. Existen desde los confines de los tiempos. Su hermosura eclipsa a la luna y son seres tan hermosos que quienes los ven se ven obligados a seguir sus pasos.
Y el viejo minero, me habló de aquellas criaturas, cuyos cabellos eran hebras de finísimo oro, que gustaban de bañarse desnudas en arroyos y manantiales, que bajaban furtivas a la noche para robar los hijos de los campesinos.
-¡Nunca escuchen, ni miren a los ojos de una Xana.!.-Nos advirtió.-Pues no podrán contárselo a sus nietos. Sólo si son capaces de leer en el corazón de ellas les perdonarán la vida. Pues no hay peor agonía que la que ellas sufren. Amar por los siglos de los siglos y recibir temor eternamente.
Mientras el viejo minero me contaba esta historia, intenté meterme en su pellejo. Yo por aquel entonces, era un joven reportero al que habían encomendado un artículo sobre las rutas de Asturias. Nunca creí en cuentos de hadas, ni en leyendas, y sin embargo he de confesar que aquella historia me conmocionó tanto, que enseguida quise saber más detalles.
Y de repente, quizás embebido por la imaginación, me vi a mismo vestido como los mineros de antaño, regresando a casa después del duro trabajo.
Allí no había luz, tan solo unos quinqués, ya sabe usted, esas viejas lámparas de petróleo, porque mi abuela, se negaba a tener luz eléctrica, argumentando que todas esas cosas eran inventos del diablo.
Aquella era noche de San Juan, una noche mágica. Por doquier, había hogueras, para celebrar con júbilo el solsticio de verano. Como era costumbre, las mozas casaderas, prendían en sus balcones el ramo de laurel, como señuelo para sus enamorados. Mientras, los mozos, saltaban los últimos escollos emitiendo gritos salvajes y heroicos.
Mi madre, estaba muy nerviosa y parecía que había llorado. Me pregunté que sucedía:
-¡Es Telva!.- Sollozó abrazándose a mi cuello.- Xuanón, el lechero, dice haberla visto en el desfiladero, bañándose en el arroyo. Pero ella aún no ha venido y ya es muy tarde. ¡Por dios bendito!. ¡Tienes que ir a buscarla!.
Sin perder tiempo, salí de casa con uno de los quinqués y comencé a subir la cuesta. La sombra del molino se izaba como un oscuro fantasma, aunque no podía ver el agua, sentía su sonido, la noche olía a flores y yo...no dejaba de sentir escalofríos.
Pensaba en la niña, tan perdida y tan sola. Visualizaba todos los peligros que podrían acecharla. ¿Y si la atacaba un oso? ¿Y si resbalaba y caía a un precipicio?
Avancé con mi ridículo candil, cerciorándome de que el suelo que pisaba era seguro, no fuera que mis húmedas botas resbalaran con algún canto del camino.
A mi paso el lobo aullaba, la coruxa cantaba y reían los manantiales. Y hasta su cristalino sonido se me antojaba una plegaria:
-¡Vuelve a casa Xuacu!. ¡Non te adentres!.
Llamé a Telva desesperadamente, pero no obtuve más respuesta que el propio eco que me devolvía las sombras.
Entonces las vi a las dos en un claro del bosque.
La pálida luz las iluminaba. Mi hija, estaba sentada con la Xana, mientras ella jugueteaba con sus cabellos, susurrando cosas en su oído, ningún atisbo de miedo, sólo risas.
Un crujido de ramas, hizo que ellas se volvieran a mirarme con curiosidad.
-¡Has venido!.-Dijo la Xana.-¡Báñate conmigo, esta agua dará a tu cuerpo frescura!:
Intenté evadir aquellos ojos verdes por los que hubiera dado la vida.
-¡Suéltala!.-Grité!.-¡llévame a mí pero a ella no la toques!
La risa de la Xana se elevó por las montañas.
-Me gusta el cambio.-Sonrió haciéndome sentir infinitamente pequeño.-Eres joven y hermoso como el resto de los muchachos. Yo no quería que cayesen al río. ¡Nunca lo quiero!. Pero ellos vienen a mí y cuando yo les abrazo, noto su miedo, y entonces ellos resbalan y ya sabes lo que pasa.
-Pero: ¿Estás llorando?.- Dije aproximándome a ella.
Me senté a su lado, tomé en mis manos, las suyas tan blancas y etéreas, le acaricié el cabello con ternura y deposité finalmente en sus labios el beso de la muerte.
-Ya no tendrás que llevarte a más chicos.-Susurré en su oído.-Deja libre a Telva y yo me quedaré contigo para siempre y te querré como ningún mortal pudo nunca hacerlo.
Ella entonces lloró también, nunca había visto llorar a una Xana pues se decía de ellas que tenían el corazón seco e insensible.
-¡Vete!.- Gritó de pronto:-¡Déjame sola! ¡Y no vuelvas nunca!.- Y añadió.- Si te quedases aquí tendría que volver a hacerlo y no quiero!. ¡Coge a la niña y vete antes que cambie de idea!.
Eché a correr, me sentía tan mareado que tuve nauseas y por un momento pensé que moriría.
Pero a la mañana siguiente, me desperté como de un mal sueño y un pastor nos encontró y nos llevó a casa.
-Mi hija Telva, ya tiene nietos, y yo señor, estoy esperando que llegue mi hora. Cuando eso suceda, cerraré los ojos y soñaré que estoy allá arriba con ella, en las montañas. Sé que soy muy viejo ya y que ella sin embargo será eternamente joven, pero tengo la esperanza de que me recuerde y continúe esperándome para acabar lo que entonces no hizo.
El viejo minero, me devolvió a la realidad con el humo de su pipa y sus toses. Apunté todas y cada una de sus palabras en mi cuaderno pues me parecía que la historia era digna de ser contada.
No sé si existen las Xanas ni si es verdad todo lo que me dijo. Pero he de decirles, que muchos años después volví a ese famoso desfiladero del que me hablaba pues soy amante del senderismo. Con frecuencia me crucé con muchos montañeros que me hicieron valorar la ayuda en los peores momentos.
En una de esas ocasiones en que me perdí del grupo, creí ver a una joven bañándose en una cascada que me saludó con una preciosa sonrisa que en cuestión de segundos se volatilizó.
Dedicado a Arice, patita de Goma y la Bombilla
Dedicado a Arice porque siempre tenía una frase amable y nos enseñaba a todos nuevos y antiguos a manejarnos un poco con esto del blog.
http://lacomunidad.elpais.com/arice39/tags/arice
Para Patita de Goma y la Bombilla que tuvieron la original idea de crear un rastrillo que recogiera los distintos artículos de todos/as nosotros/as
patita de goma
http://lacomunidad.elpais.com/patito-de-goma/posts
bombilla
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/la-bombilla
el rastrillo
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/chupatintas
Este es un cuento larguísimo mío, se llama la tierra interior y en su nombre me basé para el título de este blog mío.
He extraído un pequeño fragmento.
Espero que os guste. Se llama:
TIEMPOS DE ABUNDANCIA.
De pronto, perdí toda percepción de la realidad. Los colores cobraron viveza a mí alrededor a medida que caía por un túnel en forma de espiral. Las luces desfilaban formando arabescos a la vez que mi cuerpo caía cada vez más y más abajo. Me tranquilicé pensando que solo eran los efectos de la seta porque podía sentir la tibieza de nuestras manos sosteniéndonos e impidiéndonos caer en el abismo.
Cuando abrí los ojos me encontraba nuevamente en el bosque pero ya no era el mismo. Vidayán se tocaba aturdido la cabeza y Truébano yacía aletargado en la rivera del río.
-¿Dónde estamos?.-
-Es un brugh.- recorrió maravillado el lugar con los ojos y exclamó.-ïBienvenidos a mi país, el país de la gente menuda!.
Estábamos en un bosque sí, pero en que no era el mismo. Los árboles frondosos filtraban una luz pálida y mortecina. Los había de todas clases: acebos, cerezos, encinas, cipreses...
Fue en un roble milenario donde la oímos llorar. Su llanto sonó al principio como el de una niña desvalida. Apoyada en el roble, una mujer menuda vestida con telas de araña ayudaba a otra que se hallaba en cuclillas.
-¿Qué le está haciendo?.- Preguntó Vidayán con ojos inocentes.
-ïTú sí que eres torpe!.- Protestó Navelgas.- Mucho músculo pero al final, un cerebro de mosquito. ïAh ï¿Pero no ves que es una comadrona?
La que estaba en cuclillas lloraba sin consuelo. Mientras, la comadrona, la calmaba con palabras dulces. Me dispuse a ayudarlas pero la que ayudaba en el parto declinó mi ofrecimiento y me indicó que si en verdad quería ser útil le acercase una No Duelas Más.
-¿No duelas que... ?.-Repetí atónita.
Señaló entonces una flor azulada que crecía al borde del camino. Cuando se la tendí, ella la tomó entre sus manos diminutas e hizo que la otra mujer masticase sus pétalos.
La mujer en cuclillas comenzó a sentir los efectos analgésicos de la flor. Con gran sorpresa por nuestra parte, vimos aparecer la cabeza de un diminuto ser entre sus piernas que una vez vio la luz aleteó torpemente sobre nuestras cabezas.
Endriga como así se presentó la comadrona, contempló alborozada el vuelo del pequeño que había ayudado a traer al mundo.
Tenía la sonrisa de una niña. Observé que no tenía alas como la mujer a la que había asistido. Endriga en realidad, no las necesitaba. Las alas en las hadas, como me explicó después, son órganos inútiles, algunas nacen con ellas y otras no, pero todas tienen el don de volar.
No se sabe de donde surgieron mil golondrinas. Volaban en formación de V y Endriga que conocía su lenguaje me traducía lo que decían pausadamente.
-Me cuentan que es imposible regresar al lugar en que nacieron.
-¿Y eso por que?
-¡Bueno!. ïEs lo que siempre sucede!. En vuestro mundo los hombres talan los árboles y cada vez queda menos espacio para las golondrinas. ¿Te haces una ligera idea de lo que eso significa?.
Hice un gesto afirmativo y pregunté:
-Dime: ï¿Y es cierto lo que cuentan de vuestras ciudades?.
Hizo un mohín de disgusto y se posó diminuta en mi hombro.
-ïQue va!. Pero si cada uno cuenta la historia como le parece. En realidad cada persona percibe de un modo distinto nuestras ciudades. ¿Te gustaría ver una de ellas?.
Y así fue como conocí su ciudad. Su brillo nos cegó de repente. Era la suya, una ciudad completamente construida de oro. Las fachadas lucían enrejados de filigrana tan fino que sin duda no habían sido construidas por seres humanos. Enclavada en el corazón del bosque la recorría un río tranquilo.
La más hermosa música de flautas invadió el ambiente. Ellas y ellos, giraron a nuestro alrededor como luces tornasoladas. Subían, bajaban, se sentaban en las piedras para observarnos. Todos ellos, cantaban himnos que no acertábamos a comprender pero que no debían de hablar de otra cosa que no fuese belleza, sentimiento, bondad...
Las gentes eran como nosotros o sería más exacto decir que nos imitaban. Los había de todas las edades y clases sociales y también había perros y gatos diminutos. Algunos personajillos pasaban a nuestro lado esgrimiendo papeles en las manos y comentando lo atareados que estaban. Otros se emborrachaban y miraban su brújula estropeada. Algunos, los más osados, se batían en unos duelos en los que no moría nadie.
Los más jugaban. Jugaban a ser reyes con sus vestidos rimbombantes haciendo ostentación de todo su oropel, complacidos ante halagos y reverencias. Los había también que dormían en cualquier sitio: una hoja, un gusano, porque sin duda, eran perezosos y cualquier lugar les sentaba de maravilla. No podían faltar tampoco aquellos que soñaban al mundo o el mundo les soñaba a ellos y para demostrar que así era lanzaban discursos enardecidos a unos cuantos sufridores.
Flotábamos ahora sobre baldosas de colores interrumpidas por tramos de hierba. En las intrincadas callejuelas, una vieja hilandera afilaba su rueca, un alfarero daba el último acabado a un ánfora y una diminuta vendedora de verduras regateaba con un cliente exigente.
Y nosotros bailábamos alrededor de la hoguera hasta que el sonido de las flautas se fue apagando gradualmente...
Pero no todo fue entusiasmo...
Al amanecer, Endriga nos despertó a trompicones. Nos frotamos los ojos y medio dormidos, contemplemos el paso de un cortejo fúnebre. Cargaban en sus hombros el cuerpo de una muchacha diminuta con el cuerpo cubierto de hojas. La cascada de su cabello relucía como el sol y en su rostro se dibujaba una débil sonrisa.
Endriga se llevó un dedo a la boca en señal de silencio y nos contó que la muchacha iba al encuentro de su alma grupal.
Nunca imaginé que las hadas pudiesen morir, al contrario, siempre pensé que serían eternas. Como después supe, las hadas son muy similares a los mortales: Nacen y mueren como ellos, son felices si se las cuida, pero si alguien las olvida acaban muriendo de tristeza.
Aquella que Endriga me presentaba había caído en desgracia. Sus días habían terminado porque, según me informó, había sido pertenencia de un niño que al hacerse mayor, se olvidó de soñar.
Ahora retornaba a su alma grupal: El agua donde había nacido en espera que alguien la rescatase. Aquello era peor que la muerte y sin embargo, el hada sonreía...
-Para ella.- Susurró Endriga.- Es un proceso más, un alto en el camino. No deja de existir totalmente sino que se transforma en otra cosa. ¿Lo ves Alesga?.
Vi como la arrastraban al río un grupo de hermosos mancebos. Luego, el que parecía ser el maestro de ceremonias, tomó en sus manos una antorcha y prendió fuego a la balsa que se perdió en la lejanía envuelta en las llamas.
Inexplicablemente todo el lugar quedó impregnado con un delicado aroma de rosas.
Dedicado a Pancho flecha y su reino Menguante
hace poco conocí a Anahi-danza y su escuela. No se me ocurrió mejor ilustración para mi cuento que volver a poner su video y de paso, el enlace de donde tiene su academia de baile, por si alguien vive por allí cerca y decide apuntarse
este es el blog de la academia donde imparte sus clases
http://anahidanza.freehostia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=57&Itemid=26#josc20
y este es el blog de Pancho y su reino menguante a quien va dirigido este cuento que se llama:
http://lacomunidad.elpais.com/gentes-y-cosas-de-un-reino-menguante/posts
EL AMOR ES FÍSICA Y QUÍMICA
Descartes decía que el alma reside en la glándula pineal, el tercer ojo de los tibetanos y el lugar donde la psicología moderna ubica nuestra consciencia.
Hay quien opina, que las almas transmigran hacia otros cuerpos siguiendo la rueda del Karma hasta encontrar la total purificación que las libere de su eterno tránsito.
El rostro de su amada se desdibujaba todas las mañanas, cuando se levantaba para ir a sus clases en la universidad. En las clases de física y química esbozaba el retrato de la silenciosa mujer del papiro con la que soñaba y acababa siempre decepcionado con el resultado pues nunca conseguía captar del todo su enigmática belleza. Luego a la noche, volvía a su casa para conciliar el sueño y se veía nuevamente a si mismo , viviendo en otro tiempo, con una identidad distinta. Su obsesión por ella, había llegado a tal punto que le había llevado a redecorar su casa con papiros y escuchar continuamente cuanta música egipcia le caía en las manos. En todos aquellos papiros, fque empapelaban su habitación, figuraba la mujer postrada ante el ojo de Horus a la que únicamente reconocía en sueños y que cada mañana se desvanecía con la primera luz del alba.
El destino era un hado malévolo. El sueño, volvía a transportarle a otra vida, a punto de encontrarse con ella, y era apresado por un barco turco donde experimentó las mayores atrocidades que puede sufrir un hombre.

Recordó la gente victoreando a los gladiadores en el circo y las llamas incendiando Roma, volvería a encontrarla mucho más tarde, en la Alemania nazi cuando la conducían a la cámara de gas. Jamás podría apartar de su mente sus ojos tristes de muchacha judía.
Aquellos habían sido unos sueños extraños, sin duda. La pitonisa a la que un día medio en broma, medio en serio, había consultado, lo llamó un viaje astral, un regreso a otras vidas, sus amigos en cambio, lo llamaban locura transitoria y aveces sugerían si no habría sido culpa de las drogas. Él, que nunca había creido en la maldición de cruzar bajo una escalera, ni en el número trece, ni una vida regida por los astros, ni siquiera, en el infierno de Dante.
Y sin embargo: ¿Acaso no era el cielo contemplar sus ojos imposibles?. ?No era suficiente infierno no tenerla, no encontrarla a través de muchas vidas?.
Sin apartar la vista de la multitud, jugaba a acertar como sería ella con el fín de identificarla entre la corriente humana que discurría en todas direcciones. Aquello, era absurdo. Ni siquiera sabía a ciencia cierta que hacía allí, caminando como un autómata sólo porque había tenido un enigmático sueño en el que se había visto fuera del cuerpo emprendiendo un extraño viaje.
En su sueño, escuchaba un doloroso batir de remos. Una galera imperial surcaba silenciosa las aguas del Nilo y en las riveras fértiles, llenas de palmeras, los campesinos lloraban en hoor a su reina.
Había partido en plena juventud víctima de unas fiebres y ahora yacía en un sarcófago con el cuerpo cubierto de vendas. Una vez más la luz del crepúsculo bañó ese amado rostro, el que la muerte le arrebataba y conducía a un viaje sin retorno.
Su amor por ella no había conocido limites y ahora, debía resignarse y pagar con dos monedas de oro al barquero, las mismas que ahora ella llevaba sobre sus ojos, para que la condujese ante Osiris al mundo de los muertos y la alejase definitivamente de su lado.
Él miraba a las mujeres que pasaban a su lado imaginando las posibles combinaciones. ¿Sería rubia? ¿Morena? ¿Alta? ¿Baja? ¿hablaría su idioma? Sabía que el amor es una locura extrema cuando carece de rostro.
Paseaba por los pabellones con la mirada melancólica y ajena de los locos: el pabellón de China que olía a sándalo y el de Egipto donde una muchacha contagiada por la música, había comenzado a interpretar la danza del vientre.
Se acercó a ella arrebatado por un impulso e instintivamente, dio un paso atrás. Su acompañante acababa de llegar cargado con un montón de bolsas lo que hizo que bajase los ojos al suelo y continuase pesaroso su camino.
Caía una lluvia gorda cuando se refugió bajo el toldo de una cafetería y pidió un café muy cargado. Pensó que ella, en el caso de existir, tendría que ser hermosa tal y como él había imaginado, o como las imágenes que mostraban los papiros. Bella, silenciosa e intangible.
La muchacha de la cafetería se le plantó delante y por un momento él tuvo dudas.

-Llueve con ganas.- Declaró.- ?Nos conocemos de algo?.¿verdad?
-Me temo que no.- Replicó ella. Y antes que pudiese contestar algo pasó por su lado y se marchó a atender a otro cliente.
Aquello hizo que volviera a sumirse en la pesadumbre y se plantease la idea de coger el coche para volver a casa. Una vez allí, rompería todos los papiros, desistiría de su locura por ella y vería la vida con ojos nuevos. Nunca más volvería a pensar en la enigmática mujer que poblaba sus sueños y que susurraba en sus oídos palabras incomprensibles.
De pronto, una brisa helada le golpeó el rostro y tropezó con una extraña.
-Una mano firme y hermosa para dar caricias.- Dijo recorriendo sus surcos.- Veo un largo viaje y cosas muy interesantes, si me acompañas, acabo de leer tu futuro en la trastienda.
Entonces la miró fijamente a los ojos: perfil egipcio, cabellos negros, mirada triste pero embaucadora y entonces se dio cuenta, que el amor es física y química y que por inaudito que pudiera parecer, la había encontrado a ella, a la mujer del papiro.
Dedicado a Cris a la que le gustan más los relatos realistas.
-¡Que hermoso día!. Se nota que hemos entrado de lleno en la primavera. Pero:?Qué le ocurre, mujer? Consideraría atrevido por mi parte que le invitase a una taza de café?. Sé que le gusta estar sola, a mí...- Ahora Manuel tartamudeó un poco y superada la verguenza inicial acabó la frase.- A mí me pasa lo mismo aunque de cuando en cuando me gusta hablar con alguien.
Ella miró al hombre que le hablaba desde el otro lado del balcón y casi estuvo a punto de decirle una sandez de las suyas, pero enseguida se detuvo. Hacía años que le conocía, aunque de un modo superficial. Sus encuentros con él eran breves, muy breves, tan solo tenían lugar cuando ella salía a tender la ropa o contemplar el panorama de la calle. Al parecer, su vecino era uno de esos seres solitarios que apenas recibían visitas exceptuando, la muchacha de la limpieza que llegaba cada mañana y se iba al medio día dejándole afeitado y bien arropadito. Nunca se había quedado el suficiente tiempo para verle desaparecer tras la puerta ya que era ella quien entraba antes dejándole siempre con la frase en la boca.
Ajeno a los pensamientos de ella, él, la observó durante un breve instante y sonrió porque aquella mañana ella estaba preciosa. Continuó sonriendo y su sonrisa era insultante y la ponía excesivamente nerviosa.
Se fijo que leía. ¿Qué clase de libro sería?. ¿Y porque tanto empeño en entablar conversación?. ¿Por qué tenía que encontrárselo siempre ahí afuera, sentado?
Pero el hombre no se daba por vencido y a pesar de la indiferencia que a ella parecía suscitarle continuó con su verborrea futil.
Ella, despectiva, dirigió una mirada vacua hacia abajo, hacia el parque de la esquina. Hacía un día primaveral, en efecto, aunque corría una ligera brisa que le hizo estremecerse bajo su chal de lana. Las parejas pasaban la alameda cogidos de la mano y se acariciaban de un modo indecoroso. Los jóvenes, meditó, ya no eran como antaño, cuando los besos se daban a escondidas y siempre con temor a ser sorprendidos.
Cuando levantó la cabeza se enfrentó por vez primera a sus ojos. Nunca se había fijado en los ojos de su vecino pero ahora que lo hacía veía ante sí que eran amables. Ahora era él quien bajaba la mirada.

-Usted ve la vida a través de un balcón.- dijo él derrepente sin alzar los ojos y añadió.- A mí también me sucede y con bastante frecuencia. ?Pero es primavera por amor de dios!. El amor es hermoso aunque uno ya no esté para ello!:
Aquellas palabras de él horadaron la herida. Fue como el fogonazo de un flash, una luz dolorosa y tras él apareció de nuevo esa quemazón de ver la vida en fuga a la velocidad del trueno y no sentir nada, salvo impotencia. Aquello era algo que resultaba amargo, doloroso, imperdonable..
Abajo en el parque, una niña con alergia, una anciana feliz con sus nietos, una pareja de novios, dos monjas con su ganchillo, tres muchachos con aspecto hippie, cuatro niños en columpio, cinco niños alocados, seis lectores embebidos, siete poetas. ¿Siete poetas? Sí, de esos que buscan inspiración en la naturaleza y también, ocho yuppies camino a la oficina.
Eso era al fin y al cabo la maldita primavera. Y también, una soledad, la que le pertenecía.
Aunque aquella mañana lucían en su jarrón nueve rosas rojas con una tarjeta sin firmar, traidas por un mensajero. Alguien había dejado en su correo, diez versos de amor y una canción exasperante escritos con el endeble pulso de un idiota y la tinta emborronada ?Por las lágrimas?
Hacía tiempo que sabía que la vida era un tren de paso. Sabía también que su imagen ajada y ya entrada en la menopausia no se reconocía en el espejo y que su corazón estaba igual de áspero que la piedra pomez que utilizaba cada mañana para limar sus cancaneos. Sus labios nunca habían sentido la ternura de un beso.¿Cómo sería?
Los días y las noches eran iguales como una rueda de movimiento infinito y así un día, y otro día y otro.
De izquierda a derecha la marea humana impregnada en primavera. Llegaría la tarde y traería el culebrón insulso de las ocho..
Isabel se enjuagaba las lábrimas, casi con rabia como si quisiese arrancárselas. Volvió de nuevo a la realidad para mirar las rosas y se preguntó quien sería su anónimo enamorado y el autor de aquellos poemas.
Ocupaba su tiempo en las labores de la casa hasta rayar casi la obsesión. Durante el día, todo iba bien, pero al llegar la noche, la cama se volvía fría y se acordaba de los poemas , de su enamorado anónimo y de las rosas.
El hombre en el otro balcón observaba en silencio y sonreía con dulzura. Aquello, pareció enternecerla porque preguntó
-¿Qué está leyendo?. Aunque la pregunta, sonó agría porque no quería demostrar simpatía.
-El cartero de Neruda.- Dijo él con suavidad.- Debería leerlo. A mí me gusta...
-¿Y porque se supone que debo hacerlo?.-Replicó.- ¡Valiente tontería!.
-No me refiero al libro.- Titubeó él.- Usted me gusta. Nunca se lo he dicho pero ya está. Pensará que soy un pobre loco pero detesto la primavera tanto como usted. Aveces... Aveces mi ánimo está por los suelos. Y entonces veo que usted sale a regar sus plantas y me digo a mi mismo: ¿Pero eres idiota Manuel?. ?A quien se le ocurre elegir para morirse un día como este?
-¡ Es lo último que me quedaba por oír!- Se sonrojó ella..
Entró nuevamente en su casa y cerró las puertas a su espalda. ¡Valiente patán!.- Pensó enfurecida.- Y aún así, odio reonocer que si es él quien escribe los poemas me gustan mucho. Y hasta mirándome al espejo, casi me veo hermosa.
Por un momento, el hombre del balcón de enfrente, la había hecho sentirse una estrella en el firmamento de alguién. Y: ¡Bueno!. Había algo celestial en su mirada.
Allá abajo en el parque pasaba la primavera y pronto llegaría el verano y el otoño. Detuvo su mirada en las rosas y los poemas, vaciló un instante y acabó abriendo finalmente las puertas de la sala dejando que la sala se inundase de luz.
El hombre no se había movido un ápice y coninuaba en su sitio, bastante avergonzado, mirando sus piernas tapadas por la manta.
-¿Qué le pasa a sus piernas, caballero?.- señaló la manta raida.
-¡Ah!. ?Eso!.- Suspiró - Fue una caida de un andamio. Supongo que quise volar como los pájaros. ¡Disculpe si puede a este viejo lisiado!.
Hizo un amago de mover su silla de ruedas hacia el interior de la casa pero ella negó suavemente con la cabeza.
-Nada de lisiado y ni mucho menos viejo.- Añadió. De pronto se llevó una mano a la cabeza como si hubiese olvidado algo importante.-¡Perdon!. ¡Que olvidadiza!. ?Cómo dijo que se llamaba?
-?El libro?.- Preguntó él lleno de estupor.
-No.- Dijo Isabel.- No me refiero al libro, me refiero a usted. Hablamos cada mañana y nunca me ha dicho su nombre

-En realidad.- Respondió él.- es Manuel. Creo que nunca nos hemos presentado.
-Lo sé.- Admitió ella.- ¿Puede dejarme ese libro......?. ?Cómo dijo que se llamaba?
-El cartero de neruda.-dijo.- Se lo enviaré mañana junto a las rosas y los poemas.
Ella sonrió y él hizo lo mismo. Era la primera vez que alguien le devolvía la sonrisa desde el otro lado de un balcón
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Sobre este blog
La Tierra Interior
Rosa rosaeHola. Me llamo Rosa. Me gusta mucho la literatura, en especial los cuentos de misterio. Soy una apasionada de Poe, Machen y Lovecraf.
La Tierra Interior fue en principio uno de mis cuentos de fantasía que incluía distinta mitología y que trataba de un grupo de personajes que luchaban por liberar a su Tierra de la Oscuridad. Me gustó el nombre y lo adopté para este blog.
Gracias por la visita.
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