16 Jun 2008
Padre mío, que estás en la cárcel.
¿Te acuerdas que te hablé del niño triste, al que se le estaba muriendo la chacha?
Pues resulta que el viernes le tuve a él solo, una hora. Se supone que estábamos en matemáticas. Al parecer, la enferma se había estabilizado.
Para distraerle, le pregunté si hace mucho que no ve al padre (Vive en otra ciudad, con otra pareja, con un bebé...) La respuesta me pilló desprevenida:
_"Regular, como le han cambiado de cárcel".
Comentamos como de pasada en qué ciudad se encuentra ahora el hombre... y volví -sin éxito alguno- a las mates.
¿Te extrañas si te digo que este crío tiene un gran rencor hacia todo y todos?
Este trabajo es ciertamente agridulce. Pero engancha.
Otro día te cuento a quiénes he aprobado, a quiénes no y por qué.
Saluditos desde el sur.
Últimos Comentarios
- Retorno al IES. 1 comentario rleddav
- Para Eva, con cariño 1 comentario Juanmaromo
- Matemáticas con lentejas. 2 comentarios Eva Mª F. P. Anónimo
- Adiós, sin rencor. 1 comentario minijuegos
- Padre mío, que estás en la cárcel. 1 comentario maite
Tags
Ídolos
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


1 comentario · Escribe aquí tu comentario
maite dijo
Tiene que ser muy difícil concentrarse en las mates cuando tienes poca estabilidad emocional en tu vida (bueno para mí son difíciles siempre), a veces no nos damos cuenta que en sus cabecitas no hay sitio para las mates, el inglés o la historia, porque están llenas de problemas enormes que no tienen solución a corto plazo...Ojalá el mundo fuera más bonito...aún así estoy de acuerdo que nuestra profesión lo es!! Un besazo.
Escribe tu comentario