06 Oct 2008
Negociando... aprendiendo.
Este año, por sus características, tengo a algunos niños solos en el aula, en determinadas horas.
Pues te cuento: ¿sabes cómo logro que ***** trabaje? Así lo hago: cuando quiero que lea o se concentre en algo, le exijo que esté atento. A cambio, cuando le toca responder en el papel, le dejo poner "música de fondo" en su móvil.
Él sabe que hay dos condiciones: que esté flojito el volumen. Y que estemos los dos solos. Me deja que opine sobre cuál poner (- "¿te gusta ésta?-"...)
El morbo que a él le da el hecho de estar con un móvil encima de la mesa, cuyo uso está lógicamente prohibido en las aulas ordinarias... le hace estar atento y escribir con un resultado llamemos decente.
Misterios de las tecnologías y el gusto del ser humano por saltarse las normas.
Otro día te presentaré a mi niño nuevo... del que hay algunas curiosidades por contar.
Saluditos meridionales-otoñales.
26 Sep 2008
Te quiero contar un CUENTO.
El niño raro estaba solo, como de costumbre. Había buscado su sitio habitual en el recreo: junto a la escalera, en un rincón, con una de sus manos agarrada a la barandilla, como por casualidad. El niño raro sonreía tímido cuando alguien se dirigía a él, pero invariablemente se negaba a moverse de su rincón. Era el recreo. Allí permanecía cada día, observando sin ser observado. Eso deseaba él.
Un día apareció por su rincón un niño nuevo. También era algo diferente a los otros. Su mirada huidiza. Sus hombros con una ligera inclinación, como si deseara esconderse. Caminaba como si el espacio fuese una pista de autos de choque y él tuviera que esquivar a todos.
El niño raro y el niño nuevo se miraron unos segundos. Los dos a la vez apartaron la vista, como avergonzados. Al rato, los dos seguían allí, uno frente al otro. Cada quien en su mundo. Sin palabras. Sin gestos.
A partir de ahí, todos los recreos, los dos ocupaban su sitio. Uno, con la mano en la barandilla. El otro, unos metros más allá. Cada cual protegiendo al otro con su muda presencia. Sin hablarse, ya ninguno estaba solo.
Saluditos cariñosos de alguien que fue una niña extra - tímida.
17 Sep 2008
Para Eva, con cariño
Me ha encantado que una chica de tu edad se interese por mis historias. Mi IES es un centro muy grande, próximo a una gran ciudad andaluza.
Las reflexiones que yo hago aquí se refieren a mis niños, que son los de apoyo. Piensa que, habitualmente, detrás de un niño del aula de apoyo, más que una discapacidad (que a veces la hay), lo que encuentras es una historia terriblemente dura.
Por lo que dices, eres lo que se entiende por una niña normal, con un entorno normal...
Sé feliz con lo que tienes. Y, cuando veas a los niños desfavorecidos por la vida... acuérdate de esta vieja (para ti) maestra que intenta comprenderles y ayudarles.
Un beso. Gracias por estar ahí.
16 Sep 2008
Retorno al IES.
Hoy he estado con dos grupos de chavales, dos horas. Ellos, alumnos de 4º y 3º de la ESO, han sido mi puente de unión con la profesión, tras el paréntesis del verano.
Ha sido agradable estar con un grupo completo (uno con 33, el otro con 23), a veces me pasa: yo llevo ya a la espalda muchos años de servicio y el mini-grupo que se forma en el Aula de Apoyo es un poco asfixiante.
Por eso te digo que hoy he disfrutado. Porque a mí, está claro, a pesar de todo, esto me va: y produce ternura verles, que te sacan la cabeza (cosa fácil, desde luego); que tienen sus fuerzas a tope, que los perderías de vista si echaran a correr a la vez que tú... pero que son niños aún. Con sus miedos, sus dudas, sus complejos, sus inseguridades... Y que dependen aún tanto de nosotros, de la ayuda que les prestemos...
Como quizá diría alguno de ellos, esto me pone.
Ya te contaré cuándo empiezo en serio y con los míos. Me va apeteciendo.
Saluditos desde el sur.
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P.D. Te recomiendo la peli "Los girasoles ciegos".Y el libro homónimo.
01 Jul 2008
Adiós, sin rencor.
Ya te dije que te contaría cómo acababa la cosa: pues tal y como era previsible, mis niños no aprobaron todo, ni muchísimo menos. Su verano estará, en teoría, cargado de libros.
Claro, hablamos de teoría pues lo más fácil será que no abran uno. Pero lo que me apetece contarte es el grito cariñoso que la otra tarde me dedicó uno de mis petardos, como yo les llamo a veces, cuando me vio de lejos, por la calle.
Es muy agradable que estos críos te cojan aprecio. Huelga decir que es algo mutuo. Y que las calificaciones académicas son, en este sentido, irrelevantes.
En fin, te dejo por ahora. Como mis niños, sin rencor. Y con un continuaré, si así lo deseas.
Bañada en sudor, pero en paz. Saluditos.
16 Jun 2008
Padre mío, que estás en la cárcel.
¿Te acuerdas que te hablé del niño triste, al que se le estaba muriendo la chacha?
Pues resulta que el viernes le tuve a él solo, una hora. Se supone que estábamos en matemáticas. Al parecer, la enferma se había estabilizado.
Para distraerle, le pregunté si hace mucho que no ve al padre (Vive en otra ciudad, con otra pareja, con un bebé...) La respuesta me pilló desprevenida:
_"Regular, como le han cambiado de cárcel".
Comentamos como de pasada en qué ciudad se encuentra ahora el hombre... y volví -sin éxito alguno- a las mates.
¿Te extrañas si te digo que este crío tiene un gran rencor hacia todo y todos?
Este trabajo es ciertamente agridulce. Pero engancha.
Otro día te cuento a quiénes he aprobado, a quiénes no y por qué.
Saluditos desde el sur.
12 Jun 2008
El niño triste.
Hoy mi alumno más charlatán apenas ha hablado. Su pequeño universo, tan frágil de por sí, se resquebraja. Está muriendo la chacha (su tía abuela, de noventa y cinco años).
Le aterra pensar en la muerte. Y, por encima de todo, le asusta pensar que sus abuelos, con los que convive, se le puedan ir.
Hoy he leído en su rostro un poema de miedo y dolor. Él, que no deja hablar a nadie, hoy callaba.
Poco he podido hacer: sólo intentar que acepte que la muerte es el fin natural de la vida. Pero le he sentido solo y asustado.
Niño al fin, algo he conseguido alabándole su camiseta.
Tampoco hoy fue un buen día para las matemáticas.
Saluditos calurosos. Pereza galopante...
09 Jun 2008
Matemáticas con lentejas.
Hoy, por ser mi cumpleaños, he tenido un día movidito. Te cuento:
Mi alumno ****** (el descendiente del bandolero, ¿recuerdas?) se empeña en pronosticarme cuál será el sexo del bebé que espera una de mis compañeras, embarazada de cuatro meses. Según él, jamás se equivoca. Ha dicho que será niño. Veremos.
El más sensible de mis niños, *****, hoy también ha llorado. Digo bien: hoy también. Últimamente llora casi a diario. Afirma que todo el mundo se mete con él... sospecho que hay mitad y mitad: parte de llamadas de atención (divorcio algo traumático de los padres) y parte de que él es un pelín más sensible y, a la vez, que provoca rechazo por sus suspicacias constantes. Lo que te digo, mitad y mitad. La orientadora del IES ya está al loro, pero la cosa va por ahí.
Y te hablaba de matemáticas con lentejas porque, a las dos y pico de la tarde (la clase acaba a las dos y media), se ha producido una escena surrealista: Yo, en la pizarra, con el teorema de Pitágoras a vueltas. Ellos (cuatro en esa sesión), hablando de lentejas.
Terminé, aparcando al señor Pitágoras para mañana. Yo no puedo competir con las lentejas, definitivamente.
Saluditos digestivos.
03 Jun 2008
Suma y sigue.
Hoy he venido triste. Se han peleado mis dos alumnos más conflictivos. Ambos tienen una historia terrible de madre poli consumidora (ya me entiendes), de padres que no están (también me entiendes)... La madre de uno está muy lejos... la del otro más todavía...
En fin, ¿qué quieres que te cuente? Uno de los dos vive con los abuelos; el otro con la tía y el novio de ésta... Un mundo muy complicado.
Siendo sus historias tan similares, se diría que les ayuda el creer que el otro es más. O sea. "Anda, que tu madre ejerce... (profesión real de la misma, por cierto, según nos cuenta el propio chaval).
A lo que iba. No encuentras el momento de enseñarles ortografía ni matemáticas, que es a lo que se supone vienen conmigo. Hay días mejores, días regulares... y nefastos. Hoy ha sido uno de los nefastos. Nada me ha salido bien.
Y te juro que lo intento.
Mañana... volveremos a empezar. Yo no me rindo.
Gracias por seguir ahí. Saluditos.
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28 May 2008
Demasiada violencia.
Hoy mis niños me han hecho escuchar una grabación del móvil de uno de ellos con una serie violentísima de gritos e insultos que otro profería hace unos días contra un compañero, en el recreo.
Independientemente de que se les ha dicho que no vuelvan a utilizar el móvil para tales menesteres, lo que me preocupa es el grado de violencia y el estado podemos llamar de rabioso del que gritaba.
¿Qué está pasando con los niños? ¿Los hemos dejado a su aire los adultos?
Este mismo alumno, al que vamos a llamar el violento, me contó ayer que puede tomarse tranquilamente dos latas de coca - cola por comida. (Me explico: dos a mediodía, una o dos para merendar y quizá otro par de ellas en la cena).¿Te parece normal? No lo es, en efecto. Este crío, en guerra con el mundo, sin amigos, odia a casi todos, no tiene más afición que comer, ver telenovelas (las ve todas) y, por último, molestar a cualquiera que se le pone por delante.
Creo que hay muchas maneras de abandonar a un niño. Aunque, claro, su historia es tan enrevesada que, si te la cuento, creerías que me lo estoy inventando.
En fin, algo positivo: la semana pasada, presté dos libros. Aún no hay que tirar la toalla.
Gracias por estar ahí. Saluditos.
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- Para Eva, con cariño 1 comentario Juanmaromo
- Matemáticas con lentejas. 2 comentarios Eva Mª F. P. Anónimo
- Adiós, sin rencor. 1 comentario minijuegos
- Padre mío, que estás en la cárcel. 1 comentario maite
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