Escrito por fernando-navarro
09 Jul 2008 - Enlace
Ry Cooder, sin planes preconcebidos
"No puedo hacer un disco con un plan preconcebido, ni tratar de sonar de una manera determinada. Simplemente escribo y grabo lo mejor que puedo, y es esto lo que me sale”.
Lo que le sale últimamente a Ry Cooder puede considerarse fantástico. Y así su último testimonio sonoro no desmerece su grandeza. Pocos discos han sonado tanto en las últimas semanas en mi reproductor como el reciente I, Flathead (Nosesuch/Warner Music), el tercero de esa trilogía de aúpa formada por Chávez Ravine y My Name is Buddy.
Ry Cooder es un músico mayúsculo. Inquieto y dotado como ninguno, es un extraño caso de tener un pie en el rock y otro en sonidos dispares, mientras en su cabeza fluye el pasado y el futuro. Al músico de Los Ángeles le ha invadido esta vez el espíritu de una California de ficción que hiere como si fuera de carne y hueso, con su aspecto derrotado, el músculo de su sencillez anónima y las promesas por cumplir.
Sin embargo, Cooder se aleja de los pasajes musicales sobrios, de la rigidez sonora propia de los cantautores de película de domingo. En I Flathead, no pierde sus dotes instrumentales y vuelve a exponer su capacidad para adentrase en la canción mestiza, donde insufla con igual riqueza los acentos del boogie, el swing, el tex-mex o la pachanga. Una sola escucha sirve para reconocer un disco que está destinado a crecer en las siguientes reproducciones, como un trayecto con diferentes caminos. Perfecto para un verano sin planes preconcebidos.
El siguiente corte, <<Drive Like I Never Been Hurt>>, abre el álbum.


3 comentarios Escribe tu comentario