La Ruta Norteamericana

09 Jul 2008

Escrito por fernando-navarro

09 Jul 2008 - Enlace

Ry Cooder, sin planes preconcebidos

"No puedo hacer un disco con un plan preconcebido, ni tratar de sonar de una manera determinada. Simplemente escribo y grabo lo mejor que puedo, y es esto lo que me sale”.

Lo que le sale últimamente a Ry Cooder puede considerarse fantástico. Y así su último testimonio sonoro no desmerece su grandeza. Pocos discos han sonado tanto en las últimas semanas en mi reproductor como el reciente I, Flathead (Nosesuch/Warner Music), el tercero de esa trilogía de aúpa formada por Chávez Ravine y My Name is Buddy.

Ry Cooder es un músico mayúsculo. Inquieto y dotado como ninguno, es un extraño caso de tener un pie en el rock y otro en sonidos dispares, mientras en su cabeza fluye el pasado y el futuro. Al músico de Los Ángeles le ha invadido esta vez el espíritu de una California de ficción que hiere como si fuera de carne y hueso, con su aspecto derrotado, el músculo de su sencillez anónima y las promesas por cumplir.

Sin embargo, Cooder se aleja de los pasajes musicales sobrios, de la rigidez sonora propia de los cantautores de película de domingo. En I Flathead, no pierde sus dotes instrumentales y vuelve a exponer su capacidad para adentrase en la canción mestiza, donde insufla con igual riqueza los acentos del boogie, el swing, el tex-mex o la pachanga. Una sola escucha sirve para reconocer un disco que está destinado a crecer en las siguientes reproducciones, como un trayecto con diferentes caminos. Perfecto para un verano sin planes preconcebidos.

El siguiente corte, <<Drive Like I Never Been Hurt>>, abre el álbum.

boomp3.com

08 Jul 2008

Escrito por fernando-navarro

08 Jul 2008 - Enlace

Nadie conoce a Bob Dylan

"La manera en que me gusta escribir consiste en procurar que salga del mismo modo en que camino o hablo. Y no es que haya llegado a caminar o a hablar como me gustaría. Mis maneras no son todavía las de Woody, Big Joe Williams o Lightnin’ Hopkins. Algún día espero, pero ellos son mayores. Alcanzaron un punto en el que la música era para ellos una herramienta, un modo de vivir más, un modo de sentirse mejor”.

Corría el año 1964 cuando un joven Dylan hizo estas declaraciones a la revista New Yorker. Se encontraba el músico grabando nuevo material en los estudios neoyorquinos de la Séptima Avenida con la calle 52. Era la voz de la música folk, el representante con mayor impacto dentro y fuera de la escena, pero cómo ya señalaba para la publicación estadounidense estaba preparando otro avatar, que pasaría por una revolución sonora y eléctrica, pero que no dejaba de ser a fin de cuentas la esencia de su naturaleza inquieta e independiente.

No sé si Bob Dylan a estas alturas siente que ha llegado a componer cómo le gustaría y decía entonces, pero es un hecho que consiguió trascender como pocos músicos a casi todos. Para bien y para mal. Porque cuatro décadas después, el nombre de Bob Dylan despierta la mayor de las admiraciones o la peor de las iras. Sin embargo, creo que, pese ha considerarle aún una referencia de primer orden, su nombre viene a ser el título perfecto para un tremendo juego al despiste.
Realmente, nadie conoce a Bob Dylan. Esa es la conclusión que uno saca al leer el revelador y estupendo libro Dylan sobre Dylan (Global Rhythm). Se trata de un compendio de 31 entrevistas del músico que muestra una figura en continúo movimiento, que a través de su fascinante evolución artística ha conseguido que el personaje creado pueda camuflar a la persona y todo lo que le rodea. En definitiva, esa puede que sea su gran virtud.

Ahora que todavía Dylan gira por España, aconsejo desde esta ruta el mosaico verbal que representa este libro, la más reciente publicación sobre el músico en nuestro país. Llevo unos días metido en esas entrevistas que ofrecen la voz del artista en primera persona y bajo diferentes prismas y contextos. Se disfruta leyendo por orden o cogiendo también las entrevistas al azar y contextualizándolas con el disco o época en cuestión.

Y creo que si se rompen todas las imágenes preconcebidas que se tienen de él a través de décadas, si se está atento a muchos de esos recortes verbales y artísticos, y si se sigue con detenimiento su carrera, se puede afirmar, sin pecar de fanatismo o similares, que ese viejo que todavía conocemos por Dylan, con una voz mucho más estropeada y una puesta en escena muy diferente a sus años dorados, tiene cosas interesantes que ofrecer. Creo que lo demostró el otro día en Rock In Rio, donde jugó sus cartas con mano de maestro.


03 Jul 2008

Escrito por fernando-navarro

03 Jul 2008 - Enlace

La gramola de Rolling Stone

El último número de Rolling Stone, edición española, dedica un especial al hombre de la portada. Queda claro que no saber quién es sería lo más parecido a vivir en otro planeta sin un mínimo contacto con la Tierra, al menos con esa parte del mundo desarrollado que es Occidente. ¿Cuándo ha dejado de ser Bruce Springsteen noticia? Pues realmente nunca.

Springsteen y su E Street Band (sin su teclista de toda la vida, Danny Fedirici, que murió hace unos meses a consecuencia de un melanoma) estarán de nuevo girando por aquí. Con Bruce como excusa, y con tantos otros nombres clásicos que han visitado o visitarán España, la redacción de Rolling Stone ha decidido crear dentro de sus páginas un jukebox para este verano. 100 canciones que deberías escuchar antes de morir podía ser un título para el mismo. Todas de músicos que estarán de gira por estas tierras.

Para poner en marcha esa gramola de papel, Darío Vico, Manuel Piñón, Josu Lapresa, Verónica Román y el resto del equipo han seleccionado el repertorio y le han puesto palabras, con la colaboración de músicos españoles que hacen su propia aportación con textos que hablan de gente imprescindible como el propio Springsteen, Bob Dylan, Lou Reed, Elvis Costello, Neil Young o Tom Waits.

La pregunta es: ¿qué canciones eliges y qué canciones dejas fuera con cancioneros tan impresionantes? Habrá quien dirá que no hace falta seleccionar nada, pero quién no ha grabado alguna vez un cd o cassette a un amigo, novia, amante o desconocido y se ha estrujado el seso para elegir lo que iba y lo que no.

Sinceramente, este especial de Rolling Stone me trajo a la memoria cada cassette o cd que grabé con la mayor de las ilusiones y dedicando tardes enteras a decidir qué iba y qué no. Aparte de intentar cautivar a una chica o impresionar a un amigo, he llegado a grabarme mis propias cintas especiales. Reconozco que guardo por ahí una caja con cassettes que tienen música de momentos puntuales de mi vida.

De Springsteen, precisamente, he grabado más que de ninguno. Y es curioso porque creo que nunca he metido en esa selección <<She’s The One>>. Un tema que me encanta de un disco imprescindible, Born To Run. Sin embargo, entra en el set list particular de Rolling Stone. Lo habré escuchado miles de veces en distintas versiones pero todavía se me ponen los pelos de punta en la versión en directo. Definitivamente, en el próximo disco que haga a un amigo la incluyo. Imagino que vosotros haríais lo mismo.



Por cierto, la entrevista que se recupera de archivo al difunto Bo Diddley no tiene desperdicio.

01 Jul 2008

Escrito por fernando-navarro

01 Jul 2008 - Enlace

Siempre hay una primera vez

"Parada para repostar" cuenta hoy con la gran colaboración de Rafa García-Moreno, que se desnuda para hablarnos de ese disco que cambió su vida. Con su habilidad y su buena prosa, sabe salirse de la recta de esta ruta para coger una curva y ofrecernos algo distinto a lo que por aquí se deja ver, con Iggy Pop, eso sí, apareciendo por el retrovisor. Además, habla de vinilos, ahora que parece que vuelven a pegar fuerte ante el cd, tal y como cuenta el interesante artículo de Iñigo López Palacios en El País.

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Para todo, y todos, siempre hay una primera vez. Esta innegable y rotunda afirmación debería ser respaldada por algún ejemplo ilustrativo, el cual decidiré omitir para que el agudo lector añada a su antojo. Si me gustaría narrar la primera vez que una canción taladro mis oídos, traspaso tímpanos y percuto mi cerebro, insertándose definitivamente en mi subconsciente.

Ubiquémonos a finales de los 80, concretamente en 1989, momento en el que una melodía de escaso minutaje y estribillo pegadizo sonaba insistentemente. Sus autores confesaban que la compusieron de manera espontánea e improvisada en un ensayo, la utilizaban para probar sonido y nunca pensaron incluirla en un disco. Pero la casualidad hizo que durante la grabación de su segundo álbum, esta quedara registrada en los previos.

Tal fue su repercusión que se convirtió en imparable primer single, catapultando a sus autores del más absoluto anonimato a telonear a Iggy Pop por tierras estadounidenses. <<Listen to the beat / Of the song / Buzzing in my head>> rezaba el corte número tres que aun hoy me hace recordar y disfrutar del dulce descubrimiento.

Podría haber sido la canción de un grupo clásico, incluso mítico, un referente en la cultura popular o uno de los muchos padrinos de la música contemporánea, pero como no planeamos ni elegimos nuestra primera vez, debemos acatar la realidad. Los más astutos y avezados lectores habrán descubierto que hablo de los franceses Mano Negra, y de su canción <<King Kong Five>>, una demoledora canción que en escasos dos minutos y medio, cambió mi vida. Me abrió la mente a la música, e indirectamente, impulsó a hacer lo que hoy en día se ha convertido en un placer, escribir sobre lo que me gusta y entretiene, sin límites ni cortapisas. Se me olvidaba, con este colorista álbum también inaugure mi nutrida y particular colección de vinilos.


Texto: Rafa García-Moreno redactor de Sonic Wave Magazine y colaborador de Ruta 66.

30 Jun 2008

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El inspirador soul de Stevie Wonder

El otro día leí que Barack Obama, candidato demócrata para las presidenciales estadounidenses del mes de noviembre, es fan declarado de Stevie Wonder, al que llega a reconocer como un héroe musical. Por lo que cuenta a la revista Rolling Stone, edición norteamericana, el senador tiene un variado gusto musical y escucha desde Bob Dylan hasta Jay-Z pasando por Bruce Springsteen, Howlin’ Wolf o Cerril Crow. En fin, su ipod, como dice la publicación norteamericana, salta a todo tipo de música.

La noticia no deja de ser una percha que uno utiliza para poner por esta ruta la música de Stevie Wonder. Lo de este hombre merece ser atendido. Se trata de un prodigio que en sus dos primeras décadas de carrera sacó obras impresionantes.

Hay pocos multiinstrumentistas como en él en la música negra, igual toca el piano, la guitarra, la batería y la armónica con la misma maestría. Tiene como referencia a Ray Charles, al que llegó a dedicar un disco entero, y que como él es ciego y como él tiene la cualidad de crear composiciones soul que enganchan, ágiles y animadas. Las del fallecido Charles son más de R&B clásico mientras que las de Wonder están orientadas hacia el funk, siendo uno de los primeros artistas que hace un correcto e interesante uso de los sitentizadores, que más tarde terminarían por desvirtuar buena parte del rock.

Cuando era un chaval, con poco más de diez años, los ejecutivos de Tamla (Motown) le echaron el guante. En la fábrica de la música negra, empezó a desarrollar un estilo propio, gracias a una voz sensual y aterciopelada. Más tarde, con 21 años, dejaría Motown para seguir su camino y firmar su propia obra. De esa época destaco el tremendo Innervisions, pero rastread de arriba abajo su discografia de los sesenta y setenta.

En Innervisions se recorren todo tipo de caminos que pasan por las drogas, los derechos civiles de los afroamericanos, las miserias de la vida urbana y la espiritualidad (siempre tan presente en la música negra) como muleta para los problemas diarios. Tal vez la pieza más trascendente de ese disco redondo sea <<Living For The City>>. Puede que lo que dice Obama sea puro marketing, imposible descartarlo, y que el equipo de campaña de Obama sea lo suficiente bueno (ya lo ha demostrado tras las primarias demócratas) y sepa los músicos que son más interesantes para la órbita de la figura del cambio norteamericano, que viene de abajo. Puede que tan sólo el senador de Illinois sólo diga la verdad y sienta la inspiración cuando pincha a Stevie Wonder. También imposible descartarlo. Pueden ser las dos cosas, pero lo único cierto es que el soul de este músico puede cambiar el día del menos pintado.


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Por cierto, la crónica del concierto de Neil Young en Rock In Rio se puede leer en la sección de música de ELPAÍS.com. Un concierto brutal, que tuve la inmensa suerte de ver desde el backstage, con el tío Neil a tan sólo dos metros tomando una cerveza y charlando durante un buen rato.

27 Jun 2008

Escrito por fernando-navarro

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Neil Young fue primero Buffalo, luego caballo loco

Neil Young es un icono de la historia del rock. Neil Young es un faro que ha iluminado a generaciones de músicos y estará esta noche en el Rock In Rio en Madrid. Pese a lo monstruoso del festival en cuestión, una oportunidad única para entrar en contacto directo con el autor de una de las obras más lúcidas y activas que se conocen. Su sólo nombre es una excusa perfecta para justificar la existencia del rock.

Sin embargo, conviene recordarlo, Neil Young por sí solo tiene una carrera de altísimo nivel pero su pertenencia en bandas le otorga un grado de excelencia inigualable. Antes de tirar por su cuenta, este tipo ha formado parte de dos grupos exquisitos: Buffalo Springfield, en los sesenta, y Crosby, Stills, Nash & Young, en los setenta.

Ahora que Young está por aquí, me parece una gran ocasión para remontarnos a sus orígenes. Es difícil dejar de hablar de los Crosby y compañía (aunque seguro que ya habrá ocasión), pero los Buffalo fueron tan buenos que no se pueden escapar.

Formados tras cruzar sus caminos Neil Young y Stephen Stills, Buffalo Springfield fueron un caso extraño dentro de la California de mediados de los sesenta. El combo, que era más una sucesión de individualidades que una banda al uso, ofrecía sonido californiano con una mezcla de folk, country, rock, blues, gospel y psicodelia y una impronta propia de formación de bar. Fue precisamente en el club nocturno Whiskey A Go Go de Hollywood donde se ganaron su reputación. Allí ofrecieron ese sonido escurridizo, con guitarras puntiagudas, bases de tradición folk californiana y un juego de voces que lejos de la armonía británica se revuelven como polvo con viento en la carretera.

Como me gustan todos, me cuesta elegir entre sus tres discos, que apenas sacaron en dos años, el último con la formación ya separada. Pero siempre he leído que el segundo, Buffalo Springsfield Again, es el mejor de todos. Lo cierto es que es un disco con cuatro o cinco joyitas. Por ahí se halla <<Rock’n’Roll Woman>>, con su psicodelia a cuestas, <<Bluebird>> y su fraseo de guitarra, y <<Broken Arrow>>, pieza que cierra el álbum, escrita por Young y que anticipa lo que el músico canadiense puede llegar a ofrecer con un mundo interior riquísimo. Y, por supuesto, está <<Mr Soul>>, el corte que abre el disco. La canción dedicada con todo el respeto a las chicas del Whiskey A Go Go y las mujeres de Hollywood, como rezaba en los créditos. También escrita por Neil Young. Gloriosa.

Buffalo Springfield se dieron a conocer con la magnífica canción <<For What It’s Worth>>, que se recogía en su primer disco y se refería a los disturbios de Sunset Strip. Observad lo que sucede a continuación. Debía ser verano y el calor apretaba. Esa, como digo, magnífica canción es lo que todos esperaban en el show televisivo pero los Buffalo tenían otra guardada, <<Mr. Soul>>. A raíz del vídeo, también se entiende el apodo de indio que empezó a cosechar un joven Neil Young. Buenísimo es poco. Ah, y supongo que alguno les recordará a los Rolling Stones de la primera época. A mí por lo menos.


No me resisto. Lo siento. Hoy es el día. Si tengo que ir algún día al cielo o al infierno, espero hacerlo impulsado por lo siguiente. Puede que hoy sea ese día y pase por los dos sitios.


26 Jun 2008

Escrito por fernando-navarro

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Ese guitarrista llamado Nils Lofgren

Siempre que me preguntan por un guitarrista, algo así como un tío con el que contarías sin dudarlo en tu imaginaria banda, capaz de sacar lo mejor de sí mismo sin ademanes de superestrella, pienso y digo Nils Lofgren. Puede que a veces se me ocurran otros muchos nombres, pero al final, después de formularme la cuestión, digo: Nils Lofgren.

A poco menos de 48 horas para que Neil Young toque en el Rock in Rio y un par de semanas antes de que Bruce Springsteen gire por estas tierras, creo que el pequeño Lofgren merece un reconocimiento. Además, el momento es idóneo. La visita de Young es la percha perfecta para traer a esta ruta al guitarrista de la E Street Band. Nils Lofgren acaba de publicar un disco homenaje al músico canadiense, con el que guarda una amistad desde hace años y con el que ha compartido carrera en su adolescencia. El nuevo álbum se titula, The Loner: Nils Sings Neil, y recupera algunos de los cortes menos conocidos de Young.

Para mí, Lofgren lo tiene todo. Ingresó con 17 años en la banda de Neil Young, cantando y tocando el piano y la guitarra en nada menos que en esa delicia titulada After The Gold Rush. Luego formó parte brevemente de los Crazy Horse. También estuvo presente en ese subterráneo disco de Young llamado Tonight’s The Night. Como músico de sesión, dejó su sello para Rod Stewart, Carl Perkins y Ringo Starr hasta que Bruce Springsteen le llamó para sustituir a Little Steven en la E Street Band.

Papelón. Ahí creo que consigue lo más difícil. Sin ruido, siempre en segunda fila, admirador confeso del rock’n’roll de Springsteen, cumple de sobra. No se puede sustituir a un tipo como Steve Van Zandt, para eso habría que nacer tres veces y tener el secreto, pero con su estilo Lofgren se gana un puesto en la máquina del rock que habita la calle E. Todo esto sin descuidar un solo año su carrera en solitario con puñados y puñados de discos, algunos temas sobresalientes y mostrando un auténtico amor por lo que hace. Es digno de elogio.

Ahora Nils canta a Neil Young mientras gira con Springsteen. Y de alguna manera son sus señas de identidad. Por encima de todo, este pequeño hombre es un guitarrista poseído por la electricidad y la pasión, aunque también toque el pedal steel y la acústica que da gusto. Atentos los que vayan a ver a Springsteen a ese solo en <<Because The Night>>, es un arrebato sin compasión. Cuando lo toca en solitario puede llegar a peder el conocimiento. Pude comprobarlo hace unos años en Nueva Jersey, en el mismísimo Stone Pony, epicentro de los primeros directos de Springsteen y cía. Sensible y versátil, Nils Lofgren es un hombre escondido dos pasos por atrás, pero al que te gustaría tener a tu lado sin dudarlo.


Por cierto, da clases de guitarra gratuitas.

25 Jun 2008

Escrito por fernando-navarro

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Nick Lowe, el hombre tranquilo

Comentaba ayer Chema, lo difícil, por suerte, que se hace ir a todos los conciertos a los que uno le gustaría asistir. Pues hoy lo ponemos más difícil con la confirmación de la gira que traerá por España en noviembre a Nick Lowe, el hombre tranquilo. Por lo que se conoce por ahora, serán tres conciertos en San Sebastián, Madrid y Valencia. Me cuentan que su paso por el festival de Murcia hace unos días fue tremendo. Así que de nuevo habrá que rascarse aún más el bolsillo.

De Nick Lowe se pueden decir tantas cosas que casi uno no sabe por donde empezar, y todas son geniales. Como músico en solitario tiene trabajos sublimes como Jesus of Cool (recientemente reeditado). Píldoras melódicas, bellas entre el pop en mayúsculas y el rock’n’roll primigenio. Esto lo último lo desarrolló aún más y con un atino estremecedor con Rockpile, la banda magnífica que lideró junto a Dave Edmunds, surgida en mitad de la ola punk y new wave y que tiene una obra maestra como Seconds of Pleasure. También como productor Nick Lowe ha demostrado su gran olfato, poniéndose en los controles con gente como Elvis Costello, Graham Parker y Dr. Feelgood.

Bien, es británico, de acuerdo. Pero ha recorrido senderos del rock norteamericano sin el menor género de duda. Más aún después de su último trabajo, At my age, publicado el año pasado. Recuerdo una entrevista que leí de Lowe en la que hablaba con pasión y conocimiento de lo que le gustan esos ríos que quedan en las orillas del country tradicional y el soul profundo. Y eso es At my age, un catálogo de country soul maravilloso. Emotivo y sincero, es el testimonio de un hombre entrado en años, que se mira al espejo y cuyo reflejo no engaña, con una mirada repleta de composiciones paridas de lo más recóndito de uno mismo. El talento de Nick pone el resto.

Tengo que reconocer que este disco me puede. Haré una confesión. El año pasado por estas fechas tuve la oportunidad de recorrer California y parte de ese logotipo que se recoge en la zona alta de este blog. Nick Lowe protagonizó parte de esa banda sonora que me acompañó durante el viaje por la Ruta 66 y demás caminos. Es difícil de explicar, pero busca un atardecer, un coche con gasolina y una carretera sin fin. Luego, pincha este disco de suaves vientos y voz candente. La música esconde el secreto de la eternidad.


24 Jun 2008

Escrito por fernando-navarro

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El mundo solitario de Jeff Tweedy

Hace unos días se confirmó que Jeff Tweedy, cantante y guitarrista de Wilco, hará gira en solitario por España. Hasta el momento, se sabe que el músico pasará por tres ciudades españolas (Palma de Mallorca, Alicante y Murcia) durante septiembre, aunque según me han contado de primera mano está previsto que se sumen más fechas.

Soy consciente que de un tiempo a esta parte Wilco han adquirido una notoriedad mediática que se puede decir que les sitúa por encima del bien y del mal. Con todo, conozco distintas interpretaciones. Para una parte del público, Wilco es la mejor banda del mundo; para otros, en cambio, un grupo más, sobrevalorado, que cuenta con el tirón del numeroso sector indie.

Sin extremismos, considero que Wilco es una de las mejores formaciones norteamericanas de los últimos años. Lo han demostrado con discos espléndidos y un directo apabullante, donde en una versión u en otra consiguen aunar la música de raíces con un sello sonoro único. Tener una personalidad de su tamaño está al alcance de muy pocos. Tanto los directos que les he visto como todos los discos no bajan del notable. Lo que les hace jugar un peldaño más arriba que otras bandas con tanto o más nombre.

Y, claro, es imposible entender la banda sin Tweedy, líder y fundador de Wilco. Un buen esbozo de la historia personal de este gran músico está contada por Alfonso Cardenal para ELPAIS.com. Cuando se habla de Tweedy no hay que olvidar que mamó mucho de lo que sabe de una formación brutal como Uncle Tupelo, que cogió por todo lo alto ese testigo de nueva música americana que dejaron otras bandas como Long Ryders o Green On Red en los ochenta. Sin embargo, su disco en solitario, Chelsea Walls, fue bastante más flojo de lo que ha ofrecido con Wilco.

Reconozco que Jeff Tweedy es un tipo que me cae bien. Algún amigo que tuvo la oportunidad de verle en Londres hace unos años me dijo que sus conciertos en solitario son de cita obligada. Lo creo viniendo de un tipo que tiene obsesión por el rock, cosa que de forma egoísta me parece fantástica.


20 Jun 2008

Escrito por fernando-navarro

20 Jun 2008 - Enlace

Bottle Rockets, anclados en su gran rock

"Parada para repostar" se detiene en una banda genuina del rock norteamericano de los noventa. Esteban Hernández pasa por esta ruta con un disco de raíces y nervio puro.

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La música de Bottle Rockets está anclada en el entorno en el que viven. Nace en la ciudad rural y la combate, es fruto del amor y el odio por una atmósfera que les oprime y con la que, al tiempo, se identifican. Es música de bar, asentada en el rock de raíces, nada pretenciosa y muy efectiva. Se formaron en 1993, cuando Brian Henneman, roadie, vendedor de camisetas, intérprete de mandolina y mil cosas más para Uncle Tupelo, le pasó una maqueta al manager de la banda, Tony Margherita. Pero The Brooklyn Side es su obra maestra, la definición de lo que son y hacen, una mezcla de rock de toda la vida, influencias country y melodías pop que marcó la pauta en su estilo durante bastante tiempo.

El disco se abre con tres pegadizas gemas cercanas al pop de raíces: esa insidiosa melodía que va abriéndose espacio en tu cabeza, <<Welfare Music>>; el single del álbum (reproducido al final del texto), <<Gravity fails>>, perfecta introducción radiofónica, (con ese juego de palabras, there´s something in my jeans, there´s something in my genes); y <<I´ll be coming around>>, con su bonito estribillo cerrado y repetitivo.

A partir de ahí dejan paso a su lado más duro con <<Radar gun>> y su batalla con el poli de tráfico que te odia con <<Sunday Sports>> y su retrato del hombre casado que hace deporte en el sofá, con las clásicas guitarras rocanroleras de <<Take to me to the bank>>, una canción de esas que eran habituales en toda banda de los setenta (ready for a night of rock and roll), la simple y efectiva glorificación de la diversión y el estilo; o con el ritmo heavy y el arrastrado estribillo de <<Stuck in a rut>>.

Pero The Brooklyn Side es un involuntario recorrido por la música americana blanca, por lo que no desdeña influencias: también están el irónico aire country de <<Idiot´s Revenge>>, el vals de <<Young lovers in town>>, el cortante recitado en la balada <<What more can I do>> (“Esta noche, nena, ten por seguro que te golpearé otra vez”) o el precioso himno de retirada <<I wanna come home>>.

Decía Henneman que si oyeras 365 veces el álbum, podrías ver lo aburrido que puede ser un año en la vida de un pueblo de Missouri. Henneman es de esa clase de personas que va a ver a sus ancianos padres y les corta la hierba una vez a la semana, que no se despega de su espacio natural porque ama ese tipo de vida, pero que no puede dejar de extrañarse de los sinsentidos y las estrecheces que esa clase de existencia trae consigo. Podríamos aventurar que esa afirmación no es más que un lado del asunto, que si oyeras The Brooklyn Side unas cuantas veces también podrías apreciar las cosas positivas que encuentran en esa vida.

boomp3.com
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TEXTO: Esteban Hernández (redactor de Ruta 66 y el diario La Vanguardia)

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Viaja por el pasado, el presente y el futuro de la música popular norteamericana. Disfruta del rock, pop, soul, folk, country, blues, jazz...
Un recorrido sonoro transitado por Fernando Navarro, redactor de El País Digital y Rolling Stone. También colaborador habitual de la revista Ruta 66 y Efe Eme.

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