Escrito por prodriguez
25 Jun 2008 - Enlace
El diario de los genios
"No hay genio en el mundo que no haya tenido un diario", explica Jesús Garrido, que "para que no corran los rumores" confiesa desde el primer minuto ser "sacerdote jesuita". Acompaña a las alimañas desde 1993. Dejen a un lado los prejuicios religiosos, porque Jesús no desempeña una función proselitista: viaja en la Ruta Quetzal para infundir en los expedicionarios la necesidad de la crónica y los "persigue" para elaborar el diario oficial de la ruta.
La crónica es la herramienta que permite desarrollar la "capacidad de lo que uno sabe y no sabe", "no es una descripción detallada de lo que ha sucedido a lo largo del día", puede ser un fragmento, una impresión que borra la rutina de la jornada fijándola con fuego en nuestra memoria. La simbiosis de viaje y crónica forma parte de la columna vertebral de la Ruta Quetzal BBVA, que pretende despertar en los jóvenes la curiosidad por descubrir lo que los rodea. Por ello llevan siempre un cuaderno y un bolígrafo, uno de los adminículos de la mochila de todo buen rutero, más aún cuando saben que el mejor diario repetirá en la Quetzal de 2009.
La idea no es nueva. Hernando Colón, el segundo hijo de Cristóbal Colón, acompañó a su padre con tan sólo 14 años entre 1502 y 1504 al cuarto viaje colombino, La ruta de los huracanes. De las notas que tomó en aquella travesía, Hernando escribiría entre 1537 y 1539 La historia del almirante. Para entonces, era ya un reconocido cosmógrafo y poseía la biblioteca más importante de la época.
Hernando es el ejemplo a seguir por los expedicionarios. Simboliza el deseo de explorar la originalidad de cada día y plasmarla con palabras para abarcarla en su totalidad. Por ello es necesaria la crónica. Y no sólo para las alimañas.
Patricia R. Blanco


10 comentarios Escribe tu comentario