Ruta Quetzal

28 Dic 2009

Escrito por martafc

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En la morada del antepasado del fuego

Esta mañana hemos acometido el asalto al gran gigante, el volcán de Villarrica. En lengua mapuche, el Quitralpillán, “morada del antepasado del fuego”. Se trata de la joya de la corona de la región de los Lagos y la Araucanía, en la que la Ruta permanece por el momento. Un enorme volcán que alcanza los 2.847 metros de altura. Los intrépidos que consiguen llegar a su punto álgido se pueden asomar a unas fauces de 200 metros de diámetro.
Después de un desayuno copioso, con la mochila cargada con lo imprescindible, y embadurnados de crema solar, los aventureros de la Ruta Quetzal BBVA han comenzado el ascenso hacia el volcán. Eran las diez de la mañana. La temperatura era óptima. Ni frío ni calor. La pendiente no era severa. Y el cielo estaba despejado. Aún así Jesús Luna, jefe de campamento y verdadero artífice de que la complicada logística de una expedición de 300 personas no derive hacia el caos absoluto, invitaba a la precaución. Para Luna, que lleva a sus espaldas 18 rutas, la de hoy era una marcha complicada.
A medida que uno asciende por las laderas del Villarrica no puede dejar de maravillarse por el paisaje que lo rodea. Chile conjuga dos ingredientes de lujo y que pocas veces van acompañados. Por un lado, es el segundo país del mundo, después de Islandia, con mayor número de volcanes. De sus cerca de 2.000 conos, 500 están despiertos y en actividad, lo que supone un 10% del total de volcanes activos del planeta. Y por otro lado Chile goza de las delicias de la vegetación andina. Una combinación insólita y hermosa. Las araucarias, árboles que pueden llegar a tener en esta zona una antigüedad de 800 años, se yerguen majestuosas sobre terrenos donde los regueros de lava han solidificado. La especie ha hecho de sus difíciles condiciones de vida una virtud. Para estos árboles soportar las duras condiciones de un entorno volcánico es extenuante. Pero eso les ha convertido en auténticos supervivientes y ha hecho que hayan echado raíces muy duraderas en las laderas de esta zona chilena. Entre los bosques centenarios se alzan de improviso volcanes nevados. De repente el blanco de la nieve, el negro de la lava, y el verde de las frondosas forestas conforman una paleta jamás contemplada hasta el momento.
La subida ha exigido esfuerzo, pero los ruteros no han dejado de sacar fotos. Aunque sea en formato digital, quieren compartir con amigos y padres unos paisajes que de repente nos hacen sentir en la otra punta del mundo. El volcán aún permanecía lejano. Nos miraba desde la distancia con aristocrática indiferencia. Pero en un momento dado, y casi sin darnos cuenta, ya estábamos subidos a sus lomos. Sólo había un obstáculo para hacerlo nuestro: la nieve. El Villarrica tiene su punta coronada por un espeso manto blanco.
Era difícil, pero la Ruta se caracteriza por los retos. Y ahí estaban los guías de montaña para ayudarnos. Los ruteros han tenido ante sí dos opciones: o dar por terminado el ascenso del Villarrica, o subir un poco más equipados con raquetas. La mayoría de los expedicionarios lo ha tenido claro y ha optado por la audacia.
Y ahí ha comenzado el último tramo de nuestra marcha. El más penoso, sin duda. Pero no por la nieve espesa. Ni por la pendiente. Ni por el sol cegador reflectado sobre el hielo. Las raquetas, que supuestamente habían acudido en nuestra ayuda, se han revelado como nuestras más despiadadas enemigas. Esos armatostes permiten escalar por la nieve sin caer hundido. Pero lo difícil es mantenerlos agarrados. Los cerca de doscientos treinta ruteros han tenido que luchar a muerte con ellas. Y muchos han hecho el tramo final con las raquetas en la mano.
Al final la punta del Villarrica ha quedado lejos. En realidad, sólo expertos montañistas pueden hacerlo. No entraba dentro de nuestro objetivo alcanzarla. Hemos puesto punto final a la marcha en plena nieve. En una sola mañana hemos pasado del bosque a la tierra negra. Y de ahí a la nieve. Y del calor de principios del verano, al frío intenso.

2 comentarios Escribe tu comentario

Berni

Berni dijo

Veo que tengo una excelente sucesora como cronista de la Ruta... Felicidades.

28 Diciembre 2009, 17:42

Ana

Ana dijo

Ánimo ruteros...¡nos encantan las crónicas de la ruta!

29 Diciembre 2009, 16:12

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Los autores

Avatar de martafc

Marta Fernández-Caparrós acompaña a la Ruta Quetzal BBVA 2009 en su tramo final: las regiones de la Araucanía y Biobío de Chile. Unas Navidades insólitas en tierras indígenas y en compañía de 270 expedicionarios de todas las partes del mundo.

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