Ruta Quetzal

01 Ene 2010

Escrito por martafc

01 Ene 2010 - Enlace

¡Adiós, Ruta Quetzal BBVA 2009... Hola, 2010!

Los últimos dos días de la expedición han sido una despedida continua. De las calles de Santiago de Chile, del clima de verano, de las aventuras vividas en América. Y sobre todo despedidas de amigos. Porque si hubiese que condensar en una sola palabra las vivencias de estos trescientos chavales en sus idas y venidas por España y Chile, el término idóneo es compañerismo.

El jueves 30 los ruteros tuvieron su recompensa por los esfuerzos de los últimos 20 días. Al caer la tarde ascendieron por una de las colinas que coronan la capital chilena y que reservan vistas de infarto. En el palacete que se levanta en la punta del Cerro Santa Lucía les esperaba una velada pensada por y para ellos. Corrieron empanadas chilenas, perritos calientes aderezados con aguacate y tomate, y “lomitos”. También hubo jugos de piña y “frutilla”, como se conoce en muchos países suramericanos a las fresas. Y de postre, todo tipo de dulces locales bien forrados con dulce de leche. “Cuidado con los atracones”, advertían los monitores.
Y al fin, como quien no quiere la cosa, ha llegado ese extraño día en el que nos damos cuenta que doce meses más se nos han escapado de las manos. Pero para los expedicionarios no ha sido un año cualquiera. Tampoco una nochevieja convencional. El 2009 tocaba su fin y comenzaba la diáspora.
El regreso a los 52 países de origen de los expedicionarios va a ocupar en total tres días. Los primeros en echar el vuelo lo hemos hecho en plena entrada y salida de año.
La Nochevieja nos pillaba literalmente con un pie en los pasillos del aeropuerto, y el otro en el avión. Los monitores y Chus, una de los médicos del campamento, habían aprovisionado a los chavales con uvas. A las ocho de la tarde chilenas, las doce de la noche españolas, procedíamos a darle la bienvenida al 2010 a la manera española, aunque con espíritu internacional. Algunos se comían las uvas a ojo ya sentados en los asientos del avión. Otros conseguimos contactar vía movil con las campanadas de la Puerta de Sol, y convertíamos la sala de embarque en una improvisada sala de fiesta.
El viaje ha sido tan largo como era de esperar, pero tranquilo. El puro agotamiento y la melancolía adormecen a los viajeros. Atrás quedan cientos de despedidas en el campamento y en el aeropuerto. “Ha merecido la pena. Me gustaría comenzar de nuevo la Ruta mañana mismo”, comenta Patrik Kurosik, de Eslovaquia, acomodado en su asiento. Barajas es la parada final para algunos. Para otros, como Patrik, aún quedan horas de vuelo y aeropuertos por delante.
Un año más comienza con miles de planes y buenos propósitos bajo el brazo. Para los ruteros, con una agridulce sensación de estar a punto de perder de las manos días y días viviendo con lo básico pero atiborrados de calor humano. Pero también con la satisfacción de la meta alcanzada y con muchos nuevos compañeros para lo que les queda de viaje.
La Ruta Quetzal BBVA no se detiene. Tierras mejicanas serán el escenario de nuevas caminatas, anécdotas, chaparrones, quemaduras, risas, enseñanzas… será otra nueva Ruta. Otra historia.

30 Dic 2009

Escrito por martafc

30 Dic 2009 - Enlace

"Los más grandes viajes son geográficos y humanos"

Según el programa previsto la Ruta no debería haber llegado hasta esta noche a Santiago para poner punto y final a la expedición 2009 y saludar al 2010. Sin embargo esta crónica ya se escribe desde la capital. Una recepción inesperada con Michelle Bachelet, la presidenta de Chile ha hecho que la masa humana rutera haya hecho sus maletas antes de tiempo y haya aprovechado la noche para llegar cuanto antes a Santiago.
Soñolientos después de una noche en carretera, Santiago nos ha recibido con cálidos brazos. Atrás hemos dejado la lluvia y el frío de la Araucanía. Los termómetros rozan los treinta grados y el sol del mediodía pica sobre las mejillas. La temperatura es reconfortante y augura una mañana especial. Al fin y al cabo, vamos a tener el privilegio de pisar un lugar lleno de historia y de saludar a un personaje que también está a punto de salirse del presente para formar parte de la memoria de su pueblo. Bachelet dejará de presidir a partir de enero de 2010, cuando se resuelvan las elecciones en las que el país sigue inmerso. De momento, el candidato derechista Sebastián Piñera se ha impuesto frente al candidato sucesor de Bachelet por la Concertación de centro-izquierda, Eduardo Frei.
El Palacio de la Moneda resalta con sus paredes blancas el día agradable. Cuesta imaginar que es el escenario de los sangrientos acontecimientos que marcaron treinta años de la historia reciente del país. El 11 de septiembre de 1973 a las órdenes de Augusto Pinochet, militares golpistas bombardearon el Palacio. Dentro, el presidente Salvador Allende prefirió quitarse él mismo la vida antes que caer a manos de los asesinos. Siguieron 17 años de dictadura. Murieron 3.197 personas y hubo 1.197 detenidos desaparecidos.
Desde 1990 Chile ha pasado página a esos años atroces. Pero el pasado no se olvida. Michelle Bachelet es la mejor prueba de que los chilenos aún siguen haciendo justicia para que las miles de historias irreparables que la dictadura trajo consigo no se borren, ni se perdonen. Entre las víctimas del régimen pinochetista figura el general de Brigada de la Fuerza Aérea Alberto Bachelet, padre de la presidenta. Y la propia mujer que está a punto de recibirnos vivió en primera persona el secuestro y la tortura, métodos a la orden del día durante años.
Son precedentes que cargan de significado el encuentro con Bachelet. Pero aún así, se respira verano, relajación y Navidad. En el Palacio de la Moneda la Ruta ha encontrado su acomodo en el patio central, cubierto por un toldo para proteger del sol. Los chavales comentan y sonrién. En el centro, los chicos despliegan las banderas. En una esquina, los ruteros que forman el coro de la expedición ensayan las canciones que interpretarán. Todo está a punto.

Bachelet ha aparecido sonriente y con la distensión y espontaneidad que la caracterizan. Esta mujer parece alérgica a todo tipo de impostura. Ha hablado sobre la Ruta y para la Ruta, en un dialogo cercano y sencillo. Ha conseguido que nos sintiéramos cómodos saltándose los protocolos y la frialdad de los actos oficiales.
La presidenta confesaba que, con la llegada de trescientos ruteros a la Moneda, no ha podido dejar de lanzar una mirada por la ventana. Le han sorprendido las energías que los chavales conservaban después de 20 días de intensa actividad. Y su breve discurso ha sido un aliento para que esa chispa y esas ganas se mantengan vivas.
Todo viaje supone un descubrimiento. Pero no sólo de lugares, sino de personas y culturas. Un encuentro con el otro con el que es posible “constatar la diferencia y valorarla”, según Michelle Bachelet. Esa es la gran oportunidad que una iniciativa como la Ruta Quetzal BBVA brinda a los chavales, y que no deben dejar de aprovechar. La travesía transatlántica que los chavales han cumplido es, según las palabras que Bachelet nos ha brindado esta mañana, “una gran forma de conocimiento personal”, porque “los más grades viajes son geográficos y humanos”.
Los ruteros han agradecido las palabras sencillas y cercanas de Michelle Bachelet con dos villancicos. Uno de ellos, el chileno, se ha sentido especialmente en la Moneda. La propia presidenta entonaba las estrofas con los chavales.
Después de los fastos matutinos, el día continúa en un Santiago tórrido. En las calles, las guirnaldas navideñas y las figurillas de Papá Noel conviven con los helados, las sandalias y la camiseta de tirantes. Se oye fiesta callejera en las vías santiaguinas. Y sin embargo, una cierta melancolía impregna a la Ruta desde su llegada a esta ciudad que tan amorosamente nos ha acogido. Porque el discurso de Bachelet le ha puesto palabras a los sentimientos que seguramente la mayor parte de los ruteros han experimentado en este viaje que empieza a tocar su fin. En una de sus reflexiones finales, Bachelet hablaba de esa experiencia universal que supone un encuentro y una despedida. Y ha traído a colación los tres primeros versos de “La carta en el camino”, de Pablo Neruda. Una estrofa que empieza a cobrar sentido en este ultimísimo tramo de la aventura.
“Adiós, pero conmigo
serás, irás adentro
de una gota de sangre que circule en mis venas.”

Escrito por martafc

30 Dic 2009 - Enlace

Museo sobre raíles

En la ciudad de Temuco la Ruta Quetzal BBVA ha frenado el ritmo. Mañana de museos y tarde de conferencia después de días intensos de mucho caminar. El Museo Ferroviario Pablo Neruda es una maravilla para los amantes de los viejos vagones y los raíles oxidados. Sus varios edificios eran un antiguo complejo que data de 1929. En plena visita, Temuco ha demostrado que las lluvias son su signo de identidad. Los expedicionarios han vuelto a teñír la Ruta del amarillo chillón de sus capas.

Deleitaros con la instantánea de Ángel Colina, el fotógrafo de la Ruta.

29 Dic 2009

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29 Dic 2009 - Enlace

Visita a los Mapuches Lafkenche (y sorpresa inesperada)

En torno al enorme lago Budi hay penínsulas, ensenadas y humedales. Allí se asientan las comunidades que conforman la mayor concentración de Mapuches de todo Chile. La Ruta Quetzal BBVA se ha adentrado desde Puerto Saavedra hacia esta zona rural para conocer a este pueblo en su hábitat natural.
Los ruteros han sido recibidos por un grupo representativo de varias comunidades (Pubudi, Piedralta, Isla Wapi, entre otras tantas). El pueblo Mapuche Lafkenche quería mostrar lo más distintivo de su modo de vida a los visitantes foráneos. Por eso han compartido con los expedicionarios un baile, un partido deportivo y una merienda a base de alimentos mapuches. Las tres propuestas han arrancado vítores casi por igual. Sin duda la comida ha sido el gran éxito de la tarde. Aunque en un principio los ruteros deberían haber esperado hasta el final de las actividades para hincar el diente, la lluvia inesperada ha obligado a adelantar la merienda. Había tortas, panes, salsa picante y jugos de varias frutas.
También ha habido bailes folklóricos. Un grupo de todas las edades ha sacado a bailar a varios ruteros. Y en un campo despejado, los mapuches han cogido unos palos similares a un stick. El Palin, deporte típico del pueblo mapuche, se asemeja al hockey en una versión mucho más espontánea y campestre.
El día parecía redondo, completo y prácticamente finiquitado. Sólo quedaba llegar a Temuco para asentar el nuevo campamento. Pero si algo es seguro en la Ruta es que todo está sujeto al cambio. La sorpresa venía en forma de barrizal. El camino pedregoso por el que habíamos descendido para adentrarnos en zona mapuche se había convertido después de las lluvias de la tarde en un charco de lodo. Los ocho autobuses que mueven a la Ruta, encallados, no conseguían subir hacia arriba. Una hora y media nos ha costado la inocentada del día. Pero los chavales no perdían fuelle ni espíritu de colaboración. Han buscado todo tipo de piedras para, de manera rudimentaria, conseguir allanar el camino. Se han desplazado carretera arriba, carretera abajo. Al final era necesaria la colaboración de los carabineros chilenos. Una máquina parecida a un tractor grande allanaba el camino, y los autobuses de la Ruta conseguían sortear el obstáculo y ponerse en marcha hacia Temuco.

Son las once y media de la noche, aún no hemos cenado y seguimos en la carretera en busca de una ciudad en la que atracar. Así es la Ruta y su espíritu aventurero.

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29 Dic 2009 - Enlace

Tiembla Chile

Esta mañana los ruteros han levantado su campamento en Curarrehue dirección Temuco. Allí continuarán su indagación sobre el poeta Pablo Neruda, que vivió sus primeros 18 años de vida y descubrió su vocación literaria en esa ciudad. En el camino, era obligada la parada en Puerto Saavedra.
Hay varios motivos por los que un paseo por esta ciudad merece la pena. El primero, es respirar y caminar por un lugar que literalmente tuvo que reinventarse a sí mismo. Puerto Saavedra fue borrada del mapa por el mayor maremoto registrado instrumentalmente en la historia. En 1960 un desplazamiento de las placas tectónicas removió el mar y la tierra. Un cóctel explosivo que arrampló con la mayor parte de infraestructuras y edificios de la ciudad y dejó marcas indelebles en su topografía. Por ejemplo, el río que recorre la urbe desplazó su desembocadura 3 kilómetros. Las olas del maremoto llegaron hasta las costas japonesas. Pero aunque por gravedad fue único, el maremoto del 60 no fue excepcional. La historia de Chile está marcada por los seísmos, y el chileno vive bajo la amenaza permanente de que la tierra sobre la que pisa se abra bajo sus pies. El profesor Marcelo Lagos, experto en Tsunamis, ha puesto un claro ejemplo. “Tú eres mi terremoto preferido. Porque cada vez que te veo tengo temblores grado ocho en la escala romántica y con epicentro en mi corazón”. Aunque cualquiera es capaz de detectar el ingenio del símil, a un enamorado de cualquier parte del mundo la gracia le dejaría frío. Pero para un chileno es la más potente de las declaraciones amorosas. Y por eso esta leyenda se estampa en miles de tarjetas de felicitación para el día de San Valentín.
En la ciudad se respira tranquilidad campechana. Los vendedores nos sonríen amables intentando atraernos hacia los mercados de verduras, hierbas y comestibles... nadie adivinaría paseando por sus calles un pasado de destrucción. La memoria está ahí, y va por dentro. En cambio el otro signo distintivo de esta ciudad es bien visible en sus aceras. El 85 % de la población de la villa es mapuche, lo que la convierte en la comuna con mayor población indígena del país. Un lugar perfecto par que los ruteros puedan seguir descubriendo las claves del pueblo mapuche.

28 Dic 2009

Escrito por martafc

28 Dic 2009 - Enlace

En la morada del antepasado del fuego

Esta mañana hemos acometido el asalto al gran gigante, el volcán de Villarrica. En lengua mapuche, el Quitralpillán, “morada del antepasado del fuego”. Se trata de la joya de la corona de la región de los Lagos y la Araucanía, en la que la Ruta permanece por el momento. Un enorme volcán que alcanza los 2.847 metros de altura. Los intrépidos que consiguen llegar a su punto álgido se pueden asomar a unas fauces de 200 metros de diámetro.
Después de un desayuno copioso, con la mochila cargada con lo imprescindible, y embadurnados de crema solar, los aventureros de la Ruta Quetzal BBVA han comenzado el ascenso hacia el volcán. Eran las diez de la mañana. La temperatura era óptima. Ni frío ni calor. La pendiente no era severa. Y el cielo estaba despejado. Aún así Jesús Luna, jefe de campamento y verdadero artífice de que la complicada logística de una expedición de 300 personas no derive hacia el caos absoluto, invitaba a la precaución. Para Luna, que lleva a sus espaldas 18 rutas, la de hoy era una marcha complicada.
A medida que uno asciende por las laderas del Villarrica no puede dejar de maravillarse por el paisaje que lo rodea. Chile conjuga dos ingredientes de lujo y que pocas veces van acompañados. Por un lado, es el segundo país del mundo, después de Islandia, con mayor número de volcanes. De sus cerca de 2.000 conos, 500 están despiertos y en actividad, lo que supone un 10% del total de volcanes activos del planeta. Y por otro lado Chile goza de las delicias de la vegetación andina. Una combinación insólita y hermosa. Las araucarias, árboles que pueden llegar a tener en esta zona una antigüedad de 800 años, se yerguen majestuosas sobre terrenos donde los regueros de lava han solidificado. La especie ha hecho de sus difíciles condiciones de vida una virtud. Para estos árboles soportar las duras condiciones de un entorno volcánico es extenuante. Pero eso les ha convertido en auténticos supervivientes y ha hecho que hayan echado raíces muy duraderas en las laderas de esta zona chilena. Entre los bosques centenarios se alzan de improviso volcanes nevados. De repente el blanco de la nieve, el negro de la lava, y el verde de las frondosas forestas conforman una paleta jamás contemplada hasta el momento.
La subida ha exigido esfuerzo, pero los ruteros no han dejado de sacar fotos. Aunque sea en formato digital, quieren compartir con amigos y padres unos paisajes que de repente nos hacen sentir en la otra punta del mundo. El volcán aún permanecía lejano. Nos miraba desde la distancia con aristocrática indiferencia. Pero en un momento dado, y casi sin darnos cuenta, ya estábamos subidos a sus lomos. Sólo había un obstáculo para hacerlo nuestro: la nieve. El Villarrica tiene su punta coronada por un espeso manto blanco.
Era difícil, pero la Ruta se caracteriza por los retos. Y ahí estaban los guías de montaña para ayudarnos. Los ruteros han tenido ante sí dos opciones: o dar por terminado el ascenso del Villarrica, o subir un poco más equipados con raquetas. La mayoría de los expedicionarios lo ha tenido claro y ha optado por la audacia.
Y ahí ha comenzado el último tramo de nuestra marcha. El más penoso, sin duda. Pero no por la nieve espesa. Ni por la pendiente. Ni por el sol cegador reflectado sobre el hielo. Las raquetas, que supuestamente habían acudido en nuestra ayuda, se han revelado como nuestras más despiadadas enemigas. Esos armatostes permiten escalar por la nieve sin caer hundido. Pero lo difícil es mantenerlos agarrados. Los cerca de doscientos treinta ruteros han tenido que luchar a muerte con ellas. Y muchos han hecho el tramo final con las raquetas en la mano.
Al final la punta del Villarrica ha quedado lejos. En realidad, sólo expertos montañistas pueden hacerlo. No entraba dentro de nuestro objetivo alcanzarla. Hemos puesto punto final a la marcha en plena nieve. En una sola mañana hemos pasado del bosque a la tierra negra. Y de ahí a la nieve. Y del calor de principios del verano, al frío intenso.

Escrito por martafc

28 Dic 2009 - Enlace

De cómo subir un volcán en chanclas

Camilla Mina, expedicionaria suiza, lo tiene claro. Llueva, truene o nieve, es “una mujer fiel a sus sandalias”. Aunque el día era radiante y la temperatura invitaba al pantalón a los bermudas y las chancletas, el cometido de hoy era ascender un volcán. Y para estar convenientemente preparados, 269 expedicionarios se han calzado sus botas. Camilla no.
La inquebrantable y tozuda independencia de Camilla tiene un motivo de ser. “En verano lo pasé fatal. Las botas me hicieron polvo en la marcha por la sierra madrileña”. Desde entonces Camilla ha andado camino por La Rioja, por la Isla de Juan Fernández y ahora por el volcán de Villarrica siempre con los pies prácticamente al aire. “Es muy tonificante, deberías probarlo”, apunta con una sonriente.
Hasta para los principios más sagrados a veces hay fisuras. Llegados a la parte nevada del volcán, Camilla no se ha podido resistir y ha embutido sus pies en sus Panama Jack casi nuevas. A continuación se ha calzado las raquetas. No todos los días sube a uno a un volcán.

27 Dic 2009

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27 Dic 2009 - Enlace

Un árbol rico en vitamina C

Los expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA 2009 han aprovechado su excursión a la ciudad de Villarrica para plantar unos 200 árboles en presencia de Miguel de la Quadra-Salcedo y el alcalde de la ciudad. “Ahora son de pequeña estatura, pero pronto estarán bien grandes”. Habla Manuel Geddar, profesor de biología de la Universidad Católica de Villarrica, que ha acompañado a los chavales en el trascurso de la actividad.
La elección del canelo no ha sido por capricho. Utilizado por el pueblo mapuche en múltiples rituales, el canelo es un árbol que tiene un fuerte sentido en las ceremonias ya que simboliza la paz. En muchas ceremonias la chamán planta una ramas de canelo junto al “rehue”, el altar. Quizás la buena honda que se puede extraer de este árbol depende de sus múltiples propiedades medicinales. Con sus hojas se elaboran ungüentos para tratar la piel, y se está estudiando la utilización de algunas de sus sustancias para elaborar medicamentos. Pero su aplicación se remonta atrás en el tiempo. John Winter, uno de los capitanes de la expedición del corsario inglés Sir Francis Drake, descubrió en el siglo XVI que la infusión de corteza de canelo era mucho más rica en vitamina C que un zumo de naranja recién exprimido. Por eso el canelo no faltaba en las cantinas de los barcos que zarpaban en largas travesías. Era el mejor antídoto contra el temido escorbuto.
Christian, ecuatoriano de 17 años, desconoce todas estas propiedades del canelo, pero aún así no ha dudado en apuntarse a la plantación del árbol. Confiesa sentir “pasión” por plantar árboles. Para enterrar el pequeño canelo han colaborado otros tres pares de manos. Las de Carlos, de Luxemburgo, las de Brayan de Jamaica, y las de Charles de Filipinas. Un buen recuerdo para estos cuatro amigos.

Escrito por martafc

27 Dic 2009 - Enlace

El encanto de Villarrica

El poeta Pablo Neruda nació en Temuco, en la región de la Araucanía. Neruda escribió en cierta ocasión que era “la tierra donde nacía la lluvia”, y en la que “la lluvia caía en hilos como largas agujas de vidrio que se rompían en los techos, o llegaban en olas transparentes contra las ventanas”. Un día más, Pucón, la ciudad cercana a Temuco donde los que acompañamos a los expedicionarios nos alojamos, ha amanecido con el cielo encapotado y llena de charcos. La Cordillera Andina es un muro infranqueable que no deja pasar las nubes que llegan preñadas del Pacífico. Por eso a veces en esta zona chilena llueve durante semanas, aunque también hay periodos en los que el sol cae a pico y ahoga. Y aunque el chileno de a pie entiende de lluvias, también le sorprenden estas Navidades pasadas por agua. “No es normal este fresco”, apuntaba por la noche Javiera, camarógrafa natural de Santiago que acompaña a la Ruta para hacer una serie documental para el Canal 13 de la televisión nacional. Porque las lluvias son propias del invierno austral, en junio y julio, más que del verano que aquí, en Chile, coincide con la Navidad.
La planificación para el día de hoy ha previsto una parada en Villarrica. De camino, los cronistas leemos en la guía que nuestro próximo destino es conocido por el turista medio como “aquella ciudad por la que pasamos cuando íbamos de Temuco a Pucón”. Pero nada más bajarnos del autobús, en la Avenida del Aviador Acevedo, los prejuicios caen por su propio peso. Villarrica tiene las mismas casas bajas, en madera pintada de colores, y con techo de dos aguas de zinc que hemos visto en Pucón. Pero nada tienen que ver las unas con las otras. En Villarrica cada casa tiene su propio desconchón, algunas hace tiempo que perdieron la pintura, y no hay orden aparente en la manera que las construcciones caen las unas junto a las otras. Un perro duerme en la esquina de una avenida. Unos lugareños charlan a la puerta de una tienda de fruta. Villarrica es caótica, pero con la calma propia de muchas ciudades pequeñas suramericanas. También tiene el encanto y la autenticidad de la que Pucón, donde dormimos, no conoce. Villarrica rezuma carácter y alma.
La ciudad también sorprende por ser una de las más antiguas de Chile. Aunque nadie lo diría al pasear por la avenida de Jerónimo de Alderete, su arteria comercial, su fundación se remonta a 1552. Sus tiempos gloriosos como estación de veraneo son historia. Pero la espontaneidad de su ambiente pueblerino sigue atrayendo hoy en día a miles de curiosos. Es un buen lugar para beber una cerveza, pasear y asomarse al lago al que la ciudad abraza.
Los ruteros y su séquito hemos paseado a gusto y con calma por la ciudad gozando de un par de horas de tiempo libre. Los mercadillos nos han sorprendido por su variedad, y por sus precios, más baratos que los de Pucón. De Villarrica muchos expedicionarios se llevan en su mochila un gorro andino, una culebra de madera o un bote de ají. Y el recuerdo de una sobremesa paseando por una ciudad que en muchos aspectos sigue siendo ajena a la globalización.

26 Dic 2009

Escrito por martafc

26 Dic 2009 - Enlace

Nochebuena fuera de casa

Con una temperatura veraniega, ataviados con sus camisetas, botas, y pantalones desmontables, parecería que los chicos están a punto de subir una montaña, irse a la piscina o echarse un partido de fútbol. Pero aunque los indicios sean dudosos, esta noche es Nochebuena. Y por eso un centenar de gorritos rojos adornan las cabezas de los expedicionarios.
Es la primera vez que Inma, de Cádiz, va a pasar la noche más familiar del año lejos de los suyos. ¿Pena? Para Inma no es la palabra indicada. Se dispone a cenar con quienes se han convertido en sus amigas del alma en lo que va de Ruta. Han compartido recorridos en autobús, marchas de una veintena de kilómetros, ampollas, sudor y lágrimas. Juntas han cruzado el charco para conocer un país de ensueño. “Echo de menos a mis padres, pero esta experiencia es única”, dice convencida.

Hay otras cosas que también se echan en falta. La mesa de hoy nada tiene que ver con los generosos banquetes navideños. Y sin embargo, el menú sobresale un poco de la media habitual de los últimos días. Pollo asado con arroz compone el plato principal, servido junto a una ensalada de tomate y cebolla. De postre, pan dulce, un bizcocho típico de Sudamérica. Todo ello regado con un bric de zumo de naranja. “Es normalillo, pero está mejor que otros días”, apunta Inma. La comida parece importar poco o nada a los trescientos comensales ruteros. En una noche como la de hoy, más que nunca, lo que cuenta es la compañía.
Después de reponer fuerzas, los chicos empiezan a entonar un sinfín de villancicos. El comedor de escuela en el que acaban de cenar atrona bajo el ropompón, el ande ande y el chiquirritín. ¿Desde cuando los villancicos causan furor entre los adolescentes?
“Cuando estás fuera de casa, y de tu país, de repente te entran ganas de hacer estas locuras”, explica Pablo, un expedicionario que hasta hoy le tenía algo de alergia a los cánticos navideños. Pero la Ruta es otra historia. Y si hay magia, también hay magos que la propician. Cuco, Julián y Salvador, los titiriteros de la Ruta Quetzal BBVA, hoy tienen noche de faena, y han acudido preparados. Con la dulzaina, el bombo y el acordeón a punto, los tres juglares en ruta animan, jalean y entonan a los chavales. Aunque los chicos necesitan poca cuerda. Duermen cuatro o cinco horas diarias, se duchan con agua fría y aún así no pierden el ánimo para pasar la mayor parte del día caminando. Cantar hasta caer rendidos en Nochebuena es pura diversión, y para eso, y para lo demás, siempre les sobran fuerzas.

Los autores

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Marta Fernández-Caparrós acompaña a la Ruta Quetzal BBVA 2009 en su tramo final: las regiones de la Araucanía y Biobío de Chile. Unas Navidades insólitas en tierras indígenas y en compañía de 270 expedicionarios de todas las partes del mundo.

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