Los chicos de las duchas

Se llaman Alonso y Mario, pero se les conoce como los chicos de material móvil. O lo que es lo mismo, los chicos de las duchas.
Su experiencia como expedicionarios les marcó de tal forma que buscaron un medio para volver al corazón de la Ruta. Y lo encontraron: son los encargados de montar y desmontar las duchas móviles de punto a punto de acampada. Para que los chicos vayan bien limpios y se despierten por las mañanas.
En un vistoso remolque verde transportan este artefacto higiénico, auténtica pesadilla para la mayoría de los ruteros. El suministro de agua llega de dos enormes bolsones que ellos se encargan de rellenar. En cada sitio en el que la Ruta hace parada, le echan ingenio para no quedarse sin líquido: a veces el agua la proporciona el Ayuntamiento; otras, vienen los bomberos a echarles una mano.
Ellos le han cogido cariños a este rudimento que, desde la expedición del año pasado, ellos se encargan de poner a punto. En una ocasión decoraron su esqueleto de tubos con banderolas de feria, para darle un punto festivo a la lacónica ducha de agua fría. “Y otra vez conseguimos un teléfono rojo por ahí”, explica Mario. “Lo pusimos en medio del remolque, y con él íbamos a todas partes. Y no te creas, un chaval lo descolgó para llamar”. En la Ruta cosas más raras se han visto.

“¡Hoy es el día que todos estabais esperando!. Hace una agradable temperatura de 25 grados y os espera una maravillosa ducha. Relajante, tonificante, rejuvenecedora”.