Caminata

Ha sido un día de intensa caminata, la primera gran travesía a la que se han enfrentado los ruteros en esta edición. Después de haber dormido bajo las estrellas, los expedicionarios se han puesto en marcha a las ocho de la mañana. Tocaba ser previsores porque quedaba por delante un día de largo camino. Después de apenas 4 kilómetros recorridos, Jesús Luna, jefe del campamento, ha empuñado su altavoz para plantearles a los chavales un dilema: seguir un camino más corto, o tomar una travesía dura y extensa, de 30 kilómetros más. La voz ha sido casi unánime al aprobar el camino largo.
Ha hecho calor, pero el frescor de los parajes riojanos hacían los repechos más llevaderos. Bordeando el Monte San Lorenzo, los caminantes charlaban y a ratos callaban. Para coger aire. Para apreciar el paisaje. Han sido casi 35 kilómetros los que sus botas han ido mascando. Casi diez horas caminando. Al final, la Ruta Quetzla BBVA 2009 llegaba a San Millán de la Cogolla. El campamento quedaba instalado en una explanada singular: el patio del Monasterio de Yuso.
Los chavales engullen la cena. Cogen fuerzas y piensan. Han vivido la dureza de la Ruta y han puesta a prueba sus propios límites. Y lo han hecho Por decisión propia. Se palpa el orgullo rutero.

Juan Fernández es un marino olvidado. Este piloto, natural de Cartagena, se embarcó desde el Callao (Perú) para llegar a Concepción, en las costas de Chile. Así, sin habérselo propuesto, descubrió un archipiélago al que le puso su nombre. Las islas de Juan Fernández serán el destino de los ruteros en la segunda parte de la expedición.