Zombies
“¡Hoy es el día que todos estabais esperando!. Hace una agradable temperatura de 25 grados y os espera una maravillosa ducha. Relajante, tonificante, rejuvenecedora”.
Jesús Luna intenta animar con estas palabras a los ruteros, que a las seis y veinte de la mañana luchan contra el sueño y esperan su turno para pegarse una ducha.
¿Lo peor de la Ruta? La respuesta es unánime entre todos los expedicionarios. Las duchas no les dejan indiferentes. Pero reconocen que son un estimulante mucho más poderoso que el café.
Aún así esta mañana arrancaba la marcha con un buen puñado de ruteros noctámbulos. Ayer cumplieron su primer día de caminatas, y hoy el sueño y el cansancio que siempre llevan a cuestas, pesan más que nunca. Ni con una buena ducha consiguen despertarse.
A las diez de la mañana recalamos en la presa de Riosequillo, donde recibimos una explicación sobre el monumental armatoste que consigue acumular reservas y reservas de agua. Para escuchar, nos sentamos. Entonces los ojos empiezan a hacerse cada vez más pesados. Son solo los diez de la mañana, pero más de un rutero aprovecha para echar una cabezadita.

