18Feb, 2011
El juego de la verdad
Hay un programa televisivo que refleja un cambio profundo de valores en una buena parte de la sociedad. La gente, la misma que recela de manifestar en público su intención de voto o su toma de posición, si es que la tiene, sobre temas de trascendencia política y de orden social, no tiene reparos en desnudar su intimidad, sus relaciones familiares, personales, sus infidelidades, sus pasiones y sus instintos, sus odios y sus mentiras e incluso sus delitos delante de una cámara de televisión en aras de conseguir llevarse un dinero para su casa.
Ayer me crucé con un capítulo mientras cenaba y entre la perplejidad y la necesidad de documentar bien este artículo confieso que logré verlo hasta el final. Los concursantes hacen declaraciones que harían tambalear las relaciones familiares más consolidadas, ante la audiencia y, sobre todo, con el apoyo para que sigan concursando de marido, esposa, pareja, padre, madre e hijos despechados, que con una risa nerviosa encajan las confesiones con satisfacción mientras la bolsa engorda, pero que, cuando todo se va a hacer puñetas con una pregunta muy comprometida, reprueban entonces al mentiroso o mentirosa de turno.
– ¿Es verdad que se ha acostado usted en dependencias del hospital con un buen número de médicos? (Pregunta realizada a una madre de familia, muy recatada y tradicional en las presentaciones, enfermera en un macro-hospital, ante su marido y sus padres).
– SÍ
– Eso es verdad (Risas nerviosas y ánimos para continuar)
– Otras preguntas en el mismo programa:
– ¿Desea usted que su madre se muera para cobrar la herencia?
– Sí
– Eso es verdad
– ¿No deja usted que su marido la sodomice por miedo a que se vuelva homosexual?
– Sí
– Eso es verdad
– ¿Roba usted a los compañeros mientras se duchan en los vestuarios?. ¿Falsifica la firma de sus socio para inflar las facturas de sus comisiones?. ¿Le oculta a sus padres que ha encontrado trabajo para que sigan pasándole dinero?
La mayor parte de las preguntas, a medida que avanzan en “compromiso” ¿?, tienen que ver con el sexo desde una visión morbosa y cosificada. También con la traición y el odio hacia los más cercanos.
Lo más curioso es que, después de decir la verdad en asuntos de lo más escabroso y de indudable repercusión en las relaciones futuras –al menos así debería ser cuando se han mantenido mentiras en el tiempo-, el o la concursante de turno lo mandan todo al carajo mintiendo en una última pregunta que ya no podía empeorar más las cosas, sin darse cuenta de que llevarse los cien mil euros serían el bálsamo perfecto para volver a cubrir de mentiras el vulgar teatro de la vida cotidiana.
17Feb, 2011
SOR INTERNET
La monja de clausura que colgaba recetas de cocina en la red acaba de ser expulsada del convento. Cuenta en su perfil de facebook que dos hermanas en la fe, keniatas y reclusas no por vocación sino para poder mandar dinero a la familia, le hicieron la vida imposible hasta provocar que el obispado y la abadesa la echaran.
Ahora se encuentra en la calle y sin derecho a subsidio por desempleo. Las monjas están adscritas al régimen de autónomos y de nada le va a servir la distinción obtenida por la Junta de Castilla la Mancha en premio a su labor –esa sí encomiable- de digitalización de la biblioteca y modernización del convento.
Sin entrar en consideraciones hipotéticas sobre lo que ha podido ocurrir en el día a día intramuros, llama la atención de principio que una religiosa que hace votos para aislarse de la sociedad, sin que nada pueda perturbarle en su comunión con Cristo, su esposo, rompa ese silencio a diario y se introduzca en la marea mediática e interactiva de las redes sociales. Y que conste que a mi me da igual. Soy agnóstico. Pero me parece un contrasentido. Algo como cuando los novios se quejan de que el cura pronuncie una homilía el día de su boda. Nadie les manda creer, ni ser practicantes; y si lo son, que lo sean con todas sus consecuencias.
Lo mismo cabe decir de los privilegios de las Coronas europeas y de las bulas papales. ¿Qué es eso de solicitar la nulidad del matrimonio en virtud de la no consumación después de haber tenido hijos en común? Os se es rey o se es plebeyo. Los reyes de tradición católica explotan el carisma que les confiere el representar la reencarnación de la divinidad en la tierra y como tal no pueden divorciarse. O si no, que renuncien a su título.
Lo mismo ocurre con Sor Internet. La mayor parte de las monjas de clausura no tienen mayor mérito que luchar por una autosuficiencia que obviamente no es alcanzable, y menos en una sociedad abonada al estado de bienestar. Por eso mi mirada no se ha detenido mucho en ellas y sí en las que dedican las horas de descanso introspectivo y oración al cuidado de los enfermos.
La disposición de tiempo para hacer balance vital, meditar e ir al encuentro de una idea o una figura que proporcione confort es una gran necesidad humana que sólo algunos privilegiados, entre ellos las monjas de clausura, se pueden permitir. Lo que ya me parece desmesurado es pretender, en una sociedad inmersa en una profunda crisis económica, por un lado dedicarse a la vida contemplativa y por otro disfrutar de los mismos derechos de quienes se lo curran a diario robándole horas al sueño, a la familia y a la autorrealización.
28Oct, 2009
Cartas a Elisa o sobre el peligro de desaparición de la lengua gallega
Estos días me he encontrado en diversos círculos de mi familia “política” y sus amigos hablando de mi novela Cartas a Elisa, escrita en lengua gallega, y me he topado nuevamente con la sensación de vivir en el impaís, en la Galicia borrosa que tan bien describe el psiquiatra Santiago Lamas en su libro con ese título. Por doquier la consideración primera giraba en torno a que era una lástima que estuviera escrita en gallego, una lengua que no dominan y que, por eso mismo, tildan de invención en relación a buena parte de la terminología. Todo lo cual, viniendo de gallegos nativos, me causa frustración. Sabemos que la persecución hacia el gallego se recrudece desde hace quinientos años, con mayor intensidad durante el franquismo. Se nos negaba la leche del plan Marshall y se nos pegaba en la uñas si no hablábamos “bien”. Pilar Cernuda, gallega, pintaba un día de estos en Onda Cero una Galicia del bipartito en la que los niños tenían que hablar castellano clandestinamente en los recreos. Hablaba de un contexto educativo con todas las clases en gallego y con los padres inconformes con esto matriculando a los hijos en Colegios-Liceo franceses e ingleses, cuando la realidad es que el decreto del cincuenta por ciento –mitad en gallego mitad en castellano- nunca se ha cumplido en el Sistema educativo. El profesorado ha continuado impartiendo mayoritariamente sus clases en castellano, aun en muchos casos en que los manuales de texto estaban redactados en gallego. La realidad recogida en estadísticas dibuja un escenario de castellano parlantes en su inmensa mayoría entre las nuevas generaciones, en las grandes ciudades, en la Universidad y ahora también en las villas. El futuro de la lengua gallega es cada año más incierto.
Sabemos de las razones históricas detrás de la desafección de muchos gallegos acerca de sus propias señas de identidad. Los años del franquismo acentuaron el síndrome de Estocolmo lingüístico y una vez restaurada la democracia, los procesos de recuperación e intentos “normalizadores” a través de políticas de discriminación positiva han tenido mala acogida entre la masa autoproclamada apolítica, como si el gregarismo amorfo y la falta de reacción frente a la persecución fueran actitudes inocuas. Por desgracia, la señora Pilar Cernuda, como tantos otros periodistas sectarios al servicio de intereses de clase, utiliza su pluma no como una notaria de la realidad sino como transportadora de un mensaje intoxicador y embustero que contribuirá también a que la lengua gallega, si los propios gallegos no lo remediamos, se convierta en una lengua muerta en 2040, como pronostica la UNESCO, y en objeto mero de estudio por parte de departamentos universitarios residuales, culminando un proceso de extinción que impulsó sobremanera en buena parte del siglo XX un militar golpista de Ferrol, gallego como la Sra. Cernuda y como una legión de Saturnos que encuentran eco social devorando a sus hijos desde puestos de responsabilidad política. Pues eso, el impaís que tanto intereso siempre a la Monarquía, al poder centralista y a parte de la nobleza gallega premiada por traicionar a su propio pueblo.
¿Se imaginan ustedes a un catalán reivindicando su derecho a que no le impongan una enseñanza en su propia lengua? O, yendo más allá en las concomitancias históricas, ¿se imaginan a un polaco defendiendo su derecho a hablar alemán y a que le eximan de ser educado en su lengua nativa? ¿? En fin, les escribo estas líneas en castellano como es de recibo en un medio de difusión estatal, pero déjenme que les exprese la extrañeza que me produce escuchar de parte de personas que hace veinte o treinta años viven y trabajan en Galicia que no entienden la lengua gallega porque son de Madrid, Valencia o Toledo. ¿Será que no tienen interés en aprenderla y mamar de ella como tampoco lo tienen tantos gallegos?
Por fortuna otros muchos “inmigrantes” nos dan lecciones de amor hacia nuestra cultura y la nómina de escritores en lengua gallega de prestigio reconocido originarios de otros países es muy amplia y aleccionadora.
Seguiremos intentando que el gallego, la lengua en peligro de desaparición en Galicia, sobreviva. Lo contrario sería la constatación de la naturaleza esquilmadora de recursos y abusadora desde la posición dominante inherente a una condición humana que, desde hace cuatro décadas, persigue como nunca la homogeneización de la sociedad.
23Sep, 2009
La necesidad del Estado
Un sistema de coberturas sociales universal y solidario ha de proteger a todo el mundo en caso de contingencias desfavorables para merecer ese nombre. Se pueden y deben establecer mecanismos inspectivos para que quien recibe formación y es destinatario de esfuerzos institucionales tendentes a la reinserción desarrolle actitudes e iniciativas preactivas en la búsqueda de un trabajo. Pero mientrastanto esa búsqueda no da sus frutos, individuos y familias deben tener asegurado el acceso a los bienes más básicos, aquellos que hacen de la vida algo digno. Y si para ello es preciso cambiar el modelo contributivo, ¡hágase!. Pero no podemos convivir sin desazón con la existencia de una fecha de corte para decidir quienes se llevan un plato a la mesa y quienes han de acudir a la beneficencia para no dejar a sus hijos sin cenar. Tamaña arbitrariedad genera en las víctimas sentimientos que van del odio social inicial a la resignación victimista pasando por una rabia que destruye energías positivas precisas para seguir intentando reubicarse en el sistema.
Un Estado de derecho encuentra la justificación de su supuesta existencia en el establecimiento y la defensa de unas reglas de juego que protegen a su mayor capital: los individuos tomados de uno en uno, aportadores de la potencia emprendedora y la fuerza de trabajo que sustentan a aquel aun a costa de sacrificar mucho en el ámbito personal. Abandonar a su suerte a los parados de larga duración denota que la sociedad adolece de una falta de valores tan capitales cual el tan cohesionante de la solidaridad, y denota la existencia una herida sangrante en un modelo que ya no ofrece garantías a sus sostenedores, por más que sus líderes ideológicos, pensando en clave macroeconómica desde su aislamiento privilegiado, hablen de brotes verdes porque las empresas más privilegiadas hayan recibido trato preferente para sanearse sin afectar a los sueldos grotescos de sus directivos y consejeros, mientras en el entorno flotan los cadáveres de miles de pymes y otras tantas están al borde de la quiebra aportando materias y servicios por debajo del coste de producción para provechos de los grandes carroñeros, intermediarios y consignatarios que a menudo comparten mesa y mantel con los dirigentes políticos y los representantes de las más altas instancias e instituciones.
26Jun, 2009
Las galas de verano de Felipe González y Ansar
Aquellos presuntos revolucionarios de 1968 que se cubrieron de pana y se dejaron el pelo largo para engatusar a hippies idealistas hasta la utopía en Suresnes e ir allanando el camino hacia el poder, con el tiempo han devenido primero en tecnócratas pragmáticos con afán por el enriquecimiento personal, y tardíamente en gurús de la economía cortoplazista con mayor tirón populista que la sostenibilidad a largo plazo.
Para Felipe González, que como Aznar respecto de Rajoy supone una piedra en el calzado del presidente Zapatero, la obtención de más energía sin gravar la balanza de pagos pasa por la reactivación de un plan nuclear que, se quiera o no, se ha confirmado a partir de la catástrofe de Chernóbyl como la mayor amenaza para la supervivencia del planeta. Veintitrés años después inmensas áreas de Bielorrusia y Ucrania siguen altamente contaminadas y los casos de cáncer, esterilidad y aberraciones genéticas se han multiplicado en estos países y en los limítrofes. Las repercusiones en pérdidas de medios de vida, ganado, vivienda, propiedades, biodiversidad, son inconmensurables.
Es demagogo utilizar de escudo los mil puestos de trabajo, entre directos e indirectos, que se perderían con el cierre de la Central de Garoña. Aquí la cuestión es que la seguridad y la conveniencia públicas no son canjeables. Se trata de acometer una reorientación laboral mediante cursos de formación y prestación hasta la recolocación de los trabajadores de esta y, sucesivamente, de todas las centrales. ¿O es que para dar de comer a unas familias se justifica la persistencia de una tecnología que, hoy por hoy, no es completamente manejable por el hombre? Sí lo son la eólica, la solar, el aprovechamiento de la fuerza de las mareas, la producción de hidrógeno. El fondo de solidaridad, la caja común del Estado a la que aportamos todos los trabajadores debe estar para garantizar que nadie pase hambre y que todo el mundo acceda a cursos de reciclaje y también formación en nuevas profesiones y tecnologías para implementar políticas de creación de empleo realistas con la demanda social.
Es curioso que emerjan vendiendo libros con supuestas recetas mágicas contra la crisis los ex presidentes Aznar y González, que mientras gobernaron desaprovecharon la oportunidad de invertir en fórmulas que evitaran la puesta en peligro de todo nuestro sistema, por nuestra dependencia de unos combustibles fósiles que hipotecan la cartera del consumidor y de las empresas. Todas esas fórmulas se resumían en una: Innovación, desarrollo y Tecnología. Durante los mandatos de ambos gurús, el Estado español, la octava potencia del mundo, se situó en el furgón de cola europeo en cuanto a esfuerzo inversor en I+D+I. Al joyero socialdemócrata le estalló en las manos la corrupción interna en el seno de su partido y la falta de diálogo social mientras concentraba sus energías en acentuar la presencia en Europa y Latinoamérica, en clave estadista. El acomplejado inspector de Pucela coauspiciaba no ha mucho tiempo la ejecución de Sadam, no porque gaseara a los kurdos o tuviera la bomba sino porque le había salido rana a la CIA y desairaba los intereses de las petroleras yanquis y de los especuladores que controlan el mercado. Ahora ambos los dos hacen las galas de verano para vivir de la venta de unos libros donde anuncian que ellos sí pueden sacar a España de la crisis. La misma crisis de cuya especial profundidad ellos son responsables y para la que coinciden en apuntar, desde su posición de privilegio ganada cuando tenían el poder, como soluciones parciales una mayor liberalización en el ámbito de la contratación y una moderación de los salarios. Las dos grandes fuerzas políticas, definitivamente, ahondan en la brecha abierta entre pudientes y meros supervivientes.
11Jun, 2009
LA FOTO DEL REY CON SUÁREZ
La foto del rey con Suárez, obra del hijo del ex presidente, ha sido premiada por una ironía del destino. Se ha dicho de ella en diversos cenáculos que ilustra la complicidad de ambos en la toma de decisiones que llevaron a consolidar la democracia en nuestro país. Pero si Suárez pudiera y quisiera hablar podría aportar una luz mejor para conocer que no interpretar tendenciosamente la realidad.
El Rey, siguiendo la tradición borbónica, ha sentado a su derecha en banquetes y retiros a lo más rancio de la nobleza y la clase militar. Su intermediación, como la de su abuelo, era de uso común para situar en las mejores posiciones de salida a elementos de la vieja guardia militar. No es extraño que la centralita de la Casa Real se viera requerida por llamadas de salva patrias indecisos en la noche del 23 F. No es Juan Carlos el artífice de la frustración del golpe. Lo son los pasos atrevidos y meritorios de un hombre que, procediendo del período dictatorial, comprende que la legalización de la divergencia política e ideológica es irrenunciable para la consolidación de la democracia. Suárez comprende además e interpreta bien la necesidad de alejar definitivamente los fantasmas del pasado dando zancadas hacia el encuentro con Europa e insuflando aire fresco en las academias militares a la vez que avanzando en la profesionalización de ese estamento, mejorando definitivamente sus condiciones económicas y sus períodos de intercambio formativo con ejércitos de otros países. Y lo hace desde posiciones de absoluta soledad, desarropado por las corrientes críticas dentro de su propio partido y traicionado por la tendencia de cuna de la Realeza a elegir compañeros de viaje poco amigos del cambio. De ese mismo cambio que ya se había operado en buena parte del estamento militar y en la propia sociedad española, a la que cualquier proceso involucionista le parecía entonces ya indigerible.
Las premisas para que se frustrara el golpe de Estado las estableció una acción de gobierno del Sr. Suárez más meritoria si cabe porque luchaba contra una oposición desleal y torticera que calladamente se aferraba a posiciones de poder con el buen trato de favor por parte de quienes ahora se sacan la foto con quien ya no puede hablar.
10Jun, 2009
DERECHO A UNA MUERTE DIGNA
Hay una casta de individuos asociados en torno a una idea de Dios que se empeñan en hacer pagar a la humanidad el calvario de Cristo. Pero lo cierto es que yo conozco a muchas personas en esencia buenas, incluso solidarias, que no tienen contraída ninguna deuda ni asumen autoría alguna en las torturas a las que fue sometido aquel Mesías en virtud de tensiones intestinas por el poder en ese foco eterno de conflictos.
En virtud de qué mandato se arrogan los obispos el derecho a tratar de obstruir la elección de la forma en que quiere morir un enfermo terminal. Qué designio divino les ha encomendado la misión de prolongar la tortura de tratamientos agresivos y sin sentido final para el propio paciente.
Afortunadamente, la sociedad civil, aún respetando la naturaleza confesional de la militancia radical en principios recogidos por hombres, ha sido capaz de evolucionar, venciendo resistencias, hacia el respeto a la libertad individual que no entra en conflicto con la colectiva ni con los intereses mayoritarios. Porque son los individuos, tomados de uno en uno, los soberanos a la hora de aprobar la aplicación en su organismo del tratamiento médico que se le propone desde las instancias profesionales, y son ellos, desde la vivencia íntima de cada situación particular, o sus familiares en ausencia de capacidad del propio enfermo, los que deben decidir hasta donde prolongar su existencia con la ayuda del médico.
Andalucía y Cataluña se adelantan con la aprobación de un marco legal que instrumenta los avances científicos al servicio del ser humano y su dignidad. Porque no es la prolongación gratuita del sufrimiento garantía de un mayor acercamiento a Dios -ese Dios que tanto interés tiene la Jerarquía eclesiástica en presentar como justiciero, vengativo y triste- sino un método de tortura inútil y un desprecio de la energía vital de los familiares que siempre iría mejor destinada a reconstruir las vidas después de la ausencia y con un recuerdo menos tortuoso de los últimos momentos de la existencia de un ser querido.
08Jun, 2009
LA SUBVERSIÓN DE LOS VALORES
En cuanto a repercusiones electorales, a Berlusconi le ha tenido más preocupado la marcha de Kaká del Milan que la publicación de fotos en las que se le veía en su mansión acompañado de menores en un clima licencioso. Y si le tenía más miedo a lo primero es porque él y sus asesores conocen al dedillo la mentalidad de buena parte de las clases populares.
Al que atesora tanto poder el populacho quiere verlo fuerte hasta la soberbia, capaz de comprarlo todo y de acceder a las fuentes mayores del placer, al néctar y la ambrosía cuando le venga en gana. En el fondo los latinos no pueden metabolizar la visión de un regente pusilánime o de sexualidad indefinida por muy honrado que sea. Prefieren al plutócrata excesivo en la exteriorización de los atributos que responden al arquetipo del triunfador por cualquier medio y por encima de quien haga falta.
El novio de una de las menores, dolido en lo más profundo de sus sentimientos, destapó la inclinación del Sr. Berlusconi a llenar de jovencitas su villa de recreo. Pero los padres de la chica y la propia sociedad le han dado carpetazo al asunto al tratar a la joven como a una diva en su acompañamiento y expectación durante el ejercicio de su derecho al voto. En estas cuestiones es donde se percibe la brecha cultural existente entre ese sur mediterráneo y el norte germánico y vikingo, donde la discreción y el gusto por la intimidad -siempre y cuando las relaciones, si profundas, sean entre mayores de edad y consentidas- sitúan fuera de lugar espectáculos y ostentaciones públicas de lo que pertenece a la esfera privada.
Los ricos advenedizos se llevan la palma en esa subordinación del propio placer a la escala de impacto que producen sus conquistas en quienes le rodean. Los mass media multiplican la resonancia de sus haberes materiales: las rubias, el deportivo, la mansión, el yate, el champán, el palco vip.
Algunos pueblos siguen precisando de ese referente que encarna la ensoñación de muchos humildes que sueñan con imitarlo con un hipotético golpe de suerte que nunca llega. Mientras tanto, los presidentes más admirados de los clubes de fútbol han ido consolidando su ascensión desde el manejo de cifras astronómicas y la urdimbre de equipos de personas influyentes con fortunas inconmensurables y contactos en todos los ministerios. El fútbol ha llegado a convertirse en la meca del poder. Han pasado las elecciones en Italia y Kaká ya es madridista.
11Ene, 2009
NO HAY LENGUAS SUPERIORES
No les falta razón a quienes recuerdan que los cementerios están llenos de gente que perdió la vida en defensa de su lengua, de su cultura. En muchos casos, sus cuerpos todavía descansan en fosas comunes improvisadas al borde de cunetas, mandadas cavar a menudo a sus propios parientes para que tomaran nota de las consecuencias de la “rebeldía”.
Nada más producirse el golpe de Estado de 1936 fueron detenidos, vejados y asesinados los representantes del Frente Popular elegidos democráticamente y, junto a ellos, una relación inacabable de galleguistas, intelectuales de izquierdas y maestros, con lo que el país quedó privado de un motor cultural e ideológico fundamental.
Los maestros que educaron a los gallegos a partir de 1939 recibían la consigna de impartir sus enseñanzas exclusivamente en castellano y de impedir que los alumnos hablaran “mal” en clase -esto es, en gallego-. Si inclumplían el mandato recibían una visita de advertencia por parte de la Benemérita, en aquel entonces en funciones principales de agentes represores, como también cuando faltaban a la Misa del Domingo. A algunos maestros detenidos cuando intentaban cruzar la frontera con Francia, les condonaron la pena de muerte por una permanencia prolongada en el ejército, y, después de someterlos a terapias que incluían el electrochoque, los ingresaron en el cuerpo de Maestros Nacionales, deficitario, ya adaptados. Durante cuarenta años el aparato franquista socavó los cimientos de la dignidad. En las escuelas se adoctrinaba niñas y niños en materias como Hogar y Formación del Espíritu Nacional. En materia de lengua, literatura, Historia, todo fue sutilmente más allá. Se trabajó profundamente en sustraer el concepto de dignidad de ser con todos los atributos originales. Socialmente, los estragos de la guerra hicieron que los mismos que se habían visto obligados a emigrar a Suiza y Alemania volvían diciéndoles a sus hijos que hablaran bien, que con el gallego no irían a ningún lado. La pérdida de dignidad se ser alcanzaba cotas altas en la relación de los paisanos con el notario, el médico, el cura o el juez de paz. En los bancos y centros de negocios de las grandes ciudades si alguien utilizaba el gallego para dirigirse a un empleado era mal mirado y se le contestaba en castellano sistemáticamente. Apellidos, topónimos, juegos infantiles... todo se consolidó en su versión traducida al castellano: Rianjo, Rajoy, Breijo, bujaina. Los que seguían utilizando el gallego en la intimidad se disculpaban por no utilizarlo en público aduciendo su poco dominio ¿?, cuando la realidad es que el castellano que hablaban no era sino gallego traducido (ej.: “ya te dijera yo que no vinieras verme”).
Los lingüistas ortodoxos saben y señalan que no hay lenguas superiores e inferiores por cuanto todas nacen en el seno de una comunidad y le sirven a sus miembros para comunicarse con complexión. Sólo razones que tienen que ver con el ejercicio del poder distorsionan esa visión otorgando más capacidad a unos idiomas sobre otros. En este punto hay que señalar con el dedo a toda aberración del nacionalismo, en formato totalitario y excluyente, aunque presentado como santo e inocente porque responde a la procura de un destino común, y que impide a los ciudadanos decidir a que patria quieren pertenecer, que lengua desean hablar, con quieren contraer matrimonio y de quien quieren divorciarse –léase conflicto de los Balcanes- sin que por ello tengan que sufrir descalificaciones, juicios inhabilitadotes y hasta aplastamientos genocidas.
La lengua ha sido utilizada como principal instrumento colonizador por parte de los invasores a lo largo de la Historia. De eso no hay ningún imperio que pueda sentirse exculpado. Tampoco el español en tiempos de Felipe II o los Reyes Católicos. Los efectos se extendieron en el tiempo dentro del territorio español y el impulso centralista e imperialista con ejercicio en suelo patrio retomó nueva fuerza durante demasiados años. Después de tanto daño, los gallegos aspiramos a recuperar del todo nuestra dignidad de ser con nuestros atributos de distinticidad, nunca superiores, siempre nuestros. Y la lengua es uno de los principales y que tanto amamos, como también amamos la lengua castellana, que no tiene culpa del complejo de superioridad de los que creen que el derecho a coexistir de un idioma sólo tiene que ver con su número de hablantes.
Si ecologismo es salvar a la libélula leonada o al lirón careto de las Alpujarras, ecologismo es también identificar a los que, desde puestos de responsabilidad social, se alegran de que desaparezcan las lenguas minoritarias con el argumento de que con ellas no se llega a ninguna parte para contradecirlos en sus planes totalitarios, promover la movilización de los agentes sociales en la protección de la diversidad cultural e impulsar la toma de medidas educativas que promuevan y aseguren la transmisión del patrimonio que nuestros abuelos hubieran querido legarnos en libertad.
Siendo ya mucha hora de dejar a un lado alusiones a la sangre vertida, es preciso, no obstante, tener presente la Historia para mejor comprender y admitir la conveniencia de medidas de discriminación positiva en relación con las lenguas minoritarias. La lengua castellana –¡estén muchos tranquilos!- no es la que corre peligro de extinción en Galicia. El gallego sí, porque queda mucho por remover en la conciencia colectiva. ¡Ser ciudadano del mundo! ... empezando por respetar lo que nos ha amamantado, amando lo que nos hace diversos para mejor apreciar los que hace diversos a los otros... y, desde la diversidad, atender al interés común que es la vida.
08Ene, 2009
Palestina: un Estado ocupado, un pueblo masacrado.
Europa reaccionará tarde , como sucedió con Kosovo, Croacia, Bosnia Herzegovina, Ruanda... Antes tienen que morir muchos miles más de palestinos. Tienen que perder la vida no en el campo de batalla, cual sucede en las guerras. Sino en los campos de concentración en que han convertido los judíos su territorio. Perderán la vida no en la lucha cuerpo a cuerpo sino bajo la lluvia del “plomo fundido”, que es el nombre con que han bautizado la nueva campaña desde Tel Aviv.
Las potencias occidentales lavaron su conciencia y de paso aliviaron un problema doméstico depositando en tierras santas a buena parte de los supervivientes del holocausto. Se ponía fin a dos mil y pico años de epopeya judía. Les habían echado de España los Reyes Católicos, que en el fondo necesitaban hacer caja, y casi los aniquila Hitler en tiempos de crisis económica para expoliar las riquezas que habían amasado con sus buenas dotes para el comercio, el prestamismo y la artesanía, actividades de gran valor añadido en las que se destacaron sobremanera, lo cual les hizo odiosos a los ojos de los anfitriones en tiempos de crisis económica, siempre propiciadores de sentimientos xenófobos.
Las potencias occidentales depositaron la patata, caliente, en el mismo territorio sagrado foco de conflictos tribales entre árabes y hebreos dos mil quinientos años atrás. Con la diferencia que los sionistas llegaron hartos de su papel de perdedores, y, a partir de su etiqueta –real- de víctimas inocentes, se han pasado por el forro los mandatos de la ONU para que devuelvan a Palestina el status de nación libre y soberana.
El genocidio actual tiene sus comienzos en la ocupación de sus tierras y casas, arrasamiento de cultivos, olivares, envenenamiento de los pozos y acuíferos, enloquecimiento de la población con tácticas sutiles o abiertas de acoso, provocaciones, trabas para el ejercicio de las rutinas, vuelo rasante de los cazas a diario, registros masivos con asesinatos indiscriminados y sistemáticos y violación de los tratados de Ginebra y La Haya. A modo de los campos de concentración nazis, los judío construyeron un muro vergonzante y taparon los túneles para bloquear la llegada de recursos alimentarios y sanitarios vía Egipto, país al que han puesto nuevamente de rodillas con el apoyo de la Administración Bush.
Israel lanza ataques disuasorios y preventivos porque tiene miedo: miedo a quedarse nuevamente sin territorio, dado el empuje demográfico palestino. Miedo a una alianza islámica contraria a sus intereses y que, con su actuación, alientan día a día.Y miedo al propio monstruo militar que han ido construyendo, conscientes de que el alcance por misiles enemigos de sus almacenes de ojivas nucleares sería más grave que los ocho muertos causados en la última década por los Catuxa lanzados por Hamás con cañerías de pluviales.
Por eso, desde el gobierno de Tel Aviv, tanto como desde la Casa Blanca y la CEE, se ha venido subvencionando fuertemente a Al-Fatah, hasta provocar la confrontación civil entre palestinos y adjudicarles así la vitola de ingobernables necesitados de la intervención exterior. Es un protocolo que también ha tenido éxito en Líbano e Iraq, quedando los pozos de agua y petróleo bajo control de los invasores.
La solución que preconizan aquí y allá sesudos politólogos de dudosa independencia, abundando en el establecimiento de unidades de cascos azules una vez concluida la Operación Plomo Fundido es, nuevamente en la Historia, absurda por insuficiente. El pueblo palestino quiere recuperar su patria, su libertad. Necesita cultivar su tierra, beber el agua de sus pozos, replantar sus olivos y visitar a sus parientes. Necesita derribar el Muro de la vergüenza para Israel y Occidente.
Y es por eso por lo que los palestinos siguen votando mayoritariamente y en las urnas a Hamás. Por mucho que sus misiles hayan matado a ocho israelíes desde que empezara la última intifada, por mucho que sus acciones suicidas provoquen la reacción multiplicada del enemigo, para el pueblo palestino no se trata de la organización terrorista que Bush catalogó entre las más execrables del planeta. Él, que puso la soga en el cuello de Sadam –que, dicho sea de paso, gaseó a los kurdos con el apoyo de su padre- tendría que responder algún día de sus apoyos a través de la CIA a la emergencia de gobiernos afines a los intereses de las grandes petroleras, de las que es accionista, y de los fabricantes de armamento pesado, asegurándose plusvalías para una economía viviendo por encima de sus posibilidades.
Para el pueblo palestino el terrorismo despreciable, abusador, es el de Estado, el del Estado de Israel, no por la tan cacareada desproporción de fuerzas, sino porque, en origen, responde sólo al ejercicio puro de la usurpación del territorio pese a quien pese.
Por eso, la solución al conflicto palestino israelí tiene que ser necesariamente política, y la policía quedaría sólo para garantizar que se cumplen los acuerdos, y nunca como fuerza de ocupación. Es preciso retomar las directivas de hace seis décadas y, sobre todo, hacer que Israel las cumpla. Una vez puesto cada pueblo en su territorio, veremos como los Catuxa dejan de volar. Es preciso parar el genocidio del pueblo palestino y es responsabilidad de todos que esto ocurra, desde la medida de nuestras posibilidades. Si luchamos por nuestros puestos de trabajo, o por disfrutar de paz social en nuestro país, no podemos mirar hacia otro lado asistiendo al espectáculo de matanzas en África, Oriente Medio, Pakistán. La insensibilidad de hoy hacia los problemas de los demás es la antesala de nuestra vulnerabilidad ante los problemas propios. Nada nos es ajeno ya en esta aldea global. ¡Manifestémonos, boicoteemos, elijamos a nuestros compañeros de viaje...!
Pero, al mismo tiempo, también proclamo sin acidez alguna mis deseos de que Israel y Palestina dispongan de sus territorios, suficientes para unas poblaciones que necesitan la paz, los primeros superando su terror a ser a apátridas y los segundos para dejar de ser presos, esclavos viviendo en préstamo. Emerge un relativo hastío de la población judía, que ve como su calidad de vida también merma por la factura de la guerra y como la disponibilidad de mano de obra barata se ve afectada por la construcción del muro. Un deseable cambio en la composición del Gobierno con mayor presencia de tesis moderadas podría ser la puerta de entrada a una mesa de negociación con intermediación lo más neutral posible y con un giro radical en la política de la Casa Blanca. O eso, o los prolegómenos de una confrontación con afectación en todo el planeta. Obama y su pulso con los judíos tendrán la última palabra. El mundo islámico espera.
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