30 Jul 2008
NO ME APRIETES LAS ALAS
No me aprietes las alas,
Dijo entonces la paloma...
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Su cuello grácil se movía
Mirándote fijamente
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...Y parecía sonriente.
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Sé que no sirven mis alas,
Dijo por fin la paloma...
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Y sus ojos en tus ojos
impávidos se clavaban
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... Parecía que lloraba
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Sebastián Martín Recio
20 Oct 2007
PROPUESTA INVERSA
La vida debería ser al revés...
Se debería empezar muriendo y así ese trauma está superado.
Luego te despiertas en una residencia mejorando día a día.
Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión. Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro.
...Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral. Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo y te preparas para empezar a estudiar. Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.
Y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo. Con calefacción central, room service etc...
Y al final abandonas este mundo en un orgasmo!
ES QUE ES BUENISIMA MANERA DE ACABAR!!!!!!!!!
(correo recibido de fuente anónima)
30 Sep 2007
Ciudades para vivir

Vivir la Ciudad
Uno de los científicos más brillantes, Líder de
"Cada generación ha vivido más y ha recibido un mundo mejor que la generación anterior; por tanto, tenemos una obligación tremenda...” Sin embargo, entre quienes tienen la visión catastrofista de que los avances de la ciencia y de la tecnología, en esta etapa de la historia, nos llevan a la destrucción, y quienes de manera optimista consideran que estos avances nos llevan casi a la inmortalidad, hay un espacio para la reflexión positiva que parte de esas paradojas que relativizan y pueden orientar mejor nuestra existencia.
Más riqueza no es igual a más bienestar”. En términos económicos, el Producto Interior Bruto y su crecimiento, marcan el poder y el desarrollo de un país. Sin embargo, es evidente que no por más “tener” se llega a “ser” más feliz. La frase “el dinero no es lo más importante, pero ayuda a resolver problemas”, intenta relativizar sin menospreciar el poder evidente del dinero. El humanismo, las cotas de felicidad y la aceptación serena de la vida, en muchos países en vías de desarrollo, marcan una personalidad colectiva que despierta nuestra admiración por la alegría que resuma. Por el contrario, la avidez en poseer riqueza y poder, territorios y bienes, ha sido fuente de conflictos, guerras y muerte en muchos lugares del mundo. Jadad plantea que, junto al PIB, se tenga en cuenta
De la misma manera, la salud no es la ausencia de la enfermedad. Ya
En realidad, la apuesta por un desarrollo sostenible que tantas veces hemos defendido abarca no sólo a los aspectos económicos y materiales de la vida. Es una visión integral que abarca al ser y a todo su ecosistema, como se diría en el Tao. Por eso, la clave está en sentirse integrado en una armonía global y contribuir a ella desde el modesto papel que cada uno puede desempeñar.
Nuestras ciudades pueden ser un espacio para ese equilibrio y para esa armonía del ser y del tener. Curiosamente, Jadad plantea la transculturalidad como un fenómeno que permite superar viejas barreras que han condicionado la libertad de las personas. Y aquí, nos viene a la mente tantos pueblos que tienen esa “superposición de civilizaciones”, en una armoniosa cadencia urbanística, monumental y del paisaje, que nos envían ondas de información de tantas culturas yacentes pero vivas que deberían hacernos pensar, más aún cuando se soliviantan los ánimos, en los entornos de los avisperos llenos de ansiedades xenófobas e intolerantes...
Hacernos pensar en esas posibilidades de construir nuestras ciudades igual que una flor o una persona, creciendo desde dentro hacia fuera; abriéndose sus pétalos con el tiempo como la experiencia se adquiere con la vida. Ciudades que resisten el embate de las mil tentaciones especulativas, como en su día algunas fueron fortificadas frente a las ambiciones ajenas, sin por ello dejar de ser receptoras de culturas y civilizaciones. Ciudades solidarias y accesibles, como el agua que las tierras esperan para que germinen las semillas de sus entrañas...
Sebastián Martín Recio
22 Sep 2007
Tras las vacaciones y demás...¡un saludo para todos los/as colegas blogueros de la Comunidad!
http://www.youtube.com/watch?v=dvlmQGVyoDA
Sencillamente, HOLA
21 Sep 2007
Arreglar el mundo...?
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.
El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo:
-Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.
Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente.
-Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.
Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.
Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.
¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? De esta manera, el padre preguntó con asombro a su hijo:
Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?
Papá, respondió el niño; yo no sabía como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. "Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo".
(He recibido este relato breve en un correo y he deseado compartirlo con los amigos de la Comunidad)
13 Ago 2007
La prueba del ADN
La prueba del ADN
Cuando intentamos comprender el comportamiento humano, a veces nos encontramos ante hechos que nos dejan perplejos por lo increíbles que resultan para la lógica. Pueden pensar ustedes que estoy hablando del asesino en serie King, ese hombre joven al que cualquiera dejaría entrar en casa, pero que, por azares de la vida y las pruebas del ADN, se ha descubierto que mantenía un mundo interior con “otro yo” descabellado que por no admitir su impotencia como un fracaso global de su ser, acababa destruyendo a las testigos de tal insuficiencia. ¿Cómo dentro de un yo puede existir otro y otro?… Sin embargo, quiero utilizar este truculento caso, para reflexionar sobre otras esferas de la vida cotidiana.
Quiero referirme a los atisbos de violencia que pasan desapercibidos, a los conatos de agresiones que quedan en el anonimato, a los maltratos que sufren personas en silencio, a las tarascadas de racismo y xenofobia que no se denuncian, a los destrozos diarios que soporta la ciudad, a esos gritos de baja intensidad que no logramos escuchar porque estamos atentos a otros menesteres. Quiero adentrarme sin grandes pretensiones en el fenómeno sociológico de la “soportable destrucción” de cada día. Y planteo la imaginaria figura de una ciudad como si fuese una persona; con su esqueleto que la sostiene, que son sus calles y edificios, su economía; con la musculatura y el cuerpo que le dan su forma, que son su urbanismo, sus espacios libres y sus zonas verdes…; con su cerebro y su sistema nervioso, que son sus gentes, sus asociaciones, sus profesores, sus autoridades… Esa persona cada día se levanta y comienza a funcionar, desperezándose sus calles con la salida de vehículos y la limpieza de las basuras acumuladas… Sus gentes deambulan en las múltiples actividades que la vida de una ciudad requiere…
Pero esa Ciudad, esa persona, lleva dentro otro yo, otro laberinto de calles malditas alojado en una conciencia que pasa inadvertida. Esa Ciudad aloja fracturas en su esqueleto cuando se realizan tropelías urbanísticas, lleva en su piel hematomas de los golpes recibidos por los vándalos de turno, duerme mal porque alguien le grita que no puede seguir así. Ese otro yo destructivo trabaja como una carcoma, y con el tiempo cohabita con nosotros como uno más de los nuestros. Y al convertirse por derecho propio, es decir, por inercia cultural, en un componente más de la Ciudad, lo asimilamos como nuestro. Porque, en realidad, somos nosotros mismos. Nos justificamos con el consentimiento porque sabemos que forma parte de nuestra responsabilidad; y nos justificamos con la crítica porque tranquilizamos nuestra conciencia haciéndonos ajenos de nosotros mismos.
Los ruidos y atropellos de las motocicletas configuran el símbolo de la gran hipocresía ciudadana; porque nadie duda de que tras cada moto hay un conductor, y junto a él, en la misma moto, van los padres y madres que la compraron, los amigos que le sirvieron de emulación, los profesores que se quemaron afónicos, y las horas de televisión dedicadas a programas basura y de violencia; por supuesto, en esa moto van también las insuficiencias legales que impiden controles adecuados, la sorprendente permisividad que da lugar a poder llevarlas sin un carné de conducir, las deficiencias de los servicios de seguridad y la responsabilidad política de las autoridades competentes. Si, por un momento, viésemos esa moto circulando con todos los atributos o cualidades que como ser tiene, comprenderíamos por qué en la mayoría de los municipios este tema resulta tan difícil de superar. Ese montante de personas, factores sociales y culturales, que van en la moto, es el yo que pasa y nos saluda amablemente; nosotros, igualmente, en nuestra propia e igual de compleja moto también saludamos a los demás. Un día, por lo que sea, ese conductor de pelos de pincho, que es el núcleo de la moto, asoma su propia existencia y entonces percibimos de quién se trata, y decidimos, imaginariamente, exterminarlo; desde una ventana con una escopeta de plomillos le alcanzamos justo cuando el ruido infernal del tubo de escape nos sacaba de las casillas de nuestro propio control emocional, pero no hemos logrado liquidarlo totalmente y el niñato, haciendo giros con el mango del acelerador, para provocar más nuestra ira, grita y grita de forma estridente por las calles adyacentes. Le perseguimos con la mente, volando, esta vez con un auténtico rifle americano, y vemos el reguero de sangre que va dejando por la herida que le habíamos provocado… Pero eso no produce nuestra compasión, porque nos resulta intolerable y además creemos justo acabar con esa situación y quien la provoca… las ráfagas de malos pensamientos se convierten en balas que le atraviesan la espalda mil veces, pero el zagalón resiste dando más acelerones para que las ruedas rechinen sobre el empedrado y nos llegue el ruido cruelmente hasta el mismo centro de los sentidos…
Cuando pasó un tiempo, en el informe de la autopsia se adjuntaba el estudio de ADN del joven que había fallecido por los insultos y malos ojos que había recibido en los últimos días. Y resulta que el ADN coincidía exactamente con el de la persona que estuvo persiguiéndole deseándole la muerte. Sebastián Martín Recio
08 Ago 2007
La ola de calor

07 Ago 2007
La enfermedad del cotilleo

31 Jul 2007
Cuando el ladrillo no basta

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28 Jul 2007
El tiempo en nuestras vidas

Sobre este blog
AL BORDE DE LA CORNISA Sebastián Martín Recio
Sebastían Martin RecioSoy médico de cabecera, de familia o de atención primaria.. Es decir, el primero que te ve para lo que quieras, pero que, además, termina conociéndote como persona, sabiendo de tu familia, de tu trabajo y de tu vida. Y todo para intentar aliviar o consolar un poco, porque lo que se dice curar, sólo a veces y parcialmente.
Soy ciudadano del mundo y he vivido en lugares diferentes, Mi infancia y mi adolescencia transcurrieron en pueblos de Andalucía, mineros, de pescadores, vitivinícolas, de campiña, de colonización... Municipios pequeños y ciudades medias. Y estudié en Sevilla... Desde hace veintiseis años vivo en Carmona.
Escribo artículos, ensayos, reflexiones,.. dibujo, pinto y me gusta la comunicación.
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