30 Jul 2008
NO ME APRIETES LAS ALAS
No me aprietes las alas,
Dijo entonces la paloma...
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Su cuello grácil se movía
Mirándote fijamente
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...Y parecía sonriente.
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Sé que no sirven mis alas,
Dijo por fin la paloma...
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Y sus ojos en tus ojos
impávidos se clavaban
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... Parecía que lloraba
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Sebastián Martín Recio
28 Abr 2008
La izquierda
Una media luna, en un cielo rojo Y unas porciones de esperanzas, Sueltas por ahí, flotando.... Cuánta historia de amores abstractos Cuánta carga para un mar tan sutil, Lleno de perdidos horizontes Cuánta derrota entre las manos... La izquierda, cruzando el océano, El inmenso océano sin confín, De aguas absurdas, injustas, Sin una tregua, sin un descanso. La izquierda, como el sueño traicionado Con puñales de pragmatismo y sonrisas Con campañas útiles del bien vivir Y amistades alimentadas en el pacto
La izquierda, como un barco,
26 Ene 2008
Ese giro del pensamiento y de las emociones...
Dicen que, al ver esta imagen, unos la perciben girando en el sentido de las agujas del reloj y otros en sentido contrario; según sea dominante el lóbulo derecho o el izquierdo del cerebro de cada cual... Y que si tu lóbulo dominante es el derecho, tu personalidad está más marcada por los sentimientos, la percepción espacial, el ímpetu, la imaginación y la tentación del riesgo... Mientras que si es tu lóbulo izquierdo el que manda, utilizas la lógica, eres más detallista, práctico y más prudente o menos arriesgado...
He de confesar que he visto girar esta bailarina en los dos sentidos en circunstancias diferentes... Y que no sé si todo esto es simple efecto óptico, más que interpretaciones de la psicología.
He reflexionado sobre este movimiento. Me parecía esa rotación sobre el propio eje personal como una órbita egoísta del ser, ajeno al contexto veloz que te rodea. Todo lo ajeno es vértigo, borroso y fugaz; y la vertical propia va quedando quieta, ensimismada, fraguando una afirmación en un yo fijo y absoluto...
Sin embargo, me vinieron a la mente recuerdos de algunos juegos de la niñez. Y, entre ellos, había uno que nos merecía especial diversión. Era ese precisamente de girar y girar, más y más, con los brazos estirados, para luego, al parar en seco, observar atónitos cómo las cosas seguían moviéndose, aunque tuviéramos la certeza que lo que veíamos no era real, era percepción propia. De ahí sacamos una primera conclusión muy científica: a veces no coinciden lo que la razón nos dice y lo que nuestros ojos ven, y eso es muy importante tenerlo en cuenta en la vida, aunque sólo sea para reconocernos como seres contradictorios.
Pero conocí, muy ligeramente, esa trascendencia que nos explican de la danza sufí: La mano derecha se coloca extendida hacia lo alto con la palma mirando hacia el infinito, la mano izquierda se dirige hacia la tierra. De esta manera el bailarín se convierte en un mediador entre el cielo y la tierra, lo infinito y lo finito, la persona se vacía para ser un canal. En este rodar rítmico se busca entrar en unión con el todo.
Entonces pensé en dos cosas: quizás ese giro de ojos cerrados, absorto en el interior, incluso facilitando estados alterados de conciencia y de éxtasis místico, consiga por momentos una síntesis, una permeabilidad, entre esos dos lóbulos cerebrales que marcan, según esa dominación, una escisión personal de los dos mundos propios, el de las ideas, la creatividad y los sentimientos, y el de la lógica práctica y detallista... Y ahí está quizás la base de la propia conciliación íntima del ser...
Y también pensé que el secreto de un rodar lleno de sensaciones como el de la danza sufí, está en que el giro toma como punto de referencia un eje, que no es la vertical newtoniana sino la dirección del propio corazón....
Sebastián Martín Recio
04 Nov 2007
DAÑO Y OFENSA
El director de orquesta Von Karajan caminaba deprisa por una calle céntrica de una ciudad, y otro hombre hacía lo mismo por una calle que cortaba. Literalmente chocaron en la esquina y ambos se sobresaltaron por el choque.20 Oct 2007
PROPUESTA INVERSA
La vida debería ser al revés...
Se debería empezar muriendo y así ese trauma está superado.
Luego te despiertas en una residencia mejorando día a día.
Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión. Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro.
...Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral. Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo y te preparas para empezar a estudiar. Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé.
Y los últimos 9 meses te pasas flotando tranquilo. Con calefacción central, room service etc...
Y al final abandonas este mundo en un orgasmo!
ES QUE ES BUENISIMA MANERA DE ACABAR!!!!!!!!!
(correo recibido de fuente anónima)
30 Sep 2007
Ciudades para vivir

Vivir la Ciudad
Uno de los científicos más brillantes, Líder de
"Cada generación ha vivido más y ha recibido un mundo mejor que la generación anterior; por tanto, tenemos una obligación tremenda...” Sin embargo, entre quienes tienen la visión catastrofista de que los avances de la ciencia y de la tecnología, en esta etapa de la historia, nos llevan a la destrucción, y quienes de manera optimista consideran que estos avances nos llevan casi a la inmortalidad, hay un espacio para la reflexión positiva que parte de esas paradojas que relativizan y pueden orientar mejor nuestra existencia.
Más riqueza no es igual a más bienestar”. En términos económicos, el Producto Interior Bruto y su crecimiento, marcan el poder y el desarrollo de un país. Sin embargo, es evidente que no por más “tener” se llega a “ser” más feliz. La frase “el dinero no es lo más importante, pero ayuda a resolver problemas”, intenta relativizar sin menospreciar el poder evidente del dinero. El humanismo, las cotas de felicidad y la aceptación serena de la vida, en muchos países en vías de desarrollo, marcan una personalidad colectiva que despierta nuestra admiración por la alegría que resuma. Por el contrario, la avidez en poseer riqueza y poder, territorios y bienes, ha sido fuente de conflictos, guerras y muerte en muchos lugares del mundo. Jadad plantea que, junto al PIB, se tenga en cuenta
De la misma manera, la salud no es la ausencia de la enfermedad. Ya
En realidad, la apuesta por un desarrollo sostenible que tantas veces hemos defendido abarca no sólo a los aspectos económicos y materiales de la vida. Es una visión integral que abarca al ser y a todo su ecosistema, como se diría en el Tao. Por eso, la clave está en sentirse integrado en una armonía global y contribuir a ella desde el modesto papel que cada uno puede desempeñar.
Nuestras ciudades pueden ser un espacio para ese equilibrio y para esa armonía del ser y del tener. Curiosamente, Jadad plantea la transculturalidad como un fenómeno que permite superar viejas barreras que han condicionado la libertad de las personas. Y aquí, nos viene a la mente tantos pueblos que tienen esa “superposición de civilizaciones”, en una armoniosa cadencia urbanística, monumental y del paisaje, que nos envían ondas de información de tantas culturas yacentes pero vivas que deberían hacernos pensar, más aún cuando se soliviantan los ánimos, en los entornos de los avisperos llenos de ansiedades xenófobas e intolerantes...
Hacernos pensar en esas posibilidades de construir nuestras ciudades igual que una flor o una persona, creciendo desde dentro hacia fuera; abriéndose sus pétalos con el tiempo como la experiencia se adquiere con la vida. Ciudades que resisten el embate de las mil tentaciones especulativas, como en su día algunas fueron fortificadas frente a las ambiciones ajenas, sin por ello dejar de ser receptoras de culturas y civilizaciones. Ciudades solidarias y accesibles, como el agua que las tierras esperan para que germinen las semillas de sus entrañas...
Sebastián Martín Recio
22 Sep 2007
Tras las vacaciones y demás...¡un saludo para todos los/as colegas blogueros de la Comunidad!
http://www.youtube.com/watch?v=dvlmQGVyoDA
Sencillamente, HOLA
21 Sep 2007
Arreglar el mundo...?
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.
El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo:
-Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.
Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente.
-Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.
Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.
Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.
¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? De esta manera, el padre preguntó con asombro a su hijo:
Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?
Papá, respondió el niño; yo no sabía como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. "Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo".
(He recibido este relato breve en un correo y he deseado compartirlo con los amigos de la Comunidad)
07 Sep 2007
La rosa del desierto
La rosa del desierto
Incluso en el desierto florecen las rosas más bellas. El receptáculo pétreo de la arena acoge el nido de los vientos y en las noches frías quedan cuajadas lentículas que se entrecruzan surgiendo al ritmo del siroco. La luna, refulgente en el cielo, contempla cómo crecen las cristalinas huellas hasta formar esos pétalos de mineral transparente. He ahí conformada la rosa del desierto.
Lo mismo ocurre en la vida. El desierto nos resulta un espacio desolado, pero también el lugar de encuentro con uno mismo. La historia sagrada nos muestra el desierto como ámbito para la reflexión más profunda; ahí quedamos desnudos, inmersos en el ayuno, frágiles como cuerpos y fuertes en el pensamiento. El desierto es la travesía necesaria del perdedor, la purga impuesta por el error cometido y también el silencio indiferente de los demás ante la prédica que clama comprensión.
Nos ha hecho el desierto una especie resistente envuelta en ropajes para evitar el azote del viento de la vida. Y la arena, tan limpia como fina, a veces acaricia suavemente nuestra piel y otras la sacude en mil latigazos invisibles, igual que el amor hace reír o llorar, disfrutar o morir. Y también nos ha mostrado el rostro de la escasez, de la sequía, de las maldiciones convertidas en lagartos, serpientes o escorpiones. Y asomando el perfil del horizonte nos ha enseñado el valor de la giba para el dromedario y el de la textura del cactus, ambas sinuosidades naturales hechas para almacenar el bien más preciado. Y, curiosamente, junto a una visión estática y monótona de su paisaje, ha conseguido aparecer en infinitas dunas tan variables y simultáneas como la realidad cuántica.
Pero, como tantas cosas, el desierto también es limitado, afortunadamente. Siempre habrá una cordillera que defina su comienzo, o un mar que determine el final de su territorio. Pero, sobre todo, lo que más nos hace pensar en las contradicciones de la vida son los oasis que aparecen salpicando la extensión ocre de la arena. Las palmeras y los árboles frutales surgen sorprendentemente en el desierto porque el agua brotó desde el acuífero oculto rompiendo el maleficio inhóspito, haciendo brotar la vida.
La rosa del desierto es a su paisaje como la respuesta a un enigma. Sale de las entrañas del mismo ser, después de un proceso donde se sedimentan las emociones, las culpas y expectativas, y se organizan buscando el sol, haciéndose ver como la misma vida. Es dura y frágil al mismo tiempo, igual que las piedras preciosas. Es múltiple, diversa, caótica y hermosa, pero asimismo surge para ser contemplada y para activar los sentimientos más hermosos.
Me decía un amigo a la vuelta de sus vacaciones: “regreso con el corazón convertido en una rosa del desierto”. Es así como se viven a veces los tiempos de soledad y desazón, cómo a pesar de todo, en lo más hondo del desierto íntimo brota una flor, llena de aristas cortantes, sí, pero una flor.
18 Ago 2007
Secretos y desconfianzas
Secretos y desconfianzas
Desempolvadas de la historia contemporánea de España, gracias a una labor encomiable por recuperar la memoria histórica “perdida”, -más bien secuestrada-, el papel de las llamadas “sociedades secretas”, hemos conocido los pormenores de algunas de ellas... y nos hemos preguntado: “Si eran entidades secretas ¿cómo se enteró al final todo el mundo?” Ello nos ha llevado a unas reflexiones sobre los secretos cotidianos, y también sobre los llamados “secretos de Estado”... Y sobre la congfianza depositada y las desconfianzas que la vida nos suministra...
No se sabe qué es peor, que existan secretos o que se revelen. Si algo secreto deja de serlo es porque siempre hay alguien que no guarda la discreción adecuada, lo divulga para hacerse notar y pone en alto riesgo a quienes confiaron en su reserva. Aunque, mirándolo bien, si el secreto no acaba sabiéndose, nadie sabrá siquiera que tal secreto existió. Luego el secreto perfecto es aquel que no existe, pero si no existe no es nada y en consecuencia ni secreto puede ser. La conclusión está en un matiz: El mejor secreto es el que nadie sabe, aunque “nadie” en verdad pueda ser “mucha gente”, y ese es el problema, que mucha gente es demasiado.
Los que participan en un secreto han de tener tres convicciones: una, que comparten una verdad; otra, que no deben decirlo a nadie y, finalmente, que... bueno, esta tercera la diré más adelante. Si fuese una mentira, tan poca consistencia no merecería esconderse, salvo que de su conocimiento se pudiera hallar una verdad tapada. La clave queda, pues, en que nadie debe comentar bajo ningún pretexto lo que le ha sido confiado. La confianza, que el dicho popular define como “la que mata al hombre”, se convierte así en la base de todo secreto.
Recientemente ha saltado a la opinión pública un auténtico escándalo protagonizado por un sindicalista que, según refería un medio de comunicación, había conseguido engañar a varias decenas de personas convenciéndolas de que tenía el título de abogado. Tanto la orla con su foto como el diploma acreditativo eran falsificaciones hechas con burdos montajes. Hasta el carné de conducir era falso. Incluso fingió ser atracado y robado para denunciar esos delitos y sacar así ventajas personales de los mismos. ¿Cómo ha sido posible que esa dilatada carrera de trampas transcurriera impune durante años? ¿Cómo terminó la historia? Muy sencillo, en un momento del proceso todo el tejido de secretos y complicidades se rompió. Lo que era reservado entre unos pocos acabó sabiéndose. Pero, lo más importante, lo que seguramente permanecía en el campo de la confianza más absoluta, se convirtió en arma arrojadiza de un despecho. Ahí murió el secreto. Y, en este caso, ahí nació igualmente una verdad tapada. Esa es la tercera convicción que ha de tener quien comparta un secreto: que al final se va a saber.
Por eso, cuando alguien se acerque a usted a contarle un secreto sepa que difícilmente será una verdad completa; sepa también que esa confianza aparente que usted recibe al ser depositario del secreto terminará muy posiblemente convirtiéndose en desconfianza, porque ya sabía usted que los secretos al final siempre se saben. Las personas excesivamente rígidas, cuando comienzan a contarles un secreto, suelen decir al momento: “no me lo cuentes”; saben por experiencia que es muy probable que se vean envueltas por el halo de la sospecha y quieren curarse en salud. Las que aseguran que se convertirán en tumbas, conocen igualmente los expolios de los cementerios. En realidad, ni unos ni otros se sienten cómodos y ciertamente tienen el temor de ser eslabones de una cadena de habladurías interminables, porque el secreto es como una patata caliente que induce necesariamente a deshacerse de ella contándoselo a otro. Y, paradójicamente, mientras más gente conozcan el secreto menor es la proporción de culpabilidad que a cada cual toca en caso de que sea destapado.
O sea, que para que exista una sociedad secreta la premisa previa es que lo sepa todo el mundo, así “nadie” sabe nada.
Sebastián Martín Recio
Sobre este blog
AL BORDE DE LA CORNISA Sebastián Martín Recio
Sebastían Martin RecioSoy médico de cabecera, de familia o de atención primaria.. Es decir, el primero que te ve para lo que quieras, pero que, además, termina conociéndote como persona, sabiendo de tu familia, de tu trabajo y de tu vida. Y todo para intentar aliviar o consolar un poco, porque lo que se dice curar, sólo a veces y parcialmente.
Soy ciudadano del mundo y he vivido en lugares diferentes, Mi infancia y mi adolescencia transcurrieron en pueblos de Andalucía, mineros, de pescadores, vitivinícolas, de campiña, de colonización... Municipios pequeños y ciudades medias. Y estudié en Sevilla... Desde hace veintiseis años vivo en Carmona.
Escribo artículos, ensayos, reflexiones,.. dibujo, pinto y me gusta la comunicación.
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