Cuéntame cómo pasó (III)
Quién sabe cuándo volveré a ver a aquel hombre de gafas graduadas, cordobés, hijo adoptivo de Cataluña, que de vez en cuando se paseaba por la tienda donde trabajo. No irá más a verme, o quizá me equivoque. Creo que lo espanté. El sólo me contó una conmovedora historia porque mi acento le llegó al oído, filtrado entre el bullicio de un día típico de ventas, en el que un mar de gente pasa por delante del mostrador con hijos, perros, bicicletas, padres, abuelos y también con la más profunda sol...
Mi puente aéreo
Con los pasos perdidos (VIII)-¿Adónde te gustaría llevarme en esta isla?-, me preguntó mi mujer una tarde de reposo a orillas del mar. -Pensándolo bien –improvisé-, me gustaría hacer un recorrido contigo por Cuba a través de la música. -¿Cómo es eso, cariño? -En este país –comencé a explicarle algo que me gusta mucho decir-, existen variedades de ritmos, especies musicales, derivados y subderivados, complejos sonoros o como se quiera llamar diseminados por toda la geografía nacional. Ahí r...
Mi puente aéreo
Almendras o el danzón rodante (VII) Pensé que a mi mujer le iban a asombrar más los viejos automóviles norteamericanos que ruedan por Cuba, pero hasta el día de hoy ha sido muy lacónica con el tema. Estando en la isla hace poco intenté meterme dentro de su piel mientras viajábamos en esos carros, sentir el olor a combustible mezclado con la música y con un tirón de puertas. Utilicé la introspección sin decirle nada –ahora comprenderá mejor mi silencio- en los trayectos largos entre Playa y...
Mi puente aéreo
Respira hondo, mi amor, y sigue (IV) Nos fuimos a La Habana alquilados, mi mujer, mis nervios y yo. Llegado el momento de amanecer en la cuidad que tanto quise y quiero, todavía me preguntaba si podría hablar normalmente con las personas por la calle sin despertar sospechas, si mi intuición decodificaría las nuevas señales “de humo” para moverse el viandante en una urbe en la que el transporte público pasa de ser un fastidio a divertido. -¿Parecemos turistas, mi amor?-, le pregunté a mi ...
Mi puente aéreo
Se hunde la isla (III) El orgullo cubano, podría decirse, es más fuerte que el orgullo gay. (Sin que una cosa sea excluyente de la otra en determinado contexto). Antes de salir de la isla, y conocer otras infraestructuras planetarias, yo pensaba que la terminal “nueva” del aeropuerto José Martí era moderna y original. Una vez allí, de vuelta de España al cabo de seis años, el paradero me pareció una nave inhóspita y vulgar, como pudiera ser cualquier apeadero poco histórico del mundo, pero co...
Mi puente aéreo
Mañana será otro día, mi amor (II) Sobrevolamos La Habana tomados de la mano mi mujer y yo, al poco tiempo de caer la noche. Me había bebido algo más de un cuarto de botella de ron dominicano, para aligerar los nervios. Había perdido el miedo a regresar a mi país después de casi nueve horas de vuelo. El avión de Iberia descendió para entrar a la capital cubana por el norte, como, supongo, hacen los aeroplanos de Miami. Pasamos de largo el Malecón –lo único que pude distinguir sin dudas-, y...
Mi puente aéreo
El telón de acero (I) Por razones de seguridad, no le avisé a casi nadie que iba a La Habana de visita. Las circunstancias en las que regresaba después de seis años eran absolutamente delicadas y no podía jugarme el viaje, porque la muerte reciente de mi padre fue lo que me obligó a retornar y, de paso, a ver aquello. Luego de actualizar mi pasaporte, pasar por los temibles momentos de dudas, de temores, atravesar la frontera me suponía volver a los días del miedo. La paranoia se disparó e...
Ferràn se llamaba Fernando
Hace mucho tiempo me estoy resistiendo a escribir sobre el programa que más me gusta de la televisión nacional. Quiero decir: de la televisión catalana. Quiero decir: del Ayuntamiento de Barcelona. Casi nadie ve Barcelona Televisión (BTV), el canal de nuestro alcalde. Desde allí se emite el “espacio” que más me entretiene y, encima, me aplasta por el alto nivel profesional de su conductor. Me refiero a Telemonegal, sin más rodeos. Los martes por la noche sufro cuando no puedo estar en casa. M...
Sobre este blog
Segunda Naturaleza
Jorge IgnacioSoy un cubano que vive desde hace seis años en Barcelona permanentemente. Fui periodista durante una década en mi país en la prensa escrita y, con tal de no perder mi oficio, me propuse reflejar mis experiencias mediante crónicas personales asociadas siempre a la ciudad de Barcelona, y también como parte de mis memorias de La Habana.
En un principio, escribía sólo para no perder la práctica, y los relatos quedaban en una carpeta almacenados. Luego, alguien me sugirió la idea de compartir mis memorias mediante un blog. Y digo memorias por utilizar un género más o menos adecuado, pues soy joven y parecería pretencioso plasmar una vida a mi edad.
Pero las circunstancias en las que me vi envuelto motivaron estos textos.
Se trata de ofrecer la visión de un profesional emigrante que tiene que reinventarse, adaptarse y sobrevivir en una ciudad cosmopolita marcada por las grandes oleadas migratorias.
Les invito a pasar por esta Segunda Naturaleza que dio nombre al blog. Encontrarán descargas existenciales y comentarios de espectáculos, libros, situaciones de la calle, personajes reales disfrazados con un nombre cualquiera, y un pequeño toque de actualidad periodística. De lo humano y lo divino, en fin.
Me pueden escribir a cronistabnc@gmail.com
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