28 Abr 2008

Malestar general

Escrito por: violetta el 28 Abr 2008 - URL Permanente

Ando con el estómago revuelto, cosas del mes. Y estoy especialmente pasota y susceptible a la vez. Como si me señalasen con el dedo. La cosa empeora cuando abro los digitales y me encuentro con un señor de unos setenta años, pelo cano y sin peinar, cejas maliciosas sobre unos ojos azules o verdes, acuosos y difusos en cualquier caso, bolsas en los párpados que reflejan el cansado paso de los años, medio bigote y barba de tres días. Si algún día supo sonreír quizá pareciese un tipo común, si lo miras una vez, lees el titular que le acompaña debajo (“24 años encerrados en un zulo bajo el jardín”), y vuelves a mirarlo, tienes la sensación de que, en la segunda mirada, el tipo ha intensificado el gesto, y hasta puede haber entre abierto la comisura de los labios para enseñarte unos dientes feroces...
Debo reconocer que esta es una ( y me temo que no será la última) de las veces en las que “casi” escribiré sobre algo sin haber leído demasiado sobre ello. Porque los datos han sido gratuitamente distribuidos y a mi, escarbar en la mierda me gusta más bien poco. De las andanzas del sujeto en cuestión y el infierno que impuso en ese hogar (si es que puede llamarse así) me enteré ayer, en el boletín de las once de la noche. Y, sinceramente, el mundo me seguiría pareciendo una mierda sin saber nada de este tipo. Ahora, gracias a los detalles de los últimos 24 años del mayor cabronazo que ha conocido Austria hasta hoy, el mundo me sigue pareciendo una mierda. Pero encima puesta al sol.
¿No existe un término medio entre lo que es información y lo que es gusto por el morbo? ¿Hasta que punto era necesario saber que uno de los siete vástagos que tuvo con su propia hija fue incinerado en un horno? ¿Porqué tenemos fotos del agujero en cuestión, como las tuvimos de tantos otros? ¿Es que las palabras no nos bastan en estos casos? ¿ Es necesario utilizar términos como “enterrada viva” o “violada sistemáticamente” para hacernos una idea del infierno que tuvo que sufrir esta mujer? ¿ Y las declaraciones de la policía con afirmaciones tan brillantes como: “El estado psicológico de E. es deplorable”? ¿Es necesario el apartado especial titulado “Cronología de un incesto”?
Las versiones digitales de los cinco periódicos de papel tienen, en el primer pantallazo, al tipo en cuestión entre grandes y detallados titulares. Los digitales se lo piensan mejor y no lo plantan de primeras en la página, pero como muevas el ratón no te libras de los ojos acuosos o de las estrecheces del agujero.
Yo no necesito que me cuenten escabrosos detalles para saber que en el mundo hay gente mala, para saber que quizá hay personas de las que nadie sabrá de su existencia, para saber que desequilibrados hay en todas partes y que tuvimos suerte el día que repartieron almas, cuerpos y destinos, para saber que existen las malas personas, los enfermos mentales, las madres que no se enteran de nada, los vecinos que nunca sospecharon nada... En serio, fríamente, ¿necesitamos conocer este tipo de noticias o necesitamos saciar nuestra hambre de morbo mientras relegamos a espacios más pequeños, o más breves, que Israel siga a lo suyo en Gaza, que se limitan las plazas de alumnos extranjeros en los colegios catalanes, que las hipotecas, el euribor y demás familia sigan ahí, jodiendo, que empecemos con los incendios veraniegos, que hayamos pagado un rescate a los piratas después de siete días de “no noticias”, o que se produzcan escandalosas cifras de muertes de moteros en las carreteras...?
Lo que decía, ganas de vomitar.

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