04
Feb
2009
Los 6.400
La misma noche en la que Zp se deshacía en sonrisas bobaliconas en La Primera mientras nos contaba “sus verdades”, del estilo de “La economía es sólo un estado de ánimo” una cadena de televisión autonómica que no es conocida precisamente por su imparcialidad ofrecí un dato escalofriante. De aquí a finales de año se destruirían siete mil puestos de trabajo diarios.
Hace cosa de un año, cuando este país tenía el aliento de la crisis en el cogote, y no en la cara, algún listo con más hambre de poder que de realismo puso como objetivo de campaña electoral y/o de partido el pleno empleo. Eso es estar avispado y lo demás son tonterías.
Y hoy amanecemos en las portadas de los periódicos con los datos que ofreció ayer el Ministerio de Trabajo y que llevaron al Gobierno a realizar su ¿cuarto? ajuste de previsiones en lo que a las cifras de gente sin empleo se refiere. ¿Resultado? Ahora, tras meses escuchando la negativa a la posibilidad de llegar a los cuatro millones de desempleados, se admite que quizá sea una cifra bastante real cuando el presente año toque a su fin.
Mientras señores como Miguel Sebastián, que un día aspiró a una alcaldía de Madrid y ahora parece creerse capacitado para asumir la cartera del Ministerio de Economía cuando Solbes diga “Hasta aquí”, aprietan las tuercas a los bancos, desvían la atención y señalan como culpables de todo esto a los bancos y las cajas que no conceden créditos.
Señores, ese no es nuestro problema (porque dentro de poco también será mío, yo seré una más de los tres millones y pico) ya que tal y como está la vida mis pretensiones, y las de muchos otros, no son pedir un crédito para un coche, unas vacaciones o (y esta es la broma) un piso. Yo sólo aspiro a tener un trabajo, que a ser posible tenga que ver con lo que he estudiado, y que me permita vivir. VIVIR, con mayúsculas, aunque sé que es pedir demasiado.
Yo vivo de alquiler en un piso compartido, no tengo responsabilidades familiares y lo único que quiero es no tener que volver a casa de mamá a por un plato de lentejas. Pero miles de personas no pueden volver a casa de mamá porque ellos son gente con responsabilidades propias, ellos son mamá. Y se enfrentan a hipotecas imperdonables, que los bancos van a seguir cobrando mensualmente, a entregas infructuosas de currículums que morirán en una planta de reciclaje, a niños que no entienden porqué papá no va a trabajar y mamá ya no los lleva al Mc´Donalds todos los sábados, a gente que se plantea que si esto era tan bueno y su país tan malo.
El gobierno le da dinero a los bancos, que no sabemos qué hacen con él, pero que parecen necesitar, le da dinero a los ayuntamientos, para que creen empleo en obras públicas que costará señalizar una cantidad de dinero vergonzosa y que se podría invertir en cualquier otra cosa en vez de en hacer autobombo y da dinero... A nadie más. En la actualidad más de un millón de personas no tiene derecho al subsidio por desempleo.... Y me resulta difícil de imaginar que, tal y como comentó en su momento, Zp y Sonso compartan la dureza de la vida diaria antes de cerrar los ojitos para dormir. Simplemente porque se me antoja difícil que entre los muros de la Moncloa la imaginación te permita recrear una cuenta bancaria a cero, un futuro descorazonador, una hipoteca que pagar, unas facturas que afrontar, unos empleados de los que hacerse cargo.
Tenemos un presidente que vive en su mundo, que dará explicaciones de los problemas del país cuando mejor le venga, porque la situación no es urgente ni desesperada, y que se centra en estupideces que no resuelven problemas pero que le permiten que nadie le acuse de inmovilismo...
Queda por saber qué hacen por nosotros esos agentes sociales como los sindicatos, de los que toda la vida he esperado que movilizasen a los trabajadores en lucha por sus derechos, cuando van a afrontar los ayuntamientos de este país las deudas millonarias contraídas con empresarios que han tenido que echar el cierre o recurrir a los despidos y quién va a levantar la voz para decir que ya está bien, que mientras no dejemos de afrontar las cosas como son, osea con realismo, este país y sus ciudadanos vivirán en el eterno temor de saberse en la calle por cualquier razón, aprovechando que la palabra crisis está en boca de todos.
NADA. NUNCA. NADIE.
Y así nos va.
30
Dic
2008
El prometedor futuro
Echamos ya la persiana a este 2008 que no pasará a la historia más que porque fue un año en el que un negro llegó a la Casa Blanca, el mundo se dio cuenta de que el “gaste hoy y devuélvalo mañana” era algo que no podía funcionar eternamente y en el que este país, una vez más, volvió a brillar con luz propia. En el deporte, dónde si no.
Cerramos la puerta mientras sobrevivimos a una navidad que no trae nada nuevo, e incluso a algunos les supone un problema a la hora de afrontar el fin de mes o las reuniones familiares. Mientras siguen matando mujeres a pares, mientras israelíes y palestinos continúan con su cíclico “Quítame de ahí esos asentamientos”, mientras ZP no lo ve tan negro, ni Solbes tan claro.
Este año tampoco hemos llegado a Marte, no hemos conseguido la paz mundial, no han dejado de morir niños de hambre, no han caído todos los regímenes dictatoriales, no se han muerto los feos, no hay vacuna para el cáncer, ni el SIDA, ni el ébola, no hay pisos para todos, ni trabajo para todos, este año no hemos sido más importantes porque hayamos votado, ni se nos ha hecho menos cuesta arriba el fin de mes porque, históricamente, nos trajésemos la Eurocopa a casa... Bardem si tiene un Óscar, ZP su reconocimiento internacional con su presencia en el G-20 y David Fernández es conocido en todo Europa por agarrar una guitarra de plástico mientras entonaba la archiescuchada canción “Chiki-Chiki”. Y eso que mi padre dice que los Fernández nunca llegaremos a ningún sitio. Ahí tenemos nuestros logros. Los de todos. Qué gran país este.
El mismo país que se ha sentado a mirar como, día tras día, las filas del paro crecen y crecen, respaldadas por el continuo “Run-Run” de la palabra “Crisis” (lo que daría por pasar un solo día sin escucharla), el mismo que no resuelve sus problemas inmobiliarios, a pesar de tener vacías millones de casas mientras el mismo número de jóvenes ve como sus padres se jubilan antes de que ellos se independicen, el mismo país que sobrevive a ERE´s y cierres con la mirada puesta en una Lotería de Navidad en la que hasta los medios se ríen de sí mismos, ese país en el que sus jóvenes son tratados como simples patas andantes sin dos dedos de frente que necesitan que los adultos les hablan ese idioma que los propios adultos creen que tienen, ese en en el que "No se coronan rollos con bombo", el mismo país y el mismo ministerio que les dice a los más pequeños que “molen tus muelas”, el mismo país de miembros y miembras, el mismo que no consigue que una población unida sea capaz de levantar la voz ante el terrorismo y las eternas muertes innecesarias, el mismo país incapaz de ponerse en pie cuando ve que, en el fondo, hay alguien que lleva mucho rato tomándonos el pelo...
Quien me conoce sabe de sobra que soy de espíritu protestón y luchador, inconformista y a veces, y aquí estamos, quejica en exceso. Cierto. Pero qué pena de revolución, qué pena de no ser griego, y estar hasta las narices de todo, de no ser ya universitario, y luchar por lo que sería mío, de no ser ingeniero informático, y darse cuenta de que te has pasado tres, cuatro, cinco, veinte años estudiando algo que no sirve para nada... Espera. (no valen situaciones personales, esto es potra, lo que me molesta de verdad es que el mundo piense que debería estar contenta por tener lo que tengo cuando no es ni lo que nos vendieron ni lo que tuvieron aquellos que llegaron unos años antes) ¿Dónde están todos esos jóvenes que han salido en tropel de universidades atestadas de gente ansiosa de ser historiadores, físicos o terapeutas? ¿Dónde están todos aquellos que se ven con un bonito título en un brazo y un contrato de 50 horas semanales y 900 euros al mes? ¿Dónde?
Si mis padres tuvieran que hacerlo, si todos esos señores que están entre la franja de los 40 y los 50 tuvieran que salir a la calle a luchar por lo que es suyo, a parar esta continua tomadura de pelo en la que el Estado mira por y para el propio Estado y sus bancos, no lo harían, porque tienen que ganarse el pan de cada día, ya sea en su precario trabajo o en la eterna fila del paro. Y quieren ganarse ese pan porque tienen que llevarlo a casa, donde sus hijos de casi treinta años no tienen nada mejor que hacer que ver la televisión entre semana y beber los días de asueto. Ambas cosas para olvidar. Ambas para no acordarse de que no existe ninguna razón por la que debamos pensar “lo que tengo es lo que hay”. Porque no es cierto.
Soy pesimista. Si, pero es que nadie me ha dado una razón para pensar en lo contrario. Y lo único que creo es que la razón que nos impide luchar por nuestros propósitos son los mismos propósitos.
14
Nov
2008
Porque la ocasión lo merece
He vuelto. Todo el mundo acaba volviendo. Sobre todo cuando te vas sin despedirte. Porque entonces no te has ido del todo. No, claro que no. Fijaros en Aznar, que nunca se despidió y cada tres meses, con suerte, nos regala una de sus perlas. Y ponedle a Bush un micro en su rancho de Tejas y todo se andará.
El caso es que la gente vuelve a casa por Navidad, porque se siente sola, porque se dejó algo o porque hay algún acontecimiento importante. Para la primera es pronto, la segunda es poco probable últimamente, la tercera creo que no.... Es la cuarta, es la cuarta. Hoy es el día. Hoy y mañana. Hoy es el día y ZP es el hombre. Con el permiso de Jr, claro está.
Hoy es el día porque José Luís arribará a Guasintón con la cabeza bien alta, como el niño pequeño que llega a una fiesta invitado por un amigo del anfitrión, y no por el anfitrión, orgulloso y con una mirada que le dice a quién recibe en la puerta: “Tío te equivocabas, yo tengo amigos muy influyentes que me cuelan en tu fiesta, y no necesito lamerte el cu...” Pero mientras le dice eso con la mirada le estrechará la mano mientras, sonriente, enarca las cejas y se hace la foto de rigor. Si señor, Bush, Zp y la foto. Cosas Veredes....
El caso es que ZP llega con la idea de refundar el capitalismo, el neoliberalismo o la socialdemocracia, sentarse alrededor de una mesa con el primo de Brasil, el cuñado estúpido de Italia, la prima frígida de Alemania, los más bien desconocidos cuñados de China, Sudáfrica y la India y el primo tonto venido del pueblo, curiosamente el anfitrión. Se sentará, cenará una nimiez de comida, desayunará, se reunirá, comerá, se reunirá, cenará, ¿se reunirá también antes de dormir? Y el lunes ¿qué? (el domingo les doy fiesta, aún me queda corazón)
Pues mi probablemente el lunes me levante sin pensar que voy a un sitio donde trabajo por dos y cobro por media por que como ZP y sus amigos se han reunido esto es muy probable que cambie, coja el metro y no haya problemas, ni atascos, ni malas caras ni nada más que alegría y cánticos a go-gó porque ZP y sus amigos se han reunido y los mortales ya no tienen de qué preocuparse, a la hora de comer saldré a los alrededores y no me comeré un triste sandwich de pavo que es lo que la economía de hoy me permite, y no lo haré porque ZP y sus amigos se han reunido, y la vida baja y el nivel de economía de los mortales que comemos tres veces al día va a subir como la espuma. Y probablemente llegue a casa y mis compañeros no tengan miedo de que sus empresas, para ser rentables, les enseñen la dirección de la puerta de la calle, ni de que los meses tengan treinta días cuando la cuenta bancaria te agradecería que tuviesen quince, y probablemente cenemos sin oír en el telediario las palabras “crisis”, “recesión”, “paro”, “problemas económicos” o “ERE”. (Que no es una serie nueva, no). Así que nos acostaremos felices como lombrices pensando que las navidades serán maravillosas porque ahí está ZP para refundar el capitalismo, acabar con las listas del paro, subir las pensiones y los salarios mínimos, proteger a las familias de los abusos de empresas y constructoras, poner orden en el sector inmobiliario y en las empresas que se aprovechan de la constante bola de nieve que cubre la palabra “Crisis” y que los medios de comunicación lanzan a diario, poner los alquileres al alcance de los que los necesitan, agarrar de las orejas a De Juana, hacer que la sanidad y la educación estén a la altura de nuestro manido “octavo puesto” en las economías mundiales... Y ni os hablo del Euribor, el IPC, el IBI, el impuesto de las basuras recuperado por Gallardón y ....
Hoy, 14 de octubre, el INE, que es un organismo que da buenas noticias en contadas ocasiones, dice que nuestra economía cae un 0,2% y que estamos en un tris de entrar en recesión, que es como si de repente todos dejásemos de ir al cine, o a cenar, o a hacer la compra todos los días simplemente porque no hay pasta. Eso nos lo podían haber preguntado en la calle, que a eso si sabemos contestar.
En fin, que he vuelto porque la ocasión lo merece y el lunes el mundo ya no será el mismo. Todos seremos felices y no tendrá sentido quejarse. España habrá estado en el G-20, sentado a la mesa de los más grandes. Ahí está ZP, el hombre al que no le preocupa acabar el año con tres millones de parados, aquel que prometió que comeríamos las uvas con pleno empleo, el hombre que se desvive por acabar con el hambre en el mundo mientras 30.000 personas (y subiendo) viven en la calle en este país y 800.000 lo hacen con 20 euros al dia. El hombre. Si señor. Haciendo historia.
Como su viva imagen, Obama (él mismo lo dijo), que en poco más de un mes tomará posesión en la Casablanca del gobierno más poderoso del mundo y será recordado por su color y no por sus palabras o su movimiento social. Ese hombre que sigue la estela de Martín Luther King y tantos otros que lucharon por los Derechos Civiles. Ya. El mismo hombre que pasará el fin de semana con sus hijas, muy probablemente en Chicago. Sin sentarse a comer o a cenar con gente que cree que puede mirarse y sonreír mientras piensan como limpiar toda la mierda que ellos mismos han ido acumulando y que, como si una fosa séptica volcánica se tratase, explota poco a poco, salpicándonos.
Porque aunque no lo notemos (aún), hay quién prometió que estaríamos mucho mejor de lo que estamos. Que es muchísimo mejor de lo que estaremos.
Bienvenidos otra vez.
P.D: Es que no me aguanto. Cuando el día 20, o el 21, o el 22 de enero Obama marque el teléfono de la Moncloa y pregunte a su amiguísimo ZP cuantos soldados vamos a mandarle a Afganistán.... ¿Qué dirás, José Luís, qué dirás?
violetta
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