25 Nov 2008

El Axioma

Escrito por: EFIGENIO AMEZÚA ORTEGA el 25 Nov 2008 - URL Permanente

El axioma

Partiendo de la conjugación del verbo sexuarse y de los seres cortados el sexo no es sinónimo de placer
ni de reproducción. El sexo es el concepto que explica que todos los seres humanos son escindidos y que su condición es la de ser sexuados.

Las ciencias naturales o biológicas han introducido la confusión de tomar el sexo como un término más para decir cópula o mecanismo de reproducción. Es una parte. Pero no es el conjunto. Tampoco lo más resaltable del sexo. El sexo no son los genitales ni sus placeres. Cuando se dice que el sexo es más que eso, tal vez se quiera decir esto. No hace falta remontarse a las nubes cuando todo está más cerca.

Ir a ese más es abrir el horizonte del sexo hasta hacerle el origen del amor. Muchos han tratado de justificar un concepto de sexo al servicio del amor. Conceptualmente se trata de otra cosa.

Axioma: Sexo, placer y reproducción son tres conceptos y no dos. Tomar en serio los conceptos nos permite descubrir nociones distintas. El sexo ha sido traído y llevado al son del placer y la reproducción. También al servicio del amor. Conceptualmente el sexo es el quicio sobre el cual giran muchas otras nociones.

Por eso vale la pena plantear el sexo de forma conceptual. El origen de los conceptos se sitúan
las metáforas. Y la gran metáfora de los seres cortados se encuentra como la que inaugura el pensamiento del sexo al preguntarse por el amor.

Si el amor es la pregunta, el sexo es la respuesta que ofreció la cuna de la civilización europea cuando organizaba el pensamiento sobre Eros, el amor. Una metáfora de la que tomó forma un concepto: el sexo.

¿Vale la pena ordenar el pensamiento sobre el amor y el sexo? ¿Vale la pena retomar la metáfora de los seres cortados, es decir, sexuados? En aquel tiempo todo se planteaba de forma simbólica. A través de ejemplos y relatos sencillos. Como el de los seres redondos y cortados.

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11 Sep 2008

El documento

Escrito por: EFIGENIO AMEZÚA ORTEGA el 11 Sep 2008 - URL Permanente

Tras la revolución del neolítico, la cuna de la civilización europea ofrece el primer documento escrito con el léxico del verbo sexuarse. Es en la Atenas de comienzos del siglo IV antes de nuestra Era. Es en el Ta Erotiká de Platón. La obra es hoy muy conocida como El banquete.

Todos saben que lo que ofrece esta obra es una serie de discursos que tratan de responder a una
pregunta: ¿Qué es para tí el amor?. Y, dentro de ellos, la tradición ha mantenido unos tópicos muy conocidos. Pero hay un relato que el autor pone en un invitado de excepción. Entre la seriedad y la broma Aristófanes cuenta la historia de los seres redondos que un día se descubrieron cortados. Es decir, sexuados.

Tanto la invitación de este personaje como su discurso han dejado a críticos y filólogos con más
preguntas que respuestas. ¿Por qué Platón puso ahí ese relato para explicar el origen del sexo? ¿Y por qué lo puso en boca de un autor de bromas e ironías? Los lexicólogos se han detenido en la cantidad de veces que se repite en el relato ese término que en griego es temneo: cortar. Su participio: tomós, como a-tomos, epí-tome. Más claro: como tomo. Palabra, por cierto de mucho uso. Y el latín que sucede al griego pondrá, en su lugar sexus, también para indicar el corte, escisión, diferenciación. Ese es el origen de lo que hoy llamamos sexo para indicar que los cortados, en el relato, se buscan para encontrar su otra mitad y recomponerse, completarse. La pregunta era sobre el amor; la respuesta fue el sexo.

La confusión, muy posterior, de llamar sexo a los genitalia es una metonimia. O una sinécdoque. Y desde ahí, una deriva. En definiciones y usos de términos el griego es muy preciso. Se diría hecho para poner ideas en palabras. Y no hace falta decir que Eros, el amor, es el producto de ser cortados. Y que el sexo es el origen del amor.

Los seres humanos se atraen y se gustan, se aman, porque son sexuados. Esa es la explicación que ofrece sobre amor el relato que Platón pone en boca de Aristófanes. La búsqueda del otro. Tanto la reproducción como el placer son otros temas anexionados al sexo, pero la explicación más importante del amor que ofrece este texto -el primero documentado de la historia- es que los seres humanos son sexuados. Y que por eso se buscan para encontrarse y amarse.

Muchos debates sobre Platón y el amor platónico y su dualismo y tantos otros temas han dejado de lado esta metáfora de los cortados que es una aportación de primer orden para entender el sexo. A veces sucede que los árboles no dejar ver el bosque. No es lo mismo hablar del sexo como reproducción y placer que de búsqueda y encuentro. Todo puede parecerse pero no todo es lo mismo.

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28 Ago 2008

Sorpresas

Escrito por: EFIGENIO AMEZÚA ORTEGA el 28 Ago 2008 - URL Permanente

Sexuados es el participio del verbo sexuar. O de su reflexivo sexuarse. Dicen que es de poco uso. No importa. Cuando decimos que todos los seres humanos son sexuados estamos usando ese participio. Y conjugando ese verbo. No nacemos sexuados, lo mismo que no nacemos hombres o mujeres. Nos hacemos sexuados a lo largo de la biografía. El interés de ese verbo es el que puede llevarnos a una idea de sexo que no pase por los genitalia y la anatomía, sino por el pensamiento y la imaginación. No tenemos un sexo, somos sexuados.

Conjugar el verbo sexuarse desde pequeños, lo mismo que se conjuga el verbo amarse es la forma de gramaticalizar esa idea. Y de introducirla, por el lenguaje, en el nivel cognitivo. La historia de la Sexología nos dice que sexo no es el nombre de lo que se hace con los genitales sino las estructuras que, a lo largo del proceso biográfico de la sexuación, llevan a todo ser humano a reconocerse como masculino y femenino. Y, dentro de los ambos, a la neta preferencia de uno.

El sexo no es, pues, el nombre de un instinto, ni de una conducta, ni de un órgano. Tampoco de un foco de peligros. El sexo es una idea: la idea de sexo que cada cual se hace de sí mismo como ser sexuado. Gramaticalizar esa idea es contar con el dispositivo que puede hacerla pensable, aunque a muchos les sigua pareciendo impensable. Pensamos y sentimos con palabras.

Es posible que la pobreza o miseria que ha reducido la idea de sexo a lo que ha sido reducida se deba básicamente a la falta de una gramática audaz y creativa. Si los seres humanos se distinguen de otros seres en que hablan y piensan, la tarea de pensar el sexo no es descabellada.

No hay miedo a perder en emociones si se gana en sensibilidad y humanidad. Cuando los alumnos de primer curso de Sexología hacen esta actividad de conjugar el verbo sexuar o sexuarse se encuentran con sorpresas. Atreverse a pensar el sexo ha sido una innovación gracias a la cual se hacen perceptibles algunas cualidades del sexo que no se ven cuando el sexo no es conjugado.

Sucede así con otras cualidades humanas. Es la historia de los valores humanos. Y el sexo es un valor. El sexo ha llegado a una situación que requiere innovación. Y contar más con la gramática y el habla puede ofrecer sorpresas.

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Sexuados

El viejo modelo que fusionó el sexo con el vicio o la reproducción no da ya para más. La última realidad patética de ese modelo es la explotación del sexo por el mercado de la salud. Este blog se plantea la búsqueda de otro paradigma. Una idea de sexo más vivible y razonable. Y menos costosa para todos. El sexo como un valor. Y una fuente de sorpresas.

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