14 Jun 2008
Elegy
Hay finales felices en la vida de todos. Pequeños y grandes finales felices que corresponden a los desenlaces de las pequeñas, casi siempre, y grandes, las menos, historias de la vida de cada cual. La suerte siempre en alguna medida contribuye a ellos. Pero yo, tal vez por dar sentido al día a día, pienso que cada trozo de trabajo cotidiano es el máximo responsable de que al final “haya salido bien”. Quién siembra recoge. La hormiga tenía razón, por mucho que nos caiga mejor la cigarra.
En el cine pasa una cosa similar. Un final “made en Hollywood” o lo filma Woody Allen, porque él lo vale y todos a callar, o es muy difícil de encajar. Es complicadísimo pretender hacer una película que intente comunicar algo de trascendencia, que dibuje la psicología de personajes o de sociedades, que pretendan ser reales, esto es, complicados como “la vida misma” y en los últimos cinco o diez minutos, girar y contar que con “buen rollito” todo arreglado. (Véase “Bajo las estrellas”).
He leído que Isabel Coixet se ha permitido el lujo de dar un final feliz a “Elegy”, modificando el libro que adapta para su película, que tiene un final abierto. Y me he dado cuenta que en sus dos películas anteriores pasa igual, y he comprendido por qué ella misma los denomina finales para la esperanza. Sus personajes están llenos de historias nimias, de pequeños gestos, de miradas perdidas, y así los conocemos, por sus pequeñas historias, como conocemos a nuestros amigos o a nuestros vecinos. Y en algún punto de la película, aparece la gran historia frente a la que se definen forzosamente, y esta es la historia que Coixet decide acabar con una insinuación a que, tal vez, esa definición forzosa lleve a la felicidad a sus personajes, y da un muy particular final feliz a sus películas.
En “Mi vida sin mí”, la historia está desde el principio, pero la felicidad es posible que sobreviva a su protagonista. En “La vida secreta de las palabras”, la historia aparece al principio del último cuarto, y es posible que los protagonistas, pese a todo, se hagan compañía en el dolor y la culpa. Y en “Elegy”, la historia forma parte del final, y hace madurar de golpe al “independiente” profesor.
Y siempre te crees el final, porque durante una hora larga te ha trabajado las emociones para que el sabor agridulce de los últimos minutos tenga coherencia. No es la trampa de la identificación con los protagonistas y el deseo primitivo de que no les ocurra nada y todo acabe bien. Es mucho más complicado, ni siquiera te caen bien los personajes, simplemente te son tan familiares como tus vecinos o amigos, y ellos y tú, os merecéis la esperanza.
TITULO ORIGINAL: Elegy
AÑO: 2008
DURACIÓN: 108 min.
DIRECTOR: Isabel Coixet
GUIÓN: Nicholas Meyer (Novela: Philip Roth)
MÚSICA: Varios
FOTOGRAFÍA: Jan Claude Larrieu
REPARTO: Ben Kingsley, Penélope Cruz, Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Peter Sarsgaard, Deborah Harry, Charlie Rose, Antonio Cupo, Sonja Bennett, Chelah Horsdal
PRODUCTORA: Lakeshore Entertainment
Últimos Comentarios
- La conjura de El Escorial 1 comentario karmen-jt
- Un verano en la Provenza 1 comentario bandama4
- Una palabra tuya 2 comentarios carmencita-grana bandama4
- Los girasoles ciegos 4 comentarios carmencita-grana bandama4 carmencita-grana karmen-jt
- Peregrinos 2 comentarios carmencita-grana karmen-jt
Tags
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


Escribe tu comentario