11 Jun 2008
Intimidad, I
No quiero parecer uno de esos esnobs que cargan a todo el mundo, pero ayer por la tarde, mientras muchos millones de españoles veían cómo la selección nacional de fútbol goleaba a la selección rusa por cuatro a uno, yo estaba leyendo en mi cuarto un libro de José Antonio Marina, a quien podríamos llamar el filósofo más mediático del país, mientras escuchaba un disco de Ella Fitzgerald que tengo desde hace muy poco. El libro no es precisamente nuevo, pues se trata de Diccionario de los sentimientos, y el disco es una recopilación de canciones de amor, según la portada, aunque yo la hubiese llamado mejor baladas.
La música de fondo la escogí porque escuchar a Ella siempre es bueno. El libro, que es un auténtico peñazo y que ya me pareció muy aburrido y repetitivo cuando lo leí hace unos años, lo estoy consultando para saber algo más sobre qué es la intimidad, tras leer lo que dice de ella el diccionario de la Real Academia:
1. f. Amistad íntima.
2. f. Zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia.
Los diccionarios pocas veces te dicen lo que necesitas oír, siempre con sus vaguedades y obviedades. En estos casos, y teniendo una conexión adsl en casa, el siguiente paso suele ser acudir a la wikipedia, pero no soy un gran aficionado a ella, y los resultados también dejan algo que desear con respecto a lo que busco.
La intimidad es un tema muy importante en mi novela. No sé cómo será la intimidad de un detective privado, y me la he inventado. Sé algo sobre la intimidad de un pedófilo, hay mucha documentación por ahí suelta al respecto, y la he usado en mi historia. En cuanto a la intimidad de las víctimas de los pedófilos, no he querido entrar en ella porque no necesito saber cosas así para escribir mi novela, y el tema ya es lo suficientemente repugnante como para meterme en ello sin necesitarlo.
Por cierto, que en el supermercado MAS donde trabaja mi hermana las cajeras están entre ellas a punto de comenzar la tercera guerra mundial porque a la cajera fotogénica que escogieron para que apareciera mintiendo en una pieza realizada para los informativos de La Sexta se le ha subido su presunta fotogenia a la cabeza, y sus compañeras, naturalmente, son crueles y le están bajando los humos que tuvo desde que acabó su turno el lunes al mediodía hasta que regresó al trabajo por la mañana y nadie la había visto en la tele.
26 May 2008
A veces oigo hablar a mi novela
Necesito algo de tiempo, me dijo mi novela. Tú y yo sabemos que no soy exactamente lo que esperabas que fuera, que siempre has tenido muchas dudas sobre la pertinencia del personaje de la amante adolescente del detective privado, del juego de lealtades y traiciones de éste con sus múltiples clientes porque lo hacía todo demasiado complicado e inverosímil, y sobre la psicosis delirante de la mujer desde que investigaste un poco y viste que ceñirte a la realidad en este punto de la novela superaría con mucho el espacio temporal en que necesitas desarrollar la historia para que tenga sentido. He pensado que lo mejor que podemos hacer es tomarnos un pequeño descanso, hacer nuestras vidas por separado, conocer a otros escritores y a otras historias, dejar que pase el tiempo hasta que seamos capaces de reflexionar sobre lo que tenemos en común desapasionadamente el uno con el otro y tomar una decisión sobre lo que debemos hacer hablándolo tranquilamente con un café en la mesa y un disco de Elvis Costello de fondo, saber si podemos retomar nuestra relación, que no está siendo completamente satisfactoria para ninguno de nosotros, y llevarla a sus últimas consecuencias, hasta mi final, o nos despedimos, nos olvidamos de los malos ratos y conservamos los buenos momento que vivimos juntos y quedamos como amigos.
No he tenido elección. Yo veo las cosas de un modo distinto, no estoy completamente de acuerdo con lo que piensa mi novela de nuestra relación, pero si ella ha tomado una decisión sobre lo nuestro, no me parece bien forzarla a seguir otro camino.
No veremos en setiembre, le dije.
Ella sonrió, me dijo hasta la vista, y desapareció.
Sobre este blog
micromundos
Jose
Javier Marías dijo en una entrevista a El País:
La ficción está en todas partes, está aquí mismo en esta habitación. No hay más que mirar alrededor del cuarto. Todo puede ficcionalizarse. Basta con aplicar la mirada ficticia. Hay una mirada de la imaginación. La gente carece de imaginación, y no me refiero a la invención de mundos raros, a monstruos. Lo que quiero decir es que la gente, a parte de vivir cosas, tiene capacidad para vivir más en la imaginación y hacer historias con ello.
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