13 Oct 2008

NO SABER LO QUE HA SUCEDIDO ANTES DE NOSOTROS, ES COMO SER INCESAMENTE NIÑOS

Escrito por: Sibylla Orsini Monmorency el 13 Oct 2008 - URL Permanente

POR SIBYLLA

“Muy pronto, un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la de mi país. Era un asuntillo llamado mercado de valores (...). Si uno compraba ochenta mil dólares de acciones, sólo tenía que pagar en efectivo veinte mil, el resto se le dejaba a deber al agente (...). El mercado seguía subiendo y subiendo (...). Lo más sorprendente del mercado en 1929 era que nadie vendía una sola acción. La gente compraba sin cesar (...). El fontanero, el carnicero, el hombre del hielo, todos anhelando hacerse ricos arrojaban sus mezquinos salarios –y en muchos casos los ahorros de toda la vida– en Wall Street (...). Un buen día el mercado empezó a vacilar. Algunos de los clientes más nerviosos fueron presa del pánico y empezaron a vender (...); al principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico echó a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores (...) y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio (...). Luego, un día, Wall Street tiró la toalla y se derrumbó. Eso de la toalla es una frase adecuada porque para entonces todo el país estaba llorando.”

Groucho Marx. Groucho y yo, 1981.

El 24 de octubre de 1929 (jueves negro) se produjo una quiebra del mercado de valores de Nueva York, que provocó un prolongado período de deflación. La crisis se trasladó rápidamente al conjunto de la economía estadounidense, europea y de otras áreas del mundo. Una de sus consecuencias más inmediatas fue el colapso del sistema de pagos internacionales.


La debacle económica de 1929 ha concitado la atención de historiadores y economistas como no lo ha hecho ningún otro momento de la historia económica del capitalismo. El debate en torno a los orígenes de la crisis se prolonga, de hecho, hasta los años ochenta, reactivado por la necesidad de dar una explicación fundada a la crisis de las últimas décadas. Marxistas, monetaristas y keynesianos han intentado dar una explicación de este episodio que, en realidad, se correspondió con un largo período, que va desde 1929 hasta 1939.

El crack de 1929 tuvo claros precedentes en Europa y también en EEUU. En 1927 se produjo la caída del mercado de valores de Alemania, en 1928 esto se repite en Gran Bretaña, y en febrero de 1929 en Francia. El carácter espectacular del hundimiento de la Bolsa de Nueva York no debe eclipsar, sin embargo, otro tipo de manifestaciones que dan cuenta de la difícil situación por la que atravesaba el capitalismo.

En diciembre de 1928, la poderosa industria del acero de Renania- Westfalia había hecho suspensión de pagos y provocó una fuerte recesión en toda Alemania. Los signos que precedieron al colapso en EEUU fueron contradictorios. Por una parte, el mercado de valores conoció una actividad febril, con fuertes beneficios y un incremento sostenido de los precios de las acciones. Por otra parte, de Europa, y de la misma economía estadounidense, provenían signos inequívocos: la caída de la construcción (debido en gran medida al menor ritmo de inmigración); la debilidad del índice de producción industrial daba también señales claras de una inminente recesión.

La deflación, la caída de la producción, la acumulación de stocks, el desempleo masivo, la contracción del comercio mundial y la ruptura del sistema de pagos internacionales marcaron la coyuntura en la mayoría de países capitalistas avanzados. El paro superó los 12 millones en EEUU, siete millones en Alemania y tres millones en Gran Bretaña. La producción industrial cayó entre 1929 y 1932 un 38 por ciento a escala mundial, y un 50 por ciento en EEUU. Galbraith («El crac del 29», 1955) distingue entre el crac propiamente y lo que él llama la «Gran Crisis», período este último que se prolonga hasta 1939.

Las explicaciones de las causas de la crisis son variadas y complejas, si bien coinciden en la conjunción de diversos factores económicos y sociales, y que, a su vez, se influenciaron recíprocamente. Las consecuencias que produjo el tratamiento de la crisis fueron absolutamente trascendentales, hasta el punto que los historiadores más prestigiosos la responsabilizan directamente de la II Guerra Mundial. Las medidas económicas adoptadas en la mayoría de países produjeron un fraccionamiento de la economía mundial y un fuerte impulso de la autarquía.

“Y entonces los desposeídos fueron empujados hacia el oeste (...). Carretadas, caravanas, sin hogar y hambrientos, veinte mil, cincuenta mil y doscientos mil (...). Corriendo a encontrar algún trabajo para hacer –levantar, empujar, tirar, recoger, cortar– cualquier cosa, cualquier carga con tal de comer. Los críos tienen hambre. No tenemos dónde vivir. Como hormigas corriendo en busca de trabajo y, sobre todo, de tierra (...).

Los hombres, que han creado nuevas frutas en el mundo, son incapaces de crear un sistema gracias al cual se pueda comer. Y este fracaso cae sobre el Estado como una gran catástrofe (...). Y en los ojos de la gente hay una expresión de fracaso, y en los ojos de los hambrientos hay una ira que va creciendo. En sus almas las uvas de la ira van desarrollándose y creciendo y algún día llegará la vendimia.”

John Steinbeck, Las uvas de la ira, 1939.

Se constituyeron bloques monetarios liderados por EEUU, Francia y Gran Bretaña. La fragmentación del comercio mundial afectó de desigual forma a los grandes países. Mientras que Francia y Gran Bretaña pudieron reorientar su comercio hacia sus respectivos imperios coloniales -EEUU lo hizo hacia América Latina-, Alemania, Italia y Japón, por su parte, se volcaron en programas de rearme de gran alcance, en un contexto de tensiones crecientes en el sistema internacional. Esta crisis marcó asimismo el fin de la ilusión acerca de la capacidad del capitalismo para autorregularse, dando paso, bajo distintas modalidades, a la intervención masiva y directa del Estado en los procesos de reproducción económicos.

Causas de la Gran Depresión

Han sido muchas las posturas tomadas por los especialistas en la elaboración de hipótesis que conduzcan a establecer las causas de la gran depresión de los años treinta. La teoría económica marxista ha hecho hincapié en el análisis de las grandes crisis del capitalismo achacándolas a la descoordinación entre producción y consumo. La sobreproducción ha estado siempre en el punto de mira de los historiadores de este período, como Nogaro, como clave explicativa de la crisis del 29. para Nere, en cambio, la sobreproducción es un mito ideologizado y no explica todas las posibilidades causales.

Posibles causas, según los expertos

La Sobreproducción

La producción supera las necesidades reales de consumo a partir de 1925, sobre todo en los Estados Unidos, donde los stocks aumentaban conforme se reconstruían las economías europeas. Las causas de la sobreproducción son:

· Distribución desigual de las rentas, que lleva implícita la limitación del consumo a las capas sociales más ricas, que en la mayor parte de los países no eran muy numerosas. Galbraith señala que en los Estados Unidos el 5 por 100 de la población recibía la tercera parte de la renta nacional.

· Mantenimiento de precios de monopolio, tipo cartel, que obligaba a la existencia de grandes cantidades de stocks sin vender, al comprometerse los fabricantes a mantener unos precios pactados de antemano.

· Desfase entre precios agrícolas e industriales: los primeros crecen más lentamente que los segundos y hacen disminuir, por tanto, el poder adquisitivo de los campesinos ( importante clientela de la industria)

· La reconstrucción de las economías europeas, y el incremento de producción de algunos países menos desarrollados o coloniales durante la guerra, junto con el desenfreno productivo de los Estados Unidos.

El sector agrario fue el más perjudicado por los excedentes por vender y la consiguiente baja de precios, cuyo índice pasó de 147 en 1925 a 138 en 1929.

El desorden monetario

Los momentos de expansión exigen una sensibilidad monetaria y el funcionamiento de un sistema monetario que organice los intercambios desde un centro financiero mediante una divisa hegemónica. Pues la relativa expansión de los años veinte se caracterizó por el marasmo monetario, la pérdida del patrón oro y la excesiva dependencia financiera de los Estados Unidos, convertidos en los principales acreedores y con Wall Street como el centro financiero más importante del mundo.

La existencia de nuevos centros financieros como el de Wall Street, junto con los de Londres y París, originó una competencia de préstamos exteriores entre el dólar y la libra que añadió nuevas dosis de inestabilidad.

En la conferencia de Génova (1922) se revisa el sistema del patrón oro clásico, y se establece el empleo de divisas claves (el dólar y la libra), junto con el oro, para respaldar los billetes emitidos por los bancos nacionales.

La Desigual y Relativa Recuperación Económica

A partir de 1924 se produce una tendencia al alza en le economía mundial, favorecida por la coyuntura política. Pero de hecho, puede afirmarse que únicamente los Estados Unidos tuvieron una clara recuperación, sustentada en la expansión del consumo de masas de dos sectores nuevos: los electrodomésticos y el automóvil.

El resto de países capitalistas, experimentó tan solo una relativa recuperación.

Al mismo tiempo aparecen, signos de desequilibrios económicos: por un lado, hay un estancamiento de sectores industriales tradicionales, como el ferrocarril, la siderurgia, el algodón y el carbón.

Por otro, la agricultura sufrió una crisis que se traducía en la acumulación de stocks (debido al aumento de la producción mundial al recuperarse la agricultura en los países destrozados por la guerra) y el descenso de los precios. Finalmente, hay que hablar de una disminución del comercio a causa de las medidas proteccionistas norteamericanas y europeas a partir de 1922.

Los años difíciles de la Posguerra (1919-1924)

En la inmediata posguerra el sistema capitalista tenía que redefinirse de acuerdo con las nuevas circunstancias: La hegemonía norteamericana y la revolución socialista en Rusia. Hasta entonces los países ricos (Francia, Inglaterra y Alemania) importaban más que exportaban aunque compensaban el déficit de la balanza comercial con los intereses de los créditos dados a los países menos ricos, productores de materias primas.

La situación permitía un equilibrio económico, ya que los no industrializados podían vender a los industrializados las materias primas y, con ello, pagar sus deudas y obtener divisas para comprar los productos manufacturados y de consumo que necesitaban.

Tras la guerra, los Estados Unidos se negaron a desarrollar la misma política económica y cerraron sus fronteras a los productos europeos, impidiendo de esa forma a los países deudores obtener dólares con que pagar sus deudas. El equilibrio se rompe. El oro fluye hacia Norteamérica y los capitales americanos se invierten en Europa, pero sin que ello permita una recuperación de la economía europea.

Se creía que, al igual que antes de la guerra, los países fuertes tenían que tener una moneda estable y todas las naciones se afanaban por conseguirlo volviendo al patrón oro. Sin embargo, las nuevas circunstancias lo hacían difícil.

En 1920 se registra una primera crisis, que hace aparecer el paro en países que habían perdido una gran cantidad de hombres en la guerra. Las causas son complejas y se han apuntado, entre otras, las barreras aduaneras surgidas en Europa con la aparición de nuevos países, que entorpecían el comercio; la carga que para Alemania suponían las reparaciones de guerra, que repercutían en el equilibrio económico europeo, y el desorden monetario que había favorecido la especulación. Pero, sobre todo, está el hundimiento del comercio internacional, que se produce cuando algunos países dejan de comprar al agotárseles las reservas y, otros, al no necesitar comprar ya más por tener sus necesidades satisfechas. Además el Tesoro norteamericano anunció que no concedería más préstamos ni anularía las deudas de guerra, en una política claramente deflacionaria.


Las soluciones adoptadas para salir de la crisis fueron dispares: Unos países siguieron con medidas inflacionistas, como Alemania y Francia, cuyas economías, aún débiles, no les permitían tomar otras soluciones y dejaron que la inflación aumentara. Otros, en cambio, como es el caso de Estados Unidos e Inglaterra decidieron controlar la situación con medidas deflacionarias, que se tradujeron en un descenso de la producción y en un aumento del número de parados. Al cabo de algo más de un año la economía se restableció, pero sin volver a alcanzar el nivel de 1913.

La Prosperidad Parcial (1924-1929)

En 1924 la crisis se da por superada y se entra en una fase de euforia económica. Algunos países vuelven a la paridad oro, como Inglaterra, en 1926. Otros, como Francia, estabilizan su moneda, consiguiendo con eso, al menos, crear un clima de confianza en el país.

Los índices de producción alcanzan los niveles de 1913. En Alemania se asiste a una cierta recuperación económica, acompañada de una revisión de las reparaciones de guerra. La coyuntura económica favorable repercute en las relaciones internacionales, y la armonía entre los países (Locarno, pacto Briand-Kellog) repercute, a su vez, en la marcha de la economía. Nadie parecía encontrar preocupante que los precios agrarios hubieran entrado en una depresión de la que ya no saldrían hasta 1929. Al mismo tiempo los dólares americanos invaden Europa en busca de todo el que necesite crédito.

Junto con sus capitales, Norteamérica exporta también su estilo de vida.

Pero desde la perspectiva actual es posible ver una serie de sombras sobre ese panorama en apariencia brillante. En primer lugar, la recuperación no afectó de la misma forma a todos los países.

Las Causas del Crash de 1929. La Especulación

La principal causa del crac de la Bolsa de Nueva York fue la especulación.

Los años veinte fueron buenos para los Estados Unidos, como dice Galbraith, “los más ricos se enriquecieron mucho más deprisa que los pobres dejaron de serlo”. Además los norteamericanos desplegaron un asombroso afán de enriquecerse rápidamente y con un mínimo esfuerzo. El ánimo especulativo fue creciendo día a día, y en el caso de Florida, donde hombres del norte se lanzaron a comprar terrenos que aumentaban de valor sin motivos aparentes, es una prueba de ello.

La especulación llegó a la Bolsa gracias a las normas de Wall Street y por el alza que durante la década de los veinte se produjo en las acciones ordinarias.

Los negocios eran rápidos y beneficiosos. Había muchos pequeños ahorradores que decidieron invertir, e hicieron de ello su forma de vida. Los agentes de bolsa prestaban a sus clientes tomando como garantía los propios títulos comprados, y, a su vez, pedían prestado a los bancos para comprar esos títulos, pues con las ganancias de la bolsa se podía pagar los créditos y sus intereses. Una situación de esta índole no podía continuar indefinidamente, ya que dependía exclusivamente del alza de la bolsa, y ésta era ficticia, fruto exclusivo de la especulación y del mantenimiento de la creencia de que la economía de los Estados Unidos era inquebrantable.

La especulación, sin relación con la actividad económica real, llevó la bolsa a la quiebra. ¿Cómo y por qué se mantuvo esta situación especulativa? Las razones son varias:

· La inflación monetaria, que dio como resultado una política de dinero barato y facilidad de créditos.

· La estructura bancaria, que estaba formada por múltiples y pequeños bancos, cuya supervivencia financiera dependía del alza de los valores de bolsa. Prestaban casi siempre a corto plazo con un interés del 12 por 100, cuando ellos obtenían créditos de la “Federal Reserve” al 5 por 100. El negocio era bueno, pero los bancos dependían mucho de la especulación bursátil y contribuían al alza de los valores. Además no existía control estatal sobre los bancos.

· La existencia de compañías de “cartera”, que poseían abundantes acciones y estaban interesadas en la subida de las cotizaciones.

· La psicología de las masas, convencidas de que el sistema era infalible, alentadas, por capitalistas sin escrúpulos y políticos que no sabían o no querían acabar con ese estado de cosas.

El Crack de la Bolsa de Nueva Cork


La economía entra en 1929 en un período de serios problemas y, en un momento determinado, con las circunstancias especulativas descritas anteriormente en marcha, esos trastornos se muestran violentamente en Wall Street.

En los días finales de septiembre y principios de octubre de 1929 las cotizaciones fueron buenas y malas, pero aún se hacían buenos negocios.

A partir del 19 de octubre la situación empezó a ponerse difícil, pero el jueves 24 no estalló el pánico en la Bolsa de Nueva York: ese día se pusieron a la venta 12.894.650 acciones y la demanda fue casi nula; el descenso de las cotizaciones osciló entre 12 y 15 enteros. Un grupo de banqueros y hombres de negocios intentaron frenar la caída comprando acciones; gracias a ello el viernes y el sábado parecía que se iba a detener la baja, pero el lunes 28 comenzó el desastre, el índice del Times bajó 49 enteros y fue el más desastroso de la história de Wall Street: se ofrecieron a la venta 33 millones de títulos y los índices bajaron de nuevo.

Los Años de Depresión. Su extensión Geográfica

La bancarrota dio al traste con la capacidad adquisitiva de los consumidores, con las inversiones en los negocios y con la solvencia de los bancos y de las empresas. Después de la Gran Bancarrota, vino la Gran Depresión; primero la eutanasia de los ricos, y después, la de los pobres. En 1933 casi la cuarta parte de todos los trabajadores norteamericanos estaban sin empleo. La producción PNB (producto nacional bruto) había bajado un tercio. Quebraron unos nueve mil bancos. En junio de 1930, las cosas iban de mal en peor.

La Depresión en los Estados Unidos

El modelo económico de los Estados Unidos, basado en la especulación, se viene abajo al estallar la crisis de Wall Street.

La crisis del 29 genera en cadena una serie de quiebras que configuran la llamada gran depresión, que tocaría fondo allá por el año 1933, y que, en síntesis, son las siguientes:

· Quiebra bancaria. Ya hemos visto la dependencia de los bancos respecto a la Bolsa en relación con los préstamos a los agentes. Esto hace que el crac del 29 produzca el hundimiento y debilitamiento del sistema bancario. Entre 1929 y 1932 quebraron 5096 bancos. Este derrumbamiento restringió los créditos.

· Quiebra de empresas comerciales e industriales. Consecuencia de la restricción de créditos fue la quiebra de más de treinta mil empresas, lo que trajo consigo el descenso de las tasas de inversión y la disminución correspondiente de la renta nacional.

· Aumento considerable del paro, cuyo porcentaje más alto se alcanzó en 1932. Esto determinó la disminución del consumo y el consiguiente aumento de los stocks. Los productores y vendedores no aumentaron sus existencias.

· Reducción de los precios. La acumulación de stocks provocó un descenso apreciable de los precios, más en el sector agrícola que el industrial. Con el fin de frenar esta caída se reduce voluntariamente la producción.

La Extensión de la Crisis

El peso de la economía de los Estados Unidos en el resto del mundo hizo que la crisis se extendiera a partir de 1931. Los norteamericanos se vieron obligados a repatriar capitales, lo que motivó quiebras bancarias en Alemania y Austria y tensiones en la economía británica. La caída de precios norteamericanos obligó a los países europeos a rebajar los suyos para hacerlos competitivos y dar salida a sus stocks. Pero el descenso del poder de compra de los Estados Unidos y su posterior proteccionismo cerró aún más el mercado mundial.

En Europa, y en general en el mundo, la crisis fue similar a la americana: desplome de las cotizaciones de Bolsa, descenso de los precios, sobretodo los agrícolas, caída de los créditos y de las inversiones, hundimiento de la producción industrial y aumento del paro.

· En Alemania, el crecimiento de los años veinte se debía a los préstamos exteriores de los Estados Unidos. La crisis del 29 hizo que los capitales se fueran retirando de Alemania, lo que produjo la reducción de la inversión y, por consiguiente, de la producción industrial en cerca de 58 por 100. El paro afectó a más de 6 millones de trabajadores y la agricultura quedó al borde del colapso. Ante esta situación el gobierno excluyó la devaluación por temor a una nueva inflación y escogió la deflación.

· En Francia la crisis afectó a partir de 1931, año en que las exportaciones descendieron a la cuarta parte. El desempleo no llegó a alcanzar las altas cotas de Inglaterra y Alemania, gracias a la marcha de muchos emigrantes que habían llegado en los años anteriores y a la reducción del número de horas de trabajo. El descenso de los precios permitió a los trabajadores industriales mantener el poder adquisitivo, aunque sus salarios bajasen, pero las rentas de los que vivían de la agricultura se vieron drásticamente reducidas. El gobierno optó por aplicar una política deflacionaria.

· Después de 1929 Inglaterra sufrió el impacto de la crisis mundial, y las exportaciones, que ya estaban estancadas, se vieron más afectadas debido a la contracción de la demanda en el mundo entero. Pero a pesar de este estancamiento económico, que mantuvo e incluso aumentó el paro, Inglaterra no vio alterarse demasiado la situación política y social.

· En España la crisis paralizó las obras públicas emprendidas por la dictadura de Primo de Rivera, provocando una disminución de la producción y, posteriormente, el cambio político, con la llegada de la República acentuó la crisis a causa de la fuga de capitales.

· En las economías dependientes, esto es, en las áreas coloniales con dependencia directa de las metrópolis y en los países políticamente independientes pero de gran dependencia neocolonial, la crisis de los años treinta tuvo una gran repercusión. Los intercambios coloniales (materias primas por productos manufacturados) se hunden al disminuir el consumo en las grandes potencias, y surge el problema de la sobreproducción. Las políticas proteccionistas y la repatriación de capitales contribuyen a ensombrecer más el panorama en esas zonas. Iberoamérica, por su gran dependencia de la economía de Estados Unidos es la que sufre con mayor fuerza la repercusión de la crisis. El deterioro de la situación económica llevó la inestabilidad política a Cuba, Brasil, Uruguay, Chile y Ecuador.

Consecuencias de la Crisis

Consecuencias Sociales


El paro. Constituye la primera y más terrible consecuencia de la gran depresión. En 1932 había en el mundo 40 millones de desempleados. En los Estados Unidos, el paro total y el paro parcial: el primero va acompañado de mendicidad, enfermedad y hacinamiento en la Ciudades de lata (llamadas Hoovervilles irónicamente en Estados Unidos) y en los arrabales de las grandes ciudades; el paro parcial, aunque menos dramático también afectó a la vida diaria. En los Estados Unidos se calcula que el 63 por 100 de los trabajadores industriales estaban contratados a tiempo parcial, con lo que los salarios, ya de por sí bajos, se convertían en salarios de hambre. La juventud sufrió con mayor dureza aún esta situación, pues la búsqueda de un primer empleo sé hacia totalmente inútil y los centros docentes no podían soportar la prolongación de la escolaridad.

Descenso demográfico. Se produce por la disminución de la nupcialidad, la natalidad y las migraciones, unida al aumento de la mortalidad infantil y senil. Los distintos regímenes políticos establecieron distintas medidas demográficas para afrontar la crisis; las democracias liberales tendieron a restringir la natalidad para paliar los efectos sociales de la crisis (paro), mientras que los regímenes totalitarios, sobre todo el alemán, fomentaron el crecimiento de la población por razones ideológicas. En cuanto a las migraciones, los Estados Unidos se negaron a la entrada de emigrantes. En este aspecto la crisis también contribuyó a cambiar el statu quo imperante en el mundo.

Desigualdad en la estructura social. La crisis acentuó las desigualdades sociales, pues aunque se produjeron importantes quiebras en sus negocios, los patrimonios personales de los ricos no mermaron mucho, mientras que la depresión afectó de lleno a las clases medias y bajas.

La burguesía media y pequeña (rentistas, profesionales liberales, medianos y pequeños comerciantes) sufrieron de manera muy especial los embates de la crisis, empobreciéndose y proletarizándose. Muchos buscaron la solución en los fascismos.

Pero sobre quien más recayó el peso de la crisis fue sobre el proletariado, que incluso llegó a subdividirse en estratos diferentes según fuera industrial, rural, parado, subempleado o con trabajo fijo.

Consecuencias en las Teorías Económicas

La doctrina del liberalismo económico salió malparada de la crisis, pues ésta supuso la necesidad de la intervención del Estado en la economía, idea opuesta al liberalismo.

La fórmula de intervención estatal fue propuesta por John Maynard Keynes en su “Teoría general de la ocupación. El interés y el dinero”. Las medidas keynesianas establecían la corrección del sistema capitalista mediante la intervención del Estado para incrementar el consumo y la inversión; además propugnaban la ayuda a empresas expansivas, el fomento de obras públicas por el Estado y el proteccionismo.

Las teorías de Keynes no alcanzaron plena vigencia hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

El intervensionismo se puso en práctica mediante la aplicación de diferentes métodos, tales como: medidas monetarias, acción sobre los salarios y los precios, proteccionismo, fomento de la política de austeridad, autarquía, desarrollo del sector público,... según los casos y los distintos países.

Consecuencias Políticas

Puede decirse que a partir de 1930 se plantea una crisis de los partidos socialdemócratas, que tuvieron que transformar sus principios y preparar los planteamientos ideológicos que surgirían tras la Segunda Guerra Mundial. El triunfo del comunismo en Rusia y la creación de la III Internacional habían desplazado al socialismo a posiciones más moderadas; en la crisis estos partidos socialistas tuvieron que colaborar con el capitalismo y renunciar a algunas de sus conquistas sociales. De esta forma, la separación entre socialismo y comunismo se hace más manifiesta.

Pero la consecuencia política más importante de la crisis va a ser, sin duda, el auge que alcanzaron los movimientos fascistas y la ascensión de otro partido de este talante al poder: el Nacional-Socialista en Alemania.

Las Soluciones a la Crisis

Hubo una primera respuesta casi común a todos los países: la política deflacionista, que establece restricciones al crédito y a las importaciones. Esta política tenía como objetivo preservar el equilibrio de los intercambios exteriores y defender la moneda. Se ponen en marcha medidas proteccionistas: control de cambios y fijación de contingentes de importación.

Todas estas restricciones estaban condenadas al fracaso, pues eran difícilmente soportables en el ámbito social. La llegada de nuevos equipos al poder, que se dieron cuenta de la necesidad de cambiar de rumbo, propicia la devaluación de las monedas (con excepción de Alemania), así como el relanzamiento de la producción y el consumo gracias al crédito del Estado.

El carácter opuesto de estas dos medidas (deflación y devaluación) provocó la larga duración de la crisis. La falta de solidaridad entre las naciones perpetuó aún más el marasmo. La conferencia de Londres de 1933 demostró que cada una de las naciones iba a intentar solucionar sus problemas sin contar con la participación de las demás: la frase exportar la crisis es la más explícita en este aspecto. Es conveniente analizar dos modelos básicos de superación de la crisis: el New Deal en los Estados Unidos y la autarquía en Alemania.

El Modelo Norteamericano. El New Deal

27 Abr 2008

FE DE E RRATAS

Escrito por: Sibylla Orsini Monmorency el 27 Abr 2008 - URL Permanente

./028.gifPOR VERDATU
La famosa frase "Ladran Sancho, señal que cabalgamos" no aparece en el Quijote de Cervantes. La Guerra de los Cien Años duró 114 años. El sombrero de Panamá procede de Ecuador. Jesús nació antes del año cero de nuestra era.
Cuando el explorador español Fernández de Córdoba llegó a una nueva península y preguntó a los nativos como se llamaba la tierra donde estaban, estos respondían constantemente Yuk ak katán por lo que el lugar recibió el nombre de Yucatán . Lo que no sabía Fernández de Córdoba era que Yuk ak katán significa "no entiendo tu lengua".
Algo parecido le ocurrió al Capitán Cook, en Australia, cuando preguntó por ese extraño animal que avanzaba a saltos a lo que los aborígenes le contestaron Kan ghu ru, que significa "no te entiendo". Es decir, un canguro es en realidad un... "no te entiendo"
Para patinazos políticos el del embajador estadounidense ante la ONU, Warren Austin . Se puede decir que estuvo "alumbrado", cuando en 1948, en plena guerra entre árabes y judíos, en un discurso, al buen hombre no se le ocurre otra cosa que sugerir que arreglasen sus desavenencias "... como buenos cristianos (sic)". Ignoro si le lanzaron alguna silla.
En 1879 fue introducida en Estados Unidos una sustancia para tratar la adicción a la morfina: la cocaína.
En 1853 John Coffee construyó la cárcel en Dundalk, Irlanda. Quedó en bancarrota en el proyecto y se convirtió en el primer preso de su propia cárcel.

El "hombre del año" en 1938 según la revista Time era Adolfo Hitler.
Ronald Reagan, el ex-presidente de los Estados Unidos y exactor de cine, fue rechazado para el rol principal en una película de 1964 llamada "The Best Man" porque "no tenía apariencia de presidente".

En 1943, Thomas Watson, director de IBM, hizo una declaración diciendo "yo creo que hay un mercado mundial para quizá cinco computadoras".



"No nos gusta como suenan, y la música de la guitarra esta pasando de moda" dijeron los de Decca Recording Company en 1962 al rechazar a los Beatles.

En un memorando interno de Western Union en 1876 escribieron lo siguiente después de que Alexander Graham Bell les ofreció venderles los derechos para el teléfono: "Este 'teléfono' tiene muchas cosas en su contra como para ser seriamente considerado un medio de comunicación. El aparato no tiene ningún valor para nosotros".

14 Abr 2008

¿CASUALIDADES? ¿COINCIDENCIAS?

Escrito por: Sibylla Orsini Monmorency el 14 Abr 2008 - URL Permanente

POR DRYA

1. El presagio del Titanic

Morgan Robertson escribió en 1898 una novela en la que describía el primer viaje de un gran trasatlántico llamado Titán y que se consideraba “insumergible”. Aquel barco se hundió una noche de abril después de chocar con un iceberg en el Atlántico. Catorce años después, el Titanic naufragó en idénticas circunstancias a las escritas por Robertson, cuyo ficticio buque poseía numerosas características parecidas a las del Titanic. En 1935, William Reeves -quien nació el mismo día que desapareció el Titanic- hacía guardia en el Titanian. Atacado por un presentimiento ordenó detener el barco cuando llegaron al mismo lugar donde se habían hundido los otros dos; gracias a ello no fueron arrollados por un iceberg.

2. La sincronía de Anthony Hopkins

Una sincronía es una coincidencia significativa acausal entre la mente y un hecho material. Una de las más sorprendentes es la que le ocurrió al actor Anthony Hopkins. Habiéndosele propuesto protagonizar la versión cinematográfica de la novela La mujer de Petrovka, de George Feifer, que no había leído, Hopkins salió de su casa londinense y tomó el metro para comprarla en alguna de las numerosas librerías de Charing Cross. Pero el resultado fue infructuoso, por lo que se dispuso a regresar a casa y se adentró en la estación de Leicester Square. Al ir a sentarse en un banco, encontró que alguien se había dejado abandonado un libro, un ejemplar viejo y plagado de anotaciones. Lo tomó y… ¡era la novela que había estado buscando! Dos años después, durante el rodaje de la película, Hopkins conoció a George Feifer, quien le contó cómo dos años antes le había prestado a un amigo su ejemplar plagado de anotaciones, y cómo éste lo había perdido en el metro. En resumidas cuentas, Hopkins no sólo se había encontrado el libro que buscaba, sino que ¡éste era el ejemplar del propio autor!

3. Vidas Paralelas

En 1900, el rey Humberto I de Italia estuvo cenando en un restaurante cuyo propietario había nacido en el mismo día y ciudad que el monarca, además de ser muy parecido a él físicamente. Ambos se casaron el mismo día y con una mujer del mismo nombre. El dueño del restaurante había abierto el establecimiento el mismo día en que Humberto I de Italia fue coronado rey. Tales fueron las coincidencias que el monarca le invitó a un campeonato de atletismo que se celebraba al día siguiente. En el mismo instante en que comunicaron al rey que su doble había sido asesinado a balazos, el anarquista Bresci le disparó causándole la muerte.

4. Edgar Allan Poe y el canibalismo

En 1837, Edgar Allan Poe publicó “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”. En ese relato, los cuatro supervivientes de un hundimiento, tras permanecer varios días en un bote a la deriva, asesinaron y devoraron a un grumete llamado Richard Parker. Cuarenta y siete años después, la embarcación Mignonette se hundió y los cuatro supervivientes que lograron sobrevivir en un bote decidieron comerse al grumete; se llamaba Richard Parker.

5. Richard Wagner y el número 13

El compositor Richard Wagner nació en 1813. Su nombre tiene 13 letras. Escribió 13 óperas. Los números de su año de nacimiento suman 13. Encontró su vocación musical un 13 de octubre. Sufrió 13 años de destierro. Terminó Tannhauser un 13 de abril y dejó de ser tocada el 13 de marzo de 1845, tras su fracaso en París, fue repuesta el 13 de mayo de 1895. El teatro de Riga (allí se presentó como director de orquesta) se inauguró un 13 de septiembre. La casa donde se llevaban a cabo sus festivales en Bayreuth fue abierta un 13 de agosto y el último día que pasó en ella fue un 13 de septiembre. Wagner murió el 13 de febrero de 1883, decimotercer año de la unificación de Alemania.

6. Hugh Williams: Náufrago en el Tiempo

El 15 de diciembre de 1.664 se hundió un barco en el estrecho de Menay, en la costa norte de Gales. 82 pasajeros encontraron la muerte; todos los que componían el pasaje, salvo un hombre llamado Hugh Williams. El 5 de diciembre de 1.785, (121 años después), en otro naufragio perecieron 60 pasajeros; sólo hubo un único superviviente, llamado Hugh Williams. El 5 de agosto de 1.860, el hundimiento de un tercer barco provocó la muerte de 25 pasajeros. Sólo una persona logró salvar su vida. Su nombre… Hugh Williams. En la historia de la navegación los naufragios en los que una sola persona logra sobrevivir son más bien escasos. En los tres que he relatado anteriormente, el superviviente tenía el mismo nombre. Obviamente, la lógica nos dice que no podía tratarse de la misma persona porque habría tenido más de 250 años. ¿Era Hugh Williams un viajero del tiempo? O, ¿el nombre de Hugh Williams puede atraer la mala suerte sobre aquellos que le rodean?

7. Mark Twain y el cometa Halley

A Mark Twain pocos le hicieron caso. Su profecía tenía algo de siniestra y la gran fama que ya arrastraba sólo sirvió para que sus más allegados pensaran que todo se trataba de una pura excentricidad digna de un genio con ganas de más notoriedad. Sin embargo, él seguía empeñado en los últimos meses en vaticinar un hecho muy concreto. Huraño y preocupado, alejado del resto de los círculos intelectuales, barruntaba una única frase: “Yo nací con el cometa y me iré con él”. No fue hasta muchos años después cuando algunos biógrafos descubrieron la increíble coincidencia. Twain había fallecido por muerte natural al terminar el 21 de abril de 1910, en el preciso instante en que era perfectamente visible el paso del célebre cometa Halley.

8. Lincoln y Kennedy

Veamos las sorprendentes coincidencias que hay en las vidas de dos presidentes norteamericanos: Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy fueron designados congresistas en 1847 y 1947 respectivamente. Lincoln fue elegido presidente en 1860, justo cien años después, en 1960 fue elegido presidente Kennedy. Medían 1′83 metros y sus apellidos tenían siete letras. Los dos presagiaron sus muertes ya que fueron vaticinadas por varios videntes. Además el secretario de Lincoln, apellidado Kennedy, y el de Kennedy, apellidado Lincoln, recomendaron no acudir a los lugares donde morirían. Fueron asesinados en viernes, por balazos en sus cabezas, disparados desde atrás y delante de sus mujeres; mujeres con las que perdieron un hijo durante su estancia en la Casa Blanca. Booth disparó a Lincoln en el teatro Ford y se refugió en un almacén; Oswald disparó a Kennedy -que viajaba en un coche Lincoln de la casa Ford- desde un almacén y se ocultó en un teatro. Los nombres completos de sus presuntos asesinos, nacidos en 1839 y 1939, suman quince letras cada uno, eran sureños y fueron asesinados horas después de los asesinatos -sin haber confesado su culpabilidad- por dos vengadores; denunciándose en los dos casos la existencia de conspiraciones que implicaban a personajes norteamericanos muy influyentes. Sus sucesores Andrew Johnson y Lindon Johnson (nombres de seis letras) eran senadores, demócratas del sur y nacieron, el primero, en 1808 y, el segundo, en 1908.

9. La maldición de James Dean

El prometedor actor norteamericano James Dean murió en un trágico accidente automovilístico en septiembre de 1955. Después, cuando los restos del coche fueron llevados a un garaje, el motor se desprendió y cayó sobre un mecánico, rompiéndole ambas piernas. El motor fue comprado luego por un médico, que lo colocó en un coche de carreras, y murió poco después. En la misma carrera pereció otro conductor, en cuyo coche se había instalado la palanca de cambios del coche de Dean. Después, el automóvil del actor fue reconstruido.., y el garaje se incendió. Fue exhibido en Sacramento y cayó del pedestal, rompiendo la cadera a un adolescente. Más tarde, en Oregon, el camión que transportaba el coche patinó y se estrelló contra la fachada de una tienda. Finalmente, en 1959, se partió en 11 pedazos mientras estaba apoyado en una sólida base de acero.

21 Mar 2008

CUENTOS CHINOS

Escrito por: Sibylla Orsini Monmorency el 21 Mar 2008 - URL Permanente

./028.gifPOR VERDATU

Aparte de la terrible e imbatida contaminación Pekín también tiene sus historias de miedo:

Lejos de la ciudad olímpica de los grandes estadios y los modernos edificios, en la parte antigua de la ciudad se esconden algunos lugares que, según cuentan las leyendas, están encantados, malditos o poblados de fantasmas.

Aunque muchos vecinos del viejo Pekín ya no se atreven a hablar del tema, porque el régimen comunista intentó acabar con esas supersticiones, lo cierto es que sobreviven las creencias de que en algunos de esos lugares, por las noches, se escuchan los lamentos de personas que murieron allí.

A veces se trata de almas en pena que, según el budismo y el taoísmo, cometieron tropelías en vida y ahora pagan por ello reencarnadas en espectros, mientras que en otros casos se trata de víctimas de asesinatos que todavía buscan justicia.
Uno de los centros del Pekín sobrenatural es una iglesia cristiana que se encuentra a escasos metros del centro de prensa donde el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos (BOCOG) comparece ante los periodistas.

Allí, entre modernos edificios de cristal se encuentra la llamada iglesia de Chaonei hoy abandonada y cubierta de hiedras, y cuyo constructor, un sacerdote inglés, desapareció misteriosamente.

Tras la desaparición, se encontró en los sótanos de la iglesia un asombroso túnel de decenas de kilómetros que llevaba hasta las afueras del noreste de la ciudad, donde hoy se encuentra el aeropuerto.

Los sucesos extraños en la iglesia no acabaron allí. Años después, el lugar se transformó en la casa de un alto cargo del gobierno de la República de China y su familia, pero cuando la ciudad fue tomada por los comunistas en 1949, el político emigró a Taiwán y dejó allí a su familia.
Los vecinos de la zona cuentan que la esposa se suicidó tras ser abandonada, y que hoy se siguen escuchando sus sollozos por las noches.

Otro lugar con historias inexplicables, aunque no todos se las crean, es un popular teatro de Ópera de Pekín, en el sur de la ciudad y llamado Huguang Huiguan. El edificio, cual casa de la película Poltergeist, se construyó encima de un cementerio, por lo que los fantasmas y aparecidos, según cuentan algunos, son frecuentes.

Se dice que cuando el lugar era una leprosería, hace unos 80 años, las almas en pena no eran muy visibles, ya que tenían miedo de los enfermos que allí vivían, pero cuando éste se transformó en un conglomerado de oficinas y más tarde en el edificio actual, se sintieron más libres para salir a la luz.
Los guías del lugar cuentan que tirando piedras al suelo se pueden oír los quejidos de los allí enterrados, por lo que es frecuente ver a los turistas arrojando cascotes a sus pies.
Un tercer lugar donde las leyendas se entrecruzan es uno de los palacios más famosos de Pekín, la Mansión del príncipe Gong, al noroeste de la Ciudad Prohibida.
Allí se encuentra la llamada “Casa de los Espíritus”, donde se dice que el malvado y corrupto noble He Shen, dueño de la casa en tiempos del emperador Qinlong (siglo XVIII), encerraba a sus mujeres hasta que morían.
“Aquí abandonaba a las mujeres que ya no quería. Muchas murieron aquí, y desde entonces hay gente que dice haber visto cosas”, asegura una trabajadora del palacio junto al edificio, que permanece cerrado a cal y canto.
Muchas otras historias de aparecidos pueblan las calles de Pekín, como la que dice que en la antigua casa del escritor Cao Xueqin (autor de uno de los mayores clásicos de la literatura china, El sueño del Pabellón Rojo) hay una orquesta fantasmal que toca de madrugada.
Los antiguos campos de ejecución de Caishikou, las tumbas de famosos generales y algunos lugares donde murieron decenas de soldados en batallas son otras zonas favoritas para los amantes de lo esotérico en el Pekín olímpico.
Hoy en día, muchos pequineses se ríen de estas leyendas y aseguran que ya “nadie cree en fantasmas”, aunque lo cierto es que las publicaciones de terror y sobre fenómenos inexplicables se hicieron muy populares en los últimos años, especialmente entre los jóvenes.
El gobierno de Pekín no vio con buenos ojos la moda de estas publicaciones, y el pasado año decidió prohibir todas las revistas y libros con historias de fantasmas, alegando que podían dañar las mentes de los adolescentes.
Después, en febrero de este año, el gobierno chino decidió dar un paso más en esta “guerra contra el terror” prohibiendo las películas del género, usando los mismos argumentos.

Sin embargo, como con los fantasmas, el tema traspasa muros, o son cuentos chinos, vaya usted a saber.

17 Mar 2008

FINAL DE UN ATLETA

Escrito por: Sibylla Orsini Monmorency el 17 Mar 2008 - URL Permanente

POR DRYA

Milón de Crotona era capaz de sostener en su puño una granada madura con tal firmeza que nadie podía separarle los dedos para arrebatársela y, sin embargo, lo hacía con tal cuidado que la granada permanecía intacta.

Era capaz de mantenerse en pie sobre un disco cubierto de grasa y conservar un equilibrio tan perfecto, que nadie conseguía derribarlo. Era capaz de atarse una cuerda alrededor de la cabeza, aguantar la respiración y hacer que las venas de la frente se le hincharan hasta romper la cuerda.

Pero Milón de Crotona no tuvo siempre éxito. Una vez en los juegos de Olimpia, cuando iba a recoger la corona de laureles por haber ganado en lucha, se resbaló y cayó de espaldas. Mientras trataba de levantarse con gran esfuerzo, algunos bromistas del público empezaron a decir que no deberían concederle la corona después de dar muestras de semejante torpeza. Milón replicó: “¡No ha sido la tercera caída! Sólo he caído una vez. ¡Habría que ver si alguno de vosotros consigue tirarme dos veces más!”. Se les cerró el pico en el acto.

Ganó doce coronas, seis en Olimpia y seis en Delfos. Cuando Crotona (su tierra natal) fue a combatir a los sibaritas, Milón llevaba como casco todas sus coronas de laurel al mismo tiempo (suficientes para amortiguar cualquier golpe), vestía una piel de león como su héroe Hércules y llevaba un garrote en la mano. Condujo al pueblo de Crotona a la victoria y cuando, en señal de gratitud, decidieron erigirle una estatua, el mismo Milón atravesó la plaza con la estatua a cuestas y la colocó en el pedestal.

Cuando Pitágoras el filósofo vivía en Crotona, él y Milón se hicieron grandes amigos. Los opuestos se atraen: el pensador y el atleta. Por suerte para Pitágoras, ya que Milón le salvó la vida. Hubo un terremoto y en el comedor de la escuela del filósofo cedió un pilar. Milón sujetaba el techo partido mientras Pitágoras y sus estudiantes desalojaban la sala; luego se retiró suavemente de debajo del techo y logró salvarse él también.

Ahora bien dice el proverbio: “ Poseer una fuerza descomunal no sirve para nada a menos que el hombre sepa utilizarla”. Ésa fue la perdición de Milón de Crotona. Salió de viaje un día, a pie, y se perdió en la densidad de un bosque. Lejos de la carretera llegó a un claro en donde habían estado trabajando unos leñadores, que se habían ido porque se les había hecho tarde. Vio un tronco gigantesco. Al parecer, los leñadores habían intentado partir el tronco en dos, pero el esfuerzo fue demasiado para ellos y lo habían dejado para otro día. Milón pensó: “lo partiré en dos yo solo. ¡Imagínate lo sorprendidos que se quedarán todos al ver que un hombre ha hecho el trabajo por ellos empleando únicamente sus propias manos! ¡Me tendrán por muy listo! ¡Qué agradecidos quedarán conmigo! ¡Otra famosa prueba de fuerza para Milón de Crotona!”. Así que metió los dedos en la estrecha hendidura hasta que las palmas de sus manos estuvieron totalmente presionadas a ambos lados del tronco. Estiró con todas sus fuerzas. Las cuñas de hierro se soltaron y cayeron al suelo; la grieta se cerró de golpe. Las manos de Milón quedaron atrapadas. Los brazos se le doblaron. El tronco era demasiado pesado para que él pudiera cambiarlo de sitio. No podía moverse.

Se hizo de noche. Se oían aullidos en el bosque. Las bestias salvajes salieron sigilosamente al claro. Podían oler su miedo, sentir su impotencia. Sólo lo mordisquearon al principio, pero cuando vieron que no podía defenderse, se abalanzaron sobre él con los colmillos centelleantes. Lo descuartizaron y lo devoraron vivo.

23 Feb 2008

Escrito por: Sibylla Orsini Monmorency el 23 Feb 2008 - URL Permanente

POR VERDATU

Ya he llegado a Madrid, para votar a Z, les pido NO OLVIDAR

LO QUE LA DERECHA PRETENDE OCULTAR

Escrito por: Sibylla Orsini Monmorency el 23 Feb 2008 - URL Permanente

POR DRYA

10 Ene 2008

RAJOY: CAMBIO DE IMAGEN

Escrito por: Sibylla Orsini Monmorency el 10 Ene 2008 - URL Permanente

POR DRYA

Rajoy debe afeitarse y usar lentillas para ganar las elecciones, según los voluntarios del PP.
Varios internautas reclaman en la web del líder del PP un cambio de imagen del candidato.
Afeitar la barba a Mariano Rajoy, cambiarle las gafas por lentillas de contacto, fichar a famosos para la campaña electoral y modernizar el himno del PP son algunas de las ideas que los voluntarios del principal partido de la oposición han dejado hasta ahora en la web del candidato popular a la Presidencia del Gobierno.

Entre las propuestas de los voluntarios destaca la de que Rajoy se quite la barba y use lentillas para ofrecer una "imagen de frescura y juventud madura", junto a la sustitución de la camisa y la corbata por polos o ropa de sport.

"Mariano tiene cara de buena gente. Pero las barbas le confieren un aire poco juvenil. Además, son barbas enmarañadas y canosas, esas barbas le hacen más avejentado. Posiblemente para la notaría no estarían mal, pues en tales sitios dan idea de madurez", asegura uno de los internautas que desde hace un mes deja ideas en la web del PP para conseguir que Rajoy gane las elecciones generales.

Pide así una "nueva imagen" para comenzar el año 2008, que acabe con la barba que Rajoy ha lucido en su rostro para tapar un par de cicatrices que le quedaron en la cara tras un grave accidente de tráfico que sufrió con apenas 24 años.
La idea de que Rajoy se quite la barba ha generado todo un debate en el "Laboratorio de ideas" del PP, aunque la mayoría de los participantes coinciden en que el candidato popular "debe modernizarse".
"Don Mariano debería probar un cambio de imagen notable. Puede que lo de quitarse la barba no sea muy acertado, pues presenta una barbilla pronunciada y la barba puede ser una señal de identidad. Sin embargo, creo que el pelo algo más largo, patillas un poco mas pronunciadas, y evidentemente el traje de chaqueta por algo más sport, podría favorecer su imagen. Probar con lentillas puede ser otra buena idea", apunta otro voluntario popular.