01 May 2012

El arquitecto Jean Nouvel celebra el arte mejicano en Ibiza - Teoría de la Noche Americana de Germán Pardo García

Escrito por: Sylvie Lachaume el 01 May 2012 - URL Permanente


'Life Marina Ibiza' del arquitecto Jean Nouvel - Paseo Marítimo




TEORÍA DE LA NOCHE AMERICANA

Antes que la gran tarde continental se llene de sombras,
cual una patria aérea invadida por oscuras águilas,
concentraré mi cuerpo cerca de estos valles
que dibujan sobre los meridianos de la tierra
la historia remotísima de la sangre aborigen
y los relatos del hombre habitador de hidrópicos mundos.

Haré que las hondas selvas próximas a escuchar pregones lejanos
de quenas, cornamusas y roncos teponaztlis,
me entreguen su conmoción ante el silencio
que baja de los Andes como jaguar a las cuevas
donde arañas deformes trabajan para la muerte,
como trabajan también hormiga y chucua para la muerte,
mientras la constructora mecánica del suelo
fermenta el hervor caótica de gérmenes que viven
mezclándose con la pudrición debajo de las ciénagas.

Como un emperador indio
envuelto en su soberbia casta legítima;
de pie sobre las rocas sagradas y los ojos
fijos en los holocaustos del sol en su poniente,
así en rojo tezontle cimentaré mi sueño;
en lo más mexicano de un peñón borrascoso,
donde mis sienes puedan sentir los tránsitos del aire
y comprender mi espíritu la fuerza de unos pueblos
que amaron como yo estas mismas cordilleras de América;

aquí se arrodillaron,
aquí se engrandecieron
y aquí como profetas agrícolas hablaron
de las cosas nutricias; de los bosques sedientos;
del alcance horizontal de las raíces
y la fidelidad del hombre a las montañas.
Me tenderé a la orilla de un lago migratorio
para que así, muy junto de su fluvial deslave,
pueda tocar con más justicia el polvo de las vértebras;
la virtud labrantía de los dedos
y el estrago ya disperso de las rótulas,
caídas en la arena y calcinadas
por furias que chocaron contra el moreno Continente,
hasta desquiciar columnas monolíticas
y fundir aquellas láminas de oro
que brillaron en los dinteles de las casas;
llenándolas de las más humildes músicas
cuando el viento les hería sus biseles,
como si fueran de carrizo silbador
o de atributos del maíz.

Me tenderé a la orilla de un lago porque América,
desde el Yukón a la Patagonia,
salió del agua en el principio de los tiempos
como una balsa llena
de plátanos y piñas;
balsámicas maderas;
azules mariposas;
venenos y volcanos;
defensa pectoral hecha de pieles
de caimán aletargado en la manigua,
y plumas de quetzal
escondido cual una móvil esmeralda
bajo las selvas del Petén.

Así América lacustre, bestial y cataclísmica;
recuérdanlo figuras de batracios que los indios
esculpieron suplicantes en las rocas,
para pedir que se alejaran
los líquidos poderes invasores.
El agua retirándose dejó sus venas repartidas
en las vertientes amazónicas;
sus ojos en los lagos de la dulce Guatemala
y su cabellera al pie del Iguarú.

El agua fue para América origen tempestuoso de su vida.
Por eso cuando pronuncio estas palabras
con algo de su espíritu y su sangre,
idólatra y pagano confieso
la primitiva pasión que me subyuga,
y digo una plegaria que comienza
signándome la carne con luceros arborescentes,
en el nombre de la Tierra y del Espacio;
de la caoba que contiene vigas y sepulcros;
de los vestigios caminantes de la raza
y del sol que todavía nos gobierna en las alturas.
Una plegaria que principia proclamando
mi culto a las tinieblas de la noche,
y concluye con actos de fe sin esperanza
en la amargura original de América.
y ante las sordas cumbres del Chimborazo clama.
Así creo en mi país meciéndose con ruidos de selva irremediable
desde el Darién al Putumayo.
Así mi nación de ríos que ningún mar resume.
Así Colombia acuática y agobiadoramente vegetal.

Me tenderé cerca de silencioso río a esperar la noche
que invade con su espuma de inorgánicos ébanos,
las subterráneas formaciones de carbón.
Me tenderé a esperar la noche
Como antes al regresar de sus asaltos
a los cobrizos peces y las leonadas fieras,
los rápidos arqueros cazadores.
Me tenderé a esperar la sombra cerca de silencioso río,
porque agua, oscuridad y hermetismo selvático
son la terrible clave hereditaria
del hombre de América.
Tres buitres anclados en escuetos farallones.
Tres Orinocos desaguando siempre en nuestra sangre.
Tres murallas mortuorias oprimiendo
los pantanos donde suplica el «diostedé».

Únicamente los que nacimos en América
comprendemos la enormidad del telúrico luto.
Decid a un americano auténtico la palabra «penumbra»,
y agitará los brazos
como un ofidio constrictor.
Es su nocturno instinto, su inclinación de selva
buscando sus orígenes.

Decilde "agua" y entonces descrubriréis lagunas
en sus ojos manchados de crepúsculos.

Sin embargo decidle "silencio" y en sus manos
florecerán manojos ce catleyas.
La flor americana del silencio que nunca
se interrumpe. La flor más desértica y libre.
Se alimenta de brisas y silencios y músicas
inaudibles. A veces palidece y suspira.
Se sostiene en la danza. Se ilumina con los éxtasis.
Nace sobre una vara de silencio y olvido
y en olvido y silencio multiplícase y muere.
Otros días quisiera volar como un espíritu
y alejarse entre luces amarillas y lágrimas.

Abandonaré ciudades donde se cumple mi destierro
de todo cuanto es orgánica energía.
Allá dejé raíces como brazos que abren túneles
por donde pasan atropellándose en su arterial carrera,
los verdes glóbulos del fondo.
Dejé calor sacando a cada instante vidas trágicas
del territorio fétido que pudre.
Dejé vigor, crueldad en las batallas animales
y un odio de tinieblas contra hombres y criaturas.

Yo llamo a la noche americana: ¡Madre!
y ella me grita desde sus cóncavas regiones: ¡hijo!
No conocí a mi madre. Murió cuando mis ojos
ignoraban las transformaciones de la luz.
No conservo su memoria o si la guardo
es como río doloroso fluyendo entre lo oscuro.
La noche protegió mi formidable desamparo.
Crecí como algo suyo; como se desarrolla el trueno
en sus velocidades enemigas.
Hay un rencor en mí contra la claridad y la esperanza
y una insubordinación irredimible.
Llamadme por el nombre de una bestia nocturna
y acudiré,
porque mi confusión es parte de la noche
y mi angustia un zarpazo de su abismo.

Abandonaré metrópolis de cal donde se cumple mi destierro.
Allá me aguardan vegetaciones oscurísimas
y toros con tormentas en los cuernos;
obsidiana en los ojos y pezuñas,
y cuerpo de canela que se vuelve
misterioso en las cúspides sin astros.
Así América implacable en su hermosura;
vital bajo sus légamos caribes
y pobre entre sus ídolos de oro.

He de volver a sus desiertos a engrandecer mi espíritu.
Su sombra es luz de mis poderes veteranos.

Su pan el hambre de mi boca.
Su tempestad mi sosiego.
Su pudrición el más salvaje de mis gozos.
Yo soy el compañero de sus tribus que caminan
sobre savias vigorosas preguntando
por el instante mismo de la muerte.
Abandonaré ciudades, olvidaré metrópolis
y volveré a tenderme a la orilla de un río silencioso;
uno de esos turbios ríos de nombres musicales: Inírida, Vaupés,
a esperar como las serpientes el amparo de la noche de América.

GERMÁN PARDO GARCÍA

Diccionario Germán Pardo García

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23 Abr 2012

Creación

Escrito por: Sylvie Lachaume el 23 Abr 2012 - URL Permanente


Estoy vivo y he sorprendido las estrellas en el alba.
Mi compañera continúa durmiendo y lo ignora.
Mis compañeros duermen todos. La clara jornada
se me revela más limpia que los rostros aletargados.

A distancia, pasa un viejo, camino del trabajo
o a gozar la mañana. No somos distintos,
idéntica claridad respiramos los dos
y fumamos tranquilos para engañar el hambre.
También el cuerpo del viejo debería ser sano
y vibrante -ante la mañana, debería estar desnudo.

Esta mañana la vida se desliza por el agua
y el sol: alrededor está el fulgor del agua
siempre joven; los cuerpos de todos quedarán al
descubierto.
Estarán el sol radiante y la rudeza del mar abierto
y la tosca fatiga que debilita bajo el sol,
y la inmovilidad. Estará la compañera
-un secreto de cuerpos. Cada cual hará sentir su
voz.
No hay voz que quiebre el silencio del agua
bajo el alba. Y ni siquiera nada que se estremezca
bajo el cielo. Sólo una tibieza que diluye las estrellas.
Estremece sentir la mañana que vibre,
virgen, como si nadie estuviese despierto.

Cesare Pavese

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28 Ago 2011

Suspendido amanecer hasta nuevo aviso

Escrito por: Sylvie Lachaume el 28 Ago 2011 - URL Permanente



Una cosa son las paradojas, tan humanas, a veces hasta simpáticas, y otra el cinismo y los despropósitos aprovechado$. En estos días sesionaba la conferencia de donantes para encarar el inmenso drama de la hambruna que asuela al Cuerno de África. Los organizadores solo consiguieron unos 380,5 millones de dólares pero son necesarios al menos 1 400. Dato curioso. Sale a relucir en las lamentables sesiones la ausencia de quien pudiera completar el monto requerido, como hizo hasta aquí. Dilema: Siguen persiguiéndole por Sirtre y en cuanto callejón de ciudad o duna del desierto exista. Otra contradicción: a Francia, el asalto a Libia le ha costado por lo menos 200 millones de dólares y al Reino Unido 260 millones de libras esterlinas, desde luego. La tercera pata de la mesa, o la primera, depende de cómo se mire, paga una factura que excede los 1 000 millones, pese a que en apariencia, Estados Unidos no tuvo un gran concurso en esta lamentable historia.

En definitiva, y por patética casualidad, solo tres países gastaron (hasta ahora) más de lo que se requiere para que no sigan muriendo de hambre miles de personas en siglo XXI, del que se esperaban modernidades civilizadas y ha resultado agrio y violento.

Hay muchas cifras que se desconocen y quizás no se sepan hasta tanto no las publique Wikileaks (que amenaza con develar miles de nuevos documentos sensibles) o cualquier vehículo similar. Pero la ecuación es de las simples. Con ese capital, por separado o unido, se pudieran hacer cosas mejores que andar destruyendo países y creyéndose dioses, mientras confiscan a sus propios ciudadanos lo que malgastan en ajenos.

Siempre hay algún desliz informativo o una fuente que no soporta mantener un secreto. Por eso se sabe del montaje realizado sobre la “toma de Trípoli”, golpe mediático-psicológico que tarde o temprano debe concluir en realidad, por ahora, claro. Y también trasciende, de forma no hipotética, sino probada, que sí hubo participación terrestre de activos extranjeros en esta contienda.

No fueron solo “consejeros” o entrenadores en explosivos y especialidades diversas de sabotaje y ataque. Por encima de 10 000 efectivos de los gobiernos norteamericano, francés y británico, estuvieron o están sobre el terreno, la mayoría en maniobras tácticas de envergadura que explican el salto espectacular de operativos lentos y poco exitosos, llevados, sorpresivamente, a la toma de la capital del país. La cantidad de militares extranjeros es superior a la de opositores nativos, según algunos cálculos que, de comprobarse le añadirían un factor a las irracionalidades contemporáneas.

El diario español ABC, de cuyo conservadurismo nadie es capaz de dudar, reprodujo en sus páginas lo dicho por un diplomático francés: “Nadie puede reconocer expresamente que la resolución y mandato de la ONU, la protección de la población civil, tenía unos límites que ponían muy difícil el derrocamiento del tirano”.

Por su parte, -continúa el texto de ABC- la Direction du renseignement militaire (DRM, contra espionaje militar) reconoce oficiosamente operaciones más o menos alejadas del mandato de Naciones Unidas: “Los aliados han realizado con mucha discreción operaciones tácticas, como la preparación de pistas de aterrizaje, con el fin de descargar armas que hubiera sido peligroso lanzar desde el aire”.

Un par de párrafos más: “Por su parte, el arma aérea aliada ha multiplicado las operaciones de castigo y demolición que han ido mucho más allá de lo previsto por Naciones unidas: destrucción de edificios gubernamentales, castigo y destrucción de cuarteles militares y policiales, bombardeo de las posiciones donde se esperaba matar a Gadafi y sus fieles.

A la hora de hacer los primeros balances, oficiosos, las fuentes diplomáticas y militares francesas desvelan una participación norteamericana mucho más importante de lo oficialmente reconocido”.

Culpas aparte, es incierto hablar de futuro en Libia. Puede retornar la monarquía, que también puja por un espacio, o asumir mandato los mismos que pidieron bombardear su suelo natal y se prestaron a la farsa montada para justificar una descomedida agresión foránea. No es imposible que se desate una guerra de guerrillas si algunas tribus concilian un proyecto defensivo contra los implícitos invasores.

De que la hambruna en los países cercanos es evitable pero poco importa a los defensores de los derechos humanos, no hay dudas. Tampoco, ¡qué lamentable! que los sueños de unidad, desarrollo y emancipación real que tuvieron en el norte de África, quedan pospuestos hasta nuevo aviso.


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29 May 2011

La mujer y yo - 43

Escrito por: Sylvie Lachaume el 29 May 2011 - URL Permanente

43

.

A veces, ella abría las compuertas del odio

y de su boca,

como si fuera la cloaca mayor de la ciudad,

salían toneladas de mierda que caían,

inexorablemente, sobre todo el mundo.

.

Llamaba piojosa a la única amiga que amaba,

le decía impotente al hombre con el cual

hacía el amor, apasionada, todos los días

y miserable al hombre que la mantenía.

Después, descuartizaba en pedazos pequeños,

desde el Presidente de Gobierno y su mujer,

hasta el camarero del mesón de la esquina

y de los hombres decía, llena de amor por ellos:

Los hombres siguen siendo, hoy día,

tan machistas como el siglo anterior

y, ahora, además, el siglo XX, los hizo,

a casi todos, un poco maricones.

.

Y miraba con firmeza a quien estuviera a su lado

y le decía:

No me vengas, ahora, con que Freud

lo hubiera hecho mejor que yo,

porque Freud está muerto

y me miraba con intensidad y desprecio

como si yo fuera el amante de la muerte.

.

Detente, le dije un día, detente

o te daré una patada en el coño

que te dejaré seca, ahí, para siempre.

.

¿A mí, me vas a pegar, a mí?

A mí, marica, no me pegó ningún hombre.

.

Se nota, dije casi sin decir,

y me senté en el borde de la cama

y me quedé quieto pensando la frase,

maravillosa y siniestra,

que me permitiera pegarle.

.

Y ella, al grito de muerte al traidor,

como si lo que pasaba fueran los celos,

se abalanzó con rabia y fuerza

contra las ideas que nos permitían vivir

y dijo, con todo el odio acumulado en 100 años:

A mí, no serás tú el que me haga una mujer,

yo necesito un macho que tú nunca serás

y me pegó dos cachetadas como si yo

fuera, exactamente, un niño y, ahí,

fue cuando se hizo la frase:

Ningún hombre te ha pegado nunca

pero yo soy un marica, y, ahí mismo,

le acomodé un derechazo en la mandíbula

y le partí la cara en dos pedazos desiguales

y luego con la izquierda le rompí el hígado.

Cuando la vi cayendo y no podía

alcanzarla con mis puños, le di

cuatro o cinco patadas en el culo

y luego le pisé la cabeza.

.

Al otro día, los dos en el hospital,

yo con un ataque de depresión,

seguramente, por la culpa inconsciente

por haberle pegado y, después,

en el suelo, cuando ella estaba toda rota

hicimos el amor al estilo clásico.

Y ella, toda vendada y entablillada,

por un agujerito que le quedaba sano

al costado de la boca enrojecida

pudo decirme: Hoy te amo,

ayer estuve con un macho verdadero.

Yo me sonrojé frente a la enfermera

y, como no deseaba pasar

el resto de mi vida en la cárcel,

esa misma mañana comencé

un tratamiento psicoanalítico.

.

Miguel Oscar Menassa

.

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23 May 2011

DISTANCIA

Escrito por: Sylvie Lachaume el 23 May 2011 - URL Permanente

Entre un cuerpo y otro se interpone la tierra,
los mares y las nubes sin fin donde los sueños
toman formas ansiosas, ríos y bosques, tribus
que acechan en la sombra del corazón del mundo,
extraños animales que husmean y desgarran, desiertos
de la luna en torno a cada ser, a cada beso,
edificios, vajillas, vestuarios, dormitorios
con temblorosos muebles, mapas de la deriva
y la profundidad con las islas secretas
de las errancias del deseo, gotas de lluvia
que caen sin perdón como las lágrimas,
praderas que se pierden con el vuelo de un pájaro,
crueldades, gentes de rostros blancos como mármoles
interpoladas entre los amantes, y toda clase
de espléndidos obstáculos, veranos, tentaciones,
el espacio infinito de lo orgánico, su sombra
más allá de los labios besadores, la súplica
de un encuentro en el ciego remolino del mundo.
Tanto furor tantálico, tanta sed convertida
en el latido solitario de un hombre.

Por eso ruego al fuego y al viento
que desde un cuerpo al otro la poesía
nunca desaparezca: el delirante vínculo
del cielo y el infierno entre dos corazones.

ENRIQUE MOLINA
Argentina-1910
De "El adiós"


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22 May 2011

Hasta Dios sería justo si alguien lo escribiera.

Escrito por: Sylvie Lachaume el 22 May 2011 - URL Permanente

JUVENTUD, SEXUALIDAD, POESÍA

Para "DEMOCRACIA REAL YA", 15 M

La sexualidad es la que da juventud a la juventud y la sexualidad es la que hace poesía a la poesía.

La sexualidad que vengo a proponer es una sexualidad amplia, casi sin límites. Sexualidad que sostiene nuestro cuerpo y sus tendencias, sean de un tipo o de otro tipo.

Pero debemos saber que esa misma sexualidad es la que sostiene y conduce el arte, la vida en general, el trabajo, la política, la investigación científica y todas las otras cuestiones del hombre, también la guerra y la paz.

Y, de haber algún marxista en la sala, me podrá decir que es la economía política la que dirige la vida de los ciudadanos.

Yo diría que hay verdad, que algo de verdad hay en esa frase, pero hoy día tanta muerte, tanta corrupción en todos los niveles de la sociedad, la violación permanente de derechos y de cuerpos por los poderosos y los religiosos, hablan claramente de que la sexualidad ha tocado muy profundamente la economía política.

Y no quiero hablar del capitalismo salvaje de George Bush que, para resolver la economía, generó guerras inútiles e injustas que, sumadas a la perversidad de los sistemas financieros, llevaron a la crisis económica y de valores que hoy padece prácticamente toda la sociedad mundial.

"-Tal vez ya no podamos volver atrás.

Dijo la vaca atronando el espacio con un mugido sordo. Era Espartaco que volvía a liberarse en ese mugido, eran los muros del alma que caían definitivamente, atravesados por la verdad. Un mugido como de pueblos cayendo en la cuenta de su miseria, su explotación. La vaca no mugió esta vez un mugido que se podría confundir livianamente con un lacónico comunicado de guerra, no. La vaca mugió como si la poesía hubiera encontrado su verdadero camino.

Escondiéndome entre las primeras flores de la primavera, extendido al sol como aquellos gloriosos años de mi juventud donde hacer el amor era hacer la guerra, y donde hacer la guerra era hacer la vida, porque sin amor y sin guerra, los tiranos hubieran terminado con todas las flores de primavera y ahora, ya no tendríamos dónde dejarnos caer, para hacer como que nos escondemos para esperar el sol. Y sin pensar dije una frase, aunque no pretendía contestar la frase de la vaca.

-Tal vez, ya ni siquiera podamos volver hacia adelante.

La vaca, claramente confundida, comenzó a bostezar y hablar en voz alta como si fuera el Presidente del Gobierno diciéndole a sus conciudadanos:

-No hemos perdido nada, el tiempo no ha pasado, yo soy el mismo.

Y galopaba abierta como un manantial, yegua enloquecida, en una transformación que nadie hubiera esperado en ella después de la fiesta de San Valentín, y se movía a toda velocidad y a toda velocidad abría la boca y se tragaba la rabia y el odio y la alegría y la esperanza y, cuando ya no quedaban entre nosotros sentimientos, me dijo con sencillez:

-Te amo... Soy tuya en esa nada de sentir, pero no tuya en un sentido mezquino, sino amplio y generoso, soy para ti, pequeño hombre torturado por el amor, la paradoja de ser alma y vaca en el mismo momento que me besas.

Me quedé varios días sin contestarle nada. Eso sí, la besaba permanentemente y le daba de comer, yo me montaba encima de ella y ella se montaba encima de mí y perdíamos las características de ser a cada instante y de a poco fui comprendiendo sus palabras y yo también me liberé mugiendo porque ella me había dicho:

-Para poder estar juntos, tenemos que ser dos, abiertos, separados, sin sentimientos, ágiles y sin remordimientos, sin culpa.

Ella, que se dio cuenta lo que yo estaba reflexionando, sonrió, delicada y pastoril, vaca:

-MHUMHUMHUMHU-MHUMHUMHUMHUMHU."

En una sociedad justa el trabajo es un don y la sexualidad es libre, pero es que hoy día no existen sociedades justas, por lo tanto, no existen sexualidades libres.

Una vez dicho lo dicho y pensando en los grandes maestros de la historia de los últimos dos siglos, podemos decir que el entramado social tiene eslabones débiles por donde se mete el arte, la poesía, las nuevas investigaciones. Y que el entramado sexual que, a veces, tanto nos castiga, desde el psicoanálisis puede modificarse por interpretación.

De cualquier manera, es bueno decir que los términos de la charla: juventud, sexualidad, poesía, en principio, son términos rechazados y generalmente mal interpretados.

Hace unos doscientos años que nació la palabra niño y su conceptualización.

En esa época no había juventud, porque los jóvenes no eran jóvenes, eran hombres.

Y en la época actual todos deben saber, también los jóvenes, que las puertas de la droga, la perversidad, la corrupción, las violaciones, son infinitas y están permanentemente abiertas mientras que pequeñas puertas semicerradas son la casi impensable entrada de los jóvenes al trabajo, a la cultura, a la Universidad, a la sexualidad.

Y el joven que penetra esas mallas, a veces, infranqueables, tiene que arreglárselas solo, ya que no existe ningún Estado que forme bien a sus jóvenes y que se ocupe de brindarles alguna ocupación que tenga que ver con sus estudios, con su formación.

En cuanto a la sexualidad humana, siempre, en todos los casos, aun por médicos, científicos y casi todos los intelectuales, es confundida con la genitalidad animal.

La educación victoriana, que es la que todavía fabrica nuestra educación y nuestra formación como profesionales, ha desvirtuado la vida del hombre, y espero que no sea para siempre, imponiendo una represión brutal sobre las relaciones genitales basada en el pensamiento que esa energía de la especie, ahorrada, mejoraba el comportamiento, hacía más fácil el conocimiento y facilitaba el arte.

Por ese camino llegamos a la violencia familiar, al fracaso escolar, a la ignorancia de nuestros educadores y a una cultura represiva. Cuando bien se sabe que la sexualidad humana y no la genitalidad animal es lo que puede sublimar el hombre para amar, estudiar, escribir, investigar y cualquier otra manifestación artística y científica.

No es su pasión, ni la ferocidad, ni la crueldad lo que hemos heredado de los animales, sino la familia, estructura presimbólica que ya para todo el mundo animal era el modo de reproducción y cuidado de la especie.

"En uno de mis poemas de juventud llegué a decir: "No estoy maravillado por mi vida. Estoy arteramente sorprendido por mi vida" en ese momento (1976-1981), los pasajes más negros del exilio hacían verdadero mi decir. Lo que no pude saber en ese momento fue que, 25 años después, mi vida me volvería a sorprender arteramente.

Hace 25 años, un cuarto de siglo, ninguna felicidad esperaba a un hombre que lo había abandonado todo para seguir viviendo. Fue entonces cuando fui atravesado por una frase del inmenso poeta cubano, José Martí: "La felicidad sólo puede hallarse en el camino del trabajo" y volví a tener ilusiones de ser feliz, podía producir con mi trabajo un poco de felicidad para mi pequeña familia.

El sólo pensarlo me hacía feliz.

Lo que no sabía hace 25 años era que a los trabajadores se los puede explotar de una manera absoluta, se los puede estafar impunemente.

Y entonces fue cuando escribí:

No fui feliz
porque ser feliz
es una argucia del sistema."

"Ella no me quería enjuiciar,
solamente a mí, ella quería
enjuiciar a toda la humanidad.

A veces, éramos como dos camaradas,
Ella, en esos momentos, se ponía nerviosa
cuando yo la trataba como a una mujer,
después, cuando estábamos en la cama
se enojaba si yo le hablaba de la guerra.

Delante de los niños parecía una madre,
normal y hasta corriente, cariñosa.
Después, cuando apretaba entre sus dientes
alguna bandera de pan y libertad,
era una verdadera pantera enamorada,
siempre más veloz,
más inteligente que su presa.

En medio del campo de batalla,
parecía una verdadera diosa del aire.
Ninguna guerra se animó a matarla
y ella solía florecer en plena guerra.
Desde temprano a la mañana
enardecía a los soldados jóvenes
y ponía en alerta a sus superiores.

Ella era, en realidad,
el espíritu de nuestras armas,
sin ella
nuestras armas perdían eficacia,
sin ella
nuestro ejército no existía.

Cuando perdíamos una batalla
ella explicaba que una batalla
no era la guerra y que,
de cualquier manera,
a veces uno, otras veces otros,
alguien tenía que perder.
Cuando ganábamos una batalla,
ella no explicaba nada,
sólo bailaba y bailaba y bailaba
hasta el amanecer, después,
descansaba un día
y, otra vez, a la guerra.

Nadie podía aguantar su marcha.
Destruía todos los ejércitos enemigos
y, también, destruía sus propios ejércitos.

Ella se llama Poesía,
es una mujer
y no quiere la guerra."

"Un día hablamos del verdadero amor,
otro día quisimos decirlo todo
queríamos jugar a la verdad,
diluirnos sin premura en el tiempo.

¿Cosecha o extravío? nos preguntábamos
cuando arábamos los caminos
donde el sueño abre sus puertas
para que sean posibles los arrebatos.

Ella siempre me hablaba de un amor increíble
donde el mundo y el cine se confundían,
donde la fantasía de amar era el amor
y todos los amores, aún rotos, eran eternos.

Sintiendo que no podré amarla tanto le digo:
Sólo me está permitido lo que se olvidará
por eso mis amores son leves y ligeros,
la historia de mis versos barrerá mi vida
por eso vivo todo lo que nadie sabrá.

Cuando ella me besa locamente
y su pasión me inunda, me lleva más allá
con discreción escribo en el cuaderno:
Su pasión liberada me remonta hasta el mar
sin irse y sin venir, su quietud y su vértigo.
Cuando dejo el cuaderno y la miro
ella vuelve a besarme locamente
y un vaho de su sexo de otoño
me hace perder el hilo y el cuaderno
y yo también, ahora, la beso locamente
y ella se aleja de mí como de bruma
y sus palabras son el corazón de la noche:
Hay un amor que nunca llegará
y es de ese amor que se habla en el poema,
un decir sobre un aire que nadie respiró
una verdad del agua que no calmó la sed.
Hoy, amado, te diré toda la verdad:
somos todo mirada y nada vemos,
esa luz de tus versos es luz futura,
nosotros vivimos en plena oscuridad.”

“Después, también, me dije:

EN UNA SOCIEDAD JUSTA EL TRABAJO ES UN DON.

Hacer dinero no sirve para nada. Lo importante para la humanidad es generar trabajo y para cuanta más gente mejor.

Esa será toda nuestra riqueza, trabajar hasta casi morir y, aún, tendremos tiempo para el amor, la poesía, el dinero (si alguno lo deseara), la loca soledad de la vejez y esas conversaciones absolutamente cotidianas que, entre nosotros los poetas, han producido, también, el trabajo.

Antes de conversar no sabíamos que el trabajo puede modificar la naturaleza de las cosas. De todas las cosas.

Dios ¿acaso lo sería sin sus escritores?

Hasta Dios sería justo si alguien lo escribiera.

Y qué decir de las clases sociales que produjo el trabajo, cuando el mismo trabajo produjo el aparente desorden actual donde la gente (intelectuales de todo tipo, locutores haciendo de maestros) ha llegado a pronunciar en voz alta y a publicar en grandes titulares: LAS CLASES SOCIALES NO EXISTEN.

Y, por último, porque sé que me aman, me pregunto:

¿Qué sería del Inconsciente sin el trabajo de Freud, sin nuestro trabajo?

Y la poesía, mentecatos, ¿qué sería de la poesía sin el trabajo de los poetas?

A ver ¿qué sería el mar, el inmenso mar, sin mi mirada?

Vengan a mí los libros, es el mundo que amo.”

“Al hombre moderno se lo piden todo. Hasta tiene que entregar la educación de sus hijos y después aún el propio cuerpo de sus hijos.

A él, como castigo, se lo deja vivo para presenciar el desastre. A la cultura, como todos sabemos, se ingresa de cualquier manera. Si no has podido con las letras o con las artes y si no has podido sobresalir, ni en tus estudios, ni en tu profesión, y si, por último, las mujeres o los hombres te consideran uno o una del montón entrarás en la Cultura como ciudadano medio, mediocre y por lo tanto desconocido y sin embargo has de tener tu monumento. Y si sólo puedes ser eso y no lo soportas, terminarás entrando en la cultura por el diván de algún psicoanalista.

Y si ni siquiera puedes alcanzar ese ser eso, puedes todavía tener tus esperanzas: a los subnormales los reeducamos y a los locos los encerramos en el hospicio.

Y si horrorizado por semejante injusticia, quieres tomar justicia con tu propia mano, te cortarán la mano, y si ahora, protestas por la mano que te falta, irás a la cárcel y si en la cárcel te parece injusto haber perdido tu nada de libertad, te matarán: alguien te matará.

Me resulta difícil plantear en el desarrollo de una sola conferencia los modos de una articulación posible, porque de poder, me doy cuenta, estaría abriendo el camino de una posible teoría de las ideologías. Ya que no sólo el sujeto social es ciego a lo que lo sobredetermina, y el sujeto psíquico está determinado inconscientemente, sino que la articulación con las formas del poder ideológico se produce, si no inconscientemente, por lo menos fuera de la conciencia del sujeto. Con lo que las formas de hacer consciente, concientizar o, todavía, más madrileño, mentalizar, nos hablan en todos los casos de una intelectualización bastante alejada de la verdad, cuando se trata de saber cómo cristaliza en nuestra vida cotidiana la ideología dominante.

Repasando, junto con ustedes, que la teoría del valor puede llegar a dar cuenta de los modos en que el hombre es sujetado, como producto-efecto de las relaciones de producción a una posición social.

Y el hombre, el famoso hombre, deja de ser sencillamente un hombre en general, para transformarse en un burgués, en un trabajador, en un pequeño burgués, es decir un intelectual, en un pequeño trabajador, es decir un lumpen, un marginado. Sin embargo, desarrollos posteriores teórico-técnicos, y ciertos fracasos en estos desarrollos, mostraron a la teoría del valor impotente para dar cuenta de los modos de dos producciones que llamaremos universales.

Producciones que llamamos universales por haberse comprobado su existencia en diferentes tipos de sociedades humanas y sus modos han permanecido inalterables a pesar de los infinitos cambios que se produjeron en la familia, el Estado y los modos de producción.

Y cuáles -habremos de preguntarnos- son esas maravillas. Y para responder utilizaremos algo muy convincente, por ejemplo, un pie de página de casi todas las ediciones de El Capital, donde Marx revela no saber absolutamente nada ni del amor ni de la poesía.

Había un hombre -estaba claro- que se le escapaba a la teoría del valor. La teoría del valor -quedaba claro- carecía por ser ella misma otra cosa de una teoría del sujeto psíquico, es decir, carecía del instrumento para poder determinar el hecho de que la poesía y el amor no tienen fronteras.

Los practicantes de la teoría del valor, practicaron mal entre otras cosas, por no disponer de instrumentos apropiados de lectura de fenómenos "humanos" que escapaban a la teoría del valor y su práctica. Como ejemplo, y para que esto resulte cotidiano, diré que lo cotidiano era lo que se le escapaba a la teoría del valor.

¿Cómo es posible que después de tantas guerras, tantas muertes, tantas transformaciones, tantas iniquidades, tanta valentía, aún odiemos y amemos como nuestros antepasados? ¿Cómo es posible que la codicia anide en nuestro ser, cómo es posible que todavía aniden en nuestro ser, la voluntad de poder, el ansia de matar, morir? Quiero decir ¿cómo es posible desear, amar a esa mujer, después de tanto?

Seguramente algún poeta ruso se habrá suicidado al compás de estas preguntas inauditas. Maiacovsky me lo dijo al oído, considerando que yo también soy un poeta: me mato porque Stalin no sabe nada del amor, me mato porque el pueblo, tampoco puede con mis versos.

Siguiendo nuestro repaso -y ya para finalizar- diremos que la teoría del inconsciente viene a poner algunas cosas en su sitio, aunque no todas, ya que del amor lo dirá casi todo y de la poesía sólo podrá nombrarla como su objeto a, quiero decir, eso permanentemente cercano, pero lejano, que no puedo poseer ni ser, pero deseo. Y ahora ya lo podemos decir: ¡Cuántos murieron en tu nombre, teoría del inconsciente, sin poder encontrar la poesía, la vida cotidiana!”.

Conferencia-Coloquio con Miguel Oscar Menassa en la Sala Úbeda del Ateneo de Madrid organizado por el Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid el 2 de octubre de 2010

"Punto de encuentro" Miguel Oscar Menassa


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29 Mar 2011

La Guerra Fascista de la OTAN

Escrito por: Sylvie Lachaume el 29 Mar 2011 - URL Permanente

29 Marzo 2011

No había que ser adivino para saber lo que preví con rigurosa precisión en tres Reflexiones que publiqué en el sitio Web CubaDebate, entre el 21 de febrero y el 3 de marzo: “El plan de la OTAN es ocupar Libia”, “Danza macabra de cinismo”, y “La Guerra inevitable de la OTAN”.
Ni siquiera los líderes fascistas de Alemania e Italia fueron tan sumamente descarados a raíz de la Guerra Civil Española desatada en 1936, un episodio que muchos tal vez hayan recordado en estos días.
Han transcurrido desde entonces casi exactamente 75 años; pero nada que pueda parecerse a los cambios que han tenido lugar en 75 siglos, o si lo desean, en 75 milenios de la vida humana en nuestro planeta.
A veces parece que, quienes serenamente opinamos sobre estos temas, somos exagerados. Me atrevería a decir que más bien somos ingenuos cuando suponemos que todos debiéramos estar conscientes del engaño o la colosal ignorancia a que ha sido arrastrada la humanidad.
Existía en 1936 un intenso enfrentamiento entre dos sistemas y dos ideologías aproximadamente equiparadas en su poder militar.
Las armas entonces parecían de juguete comparadas con las actuales. La humanidad tenía garantizada la supervivencia, a pesar del poder destructivo y localmente mortífero de las mismas. Ciudades enteras, e incluso naciones, podían ser virtualmente arrasadas. Pero jamás los seres humanos, en su totalidad, podían ser varias veces exterminados por el estúpido y suicida poder desarrollado por las ciencias y las tecnologías actuales.
Partiendo de estas realidades, son bochornosas las noticias que se transmiten continuamente sobre el empleo de potentes cohetes dirigidos por láser, de total precisión; cazabombarderos que duplican la velocidad del sonido; potentes explosivos que hacen estallar metales endurecidos con uranio, cuyo efecto sobre los pobladores y sus descendientes perdura por tiempo indefinido.
Cuba expuso en la reunión de Ginebra su posición respecto al problema interno de Libia. Defendió sin vacilar la idea de una solución política al conflicto en ese país, y se opuso categóricamente a cualquier intervención militar extranjera.
En un mundo donde la alianza de Estados Unidos y las potencias capitalistas desarrolladas de Europa, se adueña cada vez más de los recursos y el fruto del trabajo de los pueblos, cualquier ciudadano honesto, sea cual fuere su posición ante el gobierno, se opondría a la intervención militar extranjera en su Patria.
Lo más absurdo de la situación actual es que antes de iniciarse la brutal guerra en el Norte de África, en otra región del mundo a casi 10 000 kilómetros de distancia, se había producido un accidente nuclear en uno de los puntos más densamente poblados del planeta tras un tsunami provocado por un terremoto de magnitud 9 que a un país laborioso como Japón ha costado ya casi 30 mil víctimas fatales. Tal accidente no habría podido producirse 75 años antes.
En Haití, un país pobre y subdesarrollado, un terremoto de apenas 7 grados en la escala de Richter ocasionó más de 300 mil muertos, incontables heridos y cientos de miles de lesionados.
Sin embargo, lo terriblemente trágico en Japón fue el accidente en la planta electronuclear de Fukushima, cuyas consecuencias están todavía por determinarse.
Citaré solo algunos titulares de las agencias noticiosas:
“ANSA.- La central nuclear de Fukushima 1 está difundiendo “radiaciones extremadamente fuertes, potencialmente letales”, dijo Gregory Jaczko, jefe de la Nuclear Regulatory Commission (NRC), el ente nuclear estadounidense.”
“EFE.- La amenaza nuclear por la crítica situación de una central en Japón tras el sismo, ha disparado las revisiones de la seguridad de las plantas atómicas en el mundo y ha llevado a algunos países a paralizar sus planes.”
“Reuters.- El devastador terremoto de Japón y la profundización de la crisis nuclear podría generar pérdidas de hasta 200.000 millones de dólares en su economía, pero el impacto global es difícil de evaluar por el momento.”
“EFE.- El deterioro de un reactor tras otro en la central de Fukushima siguió alimentando hoy el temor a un desastre nuclear en Japón, sin que los desesperados intentos para controlar una fuga radiactiva abrieran un resquicio a la esperanza.”
“AFP.- Emperador Akihito expresa preocupación por el carácter imprevisible de la crisis nuclear que golpea a Japón tras el sismo y el tsunami que mataron a miles de personas y dejaron a 500.000 sin hogar. Reportan nuevo terremoto en la región de Tokio.”
Hay despachos que hablan de temas más preocupantes todavía. Algunos mencionan la presencia de yodo radiactivo tóxico en el agua de Tokio, que duplica la cantidad tolerable que pueden consumir los niños más pequeños en la capital japonesa. Uno de los despachos habla que las reservas de agua embotellada se están agotando en Tokio, ciudad ubicada en una prefectura a más de 200 kilómetros de Fukushima.
Este conjunto de circunstancias determinan una situación dramática para nuestro mundo.
Puedo expresar mis puntos de vista sobre la guerra en Libia con entera libertad.
No comparto con el líder de ese país concepciones políticas o de carácter religioso. Soy marxista-leninista y martiano, como ya he expresado.
Veo a Libia como un miembro del Movimiento de Países No Alineados y un Estado soberano de los casi 200 de la Organización de Naciones Unidas.
Jamás un país grande o pequeño, en este caso de apenas 5 millones de habitantes, fue víctima de un ataque tan brutal por la fuerza aérea de una organización belicista que cuenta con miles de cazabombarderos, más de 100 submarinos, portaaviones nucleares, y suficiente arsenal para destruir numerosas veces el planeta. Tal situación jamás la conoció nuestra especie y no existía nada parecido hace 75 años cuando los bombarderos nazis atacaron objetivos en España.
Ahora, sin embargo, la desprestigiada y criminal OTAN escribirá una “bella” historieta sobre su “humanitario” bombardeo.
Si Gaddafi hace honor a las tradiciones de su pueblo y decide combatir, como ha prometido, hasta el último aliento junto a los libios que están enfrentando los peores bombardeos que jamás sufrió un país, hundirá en el fango de la ignominia a la OTAN y sus criminales proyectos.
Los pueblos respetan y creen en los hombres que saben cumplir el deber.
Hace más de 50 años, cuando Estados Unidos asesinó a más de cien cubanos con la explosión del mercante “La Coubre”, nuestro pueblo proclamó “Patria o Muerte”. Ha cumplido, y ha estado siempre dispuesto a cumplir su palabra.
“Quien intente apoderarse de Cuba -exclamó el más glorioso combatiente de nuestra historia- solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre”.
Ruego se me excuse la franqueza con que abordo el tema.

Fidel Castro Ruz
Marzo 28 de 2011
8 y 14 p.m.

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27 Mar 2011

DONDE TODO TERMINA

Escrito por: Sylvie Lachaume el 27 Mar 2011 - URL Permanente

A Alberto Sánchez (pintor y escultor)

I

Donde el carbón se junta con la sangre
y la ametralladora bailarina
lanza sus abanicos de metralla.
donde todo termina.

Ya vienen las mujeres con sus hijos
de la mano, en los brazos y en el vientre.
Dentro del gran bostezo de la mina
crece un grisú de soledad ardiente.
Donde todo termina.

Apuntad bien, que sobre el barro caigan
donde el terror se junta con la sangre.
Ya están ahí los mercenarios.
Donde todo termina.

Su sangre no es abono.
Por el río que arrastra el grano oscuro
corre la sangre favorable
de obreros fusilados contra el muro.
Donde todo termina.

¡Cómo se pasa del carbón al plomo!
¡Cómo se pasa del esclavo al hombre!
Somos miles de muertos favorables.
Donde todo termina.

Incorporaos sobre nuestra muerte
y en su arsenal de polvo
fundid las nuevas armas.
Donde todo termina.

Donde el carbón se junta con la sangre
pronto desbordará los horizontes
el ejército muerto que dirige
un mariscal de hueso y de ceniza.
Donde todo termina.

II

Escuchad la tormenta,
bata el palo sobre la ropa oscura.
Lavad, mujeres de mineros,
la ropa oscura.
la ropa del carbón y de la muerte,
del barro y de la arena
que en el Nalón y en el Caudal arrastran
las aguas de la cuenca.
¡Veteranas!

Bandera el overol agujereado,
espectro del coraje el trapo comunero.
Detrás del viento entre hulla y escarcha
viene el invierno con el hambre.
Viene el invierno fusilando muertos,
decretando osamenta,
persiguiendo a los hijos de los muertos
donde madura el grito de los muertos,
donde la dignidad va madurando.

Va madurando sobre la derrota
donde se junta el aire con el humo
y un sol de vidrio opaco, forastero,
ve desfilar hacia el túnel sonoro
mineros y mineros y mineros.
Donde todo termina.

RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN - Argentina 1905


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20 Mar 2011

La luna con gatillo

Escrito por: Sylvie Lachaume el 20 Mar 2011 - URL Permanente


Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.

El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.

El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.

Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.

Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.

Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.

¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?

He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.

El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.

Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!

Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.

Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.

No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.

Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.

Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.

Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.

No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!

No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.

RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN (1905)

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LA GUERRA

Escrito por: Sylvie Lachaume el 20 Mar 2011 - URL Permanente

La poesía había sido herida mortalmente
y con ella nos arrastramos ensangrentados
hacia un refugio y, desde allí, os hablo.

Aquí debajo de la tierra siempre es de noche
y si bien es cierto que un obús enemigo no me matará
debo reconocer que, normalmente, bajo tierra
es el lugar donde los muertos viven a sus anchas.

Tal vez destruyan algo, tal vez destruyan todo
tal vez sean unos payasos débiles o audaces,
o más allá, tal vez, en un lugar inaceptable, amen la paz
o son blancos corderos llevados por Dios a la masacre.

Y ya no importa, mucho, quién gane la guerra
al terminar querré salir de mi refugio, contento
y al encontrarme con el sol de la paz quedaré ciego.

No es mucho lo que dije, lo comprendo
pero tener que vivir bajo tierra es un decir
o vieja táctica, defensiva, de guerra o un ansia por vivir.

Miguel Oscar Menassa

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