03 Oct 2008

Breve carta a don José. A José Saramago...

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 03 Oct 2008 - URL Permanente

Querido, admirado don José:

Aún cuelga de lugar preferente junto a mi escritorio una sucia hoja de papel, con borrones y mala letra, que garabateé de manera precipitada junto a un andén de alguna estación de autobuses ya olvidada. Acababa de cerrar uno de sus libros. Como de costumbre, extasiado ante lo que se me antojaba una revelación evidente, escrita por su mano mucho tiempo ha, pero escrita sin discusión para que un día yo la leyera, no pude sino trasladar al primer papel en blanco que encontré aquella pregunta:

"¿Alguien es capaz de imaginar aquella que sería la mayor de las revoluciones, la revolución de decir simplemente la verdad?"

Y debajo, presa de la excitación, consigné entre exclamaciones cuatro sencillas palabras que, espero, bien sabrá usted comprender, cuatro palabras que brotaron sin timidez de mi pecho y se abrieron paso entre el barullo de la estación:

"¡Aquí están mis ciegos!".

Tiempo después me descubrí incapaz de llevar a cabo el proyecto. Hoy, estimado don José, le traslado el propósito con ingenuidad: escriba usted otra gran novela, un nuevo ensayo, más revolucionario éste que cualquier ceguera, que cualquier lucidez y que cualquier capricho de la muerte. Escriba usted un ensayo sobre la verdad.

Con sincera admiración,

Sergio M.

29 Sep 2008

¡Si no lo veo, no lo creo!

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 29 Sep 2008 - URL Permanente

La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha negado su apoyo al plan de rescate de los mercados financieros internacionales del todavía presidente Bush.

¡Cataclismo mundial!

¿Cataclismo mundial?

22 Sep 2008

Como siempre, los de izquierdas teníamos razón...

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 22 Sep 2008 - URL Permanente

Perdonad la generalización, pero la historia se me antoja en ocasiones así de sencilla: el pensamiento progresista propone algo, el conservador se niega, el tiempo da la razón al progresista y el conservador acaba convencido de que él lo inventó.

La crisis económica que nos acecha ha modificado, según los entendidos, las reglas del juego financiero internacional. El mundo ha cambiado, nos aseguran. Y debe ser verdad, porque si me cuentan hace un par de meses que el país más liberal del planeta, símbolo de la hegemonía del sistema capitalista, se iba a convertir de la noche a la mañana en el más intervencionista, no me lo hubiera podido creer.

En esto de la disyuntiva liberalismo-intervencionismo económico hay dos planteamientos básicos: los hay que desean la subsistencia mínima de los estados, limitados a una función de garantía imparcial de las reglas del libre mercado, y los hay que prefieren situarse bajo el paraguas protector, regulador y vigilante de un estado fuerte, no sólo legitimado para corregir disfunciones, sino obligado a ello como condición indispensable para su propia subsistencia. Los segundos, ya lo sabemos, hemos sido toda la vida unos rojos irresponsables; los primeros, los mal llamados "liberales".

Pero ahora da la casualidad de que el sistema se nos está yendo al carajo. Y por eso George W. Bush en persona, sin entender una sola palabra de lo que dice, aparece por la tele hasta en dos ocasiones suplicando al Congreso federal la aprobación de unas medidas extraordinarias y urgentes para frenar el cataclismo: una inyección de 700.000 millones de dólares, procedentes del desconfiado contribuyente yanqui, para salvar una serie de empresas privadas que, durante algún tiempo, habían ganado dinero a cascoporro de manera, ellos sí, irresponsable. O el estado contraviene todos los principios del más puro liberalismo económico o éste deja de existir, así de sencillo.

¿Conclusión? Los rojos, como siempre, como cuando defendimos la creación de unos servicios sociales comunes a toda la ciudadanía, como cuando inventamos la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, como cuando apostamos por la educación en lugar de las armas, como cuando gritamos poesía y libertad, como cuando apelamos a la imperiosa necesidad de conservar el medio ambiente, como cuando proclamamos que las relaciones homosexuales eran tan lícitas como las heterosexuales, como cuando insistimos en invertir en investigación y desarrollo, como cuando promovimos las primeras energías limpias y renovables, como cuando dijimos que no había armas de destrucción masiva en Irak, como cuando hemos dado la matraca con la necesidad de pagar impuestos para sostener unos estados fuertes, como cuando nos negamos a las privatizaciones masivas, como cuando aventuramos que los mercados no se pueden ni se deben regular por sí mismos... los de izquierdas, como casi siempre, teníamos razón.

¿Dónde están ahora los liberales?

15 Sep 2008

Discriminación constitucional

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 15 Sep 2008 - URL Permanente

Las constituciones occidentales posteriores a la Segunda Guerra Mundial consagraron el Estado del Bienestar. Los horrores del siglo XX habían sido tantos, las calamidades sufridas por la población civil tan exageradas, también sus sacrifios al servicio de los estados, que éstos no pudieron sino agradecérselo con la universalización de los servicios sociales.

Para lo bueno y para lo malo, somos historia. Y nuestras constituciones también lo son como herederas directas del movimiento de reconocimiento e internacionalización de los derechos individuales, iniciado en plena revolución burguesa, en Francia, a finales del siglo XVIII.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, recoge dicha tradición. En su artículo 2.1 consagra, del siguiente modo, la igualdad de todos los individuos que habitan sobre la faz de La Tierra:

"Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición".

Utopía y realidad

En los tiempos que corren, desmontar la gran mentira de Naciones Unidas es tarea menor. No hay más que leer el artículo en cuestión y, a continuación, mirar por la ventana. Sesenta años después de la solemne declaración, se cuentan por centenas de millones las personas que no poseen varios de los derechos y las libertades por ella proclamados. Es cierto que en muchos países, al menos en teoría, no se distinguen razas, colores, sexos, idiomas, religiones ni opiniones políticas o de cualquier otra índole. Y, por supuesto, nadie le va a exigir al organismo mundial, en un ejercicio inútil de enajenación utópica, la supresión de las inevitables discriminaciones por posición económica, social y de nacimiento.

Discriminación nacional

Sin embargo, en pleno siglo XXI, la humanidad sigue considerando natural, lógica y necesaria la discriminación de los individuos en función de su origen nacional: si naces en un país, tienes una serie de derechos; si naces en otro, te corresponden otros diferentes. Si eres de este país, te atienes a las leyes que aquí rijan. Y no se te ocurra atravesar la frontera sin poner atención, porque puede que lo que aquí no es delito sí lo sea más allá.

En atención a la nacionalidad de cada cual, discriminamos qué territorio pueden pisar sus pies y en qué condiciones, dónde puede y no puede trabajar y, por supuesto, qué bandera debe defender. No hay mayor expresión de la discriminación por origen nacional que unos Juegos Olímpicos, donde el deportista está obligado a defender los colores de su patria, y se le conmina a hacerlo con orgullo, a enfundarse en su bandera y llorar en el podio, a dedicar su triunfo a todos sus compatriotas y a pasar revista con su medalla frente a las autoridades. Y eso debe ser así se llame como se llame el país: Estados Unidos, China, Zimbabue o Papúa Nueva Guinea.

La Constitución del 78

La misma Constitución Española proclama la existencia de una serie de derechos propios de "todos", españoles y extranjeros. Su artículo 15 dice:

"Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral [...]".

Faltaría más. El artículo 17 garantiza el derecho de "toda persona" a la libertad y a la seguridad. Sin embargo, el resto del articulado del Capítulo II ("Derechos y Libertades") y, en concreto, de su Sección I ("De los derechos fundamentales y las libertades públicas"), reserva a los españoles, y no a los extranjeros, cuestiones nada baladíes como, por ejemplo, la igualdad ante la ley (art. 14) y las libertades de elección de domicilio y de circulación por el territorio nacional (art. 19).

Otros artículos del texto constitucional español hacen referencia a "los ciudadanos" o utilizan formas impersonales ("se reconoce el derecho a..."). Lejos de ser denominaciones accesorias, tales detalles tuvieron gran importancia en su día. Sin ir más lejos, el artículo 13.2 especifica al respecto de la participación civil en los asuntos públicos:

"Solamente los españoles serán titulares de los derechos reconocidos en el artículo 23 salvo lo que, atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda establecerse por Tratado o Ley para el derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales".

Puede que éste sea mi post más utópico. Pero hasta que no nos convenzamos de que un individuo no es mejor que otro por ser nuestro compatriota no seremos capaces de mejorar este mundo tan mal inventado.

El gilipollas de la semana

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 15 Sep 2008 - URL Permanente

"Hay 180.000 extranjeros cobrando seguro de desempleo y ya volvemos a tiempos pasados: hay 20.000 andaluces que han pedido trabajo en la vendimia francesa".

Rajoy dixit.

-----------------------------------------------------

"Hay una tercera parte de la humanidad muriéndose de hambre, en España unos dos millones de pobres, y no hace falta volver a tiempos pasados: cada día es peor... Sin embargo, Rajoy se ha trajinado un excelente menú a la carta en cualquier restaurante pijísimo de España, y lo ha rematado, después del postre y el cafetito, con un buen mandoble para calentar el cuerpo y la lengua, que ya anda refrescando y cada día cuesta más arrancarse a decir gilipolleces".

Sergio M. dixit.

08 Sep 2008

Siempre es 11-S (parte I)

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 08 Sep 2008 - URL Permanente

Cuán diferente es la historia verdadera de la que nos cuentan y de la que nos contamos.

Han pasado siete años. ¡Siete años! ¿Dónde estabas aquel 11 de septiembre de 2001? Yo, debo confesarlo, era una persona por completo diferente.

El mundo también ha cambiado de forma radical. Sí, vale, el presidente de los Estados Unidos es el mismo y los terroristas islamistas siguen matando cuando les sale de los cojones, pero Blair anda ahora defendiendo ideas europeístas en las que jamás creyó y Aznar, melena al viento, se lo pasa pipa desmintiendo embarazos pecaminosos (¡con una infiel, para colmo!) mientras por dentro piensa: "No me extraña que crean que soy yo: a eso se le llama sex-appeal...". ¿Quién nos lo iba a decir entonces?

Aquel día será recordado por los que cuentan la historia para su perpetuación como el del inicio de una guerra implacable contra el terrorismo. Los terroristas, esos tipos tan malos que matan a nuestros inocentes.

¿Inocentes? Contemos la historia de otra manera:

1.- El 11 de septiembre de 2001, unos heroicos mártires dieron su vida para demostrar al planeta que ni el mismísmo centro del mundo rico estaría jamás a salvo de la furia de los pobres. La opulencia recibió una bofetada cuando desayunaba a dos carrillos. Aquella mañana, el millonario supo que su fortuna no había de ser eterna. El tercer mundo, henchido de felicidad y esperanza, se echó con espontaneidad a la calle para celebrar la caída de las torres del mal, símbolo de su propia miseria. El siglo XXI había de ser cruel, pero al final del camino se hallaba la libertad.

2.- El teléfono no quería sonar. El tercer habano de la mañana empezaba ya a claudicar y el maldito teléfono no terminaba de sonar. Al otro lado de la mesa, el alto cargo militar despachaba algún licor fuerte en una copa ya sin hielo. Demasiado para ese cuerpo de vejestorio, pensó el director general de la empresa. Demasiado a esta hora de la mañana. "¿Encendemos la televisión? Son los que primero se enteran de todo...", propuso el funesto agente secreto. Pero alguien acababa de llamar a la puerta: "Señor, una comunicación urgente". Todos respiraron: ha llegado el momento de llamar al presidente. No podrá negarse: la guerra será inevitable.

3.- El niño no sabía que jamás olvidaría aquella imagen. El señor vizco no se daba cuenta de que todos en clase se reían de él: ¿en qué estaría pensando en lugar de leer aquel cuento con ellos? Pero aquellos hombres de negro, el lío que se había montado a las puertas del colegio... El pequeño, que ya era todo un hombrecito, era consciente de que la situación requería echar mano de compostura y seriedad: aquella mañana, si todos se portaban bien, la señorita se pondría de lo más contenta. Después entró aquel otro hombre, el que le dijo algo al oído al señor vizco. Al poco rato todos se habían ido. Pero el niño supo que jamás olvidaría aquella imagen. ¿En qué demonios estaría pensando el señor vizco?

05 Sep 2008

Querido Celestino...

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 05 Sep 2008 - URL Permanente

De socialista, tienes un comino.

Celestino.

Por la presente chorrada

yo te conmino

a que te vayas a tu casa

¡oh, Celestino!

y no jodas más la marrana.

A Celestino Corbacho. Ese gran hombre que va por la vida quitándole trabajo a los inmigrantes para dárselo a los españoles. Y no le da vergüenza.

19 Jul 2008

Asqueroso acto de racismo

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 19 Jul 2008 - URL Permanente

Me hago eco del post publicado recientemente por un compañero bloguero de Albacete. Hay que permanecer alerta. Hoy es Italia. Mañana será España.

El post en cuestión dice así:

Anoche fuí testigo directo de una asquerosa y vergonzante situación de racismo. Quiero compartir el relato de los hechos con los lectores y amigos de Eurogaceta. Estoy indignado, me avergüenza lo que está pasando en mi país y en el conjunto de la Unión Europea… y me da miedo:

Albacete, sábado por la noche (2 de la madrugada):

Pub racista en Albacete: BaltusEstoy sentado con mi familia en una céntrica terraza de un pub de la calle Concepción, en Albacete. Me fijo que el ‘portero’ impide el acceso al interior del pub a dos personas de raza negra. Espero que se produzca una nueva situación similar. Apenas pasan diez minutos y a otras dos personas de raza negra se les impide el acceso. Entonces le pregunto al camarero que atiende en la terraza, si tienen instrucciones de sus jefes de impedir el paso a negros a su local. Se pone muy nervioso, excesivamente nervioso, y me dice que no sabe nada que hable con su encargado, y huye… se esconde literalmente. Me levanto de mi mesa y me dirijo a la entrada, le pregunto al ‘portero’ por el encargado, me dice que "estará por ahí dentro", y entro al interior del local, atestado de gente, con mis abarcas y mi camiseta.

Una vez en el interior localizo al encargado, una persona joven, me identifico como cliente y también como periodista y le digo que su ‘portero’ está impidiendo el paso a personas de color. Se pone muy nervioso y dice que eso no puede ser. Titubeante me dice que me fije, que dentro del local hay negros, le digo que no hay ni uno porque no pasan el ‘filtro’. Directamente le explico que lo que están haciendo es una vergüenza que hable con su ‘portero’ y dejen de actuar de esa manera.

Al salir, las dos personas de color me esperan en la puerta, hablo con ellos, gente tranquila, hablan bien español, llegaron a España en pateras, jugándose la vida y están trabajando 14 horas diarias en el campo, con más de 40 grados de temperatura, viven en condiciones infrahumanas y no tienen papeles. Les invito a denunciar este acto racista y me dicen que no, que les ha pasado en otros bares y pubs, pero que al no tener papeles (serán considerados delincuentes por la nueva directiva europea de la ‘vergüenza’) tienen miedo a ser identificados. Les pregunto la causa alegada por el ‘portero’ para impedirles pasar al interior del pub y me dicen que su ropa, llevan la misma ropa que yo, vaqueros y camiseta, pero van mejor calzados, llevan unos zapatos y a mí, en cambio, me dejaron pasar con unas abarcas que no me quito en todo el verano.

El local racista donde se produjo este hecho puntual se llama BALTUS. Este tipo de locales podría dar el siguiente paso y colocar carteles del tipo: PROHIBIDA LA ENTRADA A NEGROS, MOROS Y GITANOS. Me indigna la indiferencia de quienes presencian escenas como esta y miran hacia otro lado, asumiendo con naturalidad comportamientos racistas. Me indigna y me da asco lo que está pasando, ASCO con mayúsculas.

QUERIDA EUROPA: ITALIA NO ES PARA LOS GITANOS

01 Jul 2008

Destruir el Amazonas para seguir comiendo vacas

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 01 Jul 2008 - URL Permanente

Entre todas las incongruencias del mundo que habitamos, la que más miedo me da podría denominarse "incapacidad humana para hacer frente a la verdad". Ejemplos de ella tenemos muchos, el más palpable el destierro al que hemos sometido a la muerte y los símbolos que la representan. Vivimos tratando de olvidar que un día moriremos, sin más. Del mismo modo, oímos las verdades más desagradables sin querer escucharlas. En la medida en que no sean repetidas, dichas verdades dejarán de existir por muy evidentes que resulten.

Jeremy Rifkin es un eminente economista de sesenta y cinco años que lleva más de quince predicando en el desierto. Su mensaje, aunque probado desde el más estricto de los criterios científicos, no ha terminado de calar... quizá sólo porque es negativo. Que nos estamos cargando el planeta es algo más o menos asumido: que lo estemos haciendo, en buena medida, por comer carne como trogloditas, no cabe en el mensaje políticamente correcto que todos queremos escuchar.

Las vacas, asegura Rifkin, producen emisiones de metano (por sus flatulencias) y de dióxido de carbono (por el entramado agrícola e industrial necesario para alimentarlas). El 39 por ciento de los campos del mundo se utiliza, de un modo u otro, para alimentar animales... a pesar de que un tercio de la humanidad se muere de hambre. Comer demasiadas vacas está calentando La Tierra.

La industria de la carne es la segunda causa del calentamiento global. La primera es el consumo en edificios. El transporte (incluyendo todos los coches, todos los trenes, todos los aviones, todos los barcos del mundo) es la tercera.

Me diréis aquello de: "vale, y qué quieres que le hagamos". Sabedlo, sólo tened conocimiento de ello. Con eso me vale.

26 Jun 2008

De aburrimiento, sexo y etnometodología...

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 26 Jun 2008 - URL Permanente

El verano ya está aquí, ya está aquí, ya llegó... El verano ya está aquí y ahora qué puñetas hago yo. Si eres de los que, llegado el estío, pasea sin rumbo como un carajote, cogiendo avispas y metiéndolas en un bote, te propongo una actividad que, a poco que te lo curres, te mantendrá entretenido y, con un poco de suerte, te enganchará tanto como el mete-saca-chupa-mete... de los Calippo sabor lima-limón.

El juego en cuestión se llama "etnometodología", pero no te acojones: la diversión no se acaba cuando consigues pronunciar la palabrita, nada más lejos de la realidad. De hecho, tanto las reglas como la intensidad de los experimentos (pues se trata de eso, de inventar experimentos tan cachondos como seas capaz) dependen por completo del grado de irreversibilidad de la enfermedad mental crónica con la que cada cual cargue de nacimiento.

La ciencia de lo cotidiano

Los denominados "experimentos etnometodológicos" persiguen descubrir las normas que rigen la interacción entre las personas. ¿Con qué método? Incumpliéndolas de manera descarada, hasta hacerlas evidentes... Por ejemplo: ¿qué ocurriría si, invitado a cenar por cualquiera de vosotros, me comporto de forma absolutamente normal salvo por el desagradable detalle de que te robo una y otra vez la servilleta para limpiarme los morros con ella antes de devolvértela? ¿Y si, nada más llegar al trabajo, me quito los patucos y planto los pies encima de la mesa? ¿Dónde están los límites del comportamiento correcto? ¿Cuáles son las reglas que rigen dicho comportamiento?

No es una gilipollez, es pura ciencia, ciencia social. Hacia 1990, un investigador llamado Adam Kendon analizó la forma de saludarse que articulan entre sí los pares de individuos. El tema, debo confesarlo, me parece fascinante. Si lo pensáis, la más sencilla observación del saludo entre dos personas (compañeros de trabajo, amigos, conocidos, familiares, personas del mismo o de distinto sexo, etc.) es fiel fotografía de las relaciones entre ambos, las expectativas de uno y otro, sus simpatías, falsedades, filias y fobias. ¿Os habéis parado a pensar cuáles son vuestras rutinas de saludo en función de la identidad del saludado? ¿Qué ocurriría si las cambiarais?

Se admiten sugerencias

Dicho todo esto, estoy convencido de que se os ocurrirán decenas de experimentos etnometodológicos de lo más interesantes en todos los ámbitos de la vida: la clave está en transgredir de manera deliberada una pequeña convención social para comprobar su validez y universalidad. Todo vale: desde tirarse sonoros pedos en ascensores (lo que, no lo dudo, conlleva cierto riesgo) hasta estampar en la cara del feliz comprador el helado que con tanto gusto se presta a deglutir; desde gritar "give me five!" con la mano en alto en lugar de dar los dos besos preceptivos a cada lado de la mejilla, hasta pedir a la parienta de toda la vida, en plena tarea sexual, que hurgue con el dedito en el ano ajeno en pleno misionero... ¡Imaginación al poder! ¡No hay ciencia sin riesgo!

Sobre este blog

Avatar de Sergio Manuel Gutiérrez

Los ojos de Blimunda

Los ojos de Blimunda ven cosas que a los demás se ocultan o que, sin más, éstos no quieren observar pese a tenerlas frente a sí.

Según Mario Benedetti, un optimista es un "pesimista lúcido"; un pesimista, "un optimista bien informado". Nadie hubiera podido describir mejor no mi personalidad, sino mis aspiraciones. Aspiraciones de lucidez, ni más ni menos. En el tiempo en que vivimos, quién sabe cuán cercano del apocalipsis medioambiental que todo lo cambiará, no es posible permanecer en la inopia colectiva: la dignidad reside en la acción, en el compromiso cotidiano con los desfavorecidos y con los que sufren y en la permanente lucha por la transformación de un mundo injusto que, para colmo, se irá a pique más bien pronto que tarde.

Machado dedicó estas palabras a los jóvenes: "O la política la hacéis vosotros, o se hará contra vosotros". Extendamos la frase del poeta a la gran mayoría de los ciudadanos y asumamos la siguiente sentencia de Goethe, en la seguridad de la nimia, y a la vez transcendental, importancia de nuestros actos: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público".

ver perfil »

ElPais.com Viñetas

Esperando Contenido Widget ...

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Fans

  • cauci66
  • el-caissero-domado
  • nikita-sp2003
  • FERNANDO SABIDO SÁNCHEZ
  • 39centimosy10minutos
  • Honor Fuerza
  • Servando Pérez Domínguez

Texto