25 Abr 2008
Por qué ser de derechas es ser mala persona (Parte I/VII)
Inicio con este texto una serie de siete posts con títulos políticamente muy incorrectos. Mi objetivo es desmitificar algunos de los lugares comunes más nocivos para el buen desarrollo de las sociedades civiles actuales, depurar conceptos y, como siempre, provocar una reacción en el lector: no espero convencer, sólo incitar a la reflexión.
La primera de las afirmaciones que deseo enjuiciar es aquélla que asegura que las derechas son buenas, justas y necesarias en las democracias contemporáneas. Pero, ¿qué son "las derechas"?, ¿quién forma o qué define ese lado del espectro político? El diccionario de la Academia Española de la Lengua habla de "conjunto de personas que profesan ideas conservadoras". Como punto de partida, eminentemente lingüistico, tal acotación resulta más que válida. Las ciencias políticas, como ciencias sociales que son, intentan operacionalizar semejante concepto, abstracto donde los haya, por medio de instrumentos de medición de las actitudes personales: sitúese en una escala ideológica del uno al diez, teniendo en cuenta que el valor 1 representa la extrema izquierda y el valor 10 la extrema derecha. ¿En qué número os ubicáis vosotros?
Para dar una respuesta a tal pregunta es necesario conocer antes qué entiende cada cual por derecha e izquierda. Si la derecha es un conglomerado de ideas conservadoras, bien podríamos decir que la izquierda lo es de ideas progresistas. Dicho de otro modo, donde la derecha quiere inmovilismo, la izquierda aspira a la transformación. La sentencia que asegura que las derechas son necesarias se fundamenta en la preceptiva conservación de aquellas cosas buenas que el hombre ha sido capaz de crear en sociedad. La derecha, por tanto, sería depositaria de los valores que merece la pena perpetuar.
Ampliando un poco más el concepto, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que la derecha es sinónimo también de protección del sistema, de jerarquía. Ante todo, la derecha teme la idea de revolución en su defensa a ultranza de las estructuras prestablecidas. Lo que ya está hecho, bien hecho está.
Los hombres de derechas tienen una idea de justicia asociada al orden: para que todo vaya bien (para que todo siga yendo bien), es preciso que cada cual asuma su papel dentro de la sociedad. Los hay favorecidos y los hay perjudicados, y las cosas son así porque así han de ser, porque así han sido toda la vida y porque no es posible que sean de otra manera. De alguna forma, el paso del tiempo es su aliado, pues la historia nos ha mostrado la evidencia de que sólo el orden garantiza la vida pacífica en sociedad.
Aplicado tal pensamiento a la vida económica, la derecha está necesariamente asociada a la clase dominante, pues es ésta la más interesada en el mantenimiento del orden y de las estructuras que sostienen su posición de primacía. Pero digámoslo bien, pues no se trata de un simple estereotipo: no es que la derecha apoye al poderoso, es que los poderosos, en todas las épocas y lugares, han sido la derecha. Y como quiera que el poderoso es hoy aquél que tiene dinero, la derecha está ligada en nuestros días, de forma inevitable, al capital, a la ideología liberal y al pensamiento económico del goteo: si los ricos amasan más y más dinero, ya les irá cayendo algo a los quedan por debajo, de manera que todos, en sociedad, salgamos beneficiados.
Las derechas en el tiempo
Pero no siempre ha sido así: hubo una época en que los liberales eran de izquierdas, pues luchaban contra las élites que les oprimían desde su posición de clases privilegiadas (nobleza terrateniente y clero): las derechas. Del mismo modo, las ideas han ido recorriendo todo el espectro político: los derechos individuales de la persona, la igualdad de razas y de sexos, los sistemas de protección social ante situaciones de carestía, la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, los derechos de los trabajadores, las libertades de pensamiento, expresión y religión, las conquistas constitucionales... en su día enarbolados por las izquierdas, hoy forman parte del imaginario ideológico de las derechas. ¿Habrá algo más de derechas que el más puro individualismo, el mismo que inspiró a los revolucionarios franceses de 1789?
Hace treinta años, en España, la Constitución de 1978 desagradó profundamente a las derechas. Sin embargo, la derecha de hoy se declara defensora a ultranza de aquel texto constitucional tan parecido al de 1931. Los valores ecológicos y la defensa del medio ambiente eran hasta hace poco preocupaciones exclusivas de unos pocos locos de izquierdas. Hoy el mundo entero asume, al menos de boquilla, los compromisos medioambientales como parte imprescindible de los programas políticos, incluso de los países más conservadores del globo. Mientras las izquierdas se esfuerzan en la equiparación de los derechos de heterosexaules y homosexuales, las derechas van tragando y, más bien pronto que tarde, acabarán asumiendo que la sociedad ha cambiado también en ese aspecto. Incluso hay multitud de homosexuales de derechas...
El voto de derechas
La derecha, por lo tanto, siempre ha ido y siempre irá a remolque. Cambios, los justos. Dime lo que quieres y yo, que soy el poderoso, te lo daré si tú me das lo que yo te pido: tu connivencia para que yo siga siendo el poderoso, si es posible también tu voto. El voto de derechas es, por definición, egoísta: si me votas, saldrás ganando, pues yo seguiré gobernando en tu nombre, es decir, en favor de tus intereses, que no dejan de ser los míos.
La derecha siempre beneficiará al poderoso en la convicción de que sólo él tiene la llave de la convivencia y de la buena marcha de las sociedades. La derecha, en una palabra, es conservadora.
Mi pregunta es: ¿cuántas cosas de este mundo merecen ser conservadas? ¿Es acaso digno ser humano y conservador?
Sobre este blog
Los ojos de Blimunda
Sergio Manuel GutiérrezLos ojos de Blimunda ven cosas que a los demás se ocultan o que, sin más, éstos no quieren observar pese a tenerlas frente a sí.
Según Mario Benedetti, un optimista es un "pesimista lúcido"; un pesimista, "un optimista bien informado". Nadie hubiera podido describir mejor no mi personalidad, sino mis aspiraciones. Aspiraciones de lucidez, ni más ni menos. En el tiempo en que vivimos, quién sabe cuán cercano del apocalipsis medioambiental que todo lo cambiará, no es posible permanecer en la inopia colectiva: la dignidad reside en la acción, en el compromiso cotidiano con los desfavorecidos y con los que sufren y en la permanente lucha por la transformación de un mundo injusto que, para colmo, se irá a pique más bien pronto que tarde.
Machado dedicó estas palabras a los jóvenes: "O la política la hacéis vosotros, o se hará contra vosotros". Extendamos la frase del poeta a la gran mayoría de los ciudadanos y asumamos la siguiente sentencia de Goethe, en la seguridad de la nimia, y a la vez transcendental, importancia de nuestros actos: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público".
Últimos comentarios
- Declarando la guerra a dios (para no molestar con tanta política) 11 comentarios Sergio Manuel Gutiérrez km Lister mimarve Carmencita
- Recordando lo que ETA dice ser 1 comentario eureka
- Poesía para el pobre 2 comentarios lola numerocero
- Despellejando animales vivos 11 comentarios gilermez04 numerocero Sergio Manuel Gutiérrez Manuel J. Romero lola
- Por qué ser nacionalista es ser mala persona (II) 8 comentarios Sergio Manuel Gutiérrez Manuel J. Romero lola marosende santi-benitez
Mis tags
Enlaces
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


3 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Manuel J. Romero dijo
"Ser de derechas es ser mala persona" es una premisa radical que estereotipa y generaliza. Y además supone una extrapolación de lo político-ideológico a lo personal-emocional.
Esta es una de las mayores lacras de la política que, inevitablemente, nos afecta a todos cuando nos ponemos a tratar de ella (por experiencia). Automáticamente, sentimos aversión por todo lo antónimo y simpatía por todo lo sinónimo, generalizando hasta el extremo. Es como: “¿eres del Madrid o del Barça?”.
Espero que algún día podamos superar esto. Mientras tanto, me seguiré riendo cuando escuche el chiste de: Dios concedió a cada español 2 únicas virtudes de las 3 siguientes: ser buena persona, ser inteligente o ser del PP
lola dijo
una cosa , en mi modesta opinión no tiene absolutamente nada que ver con la otra ...yo soy de izquierdas , de mentalidad republicana y atea ...y tengo excelentes amigos que son son derechas ..
Cada uno tiene sus ideas y es oblogación , al menos un principio democrático , respetar de las de todos ..aunque no piensen como nosotros ...Es más creo que la convivencia entre personas que piensan diferente , enrique la tolerancia ..y el respeto ...
Nunca se debe generalizar , ni en este tema ni en ningún otro , sería un grave error ...En todas partes , en todos los colectivos humanos , ..sociales y políticos ..hay de todo
Tammbién conozco gente de izquierdas que son auénticos cabrones , choriroz y ladrones ...
¿por eso voy a serlo yo? ...
un beso
Sergio Manuel Gutiérrez dijo
Estamos de acuerdo, Lola: de hecho, últimamente me sorprendo apoyando a personas de derechas, bellas personas, en contra de personas de izquierdas que se comportan como auténticos cabrones. Por lo tanto, entiendo perfectamente lo que me dices. No intentaba generalizar, aunque pueda parecer lo contrario: sólo digo que, desde un punto de vista metafísico, la ideología de derechas, ideología conscientemente asumida como la propia por un individuo, es incompatible con valores como la solidaridad necesaria en un mundo injusto.
Tanto este artículo como uno anterior sobre los nacionalismos (con el que, curiosamente, sí habéis estado de acuerdo la mayoría, asunto sobre el que deberíais reflexionar) forman parte de una serie de siete posts en los que me propongo formular proposiciones políticamente muy incorrectas. Prometo para el futuro inmediato (a ver si puedo, que ando liado) reflexiones similares sobre, por ejemplo, el terrorismo. Más de uno, entonces, me tirará de todo a la cabeza.
¡Saludos!
A ver si os hago pronto una visita, que ya hace un par de días que no puedo leeros con la tranquilidad que me gustaría...
Escribe tu comentario