14 May 2008
Recordando lo que ETA dice ser
Hace apenas una semana alguien me dijo: "Los de ETA son una mafia. Si les dieran la independencia, seguirían matando y enfrentados al PNV para quedarse ellos con el poder". Lo mucho que de absurdo e ignorante tiene semejante planteamiento no le resta importancia: son los pensamientos de un tipo que intenta reflexionar antes de abrir la boca y, aunque bastante cabezón y defensor de postulados inalterables, realmente cree haber interiorizado los porqués de su afirmación.
ETA, justo es reconocerlo, dejó de ser hace tiempo una simple banda terrorista. ETA es una mafia que se organiza y se financia como tal... y que, de vez en cuando, como para no olvidar quién la forma y qué dice perseguir, mata a alguien o publica un comunicado más o menos amenazador. ¡Ey, que estamos aquí! ¡No os olvidéis de que somos malos! ¡Seguimos luchando por la liberación de nuestro pueblo!
La lógica del pasado
Analizando con crudeza los actos violentos de la banda armada-mafiosa, encontramos la lógica de la sinrazón: donde los españoles no vemos más que el loco ataque a traición a un cuartel repleto de familias, los etarras celebran la muerte de un soldado del represor estado invasor. Es así de claro: España y Francia mantienen ocupado Euskadi contra el deseo del pueblo vasco, cuya libertad de decidir por sí mismo está coartada y castigada por las falsas instituciones de representación de ambos estados. ETA nació para luchar contra la dictadura franquista: matar a un guardia civil era matar a un soldado de Franco, eliminar una traba en busca de la libertad.
La lógica del presente
Los tiempos, claro, han cambiado. Ahora hay que justificar de otra forma las muertes de personas que, por ejemplo, también lucharon contra Franco (Tomás y Valiente), que trabajaban desde la humildad por su pueblo sin pensar demasiado en las ideologías de las siglas que representaban (Miguel Ángel Blanco), que forman parte de la propia policía autónoma vasca o que, como en el caso de cualquier guardia civil en nuestros días, viva éste en el cuartel de Legutiano o en el de Bollullos del Condado, eligen vestirse de verde para tener, sin más, un sueldo fijo para toda la vida.
Y aquí es donde yo quería llegar: nos limitamos a llorar la muerte de personas, de individuos con nombre y familia, y no caemos en la cuenta de que para sus verdugos no son más que símbolos de todo aquello que oprime al pueblo que pretenden liberar.
Lo que de verdad me preocupa de cualquier asesinato de ETA no es la muerte en sí, irremediable desde el mismo momento en que estalla la bomba o es apretado el gatillo; lo que me preocupa es el proceso de justificación interna que se produce tanto en la mente del asesino como en la de todos aquellos que eligen, con mayor o menor conocimiento de causa, no condenar la violencia: yo mato porque mi pueblo está oprimido; no soy un asesino, no soy un terrorista: soy un soldado; lucho por la libertad, por la independencia de mi nación; y no me gusta matar, pero es necesario hacerlo para que algún día se diga que fuimos héroes, que sacrificamos nuestras vidas para que nuestro país alcanzara de una vez la independencia.
La cantera de la banda
ETA tiene una cantera inagotable de terroristas. A cualquier acto en homenaje de los soldados caídos acuden cinco mil niñatos dispuestos a ponerse un pasamontañas a poco que alguien con un contacto en la banda se lo sugiera. Son chavales normales, más o menos inteligentes, que han crecido con Internet, la televisión y la play-station. Van al colegio, al instituto e incluso a la universidad y tienen una vida familiar más o menos agradable. Y se creen todas las ¿mentiras? que les cuentan.
Ese mecanismo de justificación mental de los asesinatos desarrollado por un porcentaje muy importante de la sociedad vasca es el verdadero problema que Euskadi debe afrontar. Y la educación es el único medio para luchar contra él.
El 11-M: los atentados de los trenes
Cuando los terroristas islamistas pusieron las bombas en los trenes de Madrid, pensé: pasará mucho tiempo antes de que ETA vuelva a matar... y mucho más antes de que se atreva a matar a un inocente, a un civil. ¿Por qué me dio el tiempo la razón? ETA sólo subsiste porque sigue encontrando legitimidad en su pueblo. Los atentados de Madrid provocaron un shock en la sociedad vasca: ¿acaso estaba bien poner una bomba en medio de Vallecas o en un hipermercado, si la ponía ETA, pero mal ponerla en un tren repleto de gente? Desde aquel triste once de marzo, atacar a la población civil, por fin, está mal visto incluso en la izquierda abertzale. Algo hemos avanzado.
Por eso ETA procura avisar ahora cuando pone una bomba. Por eso ha atacado el cuartel de Legutiano a las tres de la mañana. La banda terrorista está elevando el tono de sus actos en busca del límite moral permitido por sus acólitos: poner una bomba en la calle sólo está justificado si antes avisamos, porque matar a la población civil es una salvajada; ponerla a las tres de la mañana y utilizar un detonador a distancia es mucho más seguro: a esa hora no pasa nadie por allí; ponerla en un aeropuerto y avisar es de lo mejor que hay: lástima que los dos ecuatorianos se quedaran dormidos; daños colaterales.
Sólo la educación, la formación, el debate y, sí, la negociación pueden acabar con ETA. Sólo la madurez democrática de la totalidad del pueblo vasco puede conseguirlo.
Sobre este blog
Los ojos de Blimunda
Sergio Manuel GutiérrezLos ojos de Blimunda ven cosas que a los demás se ocultan o que, sin más, éstos no quieren observar pese a tenerlas frente a sí.
Según Mario Benedetti, un optimista es un "pesimista lúcido"; un pesimista, "un optimista bien informado". Nadie hubiera podido describir mejor no mi personalidad, sino mis aspiraciones. Aspiraciones de lucidez, ni más ni menos. En el tiempo en que vivimos, quién sabe cuán cercano del apocalipsis medioambiental que todo lo cambiará, no es posible permanecer en la inopia colectiva: la dignidad reside en la acción, en el compromiso cotidiano con los desfavorecidos y con los que sufren y en la permanente lucha por la transformación de un mundo injusto que, para colmo, se irá a pique más bien pronto que tarde.
Machado dedicó estas palabras a los jóvenes: "O la política la hacéis vosotros, o se hará contra vosotros". Extendamos la frase del poeta a la gran mayoría de los ciudadanos y asumamos la siguiente sentencia de Goethe, en la seguridad de la nimia, y a la vez transcendental, importancia de nuestros actos: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público".
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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario
eureka dijo
los etarras son unos assesinos y no merece la pena justificarlos, no sé por qué lo haceis siempre porque no hay que justificar a los asesinos, han matao a un pobre hombre que estaba trabajando y ya esta no hay que darle mas vueltas
lola dijo
Para mi simplemente son son asesinos sin paliativo de ningún tipo , asesinos en los que en sus sucias mentes se almacenan los sentimientos más sucios , crueles , irracionales , y rines ..que puede alcanzar a tener un ser humano ...
Para mi merecen pudrirse en la cárcel toda su vida...
Como no entiendo que pueda estar formando parte de la vida pública alguien que no condene la violencia ...Y pido la expulsión inmediata de sus puestos ..sin no son terroristas de hecho , si lo son de vocación y de intenciones ...
un saludo afectuoso
Sergio Manuel Gutiérrez dijo
No estoy de acuerdo con vuestras apreciaciones, pero las comprendo: todo terrorismo está justificado en la mente del asesino. Y eso es lo triste, pero eso es también lo que debemos comprender. Si no nos ponemos en el lugar del otro, en todos los aspectos de la vida, jamás veremos más allá de nuestras narices.
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