09 May 2008

Poesía para el pobre

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 09 May 2008 - URL Permanente

El conflicto de Líbano (aún nadie sabe si llamarlo o no, una vez más, guerra, cruda guerra civil, guerra de etnias, guerra por el poder) me lleva a reflexionar sobre el grado en que, en verdad, podemos considerar que han cambiado los tiempos. Me refiero a aquella época oscura en la que los jóvenes españoles creían tener algo contra lo que luchar. Hoy, mientras vivimos en la cómoda ilusión de nuestras democracias liberales, el mundo se consume en una espiral de sinrazón y muerte cotidianas. Lo macabro, la catástrofe, se ha convertido en costumbre, nos ha invadido vía caja tonta televisiva. No digo nada nuevo, lo sé, pero comemos a diario mientras observamos impasibles el drama ajeno, el mismo drama que no hace mucho sufríamos en nuestras carnes: ¿de verdad ha pasado el tiempo de la poesía del compromiso?

No es casualidad que un servidor haya adoptado como propio uno de los aforismos más repetidos por José Saramago, quien a su vez lo pidió prestado de Mario Benedetti. "No soy un pesimista, sino un optimista bien informado", asevera don José. Y añade, esta vez de cosecha propia: "El hombre no merece la vida".

Reproduzco a continuación un poema magnífico de Gabriel Celaya, cantado con maestría por Paco Ibáñez y titulado La poesía es un arma cargada de futuro. La poesía del compromiso, el arte comprometido, no ha pasado de moda. Por el contrario, ha de convertirse en exigencia máxima para el alma creadora. Hoy más que nunca, poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día:

boomp3.com

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

numerocero dijo

Un saludo

Una reflexión atinada. Tanto como la letra de G. Celaya.

lola dijo

hola Sergio ..te lo digo con la mayor sinceridad , un magnico artículo ..grandioso y muy completo ...hay cosas , hechos en nuestra sociedad que nunca "van estar muy repetidas" ...lo que presentas es un ejemplo : Los sers humanos nos estmaos deteriorando como personas , ..¿sentimos de verdad que otros conciudadanos nuestros mueran de frio , de hambre ? ..

Si no es así , porque esta pasivibidad ...¿por qué podemos comer mientras vemos lo que pasa? ...nada es casual ...

Las altas esfreras d ela economia mundial indirectamente nos inducen a que esto pase ..a que tengamos estos compartimientos ...La Ecomomía mundial no se planifica en función de los intereses d elos ciudadanos del mundo , ...se planifica para que marquemos el paso a son de otros intereses , llámese petroleo ..o de otra manera ...

Me ha gustado mucho tu artículo ...sencillamente porque no puede dejar a nadie indiferente ...

Un beso

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Los ojos de Blimunda

Los ojos de Blimunda ven cosas que a los demás se ocultan o que, sin más, éstos no quieren observar pese a tenerlas frente a sí.

Según Mario Benedetti, un optimista es un "pesimista lúcido"; un pesimista, "un optimista bien informado". Nadie hubiera podido describir mejor no mi personalidad, sino mis aspiraciones. Aspiraciones de lucidez, ni más ni menos. En el tiempo en que vivimos, quién sabe cuán cercano del apocalipsis medioambiental que todo lo cambiará, no es posible permanecer en la inopia colectiva: la dignidad reside en la acción, en el compromiso cotidiano con los desfavorecidos y con los que sufren y en la permanente lucha por la transformación de un mundo injusto que, para colmo, se irá a pique más bien pronto que tarde.

Machado dedicó estas palabras a los jóvenes: "O la política la hacéis vosotros, o se hará contra vosotros". Extendamos la frase del poeta a la gran mayoría de los ciudadanos y asumamos la siguiente sentencia de Goethe, en la seguridad de la nimia, y a la vez transcendental, importancia de nuestros actos: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público".

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