10 Jun 2008
Eurocopa: que gane Portugal
Como ya he dicho más de una vez, cuanto más sé de fútbol menos me gusta. El deporte, considerado sólo como tal, no está mal: once tíos en calzoncillos corren detrás de una pelota, que diría aquél. Si uno se para a pensarlo con una pizca de objetividad, como espectáculo global el balompié deja mucho que desear: es lento, aburrido y, por su sistema de anotación (sólo cuentan los goles, acción que es cada vez más difícil de conseguir), pueden pasar partidos enteros sin que suceda nada importante.
Pero a la gente le gusta. Y yo, que me gano en buena parte la vida gracias a ese hecho tan incontestable como incomprensible, me congratulo de ello. El fútbol mueve pasta y mueve sentimientos. Y aquí estamos, otra vez en una Eurocopa. Que si pasaremos de cuartos. Que si el Luis éste está chocho, por qué no lleva a Raúl. Que si los italianos sí que saben competir (pues ya les ha caído la del pulpo contra Holanda). El fútbol, no me da recelo repetirme, es ignorancia. Y yo, que soy todo un cultureta y me creo muy, pero que muy guay, me declaro ajeno a todo este vaivén de emociones pseudo-nacionalistas.
Yo quiero que gane Portugal.
Y lo peor es que, por una vez y sin que sirva de precedente, no le deseo al equipo español el fracaso más absoluto. Esta vez el seleccionador me cae bien. Me gusta el rollo ése de llamar "la roja" a una camiseta que, efectivamente, siempre fue roja, manque le pese a más de uno. Echo de menos que la calzona, en lugar de azul, tirara a morado, pero incluso así dudo poder identificarme con un equipo sólo porque representa a mi país.
Y sin embargo, como digo, no les deseo el fracaso más absoluto.
Al fin y al cabo, intentan jugar un fútbol vistoso, de toque, por abajo. No les sale muy a menudo, pero lo intentan, y al final la intención es lo que debe contar.
Además, por el poco trato que he tenido con algunos de los jugadores de la selección, sé que en su mayoría son buenos chavales, gente simpática que procura ir por la vida sin hacer daño a nadie. Casillas es buen tipo. Puyol me cae muy bien. Arbeloa y Cazorla, según me cuentan, son dos buenazos. Sergio Ramos va de palurdo y chuleta, pero se preocupa por leer libros, y eso ya es toda una novedad en la era de la PlayStation. Fernando Torres será un poco peladilla, pero el precio del pan no sube más de la cuenta cuando el chico abre la boca (y eso, una vez más, teniendo en cuenta los tiempos que corren...). Marcos Senna rebosa humildad. Xavi e Iniesta tienen la cabeza bien puesta. Cesc es un tipo extraordinario...
¡Ah! Y no va Raúl: cuánto garrulo disconforme. Cuánto me divierto con ello. Que viva Luis.
En fin, que no les deseo lo peor, sólo que caigan en semifinales. Pero que caigan.
¿Imaginas que van y ganan? No soportaría ese ejercicio de nacionalismo onanista: ya tengo bastante con Fernando Alonso (¿a que ahora no mola tanto la Fórmula 1?) y Rafa Nadal.
Jugando a Nostradamus, pero con mala leche
Así que, hablando de la Eurocopa, hemos de distinguir pronósticos y deseos: el corazón y el gusto por el buen fútbol me piden unas semifinales Portugal-Alemania y Holanda-España, de las que estaría bien que salieran vencedoras Portugal y Holanda. La cabeza, en cambio, me dice que Alemania es muy fuerte, que Holanda no lo tiene hecho (pese al 3-0 a Italia) por su tremenda debilidad defensiva y que, al final, en estos torneos luego llega una República Checa (lamentable su primer partido, pese a ganar a Suiza) o una Suecia (sería una gran sorpresa, porque andan peleados entre ellos) que gana de rebote y se planta en la final.
¿Conclusión? Esto del fútbol es una puta mierda de deporte en el que si metes un gol de mala manera te sientes vencedor. Pero ahí estamos: ni huelgas ni hambre en el mundo. Lo que toca es hablar de fútbol. Y yo el primero, aquí estoy, tragándome todos los partidos, disfrutando de ese no sé qué que qué sé yo, y no sólo porque sea mi trabajo...
Ya lo dijo Obama: Yes, we can!
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Los ojos de Blimunda
Sergio Manuel GutiérrezLos ojos de Blimunda ven cosas que a los demás se ocultan o que, sin más, éstos no quieren observar pese a tenerlas frente a sí.
Según Mario Benedetti, un optimista es un "pesimista lúcido"; un pesimista, "un optimista bien informado". Nadie hubiera podido describir mejor no mi personalidad, sino mis aspiraciones. Aspiraciones de lucidez, ni más ni menos. En el tiempo en que vivimos, quién sabe cuán cercano del apocalipsis medioambiental que todo lo cambiará, no es posible permanecer en la inopia colectiva: la dignidad reside en la acción, en el compromiso cotidiano con los desfavorecidos y con los que sufren y en la permanente lucha por la transformación de un mundo injusto que, para colmo, se irá a pique más bien pronto que tarde.
Machado dedicó estas palabras a los jóvenes: "O la política la hacéis vosotros, o se hará contra vosotros". Extendamos la frase del poeta a la gran mayoría de los ciudadanos y asumamos la siguiente sentencia de Goethe, en la seguridad de la nimia, y a la vez transcendental, importancia de nuestros actos: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público".
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
El Feo dijo
... llamar "la roja" ...
... la calzona, en lugar de azul, tirara a morado ...
... emociones pseudo-nacionalistas ...
... nacionalismo onanista ...
y eso que estamos hablando de la Eurocopa
feo, feo, feo ...
que lástima que nacieses Window$ero, que Linuxero se perdió el mundo del Software Libre.
Sergio Manuel Gutiérrez dijo
Más de un mandrilista recalcitrante debería preguntarse de dónde viene el morado del escudo del Real Madrid, incorporado al mismo (¡oh, divina casualidad!) en 1931, año de la instauración de la Segunda República.
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