15 Abr 2008
14 de abril de 1931

En un nuevo aniversario de la proclamación de la Segunda República, os invito a reflexionar brevemente sobre el verdadero sentido de aquella aventura que desembocó en tragedia: ¿mereció la pena? ¿Fue una inconsciencia? La evidencia, la más cruda historia, nos revela sin remedio que fue una equivocación: sin República, no habría habido guerra civil, pues quienes se levantaron en armas (a veces es menester seguir recordándolo) no fueron los republicanos, sino aquéllos que se oponían a tal sistema: básicamente, las élites militar, eclesiástica y económica.
Si es tan sencillo, ¿por qué sigue habiendo tanto soñador republicano suelto? ¿A qué viene eso de la recuperación de la memoria? ¿Qué valores evocamos cada 14 de abril? Si en la República se mascaron los años más vergonzosos de la vergonzosa historia de nuestro país, ¿a qué tanto nostálgico?
Como hoy no me quiero extender, me limito a reproducir las palabras de Leandro Pérez, un simpático viejete que, ya con más de 90 años, cuando se le pidió que recordara aquella lejana pero crucial etapa de su vida y de su juventud, afirmó:
"Hoy intento no acordarme de la guerra, porque para mí fue terrible. Pero, desde luego, si volviera a haber otra guerra, no querría ser zapador minador. La única conclusión que saco de esta guerra es que hay que evitarlas a toda costa. Yo, que fui del Movimiento y que luché convencido, hoy pienso que si hubiéramos sabido que en España era posible vivir como se vive ahora, que hay elecciones o huelgas y que no pasa nada... ¡Si yo hubiera sabido que la democracia era esto!".
Y no digo más.
¡Salud y República!
PD: La foto, por supuesto, no corresponde al 14 de abril de 1931. El pueblo español proclamó la República de forma mucho menos marcial. Digamos que la República empezó porque dejó de haber rey, sin más. La imagen que he elegido corresponde en realidad al día más dramático y uno de los más hermosos de nuestra historia: el de la despedida en Barcelona, el 15 de noviembre de 1938, de los héroes que formaron las Brigadas Internacionales y que, perdida ya la guerra, abandonaron España para evitar el derramamiento inútil de su propia sangre, mientras los barceloneses, en nombre de todos los españoles de bien, abocados a la represión o al exilio, les tributaban el más hermoso de los reconocimientos.
Sobre este blog
Los ojos de Blimunda
Sergio Manuel GutiérrezLos ojos de Blimunda ven cosas que a los demás se ocultan o que, sin más, éstos no quieren observar pese a tenerlas frente a sí.
Según Mario Benedetti, un optimista es un "pesimista lúcido"; un pesimista, "un optimista bien informado". Nadie hubiera podido describir mejor no mi personalidad, sino mis aspiraciones. Aspiraciones de lucidez, ni más ni menos. En el tiempo en que vivimos, quién sabe cuán cercano del apocalipsis medioambiental que todo lo cambiará, no es posible permanecer en la inopia colectiva: la dignidad reside en la acción, en el compromiso cotidiano con los desfavorecidos y con los que sufren y en la permanente lucha por la transformación de un mundo injusto que, para colmo, se irá a pique más bien pronto que tarde.
Machado dedicó estas palabras a los jóvenes: "O la política la hacéis vosotros, o se hará contra vosotros". Extendamos la frase del poeta a la gran mayoría de los ciudadanos y asumamos la siguiente sentencia de Goethe, en la seguridad de la nimia, y a la vez transcendental, importancia de nuestros actos: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público".
Mis tags
Enlaces
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

