29 Mar 2008

Irak va bien, y el extranjero no veas...

Escrito por: Sergio Manuel Gutiérrez el 29 Mar 2008 - URL Permanente

Confieso haber dejado de ser fiel lector de la lúcida revista El Jueves. Dicen por ahí que ése es síntoma evidente de haber entrado en una dudosa edad madura. Pero encabezo este post parafraseando uno de sus eslóganes más célebres (cuántas risas echamos con aquello de que España iba bien) porque hablar del genocidio irakí es hacerlo necesariamente de los genocidas que lo promovieron y lo siguen defendiendo. Las desesperadas milicias del ambicioso Múqtada al Sáder están consiguiendo que la situación fáctica de guerra civil prenda en todos los rincones de un territorio que poco tiene ya de nacional. Uno se pregunta, mirando la foto de la derecha, cómo es posible que con esas pintas, con esos coches, con esas carreteras, con esa población carente hasta del más básico líquido elemento (hablo del agua, no del petróleo...), los insurgentes cuenten sin embargo con armamento sofisticado capaz de poner en jaque (las guerras ya no son lo que eran antes) a la máquina bélica estadounidense. Pero ésa es otra historia.


La realidad es tozuda y nos dice que, cinco años después de la dichosa fotito de las Azores (podrían haberse retratado jugando al Risk, que va de invadir países pero sobre un tablero), el número de muertos como consecuencia del conflicto anda camino del millón y la situación, lejos de estabilizarse, y a pesar de regirse formalmente bajo el signo de una "tregua" en vigor, está degenerando día a día. La aviación estadounidense está bombardeando Basora. Pero no hay guerra, nadie lo reconoce.

En los últimos meses, las espantosas cifras de víctimas de la violencia sectaria mostraban un drástico retroceso que incitaba al optimismo más ingenuo tanto al tal Maliki como a la secta de mentores inconscientes que le sostiene desde Washington. El primer ministro (léase, George W. Bush) ha ampliado el ultimátum a los insurgentes, que expiraba ayer, hasta el próximo 8 de abril. "Podéis seguir disparándonos morterazos hasta ese día, después os vais a enterar". Me pregunto si ésa es la fecha en la que el propio ejecutivo irakí reconocerá abiertamente el levantamiento y la necesidad (la suya, no la del pueblo) de aplastarlo; tendremos entonces otra guerra declarada más, esta vez interna, desgarradora, civil. Y, si eso es así, Aznar tendrá que aguantarse la risa cuando vuelva a repetir que en Irak la situación, sin ser idílica, es muy buena.

Como para ser optimista

¿El extranjero? Bueno, si Irak va bien, el extranjero no veas... Mientras el país más avanzado del mundo en muchos aspectos (Canadá) mata focas a mansalva y de la forma más cruel que se pueda imaginar, uno de los muchos presidentes-dictador que pululan con permisividad por el mundo (Mugabe) proclama con sus benditos cojonazos que es imposible que la oposición gane las elecciones. China, nuevo socio adulado por occidente, compensará de forma millonaria a las víctimas de la masacre tibetana: que el espíritu olímpico reine y empiece a callar conciencias. Francia quiere boicotear los Juegos, pero al mismo tiempo la Unión Europea anda haciéndole la pelota al moderno asesino y peligroso dictador encubierto que es Vladimir Putin. El país más poderoso del mundo lleva dos años gastándose una millonada indecente en cortejar futuros presidenciables y, mientras tanto, nadie quiere escuchar que un pueblo hermano como es el ecuatoriano está sufriendo unas devastadoras inundaciones que exigirían la más urgente ayuda internacional.

Si es que es mejor no enterarse de nada...

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Los ojos de Blimunda

Los ojos de Blimunda ven cosas que a los demás se ocultan o que, sin más, éstos no quieren observar pese a tenerlas frente a sí.

Según Mario Benedetti, un optimista es un "pesimista lúcido"; un pesimista, "un optimista bien informado". Nadie hubiera podido describir mejor no mi personalidad, sino mis aspiraciones. Aspiraciones de lucidez, ni más ni menos. En el tiempo en que vivimos, quién sabe cuán cercano del apocalipsis medioambiental que todo lo cambiará, no es posible permanecer en la inopia colectiva: la dignidad reside en la acción, en el compromiso cotidiano con los desfavorecidos y con los que sufren y en la permanente lucha por la transformación de un mundo injusto que, para colmo, se irá a pique más bien pronto que tarde.

Machado dedicó estas palabras a los jóvenes: "O la política la hacéis vosotros, o se hará contra vosotros". Extendamos la frase del poeta a la gran mayoría de los ciudadanos y asumamos la siguiente sentencia de Goethe, en la seguridad de la nimia, y a la vez transcendental, importancia de nuestros actos: "Los hombres que piensan seria y profundamente no son bien vistos por el público".

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